Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

14 de agosto de 2010

La Masonería en la novelística actual (II)

Secta del Placer

Sigo pues  con la entrega de este artículo que en su día he publicado  la Revista CULTURA MASONICA, en junio del 2010.

La novela masónica con ingredientes de “género negro”

A partir de mediados de la década (1999-2010) las novelas toman una línea más cercana a lo que podríamos considerar como “novelística negra” los marcos temporales y geográficos va a ser más cercanos, se van aproximar cada vez más a nuestro parámetro espacio-temporal, casi que podemos decir que se abandonará el marco dieciochesco, para situarse en una realidad más tangible, tal y como lo hace en el año 2006 una extraña novela, con un título no menos curioso: El tiempo de los Emperadores Extraños, de Ignacio del Valle. Editada por la prestigiosa Editorial Alfaguara.

El autor asturiano de nacimiento, aunque residente en Madrid, publica esta quinta novela, que se embosca con ciertos matices de novela de investigación policiaca, pero un ambiente geográfico e histórico cuando menos paradójico, ya que sitúa su acción en un crudo invierno de 1943 en Leningrado, donde ubica nada más ni nada menos que a la División Azul.

En ese contexto situacional aparece un soldado muerto con una enigmática frase tatuada en el pecho: “Mira que te mira Dios”. Esta situación un tanto sorprendente va a dar rienda y correa al sargento Espinosa, voluntario de la División Azul, que había sido en la vida civil ayudante de la cátedra de Química en la Universidad de Madrid, cuyo carácter va a estar muy marcado por una úlcera de estómago que padece, otro de los protagonistas es el soldado Arturo Andrade, inteligente y opaco ex teniente de policía, que tienen que investigar una serie de crímenes de los que son víctimas los soldados de la 250 División.

Ese hilo de Ariadna va a estar marcado por los rituales masónicos que van a rodear los distintos crímenes, habrá uno por cada grado; alguien escribió que eso mismo se reprodujo en los asesinatos de los ex-masones Melquiades Alvarez y López Ochoa.

O sea que estaríamos ante la reproducción de la fórmula simbólica que algunos rituales exponen a la hora de hacer la promesa masónica y las posibles consecuencias en caso de romper esa promesa, cuestión que pasa a convertirse en la formula ritual de venganza de un componente de la División Azul; al final de todo el proceso, el protagonista de los asesinatos se da cuenta que ha estado eliminando a inocentes debido a la locura de su mujer. Final sorprendente y desolador.

Esta novela personalmente me trajo bastantes problemas, porque la crítica que le hice en su tiempo concluyó con una denuncia de injurias no del autor, sino de un lector que hacia la situación suya, en tanto que la refería a sus padres, y creía que con mí critica denigraba a sus progenitores, largo pleito, que ya la trama merece una novela.

En suma, estamos ante una novela con tópicos al uso, y personajes poco creíbles. La crítica la pueden leer en el Blog Masonería Siglo XXI, donde realizo puntuales reseñas de lo que se va publicando al respecto, no solo sobre esta novela, sino sobre todo lo que se publica con referencia a este género y otros[1].

En el año 2008 el premio literario de novela Ciudad de Torrevieja, que su edición IV había entregado a César Vidal su premio por una novela masónica como Los Hijos de la Luz, volverá en esta ocasión a premiar una novela con un argumento de trasfondo donde aparece la masonería, en una trama que se desarrolla en la Alemania de Hitler con una saga de traiciones familiares entre los von Schroeder, en cuya hilazón se desarrollan otros entramados como las SS, el Campo de Dachau y la búsqueda de caballeros masones por parte de te Eichmann. Se trata de la novela de Juan Gómez- Jurado titulada: El Emblema del Traidor (Plaza y Janés)

Frente a esta novela digamos que ya la afirmación que hace el protagonista principal de la novela de que “la masonería es tremendamente aburrida” cuestión que explica el autor en una nota final ”por ese mismo motivo las ceremonias de los masones han sido drásticamente acortadas en aras de la historia (y para no dormir al lector”. Lo cual ya nos indica que la trama masónica es puro teatro para sujetar una trama de amores, adulterios y búsquedas de identidades y de tesoros en medio de la Alemania nazi.

Gómez-Jurado que trae a la palestra una iniciación bajo los cánones que se dieron en algunas logias del siglo XIX y que por otro lado tales prácticas conllevó todo un debate masónico en el seno del Gran Oriente de Francia acerca de la dignificación del trato durante las pruebas ceremoniales y rituales, hace un buen relato de las impresiones del neófito, aunque visto todo ello desde los ojos profanos.

Situados en otro marco, el de la Guerra Civil, se va a desarrollar otra novela El Psicópata de Carlos Berbell, La Esfera de los Libros (2009). Jacinto Alonso, un convencido comunista Inspector de la Brigada Criminal de la Policía de la República, y masón, que se ve envuelto en una doble trama, por un lado la existencia de unas serie de “psicópatas” que hace del escenario de la guerra su negocio, en el que se ven envueltos anarquistas y comunistas, y la otra cara de la moneda le explicitan los distintos servicios secretos de las distintas facciones políticas, donde también intervienen espías franquistas, en otra trama como es la conspiración contra Negrín, articulada por el Coronel Casado.

La masonería y los masones, no son centros nucleares, sino una escenografía para justificar algunos pasajes novelísticos, y hacer patente informaciones históricas sobre membresías y posibles, hechos.

Las descripciones de los símbolos masónicos y algunos otros hechos pues dejan bastante que desear como denominar las “tres luces pequeñas situadas en forma de triángulo equilátero: la luna el maestro de logia y el Sol”

Es una novela rápida que engancha su trama argumental policiaca, con el contrapeso historicista que hace de los hechos, que en ocasiones es todo un contrapeso, ya que la trama policial queda resuelta casi en algo más de la mitad del libro, para dar paso luego al desarrollo más historicista del episodio contra Negrin y la Republica, para al final resolver de forma interesante el periplo existencia del Jacinto Alonso, de nuevo en la España postfranquista como alto representante de la Magistratura mexicana y el desvelo de la intervención de los espías franquistas, que habían estado trufados en el seno de la Republica y en el entorno de este policía masón.

Tal vez el título tenga poco que ver con la trama argumental.

escalamasonicaportada

 

Un año antes 2008 se publica La Escala Masónica, Patrick Ericson[2], este es el seudónimo de un natural de Alhama de Murcia: Jose María Fernández-Luna Martinez.

El autor nos va marcando con esta novela publicada en la editorial Vía Magna, los matices de los escenarios masónicos y policiacos, con los aditamentos que marcan la cotidianidad que se refleja en la “novela negra”, alejándose de la cotidianidad rayante en la mediocridad que marca el género negro. Aquí sí que los ingredientes son de buen gusto, los personajes a veces, solo a veces, y los símbolos historiográficos son creíbles, Tiene la plusvalía de la españolidad ya que aparecen escenarios tan cercanos como Murcia. He aquí el resumen de la trama y sus elementos más esenciales:

Un paleógrafo, Jorge Balboa, que aparece fiambre con los ojos taladrados, la lengua cortada; y de promedio como nos dice la contraportada este “crimen, el diario de un cantero, y un extraño versículo de las Centurias de Nostradamus, forman parte de una confabulación masónica que llevará a los protagonistas de esta trepidante aventura a tener que enfrentarse al Juicio de Dios “La Escala de Jacob

El final se resuelve con la subida a la Escala de Jacob ante un GADU (femenino), ¡Es grandioso¡, ya que esta diosa o divinidad pregunta a Leo Cárdenas (el protagonista de la búsqueda) ¿Quién eres?, y tras varias respuestas sabias por parte de Cárdenas, el Gran Enigma parece desvanecerse, y a la tercera vez responde: Tú eres yo, mi señor…y eres mi dios, cuestión que no sé por qué me recordó a al superhombre de Nietzsche, y me daba la sensación que el autor recobraba la chaveta después de tanta trascendencia.

También esta novela tiene su propio blog[3], decir que en ese mismo año dicho autor hace doblete y con una diferencia de meses publica otra novela, que parece ser escribió a la vez: Génesis. El Ritual Rosacruz[4], en cuyo desarrollo juegan un papel importante: un enano, una doncella y un bebé, ubicados todos ellos en Paris; sabiamente combinados con una casa de citas donde la nobleza refocila, y un misterioso personaje que va eliminando a todos aquellos que se acercan al bebé que se convertirá en una hermosa joven, y al final la masonería representada en este caso por los Rosacruces y su búsqueda alquímica, en cuyas ceremonias rituales para lograr los altos objetivos que persiguen, juegan un papel importante el enano y la joven….

Metidos en la harina de la novela negra, con ambiente más urbanos y actuales, donde la cotidianidad la reconocemos en cada detalle, donde los personajes son como bastante “normales” dentro de la irrealidad que les envuelve, y donde la masonería además es un escenario y un atrezzo como bastante creíble, aunque ello va en autores los cuales irán publicando diversas novelas las cuales se revisten con esos tintes de novela negra de los que vengo hablando

La novela de Adolfo Marzal Mayo: El Anillo del Venerable (2007)[5] nos plantea una teoría tan extraña como atrayente, que la muerte del Venerable de la Logia Concordia, fue un mandato “tapado” del General Franco. Este es su argumento:

“Madrid, 1941. En una fría mañana de febrero, el abogado Armando Arnedo Lagrasse muere asesinado en su domicilio. Guillermo Silva, un policía amargado, bebedor y escéptico, será el encargado de investigar el asesinato. La aparición de la letra G grabada en el arma del crimen, junto con el posterior descubrimiento de una logia masónica en un inmueble propiedad de la víctima, prueban la pertenencia del abogado a la masonería.

A esto hay que añadir que el único objeto que ha desaparecido es un anillo, símbolo de la jerarquía que ostentaba la víctima dentro de la masonería. Las pesquisas de Guillermo Silva llegan a un momento en que se encuentran en punto muerto, y el interés inicial de las autoridades en el caso ha decaído; pero el hallazgo del anillo durante el registro del domicilio de un delincuente común, junto con las revelaciones de un antiguo aviador italiano que intervino en la guerra civil y que ahora está destinado en la embajada de Italia; darán a la investigación un giro inesperado.

En El anillo del Venerable, Guillermo Silva, policía servidor del régimen franquista pero de familia republicana, no sólo tendrá que vencer los importantes obstáculos que se le presentan en una investigación que cada vez apunta más alto, sino también deberá luchar contra sus demonios y enfrentarse a sus propias contradicciones que le llevan a algún lugar cercano al abismo”.

En la novela de este autor volvemos a encontrarnos esa nota final, de que habiendo leído un libro de Ferrer Benimeli Historia masónica de España y el Diccionario Enciclopédico de la Masonería de Arús y Abrines, y haber visitado el archivo de Salamanca, sintió que tenía que escribir una novela ambientada en tal época y con la masonería de fondo.

Jaque a la Logia; (2008) de Antonio Monclús. Es una novela de esas increíbles, y la historia va de que en un mismo tiempo “en las sedes de ciertas sedes de Grandes Logias, se empiezan a producir una serie de ataques con bomba. Los Granes Maestros reciben un anónimo en el cual se les amenaza con destruirlos si sacan a la luz un secreto que ha permanecido enterrado durante siglos” De por medio aparece una carta del Tarot que va con cada mensaje, y también en la trama aparece la Zaragoza natal del autor, en la que sitúa de forma paralela una rehabilitación de la antigua sede inquisitorial de la ciudad un arca de madera cerrado por medio de 7 llaves. El inquisidor Pedro Arbués había sido asesinado en oscuras circunstancias.

En suma una historia que se enraíza por diversos veneros históricos trayendo extraños episodios de tradiciones y arcanos islámicos, y con una sociedad como la Thot de por medio, con policías muy cotidianos y los problemas de entendimiento entre la masonería adogmática y dogmática, ¡Eso sí que es creíble¡

Aunque para mí, personalmente y de momento, solo hay dos novelas que cumplen, hoy por hoy, las dos premisas de la novela negra adornada con la perla central del corpus masónico. Dichas novelas reúnen una serie de cuestiones por las que podemos catalogarlas como tal, primero por el tema de la investigación policial con ese clima de violencia, y de asfixiante cotidianidad, las pasiones de la envidia, el odio, la avaricia, con un personaje central como el creíble comisario Marcas, y sus reflexiones sobre la logia y la masonería; el otro parámetro es que el tema masónico sea más o menos creíble o esté bien fundamentado, y esto lo hacen dos autores franceses, que escriben sus novelas a dúo: Eric Giacometti, (periodista de investigación) y Jacques Ravenne,[6] (masón) de los que considero que son unos maestros en el tema ya caracterizan muy bien a su Comisario Marcas, policía y Masón, eso sí, en el cliché francés.

Estos dos autores tienen vertidas dos novelas al castellano, la primera La Secta del Placer (2008) [7] , que en Francia se titula la Conspiración de Casanova, y que como novela desprende una pregunta de corte existencial ¿Puede sacrificarse una vida humana en nombre del placer?

Año 2006. Sicilia. Los integrantes de una secta se arrojan a una gigantesca hoguera donde las llamas acaban con sus vidas. Solo quedan dos supervivientes: su despiadado líder y Anaïs, una seguidora que consigue zafarse del fuego. Al mismo tiempo, en París, el comisario Antoine Marcas está investigando la muerte de una mujer a manos de su amante, un masón que ha dibujado con su sangre un oscuro símbolo que explica los motivos de su crimen: una estrella que hace referencia a una excéntrica y peligrosa teoría sobre el placer humano.

La otra novela es El Ritual de la Sombra de (Edit. Plaza y Janés 2007) se entrama de esta manera:

“Roma, mayo de 2005: durante una recepción en la embajada francesa es asesinada una joven archivera que se dedicaba al estudio de los documentos masónicos expoliados por los rusos durante la guerra. Su asesino imitó la muerte ritual de Hiram, fundador legendario de la masonería. Simultáneamente, en Jerusalén, un arqueólogo que acaba de realizar un descubrimiento de gran importancia muere asesinado de la misma manera. El comisario Antoine Marcas, miembro e historiador de la masonería, se encarga de la investigación, secundado por Jade Zewinski, responsable de seguridad de la embajada y muy hostil a dicha sociedad, a la que considera responsable de la muerte de su padre. La investigación les pone en la pista de la orden de Thule, sociedad secreta nazi enemiga de la masonería que, sesenta años después de la caída del Tercer Reich, está dispuesta a eliminar a todos los que pretendan penetrar en sus oscuras actividades”

Si Dam Brown llevó a su opusiano asesino a Oviedo en la novela El Código Da Vinchi; Giacometti y Ravenne, en esta novela no han querido ser menos, y han metido en la trama a una cantante española en plena secta de la Thule, y sitúan al Comisario Marcas y a su mujer-talismán, [siempre le colocan una en su vida de solitario policía-masón, aunque parece que aquí la cosa no va a mucho más allá de una atracción filial y de solidaridad con un antiguo frater de Logia] en Granada y en plena Semana Santa, con un Antonie Marcas laicista beligerante con las tumultuosas procesiones religiosas de la citada época.

Ya para finalizar, habría que decir que las últimas novelas en el mercado son: As de Espadas, (2010); El Símbolo Perdido (2010) de Brown, este último libro ha generado toda una literatura paralela, en la cual han intervenido notorios masones intentando descifrar o desmontar cuales han sido, o no son “esos símbolos perdidos”.

Otra de las últimas novelas, aún por leer sería El Psicópata (2009) de Carlos Berbell, que conjunta todo un personaje que de buenas a primeras puede ser interesante:

En 1939, Jacinto Alonso, comunista y masón, inspector de la Brigada de Investigación Criminal de la Policía de la República, es enviado a Madrid para descubrir una posible conspiración contra el gobierno del doctor Negrín. Sólo es cuestión de tiempo que la capital de España caiga. Mientras el coronel Casado convence a socialistas, anarquistas y moderados para dar un golpe de Estado que acabe con la guerra, Alonso recibe una llamada desesperada de su antiguo mentor, el juez Ricardo Benzo, cuya hija, el primer amor de nuestro protagonista, ha desaparecido.

El policía inicia su búsqueda en un Madrid que vive sus últimos días de guerra y en el que la traición acecha en cada esquina. Sus pesquisas le llevarán a enfrentarse a un peligroso psicópata y a sus acólitos, lobos con piel de cordero que han hecho de la defensa de la República una excusa para enriquecerse y regodearse en el sufrimiento ajeno.

Aquí concluyo este breve inventario, que a buen seguro que dejo alguna otra novela por el camino, como pudiera ser La Catedral de Cesar Mallorquí, calificada como novela juvenil, pero muy didáctica; luego estarían Javier Otaola y Anselmo Vega, con dos novelas cada uno.

Conclusiones:

Estamos ante un alza importante de la novelística de corte masónico, si tenemos en cuenta a la hora de clasificar tal género, como aquél que da cabida a los temas y personajes relacionados con la masonería de forma central o tangencia,

Denoto que la mayoría de las novelas, se decantan por dos ámbitos muy claros, por un lado la novela histórica con acentos más o menos policiales; y la novelística con claros ingredientes de “género negro”, ya que la violencia está presente y aunque esté tamizada constreñida esa crueldad en ocasiones a los rituales masónicos, que para nada son crueles, aunque en el imaginario colectivo puedan jugar otro papel muy distinto.

En general se desprende de la lectura de casi todas las novelas, pero también por lo que exponen los propios autores, que el tema masónico es atrayente, pero que es un poco conocido, por lo tanto los manejos de los personajes o situaciones alrededor de la masonería, son en ocasiones muy torpes y poco congruentes con la práctica y los usos masónicos.

La presencia de los mitologías, son de tono tópico y por tanto están dentro de ese imaginario colectivo que estamos hablando, y por ello están muy presentes esos extraños rituales, las búsquedas de los griales físicos o espirituales, el afán de conquista del mundo y su gobierno, la manipulación constante de personas y objetivos, la crueldad y el placer.., son cuestiones muy presentes en este tipo de novelísticas, en las que además media el famoso y controvertido secreto masónico.

En general estamos ante una novelística en alza, que presenta digamos que sus primeros balbuceos, por lo cual podemos decir que no está mal, y tal existencia y consistencia o inconsistencia debiera llevarnos a una reflexión final ¿Estamos ante una novelística masónica..?

Víctor Guerra  MM.:. del RF (GODF)

Miembro del CEHME (Universidad de Zaragoza) y del IDERM (Francia)


[1] http://victorguerra.blogspot.com/2007/09/el-tiempo-de-los-emperadores-extraos.html

[2] http://victorguerra.blogspot.com/2008/07/la-escala-masonica-una-novela-para-el.html

[3] http://laescalamasonica.blogspot.com/

[4] http://diariodruida.blogspot.com/2009/03/hablando-de-libros-con-patrick-ericson.html

[5] http://victorguerra.blogspot.com/2008/02/el-anillo-del-venerable.html

[6] http://www.giacometti-ravenne.fr/ http://www.jlturbet.net/ext/http://www.polar-franc-macon.com/croix.php. http://www.youtube.com/watch?v=mlMTC2vbFfM

[7] http://victorguerra.blogspot.com/2008/04/la-secta-del-placer.html

10 de agosto de 2010

LA MASONERÍA EN LA NOVELÍSTICA ACTUAL (1)

Hace ya un par de meses que la Revista CULTURA MASONICA me pedía un artículo sobre Masonería y Literatura, de ese pedido que empezó como una cosa ligera, al rebuscar por las estanterías de mi biblioteca fueron apareciendo más y más novelas, hasta conformar un buen montón de publicaciones que han generado un artículo de casi 20 páginas que os les facilito por si fuera de su interés

Trabajo publicado en la Revista de masonería CULTURA MASONICA nº 4  Junio 2010; Masonería y Literatura
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Reflexionando que es gerundio.
La presencia de la Masonería en el ámbito de la literatura es un área de ensayo y reflexión de mi querido amigo y Hermano Ricardo Serna, que lleva ya años acotando e investigando en lo personal, y también en lo académico con aportaciones a los diferentes Simposios del CEHME, sobre sobre literatura y masonería, en cuya materia además Ricardo Serna, no solo es una autoridad, sino que además tiene la plusvalía de que es un brillante autor.

El trabajo que desarrollaré en este artículo estará por tanto más referido a toda esa producción que se agolpa en las librerías, y que podríamos definir o llamar como literatura del género masónico o antimasónico, aunque tras leer al profesor Ferrer ya no sé qué decir, ya que él se expresa al respecto de esta forma, además muy rotunda.

En el prólogo al libro de Ricardo Serna: Masonería y Literatura (la masonería en la novela emblemática de Luis Coloma) Ferrer Benimeli nos dice “que no siempre- es claro- el binomio la filosofía y la masonería” y por tanto es de la idea de no se puede decir que “no hay ni puede haber una literatura masónica”, en tanto, nos dice Ferrer, que en realidad, “la masonería no tiene, ni puede tener religión propia, ni filosofía, ni doctrina política, sociológica, económica o científica propia, ni una música ni una arquitectura propias, de igual modo la masonería no tiene, por supuesto una específica y vinculante poética o narrativa aunque se pueda insinuar o afirmar de un autor: “esta página es masónica, esta no”.

Paradójica mente el mismo Ricardo Serna incide en esa misma línea, que expone en un trabajo para la revista Masonerías y Culturas [1] donde sigue las tesis de su maestro Ferrer Benimeli, aunque por otra parte no niega que el fenómeno masónico se haya podido extender “gracias a literatura de los escritores masones, y también gracias a la propaganda antimasónica de los historiadoras, ensayistas y creadores”

Lo cierto es que llama la atención de que se nieguen ciertas evidencias, y que como dice mi colega Serna “parece evidente que no existe ni de lejos una literatura masónica propiamente dicha”, aunque parafraseándole, habrá que decir que utilizando con sensatez el sentido común- que es el menos común de los sentidos a veces- debo decir al tenor de los libros de temática masónica, me refiero a las novelas, las cuales se van amontonando en los estantes de mi biblioteca en número cada vez más creciente y por ello tal vez habrá que replantearse el análisis, relazando un trabajo de reflexión y disección acerca de este fenómeno de negación de unos y de afirmación de otros frente a la novelística masónica.image
La tozuda realidad de cada día.
Pese a esas afirmaciones tan contundentes como las manifestadas por Benimeli o Serna, uno se queda pensando acerca de cómo podríamos entonces denominar toda esa línea de producción que se da en torno a la masonería, con varios best seller como Los Pilares de la Tierra, El Ocho, la Escala Masónica, , y ya no hablo del superventas Dan Brown con su Código Da Vinchi, o el Símbolo Perdido.

Creo que el sentido común nos indica que estamos en presencia de una forma de literatura o seudo literatura, o en todo caso ante ciertos géneros o sub-géneros, de carácter masónico. No me batiré en cruel duelo, con tan doctos cátedros[2], en la esgrima conceptual de cómo calificar esa amplia y diversa producción “literaria”, de muy distinto estilo y sentido, de muy variopintas temáticas y tramas, masónicas y antimasónicas, las cuales de forma transversal están presentes en nuestro universo bibliográfico masónico.

Tal vez porque los colegas están ajenos a toda estas novedades, que poco a poco van salpicando el mercado editorial, en general todas muy recientes, escritas dentro de la última década. Tal vez sea esa la razón, que no haya aún mucha perspectiva para su análisis, pero no por debe darse esa negación, sobre un producción novelística que además se genera fundamentalmente alrededor de un trabajo de reflexión masónica.

En España no se podía hablar hasta hace poco de una producción literaria masónica, porque la realidad es que faltaba el basamento sobre que sustentarla. La masonería era una realidad desconocida, un tema tabú del cual no se podía hablar, o por el contrario era inútil hacerlo ya que el conocimiento era mínimo, apenas si había documentación o era inaccesible, y la imaginería colectiva era muy reducida, más bien estaba reducida al fenómeno antimasónico.

Hoy no podemos decir lo mismo, la masonería no es que sea un fenómenos de masas, pero es frecuente encontrar libros que nos hablen de ella desde diversas perspectivas: existen a la venta rituales, libros de filosofía masónica, reflexiones, tratados de historia..etc; 
Hoy sin embargo esa realidad ha cambiado, ya que la masonería se explaya y se hace visible, está dentro de las conversaciones de la colectividad; hay blogs, páginas webs, foros, y por consiguiente hay toda una historiografía a disposición del gran público, por tanto podemos decir que hay un basamento sobre el cual sustentar el espíritu fabulador o novelístico.

Por un lado porque ya se conoce la realidad masónica, bien de forma directa porque se es masón, o de forma indirecta porque se puede acceder a esa diversa bibliografía como han reconocido varios autores, pudiendo de este modo sustentar las tramas en base al corpus masónico, si perder demasiado el norte, como suele suceder.
Por tanto la literatura masónica, o sea la novelística de cariz masónico, o con presencias masónicas en su trama podemos decir que se desarrolla cuando florece el basamento historiográfico; en resumen cuando la realidad masónica se hace luz cotidiana, entonces es cuando la novelística tiene la posibilidad se hacerse un hueco, pudiendo colocar en las tramas historicistas o policíacas las atrayentes mitologías, a veces más tópicas que reales, pero que conforman [querámoslo o no los masones] un atractivo y misterioso mundo para plasmar en diversas tramas cuyos contenidos curiosamente empiezan a formar también, o estaban en parte, en el imaginario colectivo.

A partir de esta reflexión general iré exponiendo él ámbito argumental de las novelas que se han editado a lo largo de esta última década.

Las Referencias pioneras.
Realmente no sé qué autor fue el que me llevó a la novelística masónica, aunque tenía rodando por casa el Grande Oriente de Pérez Galdós, publicado dentro de sus Episodios Nacionales, y publicado, al menos la edición que tengo está publicada en Madrid en el año de 1943 por la Librería y Casa Editorial Hernando S.A. 

Estoy seguro que no sería esta decimonónica novelística la que atraería mi atención, sino que a buen seguro que fue una primera novelita de Nicolas Wilcox[3], titulada: La Lápida Templaria,[4] (1996)la cual adelanta los primeros basamentos sobre las cuales se va asentar y desarrollar un cierto género del tipo que podríamos denominar con mayor o menor suerte como “novela masónica ” a la cual podemos adjuntar en algunas ocasiones el calificativo de “negra” ya en sus líneas argumentales se cruzan vidas y destinos muy al estilo de las novelas policiales…

En este caso estamos ante una trama donde un cura que se suicida y deja todo un legado. Un sobrino de éste descubre que han robado de esa herencia una carpeta rotulada con el título “Mesa de Salomón y Lapida Templaria”. El desarrollo argumental de la trama se verá enriquecido con la presencia de una archivera de “pechos caídos” luego reemplazada por señorita “de pechos prietos”, a lo que hay que unir la existencia de una extraña secta judía que persigue la famosa lápida; y rondando que te rondaré morena, nos encontramos con los servicios secretos del Vaticano y del Mossad enredados de por medio en la trama, en la que además hay también de pro medio una arcana logia masónica.

Hay quien pone a parir la novela, aunque yo la recuerdo con cariño y como atrayente y fácil de leer, en la que se mezclan los clásicos y tópicos ingredientes que también estarán en parte en la novela negra, el misterio, la sordidez, personajes a veces extraños y extravagantes, o llenos de cotidianidad, como la archivera ex hippy y alcohólica, o el ex espía de la KGB vendido al capitalismo, y como no los elementos de la dominación del mundo, o las aspiraciones para logra tal objetivo.

Andando el tiempo vendría otra novela que encontré en la editorial del Círculo de Lectores: El Ocho de Katherinne Neville publicada en España en el año 1999, la trama (856 paginas) se desarrolla a partir de la historia del Ajedrez de Montglane,[5] que va mover a una serie de personajes, en concreto a unas novicias de la abadía que da nombre al tablero de ajedrez, que serán las encargadas de poner a salvo las piezas cuando su cenobio se cierre en plena Revolución Francesa. Esta trama dieciochesca se enlazará con la actualidad a través de un personaje central como Catherine Velis. 

Todos están fascinados por el ajedrez, pues según la vieja leyenda –con tintes muy artúricos-“quien reúna todas las piezas tendrá acceso a una fórmula mágica ligada a la masonería, la alquimia, los druidas y los poderes cósmicos” y como no, al poder del mundo y de paso poder alcanzar la eterna juventud, que es siempre una constante.
Una novela río interesante, que juega con un continuo flash back de lugares y fechas tan pronto la situación se desarrolla en medio de un capítulo en Argel durante el año de 1973, como en París de 1792. Aunque se ha escrito que ha sido una de las novelas más leídas, lo cierto es que creo que ha pasado bastante desapercibida.

En otro contexto más nacional y con reales visos de ser un fresco bastante pegado a la realidad, tenemos Historia de Masones. De El Escorial a Banesto 1577-1993. Cuyo autor es Manuel Ayllon[6].
El libro se publicó en el 2001 en la Editorial Belacqva, y su trama tal y como explica un introito de la propia publicación, va desde el siglo XVIII hasta concluir en un momento muy actual:

¿Qué hay de cierto en la trama masónica de la reciente historia de España? ¿Fue la intervención de Banesto una decisión política auspiciada por Aznar y González para impedir el surgimiento de un tercer partido? ¿Qué políticos españoles han sido herederos de los conocimientos secretos de la masonería? ¿Hasta qué punto el hundimiento del Maine en 1898 estuvo tramado por los masones? ¿Fue, en realidad el asesinato de Calvo Sotelo, perpetrado por la masonería? ¿Qué simbología masónica tiene la construcción del Escorial por el rey Felipe II?
 Historia de masones. Del Escorial a Banesto desvela la verdad, alejándose de los tópicos comunes, y esclarece definitivamente la influencia y el enorme poder político, social y económico que han ejercido los masones en la historia reciente de España.

En este caso, estamos ante una historia novelada, con partes dedicadas al ensayo, a la propia historia y a la reflexión sobre la masonería, tratando de forma novelística aquellos hechos en los que ha podido incidir de forma directa o indirecta la masonería. Así encontramos capítulos dedicados a la masonería operativa La Construcción de El Escorial 1577; pasando por el Motín de Esquilache 1766, o La guerra contra el francés. Las dos masonerías. La historia de Mateo Céspedes, finalizando con un capitulo tan actual como puede ser la historia novelada del periplo de masónico del controvertido Mario Conde.

Podemos decir que estamos ante una novela historiográfica. En suma una historia novelada de un alto interés y erudición, tanto para propios y extraños, ya que se puede decir que es una novela de culto, proveniente de un conocedor directo de la masonería y de los elementos masónicos a los cuales ha dedicado varios trabajos de reflexión y plasmación como arquitecto

Dentro de ese pionerismo de argumentos y de lecturas se encuentra una novela ya arquetípica que ha desaparecido de mi biblioteca, y de la cual tengo además un vago recuerdo, se trata de Tres Flores de Lys, de Silvestre Hernández, Premio internacional de novela “Emilio Alarcos Llorach”  (2002).

Esta novela no solo ya no está en mi biblioteca, sino que además se ha ido totalmente de la mente, y ha tenido que ser el Hermano Yuste el que me recordara su existencia. Le trama de su argumento se basa en la figura de la comisaria-jefe Mónica Zayas, una atractiva joven dedicada en cuerpo y alma a su trabajo y con un comportamiento a lo “Harry el sucio”. 

“En cierta medida, se trata de una reducción al absurdo del comportamiento policial masculino, encarnado ahora en una mujer que encuentra en su compañero laboral, David, la pareja ideal. David es un cachas de cuerpo perfecto (lo que se exige normalmente a las mujeres), pero además es el tópico “descanso del guerrero” (en este caso, “guerrera”) para Mónica: la consuela por la muerte de su madre, le hace el desayuno y la comida, sabe planchar, saca al perro de paseo y encima... tiene un buen culo, según afirma Mónica. Todo un encanto. 

En el relato hay mucha documentación histórica sobre el desarrollo de la masonería en España, excesiva en ocasiones, al modo de El péndulo de Foucault, de Umberto Eco. La ambientación espacial es en Zaragoza, cuyos lugares principales se citan: el Pilar, la universidad, el Ebro, los puentes, el barrio de las Fuentes...” dan todo un toque a la novela.

Estamos pues ante esa novela que nos va metiendo en la trama policial que parece ser ya toda una constante, bien encuadrándose en los términos de la novela negra, más o menos light o friqui, o en la trama de misterio historicista que tanto peso tiene, y a cuya línea le daremos un repaso.

El goteo de las tramas masónicas e historicistas


Los contextos históricos dan mucho juego, y con ese fuerte ingrediente podemos encontrar varias obras, argumentaciones historicistas mezcladas con un urdimbre seudo-policiaca o de misterio entre algunas de ellas podemos reseñar a Dan Brown, que destapará partir de su novela El Código Da Vinchi, un goteo de novelas en las cuales la masonería empezará a tener cada vez más presencia ya no solo argumentos, personajes o momentos tangenciales, sino que la propia nuclear de trama de la novela gira alrededor de la masonería .

Por ejemplo el famoso Código Da Vinci de Dan Brown (2003) constituyó todo un best seller mundial, con un argumento pasado por la turmix en cuyo seno se mezclaron ingredientes tan golosos como el esoterismo, la Nueva Era, la teoría de la conspiración y como no el Santo Grial, teniendo como fondo el Priorato de Sión y hasta el Opus Dei, todo en su justa medida para lograr el éxito. Más información en la Wikipedia.

El goteo de novelas masónicas nos viene por dos vías la traducción de trabajos extranjeros, como ya hemos visto pero también de la mano de autores españoles con títulos como: El Triángulo del León, (Tabla Rasa Editorial 2004) de Pedro Victor Fernández, compañero del CEHME, tal vez por esa membresía al Centro de Historia de la Masonería Española esta no le resulte extraña, ya que publicó un interesante trabajo de historia titulado La Masonería en Extremadura, y abordó en su momento la biografía del masón y Diputado leonés Alfredo Nistal. Libro interesante este último pero muy desconocido.

La trama de la novela de Pedro Victor arranca a partir del encuentro casual en una farmacia, por parte de un profesor de informática (Oscar) -que tiene el encargo de informatizar diversos documentaciones e inventarios del establecimiento- rebuscando en los anaqueles en un hueco haya diversos objetos masónicos, entre ellos un dedo humano momificado con un anillo. El descubrimiento de tales objetos le permite al autor hacer un paseo por la II República, la Guerra Civil y por una serie de arquetipos de masones, cuya memoria rememorará o retomará, el profesor Oscar a través de una trama no excesivamente policiaca, pero que presenta ya los primeros acercamientos a este género, aunque primará la base histórica como telón de fondo.

Un año más tarde (2005) se publica Los Hermanos de mi Taller de Jesús Castro García, novela que “dibuja la intervención de la masonería en la vida política profana durante la monarquía de Alfonso XII, con el fin de instaurar la democracia”.

El autor, como el mismo expone, intenta dar un reflejo de la variopinta fauna republicana del momento, “los de derechas, los de casta, los melifluos, los radicales, los izquierdistas, y los que destruyeron la República”; en el fondo, los jacobinos del Aprendiz, los centristas del Maestro, y los de derechas que encarnan los profanos, es decir arquetipos que encajan en las facciones republicanas de Azaña, de Martinez Barrio o de Alcalá Zamora. Novela publicada en la Editorial Tréveris.

También ese mismo año se publica por uno de los nuevos arietes antimasónicos españoles, en este caso D. César Vidal, su novela Hijos de la Luz, que fue premiada en el IV Premio de Novela Ciudad de Torrevieja.

La estructura argumental arranca en “1778 en Baviera, con el inspector Wilhelm Koch que solicita la ayuda del grafólogo Lebendig para averiguar la identidad de un sujeto misterioso que firma sus cartas como “Espartaco”. 1793, París, Karl ve a un enemigo durante la ejecución de Luis XVI en la guillotina”. Ambos sucesos se unen en una investigación sobre logias masónicas, y los Illuminati; todo ello en las claves ya cotidianas y tópicas en las cuales la masonería se constituye como los auténticos muñidores de los asuntos del futuro gobierno del mundo mundial.
Novela trazada al modo de lo que ya expuse con referencia al El Ocho; se construye en base a saltos temporales con la intención de crear una intriga policíaca, no bien lograda, ya que se empeña en manejar con abundancia los ambientes históricos en los que se detiene página a página. Lectura que pese a todo agarra al lector hasta la conclusión del libro.

Cerrando este ciclo de novela historicista tenemos: El secreto de la logia (2006) de Gonzalo Giner (Edit. Plaza y Janés). El autor sitúa su trama en el año de 1746, en el entorno geográfico del Palacio del Marqués de la Ensenada, veintinueve años después de crearse la primera Gran Logia de Londres. En ese contexto una niña, Beatriz Rosellón, presenciará el asesinato de su madre y el apresamiento de su padre bajo la acusación de pertenecer a la masonería.

En este sentido al autor es sincero, pues nos dice en un capítulo final de agradecimientos que:
Por obra del secreto que suele presidir las ceremonias masónicas, he intentado imaginar la del grado de Aprendiz en el segundo capítulo de esta novela, recurriendo a los rituales de la logia Thebad…[7] lejos de conocer por dentro esa sociedad, he tratado de escribir los complejos ritos que allí se describe, sin más animo que colocar al lector en un escenario que sin no es real parece de ficción.
¡Sin comentarios¡.

Dentro de ese grado de normalidad de una novelística que raya lo policíaco, aunque en el caso de Rosal 15 , editada por Impac5, escrita por Alberto Foyo Marcos (que firma con el seudónimo de Álvaro Novoa) digamos que este ingrediente policial está como ausente, ya estamos ante una novela donde la investigación la llevan una serie de amigos universitarios encastrados en la recoleta ciudad de Oviedo. La ligazón argumental se desarrolla en localizaciones tan específicas como Ponga y Oviedo, con su calle Rosal, y con especial referencia la casa del nº 15; aunque también aparecen otros exóticos lugares ubicados en Hispanoamérica; en la trama hay ciertos puntos claves de hermetismo como el juego de los libros, y con un autor como Borges y uno de sus libros, todo alrededor de una serie de clonadas bibliotecas en distintas partes: Ponga, Oviedo e Hispanoamérica, al final lo que media en todo este embrollo es la masonería y sus papeles. 

En el blog Masonería en Asturias,[8] hay varias reseñas, sobre esta novela basada en la búsqueda de forma casual sobre la memoria histórica que empieza con la llegada de un hijo de esa generación que emprendió camino del exilio, su aterrizaje en Oviedo en visita a las viejas heredades familiares lo cual va a poner en marcha una compleja urdimbre entre un pequeño grupo de personajes, para evitar algo que concluye en un fatal desenlace con el objetivo de proteger una vieja documentación de una logia masónica ya fenecida, y la historia y vida de algunos de sus miembros aún vivos.

La última novela publicada con ese sentido aún más historicista si cabe, en la que se envuelve a España y a Hispanoamérica y la figura controvertida del General José San Martin, es la Logia de Cádiz, de Jorge Fernández Díaz.

Estamos ante el retrato del General San Martin, con el fondo muy diluido de la masonería, la logia de Cádiz a la cual perteneció San Martin. Este taller era uno de los más importantes de España en ese momento, se trata en concreto de la logia Nº 3 de Cádiz, la cual dio vida a la Logia Nº 7 de Londres.
La Logia de Cádiz data del año 1802, y sus miembros fueron Alvear, San Martín, Holmberg, Zapiola, Bernardo O'Higgins y otros. 


Una conclusión que se saca tras la lectura de dicha novela es que se habla de un grupo de personas que abrazaba la idea liberal que traía la Revolución Francesa y que, sin embargo, se encontró entre la espada y la pared, porque debían defender a los españoles --con quienes discrepaba-- de los franceses --a quienes admiraban, pero donde la masonería nos es más que un débil hilo a través de las seudo logias Lautaro, o los Caballeros Racionalistas
Seguirá....

Víctor Guerra  MM.:. del RF (GODF)
Miembro del CEHME (Universidad de Zaragoza) y del IDERM (Francia)

[1] Ricardo Serna Masonería y Literatura, dos ámbitos de Confluencia. Masonería y Culturas 77. Año XXI. Número 1 2009.
[2] Ricardo Serna. Licenciado en Filosofía y Letras, Diplomado en Estudios Avanzados de Literatura Español y escritor. . Véase su página www.ricardoserna.com. José Antonio Ferrer Benimeli. Profesor de Historia en la Universidad de Zaragoza y Fundador del CEHME.
[3] Heterónimo del escritor Juan Eslava Galán, que aparece como traductor de la novela.
[4] Un critica dura en: http://reginairae.blogcindario.com/2005/02/00080-la-lapida-templaria-de-nicholas-wilcox-juan-eslava-galan.html
[5] El tablero de ajedrez fue forjado en plata y oro, y media un metro por cada lado. Las piezas eran de metales preciosos afiligranadas estaban tachonada de rubíes, zafiros y esmeraldas. Fuente Wikipedia.
[6] Manuel Ayllón, nació en Madrid en 1952, fue profesor de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid y consejero del Pasillo Verde Ferroviario.
[7] La logia Thebah pertenecía a la Gran Logia de Francia en la que trabajó René Guenón entre 1910-1912, tal ritual es una traducción de la edición de 1983 de Arche. Milano.
[8] http://asturmason.blogspot.com/2009/09/los-simbolos-de-sellano.html; http://asturmason.blogspot.com/2009/09/una-casa-de-masones-en-ponga-ii.html
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