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personales de su autor como Maestro Masón

11 de noviembre de 2012

El Antimasonismo español,reparte leña a izquierda y derecha





Esto del antimasonismo español aparte de que tiene unas hondas raíces, va por modas… pero también se empareja  con el avance de las culturas políticas más recalcitrantes, que en España, en estos últimos casos parecen nuclearse en torno a  iniciativas como INTERECONOMIA, y los sectores más integristas del catolicismo más rancio y casposo, que han tomado el relevo de las esencias predicadas por las  viejas guardias del momento como fueron el ABC, el ARRIBA , el YA, o el INFORMACIONES.

Es un fenómeno este del antimasonismo que  no sé porque raro paradigma siempre está relacionado, en muchos casos, tanto con el ejercicio del poder (en parte normal) pero  también con  los medios de comunicación, y casi siempre  a modo de negocio. El claro ejemplo de esa tendencia de la simbiosis antimasonismo y negocio editorial, lo demostraron en su momento, quien fuera uno de los padres del antimasonismo: Leo Taxil,  y más en clave nacional con  las figuras de Tusquet o Ferrari Beloch.

En todo caso también hay una cierta premisa que históricamente se cumple y es que los discursos antimasónicos tienen bastante poco que ver con la realidad, por tanto discurso y realidad son cuestiones en cierto modo antagónicas en cuyos márgenes y orillas se han movido primero Ricardo de la Cierva, luego César Vidal y finamente el nuevo paladín el buen cura Manuel Guerra que ha publicado en estas últimas fechas un libro que anda por los anaqueles derechizantes españoles.

Y digo que hay antagonismos entre realidad y discurso, pues siempre hay un cierto afán por denotar  la participación política de la masonería, y por tanto según esa tesis cabe hablar de tramas políticas masónicas, cuando en realidad y se quiere hablar con propiedad deberían hablar estos nuevos antimasones de las opciones políticas de algunos masones, y no de la masonería, pero está claro que  lo idóneo para  del marqueting antimasónico es dibujar actores y acciones en unos contextos imaginarios a modo de verdaderos enemigos de la patria, religión y la identidad nacional.

Así es como se presenta el nuevo paladín antimasónico Don Manuel Guerra,  que oyéndole hablar en algunos tramos de sus entrevista no parece tener mucho en contra de la masonería, salvo que esta se  sitúa en el secretismo y eso la hace salir a la estratosfera antimasónica, lo cual no parece responder mucho a la realidad que nos quiere fotografíar y luego mostrar el Sr. Manuel Guerra.

Ese supuesto secretismo lo debiera explicar el buen cura dado que en su último libros la dedicatoria y loas no las hace a sus pares, sino a significados masones españoles, a los cuales agradece  sus aportes y correcciones a su textos, como así hace saber en su texto introductorio al libro, y por otra parte no hace nada más que utilizar textos masónicos. Entonces donde está el secretismo…?
Un  secretismo, que para el Sr. Guerra, es  el que nos echa fuera del contexto de una sociabilidad "buena"  aunque como ya expuse lo aportado por varios  masones para su negociado de publicaciones  y viendo la cantidad de informaciones que hay en la Red… no sé donde situa D. Manuel Guerra el secretismo… Ya que en el mercado informativo hay de todo: rituales, planchas, debates, reflexiones, exposiciones… personales, colectivas y orgánicas institucionales.. y lo tiene en todas las lenguas ¿Dónde está entonces el secreto…?

Tal vez para que el cuento antimasónico siga dando sus dividendos lo mejor es hablar de esa realidad inventada de las pertenencias masónicas de hombres y mujeres de cierta relevancia en la política, y en ese sentido es paradójica la fijación del personal del antimasonismo español  intentando decirnos que Rajoy o Zapatero son masones, ignorando que en  su propio entorno académico está "plagado" de masones eso sí puesto en relación con la proporcionalidad de la membresía masónica española,   que es paupérrima si la comparamos con la de otros países como Francia o USA.

Pero de este modo crean una realidad difusa, como la del Club Bildeberg o el presunto anticlericalismo de la masonería dando así una realidad imaginaria que resalta en franco contraste a un mayoría masónica española, pequeña y  alineada en torno  a una línea "ortodoxa y conservadora" que exigen la creencia en Dios como es la Gran Logia de España. Entonces cabe preguntarse ¿Donde está el presumible anticlericalismo de la masonería…? Tal vez en la membresía de la Gran Logia Simbólica Española, con ricos aromas esotéricos al igual que en el DH, o tal vez esa veta hay que anclarla en  el anticlericalismo más extremo  que se pudiera dar en torno a las logias del Gran Oriente de Francia en España, que ue son una minoría en el conjunto de la membresía general española?

En el fondo estamos una vez más ante la manifestación  de una iglesia y una parte de la derecha española inadaptada al medio social, y eso no hay nada más que contraponerlo con lo que sucede en Francia, donde bajo la visión de estos nuevos antimasones,  Francia debiera ser la cuna más anticletical de toda Europa y sin embargo no parece la clerecía esté todo el día con el tema del contubernio judeo- masónico.

Está claro que para supervivir en el mundo editorial, el buen cura Manuel Guerra se coge a los clavos ardiendo que puede,  y ya no le vale decir que Jose Luis Zapatero es masón, eso ya no vende, ya se sabe los rojos siempre son masones y ahora de nada vale decirlo, o intentar sacar nuevos nombres,  como ahora no gobiernan  pues no hay réditos. Ahora se necesita algo más atractivo y contundente y eso precisa de mirar hacia lo propio,  como es la bancada de la derecha, que en este caso una parte de ella se tira al monte y denuncia a los propios como preclaros masones,  y no se quedan ahí sino que después de  la casta política, de anexionar al hecho masónico a Aznar, a Rajoy etc, pues también va por el estamento religioso, dejando caer que había un Obispo Masón, o sacando como  una importante revelación a que hay un jesuita que estudia los masones, y "que es masón y que tenía el simbólico de "Danubio Azul"; ignorante como parece ser que el bueno de Don Manuel que hay más de jesuita que estudia la cuestión masónica, y son masones o no,  se lo dejo a la conciencia de estos y al trabajo de D. Manuel Guerra y sus "selecta documentación".

Al final parece que sigue en ejercicio lo que exponía periódico El Español  en 1943 en sus páginas "Las cesiones y las traiciones son hijas de la Masonería y de las Internacionales. La Masonería y las Internacionales no son hijas de la Patria. Quienes lo secunden, no son hijos legítimos de España"  

Este es el contexto general que se  quiere trasladar a la sociedad, no habrá que esperar mucho para que la clase  política catalana inclinada hacia el tema de la autodeterminación,  sea estigmatizada de masónica, aunque sea miembro de la internacional de la derecha.
Y  ahora que es ya una realidad que manda la derecha  hay que hacerle plaza  la derechona,  y para eso hay que sacar tajada enviándoles un claro y contundente mensaje a los Compañeros para que vayan soltando el diezmo,  sino quieren ir viendo crecer la nómina de masones a la ya expuesta por el ABC.es, sobre pertenencias de "miembros del PP, y  también  Galicia, Canarias y también en el PP vasco  desde que Iturgaiz, Mayor Oreja y San Gil dejaron de liderarlo". a la Masonería, hasta amagan.

Por eso vemos al buen cura Don Manuel Guerra como una buena cuña para el abencerraje, aunque su discurso sea más imaginario que real, y se caiga al mínimo análisis, pero todo vale….para pasar el platillo...

Víctor Guerra. MM.:.




1 comentario:

Anónimo dijo...

Manuel Guerra Gómez es experto en hacer libros a base de un batiburrillo de informaciones sacadas de trabajos ajenos. En uno de sus panfletos, publicado por la editorial de la Conferencia Episcopal Española bajo el pomposo título de "Diccionario Enciclopédico de Sectas", Guerra escribió un sin número de tonterías y disparates sobre cuantos grupos se le pasaron por la sesera, entre ellos los masones Pero como para este individuo todo vale, no perdió tiempo en contrastar las informaciones que usó y lo que pudieron hacer decenas de grupos injustamente tratados en su libro, lo hizo al menos uno, Vida Sana, que se quejó primero ante Manuel Guerra del descaro con el que había mentido sobre ellos y le demandaron después. Laura

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