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personales de su autor como Maestro Masón

7 de octubre de 2016

LOS RETOS DEL RITO MODERNO EN EL SIGLO XXI (ACADEMIA V IMPERIO)

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Hace ahora un año,que los Hermanos portugueses del Rito Moderno/Francés me invitaban a su ya habitual encuentro bajo el titulo  ACADEMIA V IMPERIO, bajo el auspicio el Grande Oriente Lusitano.

Un encuentro que organizan una serie de Logias simbólicas  como Estrela do Norte, Harmonia, Amizade, Seara Nova y 31 de Janeiro y Teixeira de Pascoes, y ante cuyo gran auditorio de Hermanos pues les dediqué este trabajo 

Esta fue la plancha que presenté ante la tercera sesión de la  Academia V Imperio de Oporto
Sr. y fraterno Hermano Presidente... Hermanos en el Oriente, Hermanos en vuestros grados y calidades y cualidades

Abordamos una vez más el estudio y desarrollo del Rito Francés y o el Rito Moderno, y ya hemos visto y analizado las especificidades y las características del Rito y sus derivadas, de lo cual se ha encargado maravillosamente el Hermanos Joaquim Villalta.

Yo os quiero emplazar a un reto importante, ya planteado en otras ocasiones, y es el ir mudando de nuestro vocabulario y entornos logiales diversas denominaciones, pues cada vez queda más claro que hay realidades distintas y planteamientos distintos bien se trate del Rito Moderno o del Rito Francés, aunque ambos son producto del mismo origen, pero ambos presentan modelos rituales y hasta pudiéramos  decir que objetivos distintos.

El RITO MODERNO, tiene identidad propia, en lo ritual y en lo conceptual, ya que nos liga por tradición a 1717, a   los “Modernos” y al Rito Inglés y ha sido a través de su singladura hacia Francia y su encuentro con las Luces, que tras años de desarrollo y simbiosis, se abordó un ejemplar ejercicio de compilación que Roëttiers de Montaleau llevó a cabo para preservar la tradición “Moderna” sin dar la espalda a la realidad y a la modernidad, siendo por tanto muy respetuoso con la estructura del rito, y su sentido y objetivo.. 

Por esa razón nos legó una herramienta ritual como es el Regulateur du Masón que podríamos calificar como una propuesta que recogiendo la tradición más diversa y genuina se nos muestra como una codificación “neutra”, ideal para el trabajo en logia, para ésta y para los objetivos primarios del rito de unir los disperso para de este modo constituir el Centro de Unión, en lo cual tanto unas estructuras como otras, y unos Hermanos como otros, nos pudiésemos acomodar sin mayores problemas, más allá de quitar un GADU o suplementar unas plegarias, pero la columna vertebral del Rito Moderno, no sufriría en estas traslaciones, mutación alguna, ya que esencialmente es una Herramienta Ritual.

Tanto es así, y la perfección lograda en la codificación, que uno reconoce en todo momento y en todos lugar, el Rito Moderno, esté practicado por unos u otros, más allá de algunas sustracciones o adiciones, no sucede de igual manera, por ejemplo con el REAA, el cual para acomodarse a las necesidades de unos y otros, se ha hizo tan maleable como elástico, presentando hoy día una pléyade de diferencias en función de latitudes y preferencias de diversa índole, que le han llevado en ocasiones a la casi completa desfiguración ritual, manifestadas en según quien lo practique, en dónde, o su inclinación, presentando con ello diferencias en el rito más que notables.

Muy al contrario de lo que sucede en la orilla de los “Modernos”, por ejemplo en el Rito Francés cuando los Hermanos necesitaron ir más allá en lo simbólico, en lo iniciático y reforzar sus creencias religiosas o espirituales con la práctica ritual, estos no intentaron modificar o hacer elástico el rito dado, por tanto no modificaron el Rito Moderno, simbolizado en el Régulateur du Masón, sino que partiendo de las bases modernas buscaron otra fuentes, tal como hizo René Guilly, y para dar plenitud a tal necesidad que para ellos era vial dieron vida al Rito Francés Retablí o Restablecido, en el cual sigue vigente el corpus de los Modernos, pero desde otra perspectivas y prospectivas.

Volviendo a nuestra realidad más cercana, indicar que el legado que han recibido y mantenido las logias del Gran Oriente Lusitano (GOL) que han practicado durante décadas el Rito de los Modernos, lo han hecho en base al Régulateur du Masón, y por tanto ese debería ser el trabajo a recuperar, a fortalecer y a pregonar, porque esa es, o debiera ser, la enseña e identidad del Gran Oriente Lusitano (GOL) en cuanto a la práctica del primigenio Rito Inglés, que nos es otro que el Rito Moderno, que una vez pasado el Canal de la Mancha y su clivaje con las Luces, y tras años de desarrollo y maduración fue preciso el trabajo del ya citado de Roëttiers de Montaleau para llevar a cabo su codificación dando como resultado lo que hoy denominamos como Rito Moderno.

Hablar por otro lado del Rito Francés, es hablar de un mismo origen (el rito inglés) y la contemplación de Régulateur, pero a partir de ahí hubo otras necesidades y proyecciones que llevaron al rito por otros lares tanto conceptuales, filosóficos y hasta políticos.

El origen, del Rito Francés, tiene el mismo camino que el Régulateur, tal y como lo estableció Roëttiers de Montaleau, y como tal lo asumió el Gran Oriente de Francia (GOdF) por un tiempo, pero tal organización y algunos Hermanos, tenían urgencias, primero por hacer una reapropiación de ahí que andando el tiempo apareciera lo de “francés” a modo de un tic un tanto colonialistas, tal vez por eso en algunas latitudes, como Brasil se resistieron a bautizar el Rito Moderno como “francés” ya que en realidad no era tal, y por otra de hacerlo ello llevaría implícito aceptar en cierto modo el ímpetu colonial de afrancesamiento del GOdF, magnificado en estos últimos tiempos en la negativa a reconocer Patentes u orígenes por parte de los Hermanos del RF del GOdF , o peor aún, restar importancia a la conservación que en Brasil o en Portugal se ha hecho con respecto al Rito, que lo han mantenido vivo, durante todo este tiempo

Labor esta de invisibilización, que se deja ver en el último libro publicado por el Gran Capitulo General del Rito Francés-GOdF, y escrito por los Hermanos Ludovic Marcos y Cécile Revaguer sobre las Ordenes de Sabiduría,.

Pero esta herramienta ritual. El Régulateur, que fue una referencia en la búsqueda de la neutralidad para que ese Centro de Unión pudiera darse; en el caso del GOdF esto no fue así pues tanto la estructura como los Hermanos intentaron, tras unos años después de su edición, que el rito y sus rituales fueran parejos a las sinergias políticas de cada momento, por tanto el Rito dejó de ser “Moderno”, para ser netamente Francés, y como tal debería , ya se convertiría, no en una herramienta ritual sin más, sino en la proyección y prospección que buscaba el GOdF, por tanto el Rito y sus rituales han ido siendo un fiel reflejo de las modas, caprichos y necesidades filosóficas, sociales o políticas.

De ahí que el Rito que tiene todo el sentido que se le califique como tal: FRANCES, emprendió una serie de reformas rituales, que sin perder el núcleo central de referencia de los “modernos” se hizo permeable a las distintas consideraciones religiosas, filosóficas, etc, de ahí que se dieran las distintas reformas en los rituales para asimilarlos a las circunstancias, de ahí a reforma catolizante de Murat (1850), las positivistas de Amiable-Blatín (1918) , o la búsqueda final de un mundo más simbólico que emprendieron las distintas versiones y reformas denominadas Groussier (1940).

Épocas distintas que hicieron que el rito respondiera a la necesidad política- filosófica- de cada momento, hasta desembocar en una búsqueda más cercano a la tradición, pero las miradas no se volvieron hacia el Régulateur, buque insignia de los “Modernos” y en su momento del propio GOdF, y cuya práctica ritual sí que otras obediencias mantuvieron y conservaron durante tiempo su esencia y espíritu, muy al contrario de los Hermanos franceses que buscando nuevos horizontes fueron encadenando unas reformas en otras, dando plena identidad a una Reforma como la Groussier, que ha caracterizado una época y un quehacer, y que no conforme con ello, la deriva ha ido más allá creando los rituales de Referencia del Rito Francés del GOdF, donde ya adicciones (La laicidad) o las inclusiones de otras ritualidades.

Rituales y ritualidades que tantas Obediencias han adoptado como propias, ignorantes de haber adoptado unas vivencias singulares, como las francesas que ha conllevado una transformación ritual que es única y singular, como lo es la organización masónica que la origina y patentiza: el Gran Oriente de Francia, en coherencia absoluta con su forma de ser, entender y plasmar la masonería.

Es por estas razones, por las cuales debemos como masones ser claros y definitorios a la hora de hablar de uno u otro rito, pues definirlos es a su vez definir y deslindar realidades distintas, por más que el algunos estamentos se empeñen en que todos trabajemos y asumamos como propias ciertas singularidades y peculiaridades en la forma, de ver, entender y vivir el rito y la propia masonería, y cuya expresión más genuina de esa presión es la famosa edición y firma de la Carta de Lisboa del Rito Francés, en cuyo detalle no voy entrar, pues ya he escrito bastante sobre ello. 

Y por tanto sí nos quedan claras ambas realidades rituales: el Moderno y el Francés, encontraremos idóneo que se denominen de distinta forma, el Rito Moderno, sería la simbiosis de su expresión máxima que sería el Régulateur, y el Rito Francés, que tendría como referente al GOdF y su necesidad de ir derivando el ritual conforme a su propia evolución y proyección masónica, sin que ello signifique denigrar o menoscabar importancias, pero al César lo que es del César.

Y cada uno debiera ser reo de su opción, debiendo sentirse pleno, y confortado de ser dignos representante del Rito de su Obediencia , en nuestro caso del Rito Moderno cuya expresión ultima es el Régulateur..

Los Retos del Rito en el Siglo XXI.

Por tanto a raíz de esta reflexión, cabe preguntarse ¿Un rito codificado en 1785, que entronca con la más genuina tradición masónica puede dar respuesta a los retos que nos depara el siglo XXI? 

Es evidente que desde su “neutralidad” el Rito Moderno, no ha dejado de ser un referente señero en organizaciones como el Gran Oriente de Brasil, tanto en los talleres azules como en su más alta expresión en las Ordenes de Sabiduría, que también supieron estar a la altura en dichas latitudes de la mano del Supremo Consejo del Rito Moderno, sabedores también de los préstamos habidos, llegados desde Portugal, aunque aquí como en Francia el Rito Moderno, sufrió acoso y derribos, por parte de otros ritos y otras estructuras, como fue el Colegio de Ritos y el propio REAA, que en el seno del GOdF las Ordenes de Sabiduría fueron condenadas al ostracismo durante casi 150 años.

Y aun así, no llegando a los retos sociales y masónicos como tales Ordenes de Sabiduría, y siendo desplazado el Rito Moderno dentro de la masonería francesa en favor de otras derivas rituales, en el GOdF solo lo practican una docena de logias el Régulateur, , el resto trabajar con los rituales de Referencias, y pese a ello el Rito Moderno desde esa neutralidad manifiesta que en el siglo XVII buscaba ser Centro de Unión,  tal y como indica la carta constitucional de la masonería: las Constituciones de Anderson de 1723, articuladas sobre el hecho de que todos están de acuerdo, hombres de bien y leales, hombres de honor y honestidad, que bajo su distintas confesiones se ayudan, y que sin ella (la masonería) no se daría una verdadera amistad, y estarían perpetuamente separados. hoy ya en el siglo XXI, esa misma posición de no interferir, como tal rito, de una manera determinada en las prospectivas nos ha de llevar a un paso más, que hoy nos demanda la tradición y la modernidad como es la Unidad de Valores enmarcando como tales metas utópicas lograr la Libertad, la Fraternidad, y la Igualdad, 

Creando para ello las referencias necesarias tras una maduración interna, que evidentemente arranca desde una inventada tradición mítica y hasta esotérica, pero sumando a tal construcción su oportuna experiencia y andadura, como miembros y como organización, y como Rito Moderno, el cual en su desarrollo nunca ha perdido el viejo horizonte de la Tradición ni se ha dejado tentar por el futuro, sino muy al contrario de otros, nos permite sentaros a reflexionar cada uno desde su perspectiva, orientación y prospectiva con un marco de referencia común: el Rito Moderno...,

Para de este modo intentar reconstruir una vez más, el hipotético Templo del Conocimiento, (la mítica del Templo de Salomón que atraviesa todo el corpus masónico), para lo cual utilizando la logia como la médula básica de la reflexión y el conocimiento llegar desde fraternal universalismo y la universalización de los valores, es donde se sitúa como reto el Rito Moderno en una permanente búsqueda de la verdad tratando de conciliar libertad y razón, la idea moral y el método científico, es de este modo como se materializa el trabajo en pos de una progresiva solidaridad que nos debe devolver a la tan ansiada Utopía masónica.

Esa es la gran utopía que nos congrega a los que estamos en el Rito Moderno, desde nuestra diversidad pero con un eje común que debe ser el rito hemos de pasar a una masonería a de Indignación y Compromiso, conformando una sociabilidad activa, lo cual nos demanda tanto nuestra reflexión como incardinación social y nuestro Rito, que no nos impide nada, sino al contrario nos llama a una labor en pro de una sociedad esclarecida, la cual no se termina en la logia.

Es algo que el Rito Moderno nos demanda desde la tradición, ya no puede quedar este como un fósil del siglo XVIII al margen de quehacer diario del francmasón, debemos dar carta identidad a nuestro trabajo, marcando las diferencias y las identidades en pro de una de una utópica República universal de los francmasones.

He dicho  Victor Guerra  (noviembre del 215 en Oprto)
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