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8 de mayo de 2015

LIBREPENSAMIENTO, ADOGMATISMO, ANTI DOGMATISMO, ATEÍSMO Y AGNOSTICISMO EN MASONERÍA. (1ª parte)

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Quien lleva ya un rato largo reflexionando sobre el librepensamiento  con relación a la masonería es el Hermano Francmasón Guillermo Fuchslocher, miembro del Circulo de Estudios de Rito Francés Roëttiers de Montaleau, y del cual hoy presentamos la primera parte de su trabajo sobre el tema anuncia .

VGG

Resumen: Describe formas de pensar sobre creencias o no creencias religiosas, usuales entre miembros de masonerías liberales y progresistas pero inusuales entre las conservadoras. Desarrolla lo que son las creencias religiosas occidentales, cuyo contrario no es solo la no creencia sino la búsqueda de la verdad basada en la razón y la libertad, relacionada con la filosofía y la ciencia, lo que contemplan especialmente el Gran Oriente de Francia y el Rito Primitivo. 
Se explica cuando las creencias pueden implicar dogmatismo, frente a lo cual surge el adogmatismo, característico de masonerías liberales, como CIMAS, y el antidogmatismo presente en masonerías progresistas, como la AFE. Se aborda el deísmo y el teísmo de masonerías conservadoras y la aceptación y no aceptación de ateos. Se explica el origen del término agnosticismo como contrario al gnosticismo y lo que entendió por ambos el creador del primero de estos términos. Se desarrolla la evolución de las creencias y no creencias en distintas masonerías, recurriendo a normas, principios y rituales y se señalan las mutuas influencias. Se concluye con la relación de estos temas con el librepensamiento.




Estos términos, que reflejan formas de pensar de muchos integrantes de masonerías liberales y liberales y progresistas, pero inusuales en miembros de masonerías conservadoras, ponen en nuestra consideración el tema de las creencias o no creencias religiosas, las cuales constituyen uno de los principales factores de diferencia entre estas masonerías (otro es la pertenencia de la mujer), a las que calificamos de esta manera con sentido estrictamente descriptivo, en cuanto partidarios del mantenimiento de valores tradicionales, del respeto de las libertades individuales, o de ideas avanzadas para el progreso social.

El presente tema pretende caracterizar las principales posturas de hermanos, hermanas y organizaciones masónicas en materia de no creencias religiosas, a partir de los conceptos de dogmatismo, teísmo y gnosticismo, los que al anteponerles el prefijo “a” dan lugar al a dogmatismo, ateísmo y agnosticismo, con lo cual se denota la ausencia de las creencias mencionadas, y al anteponer el prefijo “anti” al término dogmatismo, se expresa oposición al mismo. Todos los términos mencionados al utilizar el sufijo “ismo”, dan cuenta de tendencias, doctrinas, sistemas, escuelas, partidos o movimientos.

1. Creencias, religión y búsqueda de la verdad.
Las creencias son certezas sobre determinadas cosas, sin que medie demostración, razonamiento o prueba que las sustente, y suelen no admitir discusión. Para el filósofo escocés de la Ilustración David Hume (2001) “…la creencia consiste en conceder a una simple idea la igualdad con las impresiones y concederle una análoga influencia sobre las pasiones.” y además,“… la influencia de la creencia consiste en vivificar y fijar una idea en la imaginación y evitar todo género de duda o incertidumbre acerca de ella.”. (pp. 101 y 328-329)

En masonería, las creencias religiosas corresponden generalmente a las de las religiones monoteístas más extendidas en Occidente, caracterizadas por priorizar aquello que debe creerse, en contraste con religiones orientales que dan mayor importancia a la forma cómo se vive.

Rodrigo Borja (2013), en su Enciclopedia que ahora abarca no solo la política sino las humanidades y las ciencias sociales, si bien generaliza la concepción religiosa occidental, aporta una explicación clara al respecto:

“Con la sedentariedad de los grupos advino el monoteísmo. Todos los dioses se juntaron en uno solo, de carácter abstracto aunque susceptible de ser representado por medio de íconos, a quien se atribuyó condiciones de ubicuidad y de omnisapiencia.

“La creación de la divinidad fue uno de los primeros inventos de la corteza cerebral hipertrofiada del ser humano. Con el progreso de su capacidad de abstracción llegó incluso a concebir dioses inmateriales, etéreos, que no pueden ser captados por los sentidos, a los que atribuyó el principio y el fin de todas las cosas.

“La característica común a todas las religiones es la creencia en uno o más dioses todopoderosos, capaces de disponer las cosas en la Tierra, de señalar el destino de los hombres y de repartirles recompensas o castigos en la vida ultraterrena.

“La idea de dios ha gravitado poderosamente a lo largo de la historia y ha permitido a las religiones organizadas controlar la mente de los hombres.”

Pero lo contrario a creer no solo es no creer sino pensar e investigar con libertad, por lo que lo contrario a las creencias no solo es la no creencia sino la búsqueda de la verdad, principio propugnado por diversas masonerías, el cual supone la utilización de la razón y la libertad humanas para el ejercicio del filosofar y también el desarrollo del pensamiento científico. 

Este principio lo encontramos mencionado en la apertura de los trabajos de primer grado de Rito Francés del Gran Oriente de Francia (2009) en que el Venerable Maestro dice: “… En el cumplimiento de su misión, el Gran Oriente de Francia no admite traba alguna. Sus medios quedan definidos en el artículo primero de la Constitución. Voy a leéroslo. “Institución esencialmente filantrópica, filosófica y progresiva, la Francmasonería tiene por objeto la búsqueda de la verdad, el estudio de la moral y la práctica de la solidaridad. …” (p. 14). 

Y también, desde otra perspectiva, en la apertura de los trabajos de primer grado de Rito Primitivo de la Academia Francmasónica Maya (1997), en que el Maestro Presidente expresa:“Procedamos pues a abrir los trabajos (Da tres golpes de mallete, poniéndose todos en pie con el signo de orden). POR EL TRIUNFO DE LA VERDAD CIENTIFICAMENTE DEMOSTRABLE. POR EL PROGRESO DEL GENERO HUMANO. POR LA UNION, SOLIDARIDAD Y COOPERACION ENTRE LOS FRANCMASONES. POR LA LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD UNIVERSAL, …” (p. 11). (Los subrayados son míos).

Podemos apreciar que en estas masonerías la filosofía y la ciencia constituyen alternativa a la religión, como sucedió en Grecia hace 28 siglos, en donde el surgimiento de la filosofía, que incluyó el desarrollo de una naciente y precaria investigación científica, constituyó una alternativa a las creencias mítico-religiosas preexistentes.

2. Dogmatismo, a dogmatismo y anti dogmatismo.
Las creencias religiosas oficiales de algunas masonerías pueden implicar dogmatismo cuando esperan que ellas se acepten como verdades evidentes que no requieren ser probadas, ni que cabe cuestionarlas ni dudar sobre ellas, porque se consideran reveladas por una divinidad.

Este dogmatismo se expresa como la obligación de creer en determinados postulados de naturaleza religiosa. Así, las normas de reconocimiento de la Gran Logia Unida de Inglaterra, GLUI, pese a haber sido atemperadas en 1989, establecen en sus partes pertinentes: “Para ser reconocida por la GLUI, una Gran Logia debe respetar las siguientes normas: … – – Los francmasones bajo su jurisdicción deben creer en un Ser Supremo. – Todos los francmasones bajo su jurisdicción deberán tomar sus Obligaciones sobre o a plena vista del Volumen de la Ley Sagrada (que es la Biblia) o sobre el libro que el candidato considere como sagrado.”(Regularidad…, s.f.) (el subrayado es mío). Cabe aclarar que en el original en inglés se utiliza la palabra “sacred”, que se refiere a algo digno de respeto religioso por ser relativo a las cosas divinas.

Pero ante el dogmatismo cabe el a-dogmatismo, principio sustentado por las masonerías que se autocalifican de liberales y “adogmáticas” para denotar que institucionalmente no asumen ningún dogma, pero con el señalamiento de que sus miembros tienen el derecho de tener creencias religiosas. Así, CIMAS, la Confederación Interamericana de la Masonería Simbólica, se autodefine como “… una entidad Soberana e Independiente de la Masonería Universal, de inspiración liberal y adogmática.” (CIMAS, 2014) y en su Declaración y Principios aclara: “16. Considerando que las ideas metafísicas son del dominio exclusivo de la apreciación individual, la Institución rechaza toda afirmación dogmática, por lo que no prohíbe ni impone a sus miembros ninguna convicción teológica o metafísica.” (CIMAS, 2005)

Por su parte, la postura anti dogmática si bien ya se manifiesta en el mencionado caso de CIMAS con su rechazo institucional a las afirmaciones dogmáticas, este no abarca a sus integrantes, mientras que el anti dogmatismo puede ser más amplio en el Rito Primitivo, en el que, por ejemplo la Academia Ecuatoriana, se opone al dogma y no admite candidatos que sustenten ideas dogmáticas: “La Francmasonería Primitiva Universal constituye una organización educativa y fraternal que pretende la liberación del ser humano y de la sociedad, para lo cual forma a sus integrantes en la práctica de la ética, la búsqueda de la verdad científicamente demostrable, … .- para ser parte de la Academia Ecuatoriana de la Francmasonería Primitiva Universal se requiere que el candidato o candidata tenga un correcto comportamiento ético en su vida pública y privada, que su pensamiento esté libre de dogmas, y …” (AFE, 2015) 
En este caso el requisito común de distintas masonerías de que quienes quieran ingresar en ellas sean “personas libres y de buenas costumbres” ha evolucionado desde una concepción de libertad que no admitía siervos o esclavos a una concepción que no solo espera que ellos o ellas estén libres de vicios, sino fundamentalmente que estén libres de dogmas.

3. Teísmo y ateísmo
El teísmo es la creencia religiosa que sostiene la existencia de uno o más dioses y que él o ellos actúan en el mundo. Y a esta actuación divina en el mundo se la denomina “providencia”, por lo que es esta creencia la que justifica otras relacionadas, como la de los milagros (sucesos aparentemente inexplicables por las leyes naturales, atribuidos a intervención divina).

En cambio el deísmo, presente en ciertas religiones orientales como un dios que no interviene en el mundo, es definido filosóficamente como ente exclusivamente creador o primera causa de lo existente.

En masonería, la concepción de “profesar aquella religión que todo hombre acepta” de la Gran Logia de los Modernos de 1717, expresada en el contexto de la Constitución de Anderson de 1723, y la referencia a una “primera causa de todo cuanto existe” denominada Gran Arquitecto del Universo, en ciertas tendencias liberales del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, se han considerado como deístas.

Por su parte, los rituales masónicos que contienen oraciones o invocaciones a una divinidad, y hasta incluyen pedidos a ella, manifiestan creencias religiosas teístas. Por ejemplo, en la apertura de los trabajos yorkinos encontramos invocaciones como esta: “HH:. estando la L:. debidamente constituida, antes de declararla abierta, invoquemos las bendiciones del G:. A:. D:. U:. sobre todas nuestras empresas.”. (SGLNE, 1976, p. 5), lo que supone dirigirse o pedir el favor de una divinidad, a la que se le asigna el nombre de Gran Arquitecto del Universo, para que ella extienda sus protección sobre las actuaciones de las personas que la invocan.

Frente a esto, el ateísmo supone la no aceptación de la idea de la existencia de uno o más dioses. Sin embargo, a partir de esta postura hay distintos tipos de ateos, desde los que en su vida diaria simplemente prescinden de la idea de una divinidad, hasta aquellos que afirman enfáticamente la no existencia de uno o más dioses, asumiendo posiciones que podrían incurrir en una suerte de dogmatismo, pasando por quienes expresan su ateísmo como una conclusión a la que han llegado como fruto de estudios y razonamientos sobre el tema, sea que esta conclusión la tengan solo para sí mismos y sus inmediatos allegados o que la difundan y argumenten.

En las masonerías liberales son sus miembros individualmente considerados los que pueden ser ateos, aunque generalmente no lo expresan de esta forma, sino que al sustentar la libertad absoluta de conciencia consta la manifestación de respeto a las opiniones particulares que tengan al respecto sus miembros. 

Pero la última versión del Ritual de Iniciación del Gran Oriente de Francia (2009) es muy clara al respecto, pues desprende la no creencia, o ateísmo, como una de las posibles consecuencias del principio de libertad de conciencia: dice el Primer Vigilante “El Gran Oriente de Francia no admite ningún límite a la libertad del espíritu, a la libertad de conciencia. Precisemos que cada uno de nosotros tiene el derecho a creer en una inteligencia que rige el mundo, o a no creer tal cosa; que cada uno de nosotros puede creer en un dios creador (que algunos Francmasones llaman Gran Arquitecto del Universo), o de no creer; que cada uno puede practicar una religión, o no practicar ninguna. Todas las ideas filosóficas, políticas, sociales u otras son iguales a nuestros ojos mientras, por supuesto, respeten la dignidad del Ser Humano.” (p. 45)

En el campo de las francmasonerías progresistas, la Academia Francmasónica Ecuatoriana, de Rito Primitivo, también es clara en su posición sobre este asunto: “Admite librepensadores, agnósticos, ateos, y practicantes no dogmáticos de religiosidades no supeditadas a imposiciones de jerarquías religiosas, siempre que se caractericen por una constante búsqueda de la verdad y la práctica del laicismo.” (AFE, 2014)

En el caso de la Logia Líbera Eugenio Espejo, de Quito, Ecuador, influenciada doctrinariamente por las masonerías liberales y progresistas, concilia ambas posturas en su Constitución logial: “Respeta las concepciones metafísicas individuales de sus integrantes en el marco de su proceso de búsqueda de la verdad, basada en la razón, la experiencia y la ciencia; y propicia en ellos el desarrollo del sentido crítico, el librepensamiento, el estudio de la filosofía y el método e información científicos. Institucionalmente se rehúsa a realizar afirmaciones dogmáticas.” (LLEE, Art. 2.5)

4. Gnosticismo y agnosticismo
En los términos gnóstico y agnóstico el elemento común es “gnosis”, que significa “conocimiento”, mientras el elemento diferenciador es el prefijo “a”, que significa “sin”. Es decir, gnosticismo y agnosticismo significan “conocimiento” y “sin conocimiento” respectivamente.

El problema es que “El concepto de agnosticismo está definido por razones de su misma estructura gramatical, en función del gnosticismo (y así lo definió claramente Huxley). Pero lo que ya no está tan claro es qué tipo de gnosticismo tuvo éste como referencia, como «variable independiente»;…” (García, 1999, 391)

Entonces, la pregunta importante es ¿qué contenidos se le atribuyen a la gnosis? o ¿a qué conocimiento se refiere? Es cierto que puede haber hermanos que se consideren gnósticos y que se piense que algunas masonerías operativas del Medioevo pudieron tener influencia gnóstica, en ese entonces una herejía, pero aquí la gnosis que interesa es aquella a la que se refiere el término agnóstico, utilizado por muchos hermanos que así se califican y que representan toda una tendencia.

Y resulta que Thomas Henry Huxley, biólogo británico que inventó el término agnosticismo en 1869, no se refería a lo que usualmente se entiende por gnosis, es decir a la idea religiosa de salvación (gloria y bienaventuranza eternas), que sostiene que ésta no se alcanza solo por la fe, sino también por el conocimiento, entendido como una introspección de lo divino, mediante el cual una persona puede salvarse a sí misma. Huxley entendía por gnosis la presunción de conocer la verdad sobre asuntos filosófico-religiosos que tienen muchas personas, aunque esa “verdad” sea diferente para cada una de ellas. El lo explica así:
“Cuando llegué a la madurez intelectual, y comencé a preguntarme a mí mismo si es que yo era un ateo o un teísta, o panteísta; un materialista o idealista; un cristiano o un librepensador, y me di cuenta que cuanto más aprendía y reflexionaba, menos podía llegar a una respuesta; hasta que al fin llegué a la conclusión de que no estaba de acuerdo ni en desacuerdo con todas estas denominaciones, excepto con la última. 

La única cosa en la cual estas buenas personas estaban de acuerdo era precisamente aquella en la que yo difería de ellas. Ellos estaban bastante seguros de que habían llegado a una “gnosis” – de que habían más o menos resuelto este problema existencial; mientras que yo estaba bastante seguro de que no lo había hecho, y de que tenía una fuerte convicción de que el problema no tenía solución. Y, con Hume y Kant de mi lado, no podía considerarme presuntuoso al aferrarme a esta opinión…”

“Así que me puse a pensar, e inventé lo que concebí como un nombre apropiado, el de “agnóstico”. Este vino a mi mente como la sugestiva antítesis del “gnóstico” de la historia de la iglesia, quien profesaba saber tanto de las cosas que yo ignoraba; y aproveché la primera oportunidad de exponerlo en nuestra sociedad, para demostrar que yo también tenía cola, como los otros zorros. [Citado en “Encyclopaedia of Religion and Ethics”, 1908, editada por James Hastings MA DD]” (Mathew, 1997)

Por tanto, es a este conocimiento o presunción de saber, que se manifiesta como convicción filosófica o religiosa, al que Huxley se refiere como “gnosis”, a lo que contrapone su idea de que el problema no tiene solución, de que no es posible dicho conocimiento. Esto sería el sin-conocimiento, la a-gnosis o agnosticismo, desde la perspectiva de quien creó el término, posición que la encuentra compatible con el librepensamiento.

El agnóstico reconoce que no tiene ese conocimiento filosófico-religioso, e incluso sostiene que considera improbable o que no es posible que la mente humana pueda llegar a tenerlo. 

Así, el agnosticismo es una posición intelectualmente seria de muchos buscadores de la verdad, quienes dudan permanente. Pero esto no se contrapone con el hecho de que puedan desarrollar su vida al margen de cualquier creencia religiosa, lo que implica una posición atea, razón por la cual es usual encontrar personas que son al mismo tiempo agnósticas y ateas, o “agnóstico en la teoría y ateo en la práctica” como se definía a sí mismo el filósofo británico Bertrand Russell. Aunque Engels consideraba que el agnosticismo es un materialismo o un ateísmo vergonzante.

En las masonerías liberales y progresistas el tratamiento a los agnósticos es básicamente el mismo que se da a los ateos, mientras que en determinadas logias de algunas masonerías conservadoras podría darse cierta apertura para con los agnósticos, pero no con los ateos, probablemente porque el primer término resulta menos fuerte, más incomprensible, hasta confundible con el deísmo, que les parece más honorable, o consecuencia de una crisis existencial o de fe, que podría solucionarse con la iniciación.

Por Guillermo Fuchslocher
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