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personales de su autor como Maestro Masón

20 de mayo de 2017

LA REPUBLICA UNIVERSAL DE LOS MASONES…?

Pierre Ives
El paradigma de la República Universal de los Francmasones,  es una constante en la historiografía masónica, lo cual  parece desprenderse  del que hacer del siglo XVIII como del siglo XIX, y  a esta inclinación tan querida para los masones,  se ha dedicado un autor al que leo desde hace tiempo,  como es  Pierre-Yves Beaurepaire. del que leí aquellos extraños libros  apenas arrancado el segundo milenio:  Nobles Jeux de L´Arc et Loges Maconniques dans la France des Lumieres,  y no menos interesante   L´ Espace de FRanc-maçons. Une sociabilité europeenne au XVIII Siecle, o L´Europe de les Franc-maçons XVIII - XIX siecle.

Aunque lo cierto es que casi toda su obra, salvo algunas ponencias, está toda en francés, y ahora por la acción de un par de buenos amigos del autor, como son el jesuita Pedro Álvarez y  Luis P. Martín, pues se ha publicado  en la Editorial de la Universidad Pontificia de Comillas, el libro en versión castellana: La República Universal de los Francmasones. Historia de una utopía 

Se trata, como dice en la presentación del libro:Jesús García-Ruiz,. Director de Investigaciones del CNRS, de « un estudio no formal», en el cual Beaurepaire entra a saco, aunque no es nuevo en esta lides sobre tal tema, dado sus anteriores trabajos, aunque su tratamiento es a la vez más abierto y crítico,  pues no es fácil situarse, ante una organización «que se quiere hermenéutica, una ética, una sabiduría acumulativa y una dinámica  de sociabilidad, una manera de ser y situarse en el mundo», 

Pro creo que, Pierre-Yves Beaurepaire deja encima del tapete para su debate varios temas, cuando menos muy interesantes, sobre todo cuando pone de manifiesto, ya de buenas a primeras que «no se está distinguiendo en entre sociedad de secretos  y una sociedad secreta» lo cual puede  parecer un eufemismo, pero sin embargo son  cuestiones de base ideales para entender el quehacer masónico,  sobre el cual hoy hay bastante confusión.

La duda que me ha entrado nada más comenzar a leer el libro, es sí realmente los masones de hoy,  y sobre todo las masonerías, como organizaciones, en su conjunto, analizando sus actos presenciales,  sus trabajos, y  las expresiones de sus jerarquías, realmente desprenden esa voluntad de perseguir La República Universal de los Francmasones, más allá de que esto pueda ser  un buen latiguillo argumental que se usa bastante en los algunos escritos y discursos.

Y parece mentira..,pero es una duda que ha estado de forma permanente durante todo la lectura del libro, y entiendo ese intento captar el compromiso de la búsqueda de las identidades masónicas, y que precisamente en esa búsqueda hay aspectos  que deben dejar paso a un examen critico acerca de esa Vulgata que nos hemos,  y nos han construido , y que Beaurepaire pone de alguna manera sobre la mesa su cuestionamiento, al indicar en un primer capítulo hablando de «Adán masón, Viaje al país de la memoria histórica», aunque sigo sin entender porque seguimos metidos de pies y manos en la predica de esa Vulgata que se ha ido confeccionando  a lo largo de tanto tiempo.

Un relato canónico en el cual, mucho autores se emboscan, realizando una historiografía una tanto clonada, donde  hay partes  que se quedan en una incierta nebulosa  en la cual nadie parece desear entrar.

Y pongo un ejemplo, ¿Cómo se pasa de un estadio operativo gremial, y profesional a una masonería especulativa, compuesta por comerciantes, y esto acaba en manos del área de influencia de la Royal Society,? por eso cabe preguntarse ¿Cuáles fueron los pasos, los agentes que permitieron ese cambio,? Pues la realidad es que no sabemos... como tampoco sabemos las relaciones entre masones jacobitas y hannoverianos, y como fueron esos encuentros en logias y las relaciones entre logias.

Sin olvidad temas como ¿Porqué la creencia en Dios que no era exigible en el siglo XVII, y luego en el XVIII este tema será toda una exigencia y piedra toque.

Es algo que llevo dándole vueltas hace tiempo, digamos que hay espacios historiográficos que funcionan  como agujeros negros, y temas que vienen a funcionar de forma parecida, y me ha extrañado esa cita que escribe el propio  Beaurepaire, «de que no viene a señalar fantasías, o las contradicciones, sino   ayudar a «comprender como estos relatos fundaron la memoria de la Orden y a considerar lo que aportaron a la construcción de la memoria masónica»,  lo cual  me parece bien, pero  tal vez para el publico lector masón español sea correcta tal pretensión, pero creo que hay que ir más allá, pues viendo por donde van  los tiros, dada la baja calidad lectora y las  publicaciones que tenemos,.

Y esto hace que nos veamos ante una aceptación generalizada de la vulgata historiográfica de siempre, a veces sin mucho más espíritu crítico, y viendo como en nuestros talleres se cuenta una historia masónica rosa llena de tópicos, con múltiples hechos llenos de prohombres, y grandes hechos…construyendo de esa manera una mitificación poco crítica.

Dentro de ese contexto me pregunto si realmente,  sí los documentos dejan tan a las claras esa querencia, y es que leyendo a Pierre-Yves Beaurepaire, parece que si, y que los masones fueron en algunos momentos fermentos para mantener una serie de status quo, tanto hannoverianos como jacobitas, mano a mano con sus discrepancias, pero estaba en claro que el asunto no estaba en el quehacer masónico, sino sino en la existencia de unas determinadas situaciones políticas , donde unos y otros tenían que estar de acuerdo.. Eso sí,  luego la historia se cuenta como se cuenta. Pero eso lo trataré otro día. 

Está claro que la pretendida República Universal de los Masones, estaba lastrada por las utopías cristianas que conformaban el corpus conceptual de los masones, pero también no es menos cierto que cuando los historiadores franceses trabajan estos temas, y hasta la propia masonería hexagonal, se proyecta a modo de un modelo a todo el orbe masónico, y por tanto quedaría por estudiar, si los modelos masónicos de una época y de un país, corresponden de igual manera  con lo que acontece en otras latitudes en esos mismos tiempos. 

Los «Amigos Escogidos» es otro capitulo del libro, y viene a expresar lo  que al final se ha de convertir la logia  «en el templo inter pares, construida en base a esa química compleja de las relaciones, que han forjado durante años una serie de relaciones interpersonales en base a cuestiones que hoy tal vez no parecen tan importantes y tan claras, como son la concordia, la armonía conceptual y estética, el civismo, la virtud y como no, la AMISTAD»,

Cuestiones a veces no tenidas en cuenta en su conjunto,  que hicieron que durante años se mantuvieran talleres unidos  de todo tipo y color, lo que nos devuelve a e ese imposible idilio acerca de la idoneidad de nuestro especial carácter español y el desarrollo masónico.

En ese sentido, el libro de Beaurepaire, nos da claves de manejo en masonería, en base a , cuestiones como  la excelencia masónica y social, a modos de grandes referentes, aunque en algunos tiempos, eso  también sirvió para desterrar a unos en pro de otros, pero los tiempos han cambiado y  esa hoy, esa  debería ser nuestra meta, pero sabiendo que nuestra historia no es la vulgata rosa que nos cuentan algunos autores, sino una historia retorcida, compleja con claros y oscuros, con olvidos y grandes rencillas y sabiendo que estamos ante una organización que fue camaleónica, que se ajustó a muchas situaciones políticas y culturales. De eso no puede caber dudas.

Pero la sociabilidad entró en las logias, y eso cambió muchos paradigmas e hizo que muchas logias se implicasen en desarrollos no siempre muy bien vistos, en función de las intrusiones políticas, aunque esa búsqueda de los Amigos Escogidos, como dice Beaurepaire,  haya traído también «una gran diáspora de los obreros de Babel, dispersados por los hemisferios, desde su caída , que se evocaba en cada tenida masónica. Cunado el templo de los amigos elegidos  estuviera establecido sólidamente, los hermanos tendrían en adelante la posibilidad de empujar los límites hasta los bordes del mundo conocido, de ampliarlo  al conjunto de ecumene en una palabra de fundar la República Universal de los Francmasones apostando por la capacidad de la utopía masónica global de construir , con justa medida por oposición a la hybris en con concordia,  una babel armoniosa donde los hombres se descubrieran como hermanos».

Aunque esta hermosa utopía republicana, la cual se manifiesta con el arribo de Las Luces,  tal vez habría que ponerla en cierta cuarentena, y preguntarse  acerca de todo este desarrollo de las Luces en el país galo y con relación a la masonería,. pues cuando uno lee las exposiciones obre la masonería y las Luces  es como si se hubiera producido na hecatombe filosófica conceptual, la cual creo que habría que discernir y estudiar en profundidad, sin que por ello niegue la tesis de Beaurepaire, el cual está trabajado seriamente sobre la cuestión de las sociabilidades masónicas. pero creo que es bueno seguir las directrices, de vez en cuando, de François Cavaignac de dar algunas vueltas a las míticas y modelos masónicos, que no por mucho repetirlos tienen que responder a realidades de la vulgata... 

Aunque ya W. Preston había indicado aquello de que  «la Orden masónica es por naturaleza   cosmopolita».

Creo que no habría que perder de vista, con relación a ese objetivo masónico de ir a la República Universal.... que estábamos en la época de la programación de las Grandes Repúblicas planetarias literarias, sociales etc.

Beaurepaire, nos dice que pese a las grandes diferencias entre la masonería del siglo XVIII, con las distancias, las fórmulas de comunicación, y las relaciones interpersonales sean distintas, el autor francés , nos expone que pese a  todo, ello se ha contraído, «pero lo que está en juego es lo mismo, sobre todo la utopía es idéntica» 

Con ello  nos viene a decir que hemos pasado de la República a la Aldea Planetaria.

Creo que el plano conceptual así es,  pero en la praxis  es donde no lo veo plasmado, y la prueba la hemos tenido hace años con el tema del modelo de una Constitución para Europa, donde los franceses, y con ellos los masones,  votaron  a favor de su modelo  y no de Europa Unida. Pero en todo caso ya mucho antes  con el Act of Unión de 1813 dejó a las clara cual era el modelo masónico a seguir., que no era precisamente universalista ni igualitario y autonomista, y por supuesto se alejaba de la República Universal, para acercarse a un modelo conservador e imperialista con sibilinas subyugantes.

Por eso no estoy de acuerdo con esa visión optimista de Beaurepaire, cuando dice «los francmasones que aportaron su contribución miraron por la autonomía de sus redes, y sobre todo muestran su deseo de construir una comunicación sin tapaderas ni obstáculos (especialmente con relación a la famosa línea de repartición  y fractura entre la francmasonería regular e irregular [….] lo cual hace que de renazca de nuevo entre los francmasones dispersos por los dos hemisferios esa esperanzas de reconstruir la obra de la República Universal de los Francmasones»

«Diríamos que la Tecnópolis ha reemplazado a la Cosmópolis en el país de la utopía a finales del siglo XX y el miedo al bloqueo informático del años 2000, al supuesto miedo del años 2000. Podemos dudarlo.»

Como pueden ver el trabajo de Pierre-Yves Beaurepaire, es cuando menos esperanzador, y nos abre nuevas puertas a la reflexión, aunque sin olvidar que el centro de sus estudios es la Francia masónica y los países adyacentes, donde España no juega ningún papel  dentro de análisis, pero al menos nos vale a los masones españoles tal lectura para comprobar en castellano lo que se hace, lo que se investiga en otros lares.

Un libro cuando menos recomendable.

Víctor Guerra. MM.:.

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