Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón del Rito Moderno ó Francés

Seguidores

6 de octubre de 2010

Las raíces profundas de la política antimasónica en el pensamiento tradicional español[1] (parte 1ª)



image

por Joan-Francesc Pont Clemente
Profesor de la Universidad de Barcelona
y Presidente de la Fundación Francisco Ferrer




Paradójicamente, en la Historia de España ha habido momentos en los que el antimasonismo ha sido mucho más relevante que la Francmasonería, el teórico enemigo al que se perseguía. Así, en fecha tan temprana como 1738 el Tribunal de la Inquisición prohibió la Francmasonería, resolución ratificada por un edicto de Fernando VI en 1751. La difusión de la Orden durante el reinado de José I, hermano de Napoleón Bonaparte, ayudó a que España recibiera las ideas de racionalismo y de libertad, incluida la abolición de la Inquisición por el propio Napoléon, el 4 de diciembre de 1808, pero, como en tantas otras cosas, se asoció la Modernidad al dominio francés y se generó un rechazo hacia cuanto venía de Francia, incluida, por tanto, la Francmasonería.

El llamado rey deseado, Fernando VII, a pesar del decreto de abolición de la Regencia del Reino, tras la declaración en este sentido de las Cortes de Cádiz el 22 febrero de 1813, restableció la Inquisición el 21 de junio de P1814 y prohibió nuevamente la Francmasonería (Real Decreto de 24 de mayo de 1814, curiosamente, unos días antes de restablecer el Santo Oficio, seguido de un edicto el Inquisidor General de 2 de enero de 1815) institución a la que persiguió con normas represoras y con una dura actuación policial en connivencia con la Inquisición. La Iglesia y la monarquía borbónica se muestran más que unidas, como una misma cosa, empeñada en un combate contra la Nación, contra la Constitución y contra la libertad. En mi opinión, en esta época, hay muchos más perseguidores de la Francmasonería que francmasones activos.

A partir de 1820, el desencuentro inicial entre liberales y francmasones, nacido de la guerra del Francés, da paso, tras el pronunciamiento de Rafael de Riego (1785-1823), a una comunidad de ideales entre ellos. En 1824, restablecido el Absolutismo, unos y otros seguirán la senda del exilio. Refugiados los francmasones en el extranjero u ocultos en España, la obsesión antimasónica pervivirá en la actuación de la Iglesia y de la mayor parte de gobiernos, salvo durante las regencias de María Cristina (1833-1840) y del general Espartero (1840-1842), en que la persecución disminuirá en intensidad. La Reina Gobernadora, inicialmente orientada al combate contra la Orden, dictará una amnistía para los francmasones mediante Decreto de 26 de abril de 1834. No será, sin embargo, hasta la Revolución Gloriosa de 1868 cuando los poderes públicos cesarán de perseguir a la Orden, experimentando ésta un desarrollo fructífero, aunque no exento de querellas entre Obediencias. La aparición de la Masonería de Adopción o de Damas, fue, de un lado, un paso de gigante en la vindicación del papel de la mujer en la sociedad, y, de otro, un nuevo motivo de antimasonismo, centrado, esta vez, en el rechazo de la Iglesia a cualquier fórmula de visibilidad femenina[i]. Ayer y hoy los fundamentalismos pugnan por imponer con saña la invisibilidad de la mujer, su condena al papel de esclava doméstica.

Durante una buena parte del siglo XIX, el antimasonismo será una fuerza poderosa, en el corazón de la Monarquía Católica, mucho más importante que la Francmasonería. En las dos almas de la España del XIX, la blanca, conservadora, tradicionalista, católica, pre-constitucional y anti-moderna, y la negra, liberal, constitucionalista y enemiga de la ignorancia y de la superstición, la Francmasonería hallará su razón de ser en esta última y, por tanto:
(i) Con independencia del carácter más o menos político de cada Obediencia, la Francmasonería estará del lado de la Constitución y de las libertades impulsadas por la España negra.
(ii) Y por este motivo será condenada, anatematizada y perseguida –violentamente o mediante el rechazo social- por la España blanca.

El triunfo de los ideales renovadores de la España negra se produce el 14 de abril de 1931, con la proclamación de la II República, saludada con alborozo por las gentes de bien y, por tanto, por los francmasones. La derrota vendrá de la mano del general Franco, vencedor de la guerra civil 1936-1939, líder de la España blanca, quien instaurará un régimen nacionalista, católico, cruel con el enemigo interior y explícitamente antimasónico. El régimen de Franco perseverará en la doctrina antimasónica, a la que convierte en elemento innegociable de la estructura del Estado (a diferencia de muchas otras cuestiones consideradas accidentales, como la política económica, las relaciones internacionales o las propias buenas costumbres) hasta la muerte del dictador en la cama en noviembre de 1975. Más allá, incluso, porque la aceptación de la Francmasonería como una asociación legal no será nunca hecha por el Gobierno (un gobierno que legalizó al Partido Comunista de España en la primavera de 1977 pero que no se atrevió a hacerlo con la Francmasonería) y esta tarea sería asumida por dos sentencias del Tribunal Supremo de 3 de julio de 1979.

España ha sido uno de los países más agobiantemente católicos del mundo y tiene el dudoso honor de que la prohibición de la Francmasonería de Clemente XII mediante la constitución apostólica In eminenti de 28 de abril de 1738 fuera ejecutada antes en España (a partir del 9 de agosto del mismo año) que en los mismísimos Estados Pontificios (a partir del 14 de enero de 1739). No por casualidad, el acervo español de frases hechas conserva ser más papista que el Papa como la expresión de una actitud intransigente. Los católicos de Ripoll, en la Catalunya vieja, pedían a la Santa Sede que la frase de un escritor reaccionario, Félix Sardà i Salvany (1844-1916), el liberalismo es pecado, fuera elevada a dogma de fe mediante la recientemente establecida infalibilidad papal. La respuesta negativa de Roma les hizo pensar que el Pontífice se hallaba infectado de algún virus masónico… En la actualidad, nihil novum sub sole, el grupo de medios Intereconomía[ii], a la derecha de la línea principal del Partido Popular, recurre, frecuentemente, a la acusación de que el primer ministro Zapatero es masón.

En junio de 1751 el confesor real, Francisco de Rávago (1685-1763), presenta un Memorial que resulta ilustrativo de las acusaciones contra la Francmasonería: sostiene que hay miles de hombres de posición política, social o económica relevante iniciados en la Francmasonería y que, al menor indicio, deben los buenos cristianos revelar su sospecha (el mismo mecanismo de persecución de los judíos en la España de los siglos XV y XVI, producida tras su expulsión por los Reyes Católicos); sostiene, también, el carácter satánico de los masones y condena el juramento de guardar silencio sobre las actividades de las logias como el más abyecto de los peligros para la Iglesia y para la Monarquía.

En 1752 aparece un opúsculo titulado Centinela contra Franc-masones del fraile franciscano José Torrubia (nacido en Granada en 1698), editado en pequeño formato[iii]. Para Torrubia existe una gran promiscuidad entre masones, luteranos, calvinistas, ateos y judíos –una cuestión que seguirá planteándose hasta nuestros días-, aunque la acusación principal a los francmasones es su condición de sodomitas y, por tanto, de merecedores del fuego. Casi doscientos años después, dos autores antimasónicos en la España de Franco, Juan Tusquets (sacerdote) (1901-1998)[iv] y Mauricio Carlavilla (a) Mauricio Karl (policía) (1896-1973)[v] considerarían la sodomía (sic) como el origen de todas las desgracias del mundo, a saber: el Foreign Office británico, el comunismo soviético, el presidente [de la II República Española] Manuel Azaña, el relajamiento de las costumbres, el darwinismo y la Francmasonería.

El antimasonismo español del XVIII es uno de los elementos caracterizadores de la resistencia contra la Modernidad, como he señalado al principio, y, por tanto del combate contra las incipientes muestras de emancipación ciudadana, de las élites, se entiende, pues la mayoría aplastante de la población alcanzaría el inicio del siglo XX completamente analfabeta. Esta emancipación se mostraba en los valores de la Ilustración, en la influencia de ingleses y franceses, en la tendencia igualitaria, en la tolerancia religiosa y en el combate contra la tiranía encarnada en el Antiguo Régimen. Resulta ilustrativo el completo desconocimiento que los autores antimasónicos tienen del objeto de sus ataques, lo que todavía les incita más a atribuirle a la Orden lo que ellos consideran los males de la Patria[vi].

[i][i] Un ejemplo muy ilustrativo de antimasonismo de género, si se me permite la expresión está constituido por La Masonería femenina, sin autor conocido, publicado por Ediciones Toledo en Madrid el año 1942, ya bajo la dictadura del general Franco. En este opúsculo vuelven a mezclarse la crítica al planteamiento humanista de emancipar la Ética respecto de la Teología, la condena del impulso de la enseñanza pública realizado por Marcelino Domingo y por Rodolfo Llopis, la censura de la Ley del Divorcio, … pero, sobre todo, el autor se escandaliza de que la mujer quiera seguir los pasos de la Luz y se entretiene en dar los nombres de las supuestas masonas: Carmen de Burgos, Clara Campoamor, María P. Salmerón, Rosario Amat, Encarnación Chamizo, … Se escandaliza porque la mujer, dígase lo que se quiera en esta hora estúpida de modernismo que todo lo trastoca (…) [es], en general, inferior al hombre. Para nosotros será siempre el sexo débil (página 53). En el epílogo, fabula sobre el matrimonio másonico entre Francisco Ferrer y Guardia y Leópoldine Bonnald en una logia de París (página 93).
[ii] Inspirado en este tema por un autor de best sellers, incalificables y de bajísimo nivel intelectual, llamado César Vidal (como ejemplo de uno de sus múltiples libros, que es siempre el mismo, Los masones – La sociedad secreta más influyente de la historia, Planeta Barcelona, 2005.
[iii] Centinela Contra Francs-masones – Discurso sobre su origen, instituto, secreto y juramento [Tercera edición de 1793].
[iv] Juan Tusquets dirigió la biblioteca trimestral Las Sectas que en 1933 publica La Masonería descrita por un grado 33. Una vez más, la obra destila antisemitismo. Véase a guisa de ejemplo esta cita literal de la página 128: A través de las fulgencias cristianas, trata [la Masonería] de deslizar la mayoría de sus máximas enseñanzas y vaciar en logias y cámaras masónicas doctrinas talmúdicas del moderno Israel; acaparamiento del oro del mundo para disponerse a comentar la decisiva lucha de soberbia y odio de siglos acumulado en su alma de errantes. La Biblioteca Las Sectas publicó, entre otras obras, ¿Qué son las sectas? (volumen 1), Los poderes ocultos de España (volumen 2), Las religiones en China (volumen 3) y José Ortega y Gasset, propulsor del sectarismo intelectual (volumen 4), en cuyas páginas se sostenía, por ejemplo, la condición masónica de los rotarios y del presidente de la Generalitat, Francesc Macià.
[v] Entre sus obras: Asesinos de España, Bergua, Madrid, 1935; y Sodomitas, Nos, Madrid, 1956.
[vi] En 1813 se publica en Madrid la segunda edición de Historia cierta de la Secta de los franc-masones, su origen, doctrina y máximas. La tesis principal sobre la maldad de la francmasonería radica en su consideración de heredera de los templarios y, por tanto, enemiga del Papado como presunta vengadora de Jacques de Molay.

1 de octubre de 2010

LA PERVERSIÓN del DERECHO y los DERECHOS MASÓNICOS..

image
o Pregunta: Cuál es la forma de vuestra logia?
o Respuesta: Un rectángulo alargado.
o P.: Cuales son los sentidos de su longitud
o R.: De Oriente a Occidente
o P.: Su anchura?
o R.: De Mediodía al Norte
o P.: Su altura?
o R.: Del Cenit al Nadir
o P.: Qué significan esas dimensiones
o R.: Que la francmasonería es Universal
Este texto es parte del catecismo básico del Aprendiz masón el cual hallamos en casi los sistemas rituales masónicos, aunque hay cambios según los modismos rituales en general la respuesta final siempre es la misma la Francmasonería es Universal.

Y pese a que tal aseveración se ha convertido en toda una máxima dentro de la masonería, lo cierto es que se le da bastante la espalda en cuanto a su cumplimiento y desarrollo, y no hay nada más que analizar las cortapisas que se le ponen para que tal axioma, no pase más allá de un tópico o una muletilla.
Hecho este introito, decir que ello tiene mucho que ver con lo sucedido estos días, ya que por un lado está ese importante énfasis que se ha puesto por parte de los colectivos que lucharon para que el GODF otorgara a las mujeres el derecho de trabajar en la Obediencia en pie de igualdad con respecto al resto de miembros, [En otras Obediencias eso tardará, y en otras tal cosa ya lleva ciento y pico años de adelanto] y aunque dicho acontecimiento es de celebrar, no seré yo el que ponga ninguna medalla, ni me las autoimponga, ya que más bien, se dice y se comenta por ahí, que mis juicios y opiniones han supuesto más una labor de colocar palos en la rueda que una ayuda a la causa….

Bueno son opiniones y modos de ver la cosas, y allá cada uno con su opinión y actuaciones, yo sigo planteando plataformas debate abierto y franco como siempre lo he hecho en este pizarrón, y como he vuelto a realizar estos días con la coordinación de la Revista Cultura Masónica nº 5: Masonería y Mujer, que de nuevo pone en el tapete la situación de la mujer y la masonería en sus distintas variantes y versiones y concepciones y discursos

A raíz de estos actos laudatorios de la entrada de mujer que considero es algo que debiera ser normal y tomarlo como una normalidad más, pues ahora empezamos a meter el dedo en el ojo de la otra parte, no se olvide que algo menos de la mitad del GO votó a favor de la masculinidad, y para no estar todo el día con el santo y seña de: las primeras mujeres en España en el GODF…; las primeras Venerablas.. etc.., estirando o levantando de nuevo la cuestión del género; pues cambio el tercio y aprovecho en ese ínterin he recibido la llamada telefónica de un Hermano preguntándome acerca de ¿Si estaba intentando afiliarme a otra Obediencia,  y sí eso era cierto?


 Ante lo cual tal Hermano muy acertadamente  me ponía al orden de que pudiera hacer tal cosa.


Como siempre estupefacto ante tal cuestión, empecé a darle vueltas a los hechos y a reflexionar sobre el asunto y me he encontrado con varias conclusiones que quiero exponer en este pizarrón ya que la cuestión tiene bastante que ver con el Derecho y los Derechos.

Está claro que hay dos visiones masónicas encontradas, y uno de los puntos en que más se difiere es el tema de la presencia de la mujer en la masonería; en tal cuestión las potencias masónicas están fuertemente divididas, a algunas organizaciones les ha costado y les costará dejar muchos “pelos en la ratonera”, para lograr que esa presencia sea efectiva pero se va logrando, la prueba la tenemos con lo sucedido en el “GO”, lo cual a mi juicio denota controversia y debate intenso que se reproduce en foros, blogs y bibliografía al uso.

Pero sin embargo hay un derecho, que en el caso de España en el ámbito profano,   me imagino que se debe recoger en casi todas las constituciones democráticas de Europa, y del resto de Estados Americanos y de Iberoamérica, que es el libre derecho de movimiento y de opinión que tenemos los ciudadanos.

Derecho que además viene refrendado por la Carta de los Derechos Humanos, sin embargo yo creo que tal derecho en ocasiones se encuentra en franca contradicción con algunos quehaceres de la masonería, como tales entes Obedienciales; si bien no creo que lo recojan los Reglamentos como tal restricción, sí que hay un acuerdo mayoritario en no dar cabida a los trabajos masónicos aquellos masones que no son reconocidos mediante protocolos Obedienciales. O sea,  que está restringida la limitación de movimiento, pese al hecho de que uno sea reconocido universalmente como “masón regular” entendiendo esto como que uno ha “sido iniciado en una logia regular y que tiene sus papeles en regla”.

Los Reglamentos del GODF por ejemplo hablan precisamente de eso del” Mason regular” y si bien determina cual es la cualidad de lo se entiende por tal,  no por ello deja de haber varias y variadas interpretaciones al respecto sobre los conceptos de “regularidad” masónica, que al final son los que permiten  que se deje entrar o se niegue la entrada a Hermanos en función de que medien protocolos de reconocimiento al estilo , “yo te dejo entrar, si tú me dejas entrar” que curiosamente coloca en una mala posición al “masón como hombre libre”.

Paradójicamente en esto parece haber unanimidad de criterio aunque con enfoques distintos entre las dos concepciones masónicas más importantes, pues ha quedado de facto medio establecido el hecho de impedir el movimiento de masones, cuando no, la libre expresión por encima de la “Fidelidad debida o la promesa de silencio”.

Pero para no emboscarnos mucho en algunos de estos hilos abiertos, me interesa en especial poner de manifiesto en este tema del  “Movimiento de masones libres” puesto que he visto masones (importantes y menos importantes luchar y pedir, y como no, presionar hasta lo indecible para que las mujeres tengan derecho a estar en las logias y Obediencias que deseen, pero sin embargo no he visto a casi nadie defender el derecho a la libre circulación de masones por logias y Obediencias.

Por eso me dejó un tanto extrañado la llamada del Hermano, y más cuando me deja caer que aunque la otra Obediencia me acogiera en doble afiliación es muy posible que no lo pudiera llevar a cabo porque no median los “protocolos de reconocimiento”…pertinentes y hasta pudiera dar lugar a una posible suspensión de membresía… y muy fraternalmente me ponía en antecedentes por si acaso..

Por tanto mí pregunta es: ¿Dónde está el derecho a la libre circulación …de ubicación y opinión…?

Puede parecer anecdótico y es que estamos tan acostumbrados a tal situación, que parece que olvidamos que ello determina parte de nuestro quehacer masónico ya que crea situaciones tan aberrantes como que uno no puede ser un masón libre, sino reo de la Obediencia de turno, lo que trae consigo, dependiendo de las Obediencias que no se puedan visitar logias, o  talleres de Perfección o Sabiduría en “perfecta regularidad”, por el hecho de que exista o no  el “canon” laudatorio y de aprobación, por lo cual uno puede verse expuesto a sufrir consecuencias un tanto sorprendentes.

Y sin bien todo esto puedo entenderlo desde perspectivas obedienciales, y que sean estas las que autoricen o no la membresía,  ya que son “una maquina política al servicio exclusivo de la división entre Hermanos y Hermanas fin de preservar la cretinocracia de algunos malvados masones” como expone muy bien un masón de cuarenta años de membresía como Kalbach,  no me cabe en la cabeza que los masones de a pie, no lo que deben defender su gran status, sean  los mayores garantistas de este perverso sistema,  que en general siguen todos el mismo patrón tanto los “adogmaticos como los dogmáticos”, los bíblicos como los laicos, los políticos como los apolíticos, en general todos ellos se alienan en defensa de un menoscabo de la libertad de movimiento que nos garantiza por otra parte el mundo profano por el hecho de ser  ciudadanos, y nos da el  derecho a la libre circulación física y de las ideas.

Para que se entienda mejor un ejemplo,  de los tantos que existen: el Grande Oriente Ibérico (GOI), tiene el reconocimiento de una de las potencias más antiguas del continente,  del Gran Oriente Belgica GOB),  pero  no cuenta por asuntos varios con el reconocimiento del GODF que debe ser establecido por medio de un Protocolo;  pues resulta que Hermanos de ambas Obediencias no se pueden visitar, y aunque los primeros abren de par en par sus puertas, son algunos miembros del GODF los que dicen y advierten que eso no puede ser..¡No se puede trabajar en esas logias,  ni en esos  Capítulos, y por supuesto menos aún capitar en doble filiación¡ Algunos de los defensores acérrimos de esta tesitura luego defienden a capa y espada la inclusión como un “derecho capital y fundamental” la presencia de la mujer en los trabajos obedienciales masculinos. Pero aunque traigo a ejemplo el GODF esto es extensible al resto de Obediencias.... solo las más pequeñas en general son la smás abiertas...


Con esto no estoy criticando al GODF, porque como digo hay ejemplos varios y variados en todas las Obediencias...

Es evidente que esta situación  es mayoritaria, pero conozco excepciones, con talleres del Gran Oriente de Francia como la logia Albert Camús de Paris,  que ponen por delante la “autonomía de logia ante este tipo de  recortes, que  están metidos a sangre y fuego en la mente del masón;  y del “dogamtico” ya ni les cuento, da pavor, aunque se le abran las puertas y se les invite a estar,  nasti de plasti;  pero no crean en el otro ala masónica  también cuecen sus habas.

Por tanto no deja de ser paradójico la fuerza de la reivindicación igualitaria en logia, y que luego haya tanto silencio frente a esa plausible libertad que debiera tener el “masón regular” a visitar aquellos talleres masónicos, también “regulares” sin que tengan que mediar de por medio protocolos de reconocimiento, que al fin y al cabo son temas de blindaje obediencial, y por tanto es algo que me deja un tanto anonadado.

Es una cuestión que ya venimos arrastrando desde que los  “Modernos y Antiguos” se blindaron cambiando usos y costumbres para reconocer a los intrusos, pero creo que ha llegado el momento de romper una lanza por un derecho que recoge nuestra carta magna como es la de los Derechos Humanos y que además viene determinada en nuestros grandes catecismos y Constituciones Fundacionales.
Y me pregunto si ese derecho no está en contraposición con esas seudo  restriccioones Obedenciales...?

Tal vez como masones  debiéramos entender  que nuestro trabajo de conocer como eternos Compañeros , ya no somos  el Aprendiz que no sabe, sino que estamos en el viejo estatus de los nómadas, de los viajeros hacia accésit del Vitriol, Compañeros de la permanente  interrogación y búsqueda, y eso debe hacerse más allá de las estrechas barreras de la logia. Personalmente he aprendido más visitando y  trabajando en otras logias que en la mía propia, en esa misma linea exponía no hace mucho un tema sobre el Compañerismo como búsqueda e investigación.

Y en ese sentido reivindicar este derecho es abolir encasillamientos, y géneros y hacer de la masonería la casa universal de todos,  que es lo que leemos en nuestros ancestrales catecismos, y a los cuales parece que hacemos poco caso.

He dicho
Víctor Guerra. MM.:. RF logia Rosario de Acuña (GODF)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...