Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

6 de abril de 2007

El SIGLO XXI ,un reto para los Francmasones




A aquellos que con su aptitud positiva a o negativa me han ayudado a comprender
esta vieja dama que es la masonería

V. Guerra

Como dice un querido amigo y H:. esta vieja dama - refiriéndose a la masonería- se ira recobrando de uno y otro susto, de una y otra recaída porque la paciencia en estos caso es una virtud..

Evidentemente la paciencia ha hecho que la masonería vaya perviviendo a lo largo de décadas y que los francmasones hayan ido a lo largo de todos estos años dejando su impronta en la historia, que no se porqué siempre se quiere ocultar esa peculiar pertenencia a la orden de los Hijos de la Viuda; aunque el peculiar perfil que siempre arroja el francmasón hace que su presencia sea denotada a los ojos de cualquier observador perspicaz ..

Pero si bien es cierto que la masonería y más concretamente la española, que ha sufrido mil y un acoso y derribo, y otros tantos levantamientos de columnas; que ha levantado el vuelo como el ave fénix, habrá que preguntarse una vez más ¿Será capaz..., seremos capaces de seguir erguidos y dando respuestas en el siglo XXI?

El francmasón español del siglo XIX dio en líneas generales un perfil de filantropía desde una posició, en la mayoría de las veces pequeño burguesa de clara filiación republicana, muy combatiente en el plano social cuyos planteamientos, no solo quedaban dentro del taller, sino que se expresaban de forma muy determinante fuera de éste; y he aquí los enunciados de las planchas que diferentes logias del siglo XIX hicieron públicas para dar a conocer su posicionamiento frente a determinadas problemáticas.

· Campaña a favor del matrimonio Civil. Fechada en 1886
· Compatibilidad entre masonería y el proletariado anarquista según Anselmo Lorenzo
· Propuesta sobre la abolición de la esclavitud en Cuba y Puerto Rico hecha en 1871 por la logia Discusión
· Mensaje de paz de los masones de Zaragoza protestando contra los crímenes cometidos por los turcos en Serbia, Bosnia y Herzegovina en 1876 [1]

En el siglo XX, tras los distintos avatares históricos de finales del siglo XIX que trajeron una debacle general entre las obediencias masónicas y el abatimiento de columnas, los elementos francmasones más progresistas de la anterior centuria, ponen en pie la masonería del siglo XX en la cual se aglutinan diversas tendencias filosóficas y sociales, dando origen a curiosos fenómenos dentro de los talleres, que si bien estaban presentes como embrión en el seno de la masonería del siglo XIX, en el primer tercio del XX, serán una componente importante de la cual se nutren los talleres masónicos y que darán un perfil de un francmasón muy concienciado políticamente que estará ayudando a articular no solo una sociedad civil, sino que ayuda en su desarrollo a las asociaciones obreras del momento de forma muy decidida.
Así los encontramos nutriendo de forma activa los incipientes partidos políticos y sindicales, pero también involucrándose muy activamente en los movimientos culturales y apostando fuertemente por un laicismo en la enseñanza .

Se denota pues una radical toma de postura social, de incardinarse en la sociedad de una forma activa – de hecho esto causa dentro de la masonería española un fuerte debate entre los partidarios de lo especulativo y los que apuestan por ser elementos socialmente operativos -, corriendo en muchos caos los riesgos típicos de los movimientos progresistas y activos socialmente...,

Y así tenemos posicionamientos de distintas logias, que aún hoy, tras casi 70 nos sorprenden por su claridad y contundencia e incardinación en las problemáticas sociales del momento:
· Decreto sobre el nacionalismo publicado por la Gran Logia de Marruecos de la Federación del Grande Oriente español (1933) [2]
· La masonería española contra el fascismo.GOE 1933 [3]
· Responsabilidad de la masonería ante el temor de una gran guerra en gestación. S.C.G.33, en 1923. [4]

La radiografía que podríamos tener de esa masonería del siglo XX, es de estar muy implicada políticamente y también socialmente – nos entraremos aquí si ello es o ha sido bueno o malo para la masonería - con una fuerte aspiración a que los ideales masónicos estuvieran presentes allí donde trabajara un masón. Y como consecuencia los debates dentro de las logias eran vivos, tensos, y de una gran riqueza, pues de alguna manera se estaba intentando dar respuesta a las preguntas y exigencias del momento histórico social que se estaba viviendo.

Si embargo en el último tercio de ese mismo siglo XX, tras otra debacle como ha sido el franquismo y lo que ello ha contribuido sobre las obediencias masónicas españolas, el renacer de éstas viene precedido de un respeto casi dogmático por una de las máximas de la masonería: la discreción – evidentemente las circunstancias políticas por las que se pasó, hacían patente reforzar dicha premisa-, pero no hasta el punto de paralizar de tal forma a las obediencias masónicas que les lleva a tener debates un tanto letánicos de abrirse a la sociedad, sin que ello acabe de producirse.

Podría decirse que esa discreción, ese miedo casi atávico a la persecución, al marcaje o desarraigo social, nos tiene paralizados; apenas si franqueamos el umbral público con discretos símbolos en nuestras solapas y algún que otro escarceo en lo social o en medios de comunicación, lo que ha generado o conllevado a que nuestras distintas obediencias y nosotros como parte de ellas nos arrojemos en los cómodos brazos morfeicos y endogámicos del crecimiento personal, del esoterismo que no del exoterismo que tanta falta nos hace, y que en parte nos convirtamos en refugio y tentación de todo tipo de “buscadores de la verdad revelada”

Estamos pues, sin una real, ni siquiera aparente presencia en la sociedad, sin un combate a cubierto de miradas indiscretas, y menos aún a la luz, por defender valores simbióticos a la masonería como el laicismo, la fraternidad, la solidaridad, con problemáticas tan angustiantes en nuestra sociedad como la xenofobia, la marginación, las guerras fratricidas.... que por otra parte su posicionamiento frente a estas problemáticas tantos disgustos les había traído a nuestros hermanos de finales y principios de siglo.

¿ Estamos preparados pues los francmasones españoles para dar respuesta cabal con signo y símbolo a los retos de una sociedad que ya está en el segundo milenio..?

Desde mi corta andadura y edad como francmasón, algo me dice que no estamos preparados y tardaremos en estarlo, al menos hasta que las nuevas generaciones de una de biodiversidad en el fondo y la forma nutran las logias y rompan con la letanía de los debates sin término, sobre si en nuestros estatutos han de recoger si somos “progresivos o progresistas o ambas cosas ” y sin que ello luego tenga real correspondencia con una progresiva progresista presencia en la calle y proclamando – aquel que lo desee – soy masón , esta es mi orden y este es mi compromiso y nuestra obra...

Cuando seamos capaces de romper con el prejuicio social y corramos el riesgo de estar en la calle, de no sentirnos marginados, ni prejuzgado es muy posible que realizar parte de nuestros arcaicos ritos al aire libre, no sea nada más desafiante que hacer cualquier otra actividad, y así podremos recoger la frescura que necesitamos para afrontar el nuevo reto del 2000, de lo contrario creo que iremos abocados a una arcaica sociedad, muy discreta, y ensoñadora e instalada en el anonimato pequeño burgués del cual salimos en función de un extraño posibilismo social.

Que chocante me resulta el ver como hermanos de otras épocas sufrían persecución y hasta prisión por defender todo un compendio de filosofía personal, en tiempos pocos propicios para los espíritus libres, para los místicos exotéricos y menos aún para alardes publicitarios del librepensamiento ,- sin que los historiadores tuvieran que significar su condición-, se les ha reconocido como tales, como un valor vitalmente revolucionario, y ahora al vernos a nosotros mismos escudarnos, casi atrincherarnos, imposibilitando y taponando el debate interno con giróvagos circunloquios sobre el ser y la esencia, defendiendo nuestra discreción a carta y cabal haciendo de ello dogma, alentando de alguna forma el enraizarse con el más allá de los tiempos, consumiéndonos en el escarbe de si somos herederos de los templarios o si ya estabamos presentes en las construcciones aztecas, en vez de echar las anclas hacia el futuro ya que de por sí ya vivimos y trabajamos en la tradición más pura y esencial..

Evidentemente creo que debe haber un cambio fortísimo dentro de nuestras logias, profundizando en nuestros antepasados, en nuestros ancestrales rituales y ritos, pero absorbiendo nuestra más reciente historia que parece que queremos olvidar y que debíamos profundizar en ella, pues en ella hay claves, sintonías, puestas en escena y compromisos de cuya absorción es muy posible que saquemos parte de las respuestas para estar a la altura de las circunstancias históricas y sociales que nos está pidiendo un nuevo milenio ya en puertas; una respuesta que los francmasones europeos ya están dando y que nosotros como francmasones españoles y europeos como nexo de unión entre dos mundos Europa y Oriente, entre dos épocas... ya deberíamos estar dando.

Es por ello que pienso que si desde la fraternidad, pero también desde la firmeza que por ello no deja de ser dolorosa; si no se rompe ese continuo dervichear sobre nosotros mismos, con esa castrante endogamia, nos encontraremos no ya en el siglo XXI sino en el siglo XXII buscando la perfección estilística, simbiótica y espiritual de nuestros estatutos y reglamentos, sin que ello tenga más transcendencia que plasmarlo en el papel, y con el peligro de convertirnos en los fantasmas de la historia del siglo XXI

Victor Guerra:.
[1] La Masonería Española de Joseá A. Ferrer Benimelli. Edt. Istmo.
[2] La Masonería Española de Joseá A. Ferrer Benimelli. Edt. Istmo.
[3] La Masonería Española de Joseá A. Ferrer Benimelli. Edt. Istmo.
[4] La Masonería Española de Joseá A. Ferrer Benimelli. Edt. Istmo.

1 de abril de 2007

EL ESPACIO MASONICO ESPAÑOL


Tras las últimas noticias y cotilleos, tomados de aquí y de allá, por un lado tenemos el “tour de force” del Gran Oriente Ibérico (GOI) que intenta lograr cuanto reconocimiento se le coloca a tiro, por activa o por pasiva para situarse en el ala liberal masónica como genuino representante del GOdF, ignorando que esta Obediencia teiene logias en España.

Por otro lado tenemos las separaciones habidas en el seno del Gran Orient de Catalunya; o la vuelta a casa de los que en su día constituyeron la activa y simbólica Gran Logia Operativa Latina y Americana; y ello sin olvidar los choques frontales entre asteroides de la Gran Logia de España.

Tal situación me ha llamado tanta la atención, que creo que obliga a una reflexión sobre el espacio masónico español.

Tras la llegada del exilio, cuando aquí no había más terreno que para el GOE estructurado en base a dos sistemas, por un lado el Supremo Consejo del Grado 33 con los “tibios” y apoliticistas, como les denominaba un preclaro francmasón de la época, y por el otro las Grandes Logias Regionales, tensionadas y proyectadas como una sociabilidad activa, en contraposición con la extraña y compleja cuerda tendencia masónica como contraposición de clara vocación catalanista e intentando integrar en su estructura el españolismo, esa era la política que practicaba la Gran Logia Española.

Estas dos potencias las podríamos situar en el ala de la masonería francesa, como ejemplo decir que si vamos al blog Masonería en Asturias, veremos a un Melquíades Álvarez felicitándose por estar en esa corriente masónica.

Como decía, en aquellos tiempos aparte de estas dos polarizaciones, no quedaba espacio salvo para unas pequeñas logias del DH, que pasaron por grupos teosóficos más que masónicos.

Tras esos cuarenta largos años de exilio, la masonería española volvió por sus fueros pero rápidamente se polarizó en dos tendencias situándose en los dos extremos del trabajo masónico.

Por un lado se levantan columnas “regulares” o dogmáticas que capitaliza en solitario la Gran Logia de España, (GLE) y en el extremo opuesto, en el ala liberal, se abre un amplio abanico que da paso a Obediencias como la Gran Logia Simbólica Española, (GLSE) y el Derecho Humano, apareciendo una tras otra las obediencias de inspiración francesa entre ellas la Gran Logia de Francia, y hace apenas unos años el Gran Oriente de Francia.

Digamos que el ala liberal se la disputan distintas tendencias que van desde las masculinas, con color y trabajo genuino, como el Gran Oriente de Francia o la Gran Logia de Francia, a las pasadas por el tamiz autóctono y situadas en la mixticidad representando por la Gran Logia Simbólica Española (GLSE) la mayoritaria; y luego el DH.

La esencia femenina de tendencia liberal la representa la Gran Logia Femenina Española, aunque existen otras logias femeninas trabajando bajo los auspicios de Veracruz (Méjico). Así mismo en el ala liberal hay que sumar otras presencias aún más minoritarias, a veces son escisiones y creaciones “extrañas” de muy diversa índole.

Da la sensación que en el ámbito liberal, no hay tanta escisión, salvo la del GOI o la del GOC; lo que hacen los Hermanos liberales al final de todo el trayecto y el trasiego es irse a casa, así se cuentan por miles los Hermanos que han pasado por la masonería y que hoy ya no están ni siquiera de durmientes, están desaparecidos, es como sí la Atlántida se los hubiera engullido.

La Regularidad o el dogmatismo en España, desde que se ha establecido no ha tenido casi competencia, a excepción de la aventura de la Gran Logia Federal de España, algunos desgajes de logias, y como no, el trasiego de Hermanos de unas a otras Obediencias, en ambas direcciones y reconversiones muy pluridiversas.

Pues bien, ahora se abre, suponemos que por la izquierda de la GLE, una nueva escisión protagonizada por J. Corominas.

Personalmente pensaba que podría haber un escoramiento hacia el centro masónico que ocupan casi en solitario algunos talleres de la Gran Logia de Francia; sin embargo la tendencia por lo que vamos viendo es crear una escisión y seguir en los mismos postulados de la “regularidad” apostando por los mismos modelos y espacios, lo que a mi juicio hace inviable cualquier proyecto, pues el peso político-masónico, que hoy por hoy, representa, la GLE a la cual además pese a todo se le reconoce como tal, hace inviable a corto y medio plazo intentar desplazar a tal Obediencia del camino del “reconocimiento del resto de Obediencias “regulares”, o des desplazar su actual peso y ubicación.

Lo intentó la “Federal ” de Tuero Madiedo y lo intentará una vez más Corominas , pero todo será inútil, no creo que haya espacio, ni que la GLE con su mayoritaria presencia en el territorio español le deje un hueco, salvo que la escisión de Corominas opte por catalanizarse y por tanto se quede relegado todo su grupo a una cuestión nacionaliega,

Es una cuestión que no se piensa desde Francia cuando se apuesta por impulsar el desarrollo de la masonería española con el refuerzo o lanzamiento de Cataluña, como tierra de promisión masónica para irradiar la luz al resto de la península.

Eso está llamado al fracaso, no porque Cataluña no sea buen plaza y su masonería no sea contundente y capaz, pero se ignora el desarrollo e historiografía de la masonería española, sus singularidades, y como no la estratificación o división regional de esta España nuestra.

Y las logias y grandes logias en Cataluña jugarán su papel, pero no irradiaran más allá de un ámbito territorial. Lo vemos en las dos grandes Obediencias españolas que tienen su sede en Barcelona (GLE y GLSE) y si embargo casi todas las logias de esas Obediencias viven de espaldas a Barcelona, miran más bien cara a Madrid, en todo caso.

Pero huyendo de los temas nacionalistas, de los cuales no hablaba muy bien Luis P. Martín. Habría que reflexionar sobre el porqué la masonería española se limita a una Gran Obediencia en el ala conservador y a una polarización en el extremo opuesto y deja todo un centro sin rellenar, ya que tantas escisiones hay que se empeñan en crear modelo en el mismo plano y lugar, cuando creo que no hay sitio ni hueco para ello.

He dicho, y los demás…
Victor Guerra
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