Lo expuesto en este blog, solo responde a los criterios
personales de su autor como Maestro Masón

29 de junio de 2015

MASONERÏA PARA UN NUEVO SIGLO, La FORMACION UNIVERSITARIA




CAMPUS TECNOLÓGICO - MÁLAGA  Este curso se celebrará en:  Ateneo de Málaga

Masonería para el siglo XXI

Código  4415;   Horas 30   Importe  88 €  Inicio   06 Julio 2015  Finalización   10 Julio 2015
Dirección
Pablo Linares Romero, Gilbert Haffner, Ángel Fernández-Espartero y García-Consuegra

Información del curso
El curso de verano Masonería para el siglo XXI trata de analizar la importancia histórica de la Masonería en el mundo occidental durante la Edad Contemporánea, con especial referencia a los aspectos considerados esenciales por esta organización que, desde su fundación a principios del siglo XVIII, adquirió las características y los objetivos propios de un organismo universalista y modernizador.

En tal sentido, se ha procurado reunir a un conjunto de especialistas, al objeto de ofrecer una visión lo más amplia y objetiva posible sobre el tema, y por ello se contempla el estudio de la masonería en relación con el idealismo alemán el concepto de república universal entre los miembros de la Orden; la incidencia en España de la laicidad, del krausismo y del fenómeno masónico, particularmente en la Institución de Libre Enseñanza; la cultura política de la masonería, tanto desde la óptica civil como desde el punto de vista de la presencia de militares masones, y su presencia en la provincia de Málaga.

Se contempla, así mismo, el estudio de la influencia de la masonería en temas fundamentales como los derechos humanos, el derecho internacional y finalmente la vigencia y actualidad del método masónico en nuestra sociedad actual.



Se trata, en definitiva, de transparentar la tan desconocida institución masónica aportando investigaciones histórico/científicas de los principales investigadores en este campo, con la exposición simultánea de valores y propuestas que la Orden Masónica aporta a una sociedad en crisis.

DIRECCIÓN:
  • D. Pablo Linares Romero es Arquitecto Técnico e Ingeniero de Edificación, PDD ICADE Business School y PMP®. Es consultor de proyectos, especializado en Licitación Pública. Maestro Masón de la Gran Logia Simbólica Española
  • D. Gilbert Haffner es jubilado de Correos de Francia (La Poste). presidente de la Logia Heracles (Málaga), logia adscrita al Gran Oriente de Francia
  • D. Ángel Fernández-Espartero y García-Consuegra es Gestor Cultural, Director de Escena, Doctor en Teoría de la Literatura por al Universidad de Málaga y Presidente de la Asociación Filantrópica María Zambrano. Maestro Masón y miembro fundador de las Logias Tartessos (Sevilla) y Pitagoras (Málaga) y de la Logia de Perfección Maimónides (Málaga), todas ellas adscritas al Gran Oriente de Francia.
PROFESORADO
  • D. Pedro Álvarez Lázaro Catedrático de Historia de la Educación Director del Departamento de Educación, Métodos de investigación y Evaluación Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE, Madrid
  • D. Leandro Álvarez Rey Catedrático de Historia Contemporánea Departamento de Historia Contemporánea Facultad de Geografía e Historia, Universidad de Sevilla
  • D. Fernando Martínez López Catedrático de Historia Contemporánea Departamento de Geografía, Historia y Humanidades, Universidad de Almería
  • D. Javier Otaola Bajeneta Letrado Gobierno Vasco-Eusko Jaurlaritza en Vitoria Iniciado en masonería en 1981 Gran Maestre de la GLSE 1997-2000 Co-fundador de la Logia de Estudios Theorema
  • D. Santiago José Castellá Surribas Profesor Titular Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales Director de la Cátedra Tarragona Smart Mediterranean City Facultad de Ciencias Jurídicas Universitat Rovira i Virgili, Tarragona
  • D. Pablo Linares Romero, Co-director del curso Presidente de la Logia Lux Malacitana 74 Maestro Masón de la Gran Logia Simbólica Española
  • D. Antonio Luque Lara Miembro de la Logia Heracles 2136 Maestro Masón del Gran Oriente de Francia Experto Universitario en Historia de la Masonería
  • D. Rafael García Meseger Coordinador de programas de la Sociedad Benéfica Constante Alona, Alicante
  • D. Jesús López Amigo Secretario de la Asociación Acacia, Valencia Miembro de la Asociación de Ateos y Librepensadores, Valencia
  • D. Luis Gámez Lomeña Vicepresidente de la Asociación Filantrópica María Zambrano, Málaga
  • D. José Mantero García Presidente de la Asociación Filantrópica Martínez Barrio, Sevilla Vice Presidente del Cercle Philosophique du Sud Región 17
  • D. María Teresa Fernández Carmona Miembro de la Asociación Filantrópica María Zambrano, Málaga

26 de junio de 2015

El iniciático vuelo de la Paloma, y «Masonería Mixta»

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La masonería es una asociación paradójica, puesto que de manera recurrente ciertos miembros acusan de fallar a otros en la vocación, y de traición a los principios fundadores. Charles Porset.

CONTESTANDO A «MASONERIA MIXTA» A PROPOSITO DE LO INICIÁTICO

Hace unos días hacía una irónica reflexión sobre la paradoja iniciática a modo y manera del vuelo del Espíritu Santo, la cual publiqué en el blog MASONERÏA SIGLO XXI, aunque ya es un tema bastante manido, sobre el cual ya he escrito abundantemente, como se puede ver por los enlaces anexos


Pues bien, este post rápidamente fue contestado por el Hermano Spartacus, desde el Blog MASONERIA MIXTA, con un artículo titulado: ACERCA DE LO INICIATICO.


Yo no niego que haya hermanos masones que vivan la iniciación como tal durante su entrada en la masonería y que vivan estos como un Initiation summum,  al igual que defiendo que para otros, tal entrada constituya un acto de aceptación,  como es mi caso.

Por cierto, Querido Spartacus, lo de aceptado/s no solo abarca a aquellos que fueron introducidos en el seno de la masonería operativa, y denominados aceptados, sino que la doctrina de la Aceptación se mantuvo durante mucho tiempo en la masonería, y aún hoy se mantiene.

Pues hay masonerías y masones, que aún en el siglo XXI, entendemos que nuestra entrada en la francmasonería, más allá de las pruebas rituales no deja de ser una aceptación, en tanto que entendemos la vivencia masónica como un proceso vivencial, y si quieres hasta iniciático en tanto que dicho proceso nos depara muchas sorpresas, como bien expresa la RAE., 

Creo que en todo este asunto no podemos hacer  que las pulsiones emotivas personales e intransferibles que se dan tras la entrada en masonería y sus misterios, y causa de las condiciones morfológicas que ello reviste, y su capacidad para simbolizar, se le pueda considerar  como ritos de paso a todos los efectos, puesto  que la masonería no iniciaba, sino que aceptaba, solo así se puede comprender los cambios habidos e introducidos  para hacer de esa entrada una Iniciación y de ahí a la consagración, y revestir tal hecho de una seriedad mística-esotérica en cuya consecución hubo muchos hermanos implicados, muchos ritos y muchas estructuras, relacionando además la iniciación con el hecho iniciático visto más allá de la "sorpresa" y más ligado a cuestiones seudomistéricas que a otra cosa.

Para que se vea cual ha sido la evolución hacia esa transcendental cambio  de la aceptación a una inicaición» comentar  que el despojo de los metales e produce en 1740, que la cámara de reflexión no se conforma  como tal hasta  1770, que los «viajes aparecen en 1730 y  no se asimilan a las «pruebas» hasta 1780 y que por ejemplo la copa amarga pues no se utiliza  hasta 1770, si ponemos estas fechas en relación con otros hechos, amen de leer  por ejemplo Quelque questions propos du mot du maçon  1696, en él nos podemos dar cuenta de cuando se empieza virar hacia una complejo mundo seudo-mistico que reviste todos estos pasos, cuyo hecho final se quieren presentar como una unidad  conformada entorno a la inicaición y lo iniciatico.

Para algunos de nosotros el verdadero proceso iniciático, es todo un periplo vivencial y existencial dentro de la masonería, no solo remitido a un determinado momento. sino a muchos otros, como pueden ser las exaltaciones que uno puede vivir en su periplo masónico, o vivenciando la aceptación de cargos y responsabilidades, estudiando o reflexionando en como aportar luz al consenso, eso es lo que entendemos algunos por Aceptación o proceso iniciático.

Pero no, hacemos de lo iniciático, y de la iniciación una bandera, un adjetivo que a veces se entiende y se siente como elemento discriminador, por su alta presencia en una de cada tres frases, a modo de  una reliance de “pata negra” y  como si el  emisor hubiera sido tocado por el halo de paloma.

Querido Hermano Spartacus, acuérdate de que te iniciaste en un taller del GODF, donde no se vivencia para nada tal ceremonia como iniciática, y cuyos conceptos no están presentes en el discurso del GOdF, al menos en la corriente ritualista en la que ambos trabajamos

Por otro lado colocando la iniciación como punto cenital y haciéndola extensiva a lo iniciático, para ser tal proceso ritual  debería darle al sujeto entrante plenitud de derechos, o sea de aceptación entre  iguales; pero no sucede tal cosa, ya que a este recién entrado no tiene plenitud de derechos, ni de acción, ni es un igual a todos los demás, puesto que no puede hablar, y habla por intermediación, no puedo votar, según qué cosas, y por tanto queda al margen de un buen montón de cuestiones, de la logia,  como grupo en el cual se inserta, y todo ello sucede no por capricho sino porque  así lo recogen los Reglamentos de muchas Obediencias.

Si se plantea así la cuestión, el único pase que pudiéramos considerar como verdadera iniciación y con valor iniciático  sería  la exaltación al grado de Maestro Masón, en tanto que abre las puertas a la gran sorpresa, que es otro largo proceso que se abre a nuevos misterios y a nuevas interrogantes, ya que el aprendizaje ha concluido y al aceptado como Maestro Masón, y por tanto obtiene plenitud de  poderes y deberes entre sus iguales en la logia, pudiendo manifestarse, pudiendo votar, ser elegido. etc

Por otro lado es de extrañar que los masones operativos, tan embebidos de los Antiguos Deberes, no se dieran cuenta que eran fruto de la iniciación y de los procesos iniciáticos, y es  sorprendente, más aún, que los padres fundadores de la masonería moderna, que hablaban de la razón, de la libertad del desencuentro entre la libertad y la moral, no le dieran importancia a un hecho de esa naturaleza, ya que si tuvieras la delicadeza de leer los rituales del siglo XVIII, divulgaciones y catecismos, verías que las ceremonias eran muy simples y nada misteriosas, pues se aceptaba y entraba al recién llegado por las palabras y los toques y poco más

Será casi 80 años más tarde, cuando se va codificando el corpus ritual más antiguo para plantear un nuevo paradigma ritual, ante el cual el rito primordial se mantuvo al margen de los esoterismos que empezaron a campear por las tierras masónica, recuérdese que son los tiempos de los Conventos de Paris y de Wilhelmsbadt en los cuales algunos de estos hermanos lucharon por deslindar la masonería del esoterismo reinante  como reacción a la  una fuerte presencia católica en el seno de la masonería, y que a su vez  defendieron los temas del laicismo (1870 y de la laicidad (1871) 

Tal vez el hecho de estar en un rito, y no en otro, y que alguno de ellos como el REAA, fuera tan permeable, en pro de conseguir la gran predominancia histórica que ha conseguido, en base a su maleabilidad y a absorber toda escuela y corriente de pensamiento, presente  hoy ese corpus ritual, tan exótico preñado de temas carolingios que decía Porset, o sea de rosacrucismo, hermetismo, iluminismo, kábala, New Age.. etc , tal vez  todo esa mezcolanza  hace  que uno sea reo de las reminiscencias de alguna de esas cuestiones

Por eso cuando uno ha trabajado en  los ritos primordiales y en determinadas estructuras, a uno le haya sido  más fácil deshacerse de las cuestiones de creencia y fe  y el GADU y lo iniciático,  y otros en cambio pese a los siglos pasados aun lidian con la cuestión de levantar los trabajos al GADU o al Progreso de la Humanidad.

Para finalizar, tal vez las Obediencias, que son reos también de ciertas circunstancias y condicionantes históricas, a veces sufren de esa intemperancia de querrer cambiar, modificar, cuando no trasliterar rituales para parecer más neutros, menos crísticos y esotéricos, lo cual por otra parte se contrapone con ese machaconeo por aparecer, renglón tras renglón, como iniciáticos, y llenos de una alta vocación masónica que parece infurdirles el hecho de tener de forma constante el palabro iniciático en sus discurso, 

Como si esa condición  fuera el resultante de un clivaje de alta densidad espiritual o seudo-mística, de lo cual las Obediencias que defienden ese concepto deberían no hacer trampas en el solitario, y exigir, sí esa es su vocación, a sus miembros un compromiso formal y reglado, de comprender, asimilar, y vivenciar los valores iniciáticos de la masonería que prodigan, yo creo que no estoy en ese tipo de estructura masónica, al menos en los Reglamentos nada se dice sobre estas  altas  cuestiones.

Dejemos pues Querido Hermano que cada uno viva su masonería desde la condición que crea conveniente para el Progreso de la Humanidad

Por mi parte creo estar en una Obediencia que no me fustiga con el tema de que mi condición de masón ha de estar  ligada a lo iniciático., sino al contrario, me fustiga para reflexionar en bien de una sociedad esclarecida desde una perspectiva nada esotérica,  buscando valores como la laicidad en un campo plagado de sincretismos seudo-religiosos, y persisto Querido Hermano en lidiar con estos temas, pues no en vano nos encontramos entre la creencia y la descrencia, eterna metáfora y fiel aguijón para nuestra inteligencia, y máxime en masonería.

He dicho. Victor Guerra MM.:.

22 de junio de 2015

ESPACIOS DE ENCUENTROS como PARADOJA MASÓNICA

Espacio

Pese a lo que marcaron 1717 las Constituciones de Anderson sobre aquello de que «La Francmasonería tiene por fin reunir a personas que sin ella hubieran continuado ignorándose», lo cierto es que ese paradigma dentro de la estructura masónica global se cumple a medias, porque la realidad es que seguimos en líneas generales: ignorándonos pese a nuestra condición de masones.

Desde que Dermott y los suyos «los Antiguos», marcaron las diferencias allá por 1751 con los que peyorativamente denominaron como los «modernos» se fue creando dentro de las nacientes estructuras masónicas un quehacer que ha ido marcando a lo largo de la historia una cierta distancia del paradigma andersoniano. antes enunciado.

Y así tenemos que el Act of Unión de 1813 , que no fue otra cosa que un paso más para magnificar la distancia y la ignorancia que se estableció a modo de operatividad orgánica entre los masones, los cuales hemos seguido marcados y segregados en función de diversas directrices al uso como dogmáticos- adogmáticos; espiritualistas- racionalistas; tradicionalistas-liberales, creyentes-ateos, etc, respondiendo tanto los reglamentos y constituciones y nuestros propios comportamientos, las pautas  de una orgánica segregación.

Digamos que las estructuras masónicas han grabado a fuego sobre el quehacer masónico, las distancias entre unos y otros, colocando calificativos allá donde nos los había, creando círculos concéntricos y excéntricos y líneas rojas que nunca se deben de cruzar, ya que se debe mantener por encima de todo y ante todo la segregación, curiosamente en  en función de unas determinadas concepciones masónicas.

Puede entenderse que las estructuras masónicas quieran tener a su grey compartimentada en función de encuentros o desencuentros, o por cuestiones administrativas de regularidades y reconocimientos varios, por aquello de juntos pero no revueltos, y por tanto no mezclar churras y merinas, como bien expresó en su particular yihad masónica el Gran Canciller de la GLUI Derek Dinsmore:, que manifestaba que la regularidad masónica debe ser "un concepto absoluto" y llamó a los "masones de todo el mundo" a unirse en una "batalla contra la irregularidad" se entiende que Masónica.

Puedo entender que eso sea necesario, y que pese a que decimos con la boca pequeña que nos recocemos como masones, eso no es más que una verdad a medias, porque la realidad es que pese a indicarlo en cuanto se puede, lo cierto es que  los masones, al menos los españoles, no nos juntamos ni para mear que dirían los castizos.

Por tanto  la aseveración  de Alec Mellor de los Hermanos Separados, es una contundente realidad que recorre todo el mundo masónico, y pese a ello,  los masones de base, el pueblo masónico no ha sido capaz de crear, más allá de tibios encuentros a modo de cafés masónicos, a culturales ágoras que han terminado participando del partidismo y segregacionismo  al uso, o tímidas y muya adminsitrativas puestas en escena tipo EMdE.

Los masones que participamos de conceptos como la fraternidad , la igualdad y la libertad, nos achantamos frente a las estructuras y sus ukases, y  renunciamos a un hecho que debiera ser tangible ya, y máxime en el siglo XXI, como es el hecho de crear pasillos de encuentro,  o  espacios neutros de debate y reflexión conjunta, espacios en suma donde se hiciera realidad ese axioma de reconocernos como masones los unos a los otros, donde poder debatir y reflexionar en pro del universalismo del que hablamos , más allá del paradigma virtual de las redes e internet , que son un paso, aunque haya quien entienda que es una nueva torre de Babel internaútica, aunque es alentador que algunas estructuras también estén dando pasos en buscar puntos de encuentros entes tan divergentes como el GODF y la GLNF.

Mientras el pueblo masónico, no haga ese esfuerzo por materializa el ser masón libre en una masonería libre, y pueda crear terceras vías de dialogo y reflexión, sin miedos o sojuzgamientos, o chantajes de todo tipo, no solo estaremos alejándonos cada vez más unos de otros, sino que estaremos traicionando nuestro discurso y la máxima andersoniana que habría esta paradoja masónica , y por supuesto cada vez más lejos del Republica Universal de los Francmasones.

Aunque tal vez el miedo consista en reconocer esa necesidad  que lleva implícito la segregación, que es lo que más asustaría 

He dicho. Víctor Guerra. MM.:.

19 de junio de 2015

UNA MASONERÏA DE COMBATE


Conferencia que dicté hace unos días en Bilbao, sobre los Retos de la Masonería.

Buenas tardes a todos/todas, darles las gracias por su presencia y a los organizadores, la Respetable Logia Luz del Norte nº 63 (GLSE), por esta oportunidad de volver a ocuparme de una reflexión, que espero sea participativa y amena.

Hoy quiero hablarles de los retos que tiene por delante la masonería, que no son ni pocos, ni nuevos, ni tan extraños como los trabajos de Hércules, que por cierto, he decirles que no era masón, pues ya saben el grado de aceptación interna y externa que hay por ese tipo de listas de masones, aunque no deben olvidar al leerlas el axioma de que no están todos los que son, ni todos los que están lo son.

Listas en las que curiosamente se echa de menos la presencia de mujeres masonas, lo cual es ya de por sí otro gran reto a lograr.

También podría enumerar los hechos históricos en los cuales, tanto la masonería como los masones han convivido, han sufrido y o han participado en ellos, con respecto a este capítulo exponer que ha habido de todo, aunque en general se puede revelar que el balance creo que es positivo, sin olvidar que ha habido contribuciones que han sido nefastas, y que pueden estar en nuestras cabezas.

Aunque analizar la historia, contabilizando hechos desde la perspectiva de la bondad o la maldad, no es confiable y hasta es muy posible que hacer de ese modo el análisis obtuviéramos una imagen un tanto distorsionada de lo que es la masonería y los masones, por poner un ejemplo maximalista, el Hermano Guillotin, inventó la guillotina, ¿Eso fue bueno? Fue malo?... Sin embargo el fin era bueno y este buscaba erradicar los horribles cortes de hacha y sus mil peripecias.

Con ello no quiero negar que los masones hayamos sido salsa de muchas cocinas, e incluso alguna que otra vez hemos sido activos cocineros, pero será la historia quien tenga que juzgar el papel que en ella jugamos; y no dejan por esta misma razón, de ser interesantes trabajos, de propios y externos, sobre la masonería y los retos que tuvo que jugar, sobre manera sobre el siglo VXIII y XIX.

Podría enumerar así mismo los retos, presentes y futuros, pero estos no se entenderían muy bien, sin exponerles antes de qué va esto de la masonería, y cuáles son sus objetivos, cosa que parece fácil de explicar y bastante difícil de entender, y o viceversa.

En la mesa redonda anterior se había intentado explicar que la Masonería no es una secta, y que tampoco es una sociedad secreta, sino una organización discreta, (unos más que otros) al menos desde la visión que sostienen las teorías complotistas, y por supuesto no es una religión, aunque haya nacido en un medio religioso protestante como es Inglaterra, o haya sido un arma arromadiza de oposición en el entorno católico, o que parte del sustrato simbólico masónico se sostenga sobre las leyendas de la tradición judeo-cristiana, o que incluso haya una mayoritaria masonería creyente que exige que para trabajar en ella sea necesaria la creencia en un ente superior, que los masones denominamos GADU, aunque otros en cambio prefiramos trabajar al Progreso de la Humanidad, opción que creo más acorde con los retos del siglo XXI, y el espíritu laico que debe presidir la masonería.

En esa mesa redonda, que se llevó en esta misma sala, se analizaron por miembros masones provenientes de distintas estructuras como la GLE, la GLFE, o la GLSE, los cuales partiendo de sus diferentes enfoques llegaron a una conclusión cuasi general en cuanto a que su trabajo cenital era la REFLEXION.

Este quehacer en logia se materializa mediante trabajos (planchas) que se leen y debaten en un espacio cargado de herramientas, utensilios simbolizados que contextualizan un entorno convivencial, en el cual es necesario que prime la fraternidad a modo de una heterotopía moderna, conceptualizada ésta en el seno de la logia, donde a través de la ritualidad del espacio y los hechos, se intentas recrear un lugar real cuasi perfecto, frente a nuestro cotidiano desorden, en definitiva la fraternidad frente al caos, la colectividad frente al individualismo, creando como digo, un espacio utópico, que no deja de ser un área de ensayo y reflexión marcado por un ritual que no es pura tramoya, o floritura seudo mística, con unas extrañas dramatizaciones para llenar ese espacio-tiempo en el que nos imbuimos, sino que ello es una preparación que ha de servir para ver y analizar las cosas bajo otras perspectivas, y afrontar su modificación desde ópticas y formas de razonar distintas. 

Por eso el escenario es más que una simple tramoyaya que en esa escenografía está presente a voluntad de ensayar una transformación individual y colectiva como logia,  intentando en cada tenida vivenciar la utopía que nos hemos  marcado como referencia.

Los silencios, los guantes, el mandil, el ritual, la pautación de los actos y la palabra, conforman la atmósfera necesaria y precisa para que este trabajo reflexivo pueda darse en un ambiente de fraterna libertad.

Es precisamente en ese espacio que nos fue donado y construido en base a unos códigos, a unos modos y un pensamiento, y como no, a unas formas de expresión, y modos estéticos específicos, como la masonería se ha mantenido hasta hoy, con más o menos cambios, algunos de ellos presentes ya en la nueva masonería que estamos construyendo al convertirse en una sociabilidad, en un ente que deja la pasividad y para pasar a la acción, guardando tradición y esencia, pero incardinándose en un permanente reto de re-actualización e inserción social.

La fundación masónica, como tal, viene de una época en que una serie de hombres acometieron la labor de anteponer por delante de sus creencias religiosas (al concluir las reformas religiosas) un espacio común, y optaron por reunirse en diversas tabernas inglesas, buscando un espacio de consenso, e intentar superar el marco de convivencia dado, estableciendo como punto de encuentro una religión natural que no les impusiera ningún dogma, o una religión revelada, y eso fue en definitiva, lo que dio origen a un movimiento de emancipación y ecumenismo, lo cual constituyó en sí mismo un gran reto, tanto en el plano intelectual como sociocultural, que arrancó en 1717 con la fundación de la 1º Gran Logia y la articulación de la masonería moderna, más conocida como la masonería especulativa.

Para ese desarrollo se tomó como referencia a los antiguos masones operativos, sus guildas y cofradías dedicadas a la cantería. Se tomaron herramientas, simbolización, formas de agrupamiento, etc..., uniendo a ellas otras herramientas que estos nuevos masones empezaban a manejar como eran la razón, la libertad, y el respeto a la conciencia individual, sin coartar por ello las referencias o preferencias metafísicas en ese caminar en la búsqueda de un cierto cosmopolitismo.

Una visión cosmopolita que va ir tomando cuerpo a lo largo de los años, induciendo de forma pertinaz a que la reflexión fuera capaz de transcender de los particularismos, haciendo del trabajo sobre el simbolismo masónico, y sus propuestas recogidas en diversos grados, no solo una reflexión sino un punto de partida, de encuentro y entendimiento, en pos de una utópica República universal de los francmasones.

Es evidente, que ni este quehacer fue tan lineal, ni ha dejado de tener en su desarrollo cortantes filos, pues en el transcurso de tan compleja trayectoria se fue determinando por ejemplo la articulación de dos ramas muy claras en el quehacer masónico, por un lado la Masonería dogmática que se alinea en el orbe de la GLUIA, y por otro lado está la Masonería Adogmática que en su paso desde Inglaterra a Francia y el crisol de las evoluciones históricas y el encuentro con las Luces, ello determinaría un desarrollo de una masonería distinta, que en parte viene a estar representa por el GOdF.

Esta deriva masónica francesa, frente a la inglesa, más conservadora y tradicional, aporta una visión más utópica en forma de sociabilidad activa, sin que por ello debamos adjudicar de forma automática, a cualquiera de ellas calificativos como «regular», «simbólica», democrática o autártica, por el solo hecho de ser dogmáticas o adogmáticas.

Lo cual no obsta para reconocer que en general la masonería adogmática, de cuño liberal que se dio en el Continente con ese encuentro con las Luces y con hecho tan determinantes como la Revolución Francesa, cambiaron su faz y su propio quehacer .

Pero, será a partir del siglo XIX, cuando los masones y la masonería se encabalgó en los movimientos societarios, como pudieran ser los movimientos utópicos socialistas, incardinándose en la lucha por las libertades individuales y políticas, y se hicieron abanderados de las luchas en pro de la dignidad de las personas, las mujeres y los niños.

Nos consta que también estuvo atrincherada en el militantismo racionalista y librepensador, con claros matices anticlericales, e incluso que hubo masones activos presentes en la Revolución Francesa o en el desarrollo embrionario de las dos constituciones republicanas españolas, aunque se ha de puntualizar que no siempre porque la masonería como estructura lo quisiera, o se postulara como brazo ejecutor o abanderado, sino porque los hombres y mujeres que la fueron conformando decidieron libremente incardinar a la masonería en sus preocupaciones, en sus luchas y en sus permanentes búsquedas, que no es otra que la construcción de una sociedad utópica desde el «asilo consagrado a la amistad» que así se consideraba ya en 1783 a las logias, como expone el Recueil des trois premiers grades de la maçonnerie del Rite Français

Porque salvados los primeros momentos de una masonería de compromiso entre lo social y religioso que podemos situar a partir de 1717,la andadura ha sido intensa y cargada de retos, y ello nos ha situado ante una masonería de combate.

No es que el masón, o las logias en su conjunto llamen a las trincheras, ni mucho menos, sino que a través de su discurso referencial este establece un entono de combate, teniendo como armas, la fraternidad del amor que se asocia a esa utopía en la que está embarcado el propio quehacer masónico, jalonado en aquellos primigenios momentos por conceptualizaciones como la Fe, la esperanza y la caridad, (que reconocemos como parte de las virtudes teologales) los cual eran los marcos iniciales y rituales de referencia del trabajo de reflexión de aquellos momentos.

Lo cual irá virando con el paso de los tiempos y las evoluciones de los masones y de la propia Orden, en base a la lucha que ha sostenido durante años, logrando que el acróstico L.:.I.:.F.:. (Libertad, Igualdad y Fraternidad), fuera el sinónimo activísimo de la preocupación masónica y haya sido esculpido en el propio código genético de la masonería, a modo de una reivindicación de la rupturapara poder de este modo caminar hacia la fraternidad universal que englobaría todos los hombres sin excepción, fueran o no masones

Todo ese trabajo, se hace a través de una amplia gama de micro sociedades llamadas logias, las cuales bajo unos principios comunes enfatizan su labor en construir un CENTRO DE UNIÓN, tal y como indica la carta constitucional de la masonería: las Constituciones de Anderson de 1723, articuladas sobre el hecho de que todos están de acuerdo, hombres de bien y leales, hombres de honor y honestidad, que bajo su distintas confesiones se ayudan, y que sin ella (la masonería) no se daría una verdadera amistad, y estarían perpetuamente separados.

Por tanto como masones nos constituimos en una élite ética..., en una élite de la reflexión silenciosa..., y como no en una elite universalista y tolerante que trabaja tanto en logias simbólicas (azules) así como en altos grados (masonería roja) sean del cariz que sean: espiritualistas, dogmáticos, adogmáticos, laicos, racionalistas, esotéricos, sociales, religiosos etc.., pero siempre con un mismo fin, tal y como indican los rituales que manejamos: la francmasonería tiene como fin preparar la Concordia Universal y mejorar al hombre y la sociedad.

Por otro lado la francmasonería no se contenta solo con promulgar estos grandes principios teóricos los cuales intenta alcanzar desde los valores universales que marca ese Centro de Unión andersoniano con enunciados como la Fe, la esperanza o la beneficencia, sino que su propia reflexión y quehacer le lleva a otro estadio, a otro gran reto, como es la Unidad de Valores enmarcando como tales metas utópicas lograr la Libertad, la Fraternidad, y la Igualdad,

Creando para ello sus propias referencias tras una maduración interna que arranca desde su inventada tradición mítica y esotérica, pero sumando a tal construcción su oportuna experiencia y andadura, como miembros y como organización, siendo capaz de sentarse a reflexionar cada uno desde su perspectiva, orientación y prospectiva,..., para de ese modo intentar reconstruir una vez más, el hipotético Templo del Conocimiento, (la mítica del Templo de Salomón que atraviesa todo el corpus masónico), de cual se utilizando la logia como la medula básica de la reflexión y el conocimiento a modo de VITRIOL*. Visita el Interior de la Tierra y Rectificando Encontrarás la Piedra Oculta]

De esa melé entre el fraternal universalismo y la universalización de los valores, es donde se sitúa como reto la masonería, en una permanente búsqueda de la verdad tratando de conciliar libertad y razón, la idea moral y el método científico, es de este modo como se materializa el trabajo en pos de una progresiva solidaridad que nos devuelve a la Utopía masónica y a sus mutaciones, las cuales podemos ir analizando desde 1840, cuya panorama de reflexión se puede rastrear en el vademécum de trabajos que han ido desarrollando las logias, bajo diversas estructuras masónicas bien sean Grandes Logias o Grandes Orientes, etc.

Esos son en general los grandes retos que ha tenido la masonería, ahora ya muy definidos y perfilados, y cada vez más difíciles de plasmar pese a la apuesta de trabajar en pro de una Humanidad Esclarecida y sabiendo que el trabajo no se acaba en la logia.

Esa es la gran utopía que nos congrega, pasando de una masonería de compromiso, donde éramos leales subidos la masonería de Indignación y Compromiso, donde ya como ciudadanos conformamos una sociabilidad activa, lo cual nos demanda tanto nuestra reflexión como incardinación social, de ahí que veamos a los masones en muchos grupos de trabajo social, de ayuda mutua, culturales, ONGs, y en el compromiso político, por qué no, en tanto que y hombres y mujeres progresistas, que ejemplifican su membresía con ese compromiso que el trabajo ritual nos indica que esta labor en pro de una sociedad esclarecida no se termina en la logia.

Está claro que estos son los grandes retos, habidos y por haber, lo cual no obsta para que indicar que hay otros, y no menores, que deberían ser asumidos de forma plena como la laicidad, y que debería estar en nuestro gen masónico de una forma plena, y sin embargo es algo que muchas estructuras masónicas aún no han incluido en su corpus filosófico.

Lo mismo sucede con la incorporación de la mujer a los trabajos masónicos, que ha sido soslayada desde el siglo XIX, con bastantes avances algo escaso, aunque hoy podemos decir que contamos con estructuras masónicas mixtas y femeninas, pero queda aún mucho por recorrer, sin perder de vista que una gran potencia masónica como el GOdF, pues se ha convertido en mixto tras mucho debate, por entre otras cosas, por el azar de una persona transexual, lo que no quita para indicar que queda mucho recorrido por realizar, pero vamos haciendo camino.

Es innegable que otro reto pendiente es que el discurso masónico por sus características y la de su entorno social y político no llega bien, y un claro ejemplo de ello es España y su relación con la masonería, con un mensaje distorsionado desde las esferas políticas y una masonería mediatizada por esas mismas circunstancias políticas donde el mito del oscurantismo caló fuertemente en la sociedad española, pero hoy los medios son otros, y hay más posibilidades de llegar al receptor, pero peso a ello somos conscientes de que tampoco el mensaje de la masonería llega pleno y cristalino, por tanto queda por dilucidar el porqué de esa situación.

¿Acaso otros mensajes solapan la actividad y el mensaje masónico?, Dado el gran bazar de leyendas, falsedades, confusiones, y mistificaciones que nos ofrece Internet etc.

Hay otros pequeños retos coyunturales, como los crecimientos de las logias o el envejecimiento de estas, pues la falta renovación generacional puede llevar a la masonería a desaparecer, tal vez por ello habrá que repensar el hecho de que deberíamos estar al borde de la calle, sí es que queremos pervivir y que nuestra utopía llegar a ser un ideal debemos mostrarnos, ser visibles, eso sí tras una cierta y relativa transparencia, que no perturbe nuestro trabajo, pero debemos estar más cercanos y asequibles, y no puede ser que por nosotros hablen los historiadores .

Toso esto sin olvidar un gran reto, de carácter más interno, y es que como masones no debemos crear más mecanismos de segregación que se contraponen de algún modo con el querer conseguir esa universalización de la que hablamos, y podamos juntarnos para trabajar más allá de las segregaciones orgánicas entre dogmáticos y adogmáticos, por lo cual es imprescindible que como masones desde la posición interobedencial debemos crear espacios de encuentro y debate, y espacios de fraternidad por encima de las masonerías, pues debe ser por la base masónica como se pueda llegar a un entendimiento, ante el cual debo decirles que estoy esperanzado, pues dos potentes entes como el GOdF y la GLNF se han reencontrado estos días tras años de separación, y han firmado tratados de amistad entre ellos, lo cual es todo es todo un avance....

En todo caso desde una visión más pragmática  en cuanto a las masonerías que nos competen, por que somos miembros de ellas,  creo que hace falta reforzar la formación del conjunto de nuestras logias, creando espacios paralelos de encuentros donde unos y otros se encuentren válidos y útiles. Se debería reforzar así mismo las identidades estructurales que nos cobijan, y no estén solapadas por personalismos, sino que la membresía sea en si un hecho identitario..

En fín podríamos seguir desgranando retos pero creo que ha llegado el momento de dejarles a ustedes en posesión de la reflexión y de sus preguntas

He dicho.  Víctor Guerra. MM.:.

LA MASONERÍA UN RETO PARA EL SIGLO XXI, Conferencia en Bilbao

Invitación 10º Aniversario Conferencia

Esta es la conferencia que dicté hace unos días en Bilbao, sobre los Retos de la Masonería.

Buenas tardes a todos/todas, darles las gracias por su presencia y a los organizadores, la Respetable Logia Luz del Norte nº 63 (GLSE), por esta oportunidad de volver a ocuparme de una reflexión, que espero sea participativa y amena.

Hoy quiero hablarles de los retos que tiene por delante la masonería, que no son ni pocos, ni nuevos, ni tan extraños como los trabajos de Hércules, que por cierto, he decirles que no era masón, pues ya saben el grado de aceptación interna y externa que hay por ese tipo de listas de masones, aunque no deben olvidar al leerlas el axioma de que no están todos los que son, ni todos los que están lo son.

Listas en las que curiosamente se echa de menos la presencia de mujeres masonas, lo cual es ya de por sí otro gran reto a lograr.

También podría enumerar los hechos históricos en los cuales, tanto la masonería como los masones han convivido, han sufrido y o han participado en ellos, con respecto a este capítulo exponer que ha habido de todo, aunque en general se puede revelar que el balance creo que es positivo, sin olvidar que ha habido contribuciones que han sido nefastas, y que pueden estar en nuestras cabezas.

Aunque analizar la historia, contabilizando hechos desde la perspectiva de la bondad o la maldad, no es confiable y hasta es muy posible que hacer de ese modo el análisis obtuviéramos una imagen un tanto distorsionada de lo que es la masonería y los masones, por poner un ejemplo maximalista, el Hermano Guillotin, inventó la guillotina, ¿Eso fue bueno? Fue malo?... Sin embargo el fin era bueno y este buscaba erradicar los horribles cortes de hacha y sus mil peripecias.

Con ello no quiero negar que los masones hayamos sido salsa de muchas cocinas, e incluso alguna que otra vez hemos sido activos cocineros, pero será la historia quien tenga que juzgar el papel que en ella jugamos; y no dejan por esta misma razón, de ser interesantes trabajos, de propios y externos, sobre la masonería y los retos que tuvo que jugar, sobre manera sobre el siglo VXIII y XIX.

Podría enumerar así mismo los retos, presentes y futuros, pero estos no se entenderían muy bien, sin exponerles antes de qué va esto de la masonería, y cuáles son sus objetivos, cosa que parece fácil de explicar y bastante difícil de entender, y o viceversa.

En la mesa redonda anterior se había intentado explicar que la Masonería no es una secta, y que tampoco es una sociedad secreta, sino una organización discreta, (unos más que otros) al menos desde la visión que sostienen las teorías complotistas, y por supuesto no es una religión, aunque haya nacido en un medio religioso protestante como es Inglaterra, o haya sido un arma arromadiza de oposición en el entorno católico, o que parte del sustrato simbólico masónico se sostenga sobre las leyendas de la tradición judeo-cristiana, o que incluso haya una mayoritaria masonería creyente que exige que para trabajar en ella sea necesaria la creencia en un ente superior, que los masones denominamos GADU, aunque otros en cambio prefiramos trabajar al Progreso de la Humanidad, opción que creo más acorde con los retos del siglo XXI, y el espíritu laico que debe presidir la masonería.

En esa mesa redonda, que se llevó en esta misma sala, se analizaron por miembros masones provenientes de distintas estructuras como la GLE, la GLFE, o la GLSE, los cuales partiendo de sus diferentes enfoques llegaron a una conclusión cuasi general en cuanto a que su trabajo cenital era la REFLEXION.

Este quehacer en logia se materializa mediante trabajos (planchas) que se leen y debaten en un espacio cargado de herramientas, utensilios simbolizados que contextualizan un entorno convivencial, en el cual es necesario que prime la fraternidad a modo de una heterotopía moderna, conceptualizada ésta en el seno de la logia, donde a través de la ritualidad del espacio y los hechos, se intentas recrear un lugar real cuasi perfecto, frente a nuestro cotidiano desorden, en definitiva la fraternidad frente al caos, la colectividad frente al individualismo, creando como digo, un espacio utópico, que no deja de ser un área de ensayo y reflexión marcado por un ritual que no es pura tramoya, o floritura seudo mística, con unas extrañas dramatizaciones para llenar ese espacio-tiempo en el que nos imbuimos, sino que ello es una preparación que ha de servir para ver y analizar las cosas bajo otras perspectivas, y afrontar su modificación desde ópticas y formas de razonar distintas. 

Por eso el escenario es más que una simple tramoya, ya que en esa escenografía está presente a voluntad de ensayar una transformación individual y colectiva como logia,  intentando en cada tenida vivenciar la utopía que nos hemos  marcado como referencia.

Los silencios, los guantes, el mandil, el ritual, la pautación de los actos y la palabra, conforman la atmósfera necesaria y precisa para que este trabajo reflexivo pueda darse en un ambiente de fraterna libertad.

Es precisamente en ese espacio que nos fue donado y construido en base a unos códigos, a unos modos y un pensamiento, y como no, a unas formas de expresión, y modos estéticos específicos, como la masonería se ha mantenido hasta hoy, con más o menos cambios, algunos de ellos presentes ya en la nueva masonería que estamos construyendo al convertirse en una sociabilidad, en un ente que deja la pasividad y para pasar a la acción, guardando tradición y esencia, pero incardinándose en un permanente reto de re-actualización e inserción social.

La fundación masónica, como tal, viene de una época en que una serie de hombres acometieron la labor de anteponer por delante de sus creencias religiosas (al concluir las reformas religiosas) un espacio común, y optaron por reunirse en diversas tabernas inglesas, buscando un espacio de consenso, e intentar superar el marco de convivencia dado, estableciendo como punto de encuentro una religión natural que no les impusiera ningún dogma, o una religión revelada, y eso fue en definitiva, lo que dio origen a un movimiento de emancipación y ecumenismo, lo cual constituyó en sí mismo un gran reto, tanto en el plano intelectual como sociocultural, que arrancó en 1717 con la fundación de la 1º Gran Logia y la articulación de la masonería moderna, más conocida como la masonería especulativa.

Para ese desarrollo se tomó como referencia a los antiguos masones operativos, sus guildas y cofradías dedicadas a la cantería. Se tomaron herramientas, simbolización, formas de agrupamiento, etc..., uniendo a ellas otras herramientas que estos nuevos masones empezaban a manejar como eran la razón, la libertad, y el respeto a la conciencia individual, sin coartar por ello las referencias o preferencias metafísicas en ese caminar en la búsqueda de un cierto cosmopolitismo.

Una visión cosmopolita que va ir tomando cuerpo a lo largo de los años, induciendo de forma pertinaz a que la reflexión fuera capaz de transcender de los particularismos, haciendo del trabajo sobre el simbolismo masónico, y sus propuestas recogidas en diversos grados, no solo una reflexión sino un punto de partida, de encuentro y entendimiento, en pos de una utópica República universal de los francmasones.

Es evidente, que ni este quehacer fue tan lineal, ni ha dejado de tener en su desarrollo cortantes filos, pues en el transcurso de tan compleja trayectoria se fue determinando por ejemplo la articulación de dos ramas muy claras en el quehacer masónico, por un lado la Masonería dogmática que se alinea en el orbe de la GLUIA, y por otro lado está la Masonería Adogmática que en su paso desde Inglaterra a Francia y el crisol de las evoluciones históricas y el encuentro con las Luces, ello determinaría un desarrollo de una masonería distinta, que en parte viene a estar representa por el GOdF.

Esta deriva masónica francesa, frente a la inglesa, más conservadora y tradicional, aporta una visión más utópica en forma de sociabilidad activa, sin que por ello debamos adjudicar de forma automática, a cualquiera de ellas calificativos como «regular», «simbólica», democrática o autártica, por el solo hecho de ser dogmáticas o adogmáticas.

Lo cual no obsta para reconocer que en general la masonería adogmática, de cuño liberal que se dio en el Continente con ese encuentro con las Luces y con hecho tan determinantes como la Revolución Francesa, cambiaron su faz y su propio quehacer .

Pero, será a partir del siglo XIX, cuando los masones y la masonería se encabalgó en los movimientos societarios, como pudieran ser los movimientos utópicos socialistas, incardinándose en la lucha por las libertades individuales y políticas, y se hicieron abanderados de las luchas en pro de la dignidad de las personas, las mujeres y los niños.

Nos consta que también estuvo atrincherada en el militantismo racionalista y librepensador, con claros matices anticlericales, e incluso que hubo masones activos presentes en la Revolución Francesa o en el desarrollo embrionario de las dos constituciones republicanas españolas, aunque se ha de puntualizar que no siempre porque la masonería como estructura lo quisiera, o se postulara como brazo ejecutor o abanderado, sino porque los hombres y mujeres que la fueron conformando decidieron libremente incardinar a la masonería en sus preocupaciones, en sus luchas y en sus permanentes búsquedas, que no es otra que la construcción de una sociedad utópica desde el «asilo consagrado a la amistad» que así se consideraba ya en 1783 a las logias, como expone el Recueil des trois premiers grades de la maçonnerie del Rite Français

Porque salvados los primeros momentos de una masonería de compromiso entre lo social y religioso que podemos situar a partir de 1717,la andadura ha sido intensa y cargada de retos, y ello nos ha situado ante una masonería de combate.

No es que el masón, o las logias en su conjunto llamen a las trincheras, ni mucho menos, sino que a través de su discurso referencial este establece un entono de combate, teniendo como armas, la fraternidad del amor que se asocia a esa utopía en la que está embarcado el propio quehacer masónico, jalonado en aquellos primigenios momentos por conceptualizaciones como la Fe, la esperanza y la caridad, (que reconocemos como parte de las virtudes teologales) los cual eran los marcos iniciales y rituales de referencia del trabajo de reflexión de aquellos momentos.

Lo cual irá virando con el paso de los tiempos y las evoluciones de los masones y de la propia Orden, en base a la lucha que ha sostenido durante años, logrando que el acróstico L.:.I.:.F.:. (Libertad, Igualdad y Fraternidad), fuera el sinónimo activísimo de la preocupación masónica y haya sido esculpido en el propio código genético de la masonería, a modo de una reivindicación de la ruptura, para poder de este modo caminar hacia la fraternidad universal que englobaría todos los hombres sin excepción, fueran o no masones

Todo ese trabajo, se hace a través de una amplia gama de micro sociedades llamadas logias, las cuales bajo unos principios comunes enfatizan su labor en construir un CENTRO DE UNIÓN, tal y como indica la carta constitucional de la masonería: las Constituciones de Anderson de 1723, articuladas sobre el hecho de que todos están de acuerdo, hombres de bien y leales, hombres de honor y honestidad, que bajo su distintas confesiones se ayudan, y que sin ella (la masonería) no se daría una verdadera amistad, y estarían perpetuamente separados.

Por tanto como masones nos constituimos en una élite ética..., en una élite de la reflexión silenciosa..., y como no en una elite universalista y tolerante que trabaja tanto en logias simbólicas (azules) así como en altos grados (masonería roja) sean del cariz que sean: espiritualistas, dogmáticos, adogmáticos, laicos, racionalistas, esotéricos, sociales, religiosos etc.., pero siempre con un mismo fin, tal y como indican los rituales que manejamos: la francmasonería tiene como fin preparar la Concordia Universal y mejorar al hombre y la sociedad.

Por otro lado la francmasonería no se contenta solo con promulgar estos grandes principios teóricos los cuales intenta alcanzar desde los valores universales que marca ese Centro de Unión andersoniano con enunciados como la Fe, la esperanza o la beneficencia, sino que su propia reflexión y quehacer le lleva a otro estadio, a otro gran reto, como es la Unidad de Valores enmarcando como tales metas utópicas lograr la Libertad, la Fraternidad, y la Igualdad,

Creando para ello sus propias referencias tras una maduración interna que arranca desde su inventada tradición mítica y esotérica, pero sumando a tal construcción su oportuna experiencia y andadura, como miembros y como organización, siendo capaz de sentarse a reflexionar cada uno desde su perspectiva, orientación y prospectiva,..., para de ese modo intentar reconstruir una vez más, el hipotético Templo del Conocimiento, (la mítica del Templo de Salomón que atraviesa todo el corpus masónico), de cual se utilizando la logia como la medula básica de la reflexión y el conocimiento a modo de VITRIOL*. Visita el Interior de la Tierra y Rectificando Encontrarás la Piedra Oculta]

De esa melé entre el fraternal universalismo y la universalización de los valores, es donde se sitúa como reto la masonería, en una permanente búsqueda de la verdad tratando de conciliar libertad y razón, la idea moral y el método científico, es de este modo como se materializa el trabajo en pos de una progresiva solidaridad que nos devuelve a la Utopía masónica y a sus mutaciones, las cuales podemos ir analizando desde 1840, cuya panorama de reflexión se puede rastrear en el vademécum de trabajos que han ido desarrollando las logias, bajo diversas estructuras masónicas bien sean Grandes Logias o Grandes Orientes, etc.

Esos son en general los grandes retos que ha tenido la masonería, ahora ya muy definidos y perfilados, y cada vez más difíciles de plasmar pese a la apuesta de trabajar en pro de una Humanidad Esclarecida y sabiendo que el trabajo no se acaba en la logia.

Esa es la gran utopía que nos congrega, pasando de una masonería de compromiso, donde éramos leales subidos la masonería de Indignación y Compromiso, donde ya como ciudadanos conformamos una sociabilidad activa, lo cual nos demanda tanto nuestra reflexión como incardinación social, de ahí que veamos a los masones en muchos grupos de trabajo social, de ayuda mutua, culturales, ONGs, y en el compromiso político, por qué no, en tanto que y hombres y mujeres progresistas, que ejemplifican su membresía con ese compromiso que el trabajo ritual nos indica que esta labor en pro de una sociedad esclarecida no se termina en la logia.

Está claro que estos son los grandes retos, habidos y por haber, lo cual no obsta para que indicar que hay otros, y no menores, que deberían ser asumidos de forma plena como la laicidad, y que debería estar en nuestro gen masónico de una forma plena, y sin embargo es algo que muchas estructuras masónicas aún no han incluido en su corpus filosófico.

Lo mismo sucede con la incorporación de la mujer a los trabajos masónicos, que ha sido soslayada desde el siglo XIX, con bastantes avances algo escaso, aunque hoy podemos decir que contamos con estructuras masónicas mixtas y femeninas, pero queda aún mucho por recorrer, sin perder de vista que una gran potencia masónica como el GOdF, pues se ha convertido en mixto tras mucho debate, por entre otras cosas, por el azar de una persona transexual, lo que no quita para indicar que queda mucho recorrido por realizar, pero vamos haciendo camino.

Es innegable que otro reto pendiente es que el discurso masónico por sus características y la de su entorno social y político no llega bien, y un claro ejemplo de ello es España y su relación con la masonería, con un mensaje distorsionado desde las esferas políticas y una masonería mediatizada por esas mismas circunstancias políticas donde el mito del oscurantismo caló fuertemente en la sociedad española, pero hoy los medios son otros, y hay más posibilidades de llegar al receptor, pero peso a ello somos conscientes de que tampoco el mensaje de la masonería llega pleno y cristalino, por tanto queda por dilucidar el porqué de esa situación.

¿Acaso otros mensajes solapan la actividad y el mensaje masónico?, Dado el gran bazar de leyendas, falsedades, confusiones, y mistificaciones que nos ofrece Internet etc.

Hay otros pequeños retos coyunturales, como los crecimientos de las logias o el envejecimiento de estas, pues la falta renovación generacional puede llevar a la masonería a desaparecer, tal vez por ello habrá que repensar el hecho de que deberíamos estar al borde de la calle, sí es que queremos pervivir y que nuestra utopía llegar a ser un ideal debemos mostrarnos, ser visibles, eso sí tras una cierta y relativa transparencia, que no perturbe nuestro trabajo, pero debemos estar más cercanos y asequibles, y no puede ser que por nosotros hablen los historiadores .

Toso esto sin olvidar un gran reto, de carácter más interno, y es que como masones no debemos crear más mecanismos de segregación que se contraponen de algún modo con el querer conseguir esa universalización de la que hablamos, y podamos juntarnos para trabajar más allá de las segregaciones orgánicas entre dogmáticos y adogmáticos, por lo cual es imprescindible que como masones desde la posición interobedencial debemos crear espacios de encuentro y debate, y espacios de fraternidad por encima de las masonerías, pues debe ser por la base masónica como se pueda llegar a un entendimiento, ante el cual debo decirles que estoy esperanzado, pues dos potentes entes como el GOdF y la GLNF se han reencontrado estos días tras años de separación, y han firmado tratados de amistad entre ellos, lo cual es todo es todo un avance....

En todo caso desde una visión más pragmática  en cuanto a las masonerías que nos competen, por que somos miembros de ellas,  creo que hace falta reforzar la formación del conjunto de nuestras logias, creando espacios paralelos de encuentros donde unos y otros se encuentren válidos y útiles. Se debería reforzar así mismo las identidades estructurales que nos cobijan, y no estén solapadas por personalismos, sino que la membresía sea en si un hecho identitario..

En fín podríamos seguir desgranando retos pero creo que ha llegado el momento de dejarles a ustedes en posesión de la reflexión y de sus preguntas

He dicho.  Víctor Guerra. MM.:.

15 de junio de 2015

PARADOJAS MASÓNICAS: LO INICIÁTICO ó EL VUELO DEL ESPÍRITU SANTO

INiciatico

Siempre he quedado un poco sorprendido por la utilización de esta acepción en masonería: INICIÁTICO, al menos desde que daba mis primeros pasos como recipiendario camino de la aceptación como futuro masón, y se me remarcaba una y otra vez que la masonería no es una religión, y aún menos una seudo-religión,  lo cierto es que en la obediencia en la que he trabajado durante más de once años,(GOdF) ese término apenas si es usado.
Sin embargo en otras obediencias, sobre todo españolas, sí que dicho término es de uso cotidiano, queriendo ejemplarizar con el cuestiones como el método masónico, del cual ya hablé alguna vez en este blog, o cuando se incide en el valor iniciático de nuestra condición masónica, etc.

Cuando la escucho, y se me indica que debo observar esa demarche initiátique,, que  por otro lado en la bibliografía masónica francesa está poco extendido el uso de estas expresiones, la usan más bien los pensadores y estudiosos del medio «regular», así como algunos notorios escocistas de tono espiritualista, pero en general, en el medio del Rito Francés, desde luego no es algo notorio,  ni por supuesto  definitorio.

Sin embargo en España tiene sello de marca, y cuando me explican alguna cosa o texto con  términos de esa naturaleza, siempre pienso que no debí recibir el «picotazo del espíritu santo» en el día de mi aceptación como masón, por tanto no debo estar en el grupo de los elegidos de la sanctorum Deis communio.

Aunque pienso que tal reacción  tal vez se deba a mi carácter librepensador y heterodoxo, ya que al oír dichos términos mis genes responden al unísono poniendo cara de estúpido,  por lo menos más de lo habitual, y por más que me lo expliquen, no acabo por entender esa manía de a cada dos por tres el sacar a relucir los iniciáticos que somos, y soy consciente de la riadas de tinta vertida sobre tales conceptos, que aquí por aquello de que llevamos el gen judeo cristiano hasta en los tuétanos, debe ser la explicación de su manejo y ese retorcimiento hasta hacerlo parecer cuasi sacral.

Dicho palabro que se emplea de forma contundente y hasta pareciera que está enraizado en el mismo devenir de la historia cuando los primeros sones del arquetipo masónico repicaban ante el bing-bang, y tras él nace la masonería, al decir de algunos, tal vez por eso tal vez remarcan con tanto énfasis el tema de la iniciación, aunque yo que no voy tan lejos, y prefiero la libertina compañía de los padres precursores de 1717, y me quedo con lo de la aceptación y un proceso evolutivo que se va dando durante toda el camino masónico
Porque si nos vamos a los  diccionarios, estos dicen que iniciático es: Quien se inicia en lo desconocido o secreto (Espasa Calpe), por su parte la RAE va un poco más allá: Perteneciente o relativo a una experiencia decisiva o a la iniciación en un rito, un culto, una sociedad secreta.

Está claro que si partimos de que no somos una sociedad secreta, es evidentemente sobra una parte del uso de tal acepción, sobre las otras explicaciones  sí que  puede ser parte de  una experiencia decisiva, en eso supongo que  estaremos de acuerdo; pero como se pone tanto énfasis en el término incluso llegando a tomar un cariz cuasi místico a modo además de arma arromadiza,  es ahí cuando me revelo y más sabiendo que el nacimiento de la masonería moderna no estaba tal acepción presente, y es dicho término de INICIATICO deviene su uso por primera vez  a partir de 1780, cuando se empieza desarrollar todo un modelo estructural masónico importante.

Habría que analizar de manos de quien llega, ¿tal vez del corpus que conllevó la llegada y desarrollo  de los Emperadores de Oriente y Occidente o de la Estricta Observancia ? Realmente no me he puesto a investigar el tema, pero no se puede crear una segregación más en base a que uno haya sentido la llamada del Espíritu Santo para ser masón. Digo yo...

Para leer más


Víctor Guerra. MM.:.

12 de junio de 2015

PARADOJAS MASÓNICAS: LA SIMBOLATRÍA

rafael07

Hay una cuestión que me viene llamando mucha la atención en cuanto uno se sumerge en los vademécums masónicos al uso, los cuales han  ido creando escuela, la cual llega, como no podía ser menos, a las logias de manos de algunos masones a la hora de leer sus planchas.

En general tanto en  las entradas de los referidos libros como en planchas, se suelen ver  profundos trabajos sobre la explicación simbólica de las herramientas, u  otros utensilios y aditamentos que existen en el seno de la logia, , enraizando su descripción y construcción  sobre  las búsquedas y  raíces más diversas y variadas.

Entroncando con corrientes de pensamiento de los más diverso: herméticos, rosacruces, gnósticos, o inmersiones en las  más profundas tradiciones, sin que nadie se corte por traer o consignar tan peregrinas fuentes a mayor abundamiento simbólico de la cuestión a desarrollar en general exponiendo todo un sistema místico-cultural  sin mucha coherencia y sin hilo conductor. 

Un libro ejemplarizante de esta mixtura explicativa místico simbólica, mezclando todo tipo de ritos  y explicaciones es el famoso libro del Juan Carlos Daza: Diccionario Masónico de la Editorial Akal y que corre ya en PDF como la pólvora en algunas logias para sustentar los variados trabajos que presentan los masones para su debate en logia.

Es un gusto muy extendido entre los masones buscar toda la posible explicación o  confirmación  simbólica a un determinado elemento , tal y como por ejemplo exponía un Hermano, el cual consignaba en su blog un profundo peregrinar sobre las raíces históricas de otras culturas y tradiciones para de alguna manera justificar desde ese rastreo milenarista el  Gabinete de Reflexión masónico :


Pues bien, en esta especie de inmersión en la búsqueda de significados, es muy común entre los masones y por tanto hay los más diversos  tratados y  vademécums simbólicos para poder acometer  con gracia y galanura  las planchas y toda esa poyardada de post que se van colgando en Internet sumidos en las explicaciones milineraistas que tantos hermanos propalan como masonería

Y sin embargo tenemos frente a esta inundación de explicaciones simbólica de los elementos masónicos, una paradoja y es que apenas nadie nos indica antes de exponer esas raíces, esas similitudes, por ejemplo  cuál es el origen de esos utensilio o herramientas, que se nos presentan,  o cuando empezó su simbolización o sacralización simbólica en masonería, cuando al principio eran lo que eran y luego se «sacralizaron» para dar más seriedad  a esto de la masonería.

Por ejemplo tenemos con respecto al tema tratado por el Hermano Ehogan Ballard y su búsqueda profunda sobre las raíces de la Cámara de Reflexión en otras culturas ,  que  por ejemplo la masonería inglesa no utiliza dicha cámara, y que dicho gabinete de reflexión en la masonería continental fue pasando de una habitación en semi-penumbra a un complejo desarrollo hasta llegar al punto actual como fruto de las transversalidad de la que hizo gala en el siglo XIX la masonería dejándose penetrar por las más diversas escuelas esotéricas del momento.

Y no estoy con ello indicando que no se profundice en las raíces y explicaciones simbólicas de los elementos, sino que que por el contrario creo que el desarrollo temático de estas presentaciones debiera ser distinta, en base a una formal metodología de situar correctamente  el elemento a desarrollar, en qué fecha llegar al corpus masónico, de manos de quién llega, y cómo llega, o con qué objetivo...etc. Aunque esto es lo realmente difícil , lo fácil es coger un elemento, por el ejemplo la cuerda de nudos, y buscar por cuadros, lexicones y vademécums simbólicos,  le refutación de su importancia porque ya estaba por ejemplo en los dinteles de las casa sumerias, o los esenios de colgaban con ese tipo de cuerdas...

Y pongo otro ejemplo es como cuando vas a los vademecuns y te dan paginas y paginas sobre la Espada Flamígera, sus cualidades, características, su simbolización, sin situarla correctamente en masonería, significado y significante..
Les dejo  con dos ejemplos contrapuestos


Tal vez si nuestros aprendices, compañeros y  Maestros, nos acostumbrásemos al rastreo de esos elementos en los rituales o el corpus masónico, seguro que  todos tendríamos una visión más objetiva de nuestra propia historia y el recorrido y permanencia de dichos símbolos en nuestra existencia como masones, y dejaríamos de ser unos simbólatras no tanto colgados de los símbolos, sino haciendo que el huevo fuera antes que la gallina.

Es muy posible que de esta forma  también  pudiésemos  ser más objetivos a la hora de enfrentarnos a nuestra propia  historia como organización,  no mitificando o viviendo de tópicos, e intentando saber lo qué es original, y lo que nos ha llegado para quedarse procedente de los más variados préstamos,  y prestamistas algunos de ellos interesados en hacer de la masonería el vehículo de penetración ideal de su mensaje....

He dicho. Víctor Guerra. MM.:.
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