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personales de su autor como Maestro Masón

22 de mayo de 2008

Los dineros de Hiram


Cuando se habla entre masones de masonería, se dice que este selecto club suele ser caro, y no es que las capitaciones sean excesivas, son unos 25 a 30 Euros al mes, que como pueden ver, es asumible por casi que cualquier bolsillo.

Luego la cosa se complica pues si a ello unimos la compra de mandiles, los viajes, los ágapes tras cada tenida, y la incesante adquisición de libros, derramas, préstamos, etc pues la cosa es cierto que sube un pico, como irónicamente indica mi querido profesor Porset: la calidad masónica se paga”, pues ya se sabe que hay clases, calidades y modas, y más en el tema de los mandiles, bandas y demás, aunque en honor a la verdad al menos en la masonería liberal la cosa de bandas y mandiles se ha normalizado un poco, no así en "otras masonerías" que determinados mandiles valen su peso en oro, como me comentaba un Soberano Comendador..

Comentarios aparte, hay que decir que los textos constitutivos de las Obediencias Masónicas son explícitos al respecto, y si bien habla de “ser un hombre libre y de buenas costumbres” para ser recibido masón, aunque no se debe olvidar que no es la misma consideración conceptual el tema de “las buenas costumbres” que había en el siglo XVIII, y a la que hoy utilizamos.
A cerca de ésto de libres y demás se dan paradojas, pues si bien, la masonería siempre se ha considerado como libre y por tanto también a sus miembros, luego resulta que en su interior se daba la condición de “doméstico” o sea de criado, que es como contrapuesta a la noción de ser considerado como un “hombre libre”, y sin embargo hubo un tiempo en que los domésticos eran toda una clase social, a lo que no fue ajena la masonería que pronto se plega y crea la figura de “Hermano Sirviente”, siguiendo esa corriente social y de clase.


¿Qué suponía ser “Hermano Sirviente”? Pues aquel Aprendiz que no podía acceder a la Maestría por falta de pago, por lo cual lo hacía en especies a la manera de un “doméstico” encargándose de las tareas domésticas de la logia

Tanto era el peso que el GODF recogía en sus Estatutos Generales, en el artículo 43 lo siguiente” que los “domésticos” no podían acceder a la maestría, aunque sí al resto de los grados otorgados por la logia.

En el Archivo de Salamanca he visto en algún cuadro lógico del siglo XIX, reflejada esa condición de “sirviente de la logia” que me extrañó siempre, y lo cual a mi particular juicio da razón de ser a una masonería aristocrática y jerarquizada en base al modelo social del momento.

Pero citas históricas aparte, el tema de los dineros de las logias, o de las Obediencias, en fin de Hiram, es un tema espinoso, pero del cual ningún masón se puede olvidar pues la falta de pago continuado puede ser motivo de expulsión, sin muchas contemplaciones.
De ahi por ejemplo que en el Archivo de Salamanca , veamos en los expedientes masónicos, cientos de expulsiones de las logias, cuando llega el balance anual, pues quien engrosase sus membresías para tener más peso en ls reuniones de la Obediencia, no dando de baja a los Hermanos deudfores, pues al final la logia tenía que hacer frente a la capitación establecida para entregar a la Obediencia, lo que podía suponer todo un problema económico importante.

No deja de llamarme la atención este tema de los dineros, porque he visto y leído sobre la membresía y las logias, en su múltiples acepciones y vertiente muchos trabajos, pero muy pocos sobre las economías logiales y su repercusión en la economías personales, las cuales mes a mes coadyuvaban y aún hoy lo hacen, a sostener todo el emporio de las estructuras masónicas, y sin embargo como contraste “sí que se habla de los metales a la puerta”, pero casi nunca de esos otros dineros de los que se nutre la organización hiramista.

Una economía, la masónica, que se sostiene por la llamada “capitación” anual que es entregada mes a mes, por cada masón a su logia, y cuya cuantía es fijada por el Convento, como es nuestro caso, miembros del GOdF.

Que refiriéndonos al año en curso se sitúa en 169,80 E, a lo cual se le añade el resto que es fijado por parte de la logia, hasta completar una cuantía final que rayaría entre esos s 25 a 30 Euros /mes de los que hablábamos al principio.

De ello, una parte se quedará en el taller y otra, esos 169,80 anuales por cada miembro, se irá directamente a la estructura Obediencial, y con todo ese monto se hará frente por un lado a los gastos corrientes de los talleres, y el mantenimiento de la propia Obediencia, a lo que hay que sumar las derramas, entregas por acciones, herencias, donaciones. etc

La cotización o capitación da derecho al masón a la plenitud de derechos masónicos, y a ser comensal una vez al año del llamado Banquete del Orden, que toda logia tiene obligación de realizar para sus miembros, tal y como prescriben los Reglamentos Generales de la Orden, como es el caso del GODF.

El resto de ceremonias dentro del curso masónico como las iniciaciones, exaltaciones o los ágapes, tienen un precio estipulado, y aunque todo ello se recoge en los Reglamentos y en los Regímenes Interiores de cada logia, cada uno de los talleres y las Obediencias, van resolviendo como cree conveniente los problemas de la economía logial.

Pero esto no siempre fue así de sencillo, ni así de barato si lo ponemos en comparación con otras épocas, por ejemplo en el siglo XVIII, tenemos constancia por ejemplo que al padre del Marqués de Sade, la cotización que le fue exigida en 1723 fue de “diez Luises por cabeza”, por tanto la cotización exigida era de 240 libras, lo cual ya representaba un buen pico, pues un sueldo de un jornalero, o de un doméstico estaba rayano a unas 250 libras, y llevadas tales cantidades por ejemplo a 1993, sería tanto como hablar de una capitación de unos 20.000 francos viejos franceses.

Por ejemplo tenemos cifras de capitaciones de 1787 de Lyon de la logia Le Vrais Amis que en su reglamente particular recogen lo siguiente para pasar a cada grado:

Aprendiz 72 libras unos 6.020 francos de 1993, lo que hoy supondrían 925 E
Compañero 24 libras unos 1.920 francos, que nos llevaría hasta 295 E.
Maestro 48 libras unos 3.840 francos con una paridad a día de hoy de algo menos de 600 Euros.
Por afiliación 72 libras unos 5.760 francos.
Por certificado 6 libras unos 40 francos

Traducido a francos de 1993, lo que suponía llegar a la maestría era unos 12. 260 francos.
El siglo XIX se va a dar un cambio substancial en cuanto la composición social de las logias ya que se irán implicando las clases burguesas las cuales las cuales plantearan el tema de de facilitar la entrada a las clases menos pudientes como pudieran ser lo obreros, y aunque de las primeras logias no tenemos constancia documental de los costos, sí que partir de 1850 tenemos algunos datos.

Por ejemplo sabemos que el costo de la Carta Patente de la primera logia, del Gran Oriente de Francia, que se concita en Asturias Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad tenía un costo de 282 francos, cuya cantidad les preocupaba a los Hermanos que ponían en marcha el taller bajo los auspicios franceses, pues no en vano en aquellos momentos el jornal anual de un decorador de vidrio se situaba en unas 3.000 pts. Los vidrieros y loceros fueron uno de los componentes más numerosos de estas primeras logias.
En 1868 la cotización anual de la logia La Rose du Parfair Silence se situaba en unos 24 francos, y en la Touraine esta subía a unos 30-40 fr. Que según la conversiones con los efectos multiplicadores situaría tal cantidad a unos 752,40 fr. de 1993.

Y no es para menos que los Hermanos españoles se sintieran a veces preocupados por las economías, pues en 1871 por ejemplo, se requería la cantidad de 50 francos para hacerse recibirse aprendiz, y la exaltación a Compañero estaba en 20 francos, y la de un Maestro en 30 f. lo que suponía que entrar en masonería para cumplir con los tres grados importaba la friolera de 2.576 francos viejos, traducidos estos a los francos de 1993.

Por ejemplo en Asturias la Logia Jovellanos de Luarca que lideraba Álvarez Cascos, recoge en su plancha al Colegio de oficiales de su logia, fechada en 1892 que la capitación mensual a la logia estaba en unas 2 pesetas, los derechos de Iniciación subían a 20 pesetas, la de los Compañeros estaban en unas 5 pesetas, y para Maestro se necesitaba hacer frente a unas 12,5 pesetas, siendo los derechos de afiliación de unas 5 pesetas.
Los derechos de iniciación comprendían el recibo del mandil de Aprendiz, ritual, las Constituciones y Estatutos Generales, y el Reglamento del taller.

La calidad masónica como decía Porset, tenía también un alto precio una vez se subía la escalera masónica, por ejemplo el costo de un título del Grado 33 expedido por el Supremos Consejo del Grado 33 para España en 1927 tenía un costo con envío y certificado de 101 pesetas, el Titulo era por un importe de 100 pesetas y los gastos de envío 1 peseta.

En 1931 se cobraba por el mismo organismo, pero para el titulo del 32 grado unas 50 pesetas.

Tal situación traía como consecuencia que se viera a la masonería como refugio de las clases pudientes, y como el enroque de la clases burguesas en alza, como los comerciantes o los profesionales libres, no en vano los obreros tenían la idea de la masonería como una organización burguesa, a la cual eran reacios a acercarse tanto por esa cuestión, como la dineraria.

Y la propia masonería era consciente de ello, al menos varios hermanos plantearon dentro de sus Orientes la cuestión del acercamiento de los obreros a la masonería, y ello pasaba por sufragar algunos de los gastos como los derechos de iniciación o exaltación o las propias capitaciones.

Había otros Hermanos más avanzados que planteaban por ejemplo desde una concepción de clase la creación de Logias Obreras, tal y como lo hizo Domingo Fernández Galán de simbólico Prin, de la logia La Ibérica del Gran Oriente Español, que plantea ante la Gran Asamblea Ordinaria del Gran Oriente la creación de Logias Obreras en base a dejar exentas de pago de derechos de capitación, que las Cartas Patentes fueran expedidas gratuitamente, y que la adquisición de materiales como rituales, constituciones pues tuvieran una rebaja del 50%.

Ello viene a demostrar la dificultad que tenían los Obreros para hacerse masones.

Hoy en día esa universalización ha hecho que las cargas financieras sobre los masones sean menores, por ejemplo el costo hoy para llegar a Maestro se sitúa en estos términos: por ejemplo la Iniciación y el pase a Compañero se sitúa en unos 30 Euros, y el costo de los derechos de exaltación a Maestro se sitúan en 40 Euros.

Y aquello que tanto preocupaba a los Hermanos de 1850 de los costos de la creación de un taller, hoy está establecido por el Gran Oriente de Francia en 160 €.

Por eso es bueno hablar de estos temas, y deshacer entuertos, pues hay quien cree de detrás de las logias hay millones y millones en juego, y que los masones son ricos.

Esta es la cruda realidad de los dineros de HIRAM

Victor Guerra
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