Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

16 de abril de 2010

LA MASONERÍA CON ROSTRO, O EL ROSTRO DE LA MASONERIA

La noticia o notición del tema del tema la Mixtidad y el Gran Oriente de Francia, dejó poco espacio  para este pots sobre un libro que han coordinado Javier Otaola  y Valetín Díaz  y que de nuevo vuelvo a colgar porque me parece interesante. image

Lo cierto es que en esta ocasión no he andado muy listo, y al final el Hermano y amigo Iván Herrera Michel me ha pisado la reseña, las ideas y hasta ciertos argumentos publicando en la Revista Fenix un artículo “ De las personas de la Masonería y de la Mazonería en las Personas , que por otro lado está bien para comprobar como algunas ideas en su pluma no son controvertidas y en la mía puede desatar una pequeña tormenta aunque sea en una caja de zapatos.

Lo que ha motivado todo este pequeño revuelo es el inteligente libro que ha publicado Javier Otaola y Valentín Díaz: LA MASONERÍA EN PERSONA(S) publicado por la Editorial MASONICA.ES.

Haciendo gala del calificativo que me dedica el Hermano Iván Herrera intentaré dar mi opinión del libro .

Lo cierto es que había leído el “copión” y tenía una idea general de una lectura rápida en la que además debía dar mi opinión, y quería esperar a que el libro se editase, y el editor común que tenemos me lo enviase, para poder leerlo de forma calma, tal y como he hecho estos días que he estado perdido en el silencio verde de los Oscos, fuera de los trasiegos diarios.

Cuando uno echa mano del libro de repente se encuentra con 20 biografías, contadas y cantadas por los mismos protagonistas, o sea que estamos ante 20 autobiografias, en las que se aprecia, pese a la labor de maquillaje literario que todos responden en general a la mismas preguntas, lo cual se nota en la lectura porque todos parecen tener las mismas preocupaciones.

Por ejemplo llama la atención en ese sentido el tema de la creencia, y la espiritualidad en masonería, unos despegándose de ella, los menos, otros justificando ese abrazo espiritual-masónico, y otros haciendo un alambicado complejo ejercicio librepensador laico espiritual.

Por tanto hubiera sido interesante tener, o que estuviera en el libro ese cuestionario previo para ver cuáles eran las preocupaciones de los coordinadores y como sus personajes invitados se posicionaban ante ese cuestionario. Como digo es algo que echo de menos.

Como dice Iván Herrera, ni están todos los que son, y todos los que están creo que está, pero eso es responsabilidad de los coordinadores, que han elegido lo que ellos han creído más representativo para dar esa pátina que desean.

Por mi parte si que echo de menos a referentes claros de la masonería española, otra cosa es que se les haya echo la invitación o que la hubieran aceptado, yo por mi parte me hubiera sentido alagado, pero la hubiera rechazado, porque no me gusta esa vertiente de las autobiografías, creo que para eso hay que tener peso, madurez y algo que contar más allá de nuestras peliculeras vidas que masónicamente pues son las que son…, al menos en mi caso, y además ya dejo bastante retazos en mi blog…

En eso llama la atención el libro, reseñas biográficas masónicas en un país que llevamos apenas 30 años de historia seguida y que nos podemos contar con los dedos de una mano, apenas si sobrepasamos los 3.500 masones en España, que además tenemos un largo patrimonio de Hermanos repartidos por todas las orillas de nuestros proyectos; y tenemos en las manos un atrevido libro mostrando 20 biografias masónicas. En Francia país de referencia no hay nada parecido, por haber no hay un libro dedicado a los Grandes Maestres… por poner un ejemplo.

Pero ahí está el atrevimiento y el desafío de Javier Otaola y Valentín Díaz, presentar un libro que en sí mismo, por lo expuesto, por los biografiados, por lo que exponen, y también por lo que dejan de exponer, y los coordinadores de contar es todo un vademécum sociológico para hoy y para generaciones venideras

Por ejemplo echo de menos una introducción contando la historia de los últimos 30 años para tener bien situado el contexto, tal vez eso hubiera sido meterse en un charco, pero sin esas referencias, que en el libro son tangenciales se comprende mal el libro. Es cierto que contar eso hubiera llevado la edición a un tomo más pero tal vez hubiera merecido la pena, y entonces si hubiera tenido más sentido la panoplia de los invitados a presentarnos sus currículo vital y masónico.

Como premisa, lo que decía un buen amigo y Hermano, “Estos deben estar en otra galaxia masónica, porque esa rosa masonería que cuentan, yo no la he vivido y llevo unos años en esto”. Se echa de menos tal vez un poco de crítica con respecto a la Orden y a las organizaciones en que nos encontramos, por lo cual esa falta ha hecho que el libro salvo las críticas moderadas de Ricardo Serna y algún otro, haya quedado un poco “rosa”.

Los autobiografiados, que tienen en común ser amigos de los dos coordinadores del texto, pues reúnen ciertas peripecias en común como la de estar en masonería y luchar como “amigos entre amigos” por una “Verdad más esclarecida”

Los Iniciados en la década de los 80 son Ana Morató, Viçent Molina y Maria Angels Prats y Joan Francesc Pont. Todos ellos de la Gran Logia Simbólica Española (GLSE).Salvo Werner Ulrich (GLC)

Los Iniciados en la década de los 90: Amando Hurtado (GLF) Adrián Mac Liman (GOCM) Fernando Izaguirre (GLSE) Ascensión Tejerina (GLSE) Ricardo Serna (GLSE) Iñaki Zuloaga (GLSE) Ilia Galán (GLE) Javier Otaola (GLSE).

Iniciados en la década del 2000: Ignacio Merino (GLSE) Gustavo Vidal (GLE) Francisco Ortiz (GLSE) Luis Miguel Fuentes (GLSE) Amauri Suárez (GLSE) Valentín Díaz (GLSE)

Y me quedan fuera por no ubicarle fecha de Iniciación: Ives Bannel (GOI)

Esa es la panoplia de las 20 autobiografías de las cuales tengo marcadas con tres *** como que han gustado por varios motivos entre ellos sentarse de frente y ver de forma crítica también a la Orden, aunque no siempre ha sido ese criterio ganarse los ***: Amando Hurtado, Ricardo Serna, Amaury Suárez, Viçen Molina, Ives Bannel.

Lo de Ignacio Merino no tiene nombre es todo una biografía peliculera donde las haya, y tiene mucho en común con un Hermano sin igual que es Pedro González Blanco el director que fue de LATOMIA. En estos blogs ya he escrito sobre él, y entre la vida de ambos era para rodar toda una película.

Con el que no he podido nunca es con el alter-ego supremo de Ilia Galán, que seguro que en persona gana mucho pero su autobiografía es de una egolatría rayana en lo más cursi.

Echo de menos la pluma de Vidal Manzanares y al Javier Otaola, muy comedidos en esta ocasión, y como dejando espacio para los demás al igual de Valentín Díaz que dejar pasar el tiempo.

Es un libro donde las opiniones que se saquen van a ser siempre muy personales, y cada uno se va a situar frente a cada biografía de una manera distinta, y de distinta manera se va a reaccionar frente a la lista de invitados a dar una opinión sobre sí mismos y donde están y porqué.

Veo poca pluralidad, tan solo un cierto trío a lo máximo cuatro dentro de la “regularidad”, encuentro a faltar referentes de la década de los 90, masonas de las Obediencias femeninas, Hermanos del DH, etc…;pero no siempre se escoge a gusto de todos, y tampoco parece que se trataba de ser plurales en lo masónico, en lo Obediencial, en lo regional… etc..

En definitiva el libro es todo un tratado sociológico, de las vanidades, querencias, deseos, complacencias, esperanzas, utopías y de propia autocritica que en definitiva es lo que reflejamos las personas, estemos o no en Masonería, y que en este caso lo que se nos ha expuesto al alcance de la lectura es el reflejo de la sociedad que nos devuelve una imagen de la propia masonería.

Cada uno que saque sus propias conclusiones. He dicho

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