Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

15 de diciembre de 2007

Un Secreto más, eso sí, desvelado según Ullate

CRONICA DE UNA LECTURA: EL SECRETO MASONICO DESVELADO

Lo cierto es que tras la baraúnda de libros que nos ha deparado el tema masónico, toda esta temporada, estaba un poco cansado de tragarme rollos que atufaban en general de antimasonismo con tratamientos a base de enrocarse en las mimas cuestiones, de escándalos ya viejos, de conspiraciones para cambiar fachadas y plazas enteras, para que éstas respondan a criterios masónicos, como sugiere Ricardo de Las Heras, con relación a la ciudad de Forun, o las ya pestilentes acusaciones de cómo los gobiernos nacionales e internacional se ven infiltrados de gentes del mandil para luego cambiar o alterar el curso de la historia.

En esta ocasión, en lontananza aparecía un libro que anunciaba estar alejado de los moldes publicitarios al uso, y por tanto huía de despampanantes anuncios a base compases y escuadras en su portada, adornadas, a su vez con huesusdos cráneos, muy al estilo de banderías partidistas varias y al uso.

Tal libro que se presenta como una bomba objetiva, sesuda y científica es: El Secreto masónico Desvelado, de José Antonio Ullate Fabo, que según reza en la solapa es periodista y licenciado en Derecho, y ha sido redactor jefe del semanario de información religiosa Alfa y Omega, y coordinador del suplemento semanal Fe y Razón.

Para un masón racionalista, ateo confeso, que ha conocido la Santa Casa por dentro, pues tales cuestiones , como estar, o haber estado en el seno la información religiosa como Alfa y Omega, me aportaron el primer respingo, pero uno se debe a esto de la lectura, amén de la masonería, y no queriendo fijar fobias, encomendé a mi librero particular me agenciarse el libro para encerrarme con él durante la semana de pertinente cautiverio catarral.

Como soy hombre sin prejuicios, pese a los respingos, me senté frente a libro con la mejor de las predisposiciones, y la verdad, la cosa no ayudó mucho con la dedicatoria una vez se abre el libro; a Mi madre, la Santísma Virgen. Para echar a correr, pero bueno cada uno tiene sus filias y sus fobias particulares, y ya que soy un masón libre, pues a lo hecho pecho.

Le eché un vistazo a la bibliografía utilizada. Y eso redobló la alerta, saltó el instinto de que detrás había pues como casi siempre, más de lo mismo.

Pero el infinito llamamiento que hace el autor a abandonar la capa que todos llevamos de protección, pues de lo contrario nos habría pasado como a la Santita que embaucó Taxil; y el hecho de que el autor colocara en la introducción su email para entablar un hilo argumental con él; pues me parecía que era justo leerlo, desde un posición desapasionada, por muy masón que uno sea, y así lápiz en ristre, fuì leyendo con plausible calma el libro.

Sin más me metí en la introducción, equilibrada, y con apuestas importantes, afirmaciones en las cuales yo creo a pies juntillas, y que firmaría con él, con apreciaciones como que los masones leen poco, y que muchos desconocemos gran parte de lo que es la Organización masónica y sus hechos, y que hasta se ignora mucho de la propia Obediencia. Hasta aquí totalmente de acuerdo, seguir con la lectura ya es otro cantar.

Abre el libro el Sr. Ullate, con un primer capitulo dedicado a Leo Taxil, largo como el solo, perolo cortés no quita lo valiente, y lo cierto es que está muy bien resumido.

A la vez que iba leyendo el susodicho capítulo me preguntaba a que cuento venía tan largo episodio. Al final la explicación salta a la vista, estamos ante una especie de laudo exculpatorio a la Jerarquía Eclesiástica Católica, que según el bueno de Ullate, ésta nunca se creyó ni una palabra de Taxil, salvo cuatro bobos y alguna que otra santita. Y al final resulta, según Ullate que todo fue una genial traca de un librepensador para dejar a todos con el culo al aire., pero con la Iglesia parece ser que no pudo.

No entendí muy bien el sentido de tan largo y prolijo capítulo, salvo el expuesto, pero proseguí con la lectura .

Una vez me iba metiendo en el patatal, me recordó la articulación de la trama del libro a la misma técnica que han utilizado Lomas & Kenitg en su Clave de Hiran , o sea que se colocan las premisas de partida, y luego se articula el argumento, eso sí todo ello desde el más pulcro y objetivo equilibrio seudo científico, y casi que no dejan más margen y más remedio que decir que sí , o negar la mayor.

Como de algo hay que partir, el Sr. Ullate Fabo toma como elementos de partida las posiciones de Mackey, de ALec Mellor y algún que otro Gran Maestre del Gran Oriente Italiano, y cómo no, del Hermano Javier Otaola, y hace universal, o pretende extender tales aseveraciones, conclusiones o afirmaciones, como categorías universales de la masonería.

Y lo dicho, como por algún lado hay que empezar, parte el autor del libro de un reduccionismo total, digamos que la separación entre Regulares e “Irregulares” o entre dogamáticos y adogmáticos, es poco menos que un espejismo que tenemos los masones. Ignora, o parece querer ignorar, el buen Ullate que la masonería institucional, Obedencial y logial, y los propios masones Regulares, no reconocen de facto, a los “Irregulares”, o sea que no hay derecho de visita, y por muchos grados y calidades que uno tenga ante una logia Regular de poco valen tales grados y dignidades porque no se sienta uno fácilmente en sus columnas.

El tema que plantea en otro de los capítulos Qué es la Masonería? , y si que en esto estoy de acuerdo con él, y su tesis, y es que hay cosas que ni son creíbles, ni se sostienen, ni debiéramos estar sosteniendo ni pregonando, como subir al altar iconográfico a todo liberal como masón; y eso se ve en muchas páginas Webs de Grandes Logias, llamadas serias.

Allá cada uno. Pero el Sr. Ullate, vuelve acoger un par de definiciones y las clava en el lindero mayor y las da como válidas para todos los masones y todas las Obediencias y organizaciones masónicas, sin distinción ni particularismos, olvidando que la masonería no tiene doctrina, que nos estamos uniformados, y que por tanto lo diga Makey o Mellor o “susan corda”, tales afirmaciones o linderos valen para quienes les sirva, y por tanto, lo siguen quienes lo siguen, pero para mí como masón de una logia federada al Gran Oriente de Francia, tengo como frontis el articulo primero de las Constituciones de mi Obediencia y punto y pelota, lo demás casi puedo decir que me sobra.

Pero el autor no se queda ahí, sino que se adentra en el pantanoso tema del GADU, capitulo situado en la parte media del libro, y aunque seguí hasta el final del texto, me daba la sensación de estar en una especie de tratado de teología o de teodicea masónica, pues según Ullate, nos pongamos como nos pongamos, denominémonos creyentes, ateos, o agnósticos, al final todos los masones bajo una u otra adscripción masónica, ritualista u Obedencial, adoramos al becerro del GADU , y no solo eso, sino que el Sr. Ullate, relativiza que este tema del GADU sea el elemento discordante entre los masones, y afirma que las discordias nacen producto de las luchas intestinales por el poder, eso sí, todo eso dicho muy finalmente, pero por ahí van los tiros.

Nuestro reseñado autor, parte de las cátedras de Alec Mellor, y toma como referencia a Javier Otalola, creyente evangélico, educado en la Regularidad, y ex- Gran Maestro de la GLSE, lo cual ya nos sitúa en un plano muy determinado, que por mucho que diga Javier, ni es la voz de la masonería, y hasta dudo que sea la voz de su Obediencia.

En todo caso, el GADU es un tema que desarrolla ampliamente y de lleno, al menos ese es mi juicio, y es verdad que toca un tema desde un punto de vista que puede estar describiendo la contradicción que en algunos casos envuelve a los miembros de la Masonería Regular o dogmática, los cuales concibiéndose como agnósticos, o no creyentes, o ateos etc, deben aceptar la idea de una trascendencia en la figura del GADU, por lo cual se rebaja la carga trascendente del GADU, que tiene una esencia y conceptualización muy determinada para el encuentro no de todos, sino de los creyentes, puesto que se exceptúa que los que estuvieran fuera de esos parámetros, no podrían ser masones.

Pero, por mucho que diga el Sr. Ullate, es un tema este del GADU, que preocupa a un sector de la Masonería muy concreto, y a otros digamos que nos deja fríos. A partir de ese momento, el libro empieza, al menos para mi, a perder gas, en tanto que es un tema en el cual para mi gusto se enfanga, al igual que le sucede cuando plantea la Iniciación y el método másónico, partiendo de planteamientos muy determinados (Mellor, Otaola, etc…) a los cuales desde luego les busca la vueltas, para intenta desvelar el secreto masónico.

Cuestión que a estas alturas me desanima el tratamiento del citado texto, en tanto que soy de la opinión que no hay iniciación transcendente, ni no transcendente, simplemente hay una recepción, por lo cual, huelga al menos para mí lo que plantea el autor, que finalmente se embosca en salvar a la Iglesia en base a echarle la culpa a la masonería.

Habla el autor sobre el secreto de la documentación masónica como los Rituales, y lo cierto es que antes y ahora, está y estaba, todo publicado; y hoy aún más, puesto que hay que tener en cuenta de que muchos de ellos catecismos estaban editados en imprentas comerciales, pues tengo rituales de Ragón de fácil adquisición, y así podríamos estar horas y horas, pero digamos que la estas alturas dejé el libro por imposible, y como un intento fallido a pesar de todas las explicaciones y los buenos propósitos que tiene y explica, el Sr. Ullate Fabo

Que se empeña en no distinguir las masonerias, y no ver la pluralidad de los masones, y por tanto nos analiza en base a sus etiquetas reduccionistas, empeñándose en considerar que hay una doctrina masónica y que los rituales, son más o menos, todos iguales, o que el GADU nos une más de lo que creemos, para terminar concluyendo que o bien somos unos ingenuos, o somos los más listos del corral, pero que en todos los casos se nos ve plumero y la jerarquía eclesiástica nos es tonta, y está alerta y nos tienen pillado el tranquillo.

Por ultimo, aunque lo expresa al principio del libro, el autor no acaba de creérselo, y es que el mayor secreto de la masonería es que no hay secreto, le invito al autor y a los lectores de este blog a leer la novela de Giacometti igual aprenden algo más de la masonería y los masones.

DE todas formas hay una prueba del algodón, y la tienen con la respuesta que daba el autor (Ullate) a esta pregunta:

¿Cuál la mejor manera para combatir a la Masonería?, ¿formar otros grupos secretos?

La peor forma es la de conceder credibilidad a cualquier murmuración siempre que sea antimasónica. La verdad nos hará libres. Hay que estudiar la masonería en su esencia y conocer a fondo la doctrina católica. Hoy se han descuidado ambas tareas. De ese conocimiento emerge con claridad la incompatibilidad entre la Iglesia y la logia. No sólo: también la falta de legitimidad ética de un método como el masónico. (ah y le faltó recomendar el rezo del rosario)

Victor Guerra
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