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personales de su autor como Maestro Masón del Rito Moderno ó Francés

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6 de diciembre de 2010

¿MASONERíA Y SABERES OCULTOS..?

No hace mucho presentaba  la Revista ABACO que trataba de los Saberes Ocultos (·ENTRE CIENCIA Y CREENCIA) a mi el tema me tocó desarrollarlo en una presentación en la sede del  Diario LA Nueva ESPAÑA.

Aquí dejo la presentación.

VG 

 Como masón de una logia federada al Gran Oriente de  Francia GODF, decir que estoy incardinado en una masonería adogmática y liberal, por tanto obediencialmente me situó en un MASONISMO RACIONALISTA, alejado, y alejada esta práctica masónica, de otras masonerías más “simbolistas o espiritualistas ” u “esotéricas”, aunque los calificativos o adjetivos no siempre constituya un acierto conceptual,ni mucho menos…  pero sí es cierto que algunas grandes Obediencias están más cerca de esa categorización de los llamados Arcanos de los Saberes Ocultos, en cuyos linderos se sitúan esas  otros hermanos, tan respetables como queridos , que  la Obediencia en la que soy miembro, o yo mismo  que en parte me sitúo en las antípodas de esos saberes ocultos al menos en relación con la masonería

Pero ante todo hay que decir para romper tópicos, que desde mi militancia masónica y del rito que practico, el Rito Francés, y como historiador de la masonería, decir que ésta organización nacida a principios del siglo XVIII está muy alejada en su nacimiento de los tópicos al uso, a saber de los SABERES OCULTOS, o de un seudo manejo de la llamada CIENCIA SAGRADA, y por supuesto de todas esas corrientes que le han venido sobrevenidas a la masonería llámense rosacrucismo, esoterismo, cábala o alquimia…o la teosofía…etc

La masonería especulativa, la que nace en 1717 está alejada de todos esos parámetros culturales, simple y sencillamente, porque es una masonería del símbolo, en tanto como dice Ariola,  pretende “Unir” y utiliza el pensamiento simbólico para acercarse al mundo y comprenderlo,

Digamos que la masonería es una escuela de prospectiva desde el pensamiento simbólico. Intentando convertirse en un modelos de formación ene este caso del ciudadano, podríamos decir parafraseando a Fitche  que la masonería pretende. al menos desde desde la perspectiva del ala liberal y adogmática,  ser una Escuela de formación del ciudadano.

A la luz de los estudios que tenemos sobre la masonería especulativa, observamos que apenas si esta ha tenido contacto con la masonería operativa, o sea con la cantería, la construcción de templos y catedrales, del sumen del saber oculto que tanto se ha sacralizado con antiguos conocimientos geométricos , cabalísticos y sagrados.. Quien conozca un poco los gremios de cantería le queda claro que esos gremios no podían poseer en toda esa extensión tales arcanos de conocimiento, aunque si lo tenían los monjes que codirigían las obras junto con algunos renombrados  Maestros de Obras…

Por tanto sabiendo ahora lo que sabemos,  podemos afirmar  que se tomaron prestadas las  herramientas de los canteros, y éstas se subieron a la categoría de símbolos, aunque si bien estos en una primigenia etapa constituían un endeble edificio simbólico, en el cual primaba el símbolo en sí mismos, como tales símbolos muy primarios, luego con ellos  y en base a otras corrientes de pensamiento se fue construyendo un mundo simbólico  que se ha prestado a construir una filosofía de la prospectiva, en el cual hoy nos situamos.

Parejo a todo ese desarrollo también se dio un mundo hermético que las corrientes espiritualistas del siglo XVIII y parte del XIX, supieron aprovechar y anexionar a la masonería, entre ellas el rosacrucismo que tanto huella tuvo hasta en los rituales , pero ese papel de trasmisor la Masonería jugó un papel importante, y fue la de convertirse en el vehículo que transportó los viejos veneros ocultistas y herméticos que siempre afloran, en la épocas más racionalistas, y más descreídas;

Culturas y filosofías que hombres y mujeres fueron incluyeron en sus prácticas masónicas, hasta construir ricos mundos rituales, cargados de rico simbolismo y parabólicos mundos caballerescos, en muchas ocasiones alejados de esa primigenia practica masónica de la Ilustración que lleva el sello de la sociabilidad, cuyo punto de encuentro tanto de creencias como de religiones y de conciencias Desaguliers planteaba  la religión natural;  cuestión muy alejada de la atomización que vendrá más tarde con el GADU como fruto de la pacificación política y religiosa, y cuya vertiente fuertemente deísta  va a lanzar Dermott, iniciando de ese modo las dos corrientes más importantes de la masonería: la de raíz anglosajona y la francesa, con sus diferencias y singularidades.

Tampoco debemos obviar, ni negar que la presencia de todas esas corrientes, de esas filosofías, de esos arcanos del saber oculto se deben más a una práctica masónica más individual que institucional, esas corrientes del pensamiento oculto que perviven en la trascendencia, y se surmontan sobre la creencia espiritual como fórmula de crecimiento espiritual se incardina de forma más individual que institucional, de ahí que podamos hablar poco de masonería teosóficas o alquimistas o cabalistas, es cierto que algunas Obediencias han sido teñidas de algunos de estos u otros elementos por pujantes masones, que dejaron huella, como René Guenon, a Annie Besant.. u otros u otras…

Por tanto es cierto que los masones se inclinan por la ciencia del saber, del saber oculto, por conocer los viejos arcanos que fluyen a cuentagotas, y que como ya he dicho ha habido grandes masones que se se han enraizado en esa búsqueda del yo y del saber, ya que esa libertad de conciencia, le permite muchas veces abordar su búsqueda sin prejuicios. y en cada masón hay un buscador de saber, oculto o no oculto, pero también la masonería tiene hombres de ciencia, tomistas o creyentes, y son también legión y se han anotado grandes avances gracias a su dedicación, pero es el masón el que encarna esa búsqueda, tal vez la masonería nos predisponga a ello, pero es ante todo una acción del individuo.

Y no es menos cierto que hay  una conceptualización un tanto más espiritualista en masonería, y ello en parte lo  representa una masonería extensa, muy globalizada, que como  ya he comentado se ha dotado de bellos y simbólicos rituales trufados de muchas corrientes simbólicas, herméticas, y filosóficas, encontrando en el seno de ese “totun revolotun” otros vectores que a veces se entremezclan con esta masonería de la que hablamos, creando mundos llenos en ocasiones de rosacrucismo, templarismo, o compañonaje y cuando no,  de guenonismo, o teosofismo.

Ello en parte  ha contribuido a que se haya creado un concepto social de la masonería muy de arcano mayor del saber oculto, una especie del Gargoris y Habidis  en que todo vale creando una cierta mística occidental con forma de una religión seudo laica, lo que algunos autores denominan como: Una religión Substituida.

Así es como encontramos los términos o las parábolas bíblicas o alquímicas del nigredo, el albedo, o el rubedo, que nos explica Joaquín Pérez en su trabajo sobre la Alquimia, y cuyas representaciones también  se encuentran en los documentos rituales, como una proposición de un modelo de trasformación del hombre simbólico pero no se puede decir que tal masonería es rosacrucista… por poner un ejemplo.

Pero en definitiva, parecer ser que a la  masonería se le anexionan siempre como la poseedora  de los grandes arcanos del saber oculto, altos secretos, que al fin a la postre como dice el Hermano Porset,. un importante historiador francés  un tanto volteriano, se trata en todo caso de “Secretos de polichinela”, ya que todo ello está presente en todos los manuales,  en las divulgaciones,…”los toques, palabras y los signos” … todo es sabido y conocido y hasta publicado, por tanto los saberes ocultos que tienen los masones son más una prospección de cómo ser mejores y cambiar la humanidad que de saberes de viejos arcanos

Por tanto habría que preguntarse ¿Es ese hacer masónico  un saber oculto…? Afirmativamente NO , lo cual nos obsta para que la hermenéutica masónica sea considerada como una disciplina donde los símbolos, las decoraciones, los roles y los funcionamientos dentro de los trabajos de la logia, y los propios ritos constituyan una búsqueda permanente del significado “espiritual” de lo simbólico desde la perspectiva que planteaba Ariola, y evidentemente  muy  alejada todo ello de lo sacral… pero constituyendo todo un corpus y una práctica para construir todo un mundo simbólico en base a la prospectiva, muy por cierto muy  alejado de los arquetipos al uso, aunque haya algunas estructuras que puedan responder o encajar bien en esos arquetipos de los que hablamos.

Por tanto la masonería respetando todas esas corrientes filosóficas y de pensamiento que se generan desde su seno, o que llegan a su seno y se laboratorializan como tales finalmente  contribuyen a crear  una fraternidad, alejada de sentimentalismos afectuosos u emocionales o de la transcendencia , la masonería se debe entender como una fraternidad de combate contra la idiotez y la barbarie humana,  y los tiranicidas, es un combate por el espíritu, una lucha para que la belleza, la fuerza y la sabiduría, como tales virtudes junto otro famoso trilema de Libertad, Igualdad, y fraternidad, triunfen unidas todas para un mayor esclarecimiento del hombre en la sociedad del momento

Sé que lo que expongo es difícil de digerir, pues el propio mundo de la masonería ha coadyuvado a construir junto con los artífices del antimasonismo y la mitológica popular  han creado mundos imaginarios llenos de fabulas, de tesoros y secretos ocultos, que han terminado por dar a la masonería  una pátina de obscurantismo, de arcaicos  poseedores de grandes arcanos del saber oculto, pero deben ustedes saber varias cosas:

Primero. Como ya les he comentado la primigenia masonería es muy simple y didáctica y pragmática, los rituales duraban media hora y los banquetes un par de horas, lo cual ya da una cierta noción de cómo se ha ido construyendo la iconografía masónica para partir de ahí y llegar a  donde hemos llegado

Segundo. En España  la cuestión masónica siempre perdió el tren de la tradición, primero Fernando VII, luego el conservadurismo, que solo permitió durante muy breve tiempo el trienio liberal cierta práctica y luego ya en el primer tercio del siglo XX hubo un desarrollo y luego la ruptura de 40 años de franquismo, con un desafortunado e intempestivo regreso en 1978 … ya me dirán ustedes si estamos en la tesitura de tener una madura y sólida trasmisión oral de conocimientos y de saberes ocultos….

Tercero. Todos nuestros grandes secretos sí es que los hubo terminaron en el cabo de la calle, les recuerdo que los masones manejaban en algunas ocasiones, ya que no tenían rituales, las divulgaciones antimasónicas que se iban publicando como la de Prichart u otros abates… o sea que todo se fue publicando y no precisamente por masones

Está claro que si había algún arcano de conocimiento, tengan ustedes claro, que ese fue publicado años ha….pues hubo legión de publicadores y publicaciones…. Siento haberles defraudado si creían que este que les habla levitaba o poseo conocimientos  ocultos o tengo acceso a los grandes saberes de la historia ,  la verdad es que no.. que lo único que sé es que a veces nos han disfrazado tanto  la masonería que ahora tenemos todo un reto por desvelarla de tantos velos como le han colocado,, en ello estamos, y como decimos en masonería.

He dicho

Victor Guerra. MM.:. del Rito Francés, Logia Rosario de Acuña (GODF)

2 de diciembre de 2010

“CONTRA GUÉNON¡”, y de por medio el Prefacio de Ch. Porset.

Hace  un tiempo nos hacíamos eco de un libro de uno de los colaboradores del Circulo de Estudios de Rito Francés Roëttiers de Montaleau – Jean Van Win que publicaba un libro,  titulado Contre Guenón.

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En estos días se ha desarrollado una pequeña tormenta en este mundillo de la Masonería Continental, en base a que de nuevo  se ha editado este libro de Contre Guenón, pero   en esta ocasión en Editions de la Hutte, eso sí  con algunas  modificaciones…  ya que  por un lado  ha perdido parte de los signos ortográficos del título,  lo cual  no tendría más importancia, pero lo que ya es peor es que por el camino también  ha quedado el  prefacio del buen amigo Charles Porset…  el cual me hace llegar el Prefacio para que lo publique tanto en castellano. como en francés.

También por el camino se ha quedado un texto de Umberto Eco…..y de todo ello se hace eco el Blog de Jiri Pragman (HIRAM.Be.)

Couverture de Contre Guénon, de Jean Van Win

Y sin más,  el famoso PREFACIO DE Charles Porset que estaba en la primera edición, arriba señalada

Este ensayo no ha sido escrito para los guénonianos, sino contra Guénon: es al Maestro a quien primero se pone en el objetivo y accesoriamente a los convertidos. Se dirige a todos los que, masones o en proceso de hacerse, creerían que la masonería era la antecámara de la Tradición, la salvaguarda de la verdadera sabiduría. Entonces, percibiremos leyendo el libro, que el guénonismo no tiene nada para ver con la masonería y seguramente poco con la sabiduría si se lo juzga por sus epígonos. Para el historiador se resume en dos o tres textos bastante llanos y a menudo confuso comparados con Freud o de Husserl que aparecen en la misma época (pienso en “Malestar en la civilización” [1929] y en la “Crisis de la humanidad europea y la filosofía” [1935]). Pero su calidad importa, Guénon era tan pobre escritor como pensador: él pensaba como escribía, es decir mal; lo que hay que retener, es que allí donde Husserl y Freud veían los síntomas de una crisis anunciante de grandes trastornos, Guénon veía sólo los efectos de un apocalipsis inscrito en el mármol de la Tradición. Antiguo destaconado de la escatología de todas épocaa, tal que el Philippulus de la Estrella misteriosa, Guénon, sin temer el ridículo, anunciaba el fin de los tiempos. El Hombre pagaba su creencia al progreso, a la democracia, su fe en la Ciencia. Era evidentemente sólo caricatura y exageración, ignorancia, porque sólo los imbéciles creen en la Ciencia. Lo cierto es que Guénon no creía en eso y, partiendo de esta posición falsa, insostenible e históricamente injustificable, no cesará de desarrollar alrededor de sus vagabundeos los paralogismos mágicos y compungidos.

Hay que decir en descargo de Guénon que antes de querer a la ciencia, a sus representantes, luego a Occidente (de donde su elección errática e incoativa del sufismo, después de haber tanteado el budismo y el hinduismo), se había acercado a la Universidad donde había soñado con hacer carrera; pero sus maestros lo habían rápidamente juzgado y aconsejado: le habían aconsejado seguir otras vías más adaptadas a sus competencias. Fue para Guénon una incurable herida narcisista. Habría podido como tantos otros hacerse profesor, pero no era la idea que é tenía de sí mismo. Él quería profeta. Desgraciadamente, las buenas plazas estaban tomadas. Quedaba el refugio martinista. Le condujo en masonería donde unos iluminados en desherencia habían sido colocados. Oswald Wirtz era de los que podían hacer creer que la masonería había mantenido de todo tiempo relaciones estrechas con la Alta - Ciencia. Esto era confundir la capilla con la iglesia y creer que la golondrina hace la primavera... La masonería nunca se confundió con los antojos de ciertos sectarios con espíritu sediento de nuevo y si, tardíamente se habló de iniciación se hizo fuera de todo es presupuesto esotérico, para recuperar una palabra de moda en el último tercio del siglo XVIII y justo al principio el siglo XIX cuando Napoleón vuelve de Egipto. Por lo demás, los masones ingleses todavía hablan hoy de recepción.

Convenía pues advertir a los masones y a los que podrían llegar a serlo que si la Orden tal vez el puerto de todas las espiritualidades, no profesa ninguna y no se pretende de ninguna manera poseedora de la Verdad que milagrosamente habría escapado a las generaciones pasadas; su latitudinarismo le prohíbe profesar cualquier dogma, y si los tolera todos, su deber es combatirlos a todos ellos. Eso es tanto como decir que el guénonismo cuyo lector tiene ante sus ojos, además del cuerpo doctrinal, Parerga y Paralipomena («Los Accesorios y los Restos»), no es soluble en masonería – como a la recíproca por otra parte. Guénon lo comprendió perfectamente ya que después de una tentativa breve e infructuosa de periplo masónico, dejó el Orden para siempre. ¿Qué podía esperar Guénon de la masonería, él que poseía la Verdad? Nada, ciertamente; pero no más que los masones puedan esperar de él si no de augustas tonterías cuyo orobouros de los ocultistas es el concentrado.

A fin de cuentas la institución masónica (todas Obediencia incluidass – por lo menos eso esperamos) no tienen nada que hacer con estos poseídos, estos taumaturgos de salón, estos iluminados de encrucijada; necesita sólo a diáconos, es decir a hombres y a mujeres que se ponen all servicio de la humanidad común sin poner ésta a su servicio. Su sola preocupación es la ciudad de los hombres que tiene sólo inciertas relaciones con el aletheia – la Verdad. Propone un método, baliza un camino sin prejuzgar ex cathedra una destinación. Es la prueba que la masonería no es una iglesia, todavía menos una secta que destila “pondere metalli” de absurdidades ridículas; que bajo ninguna razón es el vicario de la Verdad – vicarius veritatis.

Jean van Win nos lo explica a su manera, textos en mano, con un rigor comprensivo donde los guénonianos tendrán la buena gracia de agradecerle si por ventura lo leen. Pero sin prejuzgar políticas improbables, estoy seguro que el lector de buena fe sacará un provecho real. Con humildad, pero con firmeza, Jean van Win nos recuerda que el sueño de la razón da a luz siempre a monstruos.

Charles Porset   Grand Chancelier du Ve Ordre   Grand Chapitre Général du  Grand Orient de France

Transmission patente 030

PREFACEIO AL LIBRO CONTRE GUENON  de Jean van WIN (1 ª Edición)

Cet essai n’a pas été écrit pour les guénoniens, mais contre Guénon : c’est le Maître qui est d’abord visé et accessoirement les convertis. Il s’adresse à tous ceux qui, maçons ou en passe de le devenir, croiraient que la maçonnerie est l’antichambre de la Tradition, le palladium de la véritable sagesse. Or, on s’en apercevra en lisant le livre, le guénonisme n’a rien à voir avec la maçonnerie et sûrement peu avec la sagesse si l’on en juge par ses épigones. Pour l’historien il se résume à deux ou trois textes assez plats et souvent confus comparés à ceux de Freud ou de Husserl qui paraissent à la même époque (Je pense à Malaise dans la civilisation [1929] et à la Crise de l’humanité européenne et la philosophie [1935]). Mais leur qualité n’importe, Guénon était aussi piètre écrivain que penseur : il pensait comme il écrivait, c’est-à-dire mal ; ce qu’il faut retenir, c’est que là où Husserl et Freud voyaient les symptômes d’une crise annonciatrice de grands bouleversements, Guénon ne voyait que les effets d’une apocalypse inscrite dans le marbre de la Tradition. Antienne éculée de l’eschatologie de toutes les époques, tel le Philippulus de l’Étoile mystérieuse, Guénon, sans redouter le ridicule, annonçait la fin des temps. L’Homme payait sa croyance au progrès, à la démocratie, sa foi en la Science. Ce n’était évidemment que caricature et exagération, ignorance, car seuls les imbéciles croient à la Science. Toujours est-il que Guénon n’y croyait pas et, partant de cette position fausse, intenable, historiquement injustifiable, il ne cessera de développer au détour de ses errances des paralogismes incantatoires et componctueux.

Il faut dire à la décharge de Guénon qu’avant d’en vouloir à la science, à ses représentants, puis à l’Occident (d’où son choix erratique et inchoatif du soufisme, après avoir tâté du bouddhisme et de l’hindouisme), il s’était frotté à l’Université où il avait rêvé de faire carrière ; mais ses maîtres l’avaient vite jugé et conseillé : ils lui avaient conseillé de suivre d’autres voies plus adaptées à ses compétences. Ce fut pour Guénon une incurable blessure narcissique. Il aurait pu comme tant d’autres se faire professeur, mais ce n’était pas l’idée qu’il se faisait de lui-même. Il se voulait prophète. Malheureusement, les bonnes places étaient prises. Restait le refuge martiniste. Il le conduisit en maçonnerie où quelques illuminés en déshérence avaient été placés. Oswald Wirtz était de ceux-là qui pouvaient faire croire que la maçonnerie avait entretenu de tout temps d’étroits rapports avec la Haute-Science. C’était confondre la chapelle avec l’église et croire que l’hirondelle fait le printemps... Jamais la maçonnerie ne s’est confondue avec les lubies de certains sectaires à l’esprit assoiffé de nouveau et si, tardivement, elle a parlé d’initiation c’est en dehors de tout présupposé ésotérique, pour reprendre un mot à la mode dans le dernier tiers du XVIIIe siècle et au tout début du XIXe quand Napoléon revient d’Égypte. Au reste, les maçons Anglais parlent aujourd’hui encore de réception.

Il convenait donc d’avertir les maçons et ceux qui pourraient le devenir que si l’Ordre peut-être le havre de toutes les spiritualités, il n’en professe aucune et ne se prétend en aucune manière le détenteur d’une Vérité qui miraculeusement aurait échappé aux générations passées ; son latitudinarisme lui interdit de professer un dogme quelconque, et s’il les tolère tous, son devoir est de tous les combattre. Autant dire que le guénonisme dont le lecteur a sous les yeux, outre le corps doctrinal, les Parerga et les Paralipomena (« Les Accessoires et les Restes »), n’est pas soluble en maçonnerie – comme la réciproque d’ailleurs. Guénon le comprit parfaitement puisqu’après une brève et infructueuse tentative de débauchage maçonnique, il quitta l’Ordre pour toujours. Que pouvait attendre Guénon de la maçonnerie, lui qui possédait la Vérité ? Rien, assurément ; mais pas plus que les maçons ne peuvent espérer de lui sinon d’augustes fadaises dont l’orobouros des occultistes est le concentré.

Au demeurant l’institution maçonnique (toutes Obédiences confondues – du moins on l’espère) n’a que faire de ces possédés, de ces thaumaturges de salon, de ces illuminés de carrefour ; elle n’a besoin que de diacres, c’est-à-dire d’hommes et de femmes qui se mettent au service de l’humanité commune sans mettre celle-ci à son service. Son seul souci est la cité des hommes qui n’a que d’incertains rapports avec l’aletheia – la Vérité. Elle propose une méthode, balise un chemin sans préjuger ex cathedra d’une destination. C’est la preuve que la maçonnerie n’est pas une église, encore moins une secte distillant pondere metalli de ridicules absurdités ; qu’elle n’est à aucun titre le vicaire de la Vérité  – vicarius veritatis.

Jean van Win nous l’explique à sa manière, textes en main, avec une rigueur compréhensive dont les guénoniens auront la bonne grâce de lui savoir gré si d’aventure ils le lisent. Mais sans préjuger d’improbables politesses, je suis sûr que le lecteur de bonne foi en tirera un réel profit. Avec humilité, mais fermeté, Jean van Win nous rappelle que le sommeil de la raison enfante toujours des monstres.

Charles Porset    Grand Chancelier du Ve Ordre   Grand Chapitre Général du Grand Orient de France

Víctor Guerra. MM.:. Rito Francés, Logia Rosario de Acuña- GODF

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