Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

23 de marzo de 2017

MASONES UNIDOS PARA CONSTRUIR ¿QUÉ..?

Pale eoliche su distesa collinare

Hace unos días me preguntaba un lector del blog ¿Sí era posible la fusión de estructuras masónicas...?

A la par de la pregunta, emitía la Gran Logia de España (GLE) un video en el cual el Gran Maestre: Oscar de Alfonso, planteaba el lema de su organización para este año ¡Unidos para Construir!

Y de forma paralela, un alto dignatario «regular» español planteaba en un foro social, que se estaban abordando en estas fechas una intensa batería de trabajos en pro de la Masonería Universal.

Estas tres cuestiones, conforman en parte el sustrato de la situación masónica española, que es evidente está muy alejada de las circunstancias socio-políticas que confluyeron en el levantamiento masónico de 1717, del cual se celebra ahora el tricentenario, aunque debemos de pensar que la masonería actual, las actuales MASONERIAS, son hijas de muy diferentes paternidades, y aunque todos nos revistamos con mandil y guantes blancos, y hagamos a veces los mismos ritos o parecidos, no somos iguales, parecemos iguales, pero la realidad tras el paso de 300 años, es que nuestra diversidad y pluralidad, se ha ido patentizando cada día más.

Y esta realidad deviene, en que unos nos embridamos en el nacimiento de 1717, y nos sentimos hijos naturales de esa apuesta política cuasi utópica, que quiso superar el marco establecido por una situación política-religiosa muy determinada. 

Con el transcurso del tiempo esta tomó diversas derivas y mixturas, lo cual dio como fruto un variado y plural racimo de estructuras masónicas, que hoy reconocemos como masonería adogmatica, o liberal, por supuesto, ello supone un amplio espectro masónico, con notables diferencias en cuanto al ser y al estar y proyectarse.

Por otro lado, hay quien igualmente celebra 1717, como santo y seña, pero la realidad histórica nos demuestra que sus genes históricos, no están radicados en dicha fecha, ya que no fue una refundación, sino que su historia que va más allá, y cuya herencia o querencia se enraíza o se quiere con toda la legalidad en los Antiguos Deberes.

Ni que decir, que estas membresías masónicas, en su momento combatieron las bases fundacionales de 1717, con un desmarque y una decidida apuesta, basada en la regresión hacia la Masonería Antigua, hacia la llamada Masonería Noaquita.

No en vano estos, tacharon a los anteriores de descristianizar las estructuras masónicas, por tanto reforzaron su corpus con una serie de tomas de posición, forzando los cambios constitucionales de 1723, con las modificaciones de 1738 y 1756, y asumiendo Ahiman Rezon , como su nueva Constitución.

Lo cual conformó toda una línea de actuación masónica, fundamentalmente materializada a través del Act of Union de 1813, y los distintos landmarks se han ido estableciendo a los largo del siglo XIX y XX, para de este modo acotar los linderos de esta masonería tildada de Regular o dogmática.

Y  por cierto, anotar que se escribe poco y se habla menos de la figura de Laurent Dermott y su propuesta Constitucional, como intenso regulador de la llamada Masonería de Tradición. Se cita a Anderson y se deja en el olvido a Dermott padre moderno de la masonería de Tradición.

Está claro, que la querella entre Antiguos y Modernos, fue algo más que un desencuentro historicista. 

Fue una ruptura que ya en su momento Anderson la materializó, cuando hizo patente la renuncia a hacerse eco de los Old Charges, como referente para la nueva singladura; tras años de lucha y vicisitudes, la deriva entró en una reforma totalizadora en la Inglaterra de 1813, lo cual dio lugar, no solo a la aparición de Gran Logia de Inglaterra (GLUI), sino que ello prefiguró para el futuro, la articulación de dos grandes modelos en que se iba a constituir de ahora en adelante el trabajo hiramista: en masonería regular y la masonería liberal.

Es evidente respondiendo al lector que preguntaba ¿Sí era posible unir Orientes? 

Hoy no estamos en las circunstancias de 1813, ya que nuestras aquiescencias, idiosincrasias, y preferencias en la plasmación de nuestro quehacer masónico, es diferente en lo teórico y en la praxis, en parte porque partimos de bases sibilinamente diferentes que marcan la diferencia: caridad no es fraternidad, e igualdad para unos supone no marginar al otro, por cuestiones de género, o de reconocimiento.

Por tanto, el gran abismo que se ha ido abriendo a lo largo de los 300 años, hoy lo tenemos materializado en dos claros bloques masónicos, que sin bien son parecidos en las formas y en los modos, el antagonismo queda manifiesto de forma continuada, pese a la propuesta de buscar una ansiada universalidad masónica.

Pero esa pretendida universalidad, es una utopía referencial, a la cual no se le inca el diente, salvo para manifestarla a modo de bienqueda, y para adornar nuestros escritos; pero en España, digamos que se ven pocos actos tendentes a lograr unos milímetros de acercamiento, por más que se invoque la hermandad fraterna, o se diga que se trabaja en pro de esa esperada y esperanzada Universalidad Masónica.

Personalmente, no creo en esas bonitas propuestas, porque la realidad del día al día, me hace desconfiar de estas utópicas formulaciones, y el ejemplo es claro, en lo que va de tricentenario, no ha habido ni un solo acto, ni hay sobre la mesa, ni una sola propuesta tendente a que las estructuras masónicas españolas se sienten juntas en un acto de confraternización.

Es más, la famosa campaña de recogida de avales acerca de la Honorabilidad de la masonería por parte de la GLE, oportunidad única para haber caminado juntos, no ha sido capaz de aunar voluntades pese a las proclamas de ¡Construir Juntos’,

Y mucho me temo, que detrás de todo este tinglado de los avales haya ciertas operaciones de mercantilización apoyadas en esos avales, como ya se intentó con la operación de la recogida de los papeles masónicos del exilio y la creación de un sistema documental sui generis que en su día quiso lanzar la masonería regular española, en un ensayo de hacerse omnipresente, y querer ser el referente histórico de algo que no representa, por mucho papel patentizado que haya de por medio.

Y no estoy planteando que una masonería, sea mejor que la otra, cada una tiene sus obligaciones, sus deberes e imposiciones, y cada uno lidia desde su membresía como cree preciso su opción personal, 

Por tanto no hay una masonería buena y otra mala, hay MASONERIAS, distintas y plurales  y en todas cuecen habas…, pero es evidente que teoría y praxis deben ir de la mano de una ética coherente; y de puertas afuera eso no parece que se esté dando, o eso parece, em algunas de ellas.

Indicaba el Gran Maestre de la Gran Logia de España en un vídeo la propuesta para el 2107 de ¡Construir Unidos!

He escuchado el discurso, que evidentemente tiene un problema al estar dictado en clave interna, y dedicado a la membresía masónica de la Gran Logia, el cual se ha expuesto al gran público mediante las redes sociales; 

Pero digamoslo claro y alto , y en  clave de pluralidad masónica ese llamado es una proclama vacía, sin apenas consistencia, y ante la cual muchos masones liberales, es evidente que no nos sentimos concernidos, puesto que la propuesta viene de la mano, de aquello que muy bien expresó el GM. en Barcelona ante el President de la Generalitat, de un «papel institucional de la masonería que debe ser "siempre irrelevante"».

Por tanto, en esa llamada a Construir, es una interiorización vacía y hueca, es irrelevantes en cuanto al cívitas, por la misma razón que exponía el GM., cada uno tiene su opinión y la ejercita en el ámbito privado», 

Para eso no hace falta unirnos.

Esta es una llamada, que en parte nos incapacita para un posible caminar juntos en pos de la manoseada universalidad masónica, construida esta sobre bases conservadoras, puesto que hay un gran parte de la masonería que está más en la consecución de aquello que propuso el que fuera Gran Venerable del Gran Capitulo de Rito Francés: Jean-Georges Plumet, que se enmarca entre el quehacer de Newton y Matternich, cuya utopía era que se pudiera lograr la República Universal de los MasonesEste es el reto del siglo XXI, del cual ya hablé en su momento, 

Ese desafío no pasa no por una masonería aquiescente, sino por una masonería de combate, donde poco encaja una masonería no relevante, cuando ante las situaciones de crisis, de  destruccióon de valores de nuestro país, debiéramos estar por una masonería de la indignación y del compromiso.

Por eso GR. Oscar Alfonso  para construir, es necesario que saber el qué, el cómo, el cuándo y con quién, y sobre todo para qué …,

Y no parece que tras la proclama que usted ha lanzado (Oscar de Alfonso) todas esas  esas cuestiones estén presente, al menos desde la pluralidad masónica, aunque no digo nada, si tal alocución es la justa y necesaria, para la masonería regular española camino del siglo XXII, 

Es su obra y su proyección, como estructura y como Maestros Masones, sabrán lo que es justo y perfecto, al menos para su fraternidad, que no es la de todos, sino un trozo de las MASONERIAS ESPAÑOLAS, que somos los que somos y nos definimos como nos definimos, sin intentar quitarles nada ni hurtar bondades. Nuestro valor como masones liberales es trabajar en neustras pequelas y modestas logias,a jenas a los oropeles y los collarones, dedicadas a la reflexión, interna y externa, y proyectándonos fuera, porque queremos y deseamos SER RELEVANTES, nuestros antecesores de 1717 así lo siganron, y esa es nuestra herencia. y no será siserá la suya, estimado GM, Oscar Alfonso.

Víctor Guerra. MM.:.

19 de marzo de 2017

Revisión de las Míticas Masónicas de la mano de F. Cavaignac


Por un tiempo, me alejaré de los temas repetitivos sobre las actuaciones de la «regularidad masónica española», y sus aposturamientos, como estructura, aunque me supongo que no será un lapso grande.

Y no porque, deje de ser un tema interesante de reflexión y prospectiva, aunque da la sensación que se quiere mantener alejado del universo reflexivo de los propios masones.

Realidades y actuaciones institucionales, un tanto paradójicas, que nos llevan a pensar en un intercambio de papeles, entre unas y otras, masonerías.

Resulta curioso, que tras más de 12 años publicando en el blog, y en las Redes, Sociales, nunca haya visto tanto enardecimiento por hacerse patente y visible, por parte algunas, estructuras masónicas, e incluso de algunos miembros masones, incluidos, los Trols, aunque también llama la atención tanto silencio en ambas orillas, tal vez por lo cansino y repetitivo del tema.  

Pero como digo, lo que me interesa hoy es traer a modo de reseña, el libro de François Cavainag, que trata sobre: LES MYTHES MAÇONNIQUES REVISITES 

Texto que me parece muy revelador, y que trae a colación la poca capacidad existente en nuestro país, de pasar de la historiografía positivista a la capacidad reflexiva, sobre el hecho masónico.

En este caso, el libro desprende varias cuestiones que creo esenciales, en tanto en cuanto, se separan del común denominador de las mitologías masónicas al uso, y como no, de su abordaje conceptual y revisión desde la perspectiva del REAA.

François Cavainagc, al que supongo en el seno del Gran Oriente de Francia, en tanto que su prologuista, es Jean-Pierre Cordier, que fue Soberano Comendador del Supremo Consejo del Grado 33 del REAA del GOdF. Siendo el primero, además colaborador de la revista L ´Chaine de Union, y autor de varios libros:  sobre teatro y masonería,

Aunque el libro más interesante, al menos en cuanto a la reflexión de la prospectiva masonológica, es este que expongo sobre la Revisión de los mitos masónicos

E cual se publicó en 2106, y su importancia reside en la capacidad de crear cierto terremoto bajo nuestros pies, ya que plantea sorprendentes propuestas, como por ejemplo, la revisión de los mitos masónicos, cuyos ejemplos nos deja ante ciertas situaciones un tanto paradójicas, cuestión que otros autores, no hacen al  tratar el tema , como Gilbert Durant, Simone Vierne,  a los cuales Cavaignac, les pide una re lectura menos tendenciosa y más neutra, en cuanto al manejo de la míticas masónicas.

Es de imaginar, y esto tiene bastante que ver con el «mundo masónico regular» español, aunque es generalizable a todas las masonerías, el hecho de no querer encajar en su sen, las exigencias del posicionamiento masónico, hasta tal se haya esa renuncia que llegan a universalizar los conceptos, aun cuando las practicas rituales genuinos son distantes de la opción que se ha escogido. Y pongo un ejemplo , es muy común en la masonería regular española oír hablar del trilema LIF, cuando la realidad ritual, incluso en lo conceptual, esto no debería tener encaje.

Por eso siempre recalco, que el universo del REAA, se asienta en las bases conceptuales de los «Antiguos», y aunque haya quien crea que esto es un tema historicista, creo que está equivocado, puesto que el encontronazo entre «Antiguos y Modernos» más allá de cambios, en cuanto a usos o signos, fue un chocque de trenes entre dos concepciones distintas, de ver, vivir y proyectar la masonería, por tanto, es algo más que una querella. Se trata de posicionamientos, claros y rotundos frente a la construcción de la historia masónica.

Tal vez esto lo pueda poner en relación a lo que un día planteaba Alberto Moreno, sobre que la auténtica masonería era la de Emulación, y no la del REAA.

Dicho así, puede creerse que se trata de una bufonada, pero mientras en Emulación encontramos la representación original, en cambio en el seno de la ritualidad del REAA, esta nos llega plagada de malformaciones, bien de la mano de las traducciones, o bien por los prejuicios de ciertos autores antes diversas circunstancias, e incluso, debido a las exigencias de las estructuras masónicas, que desencajan la practica ritual de antaño, en función de las inclinaciones y obligaciones Obedienciales.

Tal vez por ello, solo encontremos las practicas rituales originales y sus sentidos, como decía de forma extrema, Alberto Moreno, en el ritual de Emulación, asumiendo contenido y continente, y no desmontando el ritual, a modo de mecano para quedarnos con unas u otras piezas, según intereses, o modas.

La propuesta que nos plantea Cavaignac, tiene mucho que ver con la posición del REAA, en el Grand Oriente de Francia (GOdF) en tanto que, el libro trata de situar a esta facción ritual ante sus contextos originales, y no sobre las míticas reconstruidas en base al desarrollo Obediencia, eso sí, el autor les ad alguna vuelta para que esta míticas puedan ser asumibles por una masonería racionalista como la que encarna el GOdF.

Plantea el autor francés, que debemos superar la historiografía dominante, en tanto que padece de un cierto determinismo minimalista, sin que los masones por nuestra parte, nos atrevamos a romper los moldes en los cuales se ha encerrado la mítica masónica en base a paradigmas, en ocasiones, muy estereotipados.

Cavaignac, de sopetón nos viene a decir, que las bases conceptuales del mundo del REAA, son en gran medida los famosos Old Charges, lo cual aporta a dicha ritualidad (REAA) una expresión de genuina singularidad, a veces no muy querida o respetada en las masonerías actuales.

Es evidente que esto nos lleva a ciertos posicionamientos no muy queridos, como que los Old Charges, son la pieza que vendría a justificar una alianza total con Dios y la Monarquía, o ser la muestra de una recolección de prácticas de «buena conducta profesional»,  las cuales no fueron  bien recibidas en la Masonería de 1717, ya que estaba inserta en otros paradigmas, como la libertad de culto, en definitiva en otros contextos muy diferentes a los que proponían los Antiguos Deberes, y cuyas diferencias quedan de manifiesto al contrastar estos con lo manifestado en la Constituciones de 1723.

En este sentido François Cavaignac, se pregunta que, ¿Si bien los valores morales parecen ser iguales para operativos y especulativos, porqué se plantea relegar al olvido, la filiación moral con la masonería operativa??

Las posibles respuestas. las podemos hallar en varios planos, por un lado, en la «supervalorización que se ha hecho de la interpretación religiosa, por parte de muchos investigadores sobre los Old Charges, que es evidente que son fundamentalmente de naturaleza cristiana, con sus invocaciones a Dios, y a los Santos, la Virgen María, la Iglesia, las búsquedas del alma, y sus perpetuas referencias bíblicas y la omnipresencia de las plegarias»

En este contexto, y para mostrarnos una evidencia de que ha habido otros referentes, hoy olvidados, dentro de los Old Charges F. Cavaignac, recurre a la figura de Euclides y la geometría, como parte de esa masonería inserta también en los Antiguos Deberes, lo cual no deja de tener una «raíz racionalista», hoy injustamente olvidada.

Este mítico personaje: Euclides, aparece en varios de los manuscritos como el Regius 1390; el Cooke 1400; Grand Lodge nº 1, 1583; Watson 1687; Dunfries 1710, y en todos ellos presenta la geometría como instrumento de poder, a la vez los manuscritos muestran la evolución del propio concepto de la geometría.

A partir del manuscrito Cooke 1400, la presencia euclidiana empieza a desvanecerse, y ya en las Constituciones de 1723, esta queda reducida a «un pequeño espacio a modo del «admirable Euclides»; lo cual viene a demostrar la gran ruptura intelectual que media, por ejemplo, entre el Dumfries de 1710 y las Constituciones de 1723.

Tal ruptura se reafirma aún más cuando toda la ritualidad de los siglos precedentes, apenas si tenemos noticias de esta mítica masónica (Euclides) que ha quedado relegado a las presencias rituales del REAA, en lo concerniente a los grados 12º; 29º y 30º, y pese a que, según François Cavaignac los Old Charges convirtieron en a este en «un modelo de evemerismo laico», y por tanto en su época, no era una mítica masónica neutra, ya que era reconocido por «su arte de demostración gracias a la conducta logial y formal de la exposición», cuestión interesante dentro de una propuesta  masónica racionalista, y que sin embargo fue excluida por tender hacia modelos más espiritualistas, tal y como se presenta el REAA

No dejan de ser interesantes los razonamientos de Cavaignac, en tanto que nos sitúa ante nuevas interrogantes, y planteamientos históricos de cierta magnitud, y muy interesantes a la hora de conocer el pasado, pero también para poder ver, y analizar las cuestiones masónicas actuales, y poder abordar prospectivas más allá del método masónico.

La historia del mundo masonizada.

Un tema interesante que nos plantea, es la cuestión relativa a la «masonería noaquita» que en España nos llega a través de la masonería de tradición, y que los masones españoles no parecemos entender muy bien [masonería noaquita].

Dicha práctica está vinculada al mundo masónico anglosajón en tanto que se asienta en base a varias concepciones, tal y como nos explica Alberto Moreno, la tradición histórica y querencia por esta mítica, y su viveza dentro del protestantismo al estar teñido de un  cierto «tinte de radicalismo religioso»

Esta expresión noaquita en el mundo anglosajón, la tenemos representada por la Real Orden de Escocia, y la Orden de Nautas del Arca Real.

Y aunque, Alberto Moreno nos dice que los masones de la baja Edad Media tenían «como modelo al abnegado Noé», ya que su profesión como carpintero y su parentesco con Adán, y el intento  de regeneración en base al cumplimiento de las leyes noaquitas,  lo hacían como muy querido y cercano, lo cierto, es que será Ramsay quien de alguna manera, de carta de naturaleza al tema, puesto que los Antiguos Deberes, como el Regius, no invocan al personaje como tal, es el Cooke, quien lo designa por primera vez, aunque de una manera accesoria. 

Serán, el Grand Lodge; y el Watson, quienes retomen elementos clásicos de dicha mítica noaquita que en las Constituciones de Anderson de 1723 apenas si es magnificada, aunque se pudiera desprenderse cierta tendencia hacia una especie de «masonización de la historia del mundo».

Sin embargo, será en las modificaciones de las Constituciones de Anderson de 1738, cuando Noé aparece, aunque con otra dimensión «como padre de la masonería» lo cual ya había planteado Ramsay en 1736, quien va a prefigurar la cuestión noaquita al hablar de «diversos vestigios de la antigua religión de Noé y de los patriarcas», lo cual es retomado en la ritualidad de los siglos XVIII y XIX, sobre todo, en el seno de la masonería de Adopción.

François Cavaignac, nos llama la atención acerca de que sea Anderson, quien reintroduzca el tema noaquita dentro del pensamiento masónico, más allá de las precisiones morales y espiritualistas que se hacen sobre el examen histórico al uso,  dicho estudioso galo, nos muestra que Noé, entra dentro de una nueva categorización al ser «portador de una nueva filosofía equilibradora de derechos y deberes: posibilidad para el hombre de dominar la naturaleza y la obligación de respetar la vía de los otros.[...] Una especie de religión natural en la que todos los hombres pueden reconocerse»

Sin embargo, en las Constituciones de 1756, y sobre manera en el nuevo texto Constitucional de la GLUI de 1813m desaparece toda la referencia a la mítica noaquita. ¿A qué obedece este cambio en las diversas Constituciones y esa desaparición? 

Todo ello, sin perder de vista que hay una trasmutación del mito noaquita hacia el mito hirámico, y de la masonería azul a los altos grados, donde este va a encontrar acomodo en el seno del 21º grado del REAA.

Fue una mítica interesante, la de Noé, pues que en él se resume el encuentro de las tres religiones reveladas, y supone el adelanto de un modélico prototipo arquitectónico del templo, en tanto que «la logia es la imagen del arca, centro de la virtud y la inocencia y que salva al género humano».

Sin duda puede serlo, pero a esta mítica le faltaba inteligencia constructiva, de la cual van hacer gala los canteros a la hora de plasmar la supremacía de la simbólica mediante el dominio de la piedra, sin embargo, el Diluvio como paradigma puede, según Cavaignac, ser un referente del llamado catastrofismo ecológico actual. Pero sin embargo ¿cuál sería el símbolo universal actual?

El noaquismo basado en dos puntos: como es el gobierno divino y la obediencia absoluta del hombre, y los preceptos de la alianza con Dios posterior al Diluvio; y las dos columnas antediluvianas, que no tiene una finalidad moral sino utilitarista, y que paradójicamente están ausentes de la cultura masónica contemporánea, a excepción de su presencia en el REAA n el 13º grado del Arco Real, no parece ser una respuesta.

Parece claro, que desde posiciones como las que plantea el REAA del GOdF, es necesario reorientar las míticas para encontrarles esas otras lecturas más neutras y buscarles ese tinte racionalista, que ayuden a revivir le hecho masónico desde las perspectivas de los «Antiguos», eso sí, sin enmascaramientos morales o espiritualistas, sino revisando las míticas desde nuevas ópticas, y por supuesto desbrozando todo el cumulo de prejuicios, de intereses habidos en la construcción ritual masónica.

En todo este papel, jugaría un rol interesante tanto Euclides, así como el papel de universalidad no dogmática de Noé, y como no, la función humanista de las dos columnas y la Torre de Babel, y así vamos acumulando una docena de referencias míticas, que son préstamos, por otro lado, de la cultura judeo-cristiana, que ha permitido crear una determinada visión del mundo pero que mantienen cierto racionalismo.

Para la mayoría de los masones, expone François Cavaignac, existe una mitología masónica dominante, la cual conforma un bloque de creencias indefectibles que se articulan en función de tres ejes: la construcción del Templo, la imagen fantasmal de Salomón, y la leyenda de Hiram, acompañado todo ello por la fascinación caballeresca que ha penetrado todo el corpus social de la masonería, que ha conllevado por ejemplo la eliminación de la mítica de Noé, o el olvido en que han caído las dos columnas antediluvianas,  lo cual ha permitido la eclosión  de Hiram y Salomón, y con ello la emergencia de las nuevas míticas al uso.

Lo que nos propone Cavaignac, es salirnos del campo amable de los razonamientos al uso, para construir sin repetir, saber sacrificar por una causa justa (la muerte iniciática), y buscar de una forma obstinada la Fuerza, la Sabiduría y la Belleza.

Lo cual- nos señala- «es compatible con todas las posiciones del espiritualismo de la masonería regular o de la masonería simbólica, cada uno desde su práctica realizada con un culto cuasi divino viviendo de forma permanente sus insuperables contradicciones»,

Ya, que como él mismo expresa «no pretendo pasar de Dios, ni de otros atributos del modelo dominante, más yo prefiero la geometría, raíz de otras ciencias y lugar del razonamiento deductivo»

Por eso nos llama a todos, pero sobre manera a los masones adogmáticos, a distanciarse de los abusos espiritualistas y los discursos dulzones para poder revivir nuestra misión como masones de Comprender, Construir y Transmitir.


Libro muy recomendable, no tanto por las propuestas, sino porque abre puertas al campo al salirse de las míticas y las construcciones lógicas en masonería tan al uso. Ya por eso merece abrir las páginas de este libro

Víctor Guerra

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