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personales de su autor como Maestro Masón

22 de abril de 2007

Reflexión masónica allende las fronteras


Hace unos días estuvimos en unos actos en la Logia La Zeleé de Bayona (GODF) y allí en medio del calor fraternal bajo la bandera Republicana del Batallón 33, hubo tiempo para la reflexión. Esta fue una de las largas plancha leídas, que viene muy bien para estos tiempos tan movidos dentro de la masonería española.
LA MASONERIA ESPAÑOLA, o EL MITO DE SISIFO.

“A pesar de ser ciego, sabía que las vistas del paisaje estaban ahí”

Estimado Venerable Maestro en cargo, Hermanos en vuestros grados y calidades.

Hablar de la masonería española, es hablar de un continuo retorno al punto de partida, como en el mito de Sísifo. Un continuo levantar la piedra, y cuando está arriba soñar que estamos en el camino adecuado, es un breve instante de ilusión hasta que la piedra vuelve a caer, esa es la paradoja en la que se mueve la masonería española.

Aún así como digo en la frase de introducción, a pesar de estar perdidos en nuestro marasmo sabemos que hay solución.

Nuestra historia, al menos en Asturias, comienza en 1850 cuando unos ilusionados masones y profanos emprenden la aventura de levantar columnas de logia en nuestra tierra, en Gijón, y lo hacen bajo los auspicios del Gran Oriente de Francia, y algo le toca a Bayona, pues era la ciudad a la que llegaban las capitaciones de los hermanos vía marítima y desde aquí se hacían llegar a París.

El esfuerzo y la ilusión de ver crecer la Acacia en Asturias duró poco, pues en 1853 ya algunos hermanos estaban en la cárcel como consecuencia de la persecución de la masonería, y será el Príncipe Murat a la sazón G.:. M.:. del GOdF quien medie ante la Corte Real española para aliviar el dolor de los hermanos masones de Asturias.

El resto de la España masónica, de aquellos momentos, se encontraba en parecidas condiciones. Tras esta debacle la masonería no retornará hasta la llamada “Gloriosa” (1868) y tendrá una época de esplendor, y más a partir de 1876 cuando cae la I República Española y la masonería se convierta en modelo en el cual se va imbuir el republicanismo de la Restauración, y aunque la configuración de la masonería, sus principios y sus fines no contemplen en si misma una estructura política, ni siquiera una ideología partidista, y menos aún, se inmiscuye en estrategias o propagandas, va a ser un constante modelo de referenciaya que en su seno va a encontrar cobijo un modelo de sociabilidad en el convergen por un lado el republicanismo jacobino junto con las ideas positivistas que se aúnan para dar corpus al racionalismo y el laicismo, cuya simbiosis preñó una fecunda acción masónica que se recoge en la cantidad de Obediencias, de logias, de prensa masónica y republicana, de acciones en pro de la defensa de la actitudes progresistas, de la lucha por la dignidad de los campos funerarios, por las obras y trabajos de solidaridad internos y externos, etc, Pero una vez más se perdió esa idoneidad.

En 1896, la piedra de nuevo se echa a rodar y con ello la masonería española entró en un atroz declive, digamos que no encontró su hueco, pues estamos en presencia de una sociabilidad en lento declive, ya que sus postulados no prenden en la raíz de la sociedad circundante y próxima, y por tanto, no sabe en esos momentos entablar una comunicación con esa sociedad en la que los valores propios de la masonería sirvieran como un buen basamento para la construcción de una sociedad civil.¡ No pudo ser¡ y así con tanta desunión y tendencias masónicas como se habían ido construyendo fue difícil encajar el golpe que se le vino encima en los finales del siglo XIX y que se hace coincidir con el desastre del 98.

El retorno a la actividad será una larga reconstrucción para recuperar un espacio social que se había tenido tiempos atrás, por poner ejemplo, El Gran Oriente Español tenía 222 logias en la época más brillante de las cuales solo tras pasar el siglo sobrevivieron unas 14 logias.

El esfuerzo de levantar de nuevo las piedras, caídas o perdidas, será una tarea auténticamente titánica, en ese nuevo contexto entre 1900 y 1936 la masonería va a jugar un nuevo papel en el contexto social, en medio de las nuevas formas de sociabilidad, de los cambios de mentalidad y las orientaciones culturales y políticas, y en medio de todo ello la masonería española ha de llevar la piedra hasta lo alto de la cima, y lo irá logrando a base de salir del angelicanismo en la cual la querían mantener los “Altos Grados” los llamados (filosóficos) frente a los “Simbólicos” en plena dictadura de Primo Rivera.

De nuevo esa extraña lucha entre los Altos Grados y la masonería azul, está última menos complaciente y más jacobina quería implicarse en la vida social del país al modo y manera del Gran Oriente de Francia de hecho demandó a los Hermano franceses en 1933 la creación de una logia atípica para luchar contra el fascismo, de esta manera se crea la logia Spartacus.

No sin problemas y sobresaltos, ensayando maneras y apuestas, pero diversos acontecimientos como fueron una dictadura como la de Primo Ribera, el advenimiento de una República liderada por unos utópicos en su mayoría masones, que se vieron presos de sus propias idealizaciones y utopías, pillados entre dos locomotoras que venían en sentidos opuestos, la derecha y la iglesia permanentes enemigos de la reflexión a la luz de vitriol de la logia, cargaba sin desmayo, y por otro lado un movimiento obrero impulsado desde la izquierda más autoritaria, hicieron que el país entrara en una bancarrota como fue la Guerra Civil Española, que hizo añicos en apenas unos años a este país haciéndole entrar en su etapa más dura, periodo donde la masonería llevo una de las peores partes, pues era una incomprendida dentro y fuera del país, entre la derechas y la izquierda, y aunque la masonería española siempre sostuvo la llama republicana, la izquierda autoritaria supo hurtarle los pequeños logros habidos.

De este modo, de nuevo los masones españoles perdíamos la tradición, y durante cuarenta años perdimos la palabra, como el Maestro Hiran recibimos los golpes más duros, de ahí que la mayor parte de los Hermanos se fueran al exilio a Francia y Méjico, principalmente.

En España quedó nada, un remedo de Hermanos que no se atrevían ni a dirigirse la palabra por miedo. Méjico estaba lejos y Francia era una tenue llama que se apagaba por momentos, como se apagó la llama del retorno al suelo patrio. EL exilio se disolvió en el seno de la sociedad francesa, y los Hermanos masones exiliados encontraron asiento entr las columnas de las logias francesas.

Con la vuelta de la democracia a España, retornaron los brotes de la Acacia que traían nuevos aires, de Francia nos venía de nuevo la visión que preña el GODF en toda Europa, una masonería participativa, abierta, combativa y laica; en cambio de Méjico nos venía en parte, la viejísima reminiscencia de la “regularidad” anglosajona que conectará con la Gran Logia Nacional de Francia. Era la reproducción calcada de los problemas políticos del exilio, dos visiones, dos haceres, dos maneras de entender la vida, y así se fue polarizando la vida masónica española alrededor de dos mundos.

Por un lado un crecimiento casi desmesurado de la Gran Logia de España, aunque habrá que preguntarse ¿Tras 25 años de andadura, decir que hay 1.500 “Hermanos regulares” es desmesura, es un activo positivo... ?
Y habrá que preguntarse también porqué una tradición que no tenía hueco en España, que vive con avales prestados, cuando ensalza a masones que nada han tenido que ver su andadura, como pudiera ser Martínez Barrio, o Barriobero, Antonio Machado, o Juan Gris… hoy tiene tanto predicamento entre la sociedad española.

Por otro lado el resto de la masonería española se polarizó en el ámbito de la llamada ala liberal, con diversas caras y tendencias que aglutinan a unos 1. 300 Hermanos que trabajan bajos los auspicios de la Gran Logia Simbólica, (GLSE) en cuyo nacimiento tanto ha tenido que ver La Respetable Logia La Zelée, y la Hermano Jean Crouzet, y a quienes hoya se les regatea un hueco en la historia de la masonería española. Así somos y así nos comportamos .
El resto de los Hermanos se encuadran en Obediencias como el DH, o en el Gran Oriente de Francia (GOdF), sin dejar de citar a la Gran Logia de Francia, que también tiene su hueco.

Y ante todo esto habrá que preguntarse…¿Qué hicimos para que la vieja semilla ilustrada proveniente de Francia y con fuertes afianzamientos en nuestro país no haya dado sus frutos..? ¿Qué hemos hecho mal…?

Es el viejo retorno al mito de Sísifo, levantar una y otra vez la piedra con la ilusión de verla alguna vez sostenida en lo alto. Tal vez sea nuestro carácter español, quijotesco y corsario, y algo debe de haber pues no hay nada más que ver el tema de la todopoderosa Gran Logia de España, su ex Gran Maestre Joseph Corominas.
Como ven queridos Hermanos es el eterno vaivén de la piedra, porque no hace ni tres años que pasó exactamente lo mismo con otro ex Gran Maestre de esa misma Obediencia. O cuestión similar ha pasado con una escisión de la GLSE que ha dado origen al Gran Oriente Ibérico.

Así somos y así nos comportamos.

Si embargo encauzar la Luz que se nos ha dado, recobrar la palabra perdida es una cuestión que se va logrando poco a poco, aunque para alguien como el Hermano Jean Crouzet, ya se vaya haciendo lejana y tardía esa cuestión, pero desde esta plancha quiero rendirle un pequeño homenaje, pues su estela siempre ha estado presente en mi memoria. Decirle desde esta plancha que buscamos su calor y su palabra, pero nos fue imposible encontrarla, hubo quien guardaba celosamente esa llave por miedo a las competencias, de ahí que nuestro nacimiento como logia en el seno del GODF fuera vía Valencia-Toulouse para sorpresa de los Hermanos de La Zelée que se quedaban un tanto extrañados al anunciarles el levantamiento de una logia en Asturias, son peripecias de la masonería española.

Hoy hemos recuperado la ilusión y hemos viajado hasta aquí, hasta esta respetable Logia para encontrar la palabra que un día nos fue dada, y que esperamos llevarla con un trozo de fraternidad en la idea de que ambas logias La Zelée y Rosario de Acuña han de poner cuanto sea menester para que una irradie luz a la otra, y que de verdad nos convirtamos el pequeño grupo de Hermanos que componemos la Logia Rosario de Acuña una logia “faro” entre tanto empuje estéril como vemos a nuestro alrededor,
Pero esa tarea no puede ser individual, debe ser colectiva y vosotros Hermanos de La Zelée que tenéis una larga trayectoria nacidos allá por 1772 sois nuestros Hermanos más cercanos, y esperamos que nuestra más inminente referencia masónica.

He dicho Venerables Hermanos: Victor Guerra

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