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personales de su autor como Maestro Masón

5 de diciembre de 2014

LA MASONERÍA Y LA RAZÓN CRITICA

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No es que intente aquí hoy emular a Immanuel Kant, ni vaya a  descifrar las razones sobre el racionalismo  y el empirismo, e incluso prometo no decir nada sobre la dialéctica transcendental del método, esa teoría y conceptuosidad que tanto se usa en masonería.
Muy al contrario, hoy quiero reseñar o bosquejar uno de  esos libros que me parecen  esenciales  para la lectura de cualquier Maestro Masón que se precie de estar formado e informado, y el libro que aconsejo leer es el que  ha escrito recientemente Dominque Jardin: La traditión des franc-maçons.Historie et transmission initiatique, el cual viene acompañado de un Prefacio de Roger Dachez.

Lo cierto es que el libro viene de perlas para volver a cargar sobre temas muy al tan al uso  en estos momentos, y en ciertos entornos masónicos, y uno de ellos, muy de moda es el que yo mismo tocaba sobre  la labor de algunos historiadores profesionales  y la masonería, los cuales, personalmente pienso, que “nos están construyendo la historia masónica ” o sea esa que ellos quieren y desean , y como recoge el propio Dominique, la historia es demasiado seria como para dejársela solo a los  masones”, aunque dicho axioma también lo extendería a los historiadores, tema por otro lado, que mi amigo e historiador  P.Y Beaurepaire ha tratado de forma muy erudita en su Diccionario sobre Francmasonería, en la entrada Estudios Masónicos- hablando precisamente sobre los masonólogos y su labor.

Se cumple además de este modo con la lectura de lo que ha escrito Dominque Jardin otro  axioma, como es el de alejarse de una parte de la historiografía masónica española, la cual considero que una buena parte de ella en sus diferentes trabajos suelen oscilar en darse sus buenos “vuelos iniciáticos” por los limbos masónicos, o aquellos otros que se dedican a reescribir la historia a su merced y capricho, y lo digo no sin razón pues no en vano pueblan las estanterías de mi biblioteca algunos de esos ejemplos que hacen patente realidad lo que estoy comentando.

Luego tenemos en los anaqueles de las bibliotecas la historia profesional de cierto matiz positivista, que hace de la historia masónica la historia política de nuestro país, pareciendo que todo nuestro trabajo logial se resuelve en debates políticos, sin ritos ni rituales ni otras zarandajas, pues para dichos historiadores toda su labor parecer estar sobrevenida en determinar si una logia es derechas o de izquierdas, o sí cada uno de sus miembros es republicano federal, socialista españolista, o nacionalista....

En fin, salvo grandes excepciones, entre las que salvo las aportaciones de Alberto Valín y Luis P. Martín y algunas otras honrosas excepciones, como Casimiro López.. y alguno más en cuanto a los historiadores profesionales que tienen su mérito y labor.. pero a veces me parecen que se contentan con contar logias y masones..

Y por el contrario nos vamos a la literatura masónica (ensayos, novela, ritualidades, etc..) realizada por masones, aquí sí que hay bastantes excepcionalidades aparte de pocas aportaciones, y nos trasladamos al campo de la crítica masónica, entendiendo a la masonería como sociedad y como paradigma, aquí sí que es más raro y extraño no solo encontrar algunas publicaciones, y más aún toparse con textos que nos digan desde la razón critica lo que somos, y como nos vemos los masones. y como nos proyectamos, hoy por hoy, hay digamos que muy escaso material, por no decir que casi que ninguno.

Para estos menesteres yo suelo que tener que tirar de los veneros franceses,  que en mi caso empieza a ser ya unas constante, hasta tal punto que los libros “gabachos” empiezan  a ocupar más espacio en mi biblioteca que los escritos en castellano  por autores españoles.

El libro que hoy  traigo, como ya comenté es de Dominique Jardín, un  profesor agregado y Doctor en Historia, o sea que habla con conocimiento de causa ya que su doctorado lo obtiene tanto en Historia  como en Ciencias Religiosas. En el año 2012 se le premió por su anterior libro :El Templo esotérico de los francmasones, y lo fue por el Salón del libro Masónico de París; y llegados a este punto sí me preguntan sobre su filiación masónica pues no  tengo ni pajolera idea.

En dicho libro ya en las primeras páginas nos mete en  la “caja negra” de la tradición y nos divide  a los masones en dos grupos:   los que “creen” en la Tradición,  y los que se interesan  por las tradiciones, que no es lo mismo y con tal paradigma, como se suele decir nos da en el cielo la boca, sobre todo cuando Jardin se interroga sobre sí  El concepto de tradición no será una cortina de humo que oculta un "vacío" para aquellos que no creen?. O una manera de proteger el Conocimiento por el secreto  para los que creen?.

Y no crean que Dominique se planta aquí tras este pulso, sino muy al contrario abre nuevas interrogantes en concreto, sobre lo hace un debate acerca del pensamiento hermenéutico, pero no adelantemos acontecimientos puesto que Dominique para plantear una posible contestación nos coloca ante dos planteamientos:

El primero que nos hace llegar es: ¿Hay un contenido  "tradicional" y en este caso, ¿es transferible,  o no? Y de qué manera?

En el segundo nos plantea: Este contenido es un hecho intangible y  transferible sólo por los iniciados  que solo se da a conocer por medio de la  iluminación  aquellos que   "obtienen la luz"?

Es evidente que ello nos lleva por derivas interesantes en las que debemos recordar, refiriéndonos de nuevo a la historia y la masonería y es el hecho de dejar los metales  a la puerta  de la historia “ ya que no debemos confundir  historia y mito, historia y creencia, e historia y meta-historia”. Dominique nos enreda con las cuerdas de nuestras propias sandalias,  cuando plantea el tema de la “Démarche Hermenutique  et la démarche historienne” ante lo cual nos recomienda separar ambas disciplinas puesto que la deriva hermenéutica por muy respetable que esta sea, en general ésta se revela, como él dice, incapaz de cambiar de “théâtre” " y de efectuar un distanciamiento crítico de su objeto.

Y nos advierte que la historia de las teorías sobre la historia y la tradición masónica es plural e inseparable de los posicionamientos ideológicos con los que se relaciona, puesto que la historia y el simbolismo son portadores de la complementariedad y de la conflictividad, a partir aquí es cuando nos suelta a bocajarro: ¿Es por tanto la francmasonería una sociedad tradicional que se pretende iniciática...?

En este sentido viene a corroborar toda esa afición de los libros antiguos a ser portadores de bellas teorías esoteristas en las que parecen creer los masones, y que por otro lado reflejan mucho libros actuales, más bien de una forma alegre y en general sin recoger las fuentes, y muchas otras veces sin contrastarlas, lo cual viene muy bien ilustrado, con un tema que expone sobre los discursos de los serifots en el seno de los Altos Grados masónicos, de importación o de construcción propia que ilustra de forma maravillosa en el Arte Real, aunque también podían servir todas esas teorías que no son nada más que humo de chimenea vieja para anestesiar toda reflexión crítica de muchos de los masones, y que tanto predicamento se ve en las columnas de los talleres.

El libro para mí ha sido un mazazo en toda la cocorota y bien me recuerda a mi recordado amigo y Hermano Charles Porset, al cual a veces Dominique trae a colación puesto que trata temas como las tradición y sus distintas corrientes, aportando textos interesantes sobre las influencias herméticas, rosacrucistas o el papel de Las Luces , y situando dichas escuelas y su transversalidad en la masonería de una forma coherente y el modo vehicular utilizado.

Pero es más plantea, y en ese sentido para los lectores de lengua castellana nos resulte dificil de entender, y es la llave para entender buena parte de la historia masónica y los rituales de una forma cabal, y en eso los españoles tenemos un déficit importante pues no somos de la “cultura del Libro”, no me refiero a que seamos más o menos lectores, sino al papel de la Biblia, y los movimientos religiosos, que tanto han tenido que ver con la masonería.

Dominique Jardín nos sitúa ante una primera inmersión masónica-religiosa de carácter católica, que se deja ver en los textos antiguos “Old Charges”, luego hay otra inmersión con la aparición de las culturas protestantes, que van a dejar cada una de ellas sus constantes en el seno de la masonería de una forma sibilina en símbolos, en tapices y en rituales, y así es donde patinamos, pues Dominique nos hace ver como las corrientes protestantes fueron haciendo llegar sus posturas al seno masónico, y así nos lo muestra en ejemplos como lo tapices u otros elementos, llegando a diferenciar elementos masónicos bien de la procedencia “unitaria “ o de los “trinitarios”., cuestiones estas que a los españoles de cultura católica y cuya cultura del LIBRO, no tenemos y en ocasiones nos resbalan estas cosas...

Esto es lo que nos falta muchos masones españoles poder superar los atavismos religiosos, y poder entrar en la historia masónica con cierta lucidez y cada vez tengo más claro que tener una cabal idea de la construcción ritual de la masonería, que es su columna central y que nos diferencia de otros grupos, se debe no perder de vista el nacimiento de todas estas escuelas y corrientes protestantes, y como no también las filosóficas, como las Luces, cuya influencia también Dominique intenta situar apoyándose adecuadamente en la sapiencia de Charles Porset que nos vienen  a decir  que cierto deseo de unidad nacional asentado sobre  el liberalismo reinante y el protestantismo, condujo a los hombres a reunirse por encima de la religión pero teniendo a esta en cuenta " unidos por la común convicción de que su convergencia moral y religiosa era representada por el GADU" A, Combes.

En fin, ha sido uno de esos libros intensos, por sus propuestas y también por su gran didáctica no exenta de grandes aportaciones, y cuya lectura recomiendo para una composición de lugar del “hecho masónico”. Y no deja de ser impresionante sus últimas tres hojas de conclusiones , donde explica la máquina de poder que es el Arte Real, con el control que se ejerce por los “grandes Guardianes” y el control de la lecturas, el manejo de los textos en los distintos grados.. etc.., de tal manera nos dice que la reescritura de los rituales permite y ha permitido manipular y cambiar o no cambiar, una invariante/variante simbólica muy fuerte.. y ahora comprendemos cuan difícil e ilusorio es el enfoque al modo de percepción de nuestros ancestros y sus campo de experiencia tan distinta a la nuestra., .. ya que los campos metafísicos y religiosos y la propia comprensión y percepción de los corpus esotéricos del siglo XVIII son muy diferentes a los nuestros.

Y concluye: En cada época los masones se reconocen entre sí y como tales deciden quienes son sus herederos así como el corpus a trasmitir”


Víctor Guerra. MM.:.

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