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personales de su autor como Maestro Masón

13 de enero de 2008

MASONERIA Y COMPAÑERISMO


La masonería se apropió de los tres primeros grados de las hermandades de oficio, como era la cantería y que funcionaban en la mayoría de los países de Europa y que son: Aprendiz, Compañero y Maestro, como una opción y vocación cuasi orgánica la ser la continuadora de tales oficios, pero desde una perspectiva nueva, eminentemente especulativa.

Ello ha sido la causa de una serie de confusiones, en particular, por lo que se refiere a la relación entre la francmasonería especulativa y los gremios de Compañeros del oficio, muy especialmente en Francia.

Es más, aún persiste el problema histórico de saber si la francmasonería especulativa, es o no, la verdadera continuadora de la logias británicas de cantería, cuestión que actualmente sigue sin respuesta. Ningún documento permite afirmar tal cuestión, ya que además el hecho mismo de la absorción de tradiciones y símbolos por parte de la masonería especulativa conlleva más problema aún si cabe.

Aunque como dicen los historiadores del Compañerismo “ El verdadero problema se sitúa en saber cuestiones sobre las modalidades y motivaciones que pueden conducir, la transformación de la masonería operativa en francmasonería especulativa, o a la apropiación por esta última de un marco juzgado susceptible para servir de apoyo a su dimensión especulativa” . Es un tema complejo, que aún permanece en debate entre los historiadores de la francmasonería.

Al arribar a Francia los masones se encontraron con organizaciones u hermandades de oficios que estaban entonces en pleno apogeo y vitalidad como eran los Compañeros del Deber y otras sociedades gremiales del Compañerismo que estaban presentes en el “Tour de Francia”.

Estas sociedades gremiales practicaban ritos iniciáticos en cuanto a la recepción del candidato que profesaba como Compañero. A menudo se dividían este estado en dos partes: Compañero Recibido y Compañero Aceptado. Este estadio de la Recepción se producía seis meses después de la primera recepción, plazo que se consagraba a la instrucción en el Compañerismo.

La mayor parte de estas sociedades reconocían como fundador al Maestro Jacques, un cantero que habría trabajado sobre la obra del templo de Salomón, según otra leyenda, lo reconocen en seno de los “Tours” de la catedral de Orleans. Los carpinteros de obra, los techadores y los yeseros estaban a favor de los “enfants” del Padre Soubise, colega del Maestro e Jacques

Los “enfants” del Maître Jacques" y los del Padre Soubise componían el Deber, mientras que los Compañeros “Extranjeros” canteros de las sociedades “no del Deber” o “ de Libertad” (más tarde “del Deber de Libertad”) formado en origen por los carpinteros y cerrajeros, dichos “gavots” (escisión de los del Deber) - a los cuales se añadirán a principios del Siglo XIX siglo, los carpinteros de obra “Indios” (escisión de los del Deber) - reconocían un solo fundador el rey Salomón.

Se conoce mal la historia de estas sociedades y las propias leyendas son de poca ayuda ya que muchas de ellas son relatadas de forma tardía (1839), en una fecha en la que ya elementos heterogéneos habían mezclado inexplicablemente.

Los Compañeros surgen en la historia documental hacia mediados de siglo XV siglo, pero se puede suponer que una parte entre ellos, en particular, los de los oficios de la construcción (canteros, carpinteros de obra, carpinteros y cerrajeros), descienden directamente de organizaciones creadas por los constructores de las catedrales góticas, y por tanto los fundamentos de la organización del Compañerismo se remontan al menos a principios del XIII

Un medio y un tiempo de los cuales la francmasonería británica pretende extraer su origen

Las lagunas documentales no permiten ver la existencia de relaciones orgánicas entre los gremios del Compañerismo continentales y las logias operativas británicas aunque se certifican viajes de Maestros Albañiles (Maestros Masones) franceses a Inglaterra y a otros lugares del las islas británicas.

Sin embargo muy pronto, probablemente a partir de 1730, algunos Masones y algunos Compañeros se plantearon la cuestión de si existía algún parentesco entre sus organizaciones y aunque numerosos Masones especulativos, (aristócratas o burgueses), tenían a los masones operativos como gentes de baja condición como para frecuentarlos en logia. Aunque debía haber contactos puesto en lo que se refiere a los Compañeros canteros de los dos ritos – “enfants de Salomón y los “enfants” del Maestro Jacques -, un determinado número de ellos proseguían su carrera como arquitectos, ingenieros, y empresarios, etc, es decir que pertenecían a las categorías socio-profesionales medias-altas en las cuales reclutaban las logias a sus miembros.

Lo emblemático y las semejanzas con la francmasonería, no se detienen solo a la utilización del compás, la escuadra y su entrecruzamiento, ni a la regla ni otras herramientas como el nivel o el mazo o las tijeras, puesto que afectan también a los símbolos utilizados por los “especulativos”.

Pero, por lo que se refiere a los instrumentos de la geometría y las herramientas del oficio, esta semejanza formal sólo estaría traicionada por el hecho el que una y otra organización basan en el tallado de la piedra, real o simbólicamente.

En cuanto a los otros símbolos vinculados a la arquitectura y a las ciencias en general, su empleo es demasiado general a partir del siglo XVI y se van a observar en especial en los frontispicios de libros y en las marcas de impresores, para que se puedan sacar conclusiones en cuanto a las filiaciones históricas (tengamos en cuenta mientras que eso sucedía en una gran parte de Europa, había un interés especulativo por la arquitectura, y eso desde el redescubrimiento de la obra de Vitruvio en 1486).

Es necesario destacar el hecho de que, a partir del finales del XVIII, pero sobre todo desde principios del Siglo XIX, las sociedades del Compañerismo tuvieron acceso a la mayor parte de las leyendas, los ritos y símbolos de la francmasonería, con lo cual de escribieron o se reescribieron sus propios rituales. Este es el resultado de la afiliación de Compañeros a las Logias masónicas - el hecho se certifica a partir de antes de la Revolución de 1789 -, Conviene también tener en cuenta el papel de todas las revelaciones impresas a la ayuda de las cuales los “forasteros” podían tener conocimiento de los “secreto de la Masonería”. Preocupados por dar una antigüedad respetable y extraordinaria a sus sociedades, hay un trabajo sin mucho escrúpulo para enriquecer sus tradiciones.

La importancia y la facilidad de esta “contaminación” podrían explicarse por la relativa proximidad que habrían tenido las dos tradiciones, Compañerismo y Masonería y ello puede observarse por algunos antiguos ritos de Recepción del Compañerimo de cuyo conocimiento lo tenemos por la Resolución de la Sorbona de 1655, en cuanto se refiere a los guarnicioneros, los zapateros, los cuchilleros, los sombrereros y los sastres (de ropas). En general las iniciaciones se articulan en torno a episodios de la vida del Cristo, y más concretamente se centran en la Pasión. Incluso para las antiguas sociedades forestales, tales como los Buenos Primos Carboneros o Cortadores: se trata de iniciaciones profundamente cristianas, y es más tarde, con la influencia de la francmasonería, cuando se introducen algunos elementos que inducen a creer que hay un origen posterior común con ésta.

En todo estado, lo que es importante tener en cuenta es que la Francmasonería y los Compañeros son organizaciones claramente distintas, y que del papel fundamental que conceden al oficio - simbólicamente para una, y trabajo real para los otros - hunden necesariamente sus raíces, históricas y/o ideales, en un substrato cultural en gran parte común y en el cual el Templo de Salomón ocupa la posición de un arquetipo inevitable.

Para saber más: http://www.compagnonnage.org/

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