Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

29 de enero de 2015

DISCULPAS Y ENTENDEDERAS EN EL CASO CHARLIE HEBDO DE LA GRAN LOGIA DE ESPAÑA

INTRODUCCION

A la Gran Logia de España (GLE)  o sea a la masonería «regular» española, a los que algunos tildan de «patas negras» de la masonería española, no sé porqué razón en los temas  de «Comunicación», digamos que le salen los tiros por la culata, como ya he comentado alguna vez en este blog , y el penúltimo  ha sido la cuestión CARTA DE LA GRAN LOGIA DE ESPAÑA  emitida y hecha publica con respecto al tema de atentado contra la Revista Charlie Ebdo.

Nada hubiera sucedido si dicha carta, a modo de pésame se hubiera dirigido a las familias de los fallecidos por el asesinato perpetrado por el integrismo más radical del Islán. En el caso de los fallecidos  profanos (los no masones), es de imaginar que se debiera de haber enviado  los pésames a la Revista Charlie Ebdo,  o a los familiares de las víctimas, o en todo caso, hacerle llegar el sentir  al Estado francés, y que en todo caso,  vaya  por delante,  ignoro sí se ha hecho , aunque la obligación de hacerlo tampoco es que deba ser patente

Pero resulta que entre los asesinados  había vario masones, dos de ellos del Gran Oriente de Francia: (M.Renaud y B.Maris,) y hubo otro  fallecido Hermano de la Gran Logia de Francia (B. Ollaginer), a la misma vez ha  que tal hecho a alcanzado a modo de  daños colaterales a otros Hermanos y Hermanas  masones por diversas razones de  parentesco.
Todo esto no tendría la mayor importancia, o no debiera tenerla, y menos en España, ya que «todos» manifestamos nuestra repulsa y desde este blog la  hicimos llegar la protesta y pésame de este modo: http://www.victorguerra.net/2015/01/el-fanatismo-religioso-la-verdad-es-que.html

Pero hete ahí,  que dos días después del atentado la Gran Logia de España, dirige una Carta  a Jean Pierre Servel, Gran Maestro de la Gran Logia Nacional de Francesa (GLNF), lo cual  ha dejado descolocado a casi todo el entorno masónico, pues no se trata efectivamente de un “PESAME» sino de  una especie extraña de condolencias y repulsa contra el f violento radicalismo fundamentalista  islámico, cuya carta  se presenta ante la Gran Logia Nacional de Francesa,(GLNF) de clara  adscripción masónica «regular», y  que nada tiene que ver con el atentado o sus victimas, más allá de ser también como las victimas: masones y franceses.


En los entornos masónicos españoles sorprendió dicha carta de la GLE dirigida  a la GLNF, entendida  esta como un pésame enviado a alguien fuera del contexto de los hechos, además de la  poca razón y explicación se encuentra al hecho de hacerlo de este modo y de forma pública, pero digamos que en general nos hemos mantenido en silencio pues los hechos aún eran recientes  como para sacar estos temas a la palestra.

Pero la polémica  y la reacción frente  a esa CARTA enviada por el Gran Maestro Oscar de Alfonso (GLE) a su homónimo en la GLNF ha  subido de tono y ha cambiado de escenario, en tanto que no son los «otros» masones los que critican la posición y la propuesta de Oscar de Alfonso que también, sino que desde dentro de la propia organización masónica como la Gran Logia de España,  Hermanos como  Francisco J. Lifante manifiestan sin rubor su posición de forma abierta con una  CARTA ABIERTA DE F. J. LIFANTE  AL GRAN MAESTRO DE LA GRAN LOGIA DE ESPAÑA (GLE)

VG

MI OPINIÓN SOBRE LA CARTA REMITIDA POR EL M.R.H. Óscar de Alfonso 
A LA GRAN LOGIA NACIONAL DE FRANCIA


Como dicen las Constituciones de la Gran Logia de España, “un masón está obligado a no actuar contra los dictados de su conciencia”. Y esto es lo que voy a hacer.

Con la perspectiva más calmada que nos da el tiempo transcurrido desde que tuvieran lugar los trágicos acontecimientos del ataque fanático a “Charlie Hebdo”, creo que es hora de analizar la carta remitida por el M.•. R.•. H.•. Óscar de Alfonso a la Gran Logia Nacional Francesa, cuyo contenido encierra dentro de sí una serie de conceptos contradictorios por su propia naturaleza para aquéllos que lean entre líneas.

Para entender dichas contradicciones es preceptivo leerla con detenimiento y ser un iniciado. Concretamente ser iniciado en la masonería regular española, y trabajar o haber trabajado bajos los auspicios de la Gran Logia de España para comprender la sinergia de divisiones que coexisten dentro de la masonería universal.

Primero debo reseñar que el que suscribe este escrito es un masón regular  que  trabaja bajo los auspicios de la GLE, y si los principios de nuestra obediencia son los de “una Francmasonería que enseña respeto a las opiniones ajenas y tolerancia religiosa a fin de constituir un centro permanente de unión fraternal”, tal y como se dice en la misiva, este artículo será tomado como una propuesta conciliadora y no de otra forma, con el absoluto respeto que la figura del Gran Maestro merece.

Es evidente, a mi juicio, sin entrar a analizar la misiva, que su formato no es el más adecuado. Lo normal en estos casos es emitir un comunicado a la sociedad en general y a los HH.•. franceses asesinados en particular, tal y como han hecho todas las obediencias que se han pronunciado, incluso algunas de las reconocidas como “regulares”.

Otro hándicap, siempre según mi opinión particular, ha sido el tiempo de reacción. Mientras todas las obediencias, a nivel mundial, han reaccionaron de inmediato, Óscar de Alfonso tardó nada más y nada menos que dos días en pronunciarse, lo que da lugar a pensar que se ha estado “cocinando” un comunicado que finalmente, creo que se queda muy corto. Muy corto no sólo por su análisis simple con constantes referencias a valores masónicos un tanto excluyentes, sino también por su corto alcance.

Es una carta personal al Gran Maestro de la GLNF y no se expresa en ningún momento apoyo alguno a la revista francesa “Charlie Hebdo” o su solidaridad con las víctimas y sus familias, y lo más importante: a los dos Hermanos del Gran Oriente de Francia caídos en el mismo atentado, Bernard Maris y Michel Renaud.

La epístola se dedica más bien, en un ejercicio de reafirmación ideológica que no procedía en esos momentos, a hacer un repaso de las virtudes masónicas, contraponiéndolas a la barbarie cometida, cuando en realidad, la barbarie no iba en contra de los valores masónicos, sino contra la versión más intelectual e irreverente de un principio fundamental de la República Francesa: EL LAICISMO.

Es como ir (perdonen por el ejemplo, pero es muy gráfico) al entierro de un dibujante y consolar a la viuda con un folio, loando las virtudes del folio, y explicando los valores inamovibles de un folio, en lugar de solidarizarse con lo que este folio y la inteligencia del difunto producían.

El Gran Maestro perdió una oportunidad de oro para ofrecer públicamente sus condolencias por las víctimas en general y por los dos Hermanos Masones caídos en particular. En lugar de ello, de Alfonso, se dedica a utilizar los mismos argumentos que critica: la intolerancia. Es esta y no otra la contradicción más importante que encontramos en la carta que se nos muestra.

Tras dos días de expectación por conocer la postura del máximo representante de la GLE, se nos envió un texto que NO RECONOCE a los dos HH.•. que han fallecido en estos brutales atentados. Esta omisión no se debe a otra cosa que a la propia imposibilidad de coexistir con otras obediencias, y que, por consiguiente, induce a no expresar públicamente ningún reconocimiento a las obediencias “irregulares” ni expresar solidaridad alguna, siquiera en circunstancias tan excepcionales como las que concurrieron esos días.

Todo sería hasta coherente si no fuera por la reciente convocatoria hecha por la Gran Logia de España en la que se conmina a los Hermanos a reconocer el trabajo de un masón y nominarlo como “masón del año” INDEPENDIENTEMENTE DEL SEXO Y LA OBEDIENCIA A LA QUE PERTENEZCAN. Habíamos observado con ilusión esta convocatoria que parecía fruto de una mentalidad más abierta con respecto a otras obediencias, pero por lo que vemos, ha durado apenas unas semanas.

Desde la masonería de base, alejada de los prejuicios de las altas esferas políticas en la masonería, nos gustaría que se cumplieran los preceptos morales que se nos inculcan desde nuestra iniciación: la tolerancia y la fraternidad universal, sin exclusiones que responden a los intereses de unos pocos tal y como tristemente sucede en la sociedad profana.

Conminamos a los Hermanos que lean estas líneas a contraer un espíritu crítico y que se inspiren en esa inquietud que una vez los llevó a iniciarse en nuestra augusta Orden.
Que la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad reinen en vuestros corazones y…en vuestras mentes.

Francisco J. Lifante R.·. L.·. S.·. Hiram Abiff nº 80 VV. de Alicante que trabaja bajo los auspicios de la GLE y  el REAA

27 de enero de 2015

EL METODO MASÖNICO

 - Fotografía: Estatua de Newton esculpida por Paolozzi, 1995, Londres

El tema o temática del METODO MASONICO es un bello ejercicio al que se han dedicado varios y variados Hermanos, que por lo que puedo intuir se engarzan en dos polos, una desde la opción de la masonería de tradición y la otra la general la práctica del REAA y esa visión la comparten importante referentes intelectuales con Mircea Meliade y que un distinguido Hermano como Jose Luis Cobos (GLSE) reelaboraba de este modo el "método iniciático es una tradición. Método quiere decir camino, vía, procedimiento para hacer algo, que va perfeccionándose con la repetición de dicha tarea. Iniciático porque este camino está jalonado por una sucesión de ritos de paso que son conocidos en el ámbito masónico, con el término genérico de iniciación”

Y para ese viaje se nos propone una serie de preceptos de partida basados en las nociones de Mircea Eliade a cerca de la Iniciación, y como no partiendo también de consideraciones de que la Iniciación es la «Hermeneusis vivida» y el »Vitriol , e es pieza clave de interpretación que juega el mismo papel que la clave que pone el compositor al principio del pentagrama. De entre las múltiples interpretaciones que pueden darse a este enigmático símbolo yo me quedo con la siguiente, porque es coherente con la visión del método que presenta»

.Se entiende por tanto que una cuestión capital dentro de este desarrollo de la concepción del METODO MASONICO es contar con un elemento esencial un tanto hermenéutico y alquímico como es el Vitriol, que por cierto es un símbolo muy presente en el REAA, y deberíamos para seguir en la tarea que se nos encomienda de «descubrir las verdades» de dónde viene este elemento y como se introduce en masonería, y por tanto debiéramos saber también y cómo opera en nuestro desarrollo.

No menos importante sería saber algo a cerca de las reelaboraciones que de él se han hecho para adecuarlo a las necesidades conceptuales del proyecto masónico, sobre manera desde la visión escocista, pues nos queda por saber si ese esencial elemento para desarrollar el Método Masónico que se nos propone está en nuestros argot , en nuestro corpus ritual y si pudiera tener cabida si desde un rito como el que yo practico que se considera como el Rito de Fundación (rito de Los Modernos, practicado desde la primera gran logia, que se aleja de religiosidades y esoterismos varios y que no precisa para desarrollarnos como masones de ese misterioso elemento alquímico denominado VITRIOL.
¿Queda por tanto en el aire esa pregunta que sucede en aquellos Ritos, como el Moderno o el Rito Francés, en los que dicho elemento no está, o que se resistieron a dejarse penetrar a pesar de los mucho intentos que ha habido, y que lo rechazaron por considerar que tal elemento es un activo carro de venus conceptual fuera de la idiosincrasia masónica?

Introducir por tanto esoterismos para explicar nuestro desarrollo personal está bien y agudiza nuestro ingenio, y nuestras codificaciones llevándonos a milenarias escenas de alquimistas, las cuales podemos reelaborar para ajustar tales visiones a nuestras perentorias necesidades de explicarnos.

Mucho podemos hablar de Método Masónico y lo han hecho muy reputados Hermanos, que han escrito libros y libros, y en muchos de ellos han terminado yendo al mundo cabalístico, alquímico y hermético para explicar una realidad que ha ido creciendo con nuestros rituales.

Rituales que hemos ido construyendo como hemos podido y sabido, con nuestros marcos de referencia histórica y filosófica, y que a poco que escarbemos en ellos veremos sus imperfecciones, sus contradicciones, sus irrealidades, por tanto a mí personalmente no me valen las construcciones hermenéuticas tan bellas como se nos propone mediante el Vitriol.
Creo que nuestro método si es que hay alguno es como dicen nuestras Constituciones un método de especulación filosófica que nos permite, o nos facilita la “búsqueda de la verdad, el estudio de la moral y la práctica de la solidaridad”

Trabajamos pues con la especulación como herramienta para lograr el “mejoramiento material y moral y el perfeccionamiento intelectual y social” de nuestro entorno, y esa posición y conceptualización nos obliga de antemano a la reflexión, de acuerdo con el sentido etimológico de la palabra especulum/espejo.

Mirarse «reflejado» en el espejo es «reflejarse» tal y como lo hacemos cuando en nuestra iniciación se nos enfrenta con nuestra propia imagen en el espejo, con ello comienza un acto de «reflexionar-se». de repensarse, pero se nos dice que el reflejo que vemos es el “enemigo” cuando en realidad debiera considerarse desde el punto de vista del «reflexionar-se», del autoconstruirse.

Nuestro trabajo logial es un método de relación personal entre hombres y mujeres libres que cooperan para que la logia se convierta de un hipotético Centro de Unión que indicó el Pastor Anderson a un utópico Centro de la Unidad entre personas de diferentes edades, biografías, horizontes espirituales, ideológicos y filosóficos, los cuales desde esa diversidad se reconocen entre sí, en su grado y calidad y cualidad, y eso debiera darse también de igual modo en la llamada Cadena de Unión.

Por tanto hablamos sobre un método masónico que se ha ido creando, y reelaborando a la vez que conservado a lo largo de los tiempos, mediante una tradición que se transmite de generación en generación, con cambios y evoluciones y ese es nuestro mayor y mejor tesoro.

La comprensión de ese método supone la adquisición y la interiorización de una serie de conocimientos y corpus simbólicos que hemos de ir incorporando gradualmente a nuestra práctica masónica en el seno de la Logia, distinguiendo lo real de lo esencial.

Por tanto la unión y la intensidad de la relación fraternal de una Logia se funda pues, en la participación de todos los hermanos en el lenguaje común de los símbolos, y del rito como símbolo dramatizado que debe ser conocido, debatido e interiorizado por todos los miembros, pues ello nos permite a todos de esta forma comunicarnos a pesar, y por encima de nuestras diferencias espirituales, generacionales, o filosóficas; y no podemos ni debemos huir de ello, por banal que nos parezca, o por interesantes que nos parezcan otros debates u ámbitos conceptuales.

Debemos tener en cuenta que «El Rito crea el momento de la unidad y establece además la distancia justa entre los hermanos para poder sentir el calor del otro, sin invadir ni violentar el espacio vital del otro».

Por lo cual debemos velar por mantener la transmisión del método ritual a salvo de contaminaciones o variaciones, y ello exige la lealtad de cada masón para con la integridad y la riqueza del «thesaurus» masónico recibido, es decir: «manteniendo los mitos, símbolos, rituales, costumbres, y las virtudes morales e intelectuales sobre las que tradicionalmente se asienta nuestra tradición masónica y nuestra inclinación logial y obediencial».

Teniendo en cuenta que son referencias que debemos pasar de una generación a otra, sin que el contenido cambie, aunque los vehículos de transmisión tengan una increíble pátina de modernidad, pero ello no supone transmitir como papagayos los rituales, o los Usos y Costumbres, es necesario hacer un esfuerzo suplementario en esa labor de reconstruirse de reelaborar toda la simbiosis ritual, para saber lo que esencial de lo que son añadidos, lo que real a lo que es trampantojo, que nos puede también servir para caminar en nuestra demarche masónica , pero debemos ser capaces de tener esa agudeza de ver, y ver el sentido de nuestra autocontrucción.

De hecho, esta forma de transmisión ha variado según han cambiado los estilos del «discurso intelectual» que se ha ido amoldando en cada momento a las ideas, a los conceptos, a las corrientes de pensamiento, o los tipos de cultura profana, lenguajes, vocabularios. etc.

Hoy este discurso es el que corresponde a «este tiempo», por cuanto que es el lenguaje de hoy que es el que nos podemos entender los hombres y mujeres en la actualidad pudiendo afirmar que «el espíritu permanece, pero la letra cambia sin traicionar al espíritu». Esa debe ser nuestra trayectoria como proyecto que camina hacia la constitución de la futura logia que busca el Centro de la Unidad.

El Ritual se ha de realizar mediante la transmisión oral, y ello debe asegurar su autenticidad, y debe descansar en esa oralidad como medio de comunicación personal por excelencia y como garantía del contacto humano y el secreto masónico.

Motivo por el cual la palabra, ha de ser pautada por el Rito, dicha de hermano a hermano, de cara al Oriente, pero no como un arma arromadiza, o como una pelota que se le cuela al hermano para que debata interminablemente, o para que el Maestro engulla y digiera sus propias contradicciones o ignorancias, o muestre sus sapiencias.

La palabra ritualizada tiene una fuerza y un calor que multiplica su eficacia comunicativa, por tanto nuestras planchas deben ceñirse al sentido del consenso, al concepto de ayuda, de superación dando a la transmisión masónica la intensidad que le corresponde, no sólo como adquisición de conocimiento sino como incorporación a una Tradición, a una cadena de hermanos de la que formamos parte como un eslabón más en continua formación .

Nuestro trabajo masónico ha tenido muchas reelaboraciones desde antes, durante y después de 1721, y cuyo producto llega a nuestras manos a través de muchos autores,. donde ha intervenido desde las Guildas, pasando por Anderson, hasta nuestros días y sin embargo el núcleo, la médula de la tradición masónica sigue siendo la transmisión oral y directa, de persona a persona a través de una herramienta ideal como es l Rito trasmitido mediante el ritual.

Por tanto podemos señalar que la masonería, o sea nuestra peculiar forma de trabajar es una forma compleja de interactuar en un medio, o un entorno, pero no de una forma sistemática sino desde la diversidad que es nuestra riqueza y nuestro valor, porque así de diversas y multifuncionales son nuestras propias herramientas.

Es esencial saber que pese a las grandes avances no se puede transmitir nuestro peculiar método masónico a distancia, porque no es sólo un conocimiento intelectual, sino una vivencia en un ámbito espacial muy determinado, donde ese “Thesaurus” nos dice mucho sobre el ser y esencia; y ello nos invita a un determinado comportamiento, y sabemos por propia experiencia cuando hemos intentado trabajar desde la distancia y sin el contacto y la vivencia ritual lo que nos ha pasado, malas interpretaciones, vuelcos del sentimiento sobre la razón, o el sobrepeso de la razón sobre el sentimiento.

Sólo la participación en el Rito nos puede dar la profundidad comunicativa que permite hacer masonería. Sin esa profundidad no hay trabajo masónico por mucho Vitriol que vertamos, el acto de «reflexionar-se», es personal y necesita de capacidad y de cualidad y sobre todo de sinceridad.

He dicho
Víctor Guerra.
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