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personales de su autor como Maestro Masón

12 de abril de 2008

Un recuerdo para aquella Republica y los republicanos

EN RECUERDO DE AQUELLAS REPÚBLICAS Y AQUELLOS REPUBLICANISMOS

¡ Españoles¡ Surge de las entrañas sociales un profundo clamor popular que demanda justicia, y un impulso que nos mueve a procurarla. Puestas sus esperanzas en la República, el pueblo está ya en medio de la calle. Para servirle, hemos querido tramitar la demanda por los procedimientos de la ley, y se nos ha cerrado el camino. Cuando pedíamos justicia, se nos arrebató la libertad; cuando hemos pedido libertad, se nos ha ofreció como concesión unas Cortes amañadas como las que fueron barridas, resultante de un sufragio falsificado, convocadas por un gobierno de Dictadura, instrumento de un rey que ha violado la Constitución, realizadas con la colaboración de un caciquismo omnipotente.

Se trata de salvar a un régimen que nos ha conducido al deshonor como Estado, a la impotencia como Nación, y a la anarquía como sociedad. Se trata de salvar una dinastía que parece condenada por el destino a disolverse en la delicuescencia de todas las miserias fisiológicas. Se trata de salvar a un rey que cimenta su trono sobre catástrofes de Caviet a de Santiago de Cuba, sobre las osamentas de Monte-Arruit ; que ha convertido su cetro en vara de medir, y que cotiza el prestigio de majestad en acciones liberadas.

Se trata por los hombres del pasado y del presente, de una cruzada contra los hombres del porvenir para estorbar la acción de la justicia popular que reclama enérgicamente las responsabilidades históricas.

No hay atentado que no se haya cometido, abuso que no se haya perpetrado, inmoralidad que no haya transcendido a todos los órdenes de la Administración pública para el provecho ilícito o para el despilfarro escandaloso. La fuerza ha sustituido el derecho, la arbitrariedad a la ley, la licencia, la licencia a la disciplina.

La violencia se ha erigido autoridad y la obediencia se ha rebajado a la sumisión. La incapacidad se impone donde la competencia se inhibe, La jactancia hace veces de valor, y de honor la desvergüenza. Hemos llegado por el despeñadero de esta degradación al pantano de la ignominia presente. Para salvarse y redimirse, no le queda al país otro camino que el de la revolución.

Ni los braceros del campo, ni los propietarios de la tierra, ni los patronos, ni los obreros, ni los empleados, ni los capitalistas que trabajan ni los trabajadores ocupados en huelga forzosa, ni el productor, ni el contribuyente, ni el industrial, ni el comerciante, ni el profesional, ni el artesano, ni los empleados, los militares, ni los eclesiásticos…nadie siente la interior satisfacción, la tranquilidad de una vida pública jurídicamente ordenada, la seguridad de un patrimonio legítimamente adquirido, la inviolabilidad del hogar sagrado, la plenitud de vivir en el seno de una Nación civilizada.

De todo este desastre brota espontánea la rebeldía de las almas que viven sin esperanza y se derrama sobre los pueblos que viven sin libertad. Y así se prepara la hecatombe de un estado que carece de justicia y de una Nación que carece de ley y de autoridad. El pueblo está ya en medio de la calle y en marcha hacia la República. No nos apasiona la emoción de la violencia culminante en el dramatismo de una revolución; pero el dolor del pueblo y las angustias del país nos emocionan profundamente.

La revolución será siempre un crimen o una locura donde que prevalezcan la justicia y el derecho pero es derecho y es justicia donde prevalezca la tiranía. Sin la existencia de la opinión y la solidaridad del pueblo, nosotros los no nos moveríamos a provocar y dirigir la revolución. Con ellas salimos a colocarnos en el puesto de la responsabilidad ante la inminencia de un levantamiento nacional que llama a todos los españoles. Seguros estamos de que para sumar a los nuestros sus contingentes se abrirán las puertas de los talleres, de las fabricas, de los despachos de las Universidades, hasta de los cuarteles, porque en esta hora suprema todos los soldados, ciudadanos libres son, y todos los ciudadanos, soldados serán de la revolución al servicio de la Patria y de la República.

Venimos a derribar la fortaleza en que se ha encastillado el poder personal, a meter la Monarquía en los archivos de la Historia, y a establecer la República sobre la base de la Soberanía Nacional, y representada en una Asamblea Constituyente. De ella saldrá la España del porvenir y un nuevo Estatuto inspirado en la conciencia universal que cree para todos los pueblos un Derecho nuevo ungido de aspiraciones a la igualdad económica y a la justicia social.

Entre tantos, nosotros conscientes de nuestra misión y de nuestra responsabilidad provisional, asumimos las funciones del Poder Público con carácter de Gobierno Provisional.

¡Viva España con honra. Viva la República ¡

Niceto Alcalá Zamora

Indalecio Prieto

Manuel Azaña (Masón)

Alejandro Lerroux (Masón)

Miguel Maura

Fernando de los Ríos (Masón)

Marcelino Domingo (Masón)

Nicolau D` OLwer

Santiago Casares Quiroga (Masón)

Alvaro Albornoz (Masón)

Francisco Largo Caballero

Diego Martinez Barrio (Masón)

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