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8 de mayo de 2018

MASONERÍA Y ANARQUISMO

Bakunin_speaking

Algo se ha escrito sobre los pensadores anarquistas y su filiación masónica, en España creo que hemos sido más bien pocos y eso tiene su aparente explicación en que por un lado siempre ha estado de por medio el permanente rechazo de los anarquistas ante la masonería como referente neto del estamento burgués, y la otra cara de la moneda lo representa el olvido en que la propia masonería ha mantenido fuera de sus raíces a los socialistas utópicos o a los anarquistas, que en el siglo XIX nutrieron sus filas, y no fueron pocos:

La nómina puede ser extensa, aunque como precursores traído como personajes a Mijail Bakunin, que llegó a poseer el grado 32.º. También se inició como masón J. P. Proudhon en la logia Sincerite, Parfaite. Unión et Constante Amitié Réunis, o los hermanos Reclús (Eliseo y Elías), parece que lo fue Piotr Kropotkin Alexeyevich, y lo fue Louis Jean Joseph Charles Blanc, ouis Auguste Blanqui,  Voline, Leo Champión, Gastón Leval, Louis Lafforgue, Paul Lafargue, Eleuterio Quintanilla, Anselmo Lorenzo iniciado en la logia Hijos del Trabajo; Farga Pellicer, que regentaba la tipografía La Academia; o el pedagogo Ferrer i Guardia, fundador de la Escuela Moderna e iniciado en 1883 en la logia Verdad de Barcelona y que tomará como nombre simbólico el de Zero.

Motivos por los cuales los historiadores y estudiosos masónicos y anarquistas, no se han sentido muy atraídos por historiografiar esta peculiar simbiosis, la cual además trae ciertas complicaciones metodológicas a la hora de tratar algunas membresías.

En España ese olvido es antológico, solo roto por algunos post y trabajos más serios como los aportados por Alberto Valín, el resto hemos intentado dar unos gruesos brochazos sobre la aportación mutua entre masonería y anarquismo:
Sin embargo, en el mundo bibliográfico francés tenemos tres buenos libros. Denis Lefebre: Socialisme et Franc-maçonnerie (1180-1920); Leo Champion : Le drapeau noir et l’équerre et le compas, y el libro de Edouard Boeglin : Anarchistes francs-maçons et autres combattants de la liberté.

La atracción de los anarquistas por la masonería habría que tratarla desde dos puntos de vista:

1.º El carácter anticlerical de la masonería, factor en un momento dado aglutinante, puesto que la jerarquía católica española, muy reaccionaria y tramontana, representaba la mayor opresión y dominación de la clase obrera.

2.º Por otro lado está la visión secularizada del mesianismo de ambos colectivos que les lleva a trabar lazos en pro de constituirse como una alternativa totalizadora, puesto que de alguna forma beben de las mismas fuentes: la intelectualidad anarquista bebe del optimismo filosófico de los ilustrados, que prepara al hombre, y la masonería es heredera directa de la Ilustración, que entre otras cuestiones pretende transformar la sociedad.

Texto de Mijaíl Aleksándrovich Bakunin

Amigos y Hermanos:

Antes de dejar vuestras montañas, siento la necesidad de expresaros una vez más, por escrito, mi gratitud profunda por el recibimiento fraternal que me habéis hecho. ¡No es maravilloso que un hombre, un ruso, que hasta ahora os era desconocido, ponga el pie en vuestro país por vez primera y se encuentre rodeado de centenares de hermanos! Este milagro no podría realizarse hoy más que por la Asociación Internacional de Trabajadores, por la sola razón de que únicamente ella representa la vida histórica, la poderosa fuerza creadora del porvenir político y social. Los que están unidos por un pensamiento vital, por una voluntad y por una gran pasión común, son realmente hermanos, aun cuando no se conocen.

Hubo un tiempo en que la burguesía, dotada de poderosa vida y constituyendo exclusivamente la clase histórica, ofrecía el mismo espectáculo de fraternidad y de unión, tanto en los actos como en los pensamientos; ese fue el buen tiempo de esa clase, siempre respetable, sin duda, pero desde ahora, impotente, estúpida y estéril, la época de su enérgico desarrollo; lo fue antes de la gran revolución de 1793, lo fue también, aunque en menor grado, antes de las revoluciones de 1830 y de 1848. Entonces, la burguesía tenía un mundo que conquistar, un lugar que ocupar en la sociedad, y organizada para el combate, inteligente, audaz, sintiéndose fuerte con el derecho de todo el mundo, estaba dotada de un poder irresistible: ella sola ha hecho contra la monarquía, la nobleza y el clero reunidos las tres revoluciones. En esa época, la burguesía también había creado una asociación internacional, universal, formidable, la francmasonería.

Mucho se equivocaría el que juzgara la francmasonería del siglo pasado, o la de principios del siglo presente, según lo que es hoy. Institución por excelencia burguesa en su desarrollo, por su poder creciente primero y su decadencia más tarde, la francmasonería ha representado en cierto modo el desarrollo, el poder y la decadencia intelectual y moral de la burguesía. Hoy, habiendo descendido al papel de una vieja intrigante y caduca, es nula, estéril, algunas veces mala y siempre inútil, mientras que antes de 1830, y antes de 1793 sobre todo, habiendo reunido en su seno, con pocas excepciones, todos los espíritus más escogidos, los corazones más ardientes, las voluntades más fieras, los caracteres más audaces, había constituido una organización activa, poderosa y realmente bienhechora.
Era la encarnación enérgica y concreta de la idea humanitaria del siglo XVIII. Todos estos grandes principios de libertad, de igualdad, de fraternidad, de la razón y de la justicia humanas, elaborados primero teóricamente por la filosofía de ese siglo, se transformaban en el seno de la francmasonería en dogmas prácticos y en bases de una moral y de una política nuevas, el alma de una empresa gigantesca de demolición y de reconstitución. La francmasonería fue en esa época la conspiración universal de la burguesía revolucionaría contra la monarquía feudal, dinástica y divina.

Esta fue la Internacional de la burguesía.

Ya se sabe que todos los actores principales de la primera revolución, han sido francmasones y que, cuando estalló esa revolución, encontró, gracias a la francmasonería, amigos y cooperadores dispuestos y poderosos en todos los demás países, lo que seguramente contribuyó a su triunfo; pero también es evidente que el triunfo de la revolución mató a la francmasonería, porque la revolución había colmado los votos de la burguesía, dándole un sitio en la aristocracia nobiliaria: la burguesía, decimos, después de haber sido largo tiempo una clase explotada y oprimida, ha llegado a ser, naturalmente, la clase privilegiada explotadora, conservadora y reaccionaria, la amiga y sostén más firme del Estado de Napoleón; la francmasonería llegó a ser, en una gran parte del continente europeo, una institución imperial.

La Restauración la resucitó un poco, y, viéndose amenazada por la vuelta del antiguo régimen, obligada a ceder, a la Iglesia y a la nobleza coligadas, el lugar que había conquistado en la primera revolución, se hizo forzosamente revolucionaria.

¡Pero qué diferencia entre este revolucionarismo recalcitrante y el revolucionarismo ardiente y poderoso que la había inspirado al fin del siglo último!

Entonces, la burguesía había ido de buena fe, había creído seria y sencillamente en los derechos del hombre; había ido inspirada e impulsada por el genio de la demolición y de la reconstrucción, y se encontraba en la plena posesión de su inteligencia y en el pleno desarrollo de su fuerza; no conocía aún que la separaba del pueblo un abismo; se creía, se sentía y lo era realmente, la representación del pueblo. La reacción termidoriana y la conspiración de Babeuf le han quitado esa ilusión. El abismo que separa al pueblo trabajador de la burguesía explotadora y dominadora, se ha ensanchado, y lo menos que se necesita para llenarle es todo el cuerpo, toda la existencia privilegiada de los burgueses, en una palabra, la burguesía entera."

Le Progrès, 23 de febrero de 1869, Ginebra.

Victor Guerra

1 comentario:

Federico Enrique Galvez-Durand Monge dijo...

Os copio el discurso de un anarquista peruano, Manuel González Prada, en la Logia Stella d'Italia. Él no era masón

https://masones.wordpress.com/2007/09/18/italia-y-el-papado-3/

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