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2 de febrero de 2019

DEL ROSA AL VIOLETA MASONICO


En medio de la publicación de una serie de entrega sobre Masonería y Mujer, ya con dos entregas en este mismo blog, supongo que habrá otras dos más.


Un tema además que comencé con la coordinación del número de la revista Cultura Masónica nº 5 (2010) bajo el epígrafe Masonería y Mujer.

Coincidiendo con esas publicaciones ha llegado a mi mesa, a modo de revista bimensual un nuevo número de la revista Cultura Masónica, nº 36. Enero 2019, titulado del Rosa al Violeta. Masonería y Feminismo.

Habiendo echado una primera ojeada me ha parecido más bien una propuesta sobre feminismo, más que un tema bajo el enfoque masónico, es bien cierto que el manejo de fuentes masónicas referidas a las mujeres, no es que sea un fuerte entre las escritoras al uso, digamos que no hay nada más que ver las referencias en los trabajos que se han incluido en este número, en el cual se salva Yolanda Alba.

El ramillete de colaboradas que se reduce a tres colaboradoras: Ana María García Alonso y miembro de la Gran Logia Femenina que expone el trabajo de Masonería y Feminismo: del Rosa al Violeta. Que en general me ha parecido más bien un sucinto repaso de mujer por este mundo, y con algunas referencias a la masonería, donde se le ha ido la mano a la autora al decir que los «masones vivían en las logias», pues no querida Hermana, no vivían en las logias aunque en ellas echasen algún que otro sueñecito, las logias eran locales los justo para hacer de oficina del Maestro de Logia, guardan las herramientas y para las diferentes reuniones del gremio del Oficio, pero vivir digamos que cada uno lo hacía en su casa o donde buenamente podían. Sé que esto es una anécdota, un desliz, pero ello me lleva a la visión mítica que se tiene de los gremios del Oficio.

Tal vez sería bueno coger a un buen puñado de Hermanos y llevarlos hasta esos centros, que en Francia hay muchos, donde se reconstruyen edificios a la vieja usanza y vean en realidad y en vivo como era y se desarrollaba la vida de los picapedreros.

Lo digo por aquello de ir despejando ideas míticas y tópicas en torno a la cantería operativa, que muy poco tiene que ver con la masonería especulativa, más allá de que en nuestros confortables locales haya una piedra un mallete y un cincel.

Además, indicar que «tras el declinar de la masonería operativa aparece la francmasonería primitiva de origen italiano que en Francia se organizó como sociedad secreta a la que se adhirieron intelectuales, científicos, y artistas dando lugar a una entidad de gran transcendencia, el Colegio de Francia que fundo Francisco I.»

Pasar de la declinada masonería operativa por todo ese periplo es no haberse leído el catecismo masónico de los propios rituales y relacionarlo todo ello con la el College de France, ya es tener poca idea de lo que se está hablando, primero porque la francmasonería Primitiva italiana no sabemos lo que es más allá de los escritos por ahí pululan de Charles Pompier, y que tanto prodigaba mi Hermano y amigos Ricardo E. Polo con el primero mantuve bastantes polémica a costa de este asunto.

Ese es el texto de Pompier y compárenlo con el de Ana Maria Garcia, lo cierto no sé para que investigadores como Negrier, Kervella, Le Bihan, y tantos otros se matan buscando informaciones sobre las primeras logias francesas, que se sitúan entre Burdeos y Saint Germain de Laye, tras la fundación de la Gran Logia de Londres en 1717, cuando estos señores ya tienen localizados a todos los masones desde el XV.

Tomar un titular de un periódico donde se reseña la novela de José Luis Corral y hacerlo universal «que un tercio de los constructores-trabajadores de la Catedral de León, eran mujeres».

Una extensión de la universalidad que llega para indicar que las mujeres estaban en las construcciones góticas, (que no en la masonería de la que hablamos) y se las ponga como constructoras, cuando estaban al igual que en las minas asturianas del siglo XIX y XX de simples acarreadoras, y no por reivindicación sino por hambre.

En fín, ese es el nivel que se nos aporta desde las columnas masónicas españolas, que por ejemplo ignora la existencia del gremio de las Costureras. Por otro lado, esas son las bases lectorales de algunos masones y algunas masonas

El otro trabajo intenso en longitud y contenido es de Yolanda Alba: Feminismo y Masonería. Transferencia cultura e integración necesaria.

Cincuenta y tres paginas intensas, donde no deja nada en el cajón para componer su relato, con pinceladas rosáceas, donde se ve poca mano crítica, tal vez en el episodio de la Gran Logia Simbólica Escocesa contraponiendo la visión vanguardista libertaria frente al seudo paternalismo burgués de carácter republicano que tan a la perfección representan Georges Martín y Marie Deraisme, ayudados por una potente maquinaria masónica del cimiento mixto, que enarbola como santos laicos masónicos d carácter masónico a G. Martín y a M. Deraisme, lo cual también se deja notar la pincelada amable de Yolanda Alba en la figura e Rosario de Acuña, de no contraponer los claros y oscuros, porque ello también forma parte del debe y el haber de la masonería y de las masonas.

Tan solo otro apunte el Ars Stuctoria tan afín a Lavagnini, como «arte divino» (indicar la preferencia de las féminas masonas por el Lavagnini, que está por demostrar su membresía masónica, pues aparece tal término en la pluma de Yolanda Alba, como factótum de «haber contribuido a los largo de los siglos a simbolizar la democratización».

Bueno este es otro de los grandes tópicos masónicos en los que habría que entrar navaja barbera en mano, y ver qué hay de míticas y  de leyenda en ello, y desde cuándo empezó ese empeño democratizador, porque la lucha que mantuvieron siempre los masones en el interior de sus organismos porque estos se liberalizasen fue titánica, ya que los Maestros de Logia eran uno d ellos grandes tapones contra esa democratización.

Tanto es así que tal vez la leyenda mítica de Hiram abría que repasarla, desde el punto de vista que la palabra solo estaba disponible para Salomón e Hiram, y no para el resto de los Maestros en este caso de los Compañeros, Hiram no dejaba de ser un contratiempo en su negativa a ceder la palabra secreta en esa universalización democrática.

Me viene a la cabeza los problemas que tuvo Montmorency- Luxembourg en 1771 en su intento de democratizar al Gran Oriente de Francia.

Hubiera querido ver alguna pincelada crítica al menos de alguien que maneja amplias fuentes y conoce otras realidades, pero parece imperioso hacer una serie de panegíricos históricos que van más de rosa que violeta, y que no son tan como se pintan a poco que se meta el dedo en la llaga. Un ejemplo de una visión distinta: Rosario de Acuña. Encuentros y Desencuentros Masónicos

El antepenúltimo trabajo es de la historiadora Natividad Ortiz, que ha publicado en Masonica,es el libro Masonas y Republicanas, y hora en la revista el artículo sobre el Feminismo de Carmen Burgos, que es un trabajo corto y en la línea de lo que está realizando dicha historiadora y que ya aporto en varias publicaciones, al que también le falta esa pincelada crítica de cómo La Colombine pese a su potencia y lucidez se embarca en la masonería de Adopción, que al final no deja de ser un proyecto patriarcal más o menos de baja intensidad.

El último trabajo de la revista es de Nieves Fernández, que desde una perspectiva hermenéutica ataca con Una Mirada, Otra sobre la Francmasonería.

La mirada es distinta, pero creo que hay que ser claros y leales con los lectores y no hacer trampas queriendo indicar que hay distancia, cuando en realidad no la hay, y se entra a desbrozar un tema tomando como referencia las palabras de un señor que es Gran Maestro de una Obediencia como es la Gran Logia de España, GLE, por el hecho de que le han elegido para el cargo, y sus citas son las que le llevan a la profesora Fernández a subir a la enésima potencia a este buen señor, más bien un patán,  para desde su opiniones  analizar una vertiente de la masonería, que puede gustar o no, pero que tiene  como referencia los Antiguos Deberes (Old Charges) de origen cristiano como referencia y que además proviene de un contexto singular y pragmático como el  contexto británico , el cual como estructura masónica se ha blindado con otros Landmarks, por tanto poco que rascar.

Tal vez hablar de los conceptos tradicionales de  la Masonería y su expresión, de la cual no  se ha de excluir a los movimientos masónicos femeninos, pues con sustanciales modificaciones, pero en general beben de los mismos caladeros, en los ritual de los Antients, por poner un ejemplo. y habrá que indagar si la llamada Regularidad Masónica la cual nos descifra Marc Halevy coincide con lo que dice el señor OdA, para la prensa,


Ellos la GLE representan una masonería decimonónica poco dispuesta a los cambios, salvo en algunas latitudes,con la cual pues algunas damas masonas han coqueteado masónicamente hablando, amén de que Nieves se equivoca al anexionar el tiple trilema de L.I.F a toda la masonería, porque no toda la masonería lo abandera, por tanto poner en el mismo paragón a OdA que a otros pensadores como Bacon, etc. es un poco excesivo.

No deja de ser paradójico que siempre se nos muestren aquellos pensadores que han estado inclinados a la incardinación de la mujer, a modo de bellos ejemplos, tal vez algo retozones algunos con lo rosáceo, y no  se aborde una visión crítica acerca del papel propio, y de cómo las mujeres han sido el instrumento privativo de los hombres y cómo estos han manejado a su antojo y conveniencia el tema de la mujer desde el principio de los tiempos masónicos hasta ahora mismo, y tengo ejemplos bien cercanos y de primera mano, sobre manejos y concomitancias.

La profesora Nieves Fernández se queda corta en su mirada, en una y en otra, porque si bien indica y define el patriarcado, nada dice acerca de cómo las mujeres masonas aceptaron y aceptan ciertos patrones masónicos de corte masculino, por ejemplo, el desarrollo de una masonería femenina excluyente,  y no integradora como la opción mixta, y por tanto optar por una masonería mono género , nos coloca desde concepciones distintas en la misma tesitura en la que se puede mover la Masonería de Traición,  o cómo las mujeres masonas trabajan con modelos rituales patrocinados desde la masculinidad y con arquetipos masculinos.

En todo caso  número para le lectura y el debate, que bien merece una lectura.

Víctor Guerra
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