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9 de enero de 2014

Compañerismo y francmasonería, ¿Existe algún parentesco ?

   Veníamos presentando en estas semanas atrás algunos trabajos y reflexiones sobre el tema del Compañerismo o Compannognaje de origen francés su desarrollo e implantación, además de su propia esencia.

Hoy traemos hasta este pizarrón que es Masonería Siglo XXI, el trabajo de uno de los estudiosos más cualificados  sobre el tema del Compañerismo  y francmasonería,  como es Jean-Michel Mathoniere, que nos expondrá su trabajo sobre los paralelismos o parentescos entre masonería y el Compañerismo, más allá de que en algunos ritos se hayan prestado, unos y otros, a escoger referencias o bien del Tour del Compañero o para representar este, que siempre aparece como muy mitológico dentro del imaginario masónico.

Por supuesto, gracias al Hermano Jean-Michel Mathoniere  por su trabajo como  al Hermano Saul Apolinaire por su traducción

Víctor Guerra
 
  • Título original : Compagnonnage et franc-maçonnerie, quelle parenté ?
  • Jean-Michel Mathonière  Directeur du Centre d’étude des compagnonnages (Avignon)
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Al frente de las preguntas que mas frecuentemente se me han hecho con relación al tema del compañerismo, están las de su parentesco con la francmasonería.

Para los profanos, el empleo de un emblema idéntico- la escuadra y el compás entrecruzados- refuerza la idea, inducida por su lado misterioso y elitista de dos organizaciones, de que serían de alguna forma como dos aspectos de una misma entidad oculta.

Para los francmasones, existe la intima convicción de que hay un estrecho parentesco y que serían primos hermanos de los Compañeros. Muchos sostienen también la idea de que la francmasonería habría tomado en préstamo del Compañerismo lo esencial de sus grados azules ….
El hecho de que desde hace algún tiempo los historiadores de esas dos sociedades combaten esta idea, perturba muy poco a esas mentes que por tanto no pueden hacer tabla rasa con las ideas recibidas. Los francmasones sigue fascinados por los descendientes de los constructores de catedrales, que vendrían a ser los Compañeros, herencia en apariencia evidente pero que resta probar en el plano histórico, por aquello de las filiaciones iniciáticas.

Sin remontarnos hasta aquellos antiguos tiempos de los cuales cruelmente no hay archivos, ¿Qué hay exactamente de ese parentesco entre Compañerismo y francmasonería ?. Vamos a poner el acento en algunos aspectos de este complejo asunto.

La doble pertenencia
No es inútil recordar ante todo, que en nuestros días las obediencias masónicas y las sociedades de Compañeros no tienen ningún vínculo. Y es más, un gran número de Compañeros cultivan un anti masonismo – bastante sólido- actitud heredada del período de Vichy durante el cual el Compañerismo francés conoció una profunda agitación y muchas escisiones.

Así es que en un gran número de Sociedades del Deber, la doble afiliación está estrictamente prohibida y descubrir que esa regla ha sido transgredida equivale a la expulsión.

Hay otros grupos de Compañeros, donde es un asunto que apela afortunadamente a la libertad individual y no hace otra cosa que poner en guardia al Compañero que desea convertirse en francmasón, de la dificultad que pudiera encontrar para satisfacer todas sus obligaciones, tanto compañeriles, como masónicas y familiares.

Es una sabia actitud… Se puede entonces destacar que la doble pertenencia es, por así decirlo, de tradición en el seno de ciertos círculos de la Union Compagnonnique ( la mayoría de sus fundadores, en 1881, eran francmasones), en tanto que es muy rara en el seno de la Federation Compagnonnique de los oficios de la construcción incluyendo a los « Gavots » ( Compañeros carpinteros y cerrajeros del Devoir de Liberté, a los cuales estaba afiliado el célebre Agricol Perdiguier, que había sido recibido en la francmasonería en 1845).
Remontándonos en el pasado, ese fenómeno de la doble pertenencia ha conocido sensibles variaciones, según los oficios y los ritos compañeriles y también según los períodos.

Así, durante todo el siglo XIX, la adhesión a la francmasonería fue muy frecuente, por no decir sistemática entre los Compañeros « Etrangers » talladores de piedra (la rama que se reclama como de Salomón), en tanto que, relativamente repartida entre los Compañeros « Passants » talladores de piedra ( la otra rama que se reclama como « hijos del Maestre Jacques », antes de la Revolución de 1790 y hasta el Imperio, pasó a ser muy rara. Lo mismo entre los Compañeros carpinteros, donde la doble pertenencia era moneda corriente entre los « Indiens », sin ser desconocida entre los « Soubise ».

¿Cuáles eran las razones para la doble pertenencia, en el pasado ?  ¿Se trata acaso de un reconocimiento implícito de un parentesco ?

Evidentemente No¡¡

Del estudio de fuentes documentales parecen desprenderse dos casos principales : por una parte es un hecho relativamente bien conocido a partir de la mitad del XIX, del deseo de los Compañeros que terminaban el Tour de France y no teniendo en consecuencia en esa época, mas contacto que su sociedad, la de cultivar una sociabilidad fraternal fundada sobre símbolos que en parte eran comunes.  Por otra parte, y este es un hecho que aún no se ha puesto en evidencia, la necesidad para el obrero itinerante de disponer de un máximo de «redes » a fin de enfrentar las dificultades del Tour de France.

Claramente, muchos Compañeros de principios del siglo XIX ingresaban a la masonería poco antes de su partida, o durante ella, con el propósito de disponer no solo de una red de asistencia mutua- y esa es la vocación primera de las sociedades de Compañeros- sino de dos !!

En un poblado donde el Compañerismo no poseía un asiento y donde no pudiera recibir algún socorro en la ruta, para aquellos que no tenían un contrato- un viático precioso que les era «debido » si estaban en regla- les quedaba el recurso de la fraternidad masónica… Agreguemos a esas dos razones, que para el período del Imperio, el ingreso en masonería podía hacerse vía las logias militares, y muchos Compañeros habían pasado por el ejército.

Verdaderas y falsas similitudes

Si bien es incontestable que el emblema básico de la escuadra, la regla y el compás entrecruzados, junto a otros elementos de los Compañeros, caracterizaban el oficio, y era usado por estos aún antes del arribo de la francmasonería a Francia, hay que cuidarse de verlo como un indicativo de la influencia de una sobre la otra, y menos aún la prueba de un origen Compañeril de la francmasonería.

En realidad, tanto los Compañeros como los Francmasones emplearon ese símbolo para hacer alusión a la quinta de las Artes Liberales, la Geometría, fundamental para unos y otros.  ¿Porqué entonces  visualizar ese símbolo común como indicio de un parentesco orgánico, cuando simplemente se trata de uno de los signos de la existencia de un sustrato cultural común, el de la arquitectura ?

Esos mismos instrumentos geométricos fueron empleados en aquella época, tanto como recientemente, como símbolos de las artes y de las ciencia, o como emblema moral, sin que se los tome como emblema de organizaciones poco o acabadamente iniciáticas. No olvidemos que el compás es, al igual que la serpiente, emblema de la prudencia…

Mas preocupantes para los masones son algunos extractos de rituales del Compañerismo que han sido publicados, especialmente en 1901 en la obra clásica de Etienne Martin Saint-León: Le Compagnonnage.
Páginas enteras de ritual pueden ser puestas en paralelo con el ritual masónico !!   «malditos » !! ¿No es esa, como lo creía Jean-Pierre Bayard, la prueba incontestable del parentesco entre las dos órdenes ?
N0 ¡¡¡, Se trata sencillamente de numerosos puntos tomados en préstamo por los Compañeros, de las fuentes masónicas todo a lo largo del siglo XIX, ya sea rituales, legendarias o iconográficas. Y contrariamente a las ideas recibidas sostenidas por una mayoría de masones, fueron los Compañeros quienes « picaron » en sus tradiciones y no a la inversa !!.

¿Porqué ?. Esos préstamos son el resultado de la doble pertenencia evocada antes ? Con esto, los Compañeros estaban reconociendo la anterioridad de la tradición masónica sobre la suya ?

No y otra vez no¡¡¡…. No había ninguna necesidad de que los Compañeros de «doble gorra » traicionaran su juramento masónico : desde fines del siglo XVIII era posible, a cualquiera que supiera leer, procurarse en las bibliotecas lo esencial de los rituales masónicos.

Y muchos Compañeros sabían leer… En testimonio, en las bibliotecas se encuentran ejemplares de los grandes clásicos, como las obras de Guillemain de Saint-Victor, revestidos de ex-libris compañeriles. Algo mas tarde, hicieron de la Histoire Pittoresque de la frans-maçonnerie et des societes secretes anciennes et modernes de Clavel ( 1843) uno de sus libros de cabecera, como lo atestiguan los préstamos que tienen las estampas compañónicas de la época en los bellos grabados que ilustran esa obra ( Laurent Bastard, Images des compagnons du Tour de France).

Pero, ¿ porque tomar en préstamo ?. Los antiguos ritos y leyendas de los compañeros eran relativamente sobrias y de esencia cristiana.  Lo que se describe en la Resolución de los doctores de la Sorbona, en 1655, concerniente a «  las prácticas impías, sacrílegas y supersticiosas » de los Compañeros.

Guarnicioneros, zapateros, sombrereros, cuchilleros y sastres, es en lo esencial referida a la puesta en escena de la Pasión donde el recipiendario era asimilado al Cristo, padeciendo para morir y renacer.  La llegada de la francmasonería especulativa y la evolución de las mentes bajo la Revolución, va a trastornar este tramo ritual que parecía estable hasta el final del siglo XVIII.

Así naturalmente, los Compañeros buscarán acordar sus ritos y leyendas a la moda y mentalidad de su época enriqueciéndolas con detalles y peripecias.

Un poco antes de 1870, se lee en un correo de Jules-Napoleon Bastard, un Compañero curtidor, que no se hará francmasón sino años mas tarde, las líneas siguientes relativas a las reformas que consideraba había que introducir en su sociedad compañónica (especialmente ampliar la recepción para darle mas carga emocional) y que resume bien la fascinación que ejercía entonces el modelo masónico sobre los Compañeros :

«  ¿Qué tenemos nosotros para poder instruir a un hombre ? nada, nuestros escritos no son muy complicados, faltan grandes cosas(…) ¿Qué hacer ?. Un libro perfectamente escrito conteniendo los detalles de donde provienen las sociedades de Compañeros, el rango de cada cuerpo de estado, ampliar la recepción, aumentar nuestros reconocimientos (…). Marchemos sobre las huellas de los masones sin imitar los principios, ni tomar nada en préstamo(…) para nuestras recepciones, asistamos con una apariencia conveniente, es decir con traje, sombrero de copa alta y nuestros colores. También llevaremos un mandil azul bordado en blanco y rojo donde las herramientas de la parte estarán debajo, las dos columnas del templo & el compás & la escuadra (..) un transparente representando a las dos columnas del templo, la rama de olivo, un compás & una escuadra (…) el perro de Pérignan, una tumba detras del transparente, todos los compañeros sentados, y el primero en la ciudad interrogará al recipiendario, le introducirá con el giro y los ojos vendados en la dicha cámara, le dejará solo librado a sus reflexiones, teniendo adelante un ataúd recubierto de un paño mortuorio y dos colores blancos representando la cruz, dos varas debajo del ataúd, una pistola & un puñal, el sol y la luna pintados sobre vidrio en forma de linterna. Eso, País, es lo que nos falta «

Debe subrayarse el hecho de que precisamente, a pesar de las precauciones oratorias para pasar por alto a la masonería, los detalles que se dan concerniente a llevar un mandil y la decoración del templo son puros préstamos masónicos….

El sustrato cultural común
En efecto, el primer error que se comete cuando se evoca esta delicada cuestión del parentesco entre la francmasonería y el compañerismo y la de considerar a este última como formando un todo homogéneo, pues no es el caso, ni aún remontándose en los siglos.

Es mas conveniente hablar de Compañerismos, en plural. De hecho, si  que una forma de parentesco cualquiera debe ser investigada, no será entre la tradición masónica y todos los grupos de Compañeros indistintamente, sino ante todo con las sociedades de talladores de piedra ( los «masones » en el sentido antiguo del término).

Y tampoco es entre la francmasonería especulativa, tal como la que se vuelve europea a mitad del siglo XVIII, y los compañeros franceses de talladores de piedra ( Los Passants y los Etrangeres), sino entre las logias operativas escocesas e inglesas donde se reivindica la tradición especulativa y compañerismos europeos de talladores de piedra.

Y el problema es el de no obsesionarse con los parentescos rituales, sino mejor discernir y comprender el sustrato cultural común a todas esas organizaciones, posean o no un carácter iniciático, que será el del oficio y las artes y ciencias que le son conexas. Esta exploración, seria y metódica, promete muchos hermosos descubrimientos con seguridad. Es lo que he buscado mostrar en la exposición La Règle et le Compas, donde se descubre especialmente las extraordinarias fuentes francesas de un símbolo como la piedra cúbica en punta….

Publicaciones

Sobre el simbolismo masónico :
  • Le Plan secret d’Hiram ; fondements opératifs et perspectives spéculatives du tableau de loge, éd. Dervy, 2012.
  • La Règle et le Compas, catalogo de la exposición epónima, éd. Musée de la franc-maçonnerie, 2013.
  • Sobre el simbolismo del Compañerismo  :
  • Le Serpent compatissant ; iconographie et symbolique du blason des Compagnons tailleurs éd. La Nef de Salomon, 2010. Disponible en www.compagnons.info

Jean-Michel Mathonière  Directeur du Centre d’étude des compagnonnages (Avignon)

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