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personales de su autor como Maestro Masón

8 de septiembre de 2006

MASONERIA Y RITO UNICO, un paseo por la España masónica



De la pluralidad de Obediencias masónicas que pulularon a lo largo de todo el siglo XIX, muchas de ellas levantaron sus columnas logiales respondiendo a las más diversas orientaciones y directrices, bien de cariz político, religioso o masónico, e incluso ritualística... lo cual singularizó a más de una Obediencia, presentandola hoy como uan singularidad, como suecedió con el Gran Oriente Lusitano, o la Gran Logia Simbólica de Menphis Mizraim, u otras.

Esa pluralidad arrojó as su vez casos paradójicos en los cuales el titulo distintivo del Gran Oriente y su correspondiente apelativo, ya no respondía a una cuestión nacional, ni ritualistica, sino que a se refería a la persona que lideraba tal obediencia u organización, así tenemos potencias masónicas como “el Gran Oriente de España de Pérez, o el Gran Oriente Nacional del (Vizconde de Ros).

Esto conllevó un variado mundo de concepciones masónicas que reproducían a su vez un pluridiverso mundo ritual, el cual se fue atomizando con el paso del tiempo en una sola organización y en la confluencia de un solo rito, fenómeno éste que se dio fundamentalmente a lo largo del primer tecio del siglo XX , lo cual conllevó en el territorio masónico español, que la tolvanera de grandes Orientes y Grandes Logias existentes se fuera reduciendo su número hasta tal punto que el Gran Oriente Español, fue la Obediencia que llegó al total predominio masónico, al menos hasta que Francisco Franco inició su la razzia contra la masonería.

En esos escasos treinta años de andadura masónica (siglo XX) apenas si hubo más potencia masónica que el GOE, que atomizaba como potencia dividida en Grandes Logias Regionales, todo el espacio masónico español, salvo las pequeñas parcelas que ocupaban otras organizaciones como podían ser la Gran Logia Española, o el desconocido Droit Humain (DH), organización de la cual ahora se está sabiendo ahora de su existencia y desarrollo, gracias a la labor del DH y de la profesora María José Lacalzada.

Esa omnipresencia del GOE, hay que decir que se magnificó aún más, por la labor y desconocimiento que ha habido sobre otras posibilidades masónicas, de ahí que parte del marginal mundo masónico español se haya cubierto con un manto teosofista, como le sucedió al DH) y a cuya labor se plegaron bien los historiadores o masonólogos, pues no sabían como encajar esa extraña mezcolanza liberal y adogmática de carácter mixto que se daba sobre 1932 en medio de la preponderancia como representaba el GOE.


Como comentaba el panorama obediencial se fue reduciendo a una sola obediencia gracias a la labor que realizaron masones como Morayta, De Buen, y otros como Martínez Barrio, imponiéndose en el seno de las logias como directrices un cierto centrismo, y con ello no podemos negar que arribó la omnipresencia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA), cuestión rota, en parte, por las logias más comprometidas y denominadas “políticas”, aunque en lo ritualístico se seguía la línea al uso.

Esta cuestión del Rito único en las logias llama la atención, pues andando el primer tercio del siglo XX se da una especial ideologización y socialización en algunas logias y Grandes Logias Regionales, que imaginamos debían encajar regularmente mal la práctica de un ritual tan centrista como el REAA, y es más, me atrevo a pensar , es más que posible que fuera peor digerido por las logias en cuyo seno trabajaba una activa membresía combativa en lo ideológico en lo laicista, lo cual les enmarcaba en un claro progresismo en el que aunaban tradición masónica y un concepto de proyección social y política, muy al estilo de la masonería francesa.

El matiz republicano que carectizaba a buena parte de esas logias y sus miembros, sobre manera cuando tratamos de la pujante masonería de finales del tercio del siglo XX, me llevan a suponer que a ese “grupo” le debían sonar extrañas algunas concepciones cristianizantes existentes en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA), por más que se retuerzan los conceptos referentes al GADU, y se haya procedido al despojo de la trascendencia en el Rito, para hacerlo medianamente aceptable a los ojos de los reputados laicistas masones que no debían entender muy bien la ardorosa libertad de conciencia que se predicaba en los talleres, para a renglón seguido verse envueltos en una atmósfera ritualista, tan preciosista como el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y con tantas reminiscencias crísticas como tiene, por más que se le rebaje la carga simbólica.

De hecho, esta consideración que hago, y que puede parecer peregrina, tiene su contrastación cuando la masonería española emprende vuelo hacia otras latitudes por la cruel tiranía franquista. Hasta entonces no había leido nada acerca de estas contradicciones, salvo la huida apresurada de algunos iniciados al vez tanto sentido crístico.
Pues bien hacia ese viaje al que partían algunos Hermanos, yo creo que con escasas alforjas formacionales, viendo los escasos repertorios historiográficos que se han hallado en el seno de las bibliotecas de las logias y de los masones más señalados, que pese a alto nivel cultural de la masonería española, hay que exponer que por un lado no había los medios que hoy existen para poder acceder a libros y traducciones, y los libros en lengua vernácula sobre la reflexión masónica en general, eran más bien escasos.

Pues bien, al arribar algunos Hermanos masones a México se encuentran en las logias mejicanas que les dan albergue con el Rito Nacional Mexicano, y quedan pasmados ante el sentido tan laico del Rito, y argumentan en un largo postulado que terminan escribiendo: “que los españoles, si somos ingleses, ni nuestros intereses son los de tipo monárquico, clerical, dogmático, místico y antidemocráticos que con tanta escrupulosidad cuidaron de recoger y codificar en su obra los queridos Hermanos Anderson y Paine, que todavía hoy sostiene y defienden los masones ingleses y norteamericanos con una pasión, una intolerancia y un orgullo de mejor digno de mejor causa.”

En otro apartado del opúsculo otro Hermano, afirma : “Me separo del REAA porque no quiero someterme a jerarquías despóticas de origen anglosajón, ni recocer sus usos y costumbres ni acatar supercherías apoyadas en la sinrazón en el fanatismo teológico en contraposición con la filosofía progresista y la virtuosa justicia de la verdadera francmasonería científica, primitiva a la vez actualísima que respeta el librepensamiento y por tanto mi afirmación rotunda los aforismos que ya expresamos que las religiones degradan y embrutecen y la Iglesia esclava dentro del estado libre[…] y nos quieren imponer la obligación de colocar en nuestra brillante Ara , levantada al trabajo y a la ciencia, lo que llaman Libro Sagrado, que es lo más expuesto a la razón, al trabajo y a la ciencia. La revelación y los milagros no son para nosotros argumentos apodícticos que nos conduzcan al conocimiento de la Verdad, uno de los fines de la Institución, que no podemos aprender de la lectura de un libro sagrado […] Por eso nos fuimos del REAA por incompatibilidad ideológica, simbólica y filosófica puesto que no hay correlación entre nuestra ideología y el molde en el cual queremos verterla esto es en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.”

Yo mismo, que venía de latitudes conventuales comprobé en carne propia, y por la propia práctica ritualística en mi logia madre, aspectos parecidos a lo que exponen dichos Hermanos, y tengo que decir que siempre me sentí extraño y extrañado ante las similitudes tan impresionantes que iba encontrando entre algunas ceremonias que realizaban algunas Ordenes Religiosas y ciertos aspectos masónicos, como por ejemplo en ciertos aspectos de la iniciación masónica, y sobre manera en la forma en que realiza dentro de algunos Ritos muy concretos.

Eran viejas y atenuadas reminiscencias casi atávicas, pero ahí estaban, tal vez por eso pienso que se encuentran tan cómodos algunos creyentes religiosos en el seno de la masonería escocista. Podríamos decir que en algunos ritos se cambia el sentido y hasta si se quiere se trasmutan algunos conceptos pero la esencia de lo trascendente permanece, o mejor digamos que en algunos ámbitos se desea que permanezca.

Hoy bajo otros parámetros ideológicos más racionalistas me choca, como debió chocarles a otros Hermanos en su día, tal y como recogen en 1953 los HH:. Filaleteo, Ulpinao, Servert y Tierra; en los universos mentales que estamos planteando en cuanto a los aspectos ideológicos, racionalistas y éticos, su vinculación a una la logia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, por más que se le despoje, como ya he comentado, de elementos crísticos, aunque se reconozca su valor y desarrollo ritualístico como interesante, cuestión que no critico, no deja de llamar la atención de ahí que ele Rito Nacional Mejicano, al Hermano Hospitalario se le denomine Solidario, u halla otras denominaciones que buscan estar exentas de matices religiosos

Por eso con el descubrimiento y la práctica del Rito Francés en España, rito con muy escasa presencia en suelo patrio, permite abrir otra puerta a la cual España se ha mantenida cerrada, y de ahí que se ha desenvuelto en una admosfera determinada pero con un praxis totalmente casi que podríamos considerar como contraria. Lo cual contribuye a que se desprenda una especie de paranoia en la que parece que ha vivido la masonería española, o sea en una permanente contradicción entre teoría y praxis.

A tenor de esto la gran pregunta es la siguiente ¿Erán conscientes de esa contradicción los Hermanos que poblaron las logias de ese primer tercio del siglo XX? Por lo poco que hemos entrevisto parece que algunos al conocer otros ámbitos territoriales y logiales distintos descubrían otras realidades más de acorde con su posicionamiento ideológico y existencial, como sucedió en Méjico.

Lo cierto es también que se miraba poco para la Gran Logia Unida de Inglaterra, al menos por lo que parece desprenderse de los papeles que se hallan en Salamanca, pero entonces surge la otra pregunta ¿Miraban entonces para lo que hacían y pregonaban los Hermanos del Gran Oriente Francia, que constituía el otro universo masónico de referencia…? ¿ O acaso hay que pensar que nuestra activa masonería de ese primer tercio del que hablamos, e incluso la de hoy en día, es una masonería aislada y plegada sobre sí misma, que vive de los tópicos al uso, como se puede ver por algunos diccionarios al uso que beben de un puro esoterismo, en contraposición luego con criterios más laicistas, que se expresan en la directrices o el propio modo de entender el trabajo masónico?

Faltan estudios que aborden estos temas y otros de parecido cariz, y hasta sería aconsejable que los historiadores dejásemos de contar logias y miembros como si contáramos ovejas, y sería deseable que fuéramos entrando a saco en conceptos como la sociabilidad y la socialización masónica y su proyección social, ideológica a través del rito, tal y como proponen algunos profesores e investigadores como Luis P. Martín, o Alberto Valín.

Por eso no entiendo el porqué de esa inclinación en la diversa España masónica actual, compuesta por varias Obediencias, (grandes y pequeñas) de seguir en el area de influencia del REAA, reforzando con ello, de nuevo, la senda de la atomización ritual.

El porqué se da esta situación en España es algo que personalmente me llama la atención, y más con Grandes Logias adogmáticas y liberales como existen, y hasta con concepciones de trabajo secularizado, según se desprende de sus posiciones oficiales expresadas en sus Web oficiales,

Personalmente pienso que la respuesta puede ser ambigua compleja y hasta presenta diversas esquinas, pero esa gran presencia atomizadora de un Rito como el REAA en el panorama obediencial español creo que se debe a diversas circunstancias como son la tradición en la cual masónicamente siempre nos hemos movido muy en relación con el citado Rito y la influencia y el peso de los Supremos Consejos.

Por otro lado no podemos negar que somos reos por cultura y tradición de la religión cristiana y católica, y eso quiérase o no, nos hace ser poco objetivos a la hora de percibir algunos fenómenos como puedan ser las contaminaciones que han sufrido y sufren nuestros ritos; y digamos con voz sincera que no parecemos estar aún maduros para emprender una reflexión y análisis crítico sobre masonería en general, sus orígenes, historia, y desarrollo.

Es por eso que seguimos moviéndonos en los tópicos, y en las leyendas aprendidas de carrerilla, sin llegar a plantearnos las encrucijadas o contradicciones que se pueden dar en nuestro trabajo masónico.

Digamos que estamos como muy acostumbrados a dar por bueno casi todo en masonería, y así se ven en nuestro universo masónico los más extraños satélites predicando sobre masonería sin que nadie se extrañe o pongan el acento crítico, o que se den en algunas logias cabida, no como trabajo individual, sino casi como directriz logial: el misticismo, la cábala, y los más diversos esoterismos al uso y deshuso

Es esos estadios estamos.

Víctor Guerra
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