Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

9 de agosto de 2008

COMUNICADO GRAN ORIENTE DE FRANCIA



COMUNICADO

El Gran Oriente de Francia, en respuesta a las declaraciones de un obispo católico francés, invitando a “aprovechar la venida del papa a Francia a principios de septiembre para suavizar nuestra Laicidad y la ley de 1905, denominada de “separación de las Iglesias y del Estado “, se manifiesta preocupado por esta iniciativa y advierte contra toda tentativa de modificar la ley existente o de aportar los medios técnicos para lograr desnaturalizarla.

Recuerda su adhesión indefectible, con el conjunto de las fuerzas laicas, a este valor fundador de la República que es la Laicidad.

Por otra parte, se conmociona ante la supresión de la protección policiaca de la que gozaba el periodista argelino Mohamed SIFAOUI, ferviente defensor de la Laicidad en la comunidad islámica.
Demanda el restablecimiento de esta protección republicana.

París, 23 de julio de 2008

8 de agosto de 2008

Crisis de la universidad masónica de Chile


* Una bomba de tiempo estalló en la Gran Logia de Chile. Cuando uno de sus más altos representantes se pronunció por el “cierre con dignidad” de la Universidad La República, creada hace veinte años como un centro académico “de inspiración masónica”. La cúpula de la Masonería, que encabeza el Gran Maestro Juan José Oyarzún, pensó que con esa decisión comunicada a las autoridades universitarias el 13 de mayo, quedaría libre de pecado.

Pero no fue así, porque la onda expansiva de la explosión permitió constatar un conflicto interno en el Club de la República, sede de la Masonería. Por un lado hay “hermanos” que todavía insisten en salvar a la universidad, mientras otro sector, encabezado por el Gran Maestro Oyarzún, prefiere desvincularse de la crisis.

La Universidad La República (Ulare), cuyo nombre se deriva del Club de la República, nació como un proyecto educacional laico y pluralista, que concretaron 97 miembros de la Gran Logia en septiembre de 1988. Ellos fundaron la universidad que hoy enfrenta una crisis financiera, administrativa y académica de carácter terminal. Como es un conflicto “entre privados”, el Ministerio de Educación no intervendrá para salvar a los miles de estudiantes que quedarían náufragos. Y como el mercado es cruel, los acreedores de la Universidad La República aguardan su posible quiebra para exigir el pago de deudas acumuladas por 7.500 millones de pesos, según el balance que presentó la Ulare en abril pasado ante el Servicio de Impuestos Internos. Otros informes duplican el monto de esa deuda con Impuestos Internos, el Banco de Chile, instituciones previsionales y diferentes proveedores, además de funcionarios y profesores cuyos sueldos permanecen impagos desde hace siete meses.

Pero en el primer lugar de la fila de espera de los damnificados aparecen los estudiantes, que ven dramáticamente interrumpidas sus carreras. Algunos de ellos, incluso, no pueden recuperar letras y documentos que entregaron al matricularse y que la universidad traspasó a empresas de factoring, para obtener a cambio recursos inmediatos a través de la recuperación del 40 por ciento del valor de esos documentos. Una de las empresas, ante el eventual cierre de la Ulare, hizo efectivas las letras y cheques sin esperar las fechas pactadas.

“¡Es una vergüenza! Faltaron a sus idea-les y sus principios. Y ahora intentan una desvinculación pública para tratar de limpiar su imagen”, protestaba la vocera estudiantil Daniela Guerrero, en alusión a la Masonería. Los estudiantes, en una rebelión sin precedentes, se tomaron la casa central la tarde del 14 de mayo y permanecieron allí durante once días.
“Aquí hay incumplimiento no sólo de la palabra empeñada sino de contratos, en clara infracción a la ley”, advertía por su parte el presidente del sindicato de profesores, Mario Valenzuela.

La Gran Logia quiso desvincularse del naufragio para no dañar su imagen con las esquirlas de la bomba. De acuerdo con el programa que trazó el Gran Maestro Oyarzún cuando asumió su cargo a mediados de 2006, este año masónico es el Año de la Ética y la Educación. La ética, como se sabe, es para los masones un principio de vida. Y la educación, un modo de lograr la plenitud del hombre en un clima de fraternidad y tolerancia.

Basados en esos principios, los miembros de la Gran Logia aprobaron en 1988 la fundación de una universidad. Ya entonces fue posible vislumbrar un conflicto, porque algunos “hermanos” objetaron el proyecto. ¿Cómo justificar la creación de una universidad privada al alero de una institución que siempre fue partidaria del Estado docente? Sin embargo la Ulare nació y se desarrolló al amparo de la Masonería, con una sede en Santiago y siete sedes en regiones (Antofagasta, La Serena, San Fernando, Linares, Concepción, Chillán y Los Angeles). Llegó a tener más de seis mil alumnos. Hoy, con sólo la mitad de ese alumnado, la Gran Logia propone el cierre, según reveló un comunicado de la junta directiva de la Ulare el 14 de mayo.

Cuatro días después, a través de una inserción en diarios de circulación nacional, el Gran Maestro Oyarzún y la Logia se daban por enterados del conflicto. En su declaración, intentaron desmentir a la junta directiva de la universidad, cuyos miembros son todos masones, y calificaron sus afirmaciones como “imputaciones que involucran a la Masonería en los ominosos problemas” de la casa de estudios. “La Gran Logia de Chile y el Club de la República carecen de vínculo respecto a la gestión, administración e información, como asimismo respecto a la situación patrimonial de la Universidad La República”, aseguró la inserción de los líderes masónicos.

Sin embargo, en una reunión ampliada de la Logia, el mismo día en que se optó por el cierre de la Ulare, Oyarzún admitió que en ese proyecto “ex hermanos y muchos miembros de la Orden depositaron esperanzas, anhelos y voluntades en pro de una proyección masónica, esfuerzos que muchos mantienen, incluso, hasta el día de hoy”.

La rebelión

“¡Esta universidad no se cierra… Se mantiene!”, proclamó a viva voz Ricardo Villavicencio, presidente de la junta directiva de la Ulare, al día siguiente de la inserción pagada por la Gran Logia. Habló ante medio millar de estudiantes, profesores y funcionarios reunidos en los patios de la Escuela de Arquitectura. Sus palabras fueron recibidas con un espontáneo aplauso. Era el mismo Villavicencio que había revelado el 14 de mayo el propósito de la Gran Logia y el mismo que veinte años atrás participó, junto a otros masones, en la creación de la universidad.

Lo que Villavicencio ahora buscaba era conformar un inédito claustro pleno con los tres estamentos de la Ulare, como en los mejores tiempos de la rebelión universitaria de los años 70, para salvar el proyecto en el que aún creía. “Yo espero que de este claustro surja la solución. Que busquemos la forma de trabajar en equipo, tanto los docentes como los alumnos y la dirección superior”, dijo a PF.

¿Y sobre qué bases puede continuar la universidad?

“Sobre la base de solucionar todos los aspectos económicos. Nosotros tenemos desde luego algunas entrevistas con personeros que están interesados en participar y de las que no estoy autorizado para informar”.

¿Para que no ocurra lo que pasó antes, cuando trascendieron las negociaciones con un posible socio estratégico?

“Justamente. Fue por eso que fracasaron las otras conversaciones”. (Alude a las fallidas negociaciones con el Instituto Profesional Los Leones, el empresario Miguel Nasur -ex presidente del fútbol profesional- y otros inversionistas que tenían interés en comprar la universidad o asociarse con sus propietarios masones).

Pero usted es el único que da la cara.

“No señor. Somos un equipo. No podemos estar hablando los siete u ocho que estamos trabajando en esto”.

¿No se le han creado conflictos con la Logia?

“En absoluto. En la Logia han visto que estoy tratando de que la universidad subsista. Esa cosa que han dicho es muy malintencionada”.

¿Está de acuerdo con la declaración de la Logia?

“¿Usted no?”, pregunta, a modo de respuesta.

Es rara la declaración, porque aunque no exista un vínculo jurídico entra la Gran Logia y la universidad…

“Eso ahora no lo vamos a discutir, señor -interrumpe-. No tiene objeto… Eso ya está definido y determinado tanto por la universidad como por la Masonería. Nosotros pertenecemos a las dos partes y eso lo tenemos muy claro”.

Lo que no está tan claro…

Pero el asunto no resulta tan claro como cree Villavicencio.

Es discutible la supuesta desvinculación de la Gran Logia de Chile de la crisis que envolvió a la universidad masónica. Su rector durante trece años fue el profesor de historia Jorge Carvajal, que simultáneamente -y durante ocho años- fue el Gran Maestro de la Masonería, hasta que en junio de 2006 fue reemplazado por Juan José Oyarzún. Las primeras señales de la crisis surgieron cuando Carvajal reorganizó la oficina de finanzas de la Ulare y separó de sus cargos a varios funcionarios masones.
El conflicto se agudizó en julio de 2007. La Ulare entró en cesación de pagos y retuvo los sueldos de profesores y administrativos. Una huelga de estudiantes, en septiembre, y una paralización de los profesores, en diciembre, crearon un clima de abierta anarquía e incertidumbre. En medio de la crisis, el Gran Maestro Oyarzún tomó cartas en el asunto, pese a que supuestamente la Gran Logia y el Club de la República “carecen de vínculo respecto a la gestión” y administración de la universidad, según sostiene una declaración de la Logia.

Lo que hizo Oyarzún, el 18 de octubre de 2007, fue emitir un decreto por el cual expulsó a Carvajal de la Orden Masónica y rompió una amistad de casi 50 años. Es la primera vez que la Gran Logia expulsa a quien fue su Gran Maestro. Al perder su calidad de masón, Carvajal debió dejar la rectoría de acuerdo con los estatutos de la universidad. Otras siete autoridades académicas “carvajalistas” fueron separadas de sus cargos y expulsadas también de la Masonería a fines de abril, al fracasar el hallazgo de un socio estratégico para salvar a la universidad.

A pesar de esta intervención tan directa y manifiesta, la jerarquía masónica se esforzó por desentenderse de la crisis. En un primer comunicado, a fines de 2007, afirmaba que “la Gran Logia no mantuvo ni mantiene ningún vínculo contractual o de dependencia con dicho plantel de estudios superiores”. Los nexos que la cúpula del Club de la República trata de desconocer existen plasmados en documentos y acuerdos. En 1992, la Gran Logia resolvió que las autoridades universitarias -rector, vicerrectores y miembros de su junta directiva-, fueran integrantes de la Orden Masónica. Esos mismos vínculos quedaron consagrados en el artículo 45º de los estatutos de la universidad, al establecer que si la corporación se disuelve o se cierra, sus bienes serán traspasados al Club de la República, sede de la Gran Logia.

Esos bienes son: la sede central de calle Agustinas 1831, en Santiago, adquirida con un crédito que avaló (…)

Enrique Fernández

* NOTA Este Blog se hace eco de algunas noticias sobre el tema de dicha Universidad, sin tomar postura, puesto que que creo que es un conflicto en la masonería chilena, no obstante recojo diversas posturas y me hago eco de algunas puntualizaciones que me hace el Ex- Gran Maestre Carvajal, a la vez que dejo la referencia de su blog personal, por si alguine desea contrastar algunas noticias)

3 de agosto de 2008

Homenaje a Jovellanos de la LOgia Rosario de Acuña

Dos miembros de la Logia Rosario de Acuña (Ricardo Fernández y Victor Guerra) portando la corona del Homenaje


El día 6 de Agosto, a las 11 de la mañana, la Logia Rosario Acuña participó en el homenaje ciudadano que Gijón rinde a uno de sus hijos más queridos: Gaspar Melchor de Jovellanos. Representación del espíritu de la Ilustración y del Siglo de las Luces, Jovellanos encarnó quizá el más honesto de los empeños por lograr una España moderna frente al oscurantismo; vivió comprometido con la sociedad de su tiempo y con aquellas ideas triunfantes en la Europa que empezaba a romper con el absolutismo, lo que le costó la enemistad regia y de la Santa Inquisición, el destierro y la prisión.

Fue autor de la Ley Agraria; ejerció como magistrado, alcalde de la Villa y Corte y Ministro de Gracia y Justicia.

Siendo la figura más importante de la Ilustración española, defendió con ahínco el derecho de las mujeres a incorporarse en igualdad de condiciones que los hombres a las Sociedades de Amigos del País, primeros gérmenes en los que se asentó el liberalismo español, entendido en la acepción original del término.

Jovellanos fue leal a su país a pesar de que pocas veces fue bien tratado por sus gobernantes: renunció a formar parte del Gobierno de José Bonaparte y hubo de exiliarse. El regreso a la ciudad de Gijón que le vio nacer se produjo en plena Guerra de Independencia, un día 6 de agosto, siendo recibido con júbilo por una enorme multitud.

Asturias debe a Jovellanos los primeros estudios sobre la explotación arbonífera y de minerales, pues soñó la posibilidad de la industrialización del país un siglo antes de que se produjera; apostó por la creación de las vías de comunicación con la meseta castellana
en una región históricamente aislada, y también por la creación del puerto de comercio para el fortalecimiento del tráfico marítimo en un lugar como Asturias, en el que apenas sí existía.

Asturias, Gijón, existen hoy como las conocemos merced al esfuerzo y sacrificio de generaciones de hombres y mujeres, trabajadores de todas las clases. Y también gracias a los sueños de Gaspar Melchor de Jovellanos.

Nada queda que permita sostener que Jovellanos fuera masón; ningún fondo documental ni tampoco sus minuciosos diarios apuntalan tal afirmación. Únicamente sus ideas, su ejemplo y el hecho de gozar de la amistad probada de reconocidos masones como Pablo de Olavide nos pueden llevar a admitir la posibilidad de una militancia. Considerémoslo aquí como uno de tantos masones sin mandil merecedores de nuestro respeto y recuerdo.
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