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personales de su autor como Maestro Masón

22 de mayo de 2006

¿DEBE LA MASONERIA MOSTRARSE EN PUBLICO?


En el último tercio del siglo XX, tras la debacle del franquismo lo cual conllevó un fenecer de las obediencias masónicas españolas, vino un lento renacer cuando el dictador moría en su cama.

Este renacer en parte ha venido precedido de un respeto reverencial, casi dogmático por una de las máximas de la masonería: la discreción – lo que parece obvio después de las circunstancias políticas por las cuales han pasado las masonerías y los masones y por tanto tal motivo como mecanismo de defensa este ese latente y patente esa condición de reforzar dicha premisa casi landmark de la discrección

Lo que no parece justificable es que las organizaciones masónicas del siglo XXI que para cumplir hasta tal punto con el tema de la discreción, se llegue a la paralización de la vida de los talleres y organizaciones masónicas, sumidas a veces en discursos y debates un tanto letánicos acerca de la necesidad de abrirse a la sociedad, sin que ello acabe de producirse.

Podría decirse que esa discreción, ese miedo casi atávico a la persecución, al marcaje, o desarraigo social, nos tiene paralizados.

Apenas si franqueamos el umbral público con discretos símbolos en nuestras solapas, y algún que otro escarceo en lo social o en medios de comunicación, que a veces en vez de ensalzar hay quien se dedica al ataque por no ser parte actuante.

Y ese enclaustramiento en ocasiones lo que ha generado es que nuestras distintas obediencias, y nosotros como parte de ellas nos arrojemos en los cómodos brazos morféicos y endogámicos del crecimiento personal, del esoterismo que no del exoterismo que tanta falta nos hace, y que nos convirtamos en refugio y tentación de todo tipo de " buscadores de la verdad revelada"

Estamos pues, sin una real presencia en la sociedad, sin un debate nítido y prístino que podamos presentar a la luz profana para defender valores simbióticos a la masonería como el laicismo, la fraternidad, la solidaridad, o los Derechos Humanos, o la democracia..y más cuando estamos inmersos, como estamos, en un planeta azotado por problemáticas tan angustiantes como la xenofobia, la marginación, las guerras fratricidas que tantos problemas y disgustos les acarreó a nuestros hermanos de finales de siglo pasado por atreverse a señalarlos y combatirlos.

Por tanto la pregunta es ¿ Estamos preparados los francmasones españoles para dar respuesta cabal con signo y símbolo a los retos de una sociedad que ya está en el segundo milenio..?

Desde mi andadura como francmasón, algo me dice que no estamos preparados, y tardaremos en estarlo, al menos hasta que las nuevas generaciones de una de biodiversidad total, en el fondo y la forma nutran las logias y rompan con la letanía de los debates sin término, sobre si en nuestros estatutos han de recoger si somos "progresivos o progresistas o ambas cosas " sin que ello luego tenga real correspondencia con una progresiva presencia progresista en la calle, y todo ello se pueda traducir en manifestaciones tangibles de nuestra esencia progresista obra como masones el GOdF lo intenta y cada año se plantea nuevos retos y trata de proyectarlos al mundo profano. Lo cual le vale para que se nos califique de “lobys” o clubistas masónicos.

Seremos capaces de proyectar en España en líneas generales ese trabajo interno de las logias sobre el mundo profano cuando seamos capaces de romper nuestros prejuicios sociales, y corramos el riesgo de estar en la calle, de no sentirnos marginados, ni prejuzgados.

Es muy posible que realizar parte de nuestros arcaicos ritos al aire libre, no sea más desafiante que hacer cualquier otro rito en una playa desierta, y de esa manera podremos recoger la frescura que necesitamos para afrontar el nuevo reto del 2000, de lo contrario creo que iremos abocados a perseverar en una arcaica sociedad, muy discreta, y ensoñadora e instalada en el anonimato pequeño burgués del cual salimos en función de un extraño posibilismo social.

Resulta chocante el ver como hermanos de otras épocas sufrían persecución y hasta prisión por defender todo un compendio de filosofía personal, en tiempos pocos propicios para los espíritus libres, o para los místicos exotéricos y menos aún para alardes publicitarios,- sin que los historiadores tuvieran que significar su condición- , se les ha reconocido como tales, como un valor vitalmente revolucionario.

Y ahora nos vernos a nosotros mismos escudados, casi atrincherados, imposibilitando y taponando el debate interno con giróvagos circunloquios sobre el ser y la esencia, defendiendo nuestra discreción a carta y cabal haciendo de ello dogma, alentando de alguna forma el enraizarse con el más allá de los tiempos, consumiéndonos en el escarbe de si somos herederos de los templarios o si ya estabamos presentes en las construcciones aztecas, en vez de echar las anclas hacia el futuro ya que de por sí ya vivimos y trabajamos en la tradición más pura y esencial..

Es por ello que pienso que si desde la fraternidad y la firmeza , no se rompe ese continúo dervichear sobre nosotros mismos con esa castrante endogamiaque a veces nos caracteriza nos encontraremos, no ya en el siglo XXI sino en el XXII buscando la perfección estilística, simbólica y espiritual de nuestros estatutos y reglamentos, sin que ello tenga más transcendencia que plasmarlo en el papel o la vivencia dentro de la logia que ya es bastante para algunos, pero con el peligro latente de convertirnos en los fantasmas de la historia del siglo que viene,

Soy de la opinión de que debe haber un cambio fortísimo dentro de nuestras logias, profundizando en nuestros antepasados, en nuestros ancestrales rituales y ritos, pero absorbiendo nuestra más reciente historia que parece que queremos olvidar y que debíamos estudiar a fondo, ya hay quien se replantea un trabajo al respecto bienvenido sea pues en esa historia hay claves, sintonías, puestas en escena y compromisos de cuya absorción es muy posible que saquemos parte de las respuestas para estar a la altura de las circunstancias históricas y sociales que nos está pidiendo el nuevo milenio.

Y es una respuesta que los francmasones europeos ya están dando, al menos el GOdF, y que nosotros como francmasones españoles,y como nexo de unión entre dos mundos Europa y Oriente, entre dos épocas... ya deberíamos estar dando, ¿ Lo estamos haciendo...?
Víctor Guerra
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