Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

6 de octubre de 2006

LA MASONERIA LA ASIGNATURA PENDIENTE DE LA MEMORIA HISTORICA


Hemos finalizado el mes de septiembre con un suspenso monumental, un cateado que venimos arrastrando desde hace tiempo, pues desde que se achantó por aquello de posibilitar la Transición y se cedió al chantaje social y político de los viejos paquidermos del franquismo, la difícil asignatura de la Memoria Histórica es un retorno a ningún sitio.

Curso tras curso, los empeños, los deseos y hasta las ilusiones de muchos progresistas en poner, de una vez por todas, en el tapete la necesidad de una ley de punto final con nuestro más reciente pasado es una utopía.

Una quimera naciente devorada a dentellada limpia por los poderes fácticos y políticos de este país que a modo de hiedra aún remueven sus tentáculos de viejas rémoras del pasado, enarbolando fantasmas, o queriendo meter miedo con una nueva mediática guerra civil, y cómo no, por medio está el temor a perder electorado .

Así año tras año volvemos a enfrentarnos a la difícil tarea de desarrollar una ley como la que propone el señor Zapatero: «Ley por la que se reconocen y amplían los derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil», Es como digo, un deseo cada vez más devaluado en contenido y en continente.
No hay nada más que echarle un vistazo al texto de la ley para ver cómo se pierde velocidad y profundidad, llegando hasta tal punto que desde algunas esferas intelectuales hay quien interpreta estas cuestiones como una cosa de enredo, y hay quien en prensa se cabrea y mucho, cuando desde distintos sectores se pide que sea reconocida, por ejemplo, la contribución de la masonería al progreso del pensamiento social.
Una organización, la masónica, que apenas si ha dejado oír su voz a la hora de revindicar su reconocimiento por ser meritoria de una justa recompensa, cuestiones que cada vez se hace más injustas, por cuanto que la masonería y los masones españoles han sufrido pérdidas importantes en lo económico y en lo humano, siendo perseguidos, lustro tras lustro, y no es cosa sólo del franquismo, sino que la cosa viene de lejos, pues yo creo que arranca de esa vena inquisitorial tan castiza que nos gastamos en esta bendita tierra llamada España.

Es por tanto la masonería, la última organización que se mantiene perdida en el limbo del olvido histórico, y de cuyo reconocimiento nadie se quiere hacer adalid, salvo algunas individualidades masónicas, algunas logias, y la gente de Ezquerra Republicana de Cataluña, que piden una reparación moral para dicha organización.

Los demás hacen oídos sordos, y eso va desde la derecha moderna que revindica a personalidades como Melquíades Álvarez, o la izquierda marxista que tiene a gala a un Loredo Aparicio, o los socialistas que tienen en sus laicos altares a muy variados personajes, y todos ellos masones de derechas o izquierdas enterrados bajo la escuadra y el compás, y sin embargo a todos ellos se les despoja de embarazosas membresías, las cuales se obvian, se olvidan o se esconden.. de todo hay en la viña del señor.

Por eso es difícil lograr que prospere una ley reparadora y deudora con la Memoria Histórica, y más cuando está cundiendo en la base social de este país la idea de deshacerse de toda la iconografía que nos pueda ayudar a entender la historia, y esa pretendida acción se basa a su vez un pretendida ley que quiere erradicar todo símbolo del pasado el cual anda expuesto en calles y edificios de nuestros pueblos.

Se desea desenterrar a todo aquel que fue «paseado» llevándolo al dignificado camposanto para su honra y como en muchos casos para sumergirlo en el más oprobio olvido. Me queda meridianamente claro que no se quieren restos icnográficos repartidos por el país, al modo francés, o por las orillas de las carreteras en recuerdo a la barbarie fratricida.

Además esa pérdida de memoria llega a lo más cotidiano, por ejemplo se escribe estos día un elocuente trabajo sobre la socialista Pura Tomás y se deja fuera del trabajo la intervención de la compañera Bloise, que desde la distancia, en estos momentos su intervención en el cementerio de San Salvador de Oviedo, puede darnos claves de cómo fue el trasunto del paso al Oriente Eterno de Pura Tomás. Por poner un ejemplo.

Por mucho que me ofenda todo esto, creo que todo esto es normal que así suceda, pues nuestra concepción como españoles de la memoria histórica es muy “sui géneris”, cuestión que cualquier lector lo puede comprobar a poco que uno se esfuerce , por poner un ejemplo en la edición del domingo del 10 de septiembre de La Nueva España, se hacía una pequeña conmemoración de Juan Ambou, líder en Octubre del 34, Consejero de Instrucción Publica del Consejo Soberano de Asturias y León 1937, gobierno en el que había varios masones, lo cual apenas sí ha despertado más interés en la prensa que unas líneas y algún trabajo entre los historiadores marxistas de Oviedo, y sin embargo, los méritos de la seguidora del Real Oviedo “La Pixarra” ocupan casi dos hojas en el citado periódico, y hasta el hecho de la Pixarra ha llegado a las necrológicas del diario «El País», conuna reseña de la señora que pasará a la historia por ser seguidora del Real Oviedo.

Así se leerá la historia o al menos así la recojo en mi colección particular de necrológicas y cuestiones funerarias, donde acentúo la cuestión del tratamiento conmemorativo de Ambou y la Pixarra, a modo de cómo se entiende la memoria histórica o cómo nos la quieren vender, que de eso también hay algo.

Luego nos quejamos de que las nuevas generaciones no sepan nada sobre nuestra historia más reciente. A tenor de lo que se lee, no me extraña nada que sigamos enredados en eso de la memoria histórica y que la justa recompensa moral con la masonería sea una cosa larga y casi que utópica.

He dicho
Víctor Guerra
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