Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

4 de octubre de 2005

Los cazamasones (Una reflexión acertada) (1)

Autor: Sergio Cano

Créanme. Cada vez estoy más sorprendido por la pretenciosa manía que están teniendo ciertos personajes de recurrir a conceptos que en una España democrática se creían superados, tolerados o comprendidos. Y es que desde el 14-M algunos sectores afines al antiguo régimen (el mismo al que el pueblo español retiró su confianza mandándole a la oposición), están derivando hacia el uso diario de un lenguaje, cuando menos trasnochado y ciertamente surrealista. El objetivo: meter el miedo en el cuerpo al personal, esta vez volviendo a conjugar el batiburillo conceptual masonería = anticlericalismo = enemigos de España, al tiempo que intentar desautorizar la labor de un gobierno supuestamente lleno de masones, o sea, según los parámetros de pensamiento de estos señores, poco menos que unos criminales. Uno, perplejo, que aún cree en la validez del artículo 16 de la Constitución Española, considera esta deriva incriminatoria propia de la franquista Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo, como demencial.


La masonería, ese espectro al que en otro tiempo se acudió para achacar los males de España se intenta volver a poner de moda. De eso se están encargando muchos, pero son el historiador preferido de la Fundación Francisco Franco Ricardo de la Cierva, César Vidal y el presunto historiador Pío Moa los abanderados de liderar el movimiento a favor de desenmascarar los masones del gobierno socialista. El punto de inflexión que ha impulsado a estas personas y a los medios desde los que catapultan sus acusaciones son al parecer las leyes anticlericales del gobierno de Zapatero, similares a las defendidas por la masonería de la II República. Para ello, no dudan en unir de la mano izquierda y masonería, obviando cualquier relación entre derecha y masonería, algo que no se corresponde con la realidad histórica ya que también ha habido muchos masones de derechas, los hay en el PP y los hay católicos practicantes.

El primer paso fue vincular los ataques del 11-M a una confabulación masónica contra España (expresiones de otro tiempo y otros personajes trasladadas a hoy); después han venido los pasos de establecer árboles genealógicos de masones como los del presidente Zapatero, al que se acusa de que su abuelo fuese masón; después el de descubrir masones en el Gobierno, como según de la Cierva es el caso de Zapatero y el de los ministros Alonso y Bono, entre otros. Bajo el título de “Rodríguez Zapatero es masón” asevera Ricardo de la Cierva en el semanario ultracatólico Alba de mayo: «La política ferozmente anticristiana y anticatólica de Zapatero en temas como las relaciones con la Iglesia, el ‘matrimonio’ homosexual, la reforma educativa, etcétera, está dirigida a erradicar la influencia de la Iglesia en la sociedad. Eso es la masonería.». Este mismo personaje, inmerso aún hoy en día en la famosa Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo de 1940, en su papel de Cazamasones, tilda (acusa) ahora también de masón al Ministro de Defensa, José Bono.

La cuestión es que independientemente de que unos sean o no masones (vuelvo al artículo 16 de la Constitución Española), ciertos sectores extremistas a los que desde hace poco se les está dando cancha siguen empecinados en levantar el fantasma de la conspiración judeo-masónica que acecha a España.

La consecuencia: algunos están perdiendo el norte, el sentido del tiempo en el que están viviendo; otros, los políticos que arropan y patrocinan a estos personajes quedan automáticamente desautorizados para reivindicar eso que llaman centro o el verdadero liberalismo y eso que pretenden: hablar de futuro. ¿Qué ha quedado del centro-derecha, moderno, europeo que se pretendía construir en este país? Pues, si es que algo había, no ha quedado nada.

(1) Artículo publicado en el Diario Digital Siglo XXI el O4.Octubre-2005 http://http://www.diariosigloxxi.com/noticia.php?id=9694

SISIFO Y LA MASONERIA


Al igual que Sísifo experimenta la libertad durante un breve instante, la masonería española tiene toda una peripecia existencial de parecido cuño, cuyas características parecen haberse transmitido siglo a siglo y de gremio en gremio.

Cuando apenas si han concluido las dificultades que supone colocar los pesados basamentos del edificio masónico y se empieza a vislumbrar la luz de un incipiente futuro, el edificio comienza a venirse abajo.

Es como si estuviéramos en una masonería ciega, sin más meta que prodigarse en uno y mil prematuros partos, llenos de dolor y rabia, de celos y envidias, errores inconfesables y confesables, formas y maneras… condicones y circunstancias que conforman una extraña situación la cual contribuye para que los proyectos no se perpetúen en el tiempo.

En España, somos dos mil masones, millar arriba millar abajo y me pregunto ¿Cuántos HH:. han quedado por el camino y aparcados en las largas "playas de los sueños" durante estos últimos 25 años?

¿Se acabará un día tanto suicidio colectivo, tanto despilfarro de fuerzas y recursos, como sigue derrochando la masonería española?

Sinceramente lo dudo.

Víctor Guerra
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