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personales de su autor como Maestro Masón

1 de enero de 2007

LECTURA MASóNICAS (1) con Ascensión Tejerina a vueltas

Esto del cambio climático , no deja de ser todo un problema medioambiental, aunque en parte me ha permitido estar metido una semana en la cama debido a los grandes contrastes climáticos que hay en el medio natural, que unido al esfuerzo físico de andar todo el día por la montaña pateando senderos y rutas de BTT, pues irremediablemente he terminado por coger un catarro de aquí te espero.

Como no hay mal que por bien no venga , como dice el refrán, ello me ha permitido enfrascarme en la lectura de varios libros que se iban apilando sobre mi mesa de trabajo. Entre ellos tenía pendiente el libro de Ascensión Tejerina, ex Gran Maestre de la Gran Logia SImbolica Españaola y que ha escrito De Oficio Masón” Revelaciones de una Gran Maestre”, es flojito y más si lo vemos bajo el prisma comercial de considerarlo como unas “revelaciones” .

El libro viene introducido por Javier Otaola, al cual Ascensión está muy unida, y como tal le entrega el prólogo a manera de homenaje mútuo. Javier como siempre, brillante aunque parece estar re-escribiendo de nuevo su duplicada “Metáfora Masónica” , por lo cual a quienes ya hemos leido sus clonadas obras nos resulta un tanto cansinas, aunque no por ello deja de ser esto mío de su punto subjetivo tal vez subido de tono pro la fiebre. Puestoq ue la primera vez que leí "Matáfora Masónica" me gustó, las reelaboraciones ya no tanto, había mucha repetición.

A mi Ascensión me gusta, a pesar de que estoy en parte en línea con algunas cosas de lo que se ha escrito últimamente sobre ella en Masonería al Descubierto, no todo evidentemente, pero entre líneas se hace un buen retrato de ella.

Por eso me gusta la primera parte del libro el Prefacio y las Líneas Maestras, éste último creo que es el capítulo más brillante del libro, puesto que luego entra en derroteros historicistas en los cuales como ella misma argumenta no es ducha, y ello se nota porque medio cae en las cuestiones ya conocidas por casi todos y que en nada se parecen a una revelación.

Pero en Líneas Maestras apunta varias cuestiones muy interesantes como “que había que realizar una puesta al día del discurso masónico y de nuestras formas de estar en el mundo.”

Aunque tan sugestivos planteamientos se han quedado en puros enunciados , los cuales podían haber abierto todo un largo trabajo de reflexión al respecto. con temas como ¿Qué ha hecho la GLSE y ella misma como Gran Maestra, amén de estar en los foros internacionales, para que ese discurso haya cambiado?

Habrá que preguntarse igualmente sí es verdad que ella misma ha cambiado ese discurso masónico que parece depararse en estos nuevos tiempos, o al final ha sido devorada por la corriente al uso, y también nos quedaría por saber cuales son las dificultades para establecer ese nuevo discurso y esas nuevas formas de las que habla. Que por cierto no he visto expresadas durante sus estancias en Gijón, donde algunos le dimos pie desde la prensa con un artículo sobre Masonería y Mujer para lanzar su Discurso, en el cual se dedicó a hablar de Belen Sagarra, de Ayala de Libertad Morte y se olvidó d ela enseña de la ciudad la tambien masona Doña Rosario de Acuña (perdóname querida Ascensión esta pequeña venganza)


La cuestión de la creencia en Dios o la incorporación de la mujer en el trabajo masónico que ella los presenta como retos para una nueva cultura del siglo XXI, creo que pudiera haberse extendido sobre ese “aggiornamento” tan persistente aún en la GLSE que no acaba de salir de esa estanqueidad en que se ven presos algunos de sus talleres, pese a la pujanza intelectual de algunas otras de sus logias.

Pero ya digo que me ha gustado ese primer capítulo, por esa autocrítica de reconocer que algo ha de estar pasando en el mundo masónico español para que después de veinticinco años el balance que se presente sea tan lúgubre con una menbresía de tan solo tres mil masones, y nadie por ello a estas altura se rasgue las vestiduras es algo que da que pensar.

Este debió ser el reto de la reflexión para el aniversario de los Veinticinco años de masonería en España. Al menos ella como jerarquía se ha atrevido a plantear el tema, que ahí queda como reto para las Obediencias y sus cabezas rectoras en España y tal vez volviendo sobre nuestro pasado, no enfrascandonso en el fantasmal D. Francisquito, sino en esa retorno masónico del 78 y el desarrollo de la masonería desde ese tiempo acá en España, podamos sacar algo...

Y estoy de acuedo cuando ella dice que nos falta “tradición masónica y nos falta oficio.." y como no, “saber hacer” y eso querida amiga Ascensión hay que ponerlo en acción, pero con otra consigna aunque ya plantea a renglón seguido una dificultad saber realmente cuál es nuestro trabajo “la mayoría de los masones españoles no tengan claro cuál es realmente el trabajo en el que debería implicarse la masonería”

Propuestas para la reflexión, lúcidas y atrevidas que creo debieran haber sido la piedra bruta a desbastar con la reflexión como punto de inflexión para estas “Revelaciones de una Gran Maestra”

Solo por leer y subrayar algunos de estos puntos ha merecido la pena dedicarle unas horas al libro, aunque como digo luego este se me cayera de las manos, pues algunos son tópicos al uso sin sello personal alguno, y con una insistencia brutal sobre el tema iniciático que no acabo de entender si es una propuesta, una justificación, o un repique para autoconvercerse, y que además siempre me suena a rancio, a iglesia.

Es el estadio que no acaba de superar la GLSE ,el cual la deja, como organización en unas aguas intermedias, de indefinición que corren entre la masonería laica y la masonería crística, lo cual la hacen situarse a ella y a su Obediencia en esos respetables parámetros de lo esotérico. O sea “ni chicha ni limoná” que dicen los castizos.

La parte del libro que dedica a la Masonería y la Mujer, parece que le falta soltura, se le ve a “apretada” y tal vez si trabara su discurso en obras importantes como las de Maria José Lacalzada, (Mujeres en Masonería) o Natividad Ortiz (Las mujeres en la masonería) o incluso en el peculiar discurso simbólico de Marta Prats, ganaría desde esas catapultas más peso sus planteamientos, pues me ha dado la sensación de cómo si balbucease por el tema, cuando todo ello unido a su experiencia como mujer y masona y alto cargo en la Obediencia, ya de por sí tiene ingredientes suficientes para abordar una obra importante, que de pistas sobre las apuestas y escollos del futuro en este y en otros temas. Lo que pudo haber sido un eje central de su obra se parece más a un bosquejo historicista de andar por casa.

En el libro da pie de entrada a algunos “amigos” del CHEME, y creo que esas aportaciones sobraban, y a cuyo hilo de su presencia, me pregunto: ¿Porqué esa manía de algunos masones de revestir su palabra personal con la apoyatura de los "intelectuales masonológos profanos?

Son valiosas tanto la aportación del “gran alter ego” de la GLSE, el jesuita Pedro Álvarez, que ya es harto conocida, como la del resto de los participantes los amigos: Manuel de Paz, y Leandro Alvarez, que más bien aportan poco al libro, aunque ellos individualmente tengan mucho que aportar y lo hacen desde sus estadios propios, pero que en esta ocasión no son un oportuno contrapunto sino que más bien me ha parecido como un material de relleno.

Es un libro, éste de Ascensión Tejerina, que parece tener problemas para alcanzar un minimo de páginas y realmente le hace poca justicia al súbtítulo puesto que lo que aporta no son “revelaciones” ya que ha cumplido más bien poco con las premisas de la acepción: 1. tr. Descubrir o manifestar lo ignorado o secreto. U. t. c. prnl. 2. tr. Proporcionar indicios o certidumbre de algo. 3. tr. Dicho de Dios: Manifestar a los hombres lo futuro u oculto. 4. tr. Fotogr. Hacer visible la imagen impresa en la placa o película fotográfica.

Tal vez debiera haber empezado está critica a la manera tradicional masónica o sea partiendo de las acepciones que da origen al libro y apoyándome en ellas entrar en el texto de la ex- Gran Maestra, a la cual pese a todo siempre he tenido simpatía y no me han gustado algunas cosas que le han hecho como un dificil situación en una logia alicantina, o el vano enfrentamiento con un notable amsón masón coruñés de armas tomar. Tal vez le tanga simpatía por eso del sindrome de Estocolmo ya que fue una admirable Hermana Terrible en mi iniciación.

Bromas aparte, creo que Ascensión Tejerina ha tenido en su mano, pues ha ocupado un lugar en el campo masónico privilegiado, la oportunidda de arrojar alguna luz sobre los restos de futuro que los ha planteado en una cuartilla pero nos los he visto desarrollados y hubiera sido admirable ver desde su prespectiva cuales han sido las dificultades ante los crecimientos y desmayos masónicos que sufrimos desde hace décadas en la masonería española.

He dicho
Víctor Guerra

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