Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

5 de abril de 2015

ENTRE LO UNIVERSAL Y LO PARTICULAR EN MASONERIA

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Reflexionando sobre lo que acontece alrededor de los conceptos de Mason Libre, logia libre, espacio libre,que se viene publicando desde hace unos semanas tanto en Masonería Siglo XXI, como en Masonería Mixta:



Esto me ha llevado a pensar sobre el  binomio expuesto y  en el cual tarde o temprano nos hemos encontrado muchos masones, sobre todo Maestros Masones, y no deja de ser curiosas aveces  las respuestas frente a este paradigma en función de la ubicación ante el dilema.

No tengo muy claro de donde arranca el aforismo del «Masón libre en una Logia libre» aunque quien lo popularizó  fue un activo masón, miembro primero de la Gran Logia Simbolica Escocesa, de carácter anarcosindicalista de Grande Logia de Francia y luego del Gran Oriente de Francia, como fue Oswal Wirth, tal vez alineado en esas tesis manifestó  en su quehacer una cierta preocupación por la Libertad, que a su vez es una de las grandes preocupaciones de los masones, como así los demuestran los trabajos y planchas leídas y expuestas incluso ante el gran público,  es más la propia francmasonería tiene a  gala estar detrás de aquellas acciones que han logrado conquistar un pedazo más de libertad  para el hombre como los Derechos del Hombre, etc.

Esa inclinación de luchar por alcanzar,  como no,  la libertad de expresión, a la libertad en  las opciones políticas, o incluso a  las religiosas, pues el masón en ese paradigma  de lucha  ante el hecho de no estar bajo los yugos varios desde su  concepción humanista  y  universalista entiende la práctica masónica como la conciliación de los contrarios  pues de lo contrario  difícilmente podrían convivir hermanos masones de diferentes credos: religiosos, políticos y sociales bajo un mismo techo, logia u obediencial.

Por tanto el masón incardinado en la estructura francmasónica tiene desde esta perspectiva. a mi juicio un cierto encontronazo,  con la propuesta andersoniana  que plantean algunas estructuras masónicas con el  apotegma de que un  «masón ha de ser pacífico súbdito del Poder civil doquiera resida o trabaje»
LO cual  nos coloca ante  un difícil papel al hablar de masones que deben sumirse en torno  a la conformidad de cada país y su conformación sociopolítica..

Aunque esa libertad que defiende el Masón tiene también un fuerte corolario como es el Deber. Este es un camino largo que conlleva a su vez un complejo aprendizaje para saber  escuchar  y  tolerar,  y cuyo proceso se da  una cierta contradicción entre lo Universal y lo Particular,  tal y como nos exponía Marius Lepage  cuando decía que «la Orden es Universal  mientras que la Obediencias son particularistas y por tanto  influenciadas por las condiciones sociales, religiosas, económicas y políticas del país en que se desarrollan»

Tal vez por ello algunas logias, pocas,… aunque como dicen en mi tierra haberlas las hay, optan por sujetarse tan solo al dictado de la asamblea de masones que se deciden a reunirse de forma regular bajo su propia bóveda celeste, ya que la  logia es en esencia el elemento celular básico de la masonería, y  sobre la cual  se asienta toda la estructura Obediencial y administrativa.

Está claro que sin esos núcleos de trabajo básicos, que las logias, a modo de laboratorios de reflexión, y  auténticas minas de voluntariosos  aportes de tiempo,  energía  y  economías,  las Obediencias no existirían. Lo que por otra parte nos lleva a la pregunta capital ¿Para que sirve una Obediencia?

Esta pregunta tan simple nace pues de  la tensión continua que existe entre el universalismo cosmopolita al que aspiran los masones cuya herencia se recoge en la plasmación en 1717 de la masonería moderna,  y sobre manera a partir de las Luces desde cuyas posturas programáticas que la masonería va a absorber intentando ir más allá de ciertos campos neutros en los que se mueven a veces las Obediencias, para de este modo proponer  un cierto universalismo militante, en ocasiones  limitado por la torre de babel Obediencial en sus  funciones estructurantes, aunque no por ello deja de de darse una paradoja y es que la propia articulación de los supra-organismos (Gran Logia o Gran Oriente),y sus reglamentos devienen de la acción en parte de la propia membresía que además marca y designa los espacios de relación masónica en  y por sus propios miembros,  marcando  bajo reglamento  las fronteras en las que cada uno debemos, o podemos movernos.

Es evidente que ello choca en parte, con lo que nuestros precursores hermanos de 1717-1723 plantearon sobre el quehacer masónico como centro de «personas que sin ella (la masonería) hubieran continuado ignorándose».

Por otro lado, no entiendo muy bien por qué se habla de talleres o logias «salvajes» cuando la voluntad  de  cierto número de masones  como Maestros Masones que se reconocen entre sí como «masones regulares» con independencia de su situación administrativa se manifiestan en crear levantar columnas de logia.

Esto algo que la masonería orgánica debería desterrar de su vocabulario, ya que dicha acepción no está conforme con la tolerancia y fraternidad debida a masones libres en logias libres, que luego quieran o no quieran federarse, o ponerse al abrigo de organismos o etiquetas, no es óbice para que ello acarre el despreciativo nombre de «logias salvajes» pues no debe de olvidarse que nuestra estructura masónica nace precisamente de la acción de logias libres que en un momento dado decidieron libremente, unas..., otras no, crear una Gran Logia como fue la de 1717.

Por otra parte dicho planteamientos no debiera llevarnos a pensar que una logia libre debe carecer de reglamento, y soy de la opinión que su reconocimiento o no, no debiera devenir de pertenecer a una u otra organización, al igual que la condición de masón, que debe nacer del patrón, tal vez más justo, del reconocimiento en función de cualidades y calidades propias, como puede ser,  la calidad de sus trabajos, o su proyección con independencia de las paternidades, que al final no son otra cosa que sistemas de regulación y discriminación funcionen.

En todo caso el plantear como se hace muy a menudo de querer coartar la libertad de movimiento y de pensamiento, pensando que los miembros de una Obediencia son algo así como  «propiedad»  de la Obediencia, y deben estar al servicio de ésta en sus distintas manifestaciones, como una correa más de trasmisión doctrinológica, o pensar que los miembros están en la Obediencia para  «caminar sin el menor tipo de ataduras, aunque siempre con la red que supone el pertenecer a una Obediencia», ya de mano plantea que dichas opiniones parecen desconocer el rol del Maestro Masón, y por supuesto no querer entender que la masonería es un espacio libre, sin dogmas y sin adoctrinamientos,  se esté en logias bajo la bóveda celeste, o en la cantera de una logia orgánica.

Tener pensamiento libre y expresarlo y defender posiciones abiertas,aunque uno esté en el seno de una estructura, no puede ser óbice para la exclusión, pues que se estará de algún modo rompiendo la utopía masónica de alcanzar algún día el cosmopolitismo universal que persigue el hecho masónico, y que como Maestros Masones debemos trabajar por ello.

Por otro lado, no debemos olvidar que es muy posible que este tipo de pensamientos  de contraponer que la libertad debe estar supeditada a las exigencias estructurales y reglamentaristas, haciendo de ello unas nuevas tablas de ley mosaica, en las que debe quedar incardinado los diversos estamentos de las estructuras obedenciales,  es muy posible que ello constituya una de la razones, de las muchas existentes, que más promuevan los abandonos masónicos, sobre manera por parte de los Maestros Masones.

Aunque el debate es sano, saludable y bienvenido.

Víctor Guerra. MM.:. LE DROIT HUMAIN.
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