Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

5 de junio de 2010

Los Mundos de Joaquim Villalta: Entrevista a un Francmasón

Me ha sorprendido el registro que tiene uno de los últimos pots del Blog Raco de la Llum, por esa exposición que sigue la estela del libro La Masonería en Personas" de Javier Otaola,
Lo cierto es que ha sido  toda una sorpresa verme reflejado en el pots,  y que se hable de mi persona y trabajo, y más en  en esos términos, cuando la verdad es que dentro de las fronteras masónicas  españolas, no es que se me tenga en mucha estima, se me llama de todo, y se me califica tambien de mil maneras,, aunque lo más duele no sea eso  ya que lo tomo como un juego, sino la descalificación sin cuartel  por parte algunos  Hermanos, para dejarme desarmado lo cual ocurre bastante  a menudo,  y hay quien hasta opina de esa forma, después de trabajar juntos , hombro a hombros, dio a día, y hora a hora, de saber vida y andanzas, al que finalmente lo moteja como un trabajo es de autobombo y complacencia,. ¡Que grande es la vanidad y la soberbia”
En general admiro y valoro a mis “adversarios” por que les reconozco su valor, y como tal, aunque les combata siento admiración, lo que ya no me gusta tanto es la mezquindad, la vanidad controlada y el puro narcisismo…pero la vida masónica no sé otras, pero la española está llena de jibarismo y antropofagia, no solo echamos a nuestros  a  los que creemos nuestros potenciales “competidores” sino que planteamos comerle el corazón para apoderarnos de su fuerza, en este caso mediante la descalificación.
Por eso en estas horas extrañas de “extrañado en tierra propia”  uno se va galvanizando con el reconocimiento de otros, que son luz y faro radiante, para un trabajo y para una investigación, y es más son acicate para un reto, descubrir la masonería en sus distintas dimensiones. Por eso verse retratado aunque no me gusta, resulta gratificante y  muy alentador  es algo que frecuentemente  me está pasando moverme entre  esos extraños campos del reconocimiento y la descalificación.
Como siempre digo ¡Qué le vamos hacer” seguiré caminando en esa senda que ayer un Orador de una logia amiga recordaba en una exaltación a Maestro, estamos como Maestros  en una dura soledad.
Gracias Joaquim, y a otros tantos Hermanos, por vuestro apoyo y comprensión.
UN TAF a Todos y ya camino del Verano, que esto os reconforte
VGG

P. ¿Es usted masón?
R. Mis Hermanos me reconocen como tal, o eso espero.
P. ¿Qué edad tiene?
R. Siete años y más. Los suficientes para empezar a entender algunas cosas y para tomar consciencia de lo mucho que me queda por aprender.
P. Me está dando unas respuestas muy convencionales. ¿Le parece que utilicemos un lenguaje más llano y sencillo?
R. Por qué no. Me parece bien: si quiere lo hacemos como dice un hermano argentino, “a calzón quitado”, eso sí, guardando las formas, no se preocupe.
P. ¿Qué es para usted la Masonería?
R. Verá, aunque le parezca tópico, es una forma de vida, pero ante todo, un compromiso con uno mismo ejercido de forma libre y voluntariamente. Hay libros enteros dedicados a este sujeto, pero lo que sí le puedo asegurar es que engancha. Nada de sectas ni cosas por el estilo. Es la toma de consciencia diaria de uno mismo y de su realidad vital la que no cesan de sorprenderte y te indican un sinfín de aspectos por mejorar, de rectificar. En definitiva, te redescubres.
P. Eso suena muy bien, pero parece un intangible.
R. Tal vez lo sea en cuanto a consecución última de objetivos, pero es un proyecto de vida realmente fascinante. Al respecto debo confesarle que en ocasiones, en ese trabajo de búsqueda y encuentro donde abres una puerta y te aparecen otras cien, debo intentar controlar cierto impulso obsesivo-compulsivo por el conocimiento, tal vez debido a una deformación profesional. Menos mal que mi familia carnal tiene paciencia y comprensión para conmigo. Supongo que en ese proceso soy más feliz y así lo exteriorizo en mi entono más cercano.
P. ¿Quien le ha influenciado tanto para mostrarse tan apasionado?
R. Verá: todo influye en todo en mayor o menor medida. Sin embargo, y aunque el método masónico incide en uno mismo en primera instancia mediante tu propia puesta en acción, ha habido un ternario fundamental de hermanos masones todos ellos, que han resultado decisivos a la hora de llevarme a entender la Orden y su objeto, tal y como hoy día la vivo y entiendo.
P. ¿Se puede saber quienes son?
R. Claro. Aunque existe el compromiso de no exponer la identidad de los miembros sin su permiso, estoy seguro que lo tengo de antemano porque se reconocen cada día como miembros de nuestra institución, lo cual tiene un doble valor añadido: al tema de la perdida del anonimato, hay que añadirle el plus de compromiso que representa presentarse como masón. Un mal paso de una persona siempre puede ser tomado por un defecto Universal de la Orden, lo cual, además de incierto, sería injusto. Pero el antimasonismo existe desde los orígenes mismos de la francmasonería especulativa, y precisamente por ello, hay que ir con tiento para no dar carnaza a los tiburones.
P. No ha respondido aún a mi pregunta.
R. Ahí voy, sin problema. El primero de ellos es Julián García: un ejemplo de aquello que crees imposible que exista en nuestro mundo real, lo que llamamos profano. Un hombre que ama al ser humano, que confía en el ser humano y que practica el amor a cambio de nada, si bien en el fondo ahí radica la recompensa personal. Estamos tan poco habituados a este tipo de actitudes vitales, que pensamos que hay truco o trampa, o que la persona ha perdido la cabeza. Nuestro gran problema, el de nuestra sociedad tan tremendamente materialista y resultadista, radica en la terrible confusión entre Sabiduría y Erudición (por no citar a los “listos”, que son otro cantar). Eruditos hay muchos, pero sabios muy pocos, y Julián es Sabio. Es un hombre capaz de llevar a la práctica lo que expresa o manifiesta, pero no un día o dos, sino año tras año las 24 horas del día. No he visto cosa igual. Un ser así existe.
P. Siga, Siga.
R. El otro hermano que ha ejercido en mí un positivo impacto trasmutador (¿le gusta el término?) es Víctor Guerra. Es un Miguel Induráin de sus mejores tiempos, pero a lo masónico en España. Hasta el punto que se destaca tanto del pelotón que el resto se pierde de vista, allá a lo lejos. Poca gente le sigue el ritmo en estos Orientes. Eso a algunos no gusta demasiado, y se le recrimina una cierta actitud crítica. Pero vamos a ver: la crítica constructiva, analítica, es precisa como método de autoevaluación previa a toda rectificación. Para ello es preciso el conocimiento, y Víctor lo tiene gracias a esa actitud de búsqueda e investigación, puesto que de lo contrario, se puede perder de vista el rumbo, el destino e incluso el origen mismo de aquello que hacemos. La energía del Hermano Víctor es impresionante y contagiosa. Un estímulo para el trabajo. Te hace ir a un tempo (si me permite la alusión profesional) descomunal. Es como tocar algunos de los Estudios de Ejecución Trascendental de Franz Liszt (Hermano masón, como ya sabe). O se tocan a ese tempo o mejor quédate en tu casa. Una maravilla. Reconozco que abuso de su amistad: me encanta su impresionante biblioteca a la que recurro constantemente. Raro es que no tenga el libro que preciso. Suele ir siempre un paso por delante. Y me honra su amistad y colaboración conjuntas. Tal vez porque a mi me va también la marcha, pero sobretodo, porque es un masón de principios, honesto y fiel a sus ideales.
P. ¿Y el otro?
R. Pues Patrick Négrier. Tengo una sensación de gratitud infinita ante su descomunal obra filosófica y masonológica . Gracias a él, he visto como me han vendido ciclomotores por motos GP de competición. Me ha aportado una luz a la génesis francmasónica, tanto histórica, como simbólica, como éticamente, que me hace sentir más cerca de la verdad. Es que el boca-oreja en nuestra Orden, la tradición del secreto, lo oculto, y demás ha sido suelo fértil para que nos metan más goles que a la histórica Malta de fútbol. Luego resulta que la realidad es más simple, pero no por ello menos digna (sino al contrario). Me siento orgulloso de saber de donde vengo, el cuando, cómo, por qué y para qué: ya es más de lo que puedo asimilar durante largo tiempo. Su obra, compleja de lectura, es riquísima en contenido. A veces tengo que recurrir constantemente, por uno u otro tema, a consultarla. Siempre aporta nuevas lecturas y reflexiones. Sencillamente chapeau.
P. ¿Y los Altos Grados?
R. Mire usted: he escrito mucho ya sobre el tema y no quisiera que nadie se sintiese ofendido. De hecho yo los practico. Son una herramienta interesante si la utilizamos adecuadamente, ya que la tenemos a nuestra disposición. Pero amigo, como alguno de ellos humildemente reconoce en sus rituales, todo está contenido en los tres grados simbólicos. O sea que esa idea de dar rienda suelta a la creación de determinadas jerarquías iniciático-nobiliarias poseedoras de los secretos más secretos cuasi mágicos, está fundada en lo apócrifo y demostradamente falso en muchos grados. Piense que llegó a ser un negocio en el XVIII. Con eso queda todo dicho.
P. ¿Se considera usted ritualista?
R. Creo que la pregunta está mal orientada en su planteamiento. Porque la masonería es ritualista por necesidad y naturaleza. No puede usted tocar la Segunda Balada de Liszt para piano sin piano, o los Caprichos para violín de Paganini sin violín. El ritual, como dice un conocido autor, permite vivenciar la idea simbólica articulada en el espacio y en el tiempo. Y mire que yo no soy nada guenoniano desde que le pillé en dos renuncios. Pero es una definición que me parece acertada. Otra cuestión es caer en lo que se llama la Simbolatría, o la Ritualatría (perdón por el neologismo), solo posibles desde una mala interpretación simbólica o ritual. No obstante, se ha caído en ocasiones en los extremos opuestos. Conocí un venerable que eliminó los tres grandes candelabros y las velas del Taller porque le parecían “misa”. Se cargó alegremente un ternario fundamental por prejuicio. Un librepensador debe estar por encima del prejuicio o impresión personal. Hay que pensar en las estructuras simbólicas fundamentales sobre las que se asienta el ritual. Otros, precisamente por sus ideas preconcebidas, añaden elementos exógenos para “enriquecer” o “manipular”. Pero por favor: la mutilación ritual o la manipulación de injertos sin cuidar las citadas estructuras simbólicas fundamentales solo conducen a desfigurar, ya no solo la forma, sino el objetivo vivencial que en sí mismo se pretende obtener.
P. ¿Entonces no cree que los rituales puedan evolucionar?
R. Claro que sí. Pero nunca como consecuencia de un “air du temps” caprichoso, como dice Mollier en alguno de sus trabajos. Eso está abocado al fracaso y a la desaparición. Hacer “rituales a la moda” me parece esperpéntico y ridículo. Precisamente, los buenos, son aquellos cuya lectura es atemporal y de aplicación perenne, o que puedan serlo. Hay cada uno suelto, con unos discursos interminables que, perdónenme, lo único que consiguen es manipular la interpretación simbólica del Hermano o Hermana sin dejarle la libertad de reflexión e interpretación personal, para embutirle sus propias carencias, creencia o prejuicios. Por eso, el estudio de los rituales es bueno. Te da una amplia perspectiva que te permite detectar algunos resultados endogámicos, o cajones de sastre que hay que contener o evitar. Cada hermano, cada logia debiera interesarse por evaluar su instrumento ritual. En caso contrario, si todo diera lo mismo, pues podríamos quedarnos de cháchara en el bar del frente de la avenida, donde vivo. Una Tenida no es ni una tertulia ni un agujero negro mágico. Es mucho más serio que todo eso.
P. ¿Cree que hay ritos mejores que otros?
R. Ahí no le voy a dar cancha, amigo. Sencillamente porque con el paso del tiempo, cada uno de nosotros elegimos el Rito que más se adecúe a nuestra naturaleza y sensibilidad personal. Yo he elegido el Rito Francés por mil y una razones que no voy ahora a exponer para no cansarle. Pero insisto, el Rito llámese X, será todo lo bueno que nosotros queramos que sea mientras conozcamos sus fundamentos, estructuras y lo apliquemos adecuadamente, sin añadidos o amputaciones ad libitum. Por lo demás, son un bello abanico multicolor fruto de nuestra evolución histórica, de nuestros aciertos y también de nuestros errores. Personalmente me encanta ver, y contrastar unos y otros, y si es posible, participar en sus Trabajos. No olvide usted que la fuente y el origen fue el mismo, no obstante.
P. ¿Tiene sentido hoy día la masonería?
R. ¿Ve usted un mundo donde impere la justicia, la igualdad, la paz, el amor?
P. No. ¿Y…?
R. Pues entonces ahí estaremos. Nuestra labor no está finalizada.
P. Dígame una frase.
R. Le propongo una de Quintiliano: Nunquam vera species ab utilitate dividitur, la verdadera belleza nunca va separada de la utilidad. Esa es la grandeza del Arte Real.
P. Para finalizar, ¿tiene inconveniente en expresar su identidad?
R. En absoluto. Soy Joaquim Villalta. Gracias por permitirme expresarme de esta forma tan distendida. Ya les torturo bastante con otros trabajos más áridos y espesos en otras ocasiones.

1 de junio de 2010

La Singularidad Masónica (LA ANTITESIS ENTRE EL NOSOTROS Y EL YO MASONICO)

 
“No hay cosa más fiel que un enemigo”
[Ritual.jpg]
Estos días entre viajes y otras ocupaciones me era difícil poder dar cumplido deseo de exponer algo que me lleva rodando por la cabeza sobre la antropofagia y el jibarismo masónico, tan al uso en las fracturas masónicas. Pero por un lado no he podido terminarlo, y por otro, lo que he parido es como demasiado fuerte y personal, por lo cual pasará a esa gran papelera de las cosas fallidas o dejadas a renmojo
Pero aunque no he hecho nada,  o casi nada, encontré leyendo varios blogs esta aportación que estaba en el blog de Triptolemo y la masonería, y que tomo prestado para poder cumplir con mis lectores y con esa idea que quería desarrollar,  y que Triptólemo (Nicómaco) toca bastante bien en esta nota que publicó en su día en su blog.
VGG


LA ANTITESIS ENTRE EL NOSOTROS Y EL YO MASONICO

La idea de reflejar la referida antítesis, no es otra que la de poner de manifiesto la diferencia entre la masificación y la manipulación de la masa por parte de elementos políticos y/o religiosos [ y masónicos] en contraposición de la búsqueda interior por parte del masón, amparada en el vitriol que le singulariza, evitando la manipulación y protegiéndole en la búsqueda de la verdad.  La sobrevaloración del nosotros, nos remite al sentido grupal y da origen a la mayoría de movimientos organizativos y de masas en los que el individuo diluye su yo personal.

El hombre integrante de la masa se cree que con lo que sabe ya tiene más que suficiente y no tiene la más mínima curiosidad por saber más. Con el paso de los años ha perdido toda capacidad de asombro y además, desprecia todo lo que sea superior a él. “Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo”, dice Ortega y Gasset en La rebelión de las masas, lo que realmente le hace sentirse bien es pertenecer a la masa, es decir, ser igual a los demás. Pertenecer a la masa, es por tanto, no tener iniciativa, seguir al resto, ser normal. Se produce por tanto una homogenización del grupo.

Así las masas son fácilmente manipulables, los movimientos se estructuran con una simbología muy simple y fácil de captar por todos, la simbología no pretende hacer pensar, sino servir de guía ciega. Además el grupo recibe unas costumbres impuestas y concretas e incluso una manera de vestir que lo define.

Las religiones entran directamente en ese campo incidiendo en la despersonalización, con el dogma, que impide al individuo pensar por si mismo y que la mayoría de las veces se basa en la amenaza directa y personal. El individuo permanece por tanto estático a la espera de las ordenes del grupo y no crece individualmente, como diría Freud se mantiene en un yo infantil y perpetúo, en realidad solo es una herramienta.

El ser humano, por naturaleza, se siente tan a gusto en el grupo que hace casi cualquier cosa por continuar perteneciendo al mismo. Nos infunde más seguridad estar cómodamente alojados en un conglomerado, ya que si todo el mundo se equivoca, rectificar es más fácil, ¿o sería mejor decir se tapa el error?..... Mientras que si nos equivocamos nosotros, de forma aislada, perdemos el respaldo del resto. Así pues el individuo se niega a tener iniciativas por miedo a verse desplazado del grupo.

Por el contrario el mantenimiento del yo masónico induce al individuo al crecimiento personal manteniendo la personalidad del sujeto que busca su perfección en la mejora interna con la ayuda del vitriol (visita Interiora Terras Rectificatur Invenies Ocultum Lapidum) Visita tu interior en profundidad y rectificando, encontrarás la piedra angular sobre la que podrás basar la creación de tu evolución personal. Mantiene y se ampara en el aporte al grupo de lo que cada uno es capaz de dar, recibe por tanto la información de cada uno y por ende de todos, se produce por tanto una transformación dinámica del individuo o lo que es lo mismo un trabajo personal interno y como la piedra aunque forma parte del muro, mantiene su singularidad; Ello hace imposible que el grupo se convierta en homogéneo manteniendo la heterogeneidad. La riqueza de matices engrandece a cada vitriol.

Nietzsche nos habla a través de Zaratustra de la muerte de Dios, en realidad a mi modo de ver, Zaratustra se refiere a esa mayoría de dioses inventados por las religiones para manipular a la masa, dioses como los griegos que pretendían explicar el mundo que les rodeaba o los dioses romanos que podían ser usados por el pueblo incluso para justificar conductas injustificables, hoy en día algunas religiones pretenden explicar los errores humanos y sus consecuencias dando explicaciones como que todo es una prueba; como si el creador del que nos hablan no supiera ya como somos.

Zaratustra cuando se refiere a la muerte de Dios, se refiere al olvido de todo lo que no somos nosotros mismos, en sus pasajes recoge: La luz interior, la reflexión profunda y la negación de toda pre-idea de lo que observa. A ello solo ha podido llegar perdiéndose en su propia profundidad, en su autentica cámara de reflexión. Es curioso cuando habla de los doctos y al inicio del capítulo manifiesta: “yo era docto, pero estando dormido llegó una oveja y se comió mi corona de laurel y ya no soy docto”. Se ríe, se ríe de las apariencias, de la falsedad, incluso de sí mismo y lo cierto es que de lo que realmente nos habla es de la muerte del Dogma.

Solo si el dogma desaparece podrá evolucionar el superhombre. Así con la muerte de Dios el hombre se siente solo pero también sin el castigo o el premio eternos y sobretodo sin ampararse en nadie, abre su mente a la verdad y usa su razón de manera limpia. Si acepto mi propia muerte al aceptar que la vida no depende de mí, ni de mis rezos u oraciones, he de aceptar por tanto el flujo de la vida y seguirla, no mirar como sucede. No debo pedir soluciones a quien no puede dármelas, sino que debo buscarlas en mi interior y sentirme parte de los hechos.

La idea del superhombre, es para mí por tanto la idea que pretende el vitriol, que libre del dogma induce al hombre a la búsqueda de la luz y la verdad, quedando ese hombre por encima de todas las manipulaciones. Como dijo Horacio (encíclica II): Sapere Aude (atrévete a saber, atrévete a pensar), o como diría Kant (atrévete a usar tu razón).

La reflexión y el filtro personal de las informaciones que recibe el aprendiz masón a través de sus ventanas naturales a la vida, se traduce en su crisol interno, en la evolución o crecimiento del yo al superyó freudiano (entiéndase aquí el superyó como crecimiento personal y en ningún caso en la edad en la que Freud establece el referido superyó). Por tanto el Vitriol puede dar a luz al superhombre de Nietzsche, que para mí no es otro que el hombre libre y guiado por la razón, como diría la filosofía del siglo de la luz: “vivre selón la conscience, vivre selón la razón”.

Pero hay otra bondad en la personalidad masónica y es el taller; ese nosotros particular y rico en libertades y matices individuales. En el que cada miembro, cada eslabón de la cadena, cada vitriol habla desde su conocimiento corrigiendo así y per se, caso de ser necesario, la deriva que se haya podido producir en el rumbo personal trazado por cada superyó con la puesta en común en la discusión, de los diferentes puntos de vista sobre cualquier tema. Buscando ideas parecidas o inspiradoras, encontramos al libertario contrato social de Rousseau que establece el paralelismo diciendo: “La suma de fuerzas solo puede surgir de la cooperación de muchos, pero, al ser la fuerza y la libertad de cada hombre los primeros instrumentos de su conservación, habremos de encontrar una asociación que defienda y proteja de toda fuerza común a la persona y a los bienes de cada asociado y gracias a la cual cada uno, en unión de todos los demás, solamente se obedezca a si mismo y quede tan libre como antes.

Ahí tenemos pues la antítesis real, por un lado: El nosotros al que nos referimos al inicio, ese grupo homogéneo que basa su personalidad precisamente en la dependencia y en la deshumanización, que permite mantener a un ser pendiente del grupo, despersonalizado y estático, producto de una ética como la de Tomás de Aquino. Que es una ética como diría Kant: “heterónoma (la ley viene dada por Dios) y es hipotética en sus imperativos” y por tanto condicionada, si se produce A entonces te daré B y que para mi obliga al individuo a integrarse en la sociedad de consumo o a ser usado como herramienta para fines políticos y/o militares, asumiendo la muerte o manipulación de los demás o la diferencia étnica o en definitiva el fanatismo, como algo útil o cuando menos necesario.

Y por el otro lado: El yo masónico (vitriol): El nosotros masónico no podría existir sin el yo de cada uno, al igual que el muro o el templo no tendría sentido sin cada una de las piedras. El propio Kant nos dice: “la ley viene dada desde dentro del propio individuo y no desde fuera. Los imperativos de esta ley deben ser por tanto categóricos”. O lo que es lo mismo generales y proponen una autonomía que establece la libertad personal, libertad que busca el bien común. Como diría Vargas Llosa en defensa de Ortega y Gasset y la recuperación de su canto al liberalismo y la ponderación de una sociedad laica. Así pues solo el Vitriol o la búsqueda de la verdad interior nos sitúa como diría Nietzsche por voz de Zaratustra en el umbral de la puerta del instante, ante la disyuntiva del camino seguido y el camino a seguir y sobre todo ante la reflexión serena y personal de toda nuestra libre existencia.

Triptólemo (Nicómaco) publicado en su BLOG de Triptolemo y la masonería,
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