Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

13 de febrero de 2009

El verdadero Esoterismo de la Masonería

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Mis Hermanos dirán que en ocasiones soy muy crudo y tal vez hasta excesivamente autocrítico, pero no por ello dejaré esa tradición  de pensar y repensar en clave externa e interna sobre nuestra realidad a veces desde la elaboración propia, y otras veces ayudándome, como es el caso con textos como el que a continuación expongo,  un texto,  seco y autocrítico,  como el solo,  y que pese a haber sido escrito en 1912  no ha perdido en muchas de sus afirmaciones ni un ápice modernidad, y el cual debiera ser una pieza de reflexión interna.


(Publicado por la revista  "The American Freemason" en julio de 1912)
(Traducción del inglés: Ramiro Arteta Guzmán)

La Francmasonería nos enseña grandes y valiosas verdades veladas por la alegoría e ilustrada por símbolos. Al momento de la Iniciación, en Candidato entra al Templo en estado de pobreza y oscuridad y humildemente solicita ser admitido para conocer los Misterios y obtener los privilegios de la Francmasonería.   Tales Misterios no se explican, ni en todo ni en parte en los rituales. Algunos académicos opinan que el Esoterismo es la esencia de dichos Misterios. Repetidamente a través del tiempo se han hecho análisis introspectivos acerca de si la Masonería mundial está develando sus misterios a sus miembros y, por lo tanto, se están dando los pasos adecuados para la Iluminación de los Hermanos, o la Orden se está alejando de esa responsabilidad y ese aspecto se está desconociendo progresivamente. Como modesta respuesta a varios de nuestros lectores, hemos decidido publicar algunos artículos sobre el Esoterismo de la Masonería. Comenzamos con una introspección hecha y publicada en el "American Freemason", en julio de 1912.ada al Templo


***********************
"¿Dónde puedo encontrar los Misterios de la Masonería?"
Así se expresaba un preocupado Hermano,  cuya pregunta nos da a conocer una inquietud que no es manifestada abiertamente por muchos Hermanos. Y continúa: "En las formas externas de la Fraternidad hay muchas cosas que   apenas interesan al curioso. Pero no tengo interés particular en el criticismo de los Antiguos Deberes, ni estoy preocupado por conocer la línea particular a través de la cual estas formas ceremoniales han llegado hasta nosotros. Pero, sí como se nos dice en distintas formas, “la Masonería tiene un "alma", y es  algo que vale la pena, ¿cómo podemos captarlo?.

La pregunta está desde la sinceridad y con  la rotunda  claridad que su importancia y urgencia requieren. Pero, repetimos, lo que se ha dicho muchas veces antes y básicamente con las mismas palabras, esto es, que si la Masonería no ofrece más que catecismos, lecturas y ceremonias, entonces no vale la pena para el hombre pensante.

Les aseguro que quien esto opina  son aquellos que con frecuencia lanzan oscuras indirectas ante un contenido secreto y esotérico de la Masonería quienes no tienen una concepción adecuada y clara de nuestra Institución. Pueden clasificarse bien como hombres de confianza o timadores, o intoxicados con el humo de sus propias palabras, o hipnotizados por pantomimas que no pueden entender. Oyendo estas peroratas nos acordamos del personaje que habiendo sido egregiamente engañado por la actuación del espectáculo de un falsificador es el primero en inducir a otros para que entren a fin de no ser el único en pasar por la vergüenza de haber sido engañado.

El hombre escasamente capaz de juzgar una organización por la información suministrada o por la apariencia de los hechos, no encuentra nada en su iniciación en los diferentes Grados,  diferente a un interés pasajero. La continua asistencia   a la Logia – de acuerdo como éstas suelen trabajar – no le transmitirá el verdadero significado del Gremio masónico.

Recibe información superficial, en la mayoría de las veces por Hermanos para quienes las palabras que ellos mismos pronuncian tienen poco o ningún significado, que "la Francmasonería consiste en un curso de moral e instrucción filosófica, ilustrado por jeroglíficos y enseñado, de acuerdo con los antiguos usos, mediante caracteres, emblemas y figuras alegóricas". Ese es un gran prospecto, y si lo que se promete fuera logrado en nuestras Logias, la instrucción masónica sería una gran adición a la educación de cualquier hombre. Pero es más que vergonzoso hablar de "instrucción moral y filosófica"   de cara a lo que conocemos como el currículo de las Logias.

Es entendible que alguien que no tiene más que una vaga idea del significado  de esta frase quede impresionado por el montón de palabras que escucha confusamente.

Pero ningún buen conocimiento puede derivarse de tal impresión. Además,   se le habla de vez en cuando de los Misterios que habrá de conocer, y al final se preguntará dónde están esos secretos que no ha podido encontrar, y es en este punto - cuando uno no ha aprendido más que a cruzar los dedos – y se presume que a ha completado su educación masónica y se le deja a su propio capricho. Si aprende el ritual, siguiendo la línea de menor resistencia, para uno que tenga ambiciones, se le considera como una valiosa adquisición para su Logia. Si no tiene tanta ambición, se abrirá ante él el lado social de la Fraternidad y el "buen miembro" tendrá a este aspecto como la más importante función de la organización.

La repetición del ritual pronto perderá interés, pero el salón de banquetes y el salón de fumar mantendrán su atractivo. Si eventualmente tiene una idea – y el caso es desafortunadamente infrecuente – de una Masonería esotérica y busca investigar más allá del velo de las palabras, se le tratará con una mezcla de   compasión y burla por parte de sus superficiales compañeros. La Logia no puede brindarle ninguna ayuda para buscar lo que se ha perdido porque aquellos que deberían instruirlo son tan ignorantes como aquellos a quienes deben enseñar. Si persiste en desear y buscar el conocimiento, a lo mejor es tenido como alguien aburrido. Para aquellos que están satisfechos con que las cosas estén como están, el investigador que adquiere algo de conocimiento es tenido como un perturbador, siendo puesto como ejemplo de que la investigación ocasiona problemas innecesarios.
Al escribir estas líneas tengo ante mí un número de volúmenes de Actas de Gran Logia recibidas recientemente. En cada una de ellas hay un registro de las palabras del Gran Orador, y sus frases se diseminan a través de las páginas. Las he investigado todas, como he investigado todos los discursos que he podido durante años, con la vana esperanza de encontrar un Hermano que pueda hacer honor a la oportunidad que se le presenta. Se necesita que surja alguien que, con elocuencia y convicción, tenga la capacidad de discernir sobre los potenciales de la Masonería y también de darse cuenta de lo cortos que nos estamos quedando en satisfacer esos ideales. Se necesita que las palabras de tal orador se calienten con el fuego de la sinceridad, para que puedan quemar la coraza de la indiferencia y penetren permanentemente en la conciencia del Gremio masónico.
En vez de eso, ¿qué tenemos?
Largos e incoherentes discursos sobre civilizaciones desaparecidas; ensayos repetidos sobre dioses que no tienen adoradores y sobre templos que han sido abandonados y han estado en total ruina durante los últimos mil o más años. Todas estas cosas son flojamente amarradas con un hilo delgado y quebradizo denominado para la ocasión como "Masonería de los tiempos". O tal vez hay un vuelo sobre la historia moderna, con detallada investigación sobre los nombres de los hombres que han sido miembros de la Fraternidad, mostrando la absurda deducción de darle crédito a la Masonería por lo que ellos han hecho.

"Si no fuera tan frecuente esto no sería raro.   Y que sea tan frecuente, sigue siendo raro"

Enfrentemos esta desagradable y casi humillante verdad. Admitamos, con todo el candor y honestidad posibles, que en su mayor parte,   la mayoría de las enseñanzas morales y filosóficas de nuestra Masonería son una gran impostura. No tienen actualmente motivaciones adecuadas y no se alcanzan sus propósitos ni se desarrollan sus capacidades. Entonces, nos quedan las siguientes alternativas: no pretender nada diferente a que la nuestra es una gran organización social y que como tal está logrando sus objetivos, o inclinar nuestras cabezas con vergüenza con el conocimiento de que el espíritu de la Masonería ha sido sofocado, ablandado y se le ha impedido manifestarse, mientras que el cuerpo es vestido con relumbrantes ropajes ricamente decorados con llamativos ornamentos.

¿Cuáles son, en realidad, los hechos?
En doscientos años de Masonería en países angloparlantes, del período histórico, ¿ha tenido la Masonería alguna influencia visible sobre el mundo del pensamiento y la acción? Esta no es una pregunta para ser respondida por oradores rimbombantes sino por estudiantes serios de los eventos a considerar.

Y yo les digo que si nuestra gran Fraternidad no hubiera sido desviada de su dirección original, sería hoy la primera en ser reconocida como parte de las fuerzas que han hecho posible el progreso de la Humanidad, porque hubo una época en que la Masonería dio plena cabida y protección a quienes fomentaban la libertad de pensamiento. Se pretendía que la Masonería debería dar el ejemplo de una sabia tolerancia ante las demás personas, distinguiendo entre el conservadurismo que solo obstaculiza y retarda, y el radicalismo que destruye.

Se le dio a la Masonería la tarea de romper las barreras de castas, clases, raza y nacionalidad que se habían levantado a través del tiempo, y de anunciar al Hombre como el supremo producto de los Tiempos. En cambio, al menos en las jactanciosas variantes inglesa y norteamericana del Simbolismo, hemos perdido el control sobre los sectarios y los arrogantes, los políticos y los ignorantes.   Y si alguien, proclamando la rectitud,  se levanta contra esos, se alcanzan a oír las voces de los que gritan: ¡Crucifíquenlo!
Es muy cómodo ir con la corriente pues ésta fluye suavemente. No discrepar de nadie, no antagonizar con nadie, evaporarse como una burbuja sin significado u objetivo para la existencia, así se desarrolla la Masonería de nuestra generación, pero debería recordarse que en la gran corriente de la existencia humana hay olas de hierro que flotan al lado de ollas de barro, las cuales entrarán en contacto tarde o temprano, con resultados desastrosos para las   vasijas de material quebradizo. Así que les digo que no está lejos el momento de tensión y prueba para nuestros oradores, escritores extravagantes y políticos de la Gran Logia, quienes se encogerán ante el contacto con ciertas ollas de hierro que los pueden hacer quebrar y hundir.
Muchos son los masones de "buen tiempo", pero que ante cualquier momento de peligrosa tormenta o ante cualquier calumnia, serán pasados por un tamiz, como ha sucedido anteriormente, llevando a una pérdida numérica pero fortalecedora de la Orden.

La idea y el ideal es el de una Institución diseminada por el mundo, una gran Hermandad siempre en aumento, una fuerza activa esforzándose por aumentar las libertades, la justicia y la verdadera equidad, un factor real e importante en la dinámica de la civilización.

¿Una Institución así no sería tema para el arte y la literatura? Pero, ¿qué genio podría sacar algo de valor de una organización entregada a reglas mediocres y sórdidos fines? ¿Qué podría encontrar el verdadero poeta en unas ceremonias mecánicas y una moral emasculada? ¿Qué cosa de perdurable belleza podría sacarse de la contemplación de lo común?

Para perjuicio de la Masonería – de la Masonería ideal – ¿ha encontrado ahí inspiración para sus temas, brindándole a la Fraternidad "el carruaje sobre el que pasean los mejores pensamientos"? Sé que han existido, y aún hay, rimadores de pacotilla que, como María de Escocia,   habiendo violado con sus escritos "todas las leyes de Dios y de los hombres sobre la métrica", son aclamados como poetas masónicos; pero no ha aparecido uno cuyo intelecto sea tan grande, y su introspección tan aguda que baste para formular y definir una filosofía real que fundamente en verdades inmutables las aspiraciones y objetivos de la Masonería. Ningún producto del pincel del artista o el cincel del escultor ha mostrado el espíritu de la Masonería a través de sus grandes formas para redimir la Orden de su sordidez. Esto habría podido ocurrir solo si la Fraternidad hubiera transitado por el más alto camino de los logros y si el verdadero esoterismo masónico se les hubiera manifestado a los verdaderos iniciados.

En cuanto al investigador, buscando aún lo que está oculto o perdido, no tiene otro recurso que buscar, y buscar en vano, a través de Grados sucesivos. En cada uno de ellos se le dice que se levantará el velo, que le será revelada la Palabra perdida, que encontrará la Piedra Filosofal para distinguir entre la verdad y el error, y que la visión del Santo Grial recompensará su búsqueda. Y en esa búsqueda llega al final del camino que no conduce a ninguna parte, haciendo inútiles sus más honestos esfuerzos.

Pero, Hermano que buscas la luz de la verdad, ¿no hay más que un vago indicio de significados en las mutiladas y oscuras formas de la Masonería Simbólica? ¿No quedan rastros de la Sabiduría perenne que ha sido conocida en los varios grados de iluminación por los Iniciados de todas las épocas? ¿No se escucha en nuestras Logias eco alguno de los sutiles secretos que, protegidos con bárbaros términos de transmutación, fueron comunicados por los antiguos alquimistas?

Lo ordinario, lo terrenal, debe romperse para liberar su esencia. ¿No tenemos un indicio de esto en la Leyenda del Tercer Grado? El esoterismo de la Masonería, mi Hermano, no puede enseñarse a través de lecciones formales, aunque los Hermanos más conocedores deberían orientaros hacia el Oriente del Conocimiento. Según las charlas de instrucción, el Compañero tiene tres joyas: el oído atento, la lengua instructora y el pecho leal. Pero la segunda rara vez se encuentra. Y para el Maestro, se deben añadir otras dos: el alma intuitiva y el cerebro con conocimiento almacenado. Sin estos, ningún esoterismo puede manifestarse por sí mismo, pero con ellos se podrán explorar todos los lugares secretos y se encontrarán todos los tesoros para beneficio de quien los busca.

Los Arcanos no se revelan al de espíritu profano, aún si usa la guirnalda del Iniciado.

11 de febrero de 2009

La 'herejía' darwinista

El arzobispo de Granada excomulgó y quemó los libros del director del Instituto Padre Suárez, que en 1872 defendió la teoría de la evolución del científico inglés

INÉS GALLASTEGUI

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La 'herejía' darwinista

Segunda de la derecha (de pie), Rafael García Álvarez. IDEAL

La 'herejía' darwinista

Rafael Ibáñez y Luis Castellón, con un ejemplar de 'El transformismo'. / L. RIVAS

 

igallastegui@ideal.es

Al profesor, que era masón, posiblemente la excomunión no le preocupó demasiado

Tras publicar 'El origen de las especies', Charles Darwin fue retratado como un simio en periódicos y revistas de la época: los críticos a su teoría de la evolución satirizaban la idea de que el hombre descendía del mono. En España, en cambio, cuestionar la obra inmutable de un Dios creador le hacía a uno acreedor de una especie de viaje en el tiempo hacia la época más oscura y siniestra del fanatismo cristiano: la de las hogueras. Lo vivió en sus carnes Rafael García Álvarez, director del Instituto Padre Suárez de Granada, excomulgado por defender las tesis darwinistas. La plaza de las Pasiegas fue el escenario elegido por el arzobispo de la época, el integrista Bienvenido Monzón, para quemar en una pira los 'perversos' manuales de Historia Natural del catedrático, después de condenar al fuego del infierno el alma del respetado profesor.

Bien es verdad que a García Álvarez, científico y francmasón, las iras arzobispales no debieron dolerle en exceso. No en vano, cinco años después presentaba en el Ateneo de Almería una ampliación de aquellas primeras reflexiones que le valió un premio, y en 1883 publicaba su 'Estudio sobre el transformismo' en la imprenta granadina Indalecio Ventura Sabatel. Fue el primer libro en español sobre la teoría de la evolución de Darwin, según Luis Castellón, director de Museo de Ciencias del Instituto Padre Suárez, que debe la mayor parte de sus fondos a aquel catedrático decimonónico. Rafael García, recuerda Castellón, mantenía amistad con el catedrático sevillano Machado y Núñez -abuelo de los poetas Antonio y Manuel-, al que se atribuyen los primeros artículos sobre la materia.

Sin poder sobrenatural

En 1872 ya habían pasado trece años desde la publicación de 'El origen de las especies', pero está claro que en España las nuevas ideas tardaban en abrirse camino. Rafael García Álvarez (Sevilla, 1828) poseía un valioso ejemplar de la primera edición en francés de la obra cumbre de Darwin -la primera edición inglesa se agotó el mismo día de su publicación- y quiso dar a conocer tan sugerentes descubrimientos en el discurso de solemne apertura del curso.

«(...) La teoría de Darwin sobre el origen de las especies (...) viene a sustituir en el mundo científico, haciéndola también popular, a la arraigada opinión de las creaciones, en las que necesariamente había de intervenir un poder desconocido y sobrenatural», señala García en su discurso. «Carlos Darwin (...) sintetiza hoy en su teoría la más alta expresión del progreso, dando una sencilla al par que majestuosa unidad a la historia de la aparición y desenvolvimiento del mundo orgánico, fundada en la transmisión por vía de herencia de las modificaciones de estructura individuales, que acumuladas en el tiempo, transforman las variedades en especies».

«Contestemos finalmente a tantos críticos sentimentales que fundan toda la dignidad y moralidad humanas en las ciegas preocupaciones de la tradición (...), que al admitir la humildad de su origen y su evolución progresiva en el tiempo, comprendemos mejor la maravillosa majestad de su ser. El hombre es para nosotros la naturaleza con conciencia de sí misma», afirmaba García en el texto.

Materialismo contagioso

Varias «personas eclesiásticas y seglares» delataron al catedrático y la transcripción del discurso llegó a ojos de monseñor. Bienvenido Monzón, que sometió el texto a la censura de «cinco teólogos sinodales de conocida ilustración, probada rectitud y acreditado celo». Y su sentencia fue inapelable: el texto «relega al hombre a la condición de bestia», pretende la «perturbación de las conciencias católicas» y «lleva al ánimo de la juventud los gérmenes del materialismo». Por todo ello, es calificado de «herético, injurioso a Dios y a su providencia y sabiduría infinitas, depresivo de la dignidad humana y escandaloso para las conciencias».

En el consiguiente infiernillo montado en las Pasiegas ardieron cientos de ejemplares de los libros de García que piadosos ciudadanos habían entregado en sus parroquias y confesionarios. Entre los libros quemados estaba el manual 'Fundamentos de Historia Natural', publicado unos años antes y en el que ya se apuntaban algunos avances de las teorías evolucionistas. En el Padre Suárez se conservan algunos de los ejemplares que se salvaron de las airadas llamas católicas.

Luis Castellón recuerda que, en ese y otros escritos, García Álvarez se mostraba cauteloso con los dogmas católicos. Su defensa del darwinismo, asegura, era «una defensa 'light', de lo más comedida»; no en vano, recuerda, él mismo era profesor en la Abadía del Sacromonte.

No se sabe muy bien qué consecuencias le supuso al catedrático su 'herejía'. Está claro que la destrucción de su obra anterior representó para él una «muerte civil» e impidió la difusión de su pensamiento. Castellón recuerda, además, que en 1874 García fue «cesado fulminantemente como director del instituto» en favor del subdirector, Pedro Arozamena; unos meses después éste lo nombró su segundo.

En el centro educativo hubo «malestar» por el 'castigo' eclesiástico y después gubernamental; pero aproximadamente la mitad del claustro se mostró «tibia». «Era un momento político muy delicado», recuerda Castellón, en vísperas del fin del llamado sexenio revolucionario (1868-74). Años después, García Álvarez volvió a ocupar el cargo de director, en el que murió en 1894.

Celebraciones

El Instituto Padre Suárez celebra con varias actividades el año Darwin, en el que se cumplen 200 años del nacimiento del naturalista inglés y 150 de la publicación de su revolucionaria obra. Ya en enero de 2008 la entonces consejera de Educación, Cándida Martínez, presentó la publicación en facsímil de 'Estudios sobre el transformismo', el libro en el que Rafael García desarrollaba y ampliaba las tesis que casi una década antes le habían costado la expulsión del rebaño católico. Los 500 ejemplares están llegando ahora al centro educativo y serán distribuidos por la Junta de Andalucía.

Este año será reeditado el discurso de apertura del curso 1872/73 que tanto ofendió al arzobispo Monzón. Y el próximo abril verá la luz un libro en el que Luis Castellón repasa la historia del Museo de Ciencias del Instituto Padre Suárez, que tanto debe al catedrático sevillano. Además, el museo organizará visitas enfocadas a explicar la selección natural.

«El creacionismo está en auge», lamenta el director del Instituto Padre Suárez, Rafael Ibáñez. «Es una falta de cultura -apostilla Luis Castellón-. Y si la cultura general retrocede, la cultura científica y el pensamiento retroceden también. A quienes todavía creen en el creacionismo, yo les preguntaría: ¿Adán y Eva tenían ombligo?».

GOdF y el GOB , en amor y compañía.

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El Gran Oriente de Francia y el Gran Oriente de Bélgica aprovechando la ocasión, en el contexto de los REHFRAM* de 2009, celebrados en Casablanca, han tenido un encuentro fraterno y constructivo que les ha permitido disipar cualquier malentendido que pudiera existir entre ellos .


A fin de fortalecer sus vínculos de hermandad, han hecho la siguiente declaración conjunta:
Sensibles a la convocatoria de Casablanca y conscientes de su responsabilidad histórica, el Gran Oriente de Francia y el Gran Oriente de Bélgica han restablecido el diálogo constructivo que siempre les ha permitido a ambos trabajar juntos por el progreso de la humanidad y la defensa de los valores tradicionales de la Francmasonería liberal adogmática.


Conscientes de su base común, han querido así reiterar su más profundo vínculo fraterno.


Asegurando de manera conjunta, fuera del templo, su voluntad de garantizar la expresión libre del pensamiento humano. Teniendo, juntos, como principal deber de sus obediencias, el honor de salvaguardar siempre, a pesar de todas las amenazas o dificultades, las aspiraciones fundamentales de los hombres a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad


Hecho en Casablanca el 6 de febrero de 2009
Bertrand FUNDU Gran Maestro del Gran Oriente de Bélgica y Pierre LAMBICCHI
Gran Maestro del Gran Oriente de Francia

Posdata.

Desde aquuí aplaudimos con entusiasmo tal puesta en escena, aunque nos preguntamos: ¿Significa ello, la soluciòn de los problemas de fondo entra las Obediencias, y que trabajarán al unísono desde una prespectiva europea, y de luchar juntas en pro de una politica de defensa de la laicidad

¿O es un acuerdo de buena convivencia...o  una  foto para un buen ejercicio de la imagen publica de ambas entidades.?

Hubiera sido interesante que se hubiese explicado tambien los trabajos y los acuerdos que han establecido para lograr lo que algunos pedimos. Aunque aún están a tiempo de explicarlo.

Sino no se hace parecería que sea más un acuerdo para cargarse al mensajero o dejarlo por medio mentiroso, que trabajar por el progreso de la Humanidad.

Victor Guerra

10 de febrero de 2009

EL GOdF. LA CASA REVUELTA


Daba la sensación de que la cosa estaba más o menos tranquila, la elección de Pierre Lambicchi, parecía haber traídos la calma a las turbulentas olas que sacudieron todo el semestre pasado la Rue Cadet con el tema de la mixtidad y la decisión del Convento y el “affaire” de las logias que habían iniciado a mujeres… se hizo mucho corte de salón, o sea mucha diplomacia palaciega para que ni a las logias y a los Hermanos que impulsaron el tema de las mujeres iniciadas no se les cortaran el cuello en la guillotina masónica , todo parecía que iba encaminado… aunque había resquicios y temores de que algo no estaba yendo del todo bien…

Por poner un ejemplo…el silencio frente a lo que debería haber sido la mayor concentración de la Laicidad por parte de los masones franceses del GOdF , que se han echado para adelante a “cuerpo serrano” que se dice, sin contar con casi nadie, y los cuales convocaron un Día de Laicidad, y del cual no se ha sabido nada sobre repercusión y desarrollo, pues ni la Casa Grande de la Rue Cadet, ni su página web se hacen eco de la repercusión… Supongo que habrá que tener una sesión de autocrítica y ver quien paga por tanta expectativa creada y el resultado que se puede decir que ha sido todo un bluf… como nos temíamos algunos y como expusimos, de que a estas alturas del siglo y con contrincantes tan fuertes… no se pueden maximizar las cosas y luego llevarlas a claves “nacionales” pudiendo llevarlas a claves más internacionales o europeístas…

Por otro lado salta a los medios el tema de unas malas relaciones con cierta parte de la masonería portuguesa y el malestar que existe o existía en el Gran Oriente Belga con respecto al GOdF… y por medio andan atravesadas las familias rituales…. no sé si habrá celos, o molestias por la preponderancia que está tomando una determinada orientación ritual poco entroncada con la potsmodernidad, de la cual nos hablaba no hace mucho Michel Maffesoli, y que está despertando mucho interés en las latitudes iberoamericanas

Todo ese conjunto hace que apreciemos que la casa está revuelta, y esto no es que el que suscribe haga filtraciones de documentos internos, sino todo lo contrario, me hago eco de lo que se ha publicado en diversos medios escritos y digitales que ponen de relieve este tipo de cosas y de cuestiones , y que es justo que si escribo y opino sobre lo que sucede en otras Casas, pues haga lo propio, y sea por tanto autocrítico, con lo que sucede en la mía..

Como al perro flaco todos son pulgas, que dice el refrán … pues ahora sale a la palestra que la suspensión de membresía de unos determinados Hermanos, que su momento fueron parte integrantes del Consejo de la Orden en tiempos de los mandatos de de los Granes Maestres como Bauer, Brandmeyer y Quillardet, como lo fueron hombres como: quien fuera por unas horas Gran Maestre :Pappalardo, o los Hermanos Primey y Worms,  Hugues Leforestier, (quien escribiera el libro “Freres a abattre, iniciado en 1988, en Paris, miembro de la logia Agni, y 220 es Consejero de la Orden hasta el 2006, ocupó los cargos de Secretario General del GOdF, y estuvo en la Comisión Inmobiliaria.

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los cuales fueron hace unos días expulsados de la Orden, y comunicado así al orbe masónico, pues estos buenos señores que habían dejado de ser Hermanos, han recurrido a a la justicia profana y le han ganado el primer asalto al GODF. ¡Castaña ¡ que dice otro Hermano leguleyo, pues la justicia profana ordena que de momento, en tanto se resuelve la cuestión de fondo, dichos Hermanos se les mantiene como miembros de la Obediencia, y como tal ésta ha sido condenada a pagar por un lado las costas, y una indemnización de 1000 E, y a darle la misma publicidad a la historia que dieron al cese.

y encima la resolución judicial obliga a pagar 300 euros al día al GODF si en el plazo de ocho días no restablece los derechos de los cuatro Hermanos expulsados

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Así estamos…Como se puede ver en todas las casas se cuecen habas…y esperemos que los títulos de estos dos libros no sean un presagio de lo que acontezca en el Gran Oriente de Francia.

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