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11 de agosto de 2015

EL GADU ¿DESTRUCTOR DEL IDEAL MASÓNICO? PARADOJA MASÓNICA

Pieza

El título del artículo puede parecer una provocación más de este blog, pero en honor a la verdad, he de decir que  es una interrogación que se hacía  1954 el Hermano  Maurice Paillard (1878-1957), grado 33 y Venerable que fue de la  logia Hiram fundada en 1899 del GOdF en Londres, siendo dicho Hermano un alto miembro del Consejo de la Orden (Gran Oriente de Francia) entre los años 1934-1937.

Y este tema puede parecer banal, pero abre todo una gama de debates y cuestiones que el masón, no perezoso del siglo XXI, debería abordar antes de iniciarse en el noble arte del abordaje de la confección de planchas para leer en logia, pues depende como se situé , las derivas que tome y las resoluciones que adopte, igual conceptos como tolerancia, fraternidad, y universalismo, por decir algunos deban se nuevamente replanteadas.

El Hermano Paillard planteaba la cuestión sobre la tesis de ¿No sería la figura del GADU el destructor del ideal masónico? partiendo de las Constituciones de Anderson  de 1723 y su primera obligación  Concerniente a Dios y la Religión, y sobre manera  con las sobrevenidas modificaciones de 1738..

Cuestión en la que indicie a su vez  el Hermano Alec Mellor, desde otra óptica masónica radicalmente distinta a la de Paillard, pero  cuya trama reflexiva alcanzar la misma tesis al plantear la cuestión de los «Hermanos Separados» justamente también partiendo, aunque no de una manera esencial del GADU, pero si planteando el tema del deísmo y la religión natural como punto de encuentro de los masones..

Aunque será  Maurice  Paillard el que se atreva a plantear esta cuestión paradójica del GADU, una figura sobrevenida con la masonería, que intenta unir lo disperso bajo una concepción que ha venido a constituir al final de todo un proceso una bomba de fragmentación, la cual ha dispersado en sentido inverso al propuesto a los promulgadores del universalismo masónico, que pretende la masonería, el cual  parece tropezar  con la figura del  Gran Arquitecto del Universo (GADU), que la Constituciones andersornianas  identifican con un Dios bajo la óptica de Newton,  de buscar el común acuerdo  de todos los hombres baja el paraguas de  la religión natural, ya que para Desaguliers  inspirador de las Constituciones de 1723 el era un unitarista que no creía en la trinidad ni en la divinidad de Cristo. 

Según Mellor esta posición  nos situaría mitad de camino entre las religiones reveladas y el ateísmo. Pero aún así con todo esto no parece contentar a unos y a otros, y cuya resultante final tras el desencuentro del Gran Oriente de Bélgica y luego el Gran Oriente de Francia (1877) planteando la derogación de la figura del GADU y sus interpretaciones y  creencias sobre la inmortalidad del alma dentro del corpus masónico, relegándolo en todo caso todo ello  a las creencias intimas de cada masón., pero no convirtiendo tal cuestión en el frontispicio de entrada a la masonería, como ley sacra.

Esta postura creará un auténtico cisma masónico, que por otra parte ya estaba en los genes de la masonería especulativa que en parte se materializa con el desencuentro  entre «modernos« y «Antiguos», lo cual desencadenará un planteamiento final  tomando el GADU, una posición esencial  en el debate.

Una figura para unos disuelta en la moral privada del masón, y un simbolismo  que implica la creencia minimalista en un orden  universal y cósmico como principio organizador del caos que dona sentido a la vida y la figura trabajada en masonería acerca den Templo inacabado de Hiram; corriente liberal de la masonería, pero evidentemente con muchos matices  y concepciones en esta amplia y muy diversa masonería liberal; 

En cambio para otras masonerías el GADU es el punto central  de su tradición  que refuerzan en base a diversos ladmarks en los cuales se ha ido parapetando  la masonería de tradición como la Gran Logia Unida de Inglaterra  en  las Constituciones de 1815, que  habla sobre la obligación de creer el Gran Arquitecto del cielo y la tierra so pena de exclusión de la Orden; lo cual refuerza en 1929 con la exigencia en la Creencia del GADU y su voluntad revelada, que será una condición inexcusable para la entrada e masonería, teniendo que prestar juramento sobre el libro de la Ley Sagrada,... etc.

Por tanto queda por dilucidar lo que planteaba Paillard si el pretendido universalismo masónico  que con tanto ahínco persigue  la masonería  no será una quimera que se desvanece al calor del vitriol de una figura como el GADU, que separa más que une, en tanto que unas masonerías destierran su creencia o no creencia al ámbito intimo del masón constituyéndose, mientras otra masonería exige la creencia como una verdad revelada a la cual se suman otras exigencias. lo cual hace que el GADU hoy por hoy seaen la piedra angular en la divergencia y separación entre las masonerías liberales y tradicionales, dogmáticos o adogmáticos en pos del universalismo masónico.

Ahí queda para el debate la pregunta. y tal vez para cerrarla sea bueno leer con detenimiento  esta nota  Pierre- Yves Beaurepaire:
La francmasonería entonces no solamente era un laboratorio donde los amigos escogidos aprenderán a reconocer a su alter ego y apreciarse como hermanos. Era ante todo un observatorio de los temas del siglo de las Luces y de las líneas de fuerza y fractura que lo atravesaban.El cosmopolitismo mundano y aristocráticos del siglo XVIII no era el universalismo militante del siglo XIX; asimismo los procesos de secularización de las élites europeas no obstan a su adhesión a la dimensión cristiana de la Orden masónica,  así fuese solo en lo social.Los tiempos del combate por una concepción militante de la laicidad  estaban por  aún por llegar.

Víctor Guerra.MM.:.

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