Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

24 de enero de 2017

300 AÑOS DE REFLEXIONES SEGUN LA REVISTA CULTURA MASÖNICA



Cuando me llega el correspondiente numero de la revista  CULTURA MASONICA , siempre me ocurre el mismo paradigma, bien leerla tranquilamente y no reseñar ninguno de sus trabajos, o por el contrario tras leerla abordar la critica  labor a modo de abogado del diablo.

En ambos dos casos no suelo quedar muy contento, primero porque creo que la revista se merece por el esfuerzo del editor, (aunque yo no esté entre sus colaboradores desde la llegada a la revista del tandén Javier Otaola-Valentín Díaz.) que no se haga ago al respecto, y colgar sin más la edición me parece algo corto.

Por otro lado no hacer una crítica al trabajo que se presenta  cada 2 meses  me parece que es no valorar la labor que hacen los colaboradores,  cada uno en, su grado y calidad y cualidad, aunque yo no esté muy de acuerdo con muchos contenidos o proyectos editoriales plasmados en la edición de cada numero de la revista.

Pero bueno mi independencia y el respeto del editor por mi trabajo es innegable, pues pese a la labor de abogado del diablo, el editor me sigue enviado la revista puntualmente, y salvo algún numero, creo que los he reseñado casi todos.los números editados y le he dedicado tiempo y lectura.

En esta ocasión ha llegado de manos del cartero  la revista CULTURA MASONICA,  el numero 28 correspondiente a Enero del 2017 la, bajo el titulo general de 300 años de Reflexiones.

De buenas primeras viendo el contenido me he quedado un tanto desconcertado, pues el sumario  parece más el un revoltijo de reyes, que las reflexiones de 300 años , que se anuncia. Aunque también es verdad que se puede mirar desde otro ángulo y es ver las reflexiones que se dan tras 300 años de masonería en la actualidad, lo cual no deja de ser una prueba más a la hora de pasar el algodón.

Creo que bajo ese título hubiera estado bien, aunque se puede hacer en un futuro, un monográfico sobre el Marco  de reflexiones de  los masones y las estructuras masónicas en España, teniendo en el punto de  mira alguna que otra referencia exterior, a modo de punto de comparación. Ese sería un buen tema y daría la medida de lo que hemos sido estamos construyendo, libros de referencia no faltan, aquí expongo alguno a modo de guion
Este es un tema tratado y estudiado fuera de nuestros predios territoriales, con peros y señales, para analizar  de este modo analizar  el modelo sociológico de la reflexión de las logias, aunque en eso en España parece que no interesa, ni en la masonería que  digamos que está contenta mirándose el ombligo de lo bueno que son sus temáticas de reflexión; por no hablar del ámbito académico pues sigue  contando masones y logias  como quien cuenta ovejas. Y sino me creen no tiene nada más que poner en el Google: Qué reflexionan los masones,  y pueden ver los resultados.

Por tanto habrá que conformarse con lo que hay , y analizar lo que nos llega y frente a ese título general de  300 años de Reflexiones, el editor Ignacio Méndez-Trelles se lanza en  su editorial a reflexionar sobre la menguada estructura masónica, como una preocupación, que yo creo soslayable  en función de abordar la calidad ante la cuantidad en un futuro próximo, pues  analizando los contenidos que se producen, creo que esto debiera ser una preocupación,  cuestión que toca la Gran Maestra Bayo, al plantear  la temática en  los términos de  «Asegurar un camino de evolución masónica a nuestros Hermanos en el seno de la Orden». 

Es por tanto, Nieves Bayo, Gran Maestra de la Gran  Logia Simbólica Española (GLSE)   quien abre el numero 28 tras el editor  de la revista,  con unas reflexiones que como ella dice no  nacen de una acción especulativa sino de la praxis del combate de cada día en la logia, y en ese microcosmos que es la masonería,  que como ella misma indica  tiene  pendiente un trabajo de largo alcance  y alta complejidad que es «aprender a comunicarnos con la sociedad de modo comprensible , nos guste o no, porque la realidad de los hechos así lo indica

Con Nieves Bayo me une una cierta amistad, ya antigua, y aunque se la suele  criticar internamente como  persona de trato seco, sus ideas están muy en la línea de lo que yo pienso en algunas cuestiones, y es de agradecer ese vanguardismo que profesa desde la modestia de una Gran Maestra,que no llena papeles mediaticos, pero que dice cosas muy sensatas y fuera de los florilegios seudo -intelectuales  tan al día en su propia Obediencia, a los cuales de paso también les llama la atención cuando dice que las Logias de Investigación debieran estar para algo más que  para verse los estupendo que uno esta con mandil.

Digamos que el trabajo reflexivo de Bayo,m en parte sintoniza con esa línea de las reflexiones tras 300 años de historia, no tanto así el trabajo de Jesús Gutiérrez Morlote, de abultado currículo vitae dentro de la GLSE y de los Nautas, el cual vuelve una y otra vez a la noria del mareo  con el tema  de La Regularidad masónica ese «oscuro objeto del deseo, leyendo a Dachez y Benheim, y digo esto con sentido y cierta maldad, pues yo he venido participando en ese aguja de marear también aportando los trabajos publicados  en el blog de Rito Francés, que a buen seguro que, Gutiérrez Morlote,,  no ha leído nunca, aunque su artículo suene a algo que lo que yo ya he publicado con temáticas similares, y sobre ambos autores: Dachez y Benheim,que parecen estar de moda ahora entre algunos masones españoles.
O lo publicado en el Blog Masonería  Siglo XXI
En todo caso me ha gustado mucho su trabajo por varias razones, primero por la coincidencia en la bibliografía de base utilizada,  y que son algunos de los títulos libros de cabecera en mis lecturas, a los cuales añadiría unos títulos más: De la Regularité Maçonique de Alain Bauer, en EDIMAF y otro que a buen seguro le resultaría interesante a Morlote  que es la Regularite des Franc.maços existe –t-elle? de Alain Porzanik, porque  a buen seguro que este autor le es más afín.

En segundo lugar, me agrada porque veo que no estoy tan descaminado en mis modestas aportaciones, desde mi conocimiento y cualidad, cuando grandes referencias como Gutiérrez Morlote, alta dignidad masónica y académica sigue en esta noria de los temas, con casi que los mismos que he tenido la oportunidad de exponer desde hace años, aunque la exposición del profesor es insuperable, en precisión, graduación y exposición, aunque me ha dejado un tanto inquieto eso que ha expuesto de que «los que pertenecemos a una Gran Logia regular lo hacemos considerando que esta forma de trabajar la masonería es más fiel a la tradición y promueve mejor  el perfeccionamiento personal»

No dudo que así sea, pero me hace preguntarme si uno esté por ejemplo el GOdF , ¿No está en las mismas creencias y situaciones? Mes gustaría recibir alguna reflexión al respecto…

Y no quisiera ir a lo mundano de cada obediencia, por tanto mejor corramos un tupido velo, sino un libro como Masonería Azul, pudiera sacar los colores a cualquiera sobre los modelos de crecimiento y perfección humana, ello sin olvidarme  de otro libro en este caso de Roberto García Álvarez  El Desencanto.

En todo caso, me llama la atención que la bibliografía masónica manejada por le profesor Morlote sea francesa y de autores, algunos de ellos pertenecientes a la masonería adogmática, y no se referencien  autores ingleses,.y por otro lado es paradójico que se enfrente en la temática de la regularidad a la GLUI y al GODF, y no se plantee el nacimiento de la GLUI y sus enfrentamientos con grandes Logias  inglesas como la de Wigan. ¿Acaso estos temas no los tratan los autores masones de habla inglesa? pues parece que hubiera que explicar el fenómeno  de la Regularidad desde la decisión  del 1877 del GOdF, y no desde el desarrollo y formalización de tal contenido desde la formulación de Dermott en 1751 y luego con la refundación de  la GLUI  en 1813.

Se  me hace raro que en el artículo no se haya tocado, desde la alta capacidad del Hermano Gutiérrez Morlote,  la cuestión sobre la mutación de los conceptos de regularidad y reconocimiento a lo largo de los tiempos y como las estructuras se ha amoldado , plegado o enfrentado a esas mutaciones; y por tanto me hubiera gustado ver expuesta esa a reflexión desde la perspectiva de sus cargos y grados, hubiera sido algo más intima y personal que seguir  las trazas de otros, a los cuales ya seguimos  otros….

Para concluir,  en su apartado  a MODO DE RESUMEN, nos indica-Gutiérrez Morlote-que Reconocimiento y Regularidad no  tienen el mismo  significado que en 1723  al igual que sucede con los dictados emanados de la GLUI en 1929.

Aparte de que las Constituciones de Anderson no entran  entran en esta temáticas de una forma expresa, indicar que  no pareció importarles mucho, tampoco, a las logias reunidas en 1717 los temas de regularidad y reconocimiento, pues no deja de ser curioso que todo este argumentario del profesor se obvie la existencia de Grandes Logias anteriores a 1813, que eran regulares e incluso contrarias  a la futura articulación de la GLUI.

En fin, que 300 años más tarde seguimos en la noria del debate,  sobre  si somos o no regulares, poco parece que hemos adelantado, pues el punto final es,  sí uno tiene o no le han pasado el hisopo de  la GLUI, cuya organización se ha constituido como el gran  Hierofante del cenáculo masónico de la ortodoxia.

En esto tiene razón la Gran Maestra Bayo, como sigamos presentándonos en la sociedad con estas temáticas, creo que la desconexión terminará siendo rotunda.

El resto de la revista es un nuevo repaso  a las masonerías con implantación  en España, como la Gran Logia Femenina de España, con la exposición de su Gran Maestra en contextos históricos, pero sin mucho abordaje de conceptos de cierta transcendencia, los cuales llevan dándose en otras latitudes:  como una ritualidad femenina para una masonería de género en el siglo XXI; o la fuerte vocación feminista que tienen algunas grandes Obediencias femeninas en otros predios, y de cuyos patrones parece alejarse rauda y veloz la masonería femenina española.,que  tras varios procesos de decantación se ha quedado en una sola Obediencia.

Estos sin que son argumentarios  para el siglo XXI,  más allá de los fenómenos históricos sobre la presencia de mujeres en los gremios operativos, o la masonería de adopción. En fin, estamos ante una muy joven masonería a la cual todavía le faltan fustes y muchas reflexiones para ir consolidando en lo conceptual su trabajo masónico y de exteriorización.

Luego en este repaso obediencial le toca el turno al GOdF-España  que se resume en la visión partidista y partidaria  del su autor del artículo, que guarda más de lo que dice, y como lo dice, pues tanto el tema de  1877 y de la mujer en el 2010 fueron temas de empujes de oportunismos políticos ideológicos, en general venidos de la mano de importantes masones del GOdF, pero bueno sin problemas por esta nubes,  pues a buen seguro que la historia de todo esto se hará en Zaragoza,  tal y como nos apunta en su propio  texto.

En dicho texto si que encuentro  interesante  la cita de que el »Régulateur du Maçon  como la regla escrita, seña de identidad  del GOdF que servirá de orientación en adelante a los talleres de la Obediencia. y que logrará  preservar la esencia filosófica originaria de la institución masónica».

Tal vez por esa misma razón  no llegan a media docena de talleres,  de las  1200 logias que hoy tiene el GOdF, las que mantienen en pie el Régulateur du Maçon, y se haya hecho todo una rebautización de los ritos y rituales que han perdido la matriz original fundacional de 1717 de los «Modernos» para convertirse en el axioma hexagonal reapareciendo como Rito Francés, entrando e una clásica deriva de reformas rituales de las cuales cada vez vamos conociendo más datos sobre su articulación y desarrollo, expongo algunos trabajos publicados al respecto, y perdonen que me auto-cite, pero es que autores que persiste en los procesos fraternales de la invisibilización.
Cerrando el numero 28 de Cultura Masónica  se entregan los materiales correspondientes al Grande Oriente Ibérico (GOI)  donde el sempiterno Álvaro Marcos Garzón y el inalterable José Luis Caramés Lage, exponen una matizada entrega historiográfica de su estructura masónica, cada vez adelgazada y con menos presencia en el suelo masónico español, no pudiendo formar parte del Gran Capitulo del Rito Francés que montaron los «españoles afrancesados con apoyos del REAA »  por parte de la GLSE con Manel Mor a la cabeza  con la ayuda inestimable de Catalá  (GOdF). Un Gran Capitulo General del R,  cada vez más mortecino y sin peso más allá de la singularidad de su constitución.

Tampoco el GOI,  fue invitado a estar en el seno del famoso Espacio Masónico de España (EMdE) o sea que será,  si algo no lo remedia  en el corto plazo una masonería residual que terminará siendo asimilada por organizaciones hermanas.

Pero esta bien que tengamos datos, de mano de sus dirigentes para así conformar el bagaje histórico de la estructura Obediencial que pretendió sin muchos fustes ser un símil del GOdF a la española, y de que cuya estructura pues yo tengo conocimiento directo sobre algunos de los pasos que se dieron para la creación, y de quien hoy es el Gran Venerable  del su Gran Capitulo de RF, aún le recuerdo en una  Gran Asamblea  e la GLSE 1997 con Javier Otaola de Gran Maestro y presidiendo tal reunión, y  como en tan sublime reunión fraternal  D. Álvaro Garzón se quitaba el mandil, lo arrojaba al Cuadro de Logia y se iba dando un portazo,  sin muchos más preámbulos y protocolos.  

El tiempo nos dirá en acaba toda la  proyección del GOI en el futuro y en suelo patrio

Hay una aportación interesante como punto final de la revista, y es la novedad masónica en el suelo español, es la reaparición de los ritos menfitas, cargados de esoterismo y hermetismo por todos los poros,  y que en España  representa la Gran Logia Regular  de España de Menfis Mizraim con 5 logias en España, con Gastón Clerc González a la cabeza,  y que tanto él como José Miguel Jato, exponen una masonería que personalmente no me seduce para nada, y memos cuando se la mezcla con Martinismoy su gran referente: WIllermoz , etc, pues si ya el rosacrucismo masónico me da un poco de grima, no me imagino las practicas rituales menfitas, las cuales respeto, pero cada uno en su orilla y menos relacionadas con iglesias gnósticas y otros aparejamientos.

Lo único que me interesa de los ritos menfitas ha sido su proyección en el siglo XIX en España, donde fueron capaces de ponerse a la cabeza del masonismo español y ser su vanguardia, algo en general muy poco historiografiado,  y menos por los zaragozanos, pero tiempo habrá ahora que tantas esperanzas se ponen en ello. A final va a resultar que los  de la monita terminaran encumbrados por nuestros más insignes laicistas para construir  nuestra historia como masones. ¡Hay que joderse¡

He dejado para el cierre la reseña del tema expuesto por el Hermano y amigo Gonzalo Tapia, referente del Le Droit Humain (DH) en España, Sobre 300 años y más..  que me deja un poco patidifuso con un párrafo «1717 es un fecha importante para la historia pero no un referente fundacional»

Supongo que todo aquello que nos esté en la génesis embrionaria de Deraisme-Martin no es fundacional, puesto que toda la historia masónica que se respira en el DH,al menos en la  Federación Española, se basa en  ese dúo embrionario que todo lo solapa, incluso su propia historia como estructura masónica.

Estructura nacida de una cierta guerra con el GOdF y la cuestión femenina, a la que hay que sumar algo vino antes del affaire Deraismee,como fue la interesante apuesta libertaria e internacionalista que deviene de la creación y desarrollo de la  Gran Logia Simbólica Escocesa  de Francia, cuyos orígenes y desarrollos, así como sus referentes han sido fagocitados por la omnipresencia  de Georges Martin y Marie Deraismes y la mitificación que de su figura se hace.

Y yo  estaría  en la línea del Hermano Gonzalo Tapia sobre ese rol libertario, incluso de pasar de la fundación de 1717 , partiendo como el dice «de que masonería no  proviene  más que de ellas misma, está libre de dogmas, su nacimiento y desarrollo es humana» y apuesto por ello sin dudarlo un instante,  pero evidentemente no para quedarme encadenado al dúo de Martin-Deraisme lo cual es casi que  una deificación dentro del Le Droir Humain (DH) y menos aún para estar en una cadena vertical y piramidal iniciática de 1º al 33º, que además ha pasado por muchos paños, los cuales ha habido que lavar para dejar in macula restos que hoy no son como presentables para una obediencia de vanguardia.

En fin, declinar del punto de partida de 1717, a pesar de la mitificación, creo que es renunciar a algo que puso en marcha , o al menos participó activamente, como fue en ese momento poner los cimientos para la emergencia de un «humanismo cívico» que va acompañar a la masonería en todo su desarrollo, y claro dejar de lado ese imput  para abrazar la fe ciega en  la mitificación de Martin-Deraismes porque optaron 165 años después,  por una nueva revolución como  fue la integración plena de la mujer en masonería, y no niego que fue un avance, pero a buen seguro que de seguir por esa senda entraríamos en el axioma clásico sobre el huevo o la gallina, 

Es muy posible que sin la ruptura de 1717, no se pudiera dar el binomio de Martín-Deraismes, que necesitaron de ese primer paso masónico de olvidar los gremios, y sus subyugaciones para entrar en nuevas dinámicas, y me gustaría conocer las opiniones de Georges Martín sobre el nacimiento de 1717, aunque viendo que se ha querido seguir la senda de los «Antiguos» y dejar de lado el avatar de los «Modernos»  pues ya dice bastante de como uno se queda prendado de las modas, y es lo que tiene el DH que a veces se pasa tan de frenada en defensa de valores como internacionalismo, lo cual por ejemplo el masón de a pie en su logia, apenas si aprecia, más allá de recibir un boletín en su idioma con una serie de noticias internacionales de la Obediencia. Pero se levanta dia sí y otro tambien la bandería del internacionalismo en base a los programas nacionaliegos.

Determinadas cuestiones quedan bien en el papel,  o para las superestructuras, pero en realidad atañen poco o nada  en la simbiosis masónica, por decir algo indicar que no he visto noticias en perfiles en redes sociales por ejemplo de la Federación Española en perfiles de logias o estructuras del DH de Francia, o USA, Portugal .. etc. Entonces  cabe preguntarse ¿Donde queda el internacionalismo? en que te reciban en una logia del DH en la quimbambas sin más. Cuando en realidad si uno es regularmente aceptado y tiene sus papeles en regla  debiera ser recibido en cualquier logia, yo  al menos así lo he hecho, y nunca he tenido problemas  en Francia, Suiza, Alemania o Austria…

Pero es lo que se expone en este número de la Revista CULTURA MASONICA nº 28 , que se queda para la historia, y por eso la revista es buena, porque es hoy por hoy,  casi que es  la única plataforma en papel sobre temas masónicos en suelo español, la cual la lleva unos 28 números a cuestas y eso hay que celebrarlo.

He dicho Víctor Guerra

20 de enero de 2017

CLAVES PARA ENTENDER LA MASONERIA ESPAÑOLA

BeFunky Collage

Entender la masonería española no es tarea fácil, puesto que ella no reúne las concomitancias que se dan con otras masonerías continentales debido a una serie de fracturas, de idiosincrasias que la han hecho diferente en muchos aspectos, y aunque los masones/as queramos emparentar con esa universalidad masónica de la que tanto se habla, nuestras condicionantes como pueblo, como cultura, como hombres y mujeres teñidos de profundas idiosincrasias culturales nos complica la vida en lo masónico. Nuestra propia historia como pueblo es un buen ejemplo de ello.

Tal vez lo de «Spain es diferent», se deja notar en cuanto uno pisa las tierras del Norte, o las tierras del Oeste, y visita las logias de esas latitudes en las que se deja notar que hay otro sen, otra historia, otra percepción…y otras concepciones masónicas.

La masonería española es el resultado de una extraña simbiosis que arranca parcamente en el siglo XVIII, lo cual nos han contado muy bien los jesuitas: José Antonio Ferrer Benimeli o Pedro Álvarez Lázaro, por no aquello de no acudir a los historiadores masones del siglo XIX, que al decir de los entendidos mentían más que hablaban, y por tanto sus añejos cronicones hay que tomarlos con cierta prudencia y distancia.

Lo que digo es una medio mentira o una verdad a medias, pues cuando se repasa la historia masónica española uno observa que se ha aureolado da todo liberal, demócrata o progresista que se preciara, incluyendo en el repertorio alguna que otra oveja negra, que también las hubo.

Sí queremos hacer una pequeña prueba no hay nada más que ir a los viejos listados de miembros de los Supremos Consejos del Grado 33, donde constan tanto miembros como grandes Comendadores, sobre algunos de los cuales hay grandes dudas acerca que estos fueran francmasones.

Esa prueba del algodón se puede realizar pasando el hisopo histórico sobre la figura de D. Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda, a cuyo personaje alguna gran estructura masónica tiene a gala sobrestimarlo como todo un antiguo Poderoso Gran Comendador del Supremo Consejo del REAA del Gran Oriente Español de 1760, sobre cuya membresía el insigne historiador Ferrer Benimeli, pone en sus trabajos de investigación muy en duda de que tal personaje haya sido francmasón o que tuviera inclinaciones masónicas, o que favoreciera a estos.

Así se ha ido construyendo la masonería española, que empezó con un extraño y controvertido personaje como Felipe de Wharton, Duque de Wharton y Northurbeland, Caballero de la Orden de la Jarretera, que desde la primera piedra masónica cimentada en Madrid como la logia Las Tres Flores de Lys, terminó fundando una extraña sociedad antimasónica la Antigua y Noble Orden de los Gormogons. 

  Este personaje también fue alter ego, al igual que el Conde Aranda de la masonería regular española, cuyo título llevó impreso una Logia de Investigación en su título distintivo y su revista de trabajos, una publicación de la Gran Logia de España, sin olvidar que dicho Duque paradójicamente esté enterrado en católico, en la iglesia del Monasterio de Poblet.

Así arranca la historia masónica española llena de mitos y mitologías, aunque también ha habido trabajos intensos en cuanto al trabajo masónico, aunque tal cuestión siempre ha estado rodeada de míticas y tópicas leyendas sobre las cuales la duda siempre está colgando; y sí nos dejamos llevar por ella resulta que todo noble español era un notable masón, según la considerable aportación a la historia de la hidalguía y nobleza española que ha hecho el profesor Javier Alvarado, que recoge a cientos de masones como parte del elenco de la nobleza española.

Pero no se trata aquí de desentrañar mentiras y verdades de la masonería española, aunque tal vez el tricentenario del nacimiento de la masonería, debiera en el caso de España servir para algo más que para mirarnos el ombligo y hablar de las excelencias que a veces conocemos más bien poco. Este tricentenario debería servir para abordar con juicio autocrítico la construcción de nuestra propia historia, con una revisión crítica sobre nuestro quehacer, dejando de contar logias y masones a modo de rebaños de ovejas, y dejar de poner a los masones sellos a modo de churras y merinas diferenciando sus pedigrís de rojerío o de liberales, tal y como se viene haciendo desde hace veinte años con la construcción de una historia masónica, que en líneas generales está muy clonada.

LA MASONERIA ESPAÑOLA Y EL DESAGUE: Escasos 150 años de historia

La historia de la masonería española, es la historia del desagüe, pues por ese conducto se ha sumido, una y otra vez, todo nuestro quehacer una y mil veces.

La famosa logia la Matritense, o La Flor de Lys, fueron utopías que se perdieron en el olvido, aunque los Fernando: VI (1751) y Fernando VII,(1814) dieron buena cuenta de que ello sucediera así, por tanto la historia masónica de ese período es escaso, controvertido, y dejó pocos testigos y miembros para volver a recomenzar en el reinado de Isabel II la actividad masónica, en cuya regencia se decreta una amnistía para los masones, pero prohíbe la masonería. El Bienio Progresista apenas aportó una breve actividad masónica no más allá de cuatro o cinco años.

Fue el llamado Sexenio Democrático, tras la famosa Gloriosa empezaron las primeras estructuras masónicas a funcionar, cuya fecha podemos colocar como punto de partida en 1868, dicha actividad hiramista tuvo continuación en la llamada Restauración borbónica, pero en 1898 el declive fue casi total, o sea que apenas hubo unos treinta años de trabajos intensos y de notables hechos, y de activos talleres en numerosos Orientes y Grandes Logias.

Luego vendría tras otro lapsus, una etapa dorada una masonería muy politizada que se dará entre 1900 y 1936 (Alfonso XIII, Primo de Rivera, la II República y el alza del fascismo con Francisco Franco a la cabeza) un período que al final del trienio volvió a sumir a la fuerte masonería española del momento por el desagüe histórico con otros treinta seis años de activos trabajos.

La actividad de las organizaciones del Compás y la Escuadra, digamos que no volverán a lucir sus emblemas en España, hasta la llegada de la transición, hasta la década del 1980 con la reanudación de los trabajos por parte de la Orden Le Droit Humain (DH) luego vendrían otras Obediencias.

A este respecto, indicar que los españoles somos diferent, pues por ejemplo el DH, su Federación Española digamos que está más ubicada en el recordatorio de sus mitificados fundadores franceses (Deraisme y Martin) que en singularizar su propia historia cimental en España, pese al trabajo de fundaciones y algunas singulares aportaciones de reputados historiadores, como María José Lacalzada, de hecho, la Fundación que da imagen al DH en España lleva el nombre de Marie Deraisme, como si no hubiera habido referentes importantes del quehacer masónico español para ponerle nombre a dicha fundación.

En fin, renunciamos a lo propio en favor de lo extranjero. Digamos que es una constante muy española. Aunque a veces hay que hacerlo para olvidar tanta desesperanza.

Y hasta hoy, (2017) o sea que hay que sumar  otros treinta y ocho años de masonería.

Sí sumamos todos los años en los cuales en España hubo actividad masónica veremos que apenas si estos llegan a los ciento cincuenta años de masonería, y eso se deja notar, por la cantidad de años y las fracturas

LA PERMANENTE RUPTURA HISTÓRICA MASÓNICA

Por otro lado, la masonería española ha vivido en una permanente ruptura desde sus inicios, no parece que haya habido mucha madurez para afrontar desarrollos más o menos tranquilos y duraderos, puesto que esta por lo general ha estado casi siempre marcada por las implicaciones políticas y sociales tan convulsas que ha vivido el propio país en cada época.

Las grandes lagunas espacio temporales en el desarrollo masónico han sido casi siempre una constante, sin olvidar la fracturación de las logias o su permanente caída y levantamiento, incluso las propias Obediencias, una y otra vez embarcadas en mil y un mal querer y rencillas que han ido desde lo personal a las implicaciones políticas de distinto signo. Ha sido un «sin dios» que se ha llevado por delante miles de masones y proyectos masónicos, dejando una extraña patina en el quehacer masónico español en el cual ha tomado como impronta el mito de Sísifo.

Por ese motivo los masones españoles han estado década tras década, subiendo a la cima de su utopía su proyecto y a punto de culminarlo, por una u otra razón, este se ha venido abajo llevándose por delante todo cuanto había sido construido o se hallaba en su entorno: proyectos, trabajos, esfuerzos de todo tipo…, etc.

Eso nos ha conferido una forma de entender y afrontar el hecho masónico de forma muy peculiar, reconstruyéndonos tras cada caída en la mayor parte de las ocasiones sin el aporte de viejos referentes, sino muy al contrario teniendo que empezar de nuevo, reinventándolo todo: ritos y rituales, modos y maneras. 

En fin, en cada ocasión se ha tenido que vertebrar una reconstrucción total de la masonería, pues como digo tras la caída de un período hemos visto poquísimos miembros del anterior proyecto sumarse a los nuevos quehaceres, bien porque se  se estaba ya muy fatigado, o se era  muy mayor, o ya no quedaban más arrestos para nuevas utopías.

De ahí el fructificación de logias y Obediencias a lo largo de toda nuestra historia masónica, en la cual salvo en el nacimiento que miramos hacia Inglaterra, nuestra punto referente siempre ha sido Francia, por eso se puede decir que en España casi nunca ha tenido masonería regular, y menos de filiación anglosajona.  Nuestra mirada, nuestra referencia masónica, bien directa o indirecta, siempre han sido francesa, de hecho, las logias de cuño francés, han pululado por estas tierras desde José Bonaparte, y luego en 1850, o los intentos de restablecimiento de logias en 1890, o la nueva oleada del 2004 bajo el cuño del Gran Oriente de Francia (GOdF).

Sin que por otro lado haya dejado de haber una gran pluralidad y diversidad de Orientes y Grandes Logias de corte nacional, algunas un poco a su aire, pero la referencia en líneas generales ha dio la que indico, para bien o para mal, y dado que nuestra cultura idiomática es parca, pues ello nos ha dejado al margen de la producción filosófica-masónica tanto de origen francés  pese a las influencias que desde el otro lado de los Pirineos siempre nos han llegado.

La cuestión inglesa siempre nos ha costado mucho más, ni son vecinos si la lengua inglesa se nos ha dado en tiempos anteriores bien del todo.

Indicar que tan solo la labor de un notable masó:  Miguel de Morayta Sagrario,  en un momento de crisis, de las tantas habidas, logró en 1889 unir a la diversa masonería española bajo un solo sello: Gran Oriente Español, bajo el cual la masonería española, de carácter liberal y republicana llegó desde finales del siglo XIX hasta la llegada de la Guerra Civil (1936).

Esta parte de la historia de Morayta la recogen historiadores como Asunción Ortiz de Andrés, o el excelente trabajo de Tomás Aguilera Durán, pero como se ve conocemos la vida de Marie Deraisme, que la propia, por poner un ejemplo.

En todo caso, en parte, hasta 1938  la historia masónica española se recoge en 24 tomos que ha ido editando el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME, que en su día echó a caminar de la mano del jesuita José Antonio Ferrer Benimeli, y en cuyo volumen editorial podemos encontrar partes de esa historia, eso sí en su mayoría realizada por historiadores  no masones

DE NUEVO EL EMPRENDIMIENTO Y LA MADUREZ: 1979

Tras el naufragio del 36 y la desaparición masónica al completo en suelo patrio con la manía persecutoria del general Franco hasta la llegada de la Democracia en 1979, la masonería  volvió a vivir un nuevo episodio como fue volver a levantar el trabajo masónico en territorio español, algo que en líneas generales está aún por historiografíar, pues  apenas si tal período  ha dejado su impronta en los papeles, salvo por la aproximación del libro de Pepe Rodríguez: La Masonería al descubierto, donde deja ver una vez más, la inmadurez y los escasos  palos del sombrajo para iniciar de nuevo el periplo sin apenas piedras para los cimientos, sin apenas obreros, con bastante poca ayuda exterior, y teniendo por bandera patria a modo de sello de identidad: el orgullo, la idiosincrasia, los egoísmos, pero también la fuerza y coraje de afrontar trabajos de incierta naturaleza.

Una nueva era que además conllevó, casi desde sus inicios, la aparición de un nuevo axioma que no se había manifestado como tal en el seno de la masonería española, y como tal apareció en el escenario masónico la llamada masonería regular, de origen anglosajón, la cual  llegó de la mano de,la Gran Logia Nacional Francesa (GLNF), y  que desde sus inicios entró en  batalla para poder hacerse hueco propio en la sincopada masonería española que se iba poblando de organizaciones masónicas bajo una pléyade de banderías y siglas: GOE- GOEU- GLE- GLSE- DH- GOI- GOC- GLC , etc..

Tras una movida época de luchas intestinas en el seno de las diversas estructuras masónicas de una y otra concepción, se ha ido caminando hacia una cierta madurez en la cual las organizaciones hiramistas se han  ido consolidando en en cuanto al número de miembros, y en sus posiciones sociales y políticas, unas de forma más abierta unas más que otras, hasta completar un escueta conformación masónica que se sitúa entre los 4000 y los optimizados 4500 miembros masones que se cree que hay en España, eso sí  reunidos bajo las más diversas concepciones y banderías.

Esta membresía de la masonería española, digamos que siempre ha estado en esas cifras. El Gran Oriente Español en 1928 daba sus cifras reales de miembros, y estos estaban en torno a los 2.780 masones, si a ello uniéramos los de la Gran Logia Española (Catalano-Balear) o sea unos 500 masones,  estaríamos hablando de aproximadamente unos 3.500 masones.

Hoy nos situamos en unos 1000 masones más, que no son muchos si los comparamos con los casi 300.000 masones  que hay en Francia actualmente o el millon y medio que puede encontrase en México, pero hay que tener en cuenta un factor importante en lo uqe respecta a España, y es la gran cantidad de masones que han quedado en las orillas del trabajo masónico; bajas, irradiados, expulsados, abandonos que es un dato importante que nos hace singulares con respecto al Continente.

La pelea y el celo en cuanto a la transparencia de las membresías masónicas, y el hecho de querer, unos más que otros, hacerse herederos directos de la masonería de logró bajo su empeño Miguel de Morayta Sagrario, es también singular. Por cierto en España no hay ninguna logia que lleve como título distintivo su nombre, lo cual ya dice mucho de nuestra masonería y sus proyecciones masónicas.

En la España de los bastardos nadie quiere aparecer como tal , y no son pocos, con o sin razón, quienes levantan banderías queriendo  anexionar los presupuestos masónicos del primer tercio del Siglo XX, que fueron muy peculiares y particulares, aunque sobre todo relacionados siempre con la concepción masónica de tipo liberal u adógmatica, cuya línea representan estructuras masónicas como la Gran Logia Simbólica Española (GLSE), Le Droit Humain (DH), Federación Española, el Gran Oriente Ibérico (GOI) Grand Orient de France (GOdF), entre otras…, en general todas ellas de carácter multigénero.

Estando en la otra orilla,  la llamada Masonería regular o dogmática que representa la Gran Logia de España, organización de carácter masculino, que comparte con alguna de otra pequeña Obediencia.  En esa consideración de monogénero estaría también la Gran Logia Femenina de España (GLFE).

En cuanto a los temas rituales, podemos decir que España ha practicado dos ritos importantes el Rito Francés, (RF) por ser el rito de las logias francesas que vinieron en la época napoleónica, y luego con las logias bajo la égida del GOdF, pero hoy tal práctica ritual  es algo más que residual dentro del seno de las practicas rituales que desarrollan las distintas Obediencias, que generalmente están circunscritas al Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA) y la paradoja aparición el rito de Emulación, que nunca tuvo plaza en España, y que nos llega de la mano de la regularidad, puesto que son bastantes las logias de la GLE que lo practican.

Hablar de todas estas cosas es complejo y muy complicado, por tanto, tras estas pinceladas.., en las próximas entregas hablaré de las claves para entender la Masonería Regular y la Masonería Liberal, desde los conceptos en que se mueven el universo masónico, y de cómo entendemos los masones españoles dichas concepciones, que no siempre parece ser coincidentes.

Esta es a gruesas pinceladas las claves para entender la masonería española.

En su tiempo (2009) hice un largo trabajo , hoy en parte desfasado, que puede resultar interesante consultar PARA ENTRAR EN MASONERIA



Víctor Guerra

5 de enero de 2017

La MASONERIA y el EGO. UNA PARADOJA DE LA POSTMODERNIDAD.

replica

"Una iniciación regular es un camino que nos conduce al silencio del ego, y al despertar del ser" . Alain  Pozarnik

El ego como expresión de «el yo, sentimiento de existir como un individuo independiente, con relaciones derivadas de esta impresión», no goza de buena prensa, aunque ya lo dijo dijo  Kant en su Critica a la Razón Pura, de que el «Ego es la razón de la naturaleza de la realidad incognoscible».

En cuanto a su presencia en la masonería se puede decir que desde los primeros postulados de esta, en el seno de los «Modernos», no encontramos el ego en sus diferentes acepciones como una preocupación, pues si repasamos los pre-rituales vemos que el Luquet (1745) nos dice que el sentido de la masonería: «es la práctica de la virtud y vencer los vicios», no creo que en aquellas kalendas eel ego fuera ni un vicio ni una preocupación.

En cambio para el Sceau Rompu (1745), este afirma que la masonería tiene como objetivo: «Aportar a los hombres su igualdad primitiva, -partiendo- de que todo masón es , un gentilhombre, buscar una vida en perfecta igualdad hasta conseguir una fraternidad universal».

Para el Gages (1763) su prioridad es «Hacer a los hombres virtuosos y unirlos por una profunda amistad, viviendo conforme a las depuradas reglas morales guardando los deberes derivados de estas leyes hacia el GADU, hacia la autoridad y hacia el resto de seres humanos, practicando activamente la caridad»., y para finalizar el Chartres (1784) nos indica que la tarea es «Levantar en el corazón templos a la virtud y barreas a los vicios. El masón es un hombre igual a los reyes, amigo de los hombres y de la virtud». 

  La codificación ritual de los «Modernos» llegada a Francia y al GOdF, de la mano de Röettiers de Montaleau: el Régulateur du Maçon, este magnifica que el mayor principio es el «Estímulo y práctica de la virtud ético -moral, viviendo en una perfecta igualdad, estar unidos íntimamente por los vínculos del aprecio, la confianza y la mistad bajo la denominación de Hermanos». 

A partir de este momento ya en el siglo XIX, la vertiente de los «Modernos» entra en una nueva senda a través de las reformas rituales del GODF, donde cabe significar la presencia del positivismo, que viene a determinar lo que recoge el artículo primero de la Constitución del Gran Oriente de Francia, que tendrá hasta ya pocas variaciones a lo largo del siglo XX: 

«La Francmasonería, institución esencialmente filantrópica, filosófica y progresiva, tiene por objeto la búsqueda de la verdad, el estudio de la moral y la práctica de la solidaridad. Trabaja por la mejora material, ética, y el perfeccionamiento intelectual y social de la humanidad. Sus principios son la tolerancia mutua, el respecto a los demás y a uno mismo, la libertad absoluta de la conciencia. Considerando las concepciones metafísicas del dominio exclusivo de la apreciación individual de sus miembros, rechaza toda afirmación dogmática. Concede una importancia fundamental a la laicidad. Su lema es Libertad, Igualdad, Fraternidad». 

  En cambio, en el seno de la estructura ritual de los «Antiguos», (1751) la cosa cambia porque desde su nacimiento sí que se registra cierta tendencia hacia el tema, con una incipiente preocupación hacia el ego como una cuestión moral?, o tal vez como un llamamiento a la sumisión de la Traditio bajo la aceptación de los Antiguos Deberes, y cuyo profeta fue Laurent Dermott, que dejó patentes sus consignas en su obra Ahiman Rezón, que en parte remacha de forma escueta el Cuaderno de Aprendiz de Ritual de los Antiguos, Edición 6004, donde vemos que entre las obligaciones del Aprendiz está «el combate de las pasiones que deshonran al hombre, y se le llama a practicar las virtudes más dulces y más benéficas». Estaría por tanto el ego en sus múltiples concepciones formando parte de esas pasiones a combatir...? 

  A lo largo de estos 300 últimos años estos enunciados han ido pasando a otro estadio, en los cuales, las nuevas masonerías se han ido transformando, algunas de ellas bajo la perspectiva  del REAA, y sus interpretadores que nos viene a indicar la caracterización de una la masonería a modo de una mitificada escuela de crecimiento personal donde el producto basal a trabajar parece ser, el ego.

Esta peculiar presencia del ego, como concepto a trabajar en la masonería es una preocupación moderna que está presente en diversas planchas y trabajos, y hasta hay quien le ha dedicado un libro, como ha sido el caso de Douglas Cárdenas Martinez, que publicó en su momento: Ego y Masonería: El mayor enemigo no se encuentra en la masonería sino en uno mismo.El Ego . 

  Aunque en la propuesta de Douglas Cárdenas se puede entender que se trabajen estos temas desde una determinada consideración cuando se parte de axiomas tales, como que «el propósito real de la verdadera masonería es el DESPERTAR DE LA CONCIENCIA DEL ALMA», a continuación de esta afirmación se describe un largo catálogo de distintos egos: sabelotodo, insaciables, interruptor, envidioso, prestigioso, jinete, sordo, manipulador, orgulloso, premental. Etc ; y por tanto desde esta perspectiva se plantea que «la logia es una planta de purificación ética en donde se procesan y transforman los desechos de la corrupción e inmoralidad, a través de la maquinaria de la conciencia, clarificando los distintos sistemas de vida». 

  Parte de estos postulados también los encontramos en múltiples planchas en la red como: El Ego y Yo, de Lázaharo Hael; o El Ego y el Apego, de Héctor Ortega, encontrando que dichas materias vienen relacionadas con autores latinoamericanos, lo que no deja de sorprendernos por esa simbiosis místico-espiritosa-masónica que se percibe allende los mares. 

  Pero también en el seno de la masonería continental está presente tal temática, con trabajos como: Los Egos en Masonería, plancha que presenta en su tema nº 12, la Logia Justicia nº7 de la Gran Logia Simbólica Española (GLSE), o la que presentó en su día la logia Gran Trígono de Le Droit Humain ( DH): El Ego. 

  Estas dos obediencias serían, en tal caso, los genuinos referentes de esta cualidad de trabajar en parte sobre estas perspectivas, no porque tales instituciones se proyecten o se identifiquen como tal, sino porque entre los trabajos de sus miembros es bastante común que se den este tipo de planchas, y puedo decir de primera mano, que en estas dos Obediencias es donde más he oído hablar sobre el ego, pese a la dificultad de su delimitación y ajuste como concepto y filosofía, donde suele caerse frecuentemente en errores de bulto, que se dice. 

Es este sentido aporto una didáctica anécdota que se dio en una logia, de una de estas Obediencias de las que estoy hablando, y donde uno de sus alter ego, nos instruía con una soberbia plancha sobre los males del ego y su repercusión sobre las logias, y por tanto nos conminaba a trabajar sobre el ego. Eso sí unos minutos más tarde exponía en medio del banquete fraterno «que dado que había recibido el Grado 30º su carrera masónica la daba por concluida» Cosas del ego paradójico, o como dice Maffesoli, «Quien da lecciones se disfraza de Maestro de Vida».

En contraposición a todo esto, indicar que tal concepto (ego) no viene recogido en los múltiples diccionarios masónicos como un tema esencial, ni tangencial a la masonería, ni tampoco se recoge en los trabajos de reflexión de las masonerías francesas de entre 1850 y el año 2007, aunque los temas que más se pudieran parecer son los que los últimos tiempos exponen Obediencias como la Gran Logia de Francia, la Gran Logia Femenina de Francia, o el DH para debate en sus respectivos encuentros anuales (Conventos). 

  Aunque  como digo es un tema que encontramos en otras latitudes, fuera de España tenemos L’ego du maçon, une entrave à l’idéal maçonnique, o las alusiones en los grados 13º y 14º del REAA , y numerosas planchas realizadas desde diversas vertientes y corrientes, No hay nada más que poner en el buscador: ego et franc-maçonnerie y saltarán a nuestra pantalla un surtido número de trabajos de muy distintas tendencias y espiritualidades. 

  Resulta curioso que cuando entramos en la temática  de la concepción del ego en masonería, casi siempre nos sale  relacionada con el tema espiritual y el crecimiento, unido a otro controvertido concepto que se da en masonería como es el silencio, otro caballo de batalla en el seno de las logias actuales constituida como una ley del silencio, cuando en realidad la cuestión esencial sería, estar en silencio cuando nos haya nada que decir, esa es la verdadera enseñanza, y no la losa de una intolerante ley que impide la libre expresión y el libre albedrío junto con el ejercicio de la responsabilidad. 

  Por otro lado, la percepción del ego como algo a combatir es perceptible en el seno de los rituales del REAA, de forma  muy elocuente, y esto se expresa a través de la presencia del Espejo durante el proceso de la iniciación, donde al recipiendario camino de ser reconocido como masón, se le da la vuelta tras enfrentarlo al círculo de espadas y de este modo se encuentra frente a sí mismo mediante la presencia de un espejo. Indicándole que lo que ve es su reflejo, su otro yo, quien es su principal enemigo. Cuestión esta que no está presente en la ritualidad de los «Modernos».

Más allá de estos descubrimientos, parece quedar claro que el tema del ego es una preocupación reciente, y que desde el sociedad profana ha ido calando en la epidermis masónica, formando parte de una extraña coalición entre la moral, la escuela de aprendizaje, el crecimiento personal y el silencio, tal como nos viene a explicar Sabine Le Blanc en: La plaza del ego en el sociedad.

Ante esta concatenación de elementos, me pregunto si estos ¿tienen alguna relación con los conceptos de virtud y moral de los que nos hablan los catecismos y rituales masónicos?

La pregunta tiene su aquel sí tenemos en cuenta que para el psicoanálisis freudiano el superyó (superego), está formado por la moral y las reglas que un sujeto respeta en la sociedad. El yo (ego) es el equilibrio que permite que el hombre pueda satisfacer sus necesidades dentro de los parámetros sociales.

Fernando Malkún, en un trabajo del 2011, indaga sobre el ego bajo la condición moral, y nos indica ya en el título algo paradójico: El ego adora la moral, venera lo binario., y no es baladí pues el autor nos aporta nueva claves a la hora hablar del Ego que «esclaviza nuestra mente, inventa el pecado y la moral para mantenernos en culpa y en angustia, inventa un Dios que se opone al mundo, crea un campo minado al que debemos resignarnos. Así se comprende porque muchos se auto torturan para evitar el pecado, el deseo o el gozo convirtiéndose en santos mártires masoquistas venerados por una corte de sádicos». 

  Aunque no es menos cierto que hay quien hace del ego virtud, indicando que hay quienes «viven de falsas realidades, las cuales tienen sus sentidos atrofiados, ya que no perciben su cruda realidad ni la fantástica realidad de los demás, creen que sus críticas son una tormenta para mí, pero no se percatan que esas tormentas lo único que hacen es regar mis raíces y hacerme fuerte mientras ellos se mustian por falta de agua. Con agua me refiero a aquellos ocultos halagos en forma de crítica» La virtud del Ego.

En todo caso,  la prueba de que es una constante en la sociedad actual, y por tanto pegada a los fenómenos de masas, lo muestra este artículo sobre dos plataformas y su relación  con la construcción del ego social: Twiter y Facebook., lo que nos puede dar algunas pistas sobre la proliferación y propagación del tema en nuestra sociedad.

Por tanto, desde la experiencia y desde la perspectiva que nos da el siglo XXI, cabe hacerse esta pregunta ¿Cuál ha de ser el planteamiento de la masonería con respecto a modelos tan controvertidos como el ego que cada individuo aporta la logia? Y es más, cabe esta otra interrogación: Castrar a los individuos bajo las formulas de la meditación, el silencio, y la aceptación de la Traditio, como acatamiento de los valores que expresan los Old Charges. ¿Es lo adecuado? 

  Y dado que el «universalismo moderno (occidental y judeo-cristiano) se experimenta como algo limitado, univoco, precisamente en tanto que no ve y por supuesto no tiende a valorar más que un aspecto, el de estar-juntos», aunque en contraposición tenemos el axioma de que la masonería es una especie de micro sociedad tribal ritualizada que genera sus propios modelos, tal vez, fuera de los contextos sociales rayando en ocasiones la heterodoxia. 

Lo que nos lleva a preguntarnos una vez más desde este concepto del ego: ¿Es la masonería en este contexto un arma útil para la sociedad, entendida la masonería como una heterodoxia de cierto nomadismo intelectual, o en cambio debe derivar a convertirse cada vez más una Escuela del crecimiento personal sin más?

Tal vez la respuesta no esté dentro de las logias, sino en los «egos» que han sido borrados de los Cuadros Lógicos, bien invisibilizados o expulsados, o por otras razones, pero que, a modo de excipiente, como dice G. Deleuze: «nos servirán para crear nuevas formas de vid,  evitando el inconveniente de la moderación aislando lo espiritual de lo sensible». 

No debemos olvidar que se calcula por ejemplo que la Gran Logia de España, pueda tener fuera de las logias 6,500 ex masones, mi antigual logia en 10 años había perdido por una causa u otra de unos 50 miembros, hoy es un colectivo de apenas 25 Hermanos.. y así se cuenta la historia de la masonería en España.

Esto conecta con los expuesto por Maffesoli con el tesoro escondido que contiene la masonería, y que una «vez comprendidas las características esenciales de la posmodernidad en curso con el planteamiento iniciático, de los viajes, del ideal comunitarista, la solidaridad fraternal y la tolerancia durante el relativismo actual, esto deja paso a significativos hechos que caracterizan a un humanismo auténtico».

Ese es el genuino valor de la filosofía progresiva de la masonería enrocada en el ego como virtud, como motor del cambio, entendiendo el ego como el reconocimiento del valor de uno mismo y sus capacidades, fuera claro está de la seudo-castración que en ocasiones produce el grupo.

Por supuesto esto no puede provenir de una sensibilidad dogmática, sino desde una ideología de la transparencia la cual  ha de huir por su propia naturaleza de los núcleos de poder y de los presentismos logiales como fórmula de progresión y esclarecimiento.

Desde esta fórmula se puede entender la propuesta ritual de los «Modernos» que no anula al individuo subjetivizando su acción al domino y muerte del ego, mediante el enfrentamiento consigo mismo ante el espejo, sino muy al contrario proponiéndole un camino de acción moral esotérico y exotérico, y desde una ambivalencia alejada de cerrados moldes noaquitas o de una multiculturalidad espiritual que nos lleva a mundos extraños, y habremos de estar de acuerdo que sí en  la modernidad lo importante era la socialización mediante la educación (catecismos), hoy en el siglo XXI, esa acción ha de venir a través de la Interacción, no desde el ego individualizado, sino desde el ego  del Nosotros.

Es evidentemente que ello ha de venir marcado por un pacto emocional, cuyo marco y ley decidan los Hermanos en logia, desde sus certezas racionales e individuales, y no desde las estructuras masónicas, que en definitiva fue lo que aconteció en 1717 la FUNDACION de la Gran Logia de Londres, construida desde esa individualidad y racionalidad de precisar un espacio distinto y distintivo desde la diversidad y pluralidad religiosa, política y social, pero eso sí, desde muy lúcidas prospectivas. 

  Parafraseando al admirado profesor Michel Maffesoli en estos tiempos de imbecilidad ambiental corroída por el bacilus de la razón sensible procedente de la prudencia del discernimiento, es cuando más tenemos que ejercitar la bella metáfora masónica de dejar los metales fuera para que se pueda haber una auténtica libertad de espíritu.

  He dicho. Víctor Guerra

29 de diciembre de 2016

EXHIBICIONISMO EN MASONERIA.UNA COMPLEJA Y MODERNA PARADOJA

.mandiles

Otra de las paradojas que se da, en mayor o menor medida en masonería, es un cierto exhibicionismo plural que abarca aspectos tan diversos como lo intelectual en cuyo sector hay autores que da la murga con sus libros y sus fijaciones, luego está ese otro exhibicionismo que versa sobre la autopromoción el cual comprende distintas vertientes: masónica y co-masónica, en un totun revolotum que siempre tiene como base o fondo el mandil,

Tal vez el más popular y más vistoso sea el exhibicionismo fotográfico, consistente en el permanente lucimiento de arreos, ó vestimentas masónicas, en cuyas redes hemos caído casi todos, aunque algunos porfían en su empeño de autopromoción y divulgación.

En fin, una pléyade de situaciones que son fáciles de deslindar de los trabajos y obligaciones de cada cargo y grado y responsabilidad en masonería, y como digo fácil de deslindar este ejercicio del cargo del exhibicionismo puro y duro que se asoma a diario a la ventana de las redes sociales.

Digamos que todo ello se ha acelerado a lo largo de estas últimas décadas,  como fruto de un fenómeno sobrevenido en base a dos situaciones: por un lado, la aparición de las redes sociales como pantalla social, siendo Facebook, su máximo exponente; y por el otro el gran cambio que se ha dado en el seno de e mentalidad social con una tendencia cuasi exacerbada hacia el hedonismo, lo que en en masonería no de ja de resulta paradójico.

Me interesa hoy abordar este último, la proliferación de imágenes de masones con sus arreos.

Lo cierto es, que desde que se desarrolló la masonería en 1717, siempre hubo una tendencia a mostrar al público profano lo que era la masonería y los masones, y dado lo exiguo del desarrollo tecnológicos a lo largo de todo el siglo XVIII, indicar que fueron precisamente los antimasones quienes usaron las herramientas y medios que había en el momento, como fueron los grabados, los cuales se utilizaron para mostrar al mundo lo que eran los masones. 

Cuyas muestras se pueden ven en los diferentes grabados de Jacques-Philippe le Bas, y otros…, en los cuales se revelaba al público profano el secretismo de los masones, al exponer a estos con buena parte de sus símbolos en medio de sus tenidas y adornados con sus arreos, estos últimos muy parcos en cuanto a la actual riqueza ornamental que hoy se muestra.

No deja de ser cierto que había una cierta capa freática que intramuros irrigaba el quehacer masónico mostrando escenas aquí y allá,  más bien para consumo interno de las logias y de los propios masones  muestras de esa proyección y promoción, y que dados los avances tecnológicos estos van a ir aflorando a partir del siglo XIX, con la aparición y desarrollo de la fotografía, haciéndose plena este afloramiento freático sobre todo a partir de esta primera década del siglo XXI.

Ni que decir tiene, que pronto los masones del siglo XIX utilizaron la técnica fotográfica para mostrar en tarjetones y daguerrotipos la presentación de sus dignidades y autoridades masónicas, incluyendo en esos muestrarios fotográficos, algunos actos masónicos o  logiales o determinadas escena semi-profanas como velatorios, o incluso alguna manifestación social-masónica que otra,

En general todo ese material no era divulgado, ya que se le consideraba como un material de consumo interno, puesto que además se ha de indicar que ni era fácil de reproducir, ni barato, ni había tanta facilidad como hoy existe para reproducir, exportar y promocionar tales materiales. 

Hay que tener en cuenta que en esos tiempos la obtención de instantáneas de los masones o de sus logias, era algo complicado pues el aparataje era voluminoso y poco discreto, y más aún como para hurtar fotogramas de masones y sus espacios, y máxime dada la discreción y la reticencias que existía en la masonería en cuanto a los temas de divulgación del mundo interno, con lo cual hacía complicada cualquier labor que los masones, fotógrafos o pintores y grabadores, pudieran llevar a cabo, y más aún que estos trabajos salieran al mundo profano como parte de sus visiones o deseos, por lo cual la mayor parte del trabajo que quedó en el seno de las estructuras masónicas.

Tanto es así que se dan paradojas importantes, y por ejemplo en Asturias, en la logia Jovellanos (1910-1936) hubo importantes miembros que eran importantes fotógrafos, para los cuales debía resultar muy interesante y atractivo el mundo masónico, sus símbolos, arreos, personajes, etc…

Y sin embargo paradójicamente apenas si tenemos constancia fotográfica de esa labor. Tan solo nos quedan algunas instantáneas de autoridades masónicas, y algunos actos que se debieron cubrir con fines que hoy desconocemos, pero poco más. Es más, no hay que yo sepa, en el parco muestrario fotográfico sito en los Archivos de Salamanca, o en los archivos fotográficos asturianos, fotografías, por ejemplo, de las logias, o de sus símbolos, o de sus miembros, ni siquiera haya muestras de los propios fotógrafos revestidos con sus arreos masónicos. Lo cual no deja de ser paradójico.

Alguien puede pensar que no e estoy acertado y sí que se ven muchas fotografías de masones y de logias enteras de ese siglo XIX; no voy a negar que existen diversos daguerrotipos de masones de muy variada condición con sus arreos masónicos, pero en general la mayor parte de esa producción fotográfica proviene  en su mayor parte de la Isla de Cuba, y de los predios americanos, lo que nos lleva a pensar que tal vez en aquellos lares era más común el realizar estos testimonios de la membresía masónica, dado el rol que jugaban en aquellos momentos tanto en Cuba como en USA la masonería, y el grado de externalidad que siempre ja jugado la propia estructura masónica.

Pero en el Continente, por lo general ha habido cierta resistencia a que las cámaras entraran en las logias, tanto es así, que prácticamente tenemos muchas instantáneas del siglo XIX y también de esta última década yo creo que claro matiz institucional, pero puedo decir que es muy difícil ver fotografías pertenecientes al siglo XX, aunque debe de haberlas.

Está claro que en esa escasez influyeron tres cuestiones importantes, como son la tecnología, los conceptos de la discreción y el secretismo masónico, y por último hay que sumar un cuarto elemento que fueron las persecuciones, sobre todo en aquellos lugares como España donde hubo persecución contra las logias masónicas de forma cuasi continuada.

Sin embargo desaparecidas dichas cuestiones, la explosión en el siglo XXI con relación a la muestra del quehacer masónico hacia el mundo profano  ha roto todas las fronteras físicas y conceptuales, digamos que las cámaras en sus diversos formatos y modelos han entrado de lleno en las logias, y son hasta los propios masones los que se muestran con todo su poderío simbólico: Mandil, guantes, collares, insignias, etc..en redes como facebook.

Llega a ser asombroso el caudal de material fotográfico que se muestra en la red  donde hay toda una interminable colección de fotografías de tipo individual y colectivo relacionado con lo masónico: símbolos, templos, arreos, y como los propios masones que se muestran con sus modestos o ricos ropajes sin recato alguno, hasta extrañas son las fotos, que la hay donde vemos a grupos de masones de traje, y sin sus aditamentos masónicos al uso.

Digamos que el hedonismo que se ha instalado en la sociedad con la muestra total de nuestras diversas facetas, la social o la íntima ha ido contaminando poco a poco al conjunto social masónico, como nos dice Michel Maffesoli: «hay que entender por ello la globalidad como una interacción entre el cuerpo y el alma, pero también, y al mismo tiempo, lo que se relaciona con la sociedad concebida como un todo. Y tocamos aquí el corazón palpitante de la última característica del mito de Dionisio».

Digamos que el llamado fuero interno se resquebraja y todo al final conforma un buzz que se pone rápidamente en el candelero colmando el voyeurismo social que ya no tiene fronteras, tanto es así que al el colmo lo tenemos en esas confesiones públicas del arrepentimiento de notables masones, publicada en formatos vídeo o en papel, y que cuanto más pomposo son los títulos y grados y más indecibles parecen ser sus secretos, que evidentemente exponen a página corrida y por tanto más altas serán las rentabilidades en cuanto a la audiencia o la adquisición.

Ya tuvimos un importante prolegómeno, como fue el caso de Leo Taxil y sus seudo revelaciones, aunque hoy la iconografía y la tecnología es diferente y la aprovechan gentes como Maurice Caillet: Yo Fui Masón, o el caso de Serge Abad-Gallardo es un francés de origen español que muestra su arrepentimiento en su libro: Por qué dejé de ser masón.

Y en este sentido se dan una serie de paradojas muy curiosas, por un lado cuando más cicatera debería mostrarse la masonería en cuanto a estructura organizativa, pues más visible se hace mostrando,como se ve en la fotografía de portada, sus arreos que hablan, no del tiempo de los canteros con los cuales nos queremos emparentar, sino de raras aspiraciones de señores feudales, mediante el uso de pomposos títulos y arreos, que debían guardarse bajo llave de siete candados, por a mí me resultan hirientes en una época de crisis y vemos a los Grande Maestros y Sapientísimas autoridades masónicas que sin impudicia alguna muestran sus poderíos que en todo caso deberían quedarse en lo interno, y que sin embargo  se muestran aquí y allá sin vergüenza alguna.

Deberían las Grandes Logia hacérselo mirar,  porque el folcloreo de mandiles y collarones que se lucen, hablan de una masonería que resulta insultante y como contraria al lema que tanto se proclama de Libertad, Igualdad y Fraternidad (LIF)

Ereo que las Grandes Logias deberían tener claro un protocolo para que esas imágenes que denotan un caduco señorío, no salieran del entorno que se producen, pues da lástima, al menos a mí como masón, ver a algunos altos dignatarios por ahí pululando a base collarones y mandilones que les llegan a las rodillas, tan alejados del sentido simbólico del modesto mandil de los canteros. No hace falta volver a los tiempos canteriles, pero tampoco hace falta engalanarse uno como si uno fuera Enrique VIII, y menos exponerse del modo que se hace.

No hay nada más que acercarse al mundo de la Redes Sociales para ver estas cuestiones a diario, logias enteras con sus arreos en toda su dimensión y extensión, sin cortarse un pelo, que a mí no me molesta cuando esto se produce dentro de la modestia habitual en la que debiera moverse la masonería, pero cuando vemos esos ricos cortejos de collarones, espadones, y mandilones de tamaños exuberantes, me dan ganas de salir corriendo pues no sé dónde queda la prosaica «discreción» que se proclama.

La otra gran paradoja que se da  de forma paralela a esta exhibición de arreos a troche y moche es la revitalización de ciertos aspectos espirituales-religiosos de tonos multiformes y fueran de los contextos religiosos tradicionales, uniendo como el caso a  que me refiero, lo impúdico de las imágenes de las dignidades y sus cortejos junto con los diversos eslóganes, parafraseos, epitafios y apotegmas que se van encadenando a modo de sentencias seudo espirituales y que se ven las páginas y perfiles de facebook, tan a menudo.

Unido a todo este conjunto, se va confeccionando una poliferma idea de la masonería como escuela de construcción personal,  donde el combate del ego parece ser su fin último, y en cuyo cajón de sastre vemos todo tipo de ofertas , cursos, libros, arreos..., todo ello tendente a colmar la satisfacción mundana de glorificar un extraño panteísmo masónico cuasi infantilizado,  y que vemos en decenas u decenas de imágenes que pueblan los perfiles masónicos más diversos desde los personales a los institucionales, aunque no deja de ser cierto que esto ocurre más bien en los entornos iberoamericanos que en los Continentales, pero que al fin y a la postre están des configurando la figuración de los paisajes masónicos tradicionales.

Es una cultura masónica del exhibicionismo que se viene dando y que muestra una superficialidad la cual  va inundando todas las esferas de la sociedad y que está entrando en las logias por puertas y ventanas, creando paradigmas extraños dentro de las logias en cuanto a comportamientos y situaciones, lo cual está creando una cierta desorientación interna de cierta importancia, que tal vez en España no sea palpable salvo en casos individualizados o particularizados, pero que en otros contextos son una nota a tener en cuenta, y que en Francia ya le han visto las orejas al lobo, en el GOdF hay una inflada demanda de peticiones de cientos de jóvenes de color, de alta cualificación académica pidiendo entrar en masonería, desconociendo en todo su extenso ideario lo que es y significa la masonería.

Digamos que vamos camino de una cierta pansofía iniciática, donde el sentido por ejemplo de los arreos simbolizaban la eficacia de la ritualidad de una manera paradójica dentro de la imbricación logial en la cual se desarrolla, y la reversalidad de ese superficial exhibicionismo del que hablo, nos lleva en sentido contrario, hacia una plumiforme y superficial idea de la cultura masónica.

He dicho. Victor Guerra
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