Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

10 de agosto de 2010

LA MASONERÍA EN LA NOVELÍSTICA ACTUAL (1)

Hace ya un par de meses que la Revista CULTURA MASONICA me pedía un artículo sobre Masonería y Literatura, de ese pedido que empezó como una cosa ligera, al rebuscar por las estanterías de mi biblioteca fueron apareciendo más y más novelas, hasta conformar un buen montón de publicaciones que han generado un artículo de casi 20 páginas que os les facilito por si fuera de su interés

Trabajo publicado en la Revista de masonería CULTURA MASONICA nº 4  Junio 2010; Masonería y Literatura
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Reflexionando que es gerundio.
La presencia de la Masonería en el ámbito de la literatura es un área de ensayo y reflexión de mi querido amigo y Hermano Ricardo Serna, que lleva ya años acotando e investigando en lo personal, y también en lo académico con aportaciones a los diferentes Simposios del CEHME, sobre sobre literatura y masonería, en cuya materia además Ricardo Serna, no solo es una autoridad, sino que además tiene la plusvalía de que es un brillante autor.

El trabajo que desarrollaré en este artículo estará por tanto más referido a toda esa producción que se agolpa en las librerías, y que podríamos definir o llamar como literatura del género masónico o antimasónico, aunque tras leer al profesor Ferrer ya no sé qué decir, ya que él se expresa al respecto de esta forma, además muy rotunda.

En el prólogo al libro de Ricardo Serna: Masonería y Literatura (la masonería en la novela emblemática de Luis Coloma) Ferrer Benimeli nos dice “que no siempre- es claro- el binomio la filosofía y la masonería” y por tanto es de la idea de no se puede decir que “no hay ni puede haber una literatura masónica”, en tanto, nos dice Ferrer, que en realidad, “la masonería no tiene, ni puede tener religión propia, ni filosofía, ni doctrina política, sociológica, económica o científica propia, ni una música ni una arquitectura propias, de igual modo la masonería no tiene, por supuesto una específica y vinculante poética o narrativa aunque se pueda insinuar o afirmar de un autor: “esta página es masónica, esta no”.

Paradójica mente el mismo Ricardo Serna incide en esa misma línea, que expone en un trabajo para la revista Masonerías y Culturas [1] donde sigue las tesis de su maestro Ferrer Benimeli, aunque por otra parte no niega que el fenómeno masónico se haya podido extender “gracias a literatura de los escritores masones, y también gracias a la propaganda antimasónica de los historiadoras, ensayistas y creadores”

Lo cierto es que llama la atención de que se nieguen ciertas evidencias, y que como dice mi colega Serna “parece evidente que no existe ni de lejos una literatura masónica propiamente dicha”, aunque parafraseándole, habrá que decir que utilizando con sensatez el sentido común- que es el menos común de los sentidos a veces- debo decir al tenor de los libros de temática masónica, me refiero a las novelas, las cuales se van amontonando en los estantes de mi biblioteca en número cada vez más creciente y por ello tal vez habrá que replantearse el análisis, relazando un trabajo de reflexión y disección acerca de este fenómeno de negación de unos y de afirmación de otros frente a la novelística masónica.image
La tozuda realidad de cada día.
Pese a esas afirmaciones tan contundentes como las manifestadas por Benimeli o Serna, uno se queda pensando acerca de cómo podríamos entonces denominar toda esa línea de producción que se da en torno a la masonería, con varios best seller como Los Pilares de la Tierra, El Ocho, la Escala Masónica, , y ya no hablo del superventas Dan Brown con su Código Da Vinchi, o el Símbolo Perdido.

Creo que el sentido común nos indica que estamos en presencia de una forma de literatura o seudo literatura, o en todo caso ante ciertos géneros o sub-géneros, de carácter masónico. No me batiré en cruel duelo, con tan doctos cátedros[2], en la esgrima conceptual de cómo calificar esa amplia y diversa producción “literaria”, de muy distinto estilo y sentido, de muy variopintas temáticas y tramas, masónicas y antimasónicas, las cuales de forma transversal están presentes en nuestro universo bibliográfico masónico.

Tal vez porque los colegas están ajenos a toda estas novedades, que poco a poco van salpicando el mercado editorial, en general todas muy recientes, escritas dentro de la última década. Tal vez sea esa la razón, que no haya aún mucha perspectiva para su análisis, pero no por debe darse esa negación, sobre un producción novelística que además se genera fundamentalmente alrededor de un trabajo de reflexión masónica.

En España no se podía hablar hasta hace poco de una producción literaria masónica, porque la realidad es que faltaba el basamento sobre que sustentarla. La masonería era una realidad desconocida, un tema tabú del cual no se podía hablar, o por el contrario era inútil hacerlo ya que el conocimiento era mínimo, apenas si había documentación o era inaccesible, y la imaginería colectiva era muy reducida, más bien estaba reducida al fenómeno antimasónico.

Hoy no podemos decir lo mismo, la masonería no es que sea un fenómenos de masas, pero es frecuente encontrar libros que nos hablen de ella desde diversas perspectivas: existen a la venta rituales, libros de filosofía masónica, reflexiones, tratados de historia..etc; 
Hoy sin embargo esa realidad ha cambiado, ya que la masonería se explaya y se hace visible, está dentro de las conversaciones de la colectividad; hay blogs, páginas webs, foros, y por consiguiente hay toda una historiografía a disposición del gran público, por tanto podemos decir que hay un basamento sobre el cual sustentar el espíritu fabulador o novelístico.

Por un lado porque ya se conoce la realidad masónica, bien de forma directa porque se es masón, o de forma indirecta porque se puede acceder a esa diversa bibliografía como han reconocido varios autores, pudiendo de este modo sustentar las tramas en base al corpus masónico, si perder demasiado el norte, como suele suceder.
Por tanto la literatura masónica, o sea la novelística de cariz masónico, o con presencias masónicas en su trama podemos decir que se desarrolla cuando florece el basamento historiográfico; en resumen cuando la realidad masónica se hace luz cotidiana, entonces es cuando la novelística tiene la posibilidad se hacerse un hueco, pudiendo colocar en las tramas historicistas o policíacas las atrayentes mitologías, a veces más tópicas que reales, pero que conforman [querámoslo o no los masones] un atractivo y misterioso mundo para plasmar en diversas tramas cuyos contenidos curiosamente empiezan a formar también, o estaban en parte, en el imaginario colectivo.

A partir de esta reflexión general iré exponiendo él ámbito argumental de las novelas que se han editado a lo largo de esta última década.

Las Referencias pioneras.
Realmente no sé qué autor fue el que me llevó a la novelística masónica, aunque tenía rodando por casa el Grande Oriente de Pérez Galdós, publicado dentro de sus Episodios Nacionales, y publicado, al menos la edición que tengo está publicada en Madrid en el año de 1943 por la Librería y Casa Editorial Hernando S.A. 

Estoy seguro que no sería esta decimonónica novelística la que atraería mi atención, sino que a buen seguro que fue una primera novelita de Nicolas Wilcox[3], titulada: La Lápida Templaria,[4] (1996)la cual adelanta los primeros basamentos sobre las cuales se va asentar y desarrollar un cierto género del tipo que podríamos denominar con mayor o menor suerte como “novela masónica ” a la cual podemos adjuntar en algunas ocasiones el calificativo de “negra” ya en sus líneas argumentales se cruzan vidas y destinos muy al estilo de las novelas policiales…

En este caso estamos ante una trama donde un cura que se suicida y deja todo un legado. Un sobrino de éste descubre que han robado de esa herencia una carpeta rotulada con el título “Mesa de Salomón y Lapida Templaria”. El desarrollo argumental de la trama se verá enriquecido con la presencia de una archivera de “pechos caídos” luego reemplazada por señorita “de pechos prietos”, a lo que hay que unir la existencia de una extraña secta judía que persigue la famosa lápida; y rondando que te rondaré morena, nos encontramos con los servicios secretos del Vaticano y del Mossad enredados de por medio en la trama, en la que además hay también de pro medio una arcana logia masónica.

Hay quien pone a parir la novela, aunque yo la recuerdo con cariño y como atrayente y fácil de leer, en la que se mezclan los clásicos y tópicos ingredientes que también estarán en parte en la novela negra, el misterio, la sordidez, personajes a veces extraños y extravagantes, o llenos de cotidianidad, como la archivera ex hippy y alcohólica, o el ex espía de la KGB vendido al capitalismo, y como no los elementos de la dominación del mundo, o las aspiraciones para logra tal objetivo.

Andando el tiempo vendría otra novela que encontré en la editorial del Círculo de Lectores: El Ocho de Katherinne Neville publicada en España en el año 1999, la trama (856 paginas) se desarrolla a partir de la historia del Ajedrez de Montglane,[5] que va mover a una serie de personajes, en concreto a unas novicias de la abadía que da nombre al tablero de ajedrez, que serán las encargadas de poner a salvo las piezas cuando su cenobio se cierre en plena Revolución Francesa. Esta trama dieciochesca se enlazará con la actualidad a través de un personaje central como Catherine Velis. 

Todos están fascinados por el ajedrez, pues según la vieja leyenda –con tintes muy artúricos-“quien reúna todas las piezas tendrá acceso a una fórmula mágica ligada a la masonería, la alquimia, los druidas y los poderes cósmicos” y como no, al poder del mundo y de paso poder alcanzar la eterna juventud, que es siempre una constante.
Una novela río interesante, que juega con un continuo flash back de lugares y fechas tan pronto la situación se desarrolla en medio de un capítulo en Argel durante el año de 1973, como en París de 1792. Aunque se ha escrito que ha sido una de las novelas más leídas, lo cierto es que creo que ha pasado bastante desapercibida.

En otro contexto más nacional y con reales visos de ser un fresco bastante pegado a la realidad, tenemos Historia de Masones. De El Escorial a Banesto 1577-1993. Cuyo autor es Manuel Ayllon[6].
El libro se publicó en el 2001 en la Editorial Belacqva, y su trama tal y como explica un introito de la propia publicación, va desde el siglo XVIII hasta concluir en un momento muy actual:

¿Qué hay de cierto en la trama masónica de la reciente historia de España? ¿Fue la intervención de Banesto una decisión política auspiciada por Aznar y González para impedir el surgimiento de un tercer partido? ¿Qué políticos españoles han sido herederos de los conocimientos secretos de la masonería? ¿Hasta qué punto el hundimiento del Maine en 1898 estuvo tramado por los masones? ¿Fue, en realidad el asesinato de Calvo Sotelo, perpetrado por la masonería? ¿Qué simbología masónica tiene la construcción del Escorial por el rey Felipe II?
 Historia de masones. Del Escorial a Banesto desvela la verdad, alejándose de los tópicos comunes, y esclarece definitivamente la influencia y el enorme poder político, social y económico que han ejercido los masones en la historia reciente de España.

En este caso, estamos ante una historia novelada, con partes dedicadas al ensayo, a la propia historia y a la reflexión sobre la masonería, tratando de forma novelística aquellos hechos en los que ha podido incidir de forma directa o indirecta la masonería. Así encontramos capítulos dedicados a la masonería operativa La Construcción de El Escorial 1577; pasando por el Motín de Esquilache 1766, o La guerra contra el francés. Las dos masonerías. La historia de Mateo Céspedes, finalizando con un capitulo tan actual como puede ser la historia novelada del periplo de masónico del controvertido Mario Conde.

Podemos decir que estamos ante una novela historiográfica. En suma una historia novelada de un alto interés y erudición, tanto para propios y extraños, ya que se puede decir que es una novela de culto, proveniente de un conocedor directo de la masonería y de los elementos masónicos a los cuales ha dedicado varios trabajos de reflexión y plasmación como arquitecto

Dentro de ese pionerismo de argumentos y de lecturas se encuentra una novela ya arquetípica que ha desaparecido de mi biblioteca, y de la cual tengo además un vago recuerdo, se trata de Tres Flores de Lys, de Silvestre Hernández, Premio internacional de novela “Emilio Alarcos Llorach”  (2002).

Esta novela no solo ya no está en mi biblioteca, sino que además se ha ido totalmente de la mente, y ha tenido que ser el Hermano Yuste el que me recordara su existencia. Le trama de su argumento se basa en la figura de la comisaria-jefe Mónica Zayas, una atractiva joven dedicada en cuerpo y alma a su trabajo y con un comportamiento a lo “Harry el sucio”. 

“En cierta medida, se trata de una reducción al absurdo del comportamiento policial masculino, encarnado ahora en una mujer que encuentra en su compañero laboral, David, la pareja ideal. David es un cachas de cuerpo perfecto (lo que se exige normalmente a las mujeres), pero además es el tópico “descanso del guerrero” (en este caso, “guerrera”) para Mónica: la consuela por la muerte de su madre, le hace el desayuno y la comida, sabe planchar, saca al perro de paseo y encima... tiene un buen culo, según afirma Mónica. Todo un encanto. 

En el relato hay mucha documentación histórica sobre el desarrollo de la masonería en España, excesiva en ocasiones, al modo de El péndulo de Foucault, de Umberto Eco. La ambientación espacial es en Zaragoza, cuyos lugares principales se citan: el Pilar, la universidad, el Ebro, los puentes, el barrio de las Fuentes...” dan todo un toque a la novela.

Estamos pues ante esa novela que nos va metiendo en la trama policial que parece ser ya toda una constante, bien encuadrándose en los términos de la novela negra, más o menos light o friqui, o en la trama de misterio historicista que tanto peso tiene, y a cuya línea le daremos un repaso.

El goteo de las tramas masónicas e historicistas


Los contextos históricos dan mucho juego, y con ese fuerte ingrediente podemos encontrar varias obras, argumentaciones historicistas mezcladas con un urdimbre seudo-policiaca o de misterio entre algunas de ellas podemos reseñar a Dan Brown, que destapará partir de su novela El Código Da Vinchi, un goteo de novelas en las cuales la masonería empezará a tener cada vez más presencia ya no solo argumentos, personajes o momentos tangenciales, sino que la propia nuclear de trama de la novela gira alrededor de la masonería .

Por ejemplo el famoso Código Da Vinci de Dan Brown (2003) constituyó todo un best seller mundial, con un argumento pasado por la turmix en cuyo seno se mezclaron ingredientes tan golosos como el esoterismo, la Nueva Era, la teoría de la conspiración y como no el Santo Grial, teniendo como fondo el Priorato de Sión y hasta el Opus Dei, todo en su justa medida para lograr el éxito. Más información en la Wikipedia.

El goteo de novelas masónicas nos viene por dos vías la traducción de trabajos extranjeros, como ya hemos visto pero también de la mano de autores españoles con títulos como: El Triángulo del León, (Tabla Rasa Editorial 2004) de Pedro Victor Fernández, compañero del CEHME, tal vez por esa membresía al Centro de Historia de la Masonería Española esta no le resulte extraña, ya que publicó un interesante trabajo de historia titulado La Masonería en Extremadura, y abordó en su momento la biografía del masón y Diputado leonés Alfredo Nistal. Libro interesante este último pero muy desconocido.

La trama de la novela de Pedro Victor arranca a partir del encuentro casual en una farmacia, por parte de un profesor de informática (Oscar) -que tiene el encargo de informatizar diversos documentaciones e inventarios del establecimiento- rebuscando en los anaqueles en un hueco haya diversos objetos masónicos, entre ellos un dedo humano momificado con un anillo. El descubrimiento de tales objetos le permite al autor hacer un paseo por la II República, la Guerra Civil y por una serie de arquetipos de masones, cuya memoria rememorará o retomará, el profesor Oscar a través de una trama no excesivamente policiaca, pero que presenta ya los primeros acercamientos a este género, aunque primará la base histórica como telón de fondo.

Un año más tarde (2005) se publica Los Hermanos de mi Taller de Jesús Castro García, novela que “dibuja la intervención de la masonería en la vida política profana durante la monarquía de Alfonso XII, con el fin de instaurar la democracia”.

El autor, como el mismo expone, intenta dar un reflejo de la variopinta fauna republicana del momento, “los de derechas, los de casta, los melifluos, los radicales, los izquierdistas, y los que destruyeron la República”; en el fondo, los jacobinos del Aprendiz, los centristas del Maestro, y los de derechas que encarnan los profanos, es decir arquetipos que encajan en las facciones republicanas de Azaña, de Martinez Barrio o de Alcalá Zamora. Novela publicada en la Editorial Tréveris.

También ese mismo año se publica por uno de los nuevos arietes antimasónicos españoles, en este caso D. César Vidal, su novela Hijos de la Luz, que fue premiada en el IV Premio de Novela Ciudad de Torrevieja.

La estructura argumental arranca en “1778 en Baviera, con el inspector Wilhelm Koch que solicita la ayuda del grafólogo Lebendig para averiguar la identidad de un sujeto misterioso que firma sus cartas como “Espartaco”. 1793, París, Karl ve a un enemigo durante la ejecución de Luis XVI en la guillotina”. Ambos sucesos se unen en una investigación sobre logias masónicas, y los Illuminati; todo ello en las claves ya cotidianas y tópicas en las cuales la masonería se constituye como los auténticos muñidores de los asuntos del futuro gobierno del mundo mundial.
Novela trazada al modo de lo que ya expuse con referencia al El Ocho; se construye en base a saltos temporales con la intención de crear una intriga policíaca, no bien lograda, ya que se empeña en manejar con abundancia los ambientes históricos en los que se detiene página a página. Lectura que pese a todo agarra al lector hasta la conclusión del libro.

Cerrando este ciclo de novela historicista tenemos: El secreto de la logia (2006) de Gonzalo Giner (Edit. Plaza y Janés). El autor sitúa su trama en el año de 1746, en el entorno geográfico del Palacio del Marqués de la Ensenada, veintinueve años después de crearse la primera Gran Logia de Londres. En ese contexto una niña, Beatriz Rosellón, presenciará el asesinato de su madre y el apresamiento de su padre bajo la acusación de pertenecer a la masonería.

En este sentido al autor es sincero, pues nos dice en un capítulo final de agradecimientos que:
Por obra del secreto que suele presidir las ceremonias masónicas, he intentado imaginar la del grado de Aprendiz en el segundo capítulo de esta novela, recurriendo a los rituales de la logia Thebad…[7] lejos de conocer por dentro esa sociedad, he tratado de escribir los complejos ritos que allí se describe, sin más animo que colocar al lector en un escenario que sin no es real parece de ficción.
¡Sin comentarios¡.

Dentro de ese grado de normalidad de una novelística que raya lo policíaco, aunque en el caso de Rosal 15 , editada por Impac5, escrita por Alberto Foyo Marcos (que firma con el seudónimo de Álvaro Novoa) digamos que este ingrediente policial está como ausente, ya estamos ante una novela donde la investigación la llevan una serie de amigos universitarios encastrados en la recoleta ciudad de Oviedo. La ligazón argumental se desarrolla en localizaciones tan específicas como Ponga y Oviedo, con su calle Rosal, y con especial referencia la casa del nº 15; aunque también aparecen otros exóticos lugares ubicados en Hispanoamérica; en la trama hay ciertos puntos claves de hermetismo como el juego de los libros, y con un autor como Borges y uno de sus libros, todo alrededor de una serie de clonadas bibliotecas en distintas partes: Ponga, Oviedo e Hispanoamérica, al final lo que media en todo este embrollo es la masonería y sus papeles. 

En el blog Masonería en Asturias,[8] hay varias reseñas, sobre esta novela basada en la búsqueda de forma casual sobre la memoria histórica que empieza con la llegada de un hijo de esa generación que emprendió camino del exilio, su aterrizaje en Oviedo en visita a las viejas heredades familiares lo cual va a poner en marcha una compleja urdimbre entre un pequeño grupo de personajes, para evitar algo que concluye en un fatal desenlace con el objetivo de proteger una vieja documentación de una logia masónica ya fenecida, y la historia y vida de algunos de sus miembros aún vivos.

La última novela publicada con ese sentido aún más historicista si cabe, en la que se envuelve a España y a Hispanoamérica y la figura controvertida del General José San Martin, es la Logia de Cádiz, de Jorge Fernández Díaz.

Estamos ante el retrato del General San Martin, con el fondo muy diluido de la masonería, la logia de Cádiz a la cual perteneció San Martin. Este taller era uno de los más importantes de España en ese momento, se trata en concreto de la logia Nº 3 de Cádiz, la cual dio vida a la Logia Nº 7 de Londres.
La Logia de Cádiz data del año 1802, y sus miembros fueron Alvear, San Martín, Holmberg, Zapiola, Bernardo O'Higgins y otros. 


Una conclusión que se saca tras la lectura de dicha novela es que se habla de un grupo de personas que abrazaba la idea liberal que traía la Revolución Francesa y que, sin embargo, se encontró entre la espada y la pared, porque debían defender a los españoles --con quienes discrepaba-- de los franceses --a quienes admiraban, pero donde la masonería nos es más que un débil hilo a través de las seudo logias Lautaro, o los Caballeros Racionalistas
Seguirá....

Víctor Guerra  MM.:. del RF (GODF)
Miembro del CEHME (Universidad de Zaragoza) y del IDERM (Francia)

[1] Ricardo Serna Masonería y Literatura, dos ámbitos de Confluencia. Masonería y Culturas 77. Año XXI. Número 1 2009.
[2] Ricardo Serna. Licenciado en Filosofía y Letras, Diplomado en Estudios Avanzados de Literatura Español y escritor. . Véase su página www.ricardoserna.com. José Antonio Ferrer Benimeli. Profesor de Historia en la Universidad de Zaragoza y Fundador del CEHME.
[3] Heterónimo del escritor Juan Eslava Galán, que aparece como traductor de la novela.
[4] Un critica dura en: http://reginairae.blogcindario.com/2005/02/00080-la-lapida-templaria-de-nicholas-wilcox-juan-eslava-galan.html
[5] El tablero de ajedrez fue forjado en plata y oro, y media un metro por cada lado. Las piezas eran de metales preciosos afiligranadas estaban tachonada de rubíes, zafiros y esmeraldas. Fuente Wikipedia.
[6] Manuel Ayllón, nació en Madrid en 1952, fue profesor de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid y consejero del Pasillo Verde Ferroviario.
[7] La logia Thebah pertenecía a la Gran Logia de Francia en la que trabajó René Guenón entre 1910-1912, tal ritual es una traducción de la edición de 1983 de Arche. Milano.
[8] http://asturmason.blogspot.com/2009/09/los-simbolos-de-sellano.html; http://asturmason.blogspot.com/2009/09/una-casa-de-masones-en-ponga-ii.html
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