Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

3 de agosto de 2008

Homenaje a Jovellanos de la LOgia Rosario de Acuña

Dos miembros de la Logia Rosario de Acuña (Ricardo Fernández y Victor Guerra) portando la corona del Homenaje


El día 6 de Agosto, a las 11 de la mañana, la Logia Rosario Acuña participó en el homenaje ciudadano que Gijón rinde a uno de sus hijos más queridos: Gaspar Melchor de Jovellanos. Representación del espíritu de la Ilustración y del Siglo de las Luces, Jovellanos encarnó quizá el más honesto de los empeños por lograr una España moderna frente al oscurantismo; vivió comprometido con la sociedad de su tiempo y con aquellas ideas triunfantes en la Europa que empezaba a romper con el absolutismo, lo que le costó la enemistad regia y de la Santa Inquisición, el destierro y la prisión.

Fue autor de la Ley Agraria; ejerció como magistrado, alcalde de la Villa y Corte y Ministro de Gracia y Justicia.

Siendo la figura más importante de la Ilustración española, defendió con ahínco el derecho de las mujeres a incorporarse en igualdad de condiciones que los hombres a las Sociedades de Amigos del País, primeros gérmenes en los que se asentó el liberalismo español, entendido en la acepción original del término.

Jovellanos fue leal a su país a pesar de que pocas veces fue bien tratado por sus gobernantes: renunció a formar parte del Gobierno de José Bonaparte y hubo de exiliarse. El regreso a la ciudad de Gijón que le vio nacer se produjo en plena Guerra de Independencia, un día 6 de agosto, siendo recibido con júbilo por una enorme multitud.

Asturias debe a Jovellanos los primeros estudios sobre la explotación arbonífera y de minerales, pues soñó la posibilidad de la industrialización del país un siglo antes de que se produjera; apostó por la creación de las vías de comunicación con la meseta castellana
en una región históricamente aislada, y también por la creación del puerto de comercio para el fortalecimiento del tráfico marítimo en un lugar como Asturias, en el que apenas sí existía.

Asturias, Gijón, existen hoy como las conocemos merced al esfuerzo y sacrificio de generaciones de hombres y mujeres, trabajadores de todas las clases. Y también gracias a los sueños de Gaspar Melchor de Jovellanos.

Nada queda que permita sostener que Jovellanos fuera masón; ningún fondo documental ni tampoco sus minuciosos diarios apuntalan tal afirmación. Únicamente sus ideas, su ejemplo y el hecho de gozar de la amistad probada de reconocidos masones como Pablo de Olavide nos pueden llevar a admitir la posibilidad de una militancia. Considerémoslo aquí como uno de tantos masones sin mandil merecedores de nuestro respeto y recuerdo.
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