Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

25 de marzo de 2007


Al final, el colega y luminaria en los trabajos sobre la masonería, el profesor de la Universidad Blaise Pascal, de Clermond Ferrand: Luis P. Martín, ha apretado los ritmos de trabajo, y nos ha presentado un nuevo libro cuyo título es toda una sugerencia: “Los arquitectos de la República. Los masones y la política en España 1900-1936” publicado por la Editorial Marcial Pons, Colección Historia.

Libro que les sugiero a los contertulios de la Tertulia-Cena que ha montado estos días la Editorial Edaf , bajo el título de Heterodoxos del siglo XXI, la cual se abrió con el tema de La masonería*, y en la cual asistieron como masones el inefable Don Ilián Galán; Carlos Mendoza y Gustavo Vidal, todos ellos vinculados con la Gran Logia de España, (GLE) a los cuales no les hubiera venido mal tal lectura, para salvar alguna laguna que otra.
*(Se pueden bajar las grabaciones desde este vinculo)

Siguiendo con el comentario del acto, decir que no tiene desperdicio la grabación, emporcada por los ruidos de fondo de platos, vasos y cubiertos, vemos como la GLE sigue en esa línea de ir marcando territorio de forma subliminal, copando todas la portadas que le son posibles, dicho lo cual, decir que me ha extrañado que la editorial en la que publica el Hermano francmasón Amando Hurtado, desde hace años con interesante aportaciones “ “Porque soy masón” o “ Respuestas Masónicas” sin olvidar su última entrega “Nosotros , los masones”, que siempre ha publicado en dicha casa editora, como decía, me ha extrañado su ausencia en tal tertulia, al menos hubiera servido para dar un poco de lustre cultural y masónica a algunas de las cuestiones planteadas.

Sacar frases de la grabación sería fácil, aunque muy difícil adjudicárselas a unos u a otros, puesto que los tertulianos no se identifican, lo que hace muy difícil hacer una referencia crítica, aunque hay alguna que otra perla, y más cuando se meten en el tema político, donde les hubiera venido bien el enfoque de Luis P. Martín.

Volviendo al tema que nos ocupaba, que es la edición de un trabajo historiográfico sobre la masonería y la política, decir que Luis P. Martín se inscribe en la nueva ola de investigadores que han optado por romper con la línea continuista y positivista que se daba en España, ceustión que enmarcaba muy bien Alberto Valín (Ver referencia en este blog sobre los trabajos de Alberto Valín) y cuyo trabajo más interesante en esa línea emprendida por algunos historiadores que abordan de formal frontal el tema de la masonería, no como un trabajo bianual para engrosar trabajos curriculares, es el trabajo coordinado por tal profesor titulado “Les franc-maçons dans la cité”.

Pues bien, ese compendio de la masonería como sociabilidad en acción, con sus esfuerzos, aciertos y frustraciones, está muy bien recogido en el último libro citado, sin embargo el que ahora reseño de “Los Arquitectos de la Republica” creo que es muy desigual en su desarrollo.

En primer lugar he de resaltar una apreciación que vengo observando en muchos autores, y es examinar y analizar la masonería española tanto del siglo XIX como la del siglo XX, bajo los patrones clásicos de utilizar documentación “ordoxa” o conservadora. Me explico, hay una idea muy generalizada, por ejemplo "que la masonería no debe tratar, y menos aún meterse en política y debe estar alejada de los temas religiosos", cuestión muy acentuada en una determinada línea masónica, y tanto es así, que se expone como patrón de comportamiento y línea maestra del trabajo masónico orígenes y formas muy de la corriente anglosajona, y con ese candil se quiere juzgar el quehacer de toda las masonerías, de uno u otro signo.

Y por tanto bajo ese prisma se analiza la masonería española del siglo XIX y XX, que queda como un oscuro objeto del poder y para el poder, muy contrastada tal posición por la líneas o argumentos maestros referidos, sin embargo se obvia el contexto en el que trabajaban las masonerías liberales que se daban en esos momentos en Europa, en suma se renucnia a hacer historia comparada.

Es más no se contraponen los textos fundamentales en las que se fundamentan ambas tendencias masónicas, que difieren en muchas cuestiones y opciones, y se las sojuzga en base a una determinadas líneas de trabajo que han quedado entre los historiadores y el vulgo en genral como un patrón de comportamiento para todos.

Por ejemplo el tema del GADU o de la adopción de Rito Francés, visto desde la perspectiva anglosajona es situarse fuera de lo que la GLUI determina como masonería. Estudiado desde la perspectiva liberal, ello obedece a un avance y a una democratización de la estructura y del quehacer masónico, y ello no nos debe situar fuera del contexto masónico, con divisiones de regulares o irregulares, sino que habría que hablar de masonerías dogmáticas y adogmáticas de conservadoras o liberales, de masonerías bíblicas o laicas,

Es es un enfoque que aprecio también en los trabajos de Luis P. Martín, que examina el quehacer de la masonería española bajo esa luminaria, con los textos al uso, que por cierto usaban los masones como un trabajo más, haciendo de ello un tópico, lo cual arroja aún más contradicción, y dicho sea de paso, digamos que había en las logias de aquel momento poca reflexión sobre el propio corpus masónico, y sobre la coherencia del quehacer masónico, muchas planchas que se pueden leer en el Archivo de Salamanca, caen los tópicos clasicistas de la época.

Lo cierto es que no sé explicar bien este tema sin embrollarme, pero para simplificarlo es como si al GODF de España se le examinara a la luz masónica del quehacer o del decir masónico de la GLE, o viceversa,
De hacer tal cosa saldría algo extraño, desdibujado y con fuertes contrastes que es lo que encuentro en algunos historiadores, incluso de los más críticos. Y se nota cuando P. Martin nos dice “la penetración del positivismo y del racionalismo en la masonerías latinas produjo un distanciamiento de los masones de los trabajos espirituales y culturales; lo cual explica el divorcio entre esa regla de oro masónica- la prohibición de toda la discusión política y religiosa-“

En principio habría que plantear que esa penetración es muy lejana y viene siendo heredada desde antaño, por los distintos librepensadores que van colonizando el pensamiento masónico, o que los masones van adoptando como corpus teórico de acción y es más se da tambien en Inglaterra, (dea hí tambien habría que vere so tópico de la masoneria ingelsa como monolitico, y cerrado), lo cual lleva a la ruptura del GADU, que es algo más que dejar de de hacer una invocación,
Ese planteamiento es el proceso de liberación más importante que se da en la masonería. Para este tema recomiendo leer un interesante libro de Pedro de la LlosaRazón y sin la sinrazón. Introducción a la Historia social del librepensamiento.
Por tanto ese rompimiento va traer consigo una implicación de la masonería en los asuntos de la sociedad, pasando a constituirse en una sociabilidad como tal a incardinarse en los avatares de la sociedad que la rodea.

Tras este largo preliminar, hay una parte interesante en el libro de P. Martín, que es todo un corolario definitorio sobre el siglo XIX, periodo en el cual nos encontramos con una masonería definida de este modo:
"por otro lado la masonería se convirtió en 1876, a causa de la caída de la
Primera Republica y la llegada de la Restauración en un centro de acogida
del republicanismo. Aunque esta condición se fuera diluyendo con el tiempo,
muchas logias guardaron este espíritu. La incidencia de la
política fue muy desigual. Incluso algunas contradicen la politización de
otras”.

Se olvida Martín que las logias son autónomas y que las líneas de trabajo de las logias las marcan en la mayoría de los casos su colegio de oficiales, sus VM, de ahí que en una misma Obediencia haya unas logias de fuerte trabajo simbólico y otras de gran proyección social, y que unas quieran trabajar en un rito más cristiano y en otras busquen un ritual más neutro o canalice sus aspiraciones más laicas.
Y aunque no constituye dentro de los principios de la masonería ni ser una estructura política, ni ideológica, ni partidista, si que sus estrategias van dirigidas a conformar, al menos creo que en las masonería latinas liberales, unas sociabilidades que traspasan la frontera de la beneficencia, conformando por el trabajo y la reflexión ciudadanos críticos, y eso se observa cuando estudia los temas de trabajo para la reflexión de unas y otras Obediencias.

Entra P. Martín, en descifrar, y lo hace con unas cuantas pinceladas, en el porqué la masonería española en las postrimerías del 98 desaparece como si se la comiera el lobo, cuestión que siempre se achacó a la pérdida de las colonias, el profesor Luis P. Martín, lo trata en clave de “idoneidad” e incide en las causas por las cuales la masonería dejó de ser una sociabilidad “política" atractiva, lo cual contrasts con una “alta socialización política en otros modelos de sociabilidad más aptos a los nuevos retos y a los nuevos espacios políticos que iban surgir” y por tanto la masonería no va a saber entablar un dialogo con la sociedad que le rodea.

No hay nada más que ver el tema de las posturas de las logias de “carácter burgués” sobre la entrada de las clases obreras en las logias.

En suma para no alargar la reseña, un libro muy interesante, que en la segunda parte pierde gas e intensidad, aunque se centra en un capítulo muy de actualidad y es la contrapoción del quehacer masónico del GOR y de la GRan LOgia Española, el tema de la españolidad y el catalanismo, cuetsión que traeré otro día a esta palestra, ahora que estamos en procesos de escoramiento y que trataré en un próximo trabajo sobre El espacio masónico español.
UN TAF
Víctor Guerra
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