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27 de marzo de 2018

LA MASONERIA ENTRE LO MASCULINO Y FEMENINO

es-masculino-o-femenino

Hace unas semanas escribía  con motivo del Dia de la Mujer Trabajadora, un artículo sobre Mujer y Masonería . Una asignatura pendiente,  y creo que es un tema que de nuevo, está en el candelero, pues no hay nada más que echarle un vistazo  a  las redes para ver los «ataques» hacia el masculinismo o feminización masónica por los partidarios de lo mixto,. por tanto expongo este trabajo que creo interesante a modo de reflexión a cerca de esos elementos que juegan dentro de la masonería, y por lo cual hace tiempo un amigo y Venerable Maestro (Brenno Ambrosini)  me encargó un trabajo que el ya de mano el me daba el título y el tema:  LOGIAS LUNARES, SOLARES O MIXTAS.. UN ACERCAMIENTO A SU REALIDAD.,  el cual fue publicado en una muy vanguardista publicación como fue ERGO SUM MAGAZINE


Ni que decir que me quedé atónito por el encargo, pues esa terminología hacía muchos años que no resonaba en mis oídos. Todo se aclaró al indicarme que debería ser un artículo sobre la fisonomía psico-social masónica de las logias: femeninas y masculinas, supongo que como axioma de la representación simbólica de la fuerza=Masculino y la sensibilidad=femenino, al menos a este clavo ardiendo me agarro.

Una relación entre mitología y astrología en cuyo campo en un principio tanto un astro como el otro eran la fiel representación de lo femenino que representaba a su vez el poder de la Gran Diosa. De la modernidad acá digamos que el Sol se asimiló al poder patriarcal del hombre; y la luna y sus fases quedó relacionada con la mujer… pero cabe preguntarse ¿Y la mixtidad en donde la situamos…?


Masculinidad versus feminidad.
Tema peliagudo y complejo, que al final viene a resumirse en dos puntales [teniendo en cuenta lo peligroso que es generalizar en estos casos], estos dos pilares a los que me refiero, serían por un lado la llamada cuestión de la "presencia de la mujer en la masonería".

Antes habrá que decir que más que un problema específico de la masonería, es más bien una cuestión que se enraíza en la concepción socio cultural y política anclada en el origen de nuestra cultura occidental, en la cual la mujer ha jugado papeles que han ido desde la "mater amantísima" a prostituta, en este gran claro-oscuro mítico  ha habido estadios que van desde la mítica heroína a la encarnación de la más pura representación de la maldad…

Señalemos " que la mujer ha sido considerada como útil de trabajo en las relaciones domésticas o patriarcales de producción, analogía que se da igualmente, en esta época entre el señor y el criado y entre padres, hijos y esposa en la familia campesina." (Viedma). Solo con el pasar de los siglos las cosas han ido cambiando no sin un previo batallar contra su propia situación, hasta llegar a conseguir los actuales planos de "supuesta" igualdad.

El otro puntal que ha sostenido toda esta situación ha sido el maculinismo patriarcal, imperante a lo largo de toda nuestra sociedad occidental, "ya que el concepto hombre al parecer no estaba entendido desde el punto de vista de "antrhopos", ser humano, sino desde el "aner-andros, el elemento masculino de la especie" (Lacalzada) y que ha tenido y tiene toda una expresión en muchos los campos y estadios de la sociedad.

Y claro está, llegados a este punto cabe preguntarse: ¿Cómo ha afectado y afecta todo esta consideración en la sociabilidad masónica?

Lo cierto es que quien ha cargado históricamente con el mochuelo de marginar a las mujeres de los trabajos masónicos, ha sido el pastor Anderson, quien hará los honores de diligente notario anotando en sus denominadas "Constituciones de Anderson" que para ser masón había que "ser hombre libre y de buenas costumbres"…

Y con tal constatación al pobre le cayó la china para los restos… ya que a partir de ese momento se asoció a esa acepción andorsiana la masculinización de la masonería, y pese a que el texto se puede contextualizar en la época de la "Luces" y directamente influenciado por J. Locke, y pese a todo, no se pudo saltar la proposición por la cual de los trabajos masónicos quedaban excluidos de forma sempiterna tanto los esclavos como la mujeres.

La cuestión en los masones operativos y en los especulativos.
Las cofradías de masones operativos seguían el patrón que venimos indicando del patriarcalismo, digamos que la existencia de mujeres era prácticamente nula, lo que no obsta para que se denoten presencias femeninas en los trabajos gremiales, que servirán de certificación de que la para confirma la excepción confirma la regla, pero estas incorporaciones que incluían de mujeres no participaban de la mirada radicalmente misógina de muchos de sus contemporáneos, y por tanto eran una auténtica minoría la que se atrevía a llevar a cabo estas iniciaciones.

Tal y como remacha Cécile Révauger en su: "Les Premieres Franc-maçonnes au siegle des Lumieres": raramente la francmasonería ha roto con la sociedad de su tiempo, por ejemplo en la sociedad del siglo XVII y XVIII, la mujer ha ocupado ciertos espacios bien delimitados."

Pero no solo eso, sino que la creación de marcos de sociabilidad en los cuales participó la mujer, como la masonería, fueron creados y tutelados en este último caso por los hombres, como bien podemos ver en la creación y desarrollo de las "logias de Adopción", pese a que hayamos encontrados unas primigenias masonas iniciadas en logias de 1751 en la Haya, o en 1732 en Burdeos, y hasta tengamos la referencia en el siglo XVII de la iniciación de la célebre Elisabet Saint Leger (1694-1773) pero no por ello deja de haber una cierta declinación paternalista en dichas inclusiones habiendo de por medio una cruda realidad de masculinismo que se patentiza en término mismo de "Adopción".

Tampoco debemos de dejar de lado que había una mayoría de logias masónicas con cierto perfume jacobita (católicas) (P.K Monod). Lo que supone un plus más para que la presencia femenina en masonería fuera, si cabe aún más, más que escasa; y sí tenemos en cuenta que los hermanos de las logias operativas estaban más que exhortados a cumplir con el deber y ser armoniosos, que a perseguir otras utopías., ya que el deber y la armoniosidad eran todo un mérito en ese oasis secular, pues tenemos de este modo una conjunción para que la mujer no estuviera en masonería
.
No sé sí entre Los " Modernos", una vez de se desarrolla la masonería especulativa la mujer tendrá más cabida, pero tengo claro que la línea de la GLUI, que emprendió Dermott no era lo más idóneo para que ideal masónico-femenino se implantase, ya que Dermott fustigaba por igual los "caminos irreligiosos que emanaban libertinaje" que "a los profesores arrogantes del ateísmo y el deísmo"(M.Jacob) y es de suponer que el rigorismo de los "Antiguos " traería consigo un radicalismo importante en este aspecto que ha prendido en el desarrollo de la masonería anglosajona.

De la aguja al sufragismo.
Andando el tiempo se podrá denotar que esa incipiente presencia femenina terminará por desembocar en una cierta presión de las mujeres más "progresistas" de cada momento por tener derecho su espacio vital, en sociedad o en masonería, en este último campo terminarán por establecerse una cierta "noblesse de robe", de la cual por ejemplo estarán excluidas el común de la mujeres. En todo caso ya el mismo concepto de "adopción" destila una importante carga paternalista que además sobrellevaban muy augusto los hombres, aunque es cierto que había organizaciones que se rendían en parte ante el mundo radical y sufragista como podía suceder con una gran parte del Gran Oriente de Francia, que podía veía con interés el desarrollo de la incorporación de la mujer a la sociabilidad masónica, pero hay que decir que las logias mixtas le daban cierta urticaria.

Es curioso, porque al tema de la mujer en masonería, tanto desde la perspectiva masona como desde la antimasonería, fueron ejes de batalla desde bien antiguo, tratada a veces por autores muy reputados. Como ejemplo de lo que indico aporto esta referencia: La Femme et l´enfant dans la franc-maçonnerie Universelle . D´appres les documents offciciels de la secte 1730-1893; escrito por A.C. de la Rive, en donde pinta a la mujer como el gran vehículo de Satán para ganarse los espíritus más clarividentes y ganarlos para el polimorfismo teísta de los Gnósticos. Llega a comentar de la Rive sobre la existencia en España de 18 triángulos luciferinos que tenia el Gran Oriente Español en el siglo XIX … sin palabras

Este primer desarrollo que bien podemos situar en el siglo XVIII, se cimentará sobre el valor de la "fraternidad" como un valor recogido de las Luces, y pregonado a través de la enseñanza masónica de los rituales iniciáticos de las logias" (Révauger) concepción ésta que va estar muy presente en el trabajo de las mujeres masonas y su declinación hacia la especulación filosófica.

Hasta llegar a esta situación el camino será más tortuoso de lo que cabe pensar, tal y como nos plantean Hivert-Messeca e Ives-Pierre Beaurepaire, y M. Jacob y la misma C. Révauger, parten de esos los antecedentes citados, los cuales podemos situar entre el abanico que va de las sociedades hedonistas y galantes a la sociedades utópico-alquimizantes del siglo XVIII, acompañadas más delante de la herencia del espíritu militar y caballeresco que imperó en buena parte de la masonería amen de la prohibición papal que coadyuva a entender que la "Mujer era portadora de licencia sexual", sodomía…etc.. lo cual nos puede ayudar a entender pintar el papel que tuvieron que jugar las mujeres.

Género, valores y discursos,
Tras este primer estadio en el que se constata la fuerte presencia de un valor como la "fraternidad", vamos viendo que a este se irán añadiendo otros conceptos como la Libertad y la Igualdad, valores que conformarán una triada y un emblema de conciencia y lucha por conseguir un espacio particular de sociabilidad, donde por ejemplo la seudo-masonería de género pasa de la aceptación y articulación del espacio otorgado por el paternalismo masónico (logias de Adopción) a la reclamación por parte de las elites feministas que la contentan a reclamar un espacio propio, lo cual cambiará la relación de fuerzas y tensiones dentro de la conformación estructural de la masonería de ese momento, aportando con ello una cierta singularidad que ejemplarizarán en el siglo XVIII por un lado la Princesa Lamballe, y en el siglo XIX, de forma muy determinante la destacada presencia de Marie Deraisme.

Llegados a este punto, se podría especular sobre peculiares maneras de conducirse en masonería por parte de unos y otros, hombres y mujeres, a los que podríamos situar en dos grandes grupos: desde la manifestación "del ego masculino, a la manera armoniosa de la gracia y el altruismo femenino" (Goodman), a mi juicio personal, estas dos tendencias marcarán las formas de trabajo de una y otra masonería, la masculina y la femenina, con roles a veces clonados, y otras veces discordantes o distantes.

Aunque no debiéramos quedarnos solo con las formas sino analizar también el trasfondo que trasmiten y manifiestan los discursos masónicos que encarnaban y encarnan, unos y otros, y tal como nos propone María José Lacalzada, sería bueno por tanto abordar un detenido estudio y profundización acerca de sí en el desarrollo del trabajo masónico (femenino) se dan entre otras cosas:

· Si enraízan desde la conciencia de persona o si lo hacen des la de esposa y/o madre.
· Si rompen solo con la estructura clerical, si rompen solo con la patriarcal o sin lo hacen ambas al mismo tiempo
· Si se refuerza el papel dentro del hogar, aunque sea con nuevos valores, o se va apostando por la ciudadanía de pleno derecho, por la ocupación de los espacios públicos; sociales, laborales o políticos

Estas dos tendencias, masculinidad y feminización, enmarcados ambos en "el amor a sus semejantes, el culto a la virtud y como último extremo la regeneración moral de la sociedad civil", (Lacalzada) en parte se rompen cuando entran en juego la llegada del sufragismo y todo lo que ello conlleva, y que de forma trasversal se implanta en una parte de la sociabilidad masónica que tiene que ir abandonando te parcialmente el tradicionalismo andorsiano, lo cual lo van permitir logias cada vez menos patriarcales y teocráticas, por cuya motivo habrá logias cada vez más democráticas y horizontales que facilitaran que mujeres como Marie Deraisme, u otras se puedan iniciar como masonas.

El ariete de la Mixtidad.
Primero de la mano Clemence Royer y su Gran Logia Simbólica Escocesa, y luego de Marie Deraisme y el DH entrará como caballo de Troya un nuevo concepto a la hora de entender la masonería, y este no es otro que el de la "Mixtidad" que ya tenía cierto campo de acción entre 1860-1863 "Temple de les Familles" creada por Luc-Pirre Rioche-Gardon la cual funcionaba en alternancia con tenidas mixtas, masculinas o femeninas.", y es más, en 1"875 hay trazas en Saint Denis de la creación de una logia feminista. (Bacot)

Ya no estamos ante hombres o mujeres, sino ante personas, ante ciudadanos que reclaman su espacio autónomo como ciudadanos, y como una gran parte de la sociedad que coloca sobre el tapete logial nuevos paradigmas como el laicismo, o la cuestión de la "internacionalismo", etc. 

Tratando conseguir si cabe un acercamiento al mítico "universalismo masónico" que pregonan los rituales,[esa internacionalismo tan piramidal que establece el DH va a ser muy contestado en el siglo XIX] pero con ello se buscaba el grado más confortable posible de "autonomía personal". No hay que olvidar que Deraisme, era una mujer soltera, libre intelectualmente y profesionalmente, y lo que era más importante aún, era económicamente libre por ese empeño en la autonomía personal.

A raíz de lo expuesto hasta ahora, se puede deducir sin miedo a equivocarse, que la estructuración especifica en logias mixtas y femeninas va a ser una cuestión esencialmente que se va a dar con esa cierta radicalidad solo en el hexágono francés y sobre manera con un importante desarrollo de la mitad del siglo XIX en adelante con tibias iniciativas en otros lares geográficos que no siempre llegaron a cuajar…al menos del mismo modo

Masculinidad en el sistema masónico?
Sin embargo en pleno siglo XXI, camino del siglo XXII, casi se podría asegurar que seguimos metidos en el debate de las logias lunares, solares o y mixtas…; y pese a que la Masonería no es un dogma, sino un gran contenedor de principios, podemos decir que 300 años más tarde en algunas masonerías la cuestión de la masculinización (solar), o lo femenino (Lunar) o el fenómeno "mixto"(andróginas?) son aún "piedra de toque" en determinadas estructuras obedienciales.

Está claro que para algunas Obediencias masónicas no hay lugar, al menos de momento, para la controversia y el debate, ya que éstas cierran tal posibilidad con un desarrollo propio en general muy reglamentarista, recogiendo la herencia de Anderson y las maneras patriarcales y masculinizantes de los gremios operativos, erradicando de esta forma cualquier posibilidad de que la mujer tenga presencia alguna en el seno de su masonería. Su particular posición, además se ve reforzada por diversos parapetos tradicionalistas como los landmarks, el Nº 18 de Albert G. MacKey, quien afirma que “deben ser hombres no mutilados y de edad madura", y que se refuerzan con opiniones a veces un tanto peregrinas sobre la facilidad por parte del género femenino para el rompimiento del "secreto masónico", supongo que construido en base al tópico que se les adjudica a las mujeres sobre su condición de "cotillas"; por no hablar del desorden que el o "bello sexo" pudiera producir en las bancadas masónicas masculinas en caso de ser iniciadas.

En el caso anglosajón además pesa el tipo de organización que tienen que está controlado por unas sociedades fraternales con una estructura muy centrada en torno a unas pequeñas minorías que constituyen pues lo que se ha dado en llamar en Inglaterra: la Co-masonería, que convive con la masonería femenina de carácter muy local y con un lógica muy específica, lo que revela el aislamiento en que se viven ambas realidades ignorando fenómenos como el que se concita en Francia o en otros lugares.

Pero sí bien los argumentos tienen este cariz en el sector masculino, en el otro extremo de la balanza masónica, en la rama femenina, no por ello se dejan de tener comportamientos en torno al hecho masónico de género roles o comportamientos sino similares, sí que existe cierto "ensimismamiento", con un discurso propio de la feminización dentro de la concepción masónica donde  se cambia el GADU por la Madre Gea, pero el envoltorio luego no responde a ese discurso.

Aunque pueda parecer que hay un cierto reduccionismo en lo expuesto, no por ello deja de haber detrás de ello una realidad, como es el hecho de que estemos ante una masonería femenina plural y diversa que se sitúa a la hora de entender el trabajo masónico en el amplio registro que va de la llamada masonería liberal a la masonería regular, bien cerrándose sobre si misma, abriéndose al medio social, pero con bastantes reticencias, y con discursos que van desde la feminización como concepto, al feminismo masónico más o menos radicalizado, lo que nos puede dar idea de la complejidad de analizar en un artículo esta cuestión.

Pero está claro que los modelos masónicos femeninos en buena parte han seguido a los modelos masculinos, y en general han copiado o clonado los sistemas rituales en función de lo que les es más próximo…, pese a los intentos de manifestar cierta independencia: "El progreso social y la igualdad de género en una sociedad competitiva requiere rescatar valores como la solidaridad y la equidad y no que las mujeres se "conviertan en hombres", según La Gran Logia Femenina de España que, ha presentado hoy las jornadas "Valores Femeninos y Progreso Social" en Barcelona. La Gran Logia Femenina de España es una organización masónica que funciona como una federación de asociaciones y cuyo objetivo, según palabras de la Gran Maestra, Ana María Lorente, es alcanzar una "sociedad con más presencia femenina, más equitativa y más solidaria" (Gran Logia Femenina de España)

Estos análisis, reflexiones y generalidades cambian en función de obediencias, de logias, y como no, aún más sí hablamos de realidades masónicas nacionales o extranjeras. Puesto que no es lo mismo hablar de la Gran Logia Femenina de Francia, que tiene una larga trayectoria histórica, que de la Gran Logia Femenina de España que apenas si llega a los 5 años de existencia; los vaivenes de ambas y sus consolidaciones y su cultura han de ser por fuerza distintas.

Por poner un ejemplo, en el Encuentro de Burdeos en le cual se debatió sobre el hecho masónico femenino, y el cual que coordinó Cécile Révauger, pudimos asistir a la manifestación de una interesante propuesta de reforzamiento tanto desde un ala de la GLFF, como desde la otra parte del auditorio miembros del DH, sobre la exposición cuasi radical sobre la construcción de masonería de género de sello feminista, y que se exponía como patrón de singularidad, tanto para trabajar como para exportar…. Lo cual hacía decir, "sote voche", barbaridades a mi amigo Charles Porset, sobre lobby homosexuales en la masonería.

En contraposición a esto puedo indicar que para hacer un artículo sobre Masonería y Mujer para la Revista Cultura Masónica, la petición del articulo que se hizo a una importante Hermana esta lo derivó a la Gran Logia Femenina de España, y tal petición que era personal, corrió por toda la estructura administrativa de la Obediencia, a modo de cadena de mando, convirtiéndose en una cuestión orgánica hasta concluir con la entrega de una especie de comunicado oficial para la citada revista, que ahí está para leerlo.

Las expresiones de Género y los rituales

En dicha Revista de Cultura Masónica nº 5 que versó sobre Masonería y Mujer, se expuso otro tema bien interesante, y que ya he citado de pasada: la a clonación de los sistemas rituales masculinos por parte de la masonería de mujeres, y como axioma de lo que expongo se certifica por ejemplo ante la falta o ausencia de un sistema ritual propio nacido de la naturaleza femenina como representación de una masonería género, tal y como apunta L. Caillet en el artículo publicado en la citada revista

Aunque no siempre la apuesta por una masonería de género por parte de los estamentos masónicos femeninos esté en consonancia con la concurrencia ritual de género, sino que esta manifiesta una cierta sumisión al hecho imperante masónico, y para ello no hay nada más que analizar los rituales, y el hecho de que tanto en Francia como en Bélgica hasta 1970 no se haya podido renunciar a la famosa cita del GADU, o que las Obediencias femeninas no pudieran optar por otros ritos como el Rito Francés, o que se exponga como todo un hándicap que una logia en 1993 de la GLFF haya podido trabajar el Rito Francés Restablecido.

Plantear a renglón seguido que no deja de ser paradójico que cuando se manifiesta en ocasiones una fuerte componente de género en masonería, pues en pura lógica y consecuencia debiera también registrarse la necesidad de abordar como mínimo la reconversión del sistema ritual practicado, haciendo que este responda a las necesidades psicosociológicas y filosóficas de las practicantes masonas, más allá de cambiar los sintagmas. En general se acepta el sistema ritual imperante masculino como una tradición inmutable, reproduciendo de este modo el modelo imperante primordialmente practicando el Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA) sin atender a las especificidades y la conceptualización simbólica representada en el discurso que se desarrolla como propio de la feminidad, en las planchas que elaboran las hermanas en la que marcan ciertas diferencias en contenidos y desarrollos distintos a los roles masculinos.

Se ha de indicar que la simbólica masónica es común a casi todo el sistema estructural masónico, pero es real también que existe una escasa inclinación a alterar su orden, composición o colocación, pese a la dicotomía que ello presenta con relación al discurso desarrollado, en este caso por las Hermanas Masonas.

Sería interesante ver y analizar según lo propuesto por Maria José Lacalzada, por un lado si hay un hecho diferencial de género, cuando hablamos de masonería femenina, y por otra si cabría analizar cuáles son sus discursos, y alcances y proyecciones y ver las diferencias.

Tradicionalistas y progresistas
En cambio las estructuras masónicas masculinas se mueven entre dos polos opuestos, por un lado el que representa como paradigma la Gran Logia Unida de Inglaterra (GLUI o UGLE) que aparentemente no se mueve de su planteamiento inicial recogiendo al pie de la letra la máxima de Anderson, de la cual los Hermanos entienden que se desprende una apotegma: que la masonería es esencialmente un hecho iniciático masculino, que se traba en la tradición operativa (Old Charges) y por tanto tiene su proyección también en la masonería especulativa, más allá de que se den "excepciones que confirmen la regla", con presencias femeninas en corporaciones, y gremios.

No parecen los Hermanos instalados en la línea de la GLUI, cuestionarse su opción masculina, y tampoco parecen afectados por las corrientes que hicieron, por ejemplo, mover posiciones al Gran Oriente de Francia (GODF); al menos no parecen sentirse muy concernidos por el momento. Ya que están fuertemente creídos que su modelo representa muchos años de ejercicio y desarrollo y un fuerte sentido de amarre con la Tradición, por tanto están singularmente contentos, o parecen estarlo en esa simbiosis de masonería lunar-solar, aunque cada uno en su lugar, no obstante parece que algo se mueve por entre los herméticos intersticios de la Great Queen Steet… de abrir un debate acerca de la masonería y la mujer.

Si bien el discurso oficial que trasmite la Obediencia (GLUI) a través de su asesor de comunicación, paradójicamente un mujer masona inserta en una Obediencia femenina inglesa: Susan Henderson, plantea una gran critica: "Las organizaciones que siguen los caprichos del día tienden a perder su identidad y, para usar un término de marketing, desde el punto de venta único la masonería son sus tradiciones ancestrales y su simbolismo que es su marca. Seríamos tontos de alterar eso. Nuestra fortaleza es que nos hemos mantenido muy similar a través de muchos cambios políticos y las modas".

Por tanto quien sí ha tenido que moverse, y poner en lógica correspondencia su discurso y su quehacer ha sido el Gran Oriente de Francia (GODF) que tras muchas décadas, tras el parto de los montes del fenómeno de Marie Deraisme y el Droit Humain (DH) , facilitó a trancas y barrancas la creación y desarrollo de una masonería mixta que ya en aquellos momentos se salía por la tangente de su ala más progresista al no dar la obediencia francesa respuesta a las demandas de integración del hecho femenino, decir que veía con buenos ojos el sufragismo pero tenía pavor a las logias mixtas, lo que dio como resultado de su inoperancia se diera como resultado el nacimiento no solo de una Obediencia como el Droit Humain, (DH) sino también a una nueva concepción masónica: la mixtidad, que encabezaría una nueva estructura que va a plantear este hecho como una cuestión singular e identitaria, y así lo ha promovido y expuesto siempre el Derecho Humano (DH).

Durante décadas el GODF resistió la tentación, y como no las presiones, de que la organización más potente europea de la rama liberal se decidiera a dar el paso y abandonara de una vez por todas el extremo que ocupaba junto al tradicionalismo masónico de la masculinidad de la GLUI, optando por un modelo más abierto en el cual tuvieran hueco las singularidades femeninas, masculinas y mixtas.

Este ha sido un debate que ha vuelto a rebrotar en esta última década (años 2000-2010. Al principio fue una cuestión planteada más bien de forma tímida, como un globo sonda dejado caer en el seno de la señera masonería liberal francesa, faro radiante de una masonería progresista y progresiva, que no se amilanaba ante casi nada, pero en cuanto se hablaba de la inclusión de las féminas en la estructura, para al menos estar en justa correspondencia con su discurso igualitarista, pues ponía el grito en el cielo.

En el blog Masonería Siglo XXI, pueden, encontrar bastantes crónicas y opiniones sobre los avances y retrocesos en este estado de cosas de la mixtidad en el GODF; ya que la cuestión fue seriamente debatida.

Y creo que fue más externa e intensa en lo que pudiéramos llamar los entornos del GODF, que en el seno de la Obediencia misma; y los argumentos utilizados iban desde la invisibilización de la mujer y su falta de querencia por incardinarse en la masonería del GODF; a la exaltación maximizada, sobre una potencial demanda de las mujeres por entrar en ella, eso sí todo ello aderezado en ocasiones con un fuerte discurso de género de por medio curiosamente defendido por hombres.

Tretas, argumentos, aposturas y desafíos…, de todo hubo para que la inclusión de la mujer en el seno del GODF fuera un hecho.

Cierto es que Convento tras Convento se perdía este debate por escasos márgenes de votos; la mitad de los casi 50.000 miembros del GODF no estaban por la labor de dar un fuerte respaldo a la inclusión de la mujer en la Obediencia.

Al final el affaire de la transexual Olivia Chaumont echó por tierras los argumentos y se impuso una cruda realidad, ya que había un Hermano que ahora era Hermana en el seno del GODF, y ese fue todo un paradigma que al final llegó al Convento, donde se ganó a los puntos con una escasa diferencia; como diría un castizo, la mitad más uno…, y de este modo con un cierto retorcimiento del sentido reglamento y las Constituciones fue como el GODF salvó lo papeles y pasó a tener mujeres en su organización, aunque queda por comprobar sí finalmente se acepta el hecho diferencial de género para dar cabida en su seno a logias femeninas en el mismo plano de igualdad en la que sitúa una fuerte mayoría de logias que han optado por mantenerse en masculinidad.

Digamos que es una inclusión esta de las mujeres en el GODF en base a ciertas triquiñuelas en tanto que dicha inclusión de la mujer en la organización viene domeñada por ciertas restricciones de acceso a cargos, y jurisdicciones. A día de hoy, personalmente ignoro en números reales cuantos trasvases de mujeres a habido en el GODF.

Es un dato que no es fácil de obtener, sin embargo sabemos que hay 30.000 miembros que están en un arco que va entre los 50 y 65 años de edad, hay numerosos cuadros de evolución y datos estadísticos al respecto, pero se ignora las demandas de inclusión a los trabajos del GODF por parte de las mujeres, que sabemos que en su mayoría provienen en cuanto a masonas iniciadas del DH, de la Gran Logia Mixta de Francia, de la Gran Logia Mixta Universal, o de la Gran Logia Femenina de Francia .. etc…Hace unas semanas el Gran Maestro del GODF hablaba de unas 1300 personas del género femenino en el GODF (Tienen que estar contentas las otras Obediencias…)

Se debe apuntar que el modelo del GODF en cuanto a la inclusión de la mujer en los trabajos logiales, se deja a la voluntad de las logias que la acepten o no, los talleres no pueden hacer discriminación por género, pero sí que la hacen de una forma administrativa, en tanto que si una logia que opta por un modelo masculino y recibe un petición de una profana pues agotará plazos. etc, Por tanto no estamos ante un modelo mixto en su totalidad, sino en una especie de parche para incluir al otro género sin mucho problema en la organización.

La mixtidad como opción
Por otro lado el gran marco de confluencia de intereses y consensos que abarcaría a todos los géneros sería la masonería mixta, y aunque no está en regresión, y parezca la opción más idónea entre discurso y praxis masónica, digamos que sus números en cuanto a Obediencias y miembros está más o menos estabilizado al menos con respecto a España, donde hay diversos modelos mixtos donde el más genuino de todos, es el Derecho Humano (DH), en cuya Obediencia todas sus logias son mixtas, estarían en ese misma sintonía la Gran Logia Simbólica Española (GLSE) y el Grande Oriente Ibérico (GOI), que también tienen su pack mixto, y luego estaría el GODF, con logias masculinas o que se mantienen en la masculinidad, sin hacer de ello una singularidad, y también tienen tanto en Francia como en España alguna logia mixta, aunque es un hecho residual y casi que anecdótico

Este ultimo modelo de estructuras que dan cabida de forma orgánica a logias mixtas, lunares o solares, o sea femeninas o masculinas y mixtas, no acaba de cuajar, por lo que supone de desdoblamiento jerárquico y los problemas que pudiera de haber por injerencias… o visitas, y multiplicación de instancias… es un modelo que se pensó para el GODF para poder administrar las logias de uno y otro género y las mixtas, pero al final de desechó y se buscó esa interpretación que facilitó el papel al menos de momento en la estructura del GODF de la incorporación de la mujer.

Lo que sí se está denotando es el gran "reveival" que está teniendo el tema mixto en Iberoamérica, donde se registra un vuelco importante de talleres hacia la balanza de la mixtidad, y además en el seno de los núcleos duros de la masculinidad representados en la mayoría de los casos por la llamada "regularidad"; hay ciertos países como Méjico, Uruguay, Colombia, o Brasil donde se denota este aumento de expectativas en cuando el desarrollo de la masonería mixta en base a un de amplio registro de adscripciones, algunas de ellas pasan por el DH, pero no siempre es así.. y además con roles distintos al producirse en Grandes Logias, a veces un tanto autónomas e incluso inclinadas a salirse de la norma ritual imperante.

Los ámbitos bibliográficos ante la cuestión.
Otra cuestión que llama la atención es la proliferación de trabajos de investigación desde diversas ópticas sobre la cuestión de la mujer en masonería, tratada también de forma abundante por la antimasonería de todos los tiempos, y como no, por la propia masonería, bien a favor o en contra, a lo que hay que sumar los múltiples trabajos universitarios sobre el ámbito masónico femenino, y sin embargo llama la atención la escasez de referencias de investigación y reflexión sobre la cuestión de la "Mixtidad" en el ámbito masónico, más allá del tratamiento histórico del Derecho Humano (DH), estoy por decir que es casi nulo al menos en nuestra historiografía española.

Haciendo memoria no tengo ningún texto aparte de los que editó el DH, que trate el tema de la masonería mixta a excepción del libro de María José Lacalzada: El Cimiento Mixto en Masonería, que es toda una singularidad en muchos sentidos.

Sí que hay diversos libros sobre la cuestión de la mixtidad, pero en francés, en cuyo país lo han tratado tanto Jean Pirre Bacot, como los Hivert-Messeca, y recomiendo para un acercamiento importante hacia los modelos femeninos y la mixtidad a dichos autores, que creo que son de lo mejor para tener una certera idea del desarrollo que he intentando plasmar en este trabajo, lo cual ya digo una vez más, que es complejo, tanto por género como por estructuras por tanto creo que lo mejor es concluir en este punto.

Victor Guerra. MM.:.

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