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personales de su autor como Maestro Masón

30 de abril de 2016

GEOPOLITICA MASONICA Y LOS HIJOS DE LA LUZ, de MILTON ARRIETA

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Hace ya unos días concluí la lectura de un libro, que tuvo la amabilidad de enviarme el amigo y Hermano: Milton Arrieta, de fulgurante carrera profesional y masónica en su tierra colombiana, el cual presenta su primer libro bien arropado por su amigo y prologuista: Herrera Michel.

El libro se titula: Los Masones en el Mundo de la Geopolítica Masónica. La historia de los Hijos de la Luz, editado por la editorial Almuzara, digamos que se engarza en dos realidades muy distantes a la hora de abordar la temática del libro.

Esta es la reseña del autor que hace su editorial: 

«Milton Arrieta López (Barranquilla, Colombia, 1977) es Abogado de la Universidad del Norte (Colombia) y Licenciado en Estudios Interreligiosos de The Home Temple School of Sacred Studies (Aromas, California). Ha realizado posgrados en Derecho Privado Económico y en Dirección y Administración de Negocios en las Universidades Nacional de Colombia y Camilo José Cela de Madrid. Es autor de artículos jurídicos, de historia y de francmasonería que han sido publicados por diferentes medios y revistas, así como de diversas obras literarias. Ha ejercido la docencia universitaria como Catedrático de Lógica Jurídica y Filosofía del Derecho. Ha vivido extensos periodos de tiempo entre Venezuela, Uruguay, Estados Unidos y Colombia, y recibido reconocimientos de la Ciudad de Barranquilla por su servicio comunitario. Fue iniciado en la francmasonería en la ciudad de Barranquilla el 24 de marzo del año 2000 y recibió el Grado 33 y último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de la Francmasonería en la ciudad de Bogotá el 22 de noviembre de 2014»

Esta primer obra publicada en España es una de las contribuciones que ya  tiene mucho peso y  proyección en España, como es el tratamiento biográfico de los personajes masones, cuestión trabajada por la escuela historiográfica de abrió en su momento el quehacer  Ferrer Benimeli, aunque distante de la prosopografía que marca por el ejemplo, uno de los últimos trabajos de Charles Porset y Cécile Revaguer.

Bajo esas directrices tan hispanas Milton Arrieta, nos aporta una sucesión de breves retratos sobre personajes que han «marcado» la historia, bajo los cuales siempre está presente  el sello de su membresía masónica. 

Aunque debemos entenderse que el laboreo masónico es una obra al margen de la condición social, económica y política, que es lo que siempre se magnifica por parte de cierta historiografía, y tal hecho me retrotrae a otro libro recientemente editado: Masones en la Nobleza de España, el cual personifica a los masones por su condición social de nobleza; toda una paradoja de segmentación sociológica y antropocéntrica, de unos hombres insertos en una sociabilidad que hicieron de la igualdad su quehacer., aunque igual no que se nos quiere indicar es que todos iguales, pero unos menos que otros…

En todo caso a diferencia del libro citado, Milton Arrieta nos aporta un amplio repertorio de personajes que han marcado la historia, desde la actitud masónica pero también desde su propia cosmovisión, comprendiendo el libro un amplio registro hagiográfico de muy distinta naturaleza, aunque lo cierto es que no aborda el cómo, y desde qué, punto masónico se imbricaron en el desarrollo histórico, por lo cual cabe preguntarse ¿sí fue solo su membresía masónica el motor para el cambio? lo cual nos abre muchas interrogantes sobre el acto identitario de los proyectos de reforma social y política  y por tanto cabe la pregunta final ¿Estos hechos han venido sobrevenidos desde las orientaciones masónicas?

Decía, que el libro empata con el quehacer español en torno a la historiografía masónica muy proclive como digo a la confección de amplios repertorios masónicos, quehacer este muy difícil de encontrar en otras latitudes  como Francia, pese a la larga cadena de Hermanos que desde el siglo XVIII, ocuparon importantes cargos en entidades: sociales, económicas y políticas de Francia; y es que la proliferación de  listados a veces nos hace meter alguna que otra morcilla, como por ejemplo el tema de Arguelles y su membresía masónica expuesta por los Supremo Consejos del REAA y que no parece tan probada tal cosa a decir de algunos doctos historiadores.

Lo que es común en Francia, y debiéramos tomar referencia de ello  sobre todos los historiadores masones es la reflexión sobre la masonería, realizada  esta desde distintas visiones y opciones, y por cierto una de estas nuevas vertientes de encarar el análisis es  la perspectiva geopolítica, y ahí Milton Arrieta empata con el trabajo de otro autor que ensayó esa difícil senda, estoy hablando de Alain de Keghel, ex Soberano Comendador del REAA en el Gran Oriente de Francia (GOdF) que precisamente escribió en castellano una obra titulada: La Masonería. Una perspectiva geopolítica, lo cual inició una senda a transitar y a tener como ejemplo, con lo cual Milton Arrieta empata con esta novedosa  perspectiva, aunque tal vez se deje notar cierta  dificultad  en el acceso a los fondos  bibliográficos  en el continente latinoamericano, necesarios  a la hora de abordar este tipo de análisis.

Por otro lado, es una pena el descuido de la editora del libro, pues  lo que debieran ser pies de fotos aparece como parte del texto, lo cual crea paradójicas situaciones  un tanto extrañas, por ejemplo en el capítulo: El Supremo Consejo para las Españas 1811, encontramos un subtítulo dedicado al: Paredón donde fueron fusilados los francmasones de Gijón, que sería el texto un pie de foto, amén de que en dicho paredón no fue fusilado ningún masón, más allá del hecho que puede inducir a confusión cuando dos logias: Amigos de La Naturaleza y la Humanidad (GLSE) y la Logia Rosario de Acuña (GOdF) pusieron en su día dos placas en dicho paredón en memoria de aquellos que murieron de un lado y de otro en la barbarie de la Guerra Civil, y se rindiera un homenaje por parte del Gran Maestro del GODF ante dicho paredón, pero en ese paredón no fue fusilado ningún hermano masón.

Es en todo caso, volviendo al trabajo de Milton Arrieta, creo que es un libro muy ambicioso realizado desde Colombia para el habla hispana, que quiere  abarcar mucha historia y mucho concepto, y de muy diversa naturaleza…

Examinado el libro como lector crítico, indicar al prologuista Herrera Michel, que el Rito Francés y Rito Moderno, son entidades distintas aunque nacidos de una misma raíz, lo cual debiéramos tener siempre en cuenta, porque son los propios franceses, los primeros que se han deshecho el uso de la raíz, o sea «moderno» para convertir a mediados del siglo XIX, el rito en «francés», por más que Pierre Chevalier en 1977 quiera hacerlo «francés» a posteriori, ya que ni los propios franceses de la época se atrevieron a denominarlo así, ni incluso el mismísimo Roettiers de Montaleau con la compilación de 1785 del Regulador del Masón,  que fue  la oportunidad máxima para recoger esa dualidad y expresarla como tal Rito Moderno, pero ni había esa mentalidad ni se atrevieron. Eso sin contar con el abandono por parte del GOdF de este rito de consenso, el cual solo media docena de logias de las 1.150 que tiene el GOdF, lo practican.

En ese sentido, en el libro hay un cierto manejo de temas que debiera tener una cierta profundidad y exquisito estudio como es el relacionar determinados hechos con la membresía masónica,  pues para mi coleto personal decir que  tengo dudas, por ejemplo, de  que la Cruz Roja, o la fundación de la Unión Europea, hayan sido actos programados por los propios entornos masónicos, más allá de que sus impulsores hayan sido masones; y por lo gneral hay una cierta tendencia a la generalización en la proyección de cualidades que no siempre encajan de forma adecuada en la construcción objetiva de la historia.

Tal vez haya que deshacerse de l cierta tendencia marcada por la «monita»  que va titulando a estudiosos  con media docena de libros en sus estanterías, convirtiendo a estos en expertos  masonólogos e imponiendo  desde dichas cátedras visiones , yo creo un tanto erróneas, por ejemplo al adjudicar a Anderson una cierta relevancia, cuando el peso real de Anderson, y sus Constituciones, no parece que tuvieran tanta consecuencia y presencia sobre la masonería del siglo XVIII , aunque sí que tuvo luego cierto corretaje en el siglo XIX cuando los Hermanos de la «regularidad» redescubrieron a Anderson y sus Constituciones, para desde dicha base reafirmar algunos de sus peculiares Landmarks. Es en ese momento cuando Anderson recobra actualidad.

Y digo esto, porque tanto leer sobre lo de «ser libre y de buenas costumbres» e intentar redefinirlo una y otra vez, pues sería inter3e4sante  realizar una revisión a fondo desde la visión y el contexto inglés sobre tal cuestión, teniendo en cuenta en esos momentos la coexistencia con la esclavitud y los nuevos paradigmas que se estaban dando en relación al Nuevo Mundo. Para este menester aconsejo leer el libro de David Harrison sobre la The Liverpool Masonic Rebellion and the Wigan Grand Lodge, donde se nos habla de este contexto y  las conceptualizaciones a cerca de las buenas costumbres y ser libres,  en ese momento en Inglaterra,

Lo cual nos lleva a otro tema tan manido como es el  del «ateo estúpido», por mi parte aconsejaría se fueran abandonando las clásicas concepciones para abordar este tema desde perspectivas más interesantes como las que nos propuso Charles Porset en sus reflexiones sobre el latitudinarismo, y los movimientos libertinos del siglo XVIII.

Echo de menos un trabajo serio y profundo, sobre una cuestión sobre la que Milton  toca  y que tiene muchas transcendencia  como es  la sucesión de logias desde la Promulgation Lodge, hasta concluir en el Acta de Unión de 1813, que resultó la claudicación final de una apuesta que empezaron los llamados «Modernos» en 1717. Cuestión esta que las actuales masonerías liberales y adogmáticas no han sabido recuperar en toda su esencia, ya que su apego al REAA las hecho cómplices de una serie de disquisiciones que casan muy mal con la esencia del rito de fundación de los «modernos».  Ese sí es, para el Continente y para el habla castellana, un abordaje necesario a efectuar, profundizando en cómo ese Acta de Unión modificó la forma de hacer y comprender la masonería, e incluso su ritualidad, y que Milton apunta unos párrafos contenidos como se puede ven en la página 29, pero que necesitaría más concreción.

Pero tanto el tema de «ser libre y de buenas costumbres», o el «ateo estúpido» desde la perspectivas inglesa y protestante o el Acta de Unión de 1813 suponen ya de por sí todo un estudio geopolítico de primera magnitud, de lo cual  no parecemos los masones del área continental darnos cuenta de su importancia ya en esos momentos.

Indicar a su vez al Hermano y colega Milton Arrieta, desde mi noción histórica que la masonería especulativa no pasa al Continente intacta, ni mucho menos, ni tiene una fecha concreta a modo de marca de salida, ya que hubo un constante goteo de idas y venidas, primero en suelo anglosajón con un totum revolotum de escoceses, irlandeses e ingleses, que se fueron preñando unos a otros en usos y costumbres masónico-rituales, que tuvieron diversas escorrentías dentro del mundo anglosajón, y más aún dentro del mundo continental, sin olvidar los trasiegos y mezcolanzas entre jacobitas y estuardistas y sus distintos desarrollos en cada país o continente, y sus influencias, donde nosotros como continentales ignoramos bastante. Un panorama difícil de comprender para las mentalidades del orbe católico y del continente frente a una variedad de préstamos, influencias, y mezcolanzas varias, entre unos y otros, diversas raíces evangélicas  y toda una reelaboración posterior en cada territorio, y estructuras masónicas en un  medio a veces protestante y a veces católico.

Por cierto, el Gran Oriente de Francia (GOdF) no nació en 1728, esa ya fue una vieja polémica que mantuve, desde este mismo blog, acerca de ese corrimiento de mojones por parte del GOdF en sus sellos, y cuyos trabajos despertaron una importante polémica, que terminó con la exposición de uno de estos nuevos másteres y coleccionistas de dex-subrianas tacitas, cuya polémica terminaba con por parte de este citado personaje con eso de que dicho corrimiento se hacía porque «queremos y porque podemos», claro poderío de la mentalidad hexagonal, cuyos palmeros, pues proclaman como tal. llegados a este momento me alegro, de  tan agria polémica, en la cual hasta se me quiso hacer pasar por falsificador,  ya que pasados los años el propio Gran Oriente de Francia ha publicado un trabajo en su revista de Crónicas de Historia Masónica, nº 77 (2016) firmado por Jean Luc Lebras bajo el título Ce que nous disent le sceaux du GOdF, en el cual sin hacer mucho examen autocritico coloca los mojones donde corresponden, dándome la razón.

Comentaba lo ambicioso del libro de Arrieta, en querer abarcar muy diversos personajes de muy distinta índole  y eso es lo que hace que Desaguliers apenas ocupe el espacio de la página 42, frente a otros desarrollos muy meritorios, pero que son más bien fruto de empujar como diría Charles Porset en un intento del «márquetin caroliniano» para ensalzar a personajes como Ramsay o Ashmole, aunque entiendo que para el REAA sean auténticos hits- parades sobre la que asentar en algún punto su mítica construcción histórico-ritual, muy necesitada de viejos referentes.

Por otro lado, en esa geopolítica masónica, echo de menos un análisis más extenso sobre el tema de la masonería liberal y la «aceptación» de la mujer en los trabajos masónicos, ya que las citas en los Antiguos Deberes, la presencia femenina que se cita es meramente circunstancial, lo cual no quita su importancia, pero eso no nos puede llevar a un correlato hasta el siglo XXI, y por tanto  no entrar en los temas de cómo los masones perdemos terreno en el campo de las ideas debido a la geoestrategia, como ha sido el cambio de orientación sobre la mujer y la masonería en el  GOdF, que a mi juicio es un fracaso importante en relación al debate de las ideas por  la falta de prospectiva , y la imposición de realidades como las de Chaumont y sus transexualidad que hace que una organización cambie de modelo, y no por las ideas.

En el libro de Milton Arrieta se mezclan el mundo masónico más divulgador a modo de exponer los valores generales de la Orden Masónica, con pinceladas interesantes para otros posibles desarrollos, de mucho calado, no de tanta «universalidad» lectora,  pero sí temas muy interesantes para los propios masones, tendencia que se manifiesta en todo el libro, un conjunto de historias expuestas a modo divulgativo, y   un aspecto más enfocado a masones, que es lo que deja entrever el propio título del libro LOS MASONES EN EL MUNDO,  y su  una vocación divulgadora, y luego tendríamos GEOPOLÍTICA MASÓNICA, más enfocado a los  lectores masones, y ambos mundos desarrollados en conjunto a través del hilo conductor  de personajes de muy distinto desarrollo masónico, en lo personal y en lo ritual, a este respecto indicar que se dan muy poca información de las claves de rito de cada personaje.

Pero conciliar esos dos mundos para construir la Historia de los Hijos de la Luz, no es una tarea fácil, pero ahí está el trabajo de Milton Arrieta,  que intenta dar con el quid de esa simbiosis y dar a conocer a base de pinceladas, muy bien ejecutadas, esa historia mítica y tópica que ya tiene un recorrido de 250 años.

En fin un interesante libro, de cuyo autor esperamos más trabajos, y darle desde aquí las gracias por la valentía en abordar temas complejos como estos.

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Víctor Guerra

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