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personales de su autor como Maestro Masón

21 de junio de 2013

ROSARIO DE ACUÑA. ENCUENTROS Y DESENCUENTROS MASONICOS (Ultimo)


Lo prometido es deuda, y aunque un poco tarde les entrego la parte última de esta larga conferencia, ya que  porque otros temas han  requerido mi mirada como la cuestión del GODF  y el REAA y la mujer, o la creación de la Confederación Masónica Francesa. En todo caso ha llegado el momento de entregar la parte última del trabajo sobre la librepensadora y masona Rosario de Acuña y sus relaciones con la masonería y los masones. Sus encuentros y desencuentros.
Gracias por su atenta lectura y espero la disfruten
VG

Continuación:

Hay un capítulo que nos va a dar algunas claves sobre algunas cuestiones de la relación de Rosario de Acuña y la masonería,

En 1887 sabemos por las Dominicales que Rosario de Acuña aparece en Asturias, su estancia no va pasar desapercibida en la visita que hace a una pequeña localidad del occidente astur como es Luarca, en la cual desde 1877 varios masones como Pedro Fernández de la Pumariega que levanta la logia Estrella Benéfica que fenece en 1883, para reaparecer luego otro taller: Luz de Luarca que apenas si levantó trabajos, aunque será entre el año 1887 y 1888 cuando se vaya fraguando de nuevo otro taller bajos los auspicios de GONE, y cuya iniciativa se debe a la labor de Cesar Alvarez Cascos, que en comandita le escribe a Alfredo Vega, Vizconde Ros, a la sazón Gran Maestre del GONE, y le indican que:

Teniendo conocimiento de la unión de los dos Orientes más importantes de la masonería española, bajo vuestra dignísima dirección, hemos acordado levantar columnas y solicitar que la antigua logia Luz de Luarca nº 236 del Oriente de España, sea admitida como una de tantas logias en el Oriente Nacional de España recientemente formado”[1].

Aunque las cosas no debían ser fáciles para los ilusionados masones valdesanos, digamos que a renglón seguido tras la salutación y ya conocida solicitud de permiso para que funcionase la logia, le indican al Vizconde Ros que hay hombres en la zona indignos de ostentar el nombre de masones, y aunque son sabedores de que hallaran dificultades en su proyecto esperan que este nuevo Oriente al que se acogen, les ayude en su “sagrada misión”.
Pues bien, será a través de la correspondencia que César Álvarez Cascos mantuvo con el Gran Maestre Alfredo Vega, como nos enteramos de la polémica que se había dado con motivo de la visita de Rosario de Acuña a Luarca, y que tanto pareció afectar a Álvarez Cascos”
Entre abril y octubre de 1887 Rosario de Acuña realiza un viaje por Asturias y Galicia se recoge como ya he dicho en Las Dominicales del Librepensamiento, y en una de esas etapas del viaje recala en la villa de Luarca, y cuya visita tendrá un papel destacado tal y como relata la propia autora en una de sus crónicas que titulará precisamente “!Luarca¡”.

Esta visita a la villa valdesana la realiza junto con José Francos Rodríguez[2], ambos son recogidos y agasajados, según nos indica José Manuel Bolado[3], por los librepensadores y masones de la logia Luz de Luarca, aunque por lo escrito por Rosario de Acuña se desprende que hubo una doble acogida, ya que también le dispensaron sus habitantes "una pública, calurosa y generosa y otra secreta, a través de anónimos, insultante y provocativa a través de anónimos comunicantes" cuestión de lo cual se hace eco Las Dominicales…, Madrid, año V, nº 247, 27 de agosto 1887: “habla la Crónica de Luarca en una columna titulada “Porquería.- "Ha llegado a nuestras manos un anónimo dirigido a la insigne escritora doña Rosario de Acuña, por unas mujerzuelas a quien todos conocemos, aún bajo el estúpido y rimbombante pseudónimo de Los centinelas valdesanos[4].

En esa estancia en Luarca Rosario de Acuña es recibida con la celebración de una velada musical y literaria en los salones del Círculo-Liceo, y en la que la escritora leyó varios trabajos como fueron: Las dos nubes[5]; A unas aves[6]; La envidia; La calumnia, Soneto de libertad, etc., la velada es plasmada por el periodista García Suárez de “La Crónica” con el título “Impresiones” que a su vez va a ser referenciada por el periódico librepensador madrileño Las Dominicales
Por el citado artículo nos enteramos que en esa misma velada participaba el poeta (anarquista y periodista) Eloy Perillan Buxó,[7] pues éste se hallaba en Coaña, y por tanto se le invitó al acto de homenaje en cuyo desarrollo se tocó la “rondó” del primer concierto de Beethowen que ejercitaron las señoras Rivas Rico, y Rivas del Vidal.

En tal evento participaron además también otras señoras como las de Sotelo de Calvo, y Bressend de Padilla, que pusieron otra nota musical al piano con motivos de la ópera Gil Ugonotti, y para cerrar el acto se entonó los consejos de la zarzuela de La Tempestad, con un nutrido coro de voces de las señoritas Cándida Ríos, Concha Fernández, Engracia Cascos, Eladia Valledor, Enriqueta y Clotilde Menéndez, Manolita Sotelo, Matilde y Otilia Rivas, Marciana Fernández, Salomé y María Suárez Otero, Teodosia, Carmen, Lola y Asunción Olavarrieta, y las voces masculinas las aportaban los señores Álvarez Cascos, Fernández Rodríguez, García Suárez, Herrera, Iglesias Portal, Pérez Minguéz, Reguera, Rico y Rivas, Rollán, Uriarte, Vidal y Villamil.

La figura de Rosario de Acuña y su adhesión pública a la masonería, despertaría no pocos celos y quebraderos de cabeza a sus anfitriones, pues tal cosa tuvo mucha repercusión no solo en la prensa valdesana del momento sino también en la prensa ovetense, y como no, en el periódico librepensador por excelencia Las Dominicales del Librepensamiento[8].
Pero los problemas, no quedan en esa incomodidad que sufrió la parte más conservadora del estamento social más alto de la villa valdesana, sino que la situación se van a recrudecer con el largo trabajo periodístico, que al cabo de tal visita, va a escribir la propia Rosario de Acuña, titulado “Luarca”:
Entonces te dejé, Luarca, y acaso para no volver en mi vida a tus playas […] Ay pero también en tu seno anidan víboras que acaso no durmieran, a saber que en aquellas horas yo huía de ti,…Luarca, huí de ti, ¡te tuve miedo¡ ¡guardas aún la levadura del salvajismo, fermento de crímenes y génesis de villanías”[9].

Bien, éste era el estado de cosas con respecto a Rosario de Acuña, si bien Álvarez Cascos participó de tales actos no debió quedar muy contento con la francmasona madrileña, puesto que vuelve a salir el nombre de esta en una carta de queja del Hermano Fultón /César Alvarez Cascos) al Vizconde Ros, hablando de la escisión de los HH\ de Oviedo y de algunos hechos que echaban a su coleto ciertos masones de Oviedo como era el trabajo de una posible unión de Orientes, ante lo cual en carta de 20 de abril de 1890, César como un rayo les fotografía de esta manera:

“Ni les he visto por estos valles, ni nadie trabajó por la unión nadie más que yo (sin jactancia lo puedo afirmar así), ni estaban los de la logia Nueva Luz, bajo el Gran Oriente Nacional, cuando nosotros ya no estábamos, ni nadie se acordó de unir los dos talleres de Oviedo hasta que yo escribí a los Venerables de ellas proponiendo una avenencia para contrarrestar el establecimiento de los jesuitas en Gijón”.
Es en este contexto es cuando sale a relucir el nombre de Rosario Acuña planteando que su figura había terciado en la complicada operación de unión de logias y Orientes, como así se lo expresa misteriosamente al Vizconde de Ros:
“¿Sabe quién fue la causa primordial de todo? Pues sencillamente nuestra común amistad con Doña Rosario de Acuña. Pero repito que no me permitiré nada más que este desahogo que Ud. Seguramente sabrá dispensar.”

Tal vez esto empate con algo que escribió en su artículo ¡¡Luarca¡¡ :

¡A mengua tuviera hablar de mí, en semejante caso, sino fuera porque vosotros los que decís que peleáis a mi lado habéis temido que retrocediese!... ¡Retroceder!... ¿Qué significa esta palabra? ¿No es algo como muerte? ¿Cómo aman los hombres sus ideales? ¿No es más allá de su vida? ¿No es así?... Pues entonces ni tienen ideales, ni los aman, ¿qué es eso que se llama sacrificio, si no se realiza? ¿Qué es eso que se llama perseverancia, si no lleva al sacrifico? ¿Hasta cuándo las frases significarán lo contrario de lo que expresan?... El que no se sienta con fuerzas bastantes, ¿por qué acude a la lucha?, ¿quién lo llama?, ¿o es que cree, en estos tiempos de bajezas ruines, que han traído sobre nuestra patria las educaciones católicas y teocráticas, que la gran causa de la libertad, la gran causa humana, el gran trabajo de nuestra década de siglos que, saliendo de las civilizaciones latinas va a entrar en la civilización planetaria, puede servir de encasillado tablero, sobre el cual las jugadas de algunos ambiciosos ganen con el impudor la fortuna, y las fullerías el honor? ¿Se ha pensado tomar por senda conductoras hacia el medro personal este escabrosísimo camino de la emancipación de los pueblos? ¿Será posible que las redenciones no puedan realizarse nunca sin Judas?... ¡Solo así se comprende que haya corazones que tiemblen e inteligencias que vacilen!

Por otro lado en las actas y cartas que se conservan de la logia Juan González Río, nada se habla, o se escribe sobre este "affaire" con Rosario de Acuña.

De todas formas la opinión de César sobre los capitalinos ovetenses no era buena, pues en una carta posterior fechada en marzo de 1889, se refiere a los masones de la capital asturiana tras sus duros esfuerzos por unirlos y esto es lo que le dice a su amigo el Gran Maestre el Vizconde de Ross:

Los refranes, son síntesis de una experiencia de muchos años, y yo a muchos de ellos les doy la importancia que a mi juicio merecen, esto le digo recordando el refrán asturiano que decía –“…xente de Oviedo: Tambor y gaita- Lo cual quiere decir que en lo ovetenses predominan ciertas veleidades no muy propias para formar núcleos de propaganda estable y continua y de seguros resultados. El cabildeo para las cosas nimias aquí se impone con los caracteres de una verdadera manía” [10]

¿ Qué había pasado para que Rosario de Acuña escribiera ese tremendo artículo ¡¡Luarca¡¡ y Alvarez Cascos se quejara de Rosario con esa amargura ?. Realmente no lo sabemos, pues todos los actores guardan silencio y salvo por el citado artículo y la carta de Alvarez Cascos en realidad sabemos muy poco, aunque podemos aventurar algunas hipótesis.

Tal vez el discreto encanto de las "hijas adoptivas" iban tocando a su fin, si bien es cierto que aún en esos momentos la Logia Juan Gonzalez Río mantenía una señora como Eulalia Menéndez Vizcaíno que atendía al simbólico de Caridad o, la cual ostentaba el grado 9º del REAA, y a la cual tenemos entre columnas logiales en 1888; aunque no parece que Rosario tuviera contacto alguno con la Hermana Caridad, única mujer en la logia ovetense, pese a coincidir en fechas con uno de sus viaje a Asturias, y estancia de otra en la logia ovetense en la que debió iniciarse ya que no se la encuentra en otras logias españolas;

Supongo que tampoco que tampoco sería posible que tuviera contactos con otra masona asturiana, ésta un poco más tardía, Salvadora Rodriguez Vigón que en 1892 estaba en la logia Luz de Bimenes , eso sí en otra obediencia en la que se hallaba Rosario de Acuña.

Es muy posible que Rosario de Acuña, como masona y Alto Grado de la masonería, mantuviera contacto con los Hermanos masones ovetenses previendo su viaje a Asturias y de paso planteara algunas cuestiones de reforma, o presionara porque la masonería de Adopción tenía sus días contados, a raíz de que el GOE optara por no dar ya más Altos Grados de REEA, al mismo tiempo que impedía que se conservaran los grados adquiridos fuera del régimen de Adopción, cuestiones estas que no debieron sentar nada bien a Rosario de Acuña.

Tal vez a causa de ello, o porque incomodara a algunos masones y eso transcendiera más allá de la logia, y máxime cuando se estaba ya tocando el tema de la unificación obediencial que llevaría consigo como digo un cierto "enclaustramiento" de la masonería de Adopción, pues la figura de Rosario de Acuña, no fuera bien vista por algunos notables masones.

En todo caso, y volviendo al tema de la visita de Luarca hay que decir que los caracteres de Cesar Alvarez Cascos y Rosario de Acuña eran por lo que sabemos, muy fuertes, por lo cual no es de extrañar que en ese viaje y estancia en la villa natal de César: Luarca, se dieran una serie de conjunciones de personajes y circunstancias que más allá de los buenos modales y cortesías para una presumible notable estancia, al final resultara para Cesar Alvarez Cascos la revolución de su pequeño mundo que parecía tener bastante bien orquestado.

En todo caso son especulaciones sin más, y al tenor de las impresiones de diversas lecturas realizadas, pues en realidad no sabemos cuál era la opinión de Cesar Alvarez Cascos sobre las mujeres masonas de Adopción, o sobre aquellas otras que optaban por una masonería femenina como Angeles López de Ayala, que también estuvo en Luarca, o sobre el paulatino cierre de la masonería de adopción.

El caso es que Rosario de Acuña no parece que cosechara entre los masones asturianos del siglo XIX una gran admiración pues ni en sus actas, ni otros documentos se habla de la notable masona y escritora, la cual se había iniciado unos años antes en la logia Constante Alona, como todo un referente librepensador y literario. Digamos que todo está extrañamente mudo.

Por otro lado hay que anotar que a partir de 1890 hacia adelante las relaciones de Rosario de Acuña con la masonería, al menos en lo público, van a ser muy escasas, lo que nos determina a pensar de que posiblemente hubiera un cierto distanciamiento entre ambos.

ROSARIO DE ACUÑA EN ASTURIAS
Tras estos desencuentros y su exilio en Portugal, y pese al duro artículo que Rosario de Acuña escribió sobre Luarca, esta vuelve a Asturias para residir en la región. La ciudad escogida para su residencia hasta su pase al Oriente Eterno será la ciudad de Gijón.

Desde la ciudad de Santander, donde tiene sonados problemas con el caciquismo eclesial, la tenemos mudándose a Gijón, tal y como recoge la prensa regional, durante el verano de 1909, donde da cuenta de su presencia en la ciudad, y de las gestiones que está realizando con el fin de construir una vivienda .. Se trata de una finca de dos mil quinientos metros cuadrados, sobre los acantilados y conocida la zona como El Cervigón y que dista a unos 4 a 5 kilómetros del centro urbano de Gijón, aunque según recoge Macrino Fernández , la escritora había estado en la ciudad por espacio de casi medio año en 1908 (PUB 26-10-1909) de forma anónima.

Anotar que en esos momentos la masonería asturiana había abatido columnas, de tal forma que a partir de 1892 se notará como las logias irán apagando sus voces y luces con el declinar del siglo; en 1899 ya no queda apenas nada en pie. El renacer de la masonería en la región asturiana en el nuevo siglo será a partir de 191a cuando se relanza el triángulo AMESE por masones foráneos, pero entre esas membresías ni está Rosario de Acuña, aunque tampoco podía estar dadas las derivas estructurales de la masonería española que habían dejado a la mujer fuera de los contextos masónicos; ni siquiera encontramos en estos primero tiempos en las columnas de los talleres astures a su "sobrino" Carlos Lamo Jimenez.

En cuanto a la casa del Cervigón se ha especulado bastante y sobre el que esta pudiera haberse debido a la intermediación de los masones gijoneses, así lo afirman varios autores, pero hoy, cuando contrastamos las fechas y vemos la situación masónica del momento, y el entorno en el que se movía Rosario de Acuña, podemos decir sin ambages que fueron más bien los librepensadores y republicanos del Ateneo Obrero de Gijón, quienes debieron ayudar a Rosario de Acuña a establecerse en la ciudad.

Como antes recordaba la masonería no se relanzarás hasta 1911, y en 1898 no había actividad masónica alguna, además en el entorno relacional de la escritora durante su estancia en Gijón no aparecen masones, sino pujantes líderes socialistas, y destacados republicanos como Melquiades Alvarez, que hasta 1912 no va pasar a formar parte de la masonería.

Sabemos que con el Tribuno, junto con Teodomiro Menéndez, y algunos jóvenes cachorros republicanos, como Merediz Diaz Parreño, tenían relaciones con Rosario, pero creo que el elemento nucleador será el Ateneo Obrero de Gijón, y será con este ente con quien Rosario de Acuña tendrá en la ciudad su cordón umbilical. Eso sí, luego veremos que una parte de ese entorno irá formando paulatinamente de las columnas masónicas gijonesas.

No obstante Rosario de Acuña participará de forma activa en el desarrollo primigenio de la Escuela Neutra, al menos en su lanzamiento, pues ocupará tribuna de oradores junto con el aun profano Melquiades Alvarez.

En ese acto será sonado el discurso de Rosario de Acuña, que le acerca más si cabe al obrerismo reinante, y no tanto a la pujante burguesía masónica. De hecho se la ve participar andando el tiempo de la mano de líderes socialistas gijoneses en cuanta manifestación se celebra.


Al leer los trabajos de los autores citados se palpan varias cuestiones por parte de Rosario de Acuña, por un lado una cierta radicalización, sino ideológica, cuyo análisis dejo para el análisis de los politólogos, pero si reafirmo, una radicalización en el sentido relacional es contrastable. Por otro lado, téngase en cuenta que es la propia masonería la que hace patente su distanciamiento de las clases obreras, y como no de sus organizaciones, por ello y para ir salvando dichas barreras algunas logias se plantean tímidamente algunas propuestas, pero en todo caso algunos Hermanos tendrán que luchar contra dichos prejuicios, tanto en el seno de las logias, como en sus mismas organizaciones políticas y sindicales, como bien supieron y sufrieron en sus propias carnes anarquistas como Quintanilla o Gonzalez Mallada, que por ejemplo tuvieron que batallar dentro de su grupo específico "Orto" para que la FAI no declarara a la masonería contraria a los intereses anarquistas.

LA LOGIA JOVELLANOS y ROSARIO DE ACUÑA.
La masonería en Asturias, tras su desaparición al finalizar el siglo XIX, vuelve a florecer sobre 1911 cuando varios obreros técnicos, no asturianos y que se hallaban en la ciudad de Gijón trabjando, se conjuntan para formar un nuevo embrión masónico como es el Triángulo AMESE, del cual saldrá todo el embrollo masónico que fenecerá tras diversos avatares en 1936, dejando detrás de sí una larga trayectoria y una importante y magra organización.

En este comienzo de la masonería en tierras asturianas que se registra en Gijón en el año 1911 (Octubre) de la mano de tres Hermanos masones (Francisco Seguí Marty, Luis Medina Farias, Nicanor Alonso Maceda ) y cuya primera letra del primer apellido de cada uno de ellos formará el acróstico que da título distintivo del nuevo embrión masónico Triangulo AMESE

Y a pesar de que Rosario de Acuña lleva en la ciudad de Gijón ya un par de largo años la masonería podemos decir que nace de espaldas a Rosario de Acuña, pues no solo no la encontramos en los cuadros lógicos, ni incluso en los cuadros honorarios del nuevo taller, lo cual tampoco podría ser ya que la nueva eclosión del masonismo del siglo XX con la reunificación masónica bajo la bandera del GOE, conllevaba la renuncia a la co-masonería de Adopción , y ya sabemos que los títulos y los grados de las Hermanas, ya no eran efectivos fuera de esta masonería femenina, por tanto sí los nuevos Hermanos masones no querían meterse en un conflicto de intereses lo mejor era dejar de lado a la librepensadora Rosario de Acuña, sí es que para ellos todavía la autora de Pinto significaba algo pues en los textos declarativos de intenciones del nuevo grupo no hacen mención ninguna a los antecesores, fuera o no fuera Rosario de Acuña.

Téngase en cuenta que hasta junio del año 1912 no tenemos a masones autóctonos insertos en el triángulo AMESE, de los cuales algunos tenían contacto con Rosario de Acuña como el escritor José Diaz Fernández.

CUADRO LÓGICO del TRIANGULO AMESE del 30 Junio de 1912
Nombre y Apellidos               Profesión              Simbólico Grado            Cargo
Nicanor Alonso Maceda Industrial Lincoln 1º Vigilante.
Francisco Seguí Marty Empleado Gurrea 32 Venerable.
Antonio Camino Díaz Profesor Hércules Secret. Adjunto
José Mª Rodríguez Rdgez.* Propietario Argentino Mtro. Ceremonias
Casimiro Acero Méndez* Propietario Proudhon 2º Vigilante
Antonio Moriyón Díaz Comerciante Gutemberg Tesorero
Segundo Goñi Araiz* Militar Horacio Experto
Ángel Pardo Prendes Industrial Cicerón
Eleuterio Alonso Álvarez * Industrial Salmerón Secretario
José Morilla Solís * Empleado Ferrer
José Díaz Fernández Forjador Lombroso
José Tenas Pons Electricista Sol

Un poco más adelante nos encontramos que el triángulo AMESE da paso a un taller más amplio, "justo y perfecto", y como consecuencia nace la Logia Jovellanos 337.

La Respetable Logia Jovellanos, aún en “instancia” trabaja en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y sus tenidas las celebrarían los viernes de cada semana a la 7 de la tarde, en el domicilio de la Calle Comercio 18, 2º. Siendo su primer cuadro de luces el siguiente: Francisco Seguí Martí como Venerable; Nicanor Alonso Maceda como 1º Vigilante; José María Rodríguez como 2º Vigilante, y Antonio Moriyón Díaz como Orador.

Por otro lado el Ayuntamiento de Gijón, va convertirse si no en la cantera de donde provengan estos primeros masones, si al menos su punto de encuentro, [1] puesto que el primer cuadro lógico de Julio de 1912 de la logia Jovellanos hay varios masones que ocupan cargo en el Consistorio bien como concejales o bien como empleados, así tenemos a Eleuterio Alonso Álvarez, Casimiro Acero Méndez como concejales, y Alberto de Lera, y José Morilla Solís, como trabajadores del Ayuntamiento; o en cambio en la logia había personajes de la talla de José María Rodríguez es una de las figuras más destacadas de la masonería asturiana con proyección nacional e internacional que, junto a Augusto Barcia, otro asturiano de la parte occidental, concretamente de Navia, compartió el gobierno del Grande Oriente Español durante un tiempo, junto con Melquiades Álvarez, el líder reformista apodado El Tribuno.

Pues bien en esta primigenia masonería que emerge de las cenizas del siglo XIX como el ave fénix, y con una fuerte raigambre cada vez más notoria en la ciudad de Gijón no encontramos huellas de la presencia de Rosario de Acuña, ni se la nombra en acta alguna, aunque tampoco los nuevos masones parecen recordar tampoco a sus viejos antecesores de 1890.

Eso sí no estará, al menos las actas no lo recogen, ni los periódicos la reseñan en los actos masónicos, pero en cambio si estará en el embrión de un proyecto impulsado por futuros masones, y que terminará en manos de la masonería gijonesa terminando como un proyecto auténticamente masónico, como es la Escuela Neutra de Gijón

Este proyecto educativo de la Escuela Neutra nace justo en los mismo momentos que la  creación del triángulo AMESE,  entre la lección inaugural y la puesta a punto oficial del taller masónico, tan sólo median unos días de diferencia, el primero se fundó el 15 de Octubre de 1911, y la lección inaugural de la Escuela se celebró en los Campos Elíseos por Rosario de Acuña, el 29 de septiembre del mismo año (1911), (y no como comenta Victoria Hidalgo en un artículo, que data la creación “un año antes”).  Detrás del proyecto de la Escuela Neutra un buen número de colaboradores y benefactores que tutelaban de forma delegada tal experiencia a través de la Sociedad Amigos de la Enseñanza.

No es que hubiera más o menos vinculación con el incipiente taller masónico, sino que éste proyecto era una actividad más de los masones a nivel personal e individual, pues también dicha experiencia educativa agrupaba en torno suyo a librepensadores, y a las gentes más progresistas de la sociedad gijonesa, y a los republicanos y a ciertas entidades obreras, que se aunaron para poner en marcha una de las experiencias educativas, que además de terminar siendo un objetivo primordial para la masonería, que venía buscando desde largo este proyecto, va a marcar  a su vez,  una pauta educativa dentro de la historia de la enseñanza.
En el primer acto oficial de dicho proyecto se dará en el Teatro de los Campos Elíseos, donde están ocupando la presidencia destacados masones como Rosario de  Acuña (iniciada en Alicante en la logia Constante Alona), y algunos que lo serían más adelante como  Melquíades Álvarez (aparece en el cuadro lógico de la Jovellanos de finales de 1912).

Abre el turno de intervenciones  Don Eleuterio Alonso  que además de ser concejal y Alcalde accidental, entre 1908 y 1909, será uno de los integrantes del primer cuadro lógico de AMESE, en el cual ocupará el cargo de secretario, con el grado de Compañero (2º) y el simbólico de “Salmerón”,  e intervendrá para explicar el proceso y puesta a punto de la idea, “que viene de la mano de una serie de librepensadores que se reúnen en torno al Centro Instructivo Republicano, donde se forma una comisión de filántropos”.

Entre éstos notables ciudadanos se encuentra también Marcelino González García, el mismo que otorga su patronímico y el de algunos de su hijos para diversas calles del barrio gijonés del Llano. Marcelino se afiliará a la logia Jovellanos en 1918 y perseverará dentro de ella, al menos se tiene constancia de la presencia de tal hiramista de simbólico “Nalón” hasta al menos 1926, año a partir del cual se registra un vacío documental. Este rico propietario cede a la Escuela Neutra un local en la calle Covadonga esquina Concepción Arenal, donde habían estado los talleres de diario El Noroeste. Otro de los indianos que apoyan el proyecto es Laureano Suárez, y el ya mencionado José Mª Rodríguez que además presidirá durante años la sociedad que se constituye para el patronazgo de la Escuela Neutra.

En dicho acto inaugural tenemos a Rosario de Acuña, y yo creo que por varios motivos: por un lado por su vieja amistad con Melquiades Álvarez, y luego su amistad con líderes obreros como Eleuterio Quintanilla, u otros …, que serán quienes junto con los republicanos quienes lideren en sus comienzos este proyecto; y con esa asistencia Rosario Acuña deja patente quienes parecen ser en estos momentos sus compañeros de viaje.

El discurso de Rosario de Acuña, para abrir el proyecto de la Escuela Neutra, versó sobre el Ateísmo en las Escuelas Neutras[11] y fue memorable como así lo recogen varios medios de comunicación.

Aunque a renglón seguido hay que decir en dicha conferencia no hay una mención directa a la masonería, ni a los masones, aunque si planean en él varias de las ideas que defiende la masonería, pero ni ella va a participar más en dicha institución, ni como asistente, ni como miembro de las juntas rectoras, ni como profesora o conferenciante, al menos que tengamos noticia. Digamos que se queda al margen del proyecto educativo que terminará llevando adelante la masonería, cuando los organismos obreros se deciden a montar sus propias escuelas.

Pero hay una sorpresa, y es que a pesar de no aparecer en los trabajos masónicos de la Logia Jovellanos 337, ni en sus actas, o no se quiso tener constancia, no deja de ser cierto que en el registro policial, que caído el frente Norte hace la policía de los locales de las Gran Logia Regional del Noroeste y de la logia Jovellanos, aparece entre las incautaciones un busto de Rosario de Acuña. Lo cual es sumamente llamativo.
Por otro lado una vez se produce el óbito de Rosario de Acuña, los masones de Asturias como tal formaran parte del cortejo fúnebre con sus más altos dignatarios a la cabeza.

SU COMPAÑERO CARLOS LAMO JIMENEZ
Una de las cuestiones que llama la atención en el desarrollo de las relaciones de Rosario de Acuña con la masonería es que teniendo un lazo de unión con ésta a través de la membresía masónica que ostentaba su "compañero vital" Carlos Lamo Jimenez, esto no tuviera más repercusión en algunos actos o documentos o en la propia vida de Rosario de Acuña, que es en ese sentido muy hermética.

Aunque es cierto, y eso nos vuelve a poner en alerta, que Carlos Lamo pese a ser un masón iniciado en Madrid en el siglo XIX, su incardinación en la masonería asturiana pese a estar en estas tierras desde 1909 acompañando a Rosario no va a ser efectiva hasta mucho más adelante. Pero veamos quien era ese "sobrino" que la acompañó durante más de 30 años.

Es un joven estudiante de Derecho, que había llegado desde Úbeda (Jaén),donde había nacido el 18 agosto 1869, llega a Madrid sobre la década de 1880, acompañando a su familia; en la cual Marcrino Fernández nos dice que su bisiabuelo Anselmo de Lamo había sido un notable hiramista.

En 1885 tenemos a Carlos Lamo Jiménez en Madrid matriculado en Instituto de San Isidro realizando el bachillerato, desde donde pasa a la Universidad Central para realizar la carrera de Derecho, es esos años, cuando Rosario de Acuña tiene 37 años y 19 años Carlos Lamo, se entabla la relación que se materializará a partir de 1893 y durará hasta el fallecimiento de Rosario de Acuña.

La relación de Carlos Lamo con la masonería la encontramos en el expediente masónico que le abrieron los Servicios Especiales de Represión de la Masonería que nos indican que este aparece en la logia Española nº176 de los Valles de Madrid, exactamente en el cuadro lógico de 7 noviembre de 1895, o sea dos años más tarde de consolidar su relación con la escritora de Pinto.

Por dicho expediente sabemos que tomó el nombre simbólico de Michelet, del cual no volvemos a saber nada en lo que respecta al ámbito masónico; en lo relacional sabemos que acompaña a Rosario de Acuña en sus múltiples viajes, y que desde que la escritora se asienta en Gijón, éste ya no se separa de la escritora de Pinto,

Volviendo al tema masónico sabemos por una nota del Gran Consejo Federal Simbólico del GOE que había sido reafiliado de nuevo con fecha del 30 de Septiembre de 1921 con el grado de Aprendiz en la logia Jovellanos de Gijón, y como tal aparecerá en los cuadros lógicos de los siguientes años, hasta que en febrero de 1926, tres años después de la muerte de Rosario de Acuña, se le da de baja por falta de asistencia y pago.

No deja de ser paradójico que pese a su membresía masónica, aunque en estado de "sueños" , no se incardinara en la pujante masonería gijonesa desde sus comienzos en 1911, centro por otra parte de todo el masonismo regional durante más de 10 años, y eso extraña aún más cuando se sabe que Rosario Acuña, no sé si a través de Carlos o por sus propia cosecha tenía contacto con jóvenes masones muy inquietos como Merediz Diaz Parreño o Loredo Aparicio. Y notables miembros del Partido reformista.

Cabe preguntarse qué pasó para que no se produjera esa incardinación desde su llegada y arranque de la masonería de nuevo en Gijón? Y también cabe preguntarse por qué lo hace tras casi 10 años…?


Como decía Rosario de Acuña fallece en Mayo de 1923 y a su gran entierro pese a la discreción que quiso desde un principio, esto no fue posible, y la masonería española y asturiana estuvo presente en esa conducción al Cementerio Civil de Sucu , en Gijón, donde hoy reposa bajo una lápida blanca, sin más inscripciones que sus iniciales R.A.

Conclusión.
Hasta aquí el relato de los hechos y las especulaciones que se pueden hacer con respecto a Rosario de Acuña y la masonería, se podría entrar en los textos y ver cómo era esa presencia y analizarla, pero da la sensación que la incardinación de Rosario de Acuña más allá del fuerte abrazo de las ideas librepensadoras que amarraron fuertemente durante ese tiempo a la masonería, de las cuales Rosario de Acuña hizo bandería, la inmersión en la estructura masónica creo que ha sido más bien una cuestión instrumental y circunstancial, muy fuerte en los primeros años, para ir desdibujándose a lo largo del último período 18897 en adelante.

Se podría ir viendo y analizando hecho y circunstancias con bisturí para entresacar las esenciales ideas de Rosario de Cuña y sus divergencias, que yo creo que eran más relacionales que conceptuales, ya que en sus escritos y discursos están presentes los pilares que en parte sustenta la masonería; la fraternidad, la igualdad y la libertad y la creencia en el hombre.

Para mí que Rosario de Acuña se vio forzada a entrar en masonería, por las circunstancias, por su propio entorno y por su necesidad de estar en el atril de la expansión de las ideas, pero chocó con la estructura cuando quiso decir y hacer que la igualdad en las logias fuese un hecho, y la Masonería de Adopción no era el paragón de la igualdad de la que ella hablaba, y eso debió doler en lo filosófico y en lo sentimental, aunque tampoco aparece en el movimiento sufragista de ultima jornada. Tal vez ya estaba ante otra generación de féminas masonas con las cuales coincidía en muchas cosas, pero se distanciaba de ellas por esa defensa del matriarcado que hacía en calor del hogar.

AL final de todo este recorrido lo que tenemos es una “ soeur isolé” a una Hermana masona aislada de motu  propio y también  por las circunstancia, esa es la cuestión a dilucidar y a debatir.

En todo caso aquí lo dejo porque esto ya excede al ámbito de una conferencia, y les dejo para que ustedes amables lectores saquen su propias conclusiones.

Víctor Guerra MM.:.

[1] AHA. Rollo 265. Carta Balaustre al Vizconde Ros, con fecha del 21 septiembre de 1888.
[2] José Rodríguez Francos, era director de La España Masónica y tenía una probada trayectoria masónica, siendo además un defensor desde el Gran Oriente de España de la presencia de la mujer en el seno de la masonería.
[3] Bolado, José: El cuerpo de los vientos. Cuatro literatos gijoneses. Biblioteca gijonesa del siglo XX. Gran Enciclopedia Asturiana. Gijón 2000.
[4] Ibidem. Pag184
[5] http://www.telecable.es/personales/mfrie1/obras/poesia/dosnubes.htm
[6] http://www.telecable.es/personales/mfrie1/obras/poesia/lasaves.htm
[7] Eloy Perillán se encontraba en Coaña puesto que era el marido de la escritora asturiana Eva Canel. El poeta y periodista Perillán fundó periódicos como “Los Descamisados” ; “El Petróleo” ; “El Degüello” una breve reseña sobre su vida se puede leer la Entrevista en la Historia que publica el escritor José Ignacio Gracia Noriega en el Diario La Nueva España 27 de marzo 2006.
[8] Las Dominicales del Librepensamiento nº 245 del 13 /08/1887; nº 247 del 27/08/1887; nº 249 del 10/09/1887; nº 250 del 17/09/188, y al extra 1887 del 26 de Octubre nos instruyen sobre tan larga polémica.
[9] Articulo completo en http://www.telecable.es/personales/mfrie1/obras/articulos/luarca.htm
[10] Guerra García Victor: La masonería ovetense en el siglo XIX, una sociabilidad en acción. Cuaderno de Historia nº 7. Universidad de Oviedo .2003. Pág. 63
[11] Publicado íntegramente en Macrino Fernández Riera: La Escuela Neutra Graduada de Gijón. Oviedo: KRK Ediciones, 2005, págs. 275-289

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