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personales de su autor como Maestro Masón

23 de julio de 2015

EL SILENCIO DEL APRENDIZ. UNA PARADOJA MASÓNICA MAS

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Creo que en ningún ritual masónico he leído que se imponga un silencio en logia más a allá de las pausas entre las ceremonias o tras la lectura de planchas, y menos que se imponga  un cierto tipo de silencio al Aprendiz masón, salvo claro está  la entrada y estancia  en el Gabinete de Reflexión que es el momento del paradigma del silencio como escuela.

Lo cierto es que no sé de dónde parte esta teoría del silencio en logia, y menos aún la cuestión del silencio que atañe  a los Aprendices masones, dejándolos mudos,  aunque mucho me barrunto que esta modalidad provenga de las modas esotéricas que han poblado transversalmente a la masonería, las cuales suelen trabajar el accésit trascendente mediante la mística del silencio, y uno de sus buenos propagadores ha sido el Hermano del GOdF : Oswald .Wirth

Está claro que cuando uno llega a un sitio, a un lugar, pues suele mostrarse retraído, y observa más que habla, aunque a veces suceda al contrario, como sucede en logia y en otros ordenes de la vida, y por tanto se pides observancia  pero de ahí a colocar la mordaza del silencio en logia, es otra cuestión a la  cual ya he dedicado alguna que otra entrada.
Tanto es así que proveniente tanto del ámbito religioso como del esotérico, tipo Guenón o, la New Age, O. Wirth etc..se ha instalado en la masonería una cierta mística del silencio, y hay toda una  campaña de promoción sobre sus beneficios, y enseñanzas y miles de aporemas místicos filosóficos los cuales  distan mucho  de ser considerados como parte del corpus masónico, por más que masones y estructura se empeñen en su divulgación.

Aunque yo  no quito ni discuto sobre la veracidad  de la búsqueda o su realidad transcendente en base al silencio, aunque debo indicar que la masonería no es mística monacal que se construya sobre el silencio, ni interno ni externo, 

Las logias no están ubicadas en los desiertos carmelitanos, ni los masones son los habitantes de los eremitorios, ni los Aprendices los Hermanos menores, aprendices de la mística del silencio como vehículo de la meditación transcendental.

Las logias nacieron en los entornos urbanos y tabernarios, y han bebido de los entornos canteriles, y sí uno conoce mediamente el mundo canteril , o las cofradías artesanales de uno u otro tipo: canteriles, carpinteros, serradores, albañiles etc, de sobra sabe que esos entornos son poco propensos a la mística del silencio, pues la comunión nace de la palabra que trasmite conocimiento, y en aquellos viejos gremios que tanto admiramos convivían los alegres y charangueros cofrades de la corporación  y  los monjes que tenían  otro lenguaje, otras sinergias y otra místicas , cada uno tenía su tiempo su espacio y ocupación.

Aunque hay una cierta tendencia a mezclar  todo, y hacer de los canteros una especie de monjes seculares, olvidando que nosotros los masones somos producto tangencial de aquellos gremios corporativos,  que a través del crisol de  las  Luces se nos califica como  hijos de la luz, de la razón, del debate y la reflexión abierta y expuesta.

Por tanto entiendo muy poco el silencio en logia y menos convertida en una mordaza al modo de una  beatífica mística a lo Paulo Coelho,  digamos que yo soy mas partidario de la simbiosis relacional y de aprendizaje a lo Guillermo de Baskervile  y Adso de Melk  (El Nombre de la Rosa).

En todo caso parecemos olvidar que las logias  modernas si así lo hubieran querido los Hermanos fundadores, se hubieran fundado en los espacios religiosos a protección y  a cubierto,  y a modo y manera de aquellos «otros» que tan pegados estaban al arte canteril... e incluso alguna que otra iglesia  hubiera acogido de buen grado este trabajo de reflexión y la escuela del silencio.

Pero las logias nacieron nacieron en ambientes festivos, celebrados a la mínima con banquetes y brindis y fraternales canciones, concelebrados  por masones que hablaban por los codos, y así ha sido  durante muchas décadas...

En todo caso si se hubiera querido que los Aprendices guardaran silencio en Logia más allá de requerir a éstos prudencia y observancia, se hubiera expuesto sin más, al igual que se ha hecho con otros temas o cuestiones de organización logial, que la mudez fuera su estado natural.

Hay que indicar que del silencio en logia es algo tardío, y no parece que leamos muy a menudo los rituales antiguos pues  olvidamos que están compuestos en su mayor parte de una cuestión que se obvia, y se deja ya para recordar una vez al año,  me  estoy refiriendo a los catecismos masónicos.

No hay un solo ritual masónico que se precie, que no incorpore a su corpus argumental y teratológico  el muy conveniente catecismo masónico, o sea un activo dialogo entre el Maestro, o Venerable Maestro y el Aprendiz, donde uno pregunta y el otro contesta de forma activa, en un intercambio de reflexiones que demuestra una gran interacción logial entre los miembros de un taller tenga el grado que tengan.

Detrás de esos catecismos y de  toda nuestra fundación hay  un trabajo de reflexión, un arte de la memoria  y la pautación de la intervención  y la palabra  al estilo de «masón word» que no debiéramos de olvidar, una cosa es pautar la palabra y otra es enmudecer a los «otros» para convertirlos en una especie de  observantes místicos adoradores del silencio como introspección logial, que como digo tiene sus momentos, pero no puede ser una escuela como se ve , se expone y se pregona. y menos en una masonería libre.

He dicho
Victor Guerra. MM.:.

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