Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

14 de octubre de 2010

La Masonería según ROBERT KALBACH. Un autor de cabecera.

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No puedo negar que me gustan los libros críticos, sobre manera aquellos que van a contracorriente y que no tienen muchos prejuicios para decir lo que piensan y que se saltan las barreras a cada poco en los modos y maneras, y hablan o escriben sin pelos en la pluma, dejando el narcisismo del mandil para otros.

Producto de ese quehacer y preocupación tengo libros, que ya forman parte del montón que tengo como lecturas de cabecera, a los que recurro frecuentemente. Entre todo ese monton se encuentran autores y muchos de ellos estimados Hermanos como J-G Plumet y su “Republica Planetaria”; o los diferentes libros de Alain Bauer “El Crepúsculo de los Hermanos”, o este otro “Reencontrar la palabra perdida”; sin dejar atrás los libros de Le Forestier; Charles Porset; el difunto Boeglin, u otros de tal estilo y condición

Ellos me permiten y me han permitido saber, contrastar y como no hasta cierto punto pulsar el conocimiento de la Obediencia en la que me encuadro; aunque también hago catas en otras corrientes ideológicas, y en otras Obediencias sobre las que no es fácil encontrar ni materiales tan abiertos, ni tan explícitos venidos de la mano no del antimasonismo, sino proveniente de los propios miembros, tal vez para encontrar algo del estilo que expongo haya que ir uno al Yotuve, o las páginas web, para ver o leer lo que dicen Hermanos como Pierre Noël o Jean Solis.

Durante la estancia en Burdeos, con motivo del Coloquio Internacional sobre Masonería Mujer tema en el que incido con la Revista Cultura Masónica nº 5, me subí a la escaleritas de la sección “Franc-maçonnerie” de la famosa librería Mollat, y me traje entre las múltiples referencias que buscaba, una novedad editorial en el mes de junio, que ha sido todo un descubrimiento pues desconocía totalmente a su autor, estoy hablando de la obra: “L´Ordre Maçonnique” Essence, Apparence, Réalité” que firma Robert Kalbach, y que prologa la especialista en REAA Irene Mainguy.

Del autor sabemos que fue Director del Instituto de Estudios Franceses para Estudiantes Extranjeros en La Rochelle (1967-1982); adjunto a la alcaldía de La Rochelle desarrollando el área de las cuestiones culturales e internacionales (1976-1983); Consejero cultural en la Embajada de Francia en Viena; ocupó parecidos puestos en la Embajada de Francia en Berlín-Este, recobrando en 1993 el puesto de Maestro de Conferencias en la Universidad de Poitiers de la cual se retiró en el año 2001. Todos estos detalles nos lo aporta la contraportada del libro, y en la Red poco más dice de él, salvo que le podemos ver en algunos coloquios que establece en “abierto” en los programas ya comentados de Jean Solís.

Quien le prologa el libro es Irene Manguy. Bibliotecaria del GODF y Vice-Presidenta de la Sociedad Francesa de Estudios e Investigaciones sobre el Escocismo (SFERE) en el prólogo nos dice que el autor lleva militando en la llamada “Masonería de Tradición”, o “regular” unos 40 años, el cual ha escrito este libro con una importante carga de lucidez para evitar confundir al mundo profano sobre la Orden y las Obediencias.
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Su libro ya citado tiene capítulos rompedores y que debieran ser algunos de ellos como el dedicado a las “Encuestas hechas a los Profanos” o sea lo que en España llamamos las “aplomaciones” que son un texto a tener en cuenta, y que debiera constituir una hoja de estilo para todo Maestro que tuviera que realizarlas, y como para los Venerables para que de verdad supieran de qué carajo estamos hablando cuando realizamos ese tipo de informes, que a veces se quedan en noñerias con aseveraciones del tipo " si   sudan los aplomados" o llegan si estos llegan  tarde o temprano, o s emuestran inquietos... que es inetresante , pero en muchas ocasiones dejan de lado cuestiones más interesantes sobre las opiniones personales de los aplomados, o sobre lo que estos piensan sobre la masonería, o cuale son dus fuente de lectura y conocimiento, etc...

Pero sin centrarnos en este aspecto, que seguramente traeré hasta estas páginas para conocimiento general de la que Kalbach opina y plantea a cerca de las “aplomaciones”, decir que su libro se compone como dice el subtitulo de tres partes: “La esencia”, con una exposición muy retrospectiva historicista que se desarrolla en 8 capítulos que a veces se hacen pesados pero que nos aporta el contexto y las claves en las que se mueve la vida masónica de Kalbach; la segunda parte es de rompe y rasga: “La apariencia” que como dice Irene Manguy describe “la gangrena insidiosa de las Obediencias y que provoca desordenes y que son utilizadas para fines individuales” a modo de lobby fraternales.

Y la tercera y última parte “de la realidad” en que suaviza la crítica y se dirige al profano y a los propios masones para exponerles y descubrirles la “demarche” masónica.


Tal vez el capítulo más duro es el nº 11 titulado: “Vanité des vanités. Tout est vanité” , título tomado de Eclesiásticos 1,2; en dicho texto critica fuertemente a los lobby fraternales y sobre manera cuando habla de la “pavana de desfile de palillos”, como razón de ser de las jerarquías obedienciales, aquí se muestra corrosivo, y no le falta razón, cuando ya nos muestra la descompensación existente en Reglamentos y Rituales que tienen más paginas dedicados a las indumentarias y honores, medallas y condecoraciones debidos a las jerarquías que al propio quehacer masónico, que por ejemplo en la GLNF estas cuestiones ocupa el 23,89% del total, pero lo mismo ocurre en el GODF o en cualquier otra Obediencia.

Como él dice hemos pasado de un estadio donde el “valor del espíritu” de nuestros ancestros se ha traspasado al otro extremos del eje al “valor del estar” al del “parecer” constituyendo en sí mismo todo un totalitarismo, que se generaliza muchas veces entre los Consejeros, y Oficiales Provinciales o regionales, sobre los cuales dice Kalbach que se opera una larga confusión mental entre las tareas estrictamente materiales y concretas de gestión y administración que les son eventualmente confiadas, y la autoridad filosófica, moral e intelectual de una saga de iniciados que ellos piensan con toda ingenuidad que representan de manera automática en función de sus atributos reglamentarios y posición temporal. 

Y no es menos cierto que a veces ello es provocado por nuestra propia ignorancia y hasta vagancia, en cuanto al trabajo y la reflexión, y por aquello de halagar los egos y por ello tal vez como dice Kalbach ciertos cargos se crean como el gran referente jerárquico-filosófico… Me viene a la cabeza las consultas de un ex -venerable que tuve, que frente a cualquier duda en logia, en vez de exprimir a los Hermanos en el debate y en la lógica y ver la forma de analizar  las diferentes cuestiones, pues  todo lo resolvía con una llamada o consulta al Consejero de turno, que al final debía creerse a pies juntillas ser la piedra filosofal del sistema, tal y como describe Kalbach. Otra anécdota jugosa, es que por ejemplo tras la presión por haberle dicho a un Consejero que era digno representante del Pensamiento Único, se montó tal “follón” en función de la catástrofe que significaba para el taller haber hecho tal insulto quie nos granjeaba la posible enemistad del susodicho Consejero, que hube de apearme a presentar mi candidatura a VM, por las repercusiones que podría tener tal calificación por mi parte. Esto viene al cuento para que se vea el peso que también nosotros le damos a las cosas.

Y no es menos cierto que hay una cierta camaradería, encubierta de fraternidad en ocasiones desarrolla unos mecanismos de compadreo, de manejo oculto de las realidades y de las circunstancias, que una humilde decencia debería llevarnos a resituar la ética masónica por delante de todo ello para que se abandonaran determinados sitiales aquellos que desde su pedestal “traspasan a los jóvenes adeptos a los cuales se trasmuta”, determinadas nociones por parte a veces de estos portadores del mandilismo supernumerario, a modo de mentores filosóficos y de la sabiduría. La verdad es que frente a todo esto a uno le dan ganas de exponer ejemplos varios y variados para escenificar lo dicho, pero el escarnio para uno mismo es tan fuerte que mejor sigamos exponiendo lo que kalbach por boca de otro heterodoxo como Jean Solís nos comunica:
La administración está perfectamente creída e investida de luz, y es tomada como autoridad jerárquica y espiritual por las logias que la sirven, haciendo que este organismo sea un eficaz servidor de las contingencias materiales y en un sacrificado patriarca espiritual.. La obediencia de cualquier forma ha devenido en una maquina política al servicio exclusivo de la división de hermanos y hermanas, a fin de preservar la cretinocracia de algunos malvados masones”.

Dejaremos estos temas tan sangrantes para la masonería, pero ahí están y a los cuales no parece que se ponga mucho coto, y algunos de ellos coincidentes en temáticas y expresiones, son los que vengo exponiendo en estos últimos pots de Masonería Siglo XXI: La perversión del Derecho y los Derechos masónicos, o Reflexiones sobre el Pensamiento único y Masonería

EL libro de la Orden Masónica, se aleja cuando entra en el tercer apartado “Realidad” de la crítica fría y cruel y da unas pautas que aunque vienen del campo de la experiencia masónica “regular” no son óbice para que no sirvan para el resto de las masonerías, así entra el autor a examinar los procesos de aceptación del profano y su iniciación, y pone en cuestión determinadas aptitudes, una de ellas es saber la preeminencia iniciática de los Maestros que determina su capacidad de pronunciarse ante la aceptación o el rechazo de una candidatura; o si debe prevalecer la homogeneidad humana (política, corporativista…) sobre los valores y las calidades humanas en el ensamble de nuevos miembros.

Poco a poco Kalbach, ya no dirige tanto a los masones, sino a los profanos, y va indicando la “demarche” masónica, como esta se va desarrollando sin prejuicios para desvelar el tipo de juramentos y promesas que debe hacer el recipiendario y que nadie le explica, sobre qué elementos, y de qué forma y formulas…, para que nadie se sienta engañado, y así paso a paso va exponiendo el desarrollo de la vida masónica, desde el silencio del aprendiz, tema también para hablar largo y tendido, y que se complementa con el que dedica a los Compañeros o los Deberes del Maestro Masón, libro que cierra, una exposición clara y corta sobre los Oficios y oficiales de una logia, para cerrar este interesante libro con una extensa bibliografía, evidentemente toda ella en francés.

Libro pues fresco y franco que nos dice que la Masonería es una aristocracia del corazón y del espíritu, que está en contradicción con una masonería de apariencia y de “gagneurs” que se hacen el hueco en la masonería, es una cuestión que hemos de saber y hasta convivir¡, y por ello debemos distinguir el mundo profano del mundo masónico de la Obediencia y de la Orden, y debiéramos ser capaces de distinguir la “masonería de reglamento” de la “masonería del Ideal”.

El libro todo en sí es una llamada total para defender un ideal de Orden, alejado de la insidiosidad de las Obediencias, como dice Robert, contrarias a las dinámicas positivas de la elevación del espíritu. Como ya dije un libro para tener de referencia.
Aquí les dejo con algunos videos de Jean Solis, y algunos de mis referentes y con Kalbach 

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Victor Guerra. MM.:. Rifo Francés. Logia Rosario de Acuña. (GODF)

2 comentarios:

gonzalo dijo...

pucha que me gustó esta entrada, la fraternidad del espíritu dista de la gobernada por insignias y honores.

Spartacus dijo...

Efectivamente Q:.H:. Víctor, el peso de la púrpura a algunos no les deja levantar la vista de las trivialidades aunque quizás es que son incapaces de elevarse por encima de los metales o que, quizás, estén en masonería precisamente por ellos
Un TAF

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