Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

13 de febrero de 2008

EL ANILLO DEL VENERABLE


Madrid, 1941. En una fría mañana de febrero, el abogado Armando Arnedo Lagrasse muere asesinado en su domicilio. Guillermo Silva, un policía amargado, bebedor y escéptico, será el encargado de investigar el asesinato. La aparición de la letra G grabada en el arma del crimen, junto con el posterior descubrimiento de una logia masónica en un inmueble propiedad de la víctima, prueban la pertenencia del abogado a la masonería. A esto hay que añadir que el único objeto que ha desaparecido es un anillo, símbolo de la jerarquía que ostentaba la víctima dentro de la masonería.

Las pesquisas de Guillermo Silva llega un momento en que se encuentran en punto muerto, y el interés inicial de las autoridades en el caso ha decaído; pero el hallazgo del anillo durante el registro del domicilio de un delincuente común, junto con las revelaciones de un antiguo aviador italiano que intervino en la guerra civil y que ahora está destinado en la embajada de Italia; darán a la investigación un giro inesperado.

En El anillo del Venerable, Guillermo Silva, policía servidor del régimen franquista pero de familia republicana, no sólo tendrá que vencer los importantes obstáculos que se le presentan en una investigación que cada vez apunta más alto, sino también deberá luchar contra sus demonios y enfrentarse a sus propias contradicciones que le llevan a algún lugar cercano al abismo.

Esto es lo que nos indica la contraportada, pero la novela utiliza como dice el propio autor, el tema de la masonería como por casualidad, pues sabía que quería escribir una novela pero no será hasta que llegue a sus manos un libro de Ferrer Benimeli, y otros como el Diccionario de Frau y Abrines, a partir de ahí comienza la historia del Anillo del Venerable, que al igual que Ignacio de Valle, utiliza la masonería como una excusa para contarnos la vida perra de un policía posibilista y que se verá tangencialmente tocado en un caso por el tema masónico, que en general no se sostiene, puesto que no parece creíble que en plena represión franquista, pudiese estar funcionando una logia en pleno Madrid, La Concordia , y menos que se pudiese celebrar una Tenida extraordinaria del Consejo Federal Simbólico del GOE.

Por otro lado las figuras de los Servicios de Represión de la Masonería instalados en Madrid: Ulibarri, o Saliquetu otros funcionarios, parecen desvaídos y un tanto alejados de la realidad de la que formaron parte activa conformando una importante represión que llegó hasta tal punto que los masones que quedaron en el país aunque fueran vecinos o hermanos de la misma logia, no se atrevían ni ha dirigirse la palabra, por el miedo que tenían y la gran represión desatada. En Gijón por ejemplo. la ciudad en la que vivo, entre los poquísimos masones que quedaron, generalmente miembros de la alta burguesía no se atrevían ni a decirse hola, como para creer que había Tenidas en medio de ese ambiente de represión

La teoría de Adolfo Marzal que da solución a la trama del asesinato del Venerable Maestro de la Logia Concordia, de que Franco, que es el presumible "tapado" es el que encarga de algún modo el asesinato del Venerable a un miembro de la Gestapo, no solo no se sostiene, sino que es algo recambolesca; eso sin mencionar incongruencias conceptuales sobre las cuestiones masónicas, como que el producto del Tronco de la Viuda, era algo estaban esperando con impaciencia la viuda e hija del Venerable, y otros matices que se nota que han sido sacadas de libros ya citados pero no contextualizados...

EL libro se deja leer, aunque espero que otro libro que espero traer estos días hasta este blog Jaque a la Logia tenga mejor trama.
Victor Guerra


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