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personales de su autor como Maestro Masón

14 de agosto de 2015

MASONERÍA, EL GADU Y LA RELIGION DE POR MEDIO

cosntruccion

Hace unos días publicaba un provocativos post sobre el tema del Gran Arquitecto del Universo (GADU) recogiendo una propuesta  que en 1954 planteaba Maurice Paillard, quien fuera Venerable de una logia del GOdF en Londres.
La respuesta ante mi post no se  hizo esperar, ni en numero de lectores ni en el numero de intervenciones de comentarios del artículo por toda la red, que por numerosos no traigo hasta aquí, pero en general  casi todos ellos recogen una misma tónica
.
En vez de entrar en el debate, sobre el GADU,  o la existencia del GADU y su creación como marco religioso en la masonería operativa y especulativa, y sus imposiciones o dejaciones..., pues cada cual se fue despachando sobre lo que representaba la figura del GADU,  para cada uno,más allá de lo que la  Gran Logia de Inglaterra dictara y sus correspondientes  en cada país, aceptaran como tal , y sobre lo cual,   juran los "masones de tradición". como marco de referencia para su quehacer masónico.

El problema no se plantea con tanta virulencia en el marco geográfico continental europeo, que más o menos ha ido recibiendo información y la bibliografía, aunque escasa, el problema deviene con respecto a Latinoamérica, donde los comentarios e intervenciones , han dejado ver una cierta ignorancia sobre algunos temas masónicos, pues en general, se confunden temas y conceptos, y cuando no, se  mezcla religión y masonería sin mucho más problema, ni comedimiento y dejando ver la escasa referencia que existe sobre la evolución de la primigenia masonería.

No es que yo piense que en Latinoamérica no exista conocimiento masónico. o sobre la historiografía masónica, ni estudiosos capaces de dar luz, no es eso, pero viendo lo que se cuelga , incluso por reconocidos Hermanos, se impone una cierta tarea de ir introduciendo temas y temáticas como base para el debate, y de esta idea participan  de lanzar un cierto órdago a la topicidad, participan prestigiosos Hermanos., algunas jerarquías masónicas y masonólogos de gran proyección.

Hoy no quiero entrar en el tema de la religión y la masonería, a lo cual ya he dedicado alguien que otro trabajo que expongo a modo de complemento
Sino más bien, la intención es la de  dar una pincelada sobre el tema de los orígenes de la masonería especulativa, para que tengamos unas nociones mínimas sobre dicho momento,  y pare ello voy a rescatar un trabajo de mi fiel colaborador Saúll Apolinaire (Imprenta de Benjamin) que bajo los auspicios del Circulo de Estudios de Rito  Francés Roëttiers de Montaleau, fue traduciendo trabajos del ingles y del francés, para que  todos fuéramos  teniendo idea de lo que se estaba trabajando por prestigiosos estudiosos y Hermanos . y de esta manera  fuésemos saliendo de las largas telarañas de la ignorancia,  y no seguir en la míticas elucubraciones llenas de tópicos.

Aporto pues  un trabajo de Saul Apolinaire, el cual  tradujo con la autorización de su autor, y que fue  publicado en el blog Imprenta de Benjamin en febrero del 201, y que traigo  a este blog porque puede ser un buen recordatorio para saber de qué partimos, por ejemplo para abordar  el debate del GADU y el universalismo masónico.

Víctor Guerra. MM.:.

El Templo Masónico del siglo XVIII. Un espacio de paz religiosa y diálogo interconfesional..
Pierre- Yves Beaurepaire. .Université de Nice Sophia –Antinópolis. Centre de la mediterranée Moderne et Contemporaine.

Texto integral.
1.  La Francmasonería especulativa nació y se expandió por Europa en el contexto de la crisis de conciencia europea de los años 1680-1715 estudiada por Paul Hazard en una obra que hizo época (1).

Sus mitos y relatos de fundación pusieron el acento sobre la necesidad de reabrir la Torre de Babel y de hacerla el símbolo de la armonía entre los hombres.

La pérdida de sentido, la palabra perdida, la imposibilidad de comunicarse con un extranjero y de transmitirle su saber, eran las obsesiones de los hermanos.

La leyenda de Hiram, los hallazgos míticos en Egipto y en China de los vestigios del Arte Real, pero también la arqueología de la memoria masónica a la que se entregaban los francmasones anticuarios de la Gran Logia de Londres de los primeros decenios del siglo, lo atestiguan.

El templo del Gran Arquitecto del Universo es Babel, pero una Babel enderezada. Si bien la arrogancia de los hombres había precipitado su caída, dispersado a los obreros que se volvieron incapaces de comunicarse entre sí y de acordar, los obreros del Arte Real vuelven a elevar una nueva Babel, un templo a la concordia y a la armonía, donde la comunicación entre los obreros será restaurada por la práctica de una verdadera  “Koiné,” aquella lengua de signos y toques masónicos- el “lenguaje universal” que evoca el abate Prevost en el verano de 1737, y permite a dos francmasones reconocerse como hermanos.

2. En esa Europa en curso de secularización- el proceso es lento y no lineal- pero aun traumatizada por los enfrentamientos confesionales de los dos siglos precedentes, el proyecto toma una relevancia muy particular.

La mitad de los que prevalecen en la Gran Logia para la redacción de las Constituciones de 1723 están muy ligados a la Royal Society newtoniana y a los latitudinarios favorables a la apertura hacia los “disidentes” protestantes que habían participado en la lucha contra Jacobo II Estuardo y sus partidarios de una monarquía absoluta y papista.

Como ha escrito Jerome Rousseau-Lacordaire, “no había en Inglaterra un único protestantismo, sino protestantismos atravesados por una corriente de fondo: La “New o Experimental Philosophy(2)

Recordemos que el coordinador de la redacción de las Constituciones, el pastor  James Anderson que pertenecía a la Iglesia oficial en Escocia, la poderosa Kirk presbiteriana, era un disidente para Inglaterra, donde la Iglesia anglicana era la oficial.

Las Constituciones mismas fueron inspiradas por Jean-Téophile Desaguliers, pastor anglicano de origen hugonote- su familia era de la Rochela- tercer Gran Maestre de la Gran Logia de Londres y líder del newtonianismo.

Una vez excluidos los ateos, los antitrinitarios-heréticos por excelencia-; los libertinos- en el sentido de deístas- y evidentemente los católicos, los templos masónicos pudieron permitir a los disidentes de participar en la vida social y efectuar ese reencuentro de hombres que “de otro modo hubieran permanecido perpetuamente a distancia”. Las Constituciones traducen la influencia del latitudinarismo.

“(Artículo primero de las Obligaciones). Concerniente a Dios y la Religión.
Un masón está por su compromiso, sujeto a obedecer la ley moral, y si comprende bien el Arte (real) no será jamás ni Ateo estúpido ni Libertino irreligioso. Aunque los masones de antiguos tiempos estaban obligados a ser en cada país de la religión de esa nación, sea cual fuere esta, se juzga hoy mas apropiado obligarlos a esa religión en la cual convienen todos los hombres, dejando a cada cual sus propias opiniones; es decir ser hombres de bien y sinceros, u hombres de honor y probidad, bajo las denominaciones o creencias que les pudieran distinguir; así la masonería se convertirá en el Centro de unión y el medio de fomentar una amistad fiel entre personas que de otro modo hubieran permanecido a perpetua distancia.”

3. Los latitudinarios se apegaban a las Escrituras mas como forma de vida que como cuerpo dogmático y normativo; estimaban que el acuerdo acerca de lo esencial autorizaba el desacuerdo acerca de lo accesorio, estando la razón antes que el Espíritu, como primer intérprete de la Escritura. Numerosas figuras de prédica del latitudinarismo eran miembros de la Royal Society.

Por otra parte, los latitudinarios vieron recompensados por Guillermo II sus esfuerzos por apoyar a la Revolución Gloriosa: Edgard Stillingfleet  pasó a ser Obispo de Worcester, John Tillotson arzobispo de Canterbury, al igual que Thomas Tennison. En los sermones y escritos justificaban su tolerancia hacia aquellos a los que se acostumbraba denominar como no conformistas.

En 1686, ya John Tillotson escribía a William Penn: “Me he esforzado siempre  en mantener como principio de vida que no careceré de humanidad o caridad para los que profesen una opinión divergente de la mía”.(3)

El latitudinarismo propicia un acercamiento entre los diferentes protestantismos, mas allá del rigorismo presbiteriano, de esencia calvinista y del formalismo anglicano que emana claramente de la proximidad formal al catolicismo. Solo los unitarios, que rechazaban el dogma de la Santa Trinidad, estaban claramente estigmatizados como heréticos.

Por otra parte, en 1733, James Anderson los condenará sin apelación en su“Unity in Trnity and Trinity in Unity, being a dissertation against idolatrers, Modern  Jews and Antitrinitarians” por lo que había disidentes “malos y buenos”; la influencia del latitudinarismo y sus representantes dentro de la Royal Society se vuelve esencial para comprender el espíritu previo a la redacción de las Constituciones de la Gran Logia.

4. Pero el latitudinarismo no postula la indiferencia a la diversidad religiosa, lo que será totalmente anacrónico. Newton es hostil a toda tolerancia hacia los católicos.

¿Podría verse en el artículo primero de las Obligaciones, que siguen en las Constituciones a la parte consagrada a la historia de la Orden, una profesión de fe deísta como lo hace la historiadora norteamericana Margaret C. Jacob?. Parece un poco dudoso.  El deísmo extremo de un John Toland chocará contra los fundadores de la Gran Logia.

La primacía de la razón es afirmada, lo mismo que los principios fundamentales que permitieran trascender las diferencias,  y la libertad de conciencia.

Anderson responde así al deseo de muchos escoceses de integrarse al naciente Reino Unido, con el Acta de Unión de 1707. Desaparecen las referencias de los Old Charges  (los Antiguos Deberes que organizaban la Masonería operativa) a los ortodoxos católicos (los santos), del período anterior al cisma anglicano, y a lo anglicano (en el sentido de Iglesia principal episcopal). La “religión católica” a la que se refiere Anderson, significa  en su sentido etimológico, religión universal. La influencia de la Royal Society es, de nuevo, incontestable:

“…(se debe) recibir libremente a hombres de religiones, países y profesiones de vida diferentes…
(…) porque profesan abiertamente, no pretenden la fundación de una filosofía inglesa, escocesa, irlandesa, papista o protestante, sino una filosofía de la humanidad”.(4)

5. No se trata ahora de exponer los dolorosos traumatismos religiosos que un Desaguliers, de origen rochelés y hugonote experimentó personalmente.

Sin embargo, la identificación de esa religión universal con el cristianismo, en el espíritu de los promotores y redactores de las Constituciones, tiene pocas dudas. De hecho, los eclesiásticos protestantes eran relativamente numerosos en las columnas de las logias: cuarenta y uno pudieron ser identificados con certeza en 1730 en el registro de miembros de la Gran Logia; ciento cuarenta para 1790, aunque los registros están incompletos. Ninguno de los millares de sermones conservados en la biblioteca del Lambeth Palace estigmatiza a la Francmasonería. Es verdad que los francmasones ingleses y entre ellos los eclesiásticos francmasones, eran partidarios incondicionales de la Alianza entre la Iglesia y el Estado, obra de William Wartburton publicado en 1736. El Reverendo Caleb Fleming no escribe eso en su comentario de la Alianza entre Iglesia y Estado:

Si la Francmasonería reconociera la supremacía del Estado, del rey y de sus magistrados, el fundamento esencial de esta alianza sería que la Iglesia debe emplear su influencia dominante al servicio del Estado, y que por su parte el Estado sostenga y proteja a la Iglesia”? Y en un sermón en Lincoln Inn, el Dr. Downs, francmasón y deán de San Pablo sostiene que: “el francmason debe ser fiel a sus obligaciones cristianas, debe celebrar la santa comunión dentro del amor fraternal (…). La Iglesia de Cristo es una comunidad de masones espirituales(5).

6. La República universal de los francmasones no surgirá de los cuerpos de utopías cristianas, se producirá para el siglo19 diseñada para recrear la concordia entre cristianos, borrando las divisiones que el confesionalismo de Europa hizo nacer, ofreciendo el prototipo de la ciudad cristiana pacificada.

7.Debe señalarse que desde el origen, la Gran Logia no limitó la tolerancia religiosa a los protestantes. Los católicos no son excluidos aunque el contexto profano no le sea muy favorable; Muchas revueltas y la interdicción de acceder a todo cargo público lo muestran.
Deberíamos reconocer la generosidad del punto de vista de la Gran Logia, que se dota en 1729 de un Gran Maestre católico en la persona de Lord Thomas Howard, Duque de Norfolk Por otra parte, el cosmos masónico no se identifica estrictamente al cosmos cristiano. El Primer Gran Capellán de la Gran Logia de Inglaterra, William Dodd, ministro de la Iglesia anglicana, capellán del rey George III, estima que aunque los principios morales de la Francmasonería parecen mejor adaptados a los valores del cristianismo que a otros de no importa que religión, en realidad no son ni exclusivamente judíos o ni cristianos.

8.  En el contexto de la época, la propuesta de optar por el denominador común religioso o espiritual más pequeño, el Gran Arquitecto del Universo, aparece como de una insólita modernidad.

Los defensores de las Iglesias oficiales y los detractores de la Francmasonería no están equivocados. Figura del episcopado francés, el obispo de Marsella, Mgr. de Belzunce condena sin apelación los conventículos masónicos en un mandamiento de 1742.

Estigmatiza las “asambleas donde son indiferentemente recibidas gentes de toda nación, de toda religión y de todo Estado. Y por ese medio logran una unión íntima que se inclina a favor de un extraño o desconocido cuando por algún signo concertado se reconoce que es miembro de esa misteriosa sociedad (6)  Las dos bulas de excomunión pontificias del siglo XVIII no son las únicas causas.

Los francmasones protestantes también son víctimas de la Inquisición. Hablamos en especial del lapidario John Coustos, fundador de logias en Londres, París y Lisboa que se erige como un verdadero mártir de la Orden.

Su declaración publicada en 1746,” The Sufferings of John Coustos for free-masonry and for his refusing to turn Roman Catholic, in the inquisition at Lisbon; where he was sentece´d during four year to the galley; and afterwards releas´d....”conoció una larga difusión mucho mas allá de los medios masónicos.

( “ ...Los sufrimientos de John Coustos por la free-masonry y por rehusar convertirse en católico romano, en la inquisición de Lisboa, donde fue sentenciado a cuatro años de galeras; y después de ser liberado…”

9.  Pero las persecuciones e interdicciones de toda suerte- civiles y religiosas, católicas y protestantes- no hacen más que reforzar la curiosidad y el interés de los contemporáneos por la Francmasonería.

Ella emerge del campo de la sociabilidad confraternal del Antiguo Régimen y conserva sus santos patronos y los lazos estrechos con las fraternidades- especialmente con la de los Penitentes- inscribiéndose en un espacio social y público en curso de autonomización.

El proceso que conduce al impetrante a solicitar su adhesión es voluntario e individual, en ruptura con la sociedad organizada en cuerpos y comunidades .

La referencia al Gran Arquitecto del Universo  (GADU) -los francmasones trabajan bajo sus auspicios y a su gloria- es particularmente flexible y permite toda una gama de interpretaciones, aún si en realidad la mayor parte de los francmasones del siglo 18 identificaban al Gran Arquitecto del Universo con el dios de los cristianos.

10. Con todo, las condiciones de un diálogo entre las confesiones cristianas están dadas para la primera mitad del siglo 18. La Francmasonería responde a las expectativas de una parte de las elites europeas y hace del templo un laboratorio.

El asunto es tan serio que se tiende a olvidar que si las Luces francesas fueron mayoritariamente deístas, con frecuencia eran también las más cristianas de toda Europa.
La aparición de los altos grados masónicos de esencia cristiana y caballeresca a partir de la mitad de siglo acentúa el carácter cristiano de esa Europa masónica y crea de golpe espacios de diálogo interconfesional.

En esas condiciones pueden ser de interés las relaciones que se establecen en el seno de ese cosmos cristiano entre francmasones católicos y protestantes.

11 Debe en primer lugar, tenerse en cuenta que los esfuerzos de neutralización de la esfera masónica son manifiestos, y es lo que atestigua un francmasón interrogado por el tribunal de la Inquisición en Lisboa:  ”Estaba prohibido hablar de religión porque había católicos y heréticos, se evitaba toda discusión que pudiera alterar la buena concordia”(7).

Evitar toda provocación era emprender el difícil aprendizaje de la diferencia y de su respeto, sin por otra parte renunciar a sus propios valores. No solamente abrir el templo a todos los cristianos, sino también cuidar de no lesionarse los unos a los otros por alguna expresión torpe de su fe que pudiese ser malinterpretada;  igualmente tales eran los sentimientos en diciembre de 1774 cuando la redacción del nuevo reglamento interno de la “Amaible Concorde”, al oriente de Rochefort.(8):

“ Art.4: no es esencial que esta fiesta (la de San Juan Bautista, fiesta de la Orden ) sea celebrada el mismo día(…) Todos los miembros de la logia  convocados con tres dias de anticipación se reunirán en la iglesia indicada para asistir a una Gran Misa que será cantada con música si fuera posible. Los H(ermanos) Protestantes y otros no tendrán la obligación de asistir(9).

12.  No nos encontramos aquí con una logia representativa del conformismo social y político de las logias francesas del Antiguo Régimen. Téngase en cuenta que se exponía al maldición, el destierro y el olvido a todo miembro culpable de felonía y traición a la obediencia debida al príncipe; en respuesta manifiesta claramente su voluntad y compromiso en atenerse a la obediencia manteniendo la concordia entre los francmasones cristianos. Los disensos del mundo profano debían ser contenidos fuera del templo.

Al hacer esto, la logia rehúsa ceder a las presiones que ejercen localmente los representantes de las autoridades políticas y religiosas. En efecto, los protestantes de Saintonge y de Aunis están enfrentando al final del Antiguo Régimen con la hostilidad del obispo de la Rochela, Mgr.De Crussol d´Uzes, quien, por un mandato episcopal de 26 de febrero de 1788 denuncia al edicto de Tolerancia- edicto real de 1787- como una:

“ley que parece confundir y asociar todas las religiones y todas las sectas, (que) es el resultado de nuevos principios políticos humanos que hoy día son tan comunes que solo la población y el comercio forman la gloria y la prosperidad de los imperios”.

Por su parte, el intendente de Guyena se muestra desfavorable al ennoblecimiento, por parte del rey, del poderoso comerciante y célebre francmasón de La Rochela, Jean Baptiste Nairac en razón de su fe reformada.

13.  Igualmente, en tierras protestantes, los francmasones debían asimismo justificarse ante sus iglesias. En esas condiciones, hermanos de la Estricta Observancia Templaria,  un sistema o régimen masónico que une a protestantes y católicos dentro de una concepción resueltamente cristiana y caballeresca del Arte Real (10), buscan hacer del templo un laboratorio de católicos y protestantes preparando la “reunión de las sectas cristianas”.

Joseph de Maistre lo afirma en su memoria al Duque de Brusnswick en 1782: “los francmasones no deben perder la oportunidad de sublimar su Orden cosmopolita en una Orden ecuménica trabajando a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo”.

Por tanto para lograr su proyecto de “República universal de pasaporte masónico universal”, debían diferenciarse de una “República universal (con) una libertad absoluta de conciencia” (11), que estigmatiza Nicolas Bregase, íntimo de Madame de Krudener y se comprende mejor porqué los fundadores de la Santa Alianza se inspiraron en la Europa cristiana de la Estricta Observancia Templaria.

14.  Para Joseph de Maistre, las sensibilidades algo menos exacerbadas y la indiferencia religiosa en aumento, al menos permitian rebajar las tensiones nacidas dela Reforma.  Los intentos de reconciliación otras veces condenados al fracaso, son ahora posibles: (12)

“ En ese estado de cosas, ¿no seria digno de nosotros, Monseñor, proponer el avance del cristianismo como uno de los fines de nuestra orden?. El proyecto tiene dos partes, ya que requiere que cada comunión trabaje sobre ella misma y trabaje para acercarse a las demás(…). El momento es ahora más favorable, ya que los sistemas envenenados de nuestro siglo han producido por lo menos una cosa buena y es que los espíritus, un poco indiferentes a la controversia, pueden aproximarse sin colisionar.

En nuestros días hay que ser versado en historia para saber lo que es el Anticristo y la prostituta de Babilonia. Los teólogos no disertan ya más sobre los cuernos de la Bestia. Todas sus injurias apocalípticas serían mal recibidas hoy en día; cada cosa lleva su nombre. Roma misma se llama Roma y el papa, Pío. VII” (13).

15. Joseph de Maistre propone trabajar para la reunificación de las Iglesias cristianas, discreta y serenamente en el retiro de los templos masónicos. “ pues tal reunificación no tendrá lugar en tanto que se la trate públicamente”(14).Los hermanos deberán aplanar, sin brillo, progresivamente, las diferencias que socavan a los cristianos.

Deberán establecerse comités de concomitancia compuestos sobretodo de clérigos de diferentes comuniones, que hemos agregado e iniciado: trabajaremos lenta pero seguramente. No nos atribuiremos conquista alguna que no sea la apropiada para perfeccionar la gran obra. Hay que guardarse bien de dar fuego a la mina antes de conocer sus efectos y así como- siguiendo las palabras de un antiguo padre- el universo se sorprendió una vez de hallarse arriano- los cristianos modernos se verán sorprendidos de encontrarse reunificados” (15).

16. Al afirmar que la Orden masónica estaba predispuesta por su naturaleza cosmopolita y cristiana para tomar a cargo la reunificación de las iglesias cristianas, e inscribiéndose en el proyecto ecuménico que se afirma después del fin del siglo XVII (16), el autor de la Memoria al Duque de Brunswick se hace eco de los discursos de muchos francmasones protestantes de primera plana, entre ellos Frederick-Rodolphe Saltzmann, asiduo corresponsal de Jean-Baptiste Willermoz- negociante lionés y figura europea de la francmasonería del siglo XVIII - mediador cultural entre Francia y Alemania.

De tal posición de contacto, puede, en relación con sus hermanos Jean y Bernard-Frederick de Turckheim tomar conciencia de las cuestiones de un ecumenismo masónico y cristiano y de la amenaza que una ruptura entre católicos y protestantes significaría para su Orden.
“Es con el corazón lleno de tristeza-escribe Saltzmann, hijo de pastor- que hemos considerado largamente la escisión existente entre las diversas partes de la Iglesia cristiana universal… la humanidad entera deberá unirse para apartar los obstáculos que impiden una reconciliación”(17).

Por su parte, Bernard-Frederick de Turckheim, futuro presidente del Consistorio General de la Iglesia de la Confesión de Ausburgo, de los apelados católicos calvinistas y luteranos, ha depuesto la violencia sectaria para reencontrarse en la fe de Cristo: “Mi corazón no conoce punto de diferencia de confesión: estoy persuadido que donde adoramos al Señor J. Cristo no hay idolatría, que las formas exteriores de las confesiones son instituidas por los hombres, mas o menos cercanos a lo esencial”. Y dirige al Gran Maestre de la Estricta Observancia una vibrante profesión de fe universalista:

No habiendo jamás estudiado los Dogmas religiosos, ni conociendo la fuente de la división de lo humanos, tengo una tolerancia masónica universal, con principios religiosos muy universales” (18)

Para aquellos Estrasburgueses, miembros de logias que veían afluir a cada asamblea- o tenida- a numerosos extranjeros llegados de Inglaterra, Alemania, Polonia, Rusia, Suecia y provincias bálticas, el cosmopolitismo masónico era una realidad tangible.

17. Y el diplomático francés, de la nobleza católica, Marie-Daniel Bourée de Corberon, quien confía a Charlotte Behmer, su futura esposa alemana y protestante: “tú conoces mi opinión acerca de las diferencias ridículas que separan a nuestras iglesias”  (19), espera más de la difusión de las ideas de Swedenborg:

“De una parte reprocha: al protestantismo su insuficiencia de culto, ceremonias y creencia misma; al catolicismo el despotismo de sus clérigos, el despotismo de una fe ciega, etc. Y el resultado de la remodelación de las tres confesiones sería una composición sublime de bondad y de justicia, de misterio y de leyes, de maravillas y de razón donde todo eso hace desear al filosofo cristiano que Swedemborg tuviera razón y que su revelación no es engañosa”(20).

18.  El diálogo entablado entre los francmasones católicos y protestantes implicaba a la mayor parte de las grandes figuras de la Francmasonería templaria. Sin embargo terminó rápidamente en el fracaso, pues si el vinculo masónico, por su naturaleza iniciática, permite abrir en el templo un espacio de concordia y de amor fraternal, en revancha, se disputa fuera del templo, donde cada uno a reencontrado sus “metales”- término que designa los prejuicios profanos- al trascender los antagonismos políticos, sociales y confesionales; de hecho, el diálogo anunciado, frecuentemente acaba en controversia incluso entre sus mas ardientes partidarios.

Eso no es lo que Joseph de Maistre escribe en la memoria al Duque de Brunswick, con algunas líneas después de haber convocado la reunión de cristianos en las logias y fijado como objetivo del convento de Wilhelmsbad el establecer “el reino de Cristo por la reunificación de las Iglesias”.

“No cabe duda que la obra debe comenzar por los católicos y los luteranos de Ausburgo, donde los símbolos no difieren prodigiosamente. En cuanto a los calvinistas, si son de buena fe, deberán convenir que han desfigurado extrañamente al cristianismo. Así que es a ellos que debemos dedicar nuestros sacrificios”? (21).

Al proponer organizar el cuerpo masónico europeo inspirándose en el funcionamiento de la Iglesia Católica, la torpeza de Joseph de Maistre raya en la provocación.

19. De hecho, de una parte y de otra, se estaba aún bien lejos de la tolerancia y del respeto a la diferencia. La serenidad de las discusiones es perturbada por los temblores de la crisis del criptocatolicismo. La atmósfera se vuelve rápidamente deletérea. Fridrich Tieman se hace eco en la correspondencia que intercambia con el maestro lionés Jean-Baptiste Willermoz: “Me he encontrado en el último viaje con una Alemania en la mas violenta crisis(….) Tres o cuatro obras publicadas ese año y los hermanos altamente instruidos en esta parte me demuestran que los jesuitas juegan un rol increíble e inconcebible dentro de la masonería (…), que su doctrina ha llegado a los hermanos príncipes en Victoria (Ferdinand de Brumswick-Lunebourg-Wolfenbuttel), en Leone Resurgente (Charles de Hesse-Cassel), a la Roi de prusse, etc y que todos ellos ya son católicos jesuitas en su corazón (…). Los rumores expandidos por toda Alemania son de suspensión de un gran número de logias. Todas se reúnen para oponerse al progreso del jesuitismo, todas han dado la alarma”.(22).

Impulsado por los radicales de las Luces, con Friedrich Nicolai y Johann Joachim Christoph Bode a la cabeza, la psicosis de un complot jesuítico con miras a hacerse del control de las logias y de sus redes, socava la francmasonería alemana y escandinava mas allá de la reunión de los francmasones protestantes. La prensa masónica se hace eco de rumores de conversión entre príncipes protestantes y dignatarios masónicos. El célebre Freymaurer-Zeitung de Neuwied informa a propósito del rey de Suecia que : “el rumor según el cual el rey de Suecia se convertiría al catolicismo no cesa de amplificarse. Un cierto periódico asegura que los protestantes serían los instigadores al sentirse celosos de que el rey asistiese a una misa ofrecida por el abate Vogler”.

20. El éxito del proyecto masónico no es para sobreestimar. En efecto, los prejuicios a priori, profanos, no se quedan en las puertas del templo. No es fácil desprenderse de decenios de sospechas al considerar a los demás. Los Iluminados de Avignon atraen a los protestantes que llegan de toda Europa, notablemente de Suecia, Inglaterra y Prusia. Sin embargo se corrió el rumor de que una conversión previa al catolicismo era obligatoria para ser admitido en el círculo teúrgico del abate Pernety (23).

Muy pronto se instala una verdadera paranoia. Un intercambio de cartas entre el médico piamontés Sébastien Giraud, íntimo de Jean-Baptiste Willermoz, y su amigo estrasburgués Bernard-Frederick de Turckheim, ilustra bien esto.

Os enseñaré-  escribe desde Turín, Sébastien Giraud el  de febrero de 1784- una singular novedad que os hará reir!  Antes de la muerte del pretendiente (Stuart- en quien algunos ven al Superior Desconocido de los francmasones y heredero del Temple): el rey de Suecia asistió en su compañ+oa a varias conferencias y en fin, le demandó por la suma de mil luises de oro la renuncia a su posición de Gran Maestre de la O(rden) de los T(emplarios) que efectivamente hizo de todo corazón como podréís imaginar, y en consecuencia le dio una Patente donde Suecia va a prevalecer”

Bernard-Frederick de Turckheim tomó por su parte el asunto muy seriamente, y respondió a Sébastien Giraud en un tono que testimonia su receptividad a los rumores de conversión:

21. “Meiningen, 15 de mayo de 1784. 
Después de las noticias de Roma, llevadas al Gotha, el rey de Suecia no solo habría comprado los derechos pretendidos o imaginarios del Príncipe Estuardo sobre la Gran Maestría general, sino que el propio rey será hecho Católico Romano y tendrá que ser rehabilitada por el papa la antigua O(rden) del T(emple) en la que los oficiales detrás  del rey portaran, según se dice, la pequeña cruz roja abiertamente sobre el hábito y donde podría aún estar la Cruz por detrás de la Gran Orden de Suecia conocida bajo el nombre de la de los Serafines.”

22. En tal contexto, no sería difícil aceptar que Jean-Baptiste Willermoz y sus caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa estaban a la cabeza de un complot papista. La conversión al catolicismo de los Hermanos Bacon de la Chevalerie y de Hauterive, a instancia de Willermoz, aportaría la prueba suplementaria.

Por otra parte los numerosos errores de Willermoz, quien muestra sin disimulos su fe católica, son tomados como otras tantas provocaciones.

Así, durante su admisión a la Orden de los Caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa, Bernard-Frederick de Turckheim se sobresaltó al  oir al “Agente Desconocido” recitar el dogma de “la infalibilidad de la Iglesia oficial”, y se alarmó más cuando el mismo “agente desconocido” mencionó “ la defensa de la religión por la espada”.

Triste y amargado, Turckheim demanda explicaciones a Willermoz:

“ He lamentado mucho, Amigo mío que me hayais dicho que habíais podido responder a la nota de la Vta. Provincia (de Borgoña, donde Estrasburgo es la cabeza de la Georgrafia templaria) acerca de la defensa de la religión por la espada, en tanto que no existiera mas que una religión de Jesucristo”.

Dos meses mas tarde, vuelve a la carga: “Soy contrario a la espada dada al aprendiz masón para la defensa de la religión bajo las Ordenes del soberano(…) que aborrecen todos los cristianos no romanos”.

23. Lejos de tranquilizarse, Bernard-Frederick de Turckheim comprende que toda perspectiva de acercamiento se ha desvanecido. De una y otra parte, resurgen los viejos demonios, así como las viejas acusaciones de tantos siglos. Turckheim escribe a Willermoz en estos términos:

“Veo, mi querido Amigo que se conserva un espíritu entre vosotros que no es el de eliminar los restos del siglo XIII y que esa dulce  y tierna caridad, esa instrucción universal a los hombres parece subordinada a consideraciones particulares que harán o bien frustrar los mas caros deseos hacia la humanidad o empujaran a los cristianos contra sus hermanos”.

24. La respuesta del hermano lionés, de una gran virulencia, pone fin a toda esperanza. El conflicto entre identidad religiosa e identidad masónica queda en evidencia; el antagonismo religioso y la incomprensión del otro avanzan sobre la tolerancia y la fraternidad masónica. Después de haber destacado el valor de los francmasones protestantes que se convertían al catolicismo a incitación de ese “agente desconocido”, Willermoz lanza en dirección a Bernard-Frederick Turckhein  que:

“el pretendido celo de los Reformadores, no tiene mas móviles que su orgullo y sus pasiones y (…) (que) los soberanos que sostienen su celo espada en mano, tienen cerca a un gran número de persuasiones que les dictan su política, el odio y otras pasiones”  Y agrega: “una separación fundada sobre las pasiones y la destrucción de los dogmas mas esenciales no podrá producir un culto verdadero y puro “ (25)

25. En aquel entonces como hoy día, el camino del diálogo ecuménico estába pavimentado de buenas intenciones así como lleno de trampas.

26. Además, los francmasones estaban luchando para agrandar el campo del dialogo ecuménico a los no cristianos…. Gotthold Ephraim Lessing, figura del Aufklarung alemán (ilustración alemana) pone el dedo en sus Diálogos para francmasones sobre esa identificación del cosmos masónico con la República cristiana por arrepentimiento:

“ Ernst: ¿ Existe ? (la tolerancia), si jamás existió! Dejemos que un judío ilustrado se presente con su solicitud de admisión. ¡Oh! dirán, un judío ?, por supuesto un francmasón debe  ser cristiano!. Es verdaderamente indiferente de que clase de cristiano. Sin distinción de religión no significa sin distinción entre las tres religiones del sacro imperio romano, públicamente reconocidas y toleradas. ¿También opinas así?

Falk.  No, no exactamente así. (26).

27. Los judíos cristalizaron la oposición a una apertura del templo a los no cristianos. El ejemplo de Saint-Esprit–les-Bayonne, verdadero “nicho jurídico”(Anne Zink) es particularmente revelador de porqué los judíos son considerados no como judios sino como portugueses. Al término de una dolorosa crisis que se desarrolla alrededor de la elevación de francmasones judíos, cofundadores de la logia bayonesa de la Zelee a los altos grados de esencia caballeresca y cristiana, especialmente el de Soberano Príncipe Rose Croix, una mayoría de hermanos cristianos se separaron por no poder expulsar a los judios de la cadena de unión. Fundan la Amitie y justifican la exclusión de los judíos de la fraternidad masónica en estos términos:

tal admisión (de miembros judíos) impiden que numerosos hermanos respetables por sus cualidades civiles y masónicas se presenten para afiliarse…. Sabemos todos que el hombre es el igual del hombre, que una de las mas bellas virtudes de un verdadero masón es la de recordar esa verdad; pero sabemos también que la decencia, la honestidad, la cortesía deben formar la base de la sociedad si queremos encontrar la aceptación.”

28.  Lo que esta en juego aquí es mantenerse dentro de un círculo selecto de cultura legítima, donde las normas de inclusión se fijan en el reino de la civilidad y del gusto. Y después de haberse salido con la suya, concluyen no sin satisfacción:

“Los miembros que se opusieron a nuestra unión y a nuestra prosperidad ya no son capaces de dañarnos; gustaremos al fin del bien preciado de ser verdaderamente una asamblea de amigos” (27).

29. En Lieja, centro de comercio clandestino de libros en la Europa de las Luces, Pierre Sicard, antiguo cónsul de Francia en Seyde, la antigua Sidón, centro de los establecimientos franceses de Siria meridional, fundador de logias en Martinica, en Guadalupe y Alsacia, deja en claro dentro del artículo VI de los Reglamentos de la logia  L´Union des Coeurs, que “el templo esta prohibido para los Judios, Mahometanos y Godos y otros que tienen a la circuncisión por bautismo” - ejemplo revelador de la asociación entre alteridad religiosa y alteridad física (28)

30. La francmasonería entonces no solamente es un laboratorio donde los amigos escogidos aprenden a reconocer a su alter ego y apreciarse como hermanos. Es ante todo un observatorio de los temas del siglo de las Luces y de las líneas de fuerza y fractura que lo atraviesan.

El cosmopolitismo mundano y aristocráticos del siglo XVIII no es el universalismo militante del siglo XIX; asimismo los procesos de secularización de las elites europeas no obstan a su adhesión a la dimensión cristiana de la Orden masónica,  así fuese solo en lo social.
Los tiempos del combate por una concepción militante de la laicidad  estaban por  aún por llegar.

Notas
  • 1 Paul Hazard, La crise de la conscience européenne 1680-1715, Paris, Boivin et Cie, 1935, éd.
  • 1994, Le Livre de Poche.
  • 2 Jérôme Lousse-Lacordaire, Rome et les francs-maçons, histoire d’un conflit, Paris, Berg international éditeurs, Pensée politique et sciences sociales, 1996, pp. 36-37.
  • 3 John Tillotson, Letters to William Penn. Passages from the life and writings of William Penn, Philadelphia, 1882, pp. 311-312, cité par Donald Challen, The Church, Radicalism and the rise of Freemasonry in Eighteenth century England, essai dactylographié, s. l., 1996, p. 4 ; traduit par nos soins.
  • 4 Thomas Sprat, History of the Royal Society, cité par Jérôme Rousse-Lacordaire, Rome et les francs-maçons, histoire d’un conflit, op. cit., p. 40, d’après Michael Heyd, «Be sober and reasonnable ». The Critique of Enthusiasm in the Seventeenth and the Early Eighteenth Centuries, Leiden : E. J. Brill, Brill’s studies in intellectual history, 63, 1995, p. 153.
  • 5 Sermons Preched at Incolns Inn 1737, Londres 1737, cité par Donald Challen, The Church, Radicalism and the rise of Freemasonry…, op. cit., p. 12.
  • 6 Bibliothèque municipale de Carpentras, mss 891, f°  68-70,mandement épiscopal du 14 janvier 1742.
  • 7 José Antonio Ferrer-Benimeli s. j.,  Les archives secrètes du Vatican et de la Franc- maçonnerie, Histoire d’une condamnation pontificale, préface de Michel Riquet s. j., traduit de l’espagnol par G. Brossard, Paris, Dery-Livres, 1989, p. 167.
  • 8 El término designa la ciudad donde esta instalada la logia.
  • 9 Chapitre Premier. Statuts et Règlements Généraux de la Maçonnerie, l’Aimable Concorde, orient de Rochefort, publiés par Francis Masgnaud, Franc-Maçonnerie et Francs-Maçons en Aunis et Saintonge sous l’Ancien Régime et la Révolution, préface de Jean Glénisson, La Rochelle, Rumeur des Âges, 1989, p. 84.
  • 10 El termino désigna tradicionalmente a la geométria y por extensión la Francmasonería..
  • 11 Jean-Denis Bergasse, D’un rêve de réformation à une considération européenne. MM. Les députés Bergasse (XVIIIe-XIXe siècles), Cessenon, chez l’auteur, 1990, p. 417.
  • 12 Se notará que Joseph de Maistre se contradice, porque deplora por la misma época el Verdadero sindrome de criptocatolicismo que prohibía todo dialogo inter-confessional
  • 13 Joseph de Maistre, Mémoire au duc de Brunswick, Œuvres II, Écrits maçonniques de Joseph de Maistre et de quelques-uns de ses amis françs-maçons, éd. critique par Jean Robotton, Centre d’Etudes Franco-Italien, Universités de Turin et de Savoie, Genève, Slatkine, 1983, p. 107.
  • 14 Ibid., p. 108.
  • 15Ibid., p. 108.
  • 16 Anne-Louise Salomon, Frédéric-Rodolphe Saltzmann 1749-1820,son rôle dans l’histoire de la pensée religieuse à Strasbourg, Paris, Berger-Levrault, 1932, pp. 43-50, 53, 59, 61-64.
  • 17 Ibid., p. 45.
  • 18 Archives privées, Fonds de Türckheim, lettre de Bernard-Frédéric de Türckheim au duc de Brünswick, 26 février 1787.
  • 19 Médiathèque Ceccano, Avignon, ms 3059, Journal de Marie-Daniel Bourrée de Corberon, f° 98, marzo 3 abril 1781.
  • 20 Médiathèque Ceccano, Avignon, ms 3060, Journal de Marie-Daniel Bourrée de Corberon, copie d’une lettre de décembre 1785 adressée à M. de Vauvilliers.
  • 21 Joseph de Maistre, Mémoire au duc de Brunswick, op. cit., p. 108.
  • 22 Bibliothèque municipale de Lyon, fonds Willermoz, ms 5869, lettre de Tieman à Willermoz del 14 octubre 1786.
  • 23 Antoine Faivre note à ce sujet : « Los Iluminados deAvignon, llamados también  “reyes del nuevo Israel”, agrupando un número enorme  de Aviñoneses y de extranjeros. Los Ingleses y Suecos, cambiaban de fe para obtener el derecho a ser recibidos, lo que tendería a probar que en esa secta el catolicismo era obligatorio » [Antoine Faivre,  Un familier des sociétés ésotériques au dix-huitième siècle : Bourrée de Corberon », Revue des Sciences Humaines, avril-juin, 1967, reprod deAntoine Faivre, Mystiques, Théosophes et Illuminés au siècle des Lumières, Studien und Materialen zur Geschichte der Philosophie, Band
  • 20, Hildesheim-New-York, Georg Olms, 1976, p. 166, note 110].
  • 24 Marie-Louise de Vallière, canoniga de Monspey.
  • 25 Bibliothèque municipale de Lyon, fonds Jean-Baptiste Willermoz, ms 5868.
  • 26 Gotthold Ephraïm Lessing, « Quatrième dialogue », Dialogues pour des francs-maçons, trad. fr. (Le Mans, 1992, Le Borrego),  55.
  • 27 Bibliothèque Nationale de France, Cabinet des manuscrits, fonds maçonnique, FM2 159 bis,dossier de l’Amitié, orient de Bayonne, f°11 v°, 12 juillet 1783.
  • 28 Citado por Georges de Froidcourt, François-Charles, conde de Velbruck principe obispo de Liejanfranc-maçon. Contribution à l’histoire du XVIIIe siècle au pays de Liège, Liège, Protin-Vuidar, 936, p. 78.
Pierre Yves Beaurepaire

11 de agosto de 2015

EL GADU ¿DESTRUCTOR DEL IDEAL MASÓNICO? PARADOJA MASÓNICA

Pieza

El título del artículo puede parecer una provocación más de este blog, pero en honor a la verdad, he de decir que  es una interrogación que se hacía  1954 el Hermano  Maurice Paillard (1878-1957), grado 33 y Venerable que fue de la  logia Hiram fundada en 1899 del GOdF en Londres, siendo dicho Hermano un alto miembro del Consejo de la Orden (Gran Oriente de Francia) entre los años 1934-1937.

Y este tema puede parecer banal, pero abre todo una gama de debates y cuestiones que el masón, no perezoso del siglo XXI, debería abordar antes de iniciarse en el noble arte del abordaje de la confección de planchas para leer en logia, pues depende como se situé , las derivas que tome y las resoluciones que adopte, igual conceptos como tolerancia, fraternidad, y universalismo, por decir algunos deban se nuevamente replanteadas.

El Hermano Paillard planteaba la cuestión sobre la tesis de ¿No sería la figura del GADU el destructor del ideal masónico? partiendo de las Constituciones de Anderson  de 1723 y su primera obligación  Concerniente a Dios y la Religión, y sobre manera  con las sobrevenidas modificaciones de 1738..

Cuestión en la que indicie a su vez  el Hermano Alec Mellor, desde otra óptica masónica radicalmente distinta a la de Paillard, pero  cuya trama reflexiva alcanzar la misma tesis al plantear la cuestión de los «Hermanos Separados» justamente también partiendo, aunque no de una manera esencial del GADU, pero si planteando el tema del deísmo y la religión natural como punto de encuentro de los masones..

Aunque será  Maurice  Paillard el que se atreva a plantear esta cuestión paradójica del GADU, una figura sobrevenida con la masonería, que intenta unir lo disperso bajo una concepción que ha venido a constituir al final de todo un proceso una bomba de fragmentación, la cual ha dispersado en sentido inverso al propuesto a los promulgadores del universalismo masónico, que pretende la masonería, el cual  parece tropezar  con la figura del  Gran Arquitecto del Universo (GADU), que la Constituciones andersornianas  identifican con un Dios bajo la óptica de Newton,  de buscar el común acuerdo  de todos los hombres baja el paraguas de  la religión natural, ya que para Desaguliers  inspirador de las Constituciones de 1723 el era un unitarista que no creía en la trinidad ni en la divinidad de Cristo. 

Según Mellor esta posición  nos situaría mitad de camino entre las religiones reveladas y el ateísmo. Pero aún así con todo esto no parece contentar a unos y a otros, y cuya resultante final tras el desencuentro del Gran Oriente de Bélgica y luego el Gran Oriente de Francia (1877) planteando la derogación de la figura del GADU y sus interpretaciones y  creencias sobre la inmortalidad del alma dentro del corpus masónico, relegándolo en todo caso todo ello  a las creencias intimas de cada masón., pero no convirtiendo tal cuestión en el frontispicio de entrada a la masonería, como ley sacra.

Esta postura creará un auténtico cisma masónico, que por otra parte ya estaba en los genes de la masonería especulativa que en parte se materializa con el desencuentro  entre «modernos« y «Antiguos», lo cual desencadenará un planteamiento final  tomando el GADU, una posición esencial  en el debate.

Una figura para unos disuelta en la moral privada del masón, y un simbolismo  que implica la creencia minimalista en un orden  universal y cósmico como principio organizador del caos que dona sentido a la vida y la figura trabajada en masonería acerca den Templo inacabado de Hiram; corriente liberal de la masonería, pero evidentemente con muchos matices  y concepciones en esta amplia y muy diversa masonería liberal; 

En cambio para otras masonerías el GADU es el punto central  de su tradición  que refuerzan en base a diversos ladmarks en los cuales se ha ido parapetando  la masonería de tradición como la Gran Logia Unida de Inglaterra  en  las Constituciones de 1815, que  habla sobre la obligación de creer el Gran Arquitecto del cielo y la tierra so pena de exclusión de la Orden; lo cual refuerza en 1929 con la exigencia en la Creencia del GADU y su voluntad revelada, que será una condición inexcusable para la entrada e masonería, teniendo que prestar juramento sobre el libro de la Ley Sagrada,... etc.

Por tanto queda por dilucidar lo que planteaba Paillard si el pretendido universalismo masónico  que con tanto ahínco persigue  la masonería  no será una quimera que se desvanece al calor del vitriol de una figura como el GADU, que separa más que une, en tanto que unas masonerías destierran su creencia o no creencia al ámbito intimo del masón constituyéndose, mientras otra masonería exige la creencia como una verdad revelada a la cual se suman otras exigencias. lo cual hace que el GADU hoy por hoy seaen la piedra angular en la divergencia y separación entre las masonerías liberales y tradicionales, dogmáticos o adogmáticos en pos del universalismo masónico.

Ahí queda para el debate la pregunta. y tal vez para cerrarla sea bueno leer con detenimiento  esta nota  Pierre- Yves Beaurepaire:
La francmasonería entonces no solamente era un laboratorio donde los amigos escogidos aprenderán a reconocer a su alter ego y apreciarse como hermanos. Era ante todo un observatorio de los temas del siglo de las Luces y de las líneas de fuerza y fractura que lo atravesaban.El cosmopolitismo mundano y aristocráticos del siglo XVIII no era el universalismo militante del siglo XIX; asimismo los procesos de secularización de las élites europeas no obstan a su adhesión a la dimensión cristiana de la Orden masónica,  así fuese solo en lo social.Los tiempos del combate por una concepción militante de la laicidad  estaban por  aún por llegar.

Víctor Guerra.MM.:.

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