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personales de su autor como Maestro Masón

16 de agosto de 2008

MASONERIA Y MEMORIA HISTORICA.

MASONERIA Y MEMORIA HISTORICA.

Hace unos meses La Coordinadora per a la Memoria Histórica i Democrática de Catalunya, me pedía un trabajo sobre la Memoria Histórica y la Masonería, pero exponiendo a la vez un pequeño panorama de qué és la Masonería, y cuales son sus posiciones

De aquella solicitud, este artículo que se ha publicado en la edición especial de la Revista Retrobament nº 3 2007-2008 y en la cual hay unos 79 trabajos sobre la Memoria Histórica


Tal vez antes de entrar en lo enjundioso de la propuesta de un artículo que me piden los amigos de la Revista “ Retrobament” habría que hacer unas matizaciones, y es que no se puede hablar hoy en España de “masonería”, sino de “las masonerías”.

Por eso motivo, hay que decir que nos hemos alejado bastante del modelo masónico del primer tercio del siglo XX, donde el trabajo masónico estaba fundamentado principalmente bajo el Grand Oriente Español, (GOE) que convivía con proyectos muy minoritarios como la Gran Logia Española, y la coexistencia con algunas logias del Derecho Humano, (cuestión esta que nunca se han tenido en cuenta al hablar de masonería en la España del primer tercio del siglo XX).

En general podemos decir que la masonería de esa primera época, pese a estar bajo la hegemonía del GOE, era dispar y pluridiversa, pues en su seno, en logias, triángulos y Capítulos, se reunían desde los masones apolíticos a aquellos otros que se podrían calificar como centristas, como los partidarios de Melquíades Álvarez, pasando por aquellos otros como Barriobero o Domingo Sanjuán, que pretendían hacer de las logias el ariete político y ético de la república.

Ese plural trabajo masónico en logia reunía desde los anticlericales a los creyentes, desde los apolíticos a los militantes partidistas, trabajando todos ellos bajo la bajo la fórmula del Gran Arquitecto del Universo (GADU), y con el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, (REAA) como referencia ritual, aunque a renglón seguido haya que decir que este trabajo del GOE tenía un quehacer masónico con muchas más influencias francesas, que anglosajonas.

El anglosajón y el francés, son los dos grandes modelos masónicos, el primero creyente y deísta, inclinado hacia una fuerte acción de beneficencia, dejando eso sí, de lado los temas políticos y religiosos en las tenidas masónicas. Representante genuino de este modelo sería la Gran Logia Unida de Inglaterra.

En contraposición estaría el modelo francés. Desarrollado en base en una concepción librepensadora, donde el GADU, no está presente en los trabajos masónicos, porque se respeta la libertad de conciencia y creencia de cada uno de los presentes, y en dichos trabajos masónicos, no hay exclusión de temas a tratar, sean de índole político o religioso, y por tanto las logias y la propia Obediencia se conciben como un espacio laico y republicano con lato concepto de sociabilidad con proyección, tal como viene haciendo desde hace lustros el Gran Oriente de Francia, que representa ese otro modelo liberal y adogmático de la masonería.

En España con la llegada de la democracia en 1978, arribó un modelo masónico que no había tenido base en nuestro país, era el modelo anglosajón que venía de la mano del exilio mejicano, a la par que llegaba el otro modelo más liberal y adogmático desde las orillas francesas. Tal conjunción conllevó no solo una carrera por ver que modelos se implantaban sino también la cristalización de otros modelos Obedienciales, al margen del anglosajón, que hoy conviven en España, y que representan por ejemplo el Derecho Humano, La Gran Logia Simbólica Española, o el Gran Oriente de Francia que tiene presencia con logias en territorio español, y que se alinean en la tendencia adogmáticas y liberal.

Siendo minoritarios las fracciones obedienciales adogmáticas y liberales, en sí mismas representan en su conjunto la mayoría masónica del país, estando en frente el modelo anglosajón que representa la Gran Logia de España, que debemos decir que es mayoritaria en número, aunque no hay que dejar de reseñar que entre todas las Obediencias (liberales o dogmáticas) no lleguen a sumar más de 3.000 masones en España.

La razón de que haga este largo preámbulo, viene como explicación adjunta, pese a las grandes generalidades en que se incurre, con la intención de dar a entender la postura de la masonería en España con relación a la Memoria Histórica.

Aunque hay una gran parte de los cronicones históricos referidos a, la masonería española del primer tercio, que ha sido diseccionada desde un ángulo muy aséptico, creando todo un modelo historiográfico que aleja bastante de las logias la acción social y política, decir que la realidad se muestra tozuda, y poco a poco, gracias la labor de historiadores como Luis P. Martín; Alberto Valín ,o la misma Gómez Molleda, se va entreviendo que la implicación masónica por parte de las logias española en los temas sociales y políticos fue una realidad constante y machacona.

Son a veces pequeños fragmentos historiográficos, o la existencia y utilización dual de símbolos, ya que son usados por las masas obreras y a la su vez utilizados por los masones, lo cual nos ponen tras la pista de una opción e implicación política, tanto de las logias como de la propia Obediencia, sin olvidar la posición de los propios masones que se constituían en lo que se ha dado en llamar por la historiografía moderna, como una sociabilidad en acción.

Está claro que la masonería española pujó por la democracia y por la legalidad republicana, en buena parte sus bases estaban adscritas a ese modelo político, y de pensamiento, y hasta ético, y ocupaban parte del abanico político del momento que iba desde los melquiadistas a los socialistas concluyendo en los republicanos, sin olvidar la presencia de masones nacionalistas o anarquistas. Prueba de esa opción progresista de la masonería, se puede ver cuando en el 34, se expulsa a aquellos masones de las logias que hubieran ido detrás de Melquiades Álvarez en su pacto con la CEDA, y que mantenían su militancia o su membresía masónica, las logias no concebían tal amancebamiento.

La presencia de masones, y las logias coadyuvando al alzamiento de la II República es un hecho, estando presentes en los momentos claves, trayendo o comunicando órdenes, o saludando la llegada de la República, lo cual debe indicarnos esa vocación republicana de buena parte de la masonería, en clara coherencia con su vocación progresista, que como no podía ser menos concluyó con el exilio forzado de miles de masones cuando el General Franco estableció su régimen.

Por tanto, pese al lastre de una concepción burguesa que arrastra la masonería, la implicación de ésta en el desarrollo educativo, cultural social y político del país es un hecho que la va a costar que el régimen franquista a través del Tribunal de la Represión de la Masonería y el Comunismo, haga de tal escuela de pensamiento su caballo de batalla y como tal se desate una represión brutal.

Llegado a este punto hablar de represión sobre la masonería es abrir un largo capítulo, que aún no está estudiado a fondo, pero el general conocimiento que tenemos sobre los acercamientos al tema, nos dicen que la represión fue brutal pero muy desigual en unos sitios y en otros, sabemos que hubo feroz represión en Extremadura, pero por ejemplo esa represión no lo fue tanto en Asturias, donde la llegada del Ejercito, regularizó o normalizó esa represión, y evitó seguramente muchas muertes a manos de exaltados, o de las feroces checas falangistas, aunque no por ello el ejército dejo de ser un instrumento represor en sí mismo.

La vocación progresista de la masonería hizo que ésta tuviera claro que la vida de un masón una vez caído el régimen republicano no valía un céntimo, y por ello el exilio de los masones se puede decir que fue masivo, al menos por parte de aquellos que estaban implicados social y políticamente.

Por ejemplo la Gran Logia Regional del Noroeste estuvo desde un primer momento preparando la evacuación de los masones y de sus familias.

Por tal podemos decir que la represión no fue, al menos en Asturias, tanto en cantidad de muertes, como de la calidad y durabilidad de la represión, ahí sí, que el régimen hizo una labor feroz de represión sobre los que se habían quedado. Tanto sobre los que no se pudieron irse, como sobre aquellos otros que no se quisieron marchar porque creían que por colocarse un mandil, ello tuviera tanta significación como la tuvo.

El régimen franquista hizo un escarnio con la masonería, requisó todos sus archivos y bibliotecas, se quedó con todos los locales y enseres, tanto de las logias como de la Obediencia, y actuó sobre las propiedades de los propios masones. Abrió expedientes por masones a casi 60.000 personas; por ejemplo tener un grado masónico significaba de 6 a 12 años de prisión; tener un cargo en la logia o en la Obediencia, u ostentar los grados capitulares era entrar en la posibilidad de perder la vida. La represión llegó hasta tal punto que el régimen se atrevió entrar en los cementerios y erradicar los símbolos masónicos de las tumbas.

La obsesión de Franco por la masonería como fruto de todos los males de España, fue algo que expuso y usó hasta el último momento. Fue una paranoia y una excusa cuasi perfecta para sus fines.

Los masones que se quedaron en España, en realidad pocos, fueron utilizados como generosos chinchorros, fueron deportados múltiples veces, multados otras tantas, y hasta 1964 los masones españoles que quedaron en suelo patrio, sufrieron juicio tras juicio.

De poco les sirvió la abjuración o las recogidas de firmas como buenas personas. El estigma masónico fue toda una razón de estado para entablar una dura persecución.

Frente a todo esto me preguntan desde la Revista “ Retrobament : ¿Cuál es la postura de la masonería con relación a la Memoria Histórica?

Ante ello decir que la postura es bastante dual y diversa, desde un primer momento ha habido una clara pero minoritaria posición de la masonería adogmática, y en concreto algunas logias y masones, que han estado empeñados en que se produjera el reconocimiento de moral de la Orden y la acción de los propios los masones, y por tanto algunas logias e han puesto placas de ese reconocimiento en Cementerios Civiles, o en fosas comunes como lo hizo la logia Rosario de Acuña de Gijón, o se haciendo toda una labor por parte de algunas Asociaciones de Recuperación de la Memoria Histórica relacionadas con la masonería, como hace la Logia Constante Alona de Alicante, o se promueven recogidas de firmas con otros colectivos para que se lleve una auténtica recuperación de la Memoria Histórica.

Pero hay que tener en cuenta varias cuestiones, por un lado el carácter minoritario de las obediencias y de las logias, lo cual provoca que no haya un trabajo intenso al tenor, y más sufriendo la resistencia de los Gobiernos a reconocer a la masonería como un ente que fue reprimido hasta la saciedad. Hay que decir que la Masonería es el último colectivo que aún resta para que se le devuelva su dignidad, y como no, su patrimonio, y esto último ha sido caballo de batalla entre las masonerías.

Mientras una masonería adogmática y liberal, defendía y defiende, ante todo que se reconozca la labor de la Orden, eso sí, sin apretar a los “Compañeros” del Gobierno de turno; ha habido otra masonería mayoritaria que ha establecido otras estrategias y tácticas, como es la búsqueda del reconocimiento para conseguir un reconocimiento implícito y luego proceder a pedir la devolución del magro patrimonio requisado.

Sabemos por ejemplo que se han ido “cambiando cromos” con los gobiernos españoles, entregando patrimonio documental de los masones y logias en el exilio, con la curiosidad de que tales patrimonios no les propio, pero se han conseguido en base a la cesión de Supremos Consejos del Grado 33, de fuera de nuestro país que albergaron o dieron cobertura a los masones españoles, y a los cuales ciertos Grandes Consejos y Grandes Logias, les han pedido a sus homólogos en el extranjero dicha documentación con la intención de hacerse los valedores ante el gobierno de turno, y situarse en ese reconocimiento que debiera traer a la larga implícita la devolución patrimonial o al menos una magra compensación., No hay nada más que ir a la hemerotecas para comprobare este tema.

Por tanto esa situación “perniciosa” , y la resistencia a realizar un pronunciamiento claro y rotundo por parte de los gobiernos españoles, sea el estatal o los autonómicos, en todo caso, a veces se hacen tales reconocimientos pero con la boca pequeña, se recibe a los Grandes Maestres, como en el caso de Asturias que el Gran Maestre Quillardet del GODF, que fue recibido por la Presidenta del Parlamento, pero es casi una excepción. Pero poco más, con la masonería digamos que se marcan distancias.

Ante lo cual la reciente Ley de la Recuperación de la Memoria Histórica, nos ha dejado a algunos masones, con la misma sensación de abandono que ya teníamos, y que dada lo diminuto de nuestras células de trabajo, seguimos trabajando sin abandonar esa recuperación por medio de nuestra memoria colectiva interna y externa, pero con la mente en que hay muchos retos aún por delante para que esa memoria sea plena. En ello estamos, uno más que otros…

He dicho

Victor Guerra

NOTA: La Revista s epuede pedir a Mare de Deu de la Mercé 20, 5 e 08901 HOSPITALET.

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