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personales de su autor como Maestro Masón

27 de enero de 2015

EL METODO MASÖNICO

 - Fotografía: Estatua de Newton esculpida por Paolozzi, 1995, Londres

El tema o temática del METODO MASONICO es un bello ejercicio al que se han dedicado varios y variados Hermanos, que por lo que puedo intuir se engarzan en dos polos, una desde la opción de la masonería de tradición y la otra la general la práctica del REAA y esa visión la comparten importante referentes intelectuales con Mircea Meliade y que un distinguido Hermano como Jose Luis Cobos (GLSE) reelaboraba de este modo el "método iniciático es una tradición. Método quiere decir camino, vía, procedimiento para hacer algo, que va perfeccionándose con la repetición de dicha tarea. Iniciático porque este camino está jalonado por una sucesión de ritos de paso que son conocidos en el ámbito masónico, con el término genérico de iniciación”

Y para ese viaje se nos propone una serie de preceptos de partida basados en las nociones de Mircea Eliade a cerca de la Iniciación, y como no partiendo también de consideraciones de que la Iniciación es la «Hermeneusis vivida» y el »Vitriol , e es pieza clave de interpretación que juega el mismo papel que la clave que pone el compositor al principio del pentagrama. De entre las múltiples interpretaciones que pueden darse a este enigmático símbolo yo me quedo con la siguiente, porque es coherente con la visión del método que presenta»

.Se entiende por tanto que una cuestión capital dentro de este desarrollo de la concepción del METODO MASONICO es contar con un elemento esencial un tanto hermenéutico y alquímico como es el Vitriol, que por cierto es un símbolo muy presente en el REAA, y deberíamos para seguir en la tarea que se nos encomienda de «descubrir las verdades» de dónde viene este elemento y como se introduce en masonería, y por tanto debiéramos saber también y cómo opera en nuestro desarrollo.

No menos importante sería saber algo a cerca de las reelaboraciones que de él se han hecho para adecuarlo a las necesidades conceptuales del proyecto masónico, sobre manera desde la visión escocista, pues nos queda por saber si ese esencial elemento para desarrollar el Método Masónico que se nos propone está en nuestros argot , en nuestro corpus ritual y si pudiera tener cabida si desde un rito como el que yo practico que se considera como el Rito de Fundación (rito de Los Modernos, practicado desde la primera gran logia, que se aleja de religiosidades y esoterismos varios y que no precisa para desarrollarnos como masones de ese misterioso elemento alquímico denominado VITRIOL.
¿Queda por tanto en el aire esa pregunta que sucede en aquellos Ritos, como el Moderno o el Rito Francés, en los que dicho elemento no está, o que se resistieron a dejarse penetrar a pesar de los mucho intentos que ha habido, y que lo rechazaron por considerar que tal elemento es un activo carro de venus conceptual fuera de la idiosincrasia masónica?

Introducir por tanto esoterismos para explicar nuestro desarrollo personal está bien y agudiza nuestro ingenio, y nuestras codificaciones llevándonos a milenarias escenas de alquimistas, las cuales podemos reelaborar para ajustar tales visiones a nuestras perentorias necesidades de explicarnos.

Mucho podemos hablar de Método Masónico y lo han hecho muy reputados Hermanos, que han escrito libros y libros, y en muchos de ellos han terminado yendo al mundo cabalístico, alquímico y hermético para explicar una realidad que ha ido creciendo con nuestros rituales.

Rituales que hemos ido construyendo como hemos podido y sabido, con nuestros marcos de referencia histórica y filosófica, y que a poco que escarbemos en ellos veremos sus imperfecciones, sus contradicciones, sus irrealidades, por tanto a mí personalmente no me valen las construcciones hermenéuticas tan bellas como se nos propone mediante el Vitriol.
Creo que nuestro método si es que hay alguno es como dicen nuestras Constituciones un método de especulación filosófica que nos permite, o nos facilita la “búsqueda de la verdad, el estudio de la moral y la práctica de la solidaridad”

Trabajamos pues con la especulación como herramienta para lograr el “mejoramiento material y moral y el perfeccionamiento intelectual y social” de nuestro entorno, y esa posición y conceptualización nos obliga de antemano a la reflexión, de acuerdo con el sentido etimológico de la palabra especulum/espejo.

Mirarse «reflejado» en el espejo es «reflejarse» tal y como lo hacemos cuando en nuestra iniciación se nos enfrenta con nuestra propia imagen en el espejo, con ello comienza un acto de «reflexionar-se». de repensarse, pero se nos dice que el reflejo que vemos es el “enemigo” cuando en realidad debiera considerarse desde el punto de vista del «reflexionar-se», del autoconstruirse.

Nuestro trabajo logial es un método de relación personal entre hombres y mujeres libres que cooperan para que la logia se convierta de un hipotético Centro de Unión que indicó el Pastor Anderson a un utópico Centro de la Unidad entre personas de diferentes edades, biografías, horizontes espirituales, ideológicos y filosóficos, los cuales desde esa diversidad se reconocen entre sí, en su grado y calidad y cualidad, y eso debiera darse también de igual modo en la llamada Cadena de Unión.

Por tanto hablamos sobre un método masónico que se ha ido creando, y reelaborando a la vez que conservado a lo largo de los tiempos, mediante una tradición que se transmite de generación en generación, con cambios y evoluciones y ese es nuestro mayor y mejor tesoro.

La comprensión de ese método supone la adquisición y la interiorización de una serie de conocimientos y corpus simbólicos que hemos de ir incorporando gradualmente a nuestra práctica masónica en el seno de la Logia, distinguiendo lo real de lo esencial.

Por tanto la unión y la intensidad de la relación fraternal de una Logia se funda pues, en la participación de todos los hermanos en el lenguaje común de los símbolos, y del rito como símbolo dramatizado que debe ser conocido, debatido e interiorizado por todos los miembros, pues ello nos permite a todos de esta forma comunicarnos a pesar, y por encima de nuestras diferencias espirituales, generacionales, o filosóficas; y no podemos ni debemos huir de ello, por banal que nos parezca, o por interesantes que nos parezcan otros debates u ámbitos conceptuales.

Debemos tener en cuenta que «El Rito crea el momento de la unidad y establece además la distancia justa entre los hermanos para poder sentir el calor del otro, sin invadir ni violentar el espacio vital del otro».

Por lo cual debemos velar por mantener la transmisión del método ritual a salvo de contaminaciones o variaciones, y ello exige la lealtad de cada masón para con la integridad y la riqueza del «thesaurus» masónico recibido, es decir: «manteniendo los mitos, símbolos, rituales, costumbres, y las virtudes morales e intelectuales sobre las que tradicionalmente se asienta nuestra tradición masónica y nuestra inclinación logial y obediencial».

Teniendo en cuenta que son referencias que debemos pasar de una generación a otra, sin que el contenido cambie, aunque los vehículos de transmisión tengan una increíble pátina de modernidad, pero ello no supone transmitir como papagayos los rituales, o los Usos y Costumbres, es necesario hacer un esfuerzo suplementario en esa labor de reconstruirse de reelaborar toda la simbiosis ritual, para saber lo que esencial de lo que son añadidos, lo que real a lo que es trampantojo, que nos puede también servir para caminar en nuestra demarche masónica , pero debemos ser capaces de tener esa agudeza de ver, y ver el sentido de nuestra autocontrucción.

De hecho, esta forma de transmisión ha variado según han cambiado los estilos del «discurso intelectual» que se ha ido amoldando en cada momento a las ideas, a los conceptos, a las corrientes de pensamiento, o los tipos de cultura profana, lenguajes, vocabularios. etc.

Hoy este discurso es el que corresponde a «este tiempo», por cuanto que es el lenguaje de hoy que es el que nos podemos entender los hombres y mujeres en la actualidad pudiendo afirmar que «el espíritu permanece, pero la letra cambia sin traicionar al espíritu». Esa debe ser nuestra trayectoria como proyecto que camina hacia la constitución de la futura logia que busca el Centro de la Unidad.

El Ritual se ha de realizar mediante la transmisión oral, y ello debe asegurar su autenticidad, y debe descansar en esa oralidad como medio de comunicación personal por excelencia y como garantía del contacto humano y el secreto masónico.

Motivo por el cual la palabra, ha de ser pautada por el Rito, dicha de hermano a hermano, de cara al Oriente, pero no como un arma arromadiza, o como una pelota que se le cuela al hermano para que debata interminablemente, o para que el Maestro engulla y digiera sus propias contradicciones o ignorancias, o muestre sus sapiencias.

La palabra ritualizada tiene una fuerza y un calor que multiplica su eficacia comunicativa, por tanto nuestras planchas deben ceñirse al sentido del consenso, al concepto de ayuda, de superación dando a la transmisión masónica la intensidad que le corresponde, no sólo como adquisición de conocimiento sino como incorporación a una Tradición, a una cadena de hermanos de la que formamos parte como un eslabón más en continua formación .

Nuestro trabajo masónico ha tenido muchas reelaboraciones desde antes, durante y después de 1721, y cuyo producto llega a nuestras manos a través de muchos autores,. donde ha intervenido desde las Guildas, pasando por Anderson, hasta nuestros días y sin embargo el núcleo, la médula de la tradición masónica sigue siendo la transmisión oral y directa, de persona a persona a través de una herramienta ideal como es l Rito trasmitido mediante el ritual.

Por tanto podemos señalar que la masonería, o sea nuestra peculiar forma de trabajar es una forma compleja de interactuar en un medio, o un entorno, pero no de una forma sistemática sino desde la diversidad que es nuestra riqueza y nuestro valor, porque así de diversas y multifuncionales son nuestras propias herramientas.

Es esencial saber que pese a las grandes avances no se puede transmitir nuestro peculiar método masónico a distancia, porque no es sólo un conocimiento intelectual, sino una vivencia en un ámbito espacial muy determinado, donde ese “Thesaurus” nos dice mucho sobre el ser y esencia; y ello nos invita a un determinado comportamiento, y sabemos por propia experiencia cuando hemos intentado trabajar desde la distancia y sin el contacto y la vivencia ritual lo que nos ha pasado, malas interpretaciones, vuelcos del sentimiento sobre la razón, o el sobrepeso de la razón sobre el sentimiento.

Sólo la participación en el Rito nos puede dar la profundidad comunicativa que permite hacer masonería. Sin esa profundidad no hay trabajo masónico por mucho Vitriol que vertamos, el acto de «reflexionar-se», es personal y necesita de capacidad y de cualidad y sobre todo de sinceridad.

He dicho
Víctor Guerra.

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