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17 de marzo de 2019

El exotérico papel de Llorenç Lluell en Masonería.



La masonería se desenvuelve entre estos dos campos: el esoterismo, no me refiero al campo místico o de las creencias, sino al trabajo interno en la discreción de la logia, y el otro es el exoterismo, o sea  la parte visible de la actividad masónica, aquella que sobre todo ejercitan más bien sus jerarquías, al menos en España, porque en otras latitudes la cosa masónica se desarrolla de distinto modo.

En ese campo se mueve y se ha movido el Hermano Llorenc Lluel, el que cual ha sacado en estos días un libro de memorias, que titula Un Proyecto de Masonería Transnacional, y cuyo libro tuve que esperar bastantes días dado que estaba agotado,  el cual el amigo Joaquim Villalta me ponía por las nubes.

Esta es la reseña de sus editor:de Masónica.es: Llorenç Lluell 33º, Gran Maestro y Soberano Gran Comendador, nació en Barcelona. Abandonó las ciencias jurídicas para trabajar en la administración española hasta que dejó España, repartiendo su residencia entre Andorra, Italia y EEUU. Empresario y conferenciante. Fue coeditor de la edición andorrana de Le Monde Diplomatique. Altamente comprometido con la masonería, es vicepresidente del Instituto Masónico de España. Publicó en Italia I predatori. La truffa più grande del secolo. Miembro de la Academia del «Illuminati», y presidente de la Arcana Foundation.

Al final llegó el libro entre otros escritos de la New Age de la historiografía masónica hispanoamericana, sobre la cual las primeras reflexiones que hace Lluell en su libro me han sobre «ser reconocidos»  me ha valido para abrir la reseña de la recensión sobre tales obras que en breve estarán en este blog.

En fín volviendo a lo que estaba, a Lluell lo conocí junto al Hermano Imaz en el acto de cierre del Congreso de Rito Francés en Barcelona, 2010, de lo cual el reproduce una foto en la que no salgo,  pues además de ser el fotógrafo,  en dicho acto se me exaltó al Vª Orden de Sabiduría,   y se me nombró Director Internacional de la Academia del Vª Orden de la Unión Masónica Universal del Rito Moderno,  y allí estaba Llorenç Lluell, interesado en hacerse fotos con los presentes, supongo que como acto reflejo de su condición jerárquica masónica.


Lo cierto es que yo soy bastante despegado, y debo confesar que debo padecer algo de Asperger, pues siento bastante desapego a los grandes cargos,  y los rimbombantes grados y títulos, y por  tanto suelo rehuir de fotos de alto copete, y a veces siento  no haber tenido esa preocupación por dejar testimonio de mis amistades, querencias y desazones.

Realmente Lluell, en su libro cuenta la historia y la intrahistoria masónica española, y como no, la andorrana, aunque es de suponer que para lo no vecinos, salvo los catalanes, . este desarrollo masónico interesa algo menos, pero sí que aporta datos muy curiosos e interesantes, los cuales si se ponen en paralelo con el libro Logia Azul, pues se va complementado y contrastado toda este periplo.

Es bueno que haya libros de este calado, porque también es parte de la historia de este país, al menos en lo masónico.

Llorenç aporta cuestiones interesantes, algunas de alta política masónica y las diversas implicaciones que tiene el andar jugando a las influencias, pero aporta ese lado esotérico que a veces dejar plasmado en algunos de los capítulos, y no sería nada malo que algunos Grandes Maestros llevaran un lacayo como en Roma, para recordarles a donde deben volver una vez terminado el negociado de la Gran Maestría.

Aunque por lo que se ve, la mayoría se van para su casa y a Dios muy buenas. Este es un fenómeno que debería estudiar, ¿Cuántos Grandes Maestros, conservan las Granes Logias Españolas a día de hoy, después de ejercido su cargo?

Está claro que esta cáscara ácida de la nuez masónica, no sé que compensaciones tiene pues además de dineros, hay que tener tiempo, ganas y vocación, tal vez ese deje andorrano del contrabandeo, no tanto por dineros sino por aquello de andar metido en lo oscuro, como el mismo autor cuenta sobre cuestiones fronterizas,  la muga de Dantxarinea la cual conocí y me hablaron los propios paisanos que se trajinaba con todo,  aunque lo hubiese al otro lado de la muga, era el gusto por los pasos, por los trapicheos, y en ocasiones hay algo de todo eso bajo las grandes sonrisas y los grandes acuerdos y los grandes mandiles, luego por debajo hay otro magma que no siempre se explica.

De todo eso tiene esa alta masonería,  celosa de sus prerrogativas, de sus componendas y de sus territorios, aunque cada vez más rotos y desbordados, por eso no es extraño que en España haya habido el Gran Oriente de Ros, o el de Pérez, al final es tan casera la cosa, que se conocen más las estructuras por sus líderes y lideresas que por sus propias siglas, que también.

Algunos de los protagonistas me son conocidos por la propia historia  masónica, aún sin contar del todo, a veces para contarla tenemos que recurrir a fuentes externas, como Pepe Rodríguez, que le vamos hacer. Aunque es verdad que ahora hasta los actos íntimos como las pendejadas varias...,  se transmiten y se publicitan por los  propios agentes o protagonistas del acto, ahí tenemos a OdA, él mismo se escribe el guión, y hace de protagonista, ejerciendo de cameraman y montador, de todo hace en pro de la divulgación  y la Transparencia  , con lo cual tenemos al filo de la calle buena parte de la historia de la GLE , lo cual me recuerda a la famosa Batalla de las Imágenes inglesa.

Digamos que los Grandes Maestros anteriores eran más “discretos” aunque los muertos y los entuertos enseguida traspasan el denso velo de la discreción, siempre en masonería hay un Hamlet, un Polonio o un Laertes y por supuesto hay numerosos Rosencrantz y Guildenstern por aquello de tener un cargo, o un mandilón, de eso también sabe mucho Llorenç Lluel, que es posible que bajo esa pose rompedora  de contarlo todo, vale más por lo que calla que por lo que cuenta

De eso habla entre líneas Llorenç de una alta masonería que se mueve entre bambalinas, aunque también en ella se pueden encontrar personas como Eliseo Bayo, con el cual coincidí en temas anarquistas y en la Revista Acacia, en la cual colaboramos  en aquellos tiempos en las estructuras no ponian vetos, y la verdad ha sido toda una sorpresa leer su retrato, muy bien desarrollado en el libro de Lorenç Lluell, aunque nunca he entendido el porqué de su adhesión a la masonería regular (ELiseo Bayo) dadas sus coordenadas ideológicas, pero en fín.. cada uno somos un misterio.

Como un misterio fue el acercamiento que tuve con otro hombre de la masonería andorrana, que había estado en la GLE, el G.M. Josep Corominas el cual una vez abandonada la GLE, me solicitó autorización para publicar algunos artículos míos en la pagina web de su Obediencia  ubicada en Andorra, los cuales he visto que ya no están ninguno de ellos presente en dicha pagina. Las cosas cambian...

En fin, resumiendo, un libro entretenido, con esa doble cara de Jano, la alta jerarquía y el masón de a pie que reflexiona, cuyos textos nos  aportan un relato ideal para completar aspectos de la historia e intrahistoria masónica española y de la adyacente, que buena falta hace, aunque para mi gusto me hubiera gustado algún otro detalle más, y ver  entrar en las oscuras cavernas de  revoltoso Llorenç que a veces intenta salir de los corsé  es toda una experiencia.

Interesantes los anexos tanto, los gráficos como los textuales y como no,  las aproximaciones esotéricas o filosóficas que también son interesantes para completar ese retrato que no hace tanta justicia a la rompedora foto y promoción de alguien que va a cantar la traviata... Es más ruido que nueces, pero aún así es una imagen nueva y distinta de lo que hasta ahora hemos visto en la España masónica, y un tanto desligado también pero menos de este género literario muy presente en Francia, con un buen catálogo de libros a modo de biografías masónicas. Gracias Llorenç.


Victor Guerra.

3 comentarios:

Acacia dijo...

A mediados de los años noventa, siendo yo aprendiz en una logia de la GLSE, se nos presentó de visita Eliseo Bayo, sin mandil y con su collarín de grado 33... me llamó la atención pero no dije nada, por aquello del silencio. Sólo dijeron que era un hermano del DH. Años después, me enteré que NADIE podía llevar indumentaria y/o condecoraciones de los grados superiores a tres en una logia simbólica.

Victor Guerra Garcia dijo...

Puede ser, pero el DH depende en que acto se puede llevar las condecoraciones y arreos del ma´ximo grado que uno tenga. En todo caso pudiera ser que Eliseo no llevara nada más que su collar, y por tanto puede ser que el VM haya hecho una excepción por algun motivo o porque no tenia arreos para dejarle, o su visita fuera oficial. A saber... en los 90 podian verse cosas muy extrañas. UN TAF

Victor Guerra Garcia dijo...

Esta publicación y estos personajes deben ser algo peligroso pues Facebook no hace nada más que decirme que esta publicación infringe nuestras normas comunitarias, Elimina la publicación. ¿Que tendrá Llorenc Lluel? Será que habla de la P2? jajajaj

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