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personales de su autor como Maestro Masón

11 de diciembre de 2008

La actualidad de Rosario de Acuña

¡Felicidades¡ Amigo Bolado, por el inmenso regalo del tercer tomo de las obras de la escritora

El tópico de Rosario de Acuña y La Providencia como la rara «muyer de les pites que vivía en El Cervigón» comienza a dejar de ser tal para constituirse en todo un símbolo.

Ello ha sido fruto de una lenta y laboriosa tarea social que empezó, al menos para mí, con el recuerdo de una Asociación de Viudas de la República Rosario de Acuña, que liderara María de las Alas Pumariño Fernández. A través de sus conversaciones conocí a la escritora madrileña, afincada en Gijón; luego fue un extraño bohemio de larga barba negra y boina, que habitaba en la calle Asturias, y del que apenas recuerdo más que su figura con un andar cojitranco, y siempre con algún texto de Rosario de Acuña en las manos. Por su intermedio conocí dos obras esenciales de Rosario de Acuña, «Rienzi el Tribuno» y «El padre Juan».

Hoy, gracias a la labor paciente de otro hombre que ha tomado las riendas del legado cultural de Rosario de Acuña, la cual otorgó el cuidado de su obra a Regina Lamo y que ha sido retomada hoy por el profesor José Bolado, que en estos días nos presentaba el tercer tomo de las «Obras completas» de Rosario de Acuña, que ponen a disposición del público organismos como el Ayuntamiento de Gijón, Cajastur, el Instituto Asturiano de la Mujer y la editorial KRK.

Ha sido una paciente labor de años de intensa búsqueda de textos por los lugares más diversos: bibliotecas, archivos y libreros de viejo, rebuscando y rebuscando entre viejos papelotes con la intención de ir completando el perfil de una mujer que cada vez se nos presenta más completa, moderna hasta la médula, aunque anduviera entre «pites».

Atrevida como ella sola, pues en aquellas calendas desarrolla toda una actividad que se aleja de esa dulce «cara de niña» que presentan sus retratos de moza, para revelarse como una mujer fuerte, de ideas claras, que fue todo un referente tanto para el librepensamiento como para el movimiento obrero, aunque ignoro lo que pensarían algunos de sus hermanos masones?

La gran tarea que se ha auto encomendado el profesor José Bolado va llenando poco a poco los huecos que había en la ajetreada biografía de Rosario de Acuña, aquella mujer masona `[cuyos textos tanto gustan a Paz Felgueroso, la cual leyó un pasaje el otro día de la presentación del libro «El discurso a las hijas del progreso»,] y que tras su incursión en la masonería alicantina como aprendiz masona prosiguió su carrera masónica sin abandonar su trabajo de la propagación de las ideas de modernidad que profesaba.

Quedan huecos aún si llenar, y por ejemplo uno de ellos es saber por qué no se integró en las columnas de la Logia Jovellanos de Gijón, y me pregunto si ello se debe a que no la dejaron los hermanos hiramitas por ser una logia «regular» y masculina, o ella no quiso plegarse a constituir una logia de segunda clase como eran las «logias de «adopción» o estar en un segundo plano, o como de prestado

Es un hueco, como otros tantos, que esperamos que José Bolado vaya completando, y mientras esto sucede contamos con un tercer tomo dedicado en esta ocasión a su prosa.

Felicidades, querido amigo Bolado, por tan inmenso regalo.

Victor Guerra

Publicado hoy en el Diario La Nueva España (Asturias)
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