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21 de noviembre de 2018

Historia no oficial de la Masonería 1717-2017

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Hay pocos intentos en la actualidad en querer hacer algo que hace años era bastante común entre los estudiosos y los historiadores de la masonería, o sea resumir la historia de la masonería universal, y hacerlo de una forma inteligible para masones y profanos, y hay varios ejemplos con mejor y peor suerte: Cassard, Mackey en los ámbitos ingleses y en castellano pues está el gran diccionario enciclopédico de Frau y Abrines.

Pero en la actualidad digamos que es una material olvidada y más bien los estudios y reflexiones en torno a la masonería, son estudios más bien parciales y en general muy específicos, frente a este déficit que se constata con la publicación de diversas publicaciones a modo de s recensiones temáticas nacidas al calor cumpleañero de los 300 años del nacimiento de la masonería, en general son obras corales con cierta tendencia a mirarse más bien al obligo masónico de cada organización que ha promovido tales publicaciones, me viene al recuerdo una en clave española, publicación muy representativa de lo que estoy exponiendo: Francmasonería: Tres Siglos de la Refundación Moderna
Si embargo hay un trío de autores actuales, que cada uno por su cuenta han intentado, articular una visión histórica algo más completa y personal, de este modo hayamos los trabajos de Devrig Mollés con su Invención de la masonería, texto que sigue los dictados y los modos de la historiografía francesa; por otro estadio se sitúa Milton Arrieta desde otras perspectivas con su obra: Los masones en el mundo. La geopolítica masónica. La historia de los hijos de la Luz; y finalmente está la obra de Iván Herrera Michel: Historia No oficial de la masonería. 1717-2017.

Esta última obra es la que me interesar reseñar, aunque ya es una obra del 2016, pero no por ello ha perdido actualidad a través de una mirada muy personal sobre la masonería, como estudioso y como agente activo de esta, lo cual se deja ver a lo largo de sus trescientas páginas.

Lo primero que quiero indicar es la tarea loable del autor, en ese intento de abordar una mirada global a cerca de la masonería, tocando diversas corrientes historiográficas, y en cuyo texto el autor ejerce una cierta ambivalencia, por un lado, mostrando un cierto desapego como estudioso, y en otras sumergiéndose en las temáticas como parte de dicha organización.

He decir que es un trabajo sin red ya que se percibe que el autor no dispone de la amplia bibliografía masónica europea, y sobre todo referida a la gran producción francesa, ideal para tenerla como referencia a la hora de algunas temáticas que desarrolla, por ejemplo se embosca el autor en la historiografía masónica inglesa entre 1600 y 1700, y en el texto no acaba de sistematizar la cuestión jacobita y sus relación con las logias hannoverianas y sus relación dentro de la fundación de la Gran Logia de Londres, temas que ha tocado por ejemplo André Kervella, en muchas de sus obras, y que cuyo déficit en el manejo de dichas fuentes queda patente a la hora de tratar un tema tan complejo como conflictivo, al cual se han dedicado muy pocos estudiosos.

Ivan Herrera, digamos que sigue la línea sudamericana a la hora de plantearnos el nacimiento de la historia masónica, muy al gusto de Ricardo Polo y Eduardo Calley, este último es el prologuista de su libro.

Arranca Ivan Herrera con los Collegia fabrorum , pasando los Maestros Comacinos, o incidiendo en la masonería operativa como una continuación y transitorialidad con relación a la masonería especulativa, y en este difiero de ciertos estudiosos que no acaban de encajar que los famosos Old Charges, no dejan de ser estatutos y reglamentaciones profesionales, o sea las leyes, usos y costumbres de una organizaciones canteril , diversas en concepción y formulación, sobre sus actuaciones y su fe religiosa y política, que poco o nada tiene que ver con la masonería especulativa, tal vez por eso se quemaron tales documentos, porque servían más bien de poco, pues la fundación de 1717, era y así lo sostenía Desaguliers, una ruptura total con el estadio anterior, recuperar los viejos valores canteriles era cuestión de tiempo y vino de la mano de Dermot y sus «antients».

A mi esta historia de los fabrorum y los comacinos, etc que nunca me ha convencido, la cual por lo general su raíz nos llega de la mano de autores sudamericanos que mantienen y sostienen, como parte de la historia esencial de la masónica antigua, arrancar en ese punto si nos ponemos puntillosos, podemos vernos en problemas conceptuales y documentales importantes.

Un tema que he encontrado en el texto de Iván Herrera, y que además está presente en muchos otros autores, es la referencia casi continua sobre la bibliografía de Lomas y Knight, con relación a la estrecha relación entre el nacimiento de la masonería especulativa y la Royal Society, presentando a una buena parte de los fundadores de la masonería como miembros de la distinguida asociación científica, haciendo aparecer a la masonería a modo de brazo armado de la ortopraxis de la Royal Society.

Si nos tomamos la molestia de ir confrontando las diversas membresías masónicas más importantes con la posible membresía en la Roya Society, veremos que por lo general estas se producen en tiempos más tardíos, como poco, dos años después de la fundación de 1717, como sucedió con Desaguliers. Más allá de que las ideas de algunos prohombres de la Royal Society, con como Newton o John Locke, estuvieran planeando sobre la sociedad inglesa del momento, y estas fueran el engarce para las apuestas de gentes más progresistas como los precursores de la función de la Gran Logia de Londres.

La labor de Iván Herrera es encomiable a la hora de abordar esa historiografía que cojea a la hora de incluir el trabajo de Los Ritos Masónicos de Rodríguez Castillejos, como una herramienta interesante para conocer la articulación de los ritos.

Ya que dicho autor cae en errores de bulto, y no porque Castillejos no sepa del tema , sino porque carece del acceso a muchas documentaciones y desconoce el quehacer historiográfico que hoy se está produciendo en los contextos masónicos y para-masónicos, y lo que indico puede contrastarse con lo que expone Rodríguez Castillejos sobre un texto que el llama el Rito de Bristol, que debería denominarlo más bien, el ritual de Bristol, ya que en sí mismo no conforma un Rito, si lo desean compara lo que expone con mi libro Bristol, un ritual del siglo XVIII, podrán ver las diferencias de las que hablo y el poder contar con material de apoyo y consulta..

Esta claro que Castillejos, tiene extrañas fuentes para tratar por ejemplo el Rito de los «Modernos», sobre los cuales nos dice en su libro que «las impresiones [de los rituales del GOdF] estuvieron a cargo de Daniel Ligou: Rituels du Rite Français Moderne , publicada en el año de 1787 y la versión corregida de 1788» .

Alguien puede pensar leyendo el texto, que Daniel Ligou, es el padre de estas impresiones, cuando en realidad es el autor de una reimpresión de dichos textos rituales que editó en 1991. Esto puede ser un desliz en la redacción, pero me parece imperdonable el tratamiento que hace Rodríguez Castillejos del Rito de Fundación, o sea del Rito Frances, texto extraño y simplista, pero en parte viene dado por las confusiones que se han generado en Brasil, y también sobre las denominaciones y sus problemas que se viene de la mano de diversas fuentes francesas: ver denominaciones
A partir de que el autor, abandona el siglo XVIII, y entra en estadios más conocidos la temática ha desarrollar cambia casi que radicalmente, pues el autor irá abordando de una forma muy didáctica, al igual que hace en su blog Pido la palabra, que lleva desde el año 2007 publicando diversos trabajos de formal muy puntual e interesante.

Los trabajos de reflexión que abordar, son los que hoy constituyen buena parte de las preocupaciones masónicas del momento, la Regularidad, la preeminencia de la Gran Logia Unida de Inglaterra y su conformación, de cómo los negros se integraron en la masonería, el tema de la mujer. En fin, todo un repertorio amplio y diverso visto y analizado desde la perspectiva personal que en general me resulta muy útil en la manera de exponerlo, claro y sencillo.

La última parte del extenso libro expone sus trabajos, los cuales en general han ido presentados en foros internacionales de primer orden, en tanto que Iván Herrera conforma parte del establishment masónico internacional como Grado 33° del REAA recibido del Supremo Consejo del Grado 33° Para Colombia (1833), es actualmente miembro activo del Supremo Consejo OMEGA del Grado 33° del REAA de la Francmasonería para la República de Colombia.

Es autor de diversos libros en colaboración con Javier Otaola: Una Mirada a la Masonería Actual (2002). Historia de la Masonería, (2004); El Escocismo Masónico, (2009) El Toque y la Palabra. Diálogos Masónicos, (2011) y 2015). Las Herramientas Masónicas (2013). Realizador del Libro de Aniversario 2002-2012 de CIMAS (2012) y ahora este ultimo libro, una historia personal y particular sobre algunos temas que ya ha tratado en el blog citado.
Libro interesante para contrastar con otras aportaciones que nos dejaran ver y apreciar el estilo y conocimiento de Iván Herrera Michel, que además es respetuoso, hasta ciertos temas pues no es vano como parte de establishment masónico, a buen seguro que nos pondrá contar interesantes cuestiones sobre el quehacer masónico en las cúspides masónicas.

Libro pues, recomendable e interesante.

Victor Guerra

14 de noviembre de 2018

El ÁGAPE (MASÓNICO). de Antonio Fernandes

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Entre las publicaciones que está colocando en las librerías la factoría Ancora Editora, se encuentra esta obra firmada por Amando Fernandes, cuyo texto abre a modo de introducción el francmasón Armando Isaac.

Este libro nace, así no los indica el prologuista, como detonante de un Cónclave del Rito Francés, el cual se dio en febrero del 2009, en la sede del Grande Oriente Lusitano (GOL) en Lisboa, y en cuyo acto se entregaba algo que paradójicamente ya se había entregado hace ya mucho tiempo (1804), pero digamos que las estrategias y tácticas político-masónicas hicieron que de nuevo el Gran Capítulo General del Rito Francés del Gran Oriente de Francia (GCG-GOdF) entregará otra Patente para la práctica del rito Francés, a la vez que se aplicaba en la instalación de un nuevo organismo: O Grande Capitulo Geral do RF del Grande Oriente Lusitano que venía a rivalizar con el que hasta ese momento había mantenido la tradición de las Ordenes de Sabiduría en Portugal, o sea O Grande Capitulo Cavaleiros Rosacruz, y que sigue trabajando y expandiendo su luz.

Historia compleja y llena de trampas y medias verdades a cerca del Rito Moderno en lo referido a Portugal y Brasil que nos da el tal Armando Isaac, pero dejemos esta enrevesada historia que ya ha tenido bastante exposición como se puede ver por los enlaces que les dejo.
Como excusa ante tal magno acto que tuvo un solemne Ágape del que en parte estuvo encargado Armando Fernandes, como licenciado em Historia e investigador en temas relacionados con la historia de la cultura, y la gastronomía, con obras como: Cadernos de Receitas Transmontanas; Comeres Bragançanos e Transmontanos; À Mesa em Mação, Carta Gastronómica (Premio da Academia Internacional de Gastronomía); Cozinha Económica em Portugal.

Y supongo que se consideró que quien mejor que Antonio Fernandes, para desarrollar un trabajo, intenso y prolijo, como este que les presento, que por cierto he de indicar que sigue los pasos de otro singular autor como es Juan José Iglesias (Pepe Iglesias) francmasón asturiano que además fue mi primer Venerable Maestro, en la logia Los Amigos de la Naturaleza y la Humanidad al dual oriente de Gijón-Valladolid y bajos los auspicios de la Gran Logia Simbólica Española (GLSE) autor al Fernandes sigue a carta cabal remitiéndonos con largas citas al texto estelar del masón asturiano, como fue La Cocina Masónica, editado por Akal.

Aclarar de antemano que este libro de Antonio Fernandes no es un ritual masónico dedicado a los Ágapes fraternales, sino un intento de reflexión intelectual sobre la materia de la cual nos llegan las primeras noticias por unos de sus fundadores: John Toland, recogido del Quinto Dialogo del filósofo inglés Lessing, de lo cual da cuenta, el que fuera un activo colaborado de quien esto escribe: Saúl Apolinaire, que nos aportó este texto: Releyendo un texto de 1779 ¿Nació la Masonería especulativa de una sociedad de comensales)

Los encuentro fraternales los veremos retomados durante la construcción y desarrollo de la Gran Logia de Londres y Westminster, aunque dentro de las llamada logias jacobitas en el exilio después de 1689 ya tenían una cierta dimensión festiva, y como tal se recoge en las actividades preferenciales de la logia de Saint-Germain- en Laye, donde los ágapes y las canciones se van quedando prendidas de las reglas masónicas, y esa convivencialidad llevara por ejemplo, a que el músico Michel Blavet a escribir su famosa Marche des Franc-maçons en 1731.

Quedando tales usos vinculados al fuerte reflejo que se dio en la literatura masónica y antimasónica, durante los siglos XVIII y XIX, donde encontramos abundantes descripciones sobre los trabajos de masticación, como las que presenta el libro de abad Pérau Les Secret des francs-maçons (1744) o Le Repas des Maçons, o Les Liaisons dangereuses de Chordelos de Laclos.

Muchas de estas obras nacen al calor del afán vouyerista del populacho, bien alimentado por diversas esferas antimasónicas, que produjeron gran cantidad de libros de esta naturaleza; aunque hubo tiempos en que el desmadre fue de tal naturaleza, en cuanto a harturas y libaciones que estas sufrieron un férreo control como deja entrever carta que escribe la logia Triple Unión (1762) a la Gran Logia comentando punto por punto que los “Status Généraux de 1755: Artículo XXXII prescribían que «Está expresamente recomendado al Maestro hacer observar un profundo silencio durante la Logia de Mesa, y de castigar a los contravinientes, por una vez con un ejercicio sin honor, por una segunda con la demanda pecuniaria de tres libras, y por la tercera vez el Maestro cerrará la logia, se retirará del Banquete, así como todos sus oficiales. Nada mejor imita una Torre de Babel que una logia mal gobernada donde los Hermanos nunca obedecen».

Aunque en alguna ocasión tales reuniones fueron prohibidas, aunque a dia de hoy se puede decir que han vuelto conformar parte de las tenidas de la institución masónica, sin bien en España dichos ágapes se trasladan a los restaurantes, o a degustación de caseras viandas en las modestas salas húmedas de las logias, en cambio en Francia, el poderío masónico se ve y se demuestra en los edificios, y como no, también en las buenas cocinas que las logias tienen para su solaz y recreo, y de este modo proseguir con los debates en las llamadas tenidas de mistificación.

Volviendo al tema del libro de Antonio Fernandes, sí ya Pepe Iglesias realizó una singular y personal historia de la masonería con relación cocina masónica, todo ello producto de su natural sapiencia y conocimiento y divertimento, que se tradujo en todo un best seller , junto con el Diccionario de la Francmasonería de Juan Carlos Daza, que fue durante un tiempo mi Primer Vigilante, de la logia ya citada.

Aunque, hay que decir que ambos libros se dan mezcolanzas de muy diversa naturaleza y procedencia, pero manejados con pericia del buen escribidor y presentados bajo la etiqueta masónica, que es lo que vende.

En todo caso Armando Fernandes, nos aporta datos curiosos como la presencia durante la Iª República portuguesa de la Sociedad «secreta» dos Makavenkos, un grupo de gourmets, cuyo alter ego del grupo era el activo industrial y masón Francisco de Almeida Grandella, iniciado en la logia José Estevao de Lisboa donde tomó el simbólico de Pilatos, y de cuya sociedad formaron parte otros notables masones, relacionados la mayor parte de ellos con la República Portuguesa: Machado Santos, o el médico Miguel Bombarda, sin dejar atrás a personajes como Antonio Simôes Raposo, padres fundadores de la república portuguesa, los cuales llegaron a publicar un curioso libro: Memorias e receitas culinarias dos Makavencos (1994).

Otra curiosa noticia que nos aporta Fernandes sobre la singular masonería portuguesa, a entra en el capítulo de su libro: Del Ágape en masonería, deja dicho que sus fuentes, amén de la Biblioteca Maçonica ou Instruçao Completa de Franc-maçon, obra publicada en 1834 en París, por J. A Aillaud, la cual fue una auténtica referencia en dicha época, nos dice (Fernandes) «que los ágapes rituales que se venían dando desde 1746 en Portugal, eran debidos sobre todo a la presencia de industriales y vinateros ingleses en el país luso».

El capítulo citado, como ya he comentado, nos aporta noticias de ágapes, y sobre todo contribuye con recetas culinarias que los masones a su vez iban publicando en sus boletines. Como era de esperar sigue a su alter ego el gastrónomo Pepe Iglesias, en lo referido a estas contribuciones y si bien Pepe Iglesias pasa de dar las referencias bibliográficas sobre rituales de ágapes masónicos, el segundo lo sigue de igual modo, aunque nos indica que ha consultado: The Freemason at Work, en donde se expresan los procedimientos masónicos para la organización de los ágapes o trabajos de masticación.

Ambos (Iglesias y Fernandes) cierran el libro con la publicación de una serie de recetas y el sentido simbólico de los alimentos a utilizar

Estamos pues ante un libro sencillo, de apenas 140 páginas, y que puede interesar gastrónomos, y masones por aquello de implementar y aumentar el conocimiento gastronómico y culinario, aunque he de comentar que el autor portugués no se hace eco de trabajos rituales en cuanto a los Ágapes, ni por supuesto reseña el Ritual de los Trabajos de Banquetes , que se publicó desde el Circulo de Estudios de Rito Moderno y Francés Roëttiers de Montaleau y editó Masónica.es.
  • Autor: Fernandes, Armando
  • Idioma: portugués
  • Editorial Ancora Editora
  • Año de publicación: 2016
  • Formato Papel
  • ISBN 9789727805518
  • Número de páginas 142
Victor Guerra.

1 de noviembre de 2018

¿ CAMINO HACIA LA NORMALIDAD EN LA GRAN LOGIA DE ESPAÑA (GLE)?


Oscar de Alfonso REAA

Aunque las redes andan algo mudas, y los activo grupos y hooligans de antaño andan desaparecidos, no por ello los caminos trazados y los que quedan por trazar en el seno de la Gran Logia de España (GLE) dejan de tener una importante proyección de futuro.

En clave interna se puede decir que todo el mundo está a la expectativa, pues no en vano, la GLE como organización regular española, tiene por delante un calendario movido e interesante para cualquier masón o masonólogo.

Por un lado se reúne el Supremo Consejo del Grado 33º del REAA, y habrá que ver quien lo preside de ahora en adelante, aunque mucho me temo que quien lo haga, si no estoy equivocado, no solo tendrá poco campo de maniobra, sino que además es posible que tenga que rendir pleitesías, pues hay medallas que se pagan o se cobran con devengos, y se puede decir que en algunos mentideros masónicos dan a Felipe Llanes por amortizado.
Además de que los del Supremo, tienen ahora la cabeza más en los líos inmobiliarios y en sanear las cuentas, por tanto, buscar local nuevo y gerenciar el cobro de deudas y poner en marcha las nuevas tarifas para la exaltación a los Altos Grados, es ya toda una tarea ciclópea pues son nominales unos 500 miembros. Mucho cantar.

En todo caso, hay quien piensa que el «Supremo pronto será un cuerpo colateral de la GLE como Marca, Nautas, Arco Real o el Temple».

Por otro lado, de por medio está el tema de la elección a la Secretaría General de las Grandes Logias Regulares Mundiales, que se celebrará en Noviembre en Panamá su XVI Asamblea, y a cuyo puesto aspira D. Óscar de Alfonso, aunque esta vez ha sido más discreto que sus apariciones mediáticas, aunque ha hecho sus giras y ha buscado apoyos y entre ellos, los Hermanos de Brasil, pero las cosas digamos que andan revueltas, y el Gran Maestro es indudable que tras la publicación y su reelección ha perdido gas en cuanto a manifestaciones publicas y mediáticas. Por tanto, queda por comprobar el respaldo internacional que pudiera tener pata tal puesto, sí por carambola saliera elegido, ello podría significar una puerta abierta par los cambios. Pero mucha cuadratura del círculo supone eso.

Lo que ha quedado en medio de la sordina mediática, ha sido inminente instalación como Gran Maestro a Ali Bongo de Gabón, en cuyo acto Óscar de Alfonso haría de Gran Oficial Instalador, lo cual no es bien visto por algunos sectores masónicos nacionales e internacionales, si bien es cierto que la anterior instalación vino de un Gran Maestro de la Gran Logia Nacional Francesa (GLNF)

Pero el mayor interés está centrado en estos momentos en la clave nacional, pues en medio de los problemas que se están generando en el seno de la Gran Logia Provincial  de Canarias (GLE) se celebrará en Madrid posiblemente el 10 de noviembre el Gran Cónclave.

Cuya asamblea viene cargada con puntos que pueden ser problemáticos, pues sigue dando vueltas por tales predios, la cuestión del Patrimonio Masónico Español, que a mi juicio tiene poco recorrido, y sobre todo tal y como están las cosas de la política, más allá de querer manifestar que se está en la fila ante la ventanilla de los pedigüeños patrimoniales, ocupando el primer lugar, habrá que saber si hay alguien más en dicha fila… y cual será la ocurrencia final tras las declaraciones institucionales de apoyo a la Honorabilidad de la masonería española.

A ese mismo, a ese Gran Cónclave  se intentará llevar la propuesta final de un proyecto de Constitución que se aprobó el 27 de Octubre en Madrid, por parte de una serie de Maestros que presentaron una ponencia de trabajo bajo el nombre de la MESA, con el propósito de iniciar los pasos para la reforma constitucional de la GLE.

El primer paso y no menos importante ya se dio, y consistió en la celebración de un acto en Madrid, tras un arduo trabajo de redacción de una propuesta de reforma estatutaria para la GLE.

Este trabajo se presentó y se debatió en los foros madrileños, en una asamblea que se desarrolló en medio de una gran cordialidad, y que decir, que desde un primer momento se rehuyó el enfrentamiento por parte de todos los asistentes, entre los cuales había diversos pesos pesados de la GLE, como los ex GM Sarobe  y otros Hermanos que ocuparon puestos de responsabilidad.

Tras la presentación de una enmienda a la totalidad a la Reforma Constitucional presentada, por un convecino en el éxodo, esta fue desechada por la mayoría. Fueron presentadas a su vez diversas propuestas de modificación, fueron bastantes, y muchas de ellas fueron aprobadas, las cuales se irán incorporando a un documento final, que es de esperar pueda tener cierta coherencia, aunque una vez rechazada la enmienda a la totalidad, el resto de propuestas digamos que no tocaban en exceso el corazón de la propuesta de la MESA.

No estaba el sector inglés de la GLE en la reunión de Madrid, salvo una excepción, y máxime cuando le tocaba de lleno una de las propuestas de reforma de la MESA, tal vez estaban celebrando su renovado ímpetu, traducido a modo de ínsula de Barataria con la publicación de la revista The Squeare¬Compass, que me ha parecido que desprende un cierto acto colonial, por parte de un grupo situado en el seno la activa colmena masónica de la GLE.

Supongo que están preocupados hasta cierto punto, saben que tienen una buena porción de votos, provenientes de los Maestros Instalados, y saben que pueden ser una buena moneda de cambio, a modo de bitcoin, y saben que hay mineros trabajando esa mina, sabedores que su voto es decisivo y que nadie les va a decir que se reduzcan a un simple distrito, cuando son actualmente la cabeza del ratón y siempre han jugado a caballo ganador.

Aunque el órdago ya está echado tras un alto esfuerzo logístico y los llamados a la calma, para desde ella lanzarse a la reforma que necesita la GLE, para estabilizar su futuro, y ha salido cordialmente bien todo el desarrollo, que ahora queda en manos de Josep Maria Albouy, que fue un ex Gran Maestro Provincial, Vicepresidente del Instituto Masónico de España, y miembro del Gran Cónclave, ahora queda que este puede hacerla llegar por los cauces legales hasta el Gran Cónclave pueda examinarla, y ver como este se posiciona frente a esa propuesta.  si antes no es rechazada por de plazos, administrativas y legalistas…, 

Quedando en la recámara ver cómo se posiciona Óscar de Alfonso en todo esto, aunque una solución de compromiso sería su elección como Secretario General de las Grandes Logias Mundiales, ya que debería abandonar la Gran Maestría de la GLE.

En todo caso este es un tren que la GLE no debiera perder, aunque no tengo tan claro que los HH.:. de la Gran Logia de España sean conscientes de la situación en que se halla su organización, aunque la calma chicha pueda ser apariencia de que está todo resuelto, pero no es así, pues la marejada es más bien de fondo y rolando…

Habrá que estar atentos de cómo evolucionan tales eventos, pues es bueno no perderlos de vista pues no dejan de ser una parte importante y vital de la masonería española.

Victor Guerra

19 de octubre de 2018

LA GRAN LOGIA DE ESPAÑA, ANTE SU FUTURO

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Tras el desastre en el que entró la Gran Logia de España, tras la reelección de su Gran Maestro: Oscar de Alfonso, con toda aquella sarta de intervenciones de mal recuerdo y fario, y el desarrollo posterior que ya he contado en varias entregas
Unido, como no, a la labor de hooligans y los nuevos inquisidores de la ortodoxia que quería imponer el reelecto Oscar de Alfonso, todo ello desató una serie de réplicas, unas tendentes a colocar una bomba de relojería bajo el Trono de Salomón de la Gran Logia de España, sacando la metralla de los dossiers, que los hay..., proponiendo como solución a D. Oscar de Alfonso que este se hiciese un lado antes de la voladura, cosa que evidentemente no hizo el valenciano, sino que apretó el paso imponiendo deseos y doblegando voluntades.

Otros en cambio hicieron humo ante tanto naufragio, y otros se atrincheraron en los clásicos enroques de siempre, que si los grados colaterales, o trabajar en un seudo exilio londinense, o la salida ya clásica de enrocarse en el Supremo.

En fín, a principios de verano el barco de la GLE, con almirante y capitanes a bordo daba la sensación de emprender una extraña travesía durante la cual se temía lo peor, pero la época estival hace que todo se ralentice, y todo este volcán masónico entró en una especie de calma chicha capaz de deshacer muchos nudos gordianos, ya se sabe desaparecer, dejar pasar las cosas y ponerse de perfil…

A toda esta situación le vino genial que los masones españoles, y como no, los miembros de la Gran Logia de España, estaban más que hartos de la situación, y la fatiga empezó a pasar factura en los entornos más íntimos de los propios masones, el tema de D. Oscar de Alfonso y la GLE, era y es más bien cansino.

Es evidente que la España masónica, está situada en estos momentos en las antípodas de lo que sucedía no hace mucho por estos mismo predios, donde frente a cualquier conflicto las soluciones eran: bombachas de fragmentación y asalto con alfanje en el abordaje , y tras la escaramuza a rey muerto rey puesto, esa era la cotidiana sucesión de los conflictos y su resolución, y así les sucedió a casi todas Grandes Maestrías de la Gran Logia de España: Sarobe, Corominas o Carretero, y a punto estuvo de costarle cara la afrenta a Oscar de Alfonso. La campana que le salvó es que llegó el verano, y tras tanta fatiga, y la desaparición del foco y escena mediática del ínclito Oscar de Alfonso, la cosa ha quedado como si se hubiera dado por cumplido el adagio de aquí paz y mañana gloria.

Pero no todos se han ido con el traje de baño y las chanclas a la playa, pues hay quien ha resistido la debacle, y al desánimo, y he clamado desde diversos foros desde las frías aguas norteñas por ser justos y lo más perfectos posibles, con los propios y los ajenos, luchando por poner un poco de cordura ante tanto desaguisado y fractura, con la idea de que el proyecto de una Masonería de Tradición, liderada por la Gran Logia de España, sea posible.

Estos nuevos y viejos quijotes son sabedores que el suelo es inestable, que hay cansancio y fatiga, y bastante desánimo, que a su alrededor se están creando pasarelas para el posible trasvase de aquellos que quiera abandonar la nave de la GLE, como ya ha hecho Galo Sánchez, enrolado ahora en la GLSE y su correspondiente Supremo.

Es innegable a estas alturas que hay estructuras que se están dejando querer dotándose de patentes rituales para ofrecer una posibilidad de supervivencia a tanto naufrago como puede haber, y no hay que olvidarlo, se ha perdido el miedo a las fracturas ya vimos lo que paso con la GLNF, sin olvidar que pueden ser sugerentes para ciertas mentalidades más adelantadas de la GLE, algunos ensayos que se están dando en la Masonería de Tradición francesa, y que pueden tener su réplica en suelo patrio.

Ese es el entorno, amable o inhóspito según qué casos, y sería en que se estaría moviendo la Gran Logia de España, y lo saben bien quienes el día 27 de octubre se reunirán n en Madrid con la intención de intentar enderezar el barco y poner rumbo a una singladura de mejor cariz.
Y poco a poco, sin clandestinidades, ni conventículos este verano se fue construyendo una posible alternativa denominada: MESA para la Reforma de la GLE.

¿Qué es la MESA para la reforma de la GLE? Es un órgano independiente y no oficial de participación de los Hermanos de la GLE dedicado a impulsar la reforma en profundidad y en su totalidad de la Institución.

¿Cómo se ha creado? Fruto espontáneo de la voluntad expresada de un grupo de Hermanos de la Gran Logia de España que acordaron impulsar la reforma de la Institución y las líneas generales de la reforma en la reunión del Foro Reformador celebrada en Madrid el 14 de Julio de 2018.

¿Qué funciones quiere desempeñar la MESA? Como punto de partida, la MESA pretende ser un foro de reflexión, abierto y participativo, a partir del debate sereno y riguroso entre iguales. Sus funciones son el impulso de la toma de decisiones sobre la reforma de la Institución.

Como digo, ha sido un caminar lento, recogiendo velas, e invitando a participar tanto a montescos como a capuletos, a güelfos y gibelinos, es la única posibilidad que le queda a la Gran Logia de España en su empeño por regenerarse, pero ha de ser en base a una política quirúrgica , tendente a erradicar o al menos a suavizar ciertas problemáticas que se dan en el seno de la GLE, más allá de lo nominativo de quien se sienta en el Trono de Salomón que preside la GLE.

Es evidente que un elemento distorsionador en el desarrollo de la Obediencia regular española, es la amplia colonia extranjera con presencia en el suelo patrio, gobernando desde la sombra a la GLE, con derecho a voz y voto. Una presencia que siendo legal dentro de los acuerdos de reciprocidad de las Granes Logias Regulares, en el caso de España, dada su densidad, su concentración y peso son más bien un efecto distorsionador, que además ha jugado en la mayoría de las veces a caballo ganador, siempre con el objetivo de preservar sus prerrogativas, a cuya estrategia han jugado casi todos los Grandes Maestros citados. Los Hermanos ingleses siempre han sido el alfil secreto de la jugada maestra

Cuestión esta, de difícil solución, pues todos le deben a los HH. Ingleses, algún que otro favor, y estos no tienen prisa, y saben cobrárselo con creces, con nombramientos, pasantías, medallas y arreos que luego se lucen con singular esplendor en la metrópoli londinense, aunque todo ello se perciba con cierta ironía en las altas instancias masónicas de la gentry masónica.

La MESA, ha propuesto, una razonada REFORMA de la GLE, como ellos mismos dicen, es: «El marco normativo como base para la reforma: una nueva Constitución» que no es poco…

En Madrid el día 27 de octubre se entra en un formato de debate en el que participarán unos doscientos Maestros Masones, de forma directa o indirecta, los cuales tendrán que enfrentarse a esta propuesta constitucional que ya cuenta con una buena cuantía de propuestas de modificación, y cuya sesión moderará Jerónimo Saavedra.

De aprobarse la propuesta reformatoria de la MESA con aquellas modificaciones que fueran aprobadas, esta se subirá a las instancias de la Gran Logia de España, para que las tenga en cuenta y esta abra el proceso correspondiente para que la GLE entre en una nueva fase de su vida. A este proyecto se ha querido que se sumen todos los masones de la GLE.

Creo que es la única salida digna, coherente y lógica, sino quiere verse la organización masónica regular española y su Gran Maestro Oscar de Alfonso ante un cruel harakiri… con situaciones kafkianas, de lo cual ya hemos visto algún adelanto.

He leído, aunque no he realizado un trabajo comparado y pormenorizado de la Constitución de la GLE, y esta nueva propuesta constitucional de la MESA.

Pero me han llamado la atención varias cosas: Una que el capítulo Primero de tal Reforma se base en la Denominación, personalidad jurídica y constitución, y que no haya sido preminente el Articulo 2 de Valores y Principios inspiradores, que vendría sería el ADN de la masonería de Tradición, tal y como consta en la Constitución vigente de la GLE, aunque en el caso de la Constitución actual hay toda una literatura a modo de Prefacios que estorbaba bastante a la hora de llegar al texto de la Constitución como tal .

Otra cosa que me ha chocado es que el capítulo 1 en el apartado 2 de la nueva propuesta: La Gran Logia de España se declara heredera de la tradición masónica española, lo cual abre un gran debate.

Primero porque esa tradición masónica nunca se ha desarrollado dentro de los parámetros masónicos regulares, sino más bien al contrario, y parece tener poco encaje aún partiendo de la pretensión de asumir los postulados como los del Gran Oriente Español (GOE) dentro de la GLE, pero es más un tema filosófico e histórico que otra cosa.

No parece casar bien el capítulo 2, apartado 3 el tema de que la GLE tiene por principios la libertad de conciencia y de pensamiento, para a renglón seguido exigir unas determinadas creencias sobre un Ser Supremo, o que el Volumen de la Ley Sagrada esté presente en los trabajos, o que se proscribe toda discusión política o religiosa. Creo que debo recomendar a los Hermanos regulares leer a Pedro de la Llosa, y su Historia social del Librepensamiento.

En la nueva propuesta de Constitución, hay en cierto modo, una tendencia a huir de las grandes prosopopeyas de viejos cuños y reducir textos y ser más garantista con los deseos de la base: las Logias.

Pero la gran innovación viene de la mano de los artículos 11 y 13. El primero se trata de la Gran Comisión Rectora, que pasa a tener un desarrollo ejecutivo importante y relacionado también con el artículo 13 con el tema de Las Grandes Logia de Distrito, que viene a reglamentar de alguna manera aquellas logias que no trabajan en los idiomas oficiales en España o sea el sector inglés , lo cual viene además a blindarse tal propuesta al requerir que la nacionalidad del Gran Maestro, se ha hecho de una manera suave y poco dolorosa. El domicilio debe estar en territorio de su jurisdicción que ya está presente en la Constitución actual y en vigor, aunque se le pone alguna condición más, como la reducción de los mandatos.

Las logias pasan a se la célula madre de la organización, reiterando su soberanía como circunscripción electoral, que elegirían los miembros de la Gran Asamblea, las Provinciales y las de Distrito.

La Comisión rectora y el Gran Consejo son los órganos gestores de la GLE por excelencia, o sea su Junta Directiva, pero no solo hay un cambio de denominación, sino que detendrán de algún modo el control sobre las Grandes Logias de Distrito, y sobre el Gran Maestro.

En general se refuerza la posición de la Gran Asamblea, que por ejemplo tendría en sus manos el cese del Gran Maestro, si este no pudiera aprobar el informe anual ante la Asamblea, ante la cual estaría obligado a rendir cuentas.

Queda por delante un reto importante, en el cual se han de conjugar consensos y voluntades, para lograr que este nuevo marco, digamos más democrático, intentando manejar los factores exógenos a la GLE, que hoy por hoy la comandan bajo una cierta ambigüedad a la organización masónica española, y cuya situación no se da en ninguna Gran Logia del mundo.

Yo espero que de la reunión del dia 17 salga un compromiso de trabajar en el sentido que propone la MESA, si es que la GLE quiere salvar los muebles tras un desastre que ya dejó ver su cariz antes del verano, y que puede materializarse en un naufragio casi total si los miembros de la GLE, y sus dirigentes no abren la mente a una regeneración en la que no pueden jugar los oportunistas consensos de cariz inglés, que siempre han estado presentes en el quehacer de los órganos ejecutivos de la GLE.

Desde luego, espero que haya miras de futuro, pues las condiciones que se dan en el entorno de la masonería española, pueden hacer quebrar la singladura de la GLE si esta no se regenera, partiendo de que esta no es la Gran Logia Nacional Francesa, ni tiene su potencia, ni su calidad, ni su prospectiva.

Si olvidar que de lograr esta reforma, que sería un primer paso luego queda un larga tarea de formación y recomposición..Que los trabajos sean propicios

Victor Guerra

14 de octubre de 2018

La Masonería Portuguesa a la luz de Simôes Coímbra

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A pesar de que somos vecinos e hijos de una misma rama masónica devenida de la fundación de 1717, la masonería portuguesa nos resulta a la mayoría de  los masones  y conciudadanos españoles muy desconocida.

Por un lado esa segregación cultural auto establecida por cada uno de nosotros,  y por otro la poca bibliografías masónica que se haya por las librerías portuguesas sobre la masonería, cooperan entre otras cuestiones a que el desconocimiento sea importante.

Para cooperar a ese conocimiento la empresa Ancora Editora, con base en Lisboa y con un larga trayectoria en la publicación de obras de muy diverso tinte, incluye desde hace un tiempo las temáticas masónicas, ocupando un espacio que en Portugal como en España digamos que está desierto.

En esta ocasión lo que les traigo a ustedes es una obra del vejo amigo Luis Vaz, que con el motivo de hablar de quien fuera uno de los Grandes Maestros del Grande Oriente Lusitano (GOL), como fue Simôes Coímbra, nos relata no solo la vida de este francmasón, sino que aporta importantes datos para conocer el desarrollo, sobre manera en el siglo XX, de la masonería en Portugal.

Son capítulos cortos y concisos, donde el autor de la obra Luis Vaz y el personaje tratado Simôes Coímbra, quedan al desnudo en sus presupuestos de partida en cuando a la orientación de su incardinación en masonería, provenientes ambos de la tradición católica portuguesa que acaparó todo el medio rural con su poder, sembrando en las conciencias la fértil semilla de las tradiciones antiguas, tema de debate que se emplazó en una de las sesiones de la Academia V Imperio, y que desarrolló el profesor Luis Vaz, su ponencia sobre la Tradición Masónica Antigua, y con el cual sostuve durante toda la sesión toda una diatriba sobre las Espiritualidades Laicas.

Pues bien, el libro parte de esa filiación en la que se insertaba el viejo Maestros Simôes Coímbra, y se inserta Luis Vaz, desde una perspectiva más laica.

En todo caso la incardinación de Simôes de Coímbra, a la masonería portuguesa se hace en el GOL, que tiene su fundación en 1879, y se hace con cierta dificultad, primero por la dificultad de hallazgo de los lazos y redes  masónicas, y segundo por la persecución a la que estuvo sometida la fraternidad masónica durante largos años, y que empezó   adra sus rompederos de cabeza a los masones con la declaración con la Ley de Sociedades Secretas de 1901. y de cuyo proceso se concluyó con el cierre por parte de las autoridades masónicas (Norton Matos como Gran Maestro) en 1935.

No es que  la masonería portuguesa sufriera la represión que sufrió la masonería española, , aunque el caso de Portugal es una historia muy desconocida aún, aunque Luis Vaz nos deja alguna pincelada, pero en general digamos que  no por ello los masones portugueses se vieron en la necesidad de pasar a la clandestinidad, que el caso de Simôes Coímbra, fue aún más peligrosa en tanto que como oficial militar dentro de la rama de maquinista Naval, se veía en unos ciertos compromisos entre su deber como militar y sus juramentos como masón y su posición como creyente cristiano.

Pero estas cuestiones no parece que haya atrás al biografiado Simôes Coímbra que se le encarga una vez ha llegado a Portugal los aire renovados de la Revolución de los Claveles (1974) empezar a recobrar la vida orgánica de la masonería portuguesa  representada fundamentalmente por el Grande Oriente Lusitano (GOL).  y uno de esas tareas que no pareció muy ardua, pero que  debió serlo, aunque en ello terciaron tanto las camaradería militares y de la elites culturales, sociales y políticas así como militares, en lo que cooperó también escoger el momento oportuno, y la estela de  los aires de renovación, y proceder a solicitar  para la devolución del patrimonio, entre tales cuestiones se encontraba la sede histórica de GOL.  O Gremio Lusitano  sita en Lisboa.

En ese momento jugó un papel importante el Maestro Masón, de Vila Chá, allá en  las tierras de Algodres, José Eduardo Simôes de Coímbra llegado a Capitán de Fragata, incardinado en la masonería en 1945 en la logia Simpatía e Uniao, de la cual  llegó al cargo de Venerable en 1971, y que dada la proximidad de Simões con el  almirante Pinheiro de Azevedo, por las vinculaciones de la Escuela Naval, se dieron los primeros pasos para la devolución del patrimonio, que enseguida fue devuelto, muy al contrario que en España, cuyo  proceso dura y durará unas cuentas década más.

Simôes, forma parte de la masonería portuguesa, no tanto por la faz intelectual, sino por su capacidad tenaz de  poner en marcha proyectos , como Presidente de la Orden nombrado en 1976 por el Gran Maestros; Luis Hernani Días Amado, puso en marcha  la instalación de  Museo Masónico en el Palacio de O Gremio Lusitano, y la puesta en marcha de una Logia de Instrucción  de Rito Escocés,


Llega en ese intermedio a  Gran Maestro, cuya candidatura surge del seno de las logias, para gobernar estas durante el trienio 1984-1987, y luego desarrollaría un segundo mandato que llegó a 1990.

El periplo existencial del francmasón José Eduardo Simôes de Coímbra, concluye   a las 8 horas y cinco minutos del dia 16 de septiembre  de 1996 en el Hospital de Marina de Lisboa. recibiendo las inexcusables Ceremonias Fúnebres que encabeza en primer lugar ´su logia madre; Simpatia e Uniao nº 4, siendo velado su cadáver en el seno del Palacio O Gremio Lusitano  y con la presencia del Presidente de la República: Mario Soares. Siendo enterrado en Vila Cha-Fornos de Algodres.

Para ir concluyendo este sencillo, emotivo e intenso retrato  del Comandante Ingeniero y francmasón Simoes Coimbra , Luis Vaz que es parte también del periplo existencial de este personaje, que le entregó siendo aprendiz unos libros (Instruçao completa do Franco-maçon (1874 Paris), lo cual sería el hilo rojo que les mantendría unidos, así es como Luis Vaz se convierte de alguna manera en albacea del  amigo y Gran Maestro camino del Oriente Eterno, y como Venerable de la logia Simpatia e Uniao,  debiendo cumplir sus ultimas voluntades, consistentes en que la exequias del Simôes de Coímbra:
  • -. No hubiera acompañamiento religioso y no hubiese sobre su féretro  elementos simbólicos relacionados con cualquier religión.
  • -. Debería  haber sobre su urna  la bandera del Grande Oriente Lusitano-Masonería Portuguesa.
  • -. Su cadáver  debería ser sepultado en una campa rasa  de su tierra natal. Vila Cha.
  • -. Y sobre su tumba este epitafio: «aquí yace quien mucho amo a a su tierra y siempre luchó para que los pobres fueses menos pobres y menos ignorantes».
En su nombre  en el año  2007, Luis Vaz y otros hermanos masones constituirán en Lisboa la logia Com.te Simôes Coímbra.bajo el Rito Francés siguiendo los pasos de la primera logia que adoptó  el Rito Francés Logia Simpatia 1859-1899.

El resto del libro, hasta concluir este,  son testimonios que van dibujando desde distintas vertiente la figura de Simôes Coímbra.

En resumen un sencillo pero elocuente intenso  retrato en forma de devolución de un  joven aprendiz Luis Vaz, Doctor en Estudios Portugueses,  que devuelve a su maestro el favor de entregarle unos libros par su instrucción masónica  y que devuelve con esta emotiva publicación de la cual me hago eco, y que he leído con emoción, los testimonios que cierra el libro son muy interesantes
  • Titulo:  Simôes Coímbra
  • Autor. Luis Vaz
  • ISBN: 9789727806607
  • Ano de edición: 09-2018
  • Idioma: Portugués
  • Dimensiones: 150 x 230 x 13 mm
  • Páginas: 200
Victor Guerra

7 de octubre de 2018

André Kervella plantea la tesis del Pastor Anderson como Impostor?

Anderson

El investigador André Kervella, al cual ya dediqué una larga reseña sobre su anterior libro: 1717 La Historia robada de los francmasones, en cuyo libro nos planteaba la recuperación de la historia de la masonería jacobita inglesa y su llegada al continente, una facción no segregadora ya que estuvo en ese levantamiento de 1717, otra cosa son las formas y los trasfondos, y como el tratamiento historiográfico que hoy se hace y sus consecuencias, pero todos ellos por encima de religiones, de política y condiciones sociales formaron la base de la fundación de 1717, aunque para mi gusto queda por saber cuál fue la incidencia de los jacobitas en la escisión de 1751 y su papel posterior, si es que la hubo?.

Como dice Kervella no debiéramos tener miedo a los sondajes en la historia, nada nos puede lastimar, ya que no somos hijos directos de aquellos actos, sean jacobitas, judíos o cristianos, pero ese deseo de defender un cierto estado para asegurar nuestras bases actuales me parece una memez, pero se da con bastante frecuencia.

Me llama la atención que André Kervella olvide mencionar que hay diversos libros, como los de Maurice Paillard con una importante traducción al francés de las Constituciones y su réplica en el idioma original, o el trabajo de Daniel Ligou, sobre Constituciones de Anderson (2002) con 4 ediciones impresas.

Pues bien, ahora André Kervella que recoge las tesis de Pierre Méreaux, pone en tesitura la figura del Pastor James Anderson, como personaje ambiguo, y que solapó en cierta medida la dimensión del que fuera el gran arquitecto de la obra fundacional, el Dr. Desaguliers y su trabajo al frente de esa reedificación de 1717.

Habrá que esperar a recibir y leer con calma el libro de Kervella, ya que no son libros fáciles, yo tengo en la biblioteca unos siete de sus numerosos libros, y puedo asegurar que son complejos por sus argumentos y la aportación de datos muy desconocidos.

A este tema de Anderson le dediqué en el blog Rito Francés varias entradas:


Para ir abriendo apetito antes de que llegue la oportuna reseña, aporto esta entrevista que me llega de la mano de Ediciones La Pierre Philosophale, que es quien edita el nuevo libro de Kervella

Victor Guerra 

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Pregunta: El pastor James Anderson es un masón mundialmente famoso. Debe su fama al libro que había impreso en 1723 y contiene normas generales que muchas obediencias aún aplican hoy en día. Por este motivo, ha sido objeto de muchas biografías en muchos idiomas. ¿Por qué dedicarle uno más?

Respuesta: Los estudios sobre él han sido diversos y variados, pero en general han sido trabajos en forma de artículos o folletos, encontrados en su mayoría en diccionarios o enciclopedias. Eso es lo que me sorprendió un poco, cuando empecé a escribir busqué en los catálogos universitarios y en Internet las publicaciones que podrían inspirarme y no encontré ningún trabajo sustancial, realmente ninguno, con la excepción del que publicó Pierre Méreaux publicado en 1995 con Editions du Rocher, el cual ya conocía, pero con el cual no comparto algunos análisis.

Suena curioso. Los textos breves son innumerables en todos los idiomas y, a menudo, repetitivos o contradictorios. Pero ningún libro en el sentido común del término, o más bien solo uno, el de Méreaux Les Constitutions d´Anderson. Vérité ou Imposture .

La interesante monografía de PF Editions, David Stevenson, es en realidad es un artículo publicado en una obra colectiva en el 2002. De manera ingenua estaba convencido de que el personaje debería de haber despertado un mayor interés entre los historiadores.

Esta rareza puede deberse a la dificultad de recoger documentos de primera mano. No sabemos mucho sobre la vida privada de J. Anderson, que sin embargo es necesaria para dar profundidad a un pretendido retrato. Por ejemplo, su estilo de vida sobre la cual no fue fácil de describir, y uno puede perderse en conjeturas sobre su juventud, sobre los primeros años de su vida adulta en Escocia, en Aberdeen exactamente, sobre la familia que fundó en Londres, sus relaciones con sus feligreses en Piccadilly, y el hecho de porqué era un pastor presbiteriano a cargo de una comunidad de compatriotas que habían emigrado a ese barrio.

Pregunta: Pero, ¿cómo lo hiciste?

Respuesta: Había apuntado varios objetivos. Ciertamente quise clarificar quien era el hombre, cuáles eran sus inclinaciones, sus prejuicios, sus afectos. Aunque es necesario leer con gran cautela los folletos publicados en su contra durante toda su vida, lo cual nos permite tener una idea bastante precisa acerca de su personalidad.

Estamos ante un hombre con una peluca roja, casado con Rebecca, con la que tiene dos hijos, una niña y un niño, mientras por otra parte mantiene una cierta tendencia a la homosexualidad.

También quería entender su trayectoria intelectual, tanto desde el punto de vista religioso como político. Y aquí entran en juego los sermones pronunciados en el púlpito ante sus fieles de Piccadilly, y como no, sus escritos masónicos y sus otras obras dedicadas a las genealogías de familias nobles, son los que me mostraron muchos aspectos que íntimamente le conciernen.

El punto principal de mi charla es ver cómo su discurso en la masonería de Londres de los años 1720-1730 puede ser creíble.

Los libros de texto más populares que se han basado y se siguen basando sobre su figura, desafortunadamente, como el de Méreaux, ha señalado un camino, incluso los propios contemporáneos de Anderson con sus opiniones y sus intenciones tienen efectos que son flagrantes. Todo parece estar mal, pero no todo es verdad, ni mucho menos. Aparte de los errores involuntarios que cualquiera puede cometer, hay omisiones deliberadas, efectos especiales, falsificaciones. De ahí mi pregunta: ¿Podemos considerar que hay una tendencia hacia la imposición? Bueno, la respuesta no es tan simple como pensamos.
Detrás del personaje hay una vida, y quería examinarla, casi que mes a mes, y en algunas ocasiones día a día, de este modo además fui enarbolando, por ejemplo, el contexto en el que apareció la Gran Logia de Londres.

En este sentido, obviamente no puedo pasar por alto una lectura casi literal de las Constituciones de las cuales Anderson es el autor, y en las cuales se supone que son un relato histórico que recuerda el origen de la masonería en general, y el de la Gran Logia de Londres en particular. Ante casi todas las páginas leídas uno oscila entre una perplejidad y el estupor, y a uno le gustaría ser benevolente, pero sin concesiones. Obviamente, este buen pastor a menudo logra desenfocar las realidades.

Pregunta:
¿Tienes ejemplos para darnos?

Muchos. Pero para esta entrevista, tengo que limitarme a unos pocos. Primero, sabemos que Anderson publicó dos versiones de las Constituciones, una en 1723, la otra en 1738, esta ultima un año antes de su muerte. Bueno, es suficiente comparar estas dos versiones para revelar contradicciones entre ellas que no pueden explicarse de otra manera, en ambos casos hay el deseo de escribir una historia artificial al servicio de una causa política.
Esta causa, como sabe cualquier historiador, es la de la Casa de Orange y la de Hannover que reemplazaron una tras otra hasta finales de 1688, la de los Estuardo en las Islas Británicas.

Si bien Anderson puede declarar que la masonería no está involucrada en peleas religiosas y políticas, todo lo que dice o hace es lo contrario.

Adopto, por tanto, un punto de vista de crítica interna, que es identificar contradicciones dentro del trabajo de Anderson. Por supuesto, hay un crítico externo que aporta aún más material. Durante la primera mitad del siglo dieciocho, muchos columnistas de Londres publicaron sobre la masonería.

Solo hay que ver qué dicen, para ver cuánto y porqué cuestionan a Anderson, y esa labor comienza tan pronto como se anuncia la publicación de sus Constituciones. Sin ni siquiera estar en las librerías, los masones más o menos bien informados de lo que contienen, toman la pluma para expresar su escepticismo.

Pero, creo que es necesario hacer un ajuste de percepción inmediato. Recientemente, dos investigadores británicos, Andrew Prescott y Susan Sommers, han acudido al Landerneau masónico a examinar las falsificaciones deliberadas de Anderson, lo cual han mostrado en dos o tres estudios breves. Sin duda, también ellos consideran que hay manipulación por parte de ellos.

Ahora, están ocupados diversos compiladores franceses en ello y aunque respetuosos con el carácter del pasado, sus trabajos se están difundiendo en algunas revistas con la intención de ponerlo en la picota, sin circunstancias atenuantes.

Además, tanto Prescott como Sommers, parten o suponen que la Gran Logia de Londres no apareció en 1717 (según Anderson), sino en 1721 (lo que Anderson habría buscado enmascarar), los mismos divulgadores franceses sin darse cuenta de que están ocultando el registro en lugar de hacerlo más inteligible.

Mi propósito en mi libro es menos controvertido sobre esto, ya que deseo evitar un argumento engañoso o engañoso. Me inclino a interesarme en las tesis de Prescott y Sommers sobre varios puntos. Sin embargo, hay una cosa que me sorprende de ellos, es la reducción a cerca de la causa jacobita. Pretenden decir que las logias jacobitas no existieron antes de 1721, lo cual es inconsistente para el análisis general del problema. Por esta razón, no puedo agregarme a sus conclusiones y mucho menos a las de sus emuladores hexagonales, que además tienen la molesta inclinación de dedicarse a la paráfrasis al transformar las hipótesis en verdades inconfundibles.

Pregunta: Sí, está bien, pero mi pregunta fue sobre ejemplos de falsificación por parte de Anderson.
Respuesta: Me desvié un poco. Dado lo que acabo de decir, la ocultación deliberada sobre la pregunta jacobita es preocupante. Hoy, uno puede probar, sin posibilidad de refutar, archivos en mano, que los altos dignatarios del jacobismo eran masones antes de la aparición de la Gran Logia de Londres. El contribuidor más importante a las Constituciones, después de Anderson, me refiero al Pastor Jean-Théophile Desaguliers que escribe los textos sobre los aspectos jurídicos de las Constituciones, se refiere a los Hermanos "rebeldes" que tendrían que mantener el afecto a pesar de las rivalidades políticas.

Pero la rebelión en la que está pensando es la de 1715, antes de que Anderson entre en liza para narrar las circunstancias de la formación de la Gran Logia de Londres.

Al decir esto, no es para mí revivir hostilidades olvidadas por mucho tiempo, y mucho menos para defender la superioridad de cualquier obediencia presente sobre los demás. Pero debo recordarles a los masones de hoy, que no pueden permitirse una amnesia de su origen bajo el falso pretexto de creer en la existencia de un consenso que habría aparecido en las logias británicas desde los años 1710-1720. Aquellos que, por ejemplo, se aplican en negar de manera constante y arrogante las acciones de los jacobitas, al infligir el epíteto de marginados, son la mayoría de las veces ideólogos que rechazan un cuestionamiento sereno de los archivos.

Algunos de estos ideólogos, pero no todos, ni mucho menos, pertenecen al campo académico donde, paradójicamente, se adulan para expresarse en nombre de la ciencia y la objetividad. Hablan de una problemática obsoleta, olvidando soberanamente que la historia, por el contrario, tiene vocación de interrogar constantemente el pasado para extraer mejor las lecciones que hacen más inteligible la comprensión del presente. Desde este punto de vista, la lectura de los archivos nunca está desactualizada. Nunca. Cuando un investigador se atreve a pronunciar tal incongruencia, es porque desafortunadamente abandona la investigación que justifica su estado.

Pregunta: Perdóname, ¿qué archivos?

Respuesta: Aporto una carta de 1714 de conde de Mar, quien se presenta como un Maestro con la palabra, la Mason Word. Esta carta, ya la he comentado en publicaciones anteriores. Ahora agrego varios extractos igualmente evocadores de la correspondencia intercambiada entre él y el arquitecto James Gibbs. La paradoja es que Anderson cita a Gibbs en su libro, y también dice que es un Hermano Masón, y que su nombre no se encuentra en las listas de logias particulares que reúnen la Gran Logia después de 1717, pero entendemos por qué. Gibbs no era Hannoveriano. Era católico, era conservador en la política y era jacobita, y a menudo todo esto va de la mano, pero no siempre, en vista de que solo podían pertenecer a la masonería de los estuardistas precursores del siglo anterior.

Anotamos en esta correspondencia que el conde Mar, se califica así mismo bajo el término de "convocante", es decir, de reunión o de presidente según los contextos. También es un papel reconocido por otras fuentes indirectas. En 1720, cuando se muda a París por un tiempo bastante largo, incluso continuó asegurando tal cosa a los francmasones de la capital y de Saint-Germain-en-Laye, hasta que en 1728, que es cuando cede la plaza al duque de Wharton.

Pregunta: ¿Qué se puede aprender de tu estudio?

Respuesta: Quiero dejar claro que no me atrevo a reclamar conclusiones definitivas. Como acabo de decir, sé que la investigación nunca será completa en ningún campo histórico. Es por esto que siempre es estimulante revivirlo con cada nueva generación. Todavía parece posible establecer algunos puntos de referencia clave en la investigación. La primera es que no debemos adherirnos al principio de que la masonería habría aparecido en Londres en un ambiente de tolerancia política y religiosa, o que habría despegado al abogar por la neutralidad en este tema.

Sé muy bien que uno de los artículos de las famosas Constituciones, es un artículo que debe mucho más a la pluma de Desaguliers que a la de Anderson, en el cual dice lo contrario. Pero hay una gran brecha entre la teoría y la práctica. Anderson es un incipiente partidario incondicional del rey Jorge I de Hannover. Lo dice, lo escribe, lo repite incesantemente. Y los testimonios de los contemporáneos lo confirman.

Entonces, es necesario retomar el dossier de las similitudes o diferencias observables entre las llamadas logias operativas y especulativas.

Hoy, la tesis sería que estas serían las cunas de las segundas en base a una lenta transformación que significó la eliminación gradual de los artesanos en beneficio de las gentes de la burguesía y la nobleza, esta tesis se abandona, porque no porque no resista al examen de las pruebas fácticas. Pero ello es reemplazado por otro argumento igualmente inconsistente que consiste en convertir a los herederos especulativos en un grupo de intelectuales pertenecientes a la Royal Society de Londres.

No es porque muchos miembros de esta Sociedad hayan estado en la primera fila de las logias para que sea necesario atribuirles su paternidad. Nada en la obra de Anderson autoriza a tal interpretación, y en este punto, Anderson sigue siendo un testigo muy interesante. Nada, tampoco se desprende de los primeros registros conocidos de la Gran Logia de Londres.

Este segundo punto de vista busca intelectuales que estarían enamorados del modelo operativo para reproducirse entre ellos. Pero nadie puede nombrar a miembros de la Royal Society que, en 1716-1717, hubieran participado en la creación de la Gran Logia de Londres.

En 1719, solo podemos nombrar uno: Desaguliers. Después de 1721, sí que comenzamos a notar un aumento de miembros de la Royal presentes en la masonería. Pero es este segundo periodo, y nadie es capaz, tampoco de indicar qué ascendencia ejercen estos sobre los masones londinenses. Me gustaría creer que Desaguliers, sobre todo, está inspirado en su propia visión del mundo y la sociedad para aconsejar a Anderson e incluso dedicarse a escribir los primeros artículos de las Obligaciones relativas a la tolerancia mutua y la libertad de conciencia o una libertad de expresión más bien relativa. Sin embargo, eso no es suficiente para convertirlo en el portavoz de sus colegas.

En realidad, los intelectuales francmasones se manifiestan ante la formación de la Royal Society de Londres. Al menos dos de ellos, Elias Ashmole y Robert Moray, son de hecho miembros de una logia antes de pertenecer a esta Sociedad, y son, por el contrario, parte de los fundadores de alguna de ellas a principios de la década de 1660.

Al limitarnos a estos ejemplos, es necesario revertir la relación de influencia. Me parece que la clave del problema reside más bien en un análisis de los contextos en los que el término masón se utiliza en la literatura británica antes del siglo XVIII. Más exactamente, la lectura de Anderson, una vez confrontada con la de los archivos y testimonios en los que se inspiró, me hace pensar cada vez más, que es en una reflexión sobre una fórmula que creemos interesante. Fácil de entender, pero que en realidad es bastante ambigua: el mismo título de las Constituciones, me refiero a los masones aceptados (Acepts Free Masons).

Anderson no habla de masones, sino de masones libres y aceptados. Sus Constituciones las presentan como los de una muy respetable fraternidad de masones aceptados. Luego, en su texto y en las canciones que coloca al final del libro, habla sobre Francs et Acceptes Maçons.

No quiero dar la impresión de jugar con las palabras, pero la conjunción ET obviamente no es neutral, al contrario. Por lo tanto, es el vínculo que introduce entre dos posiciones o situaciones distintas que es interesante resaltar. Podemos resumir su punto de vista al distinguir entre masones no aceptados y masones aceptados. Estos son los segundos los que interesan ...

Pregunta: Te interrumpo. Cuando Anderson habla de masones aceptados, ¿no es para justificar su teoría sobre lo especulativo que habrían sido aceptado por los operativos? ¿En su lógica, no son las personalidades externas aceptadas que se han vuelto más numerosas en las logias y que se impusieron con el tiempo a otra forma de trabajar?

Respuesta: Sí, eso es lo que él sugiere. Pero ahí es donde tienes que estar vigilante. En los documentos más antiguos que hacen referencia a dicho significado, esta modalidad concierne a operativos como los demás, excepto que son parte de la élite de la profesión en un contexto exclusivamente urbano. Contribuyen a un fondo de solidaridad especial y buscan ser un grupo selectivo. Pero ello nos le da más habilidades técnicas automáticamente más que a otros, pero aun así mantienen un sistema de cooptación residencial que excluye a personas itinerantes y que no tienen recursos suficientes para realizar su contribución. En inglés como en francés, la idea de aceptar contiene la de una libertad de elección de acuerdo con los criterios específicos de quien acepta.

Los ejemplos dados por Anderson en su libro causan gran confusión en este punto, porque se refieren a personalidades aisladas de la nobleza. Ahora bien, la nobleza y la gran burguesía sí que podían intervenir en su época antes que los operativos que se encontraban por su parte y en su gran mayoría en ciertas asambleas corporativas gracias al apoyo de las autoridades que impusieron su presencia. Y por cierto, no siempre fueron bienvenidos, ni mucho menos. Ellos intervinieron en nombre del rey o de los municipios para dictar reglas y obligaciones. En lo que a ellos respecta, no podemos hablar de aceptación, ni mucho menos.

El significado según Anderson es simplemente constructivo. Casi de manera redundante significa que los masones que se consideraban fundadores de la Gran Logia de Londres y que habían sido cooptados en un pequeño comité, luego desarrollaron esta forma de crecimiento. Los operativos no jugaron ningún pape en dicho sistema.

Pregunta: ¿Pero no debería estar inspirados por un modelo, un ejemplo?

Respuesta: Estoy de acuerdo. Usted presentó la teoría que reemplazó a fines de los años 70 la de la transición en la historiografía masónica. Ahora se llama la teoría de los préstamos.

En términos generales, dice que los primeros francmasones del siglo XVIII no fueron formados por los operativos, sino que incorporaron a su propio campo los símbolos y alegorías que pertenecían al patrimonio cultural de los grupos de constructores canteros. Se mimaron, por así decirlo. De ahí el gran favor que disfrutaron muchos Hermanos provenientes de la Royal Society. La desventaja es que esta teoría de los préstamos se centra en una época que no es buena, ya dije anteriormente que los intelectuales masones son conocidos antes de la aparición de esta Sociedad.

De hecho, cuanto más precisas son las investigaciones sobre los archivos, más se deja ver que hay dos tipos de préstamos que se dieron en el pasado. Primero, hay un préstamo del cual los seguidores de los Estuardos, son los motores principales durante el reinado de Carlos I. Luego, en 1716, son los hannoverianos los que toman prestado de los estuardistas el modelo ahora llamados jacobita. Obviamente, los amigos de Anderson no tienen interés en hacer visible su admisión. Como entonces están en una posición de fuerza en la sociedad británica desarrollan un discurso de ocultación, retractación o evasión.

Precisamente, esto es lo que la lectura de las Constituciones saca a la luz, no solo cuando se busca entender la conversación sobre los "rebeldes", sino también cuando se estudia la biografía de los personajes citados por Anderson y cuando se compara su texto con Los de los contemporáneos que le dirigen objeciones mordaces.

Verá, lo que más me sorprende de las leyendas de hoy es el hecho de que la teoría de los préstamos ahora se haya vuelto dominante, pero aquellos que aceptan su validez para convertirla en un principio clave de la interpretación se niegan a aplicarla a los estuardistas. Lo encuentran muy atractivo durante el reinado de George de Hannover, y lo abandona bajo el de Carlos I.

Es debido a este prejuicio por el que se encuentran incapaces de explicar el nacimiento de los llamados altos grados escoceses. Si los herederos de Anderson no lo quieren, es porque también tienen su formación como masones jacobitas, pero están tan connotados por los tiempos y las desgracias de los príncipes en el exilio (Jacques II, Jacques III y Charles-Edouard) que van en contra de su lealtad a Hannover. Estoy hablando aquí, por supuesto, de los primeros grados superiores conocidos hasta la década de 1760, no hablo de lo que viene después.

Pregunta: ¿Habría habido entonces dos préstamos escalonados en el tiempo?

Esto es. El primer préstamo se realiza en la primera mitad del siglo XVII. Es elegido por los seguidores de los Estuardo. Adoptan el paradigma de la Masonería Operativa para teorizar sus compromisos, alegorizados, si lo prefiere. El segundo se realizó en la segunda mitad de la década de 1710. Es elegido por los partidarios de Hannover, por imitación de los jacobitas. Anderson se destaca como archivista y portavoz de los medios de comunicación. La manipulación que procede es hacer creer que las logias de Londres son parte de la línea directa de los talleres de antaño hizo olvidar a los jacobitas, excepto que el artículo de las Obligaciones sobre los rebeldes nos lleva de nuevo al tema de una manera muy sintomática.

En cualquier caso, 1717 es la fecha correcta para marcar la aparición de la Gran Logia de Londres. Luego, estos creadores hacen todo lo posible para mostrar su lealtad incondicional al régimen. Incluso se mueven en delegación para tranquilizar al gobierno sobre su lealtad. Por otro lado, sus adversarios jacobitas, ya sea que permanezcan en las Islas Británicas o que estén exiliados en el continente, principalmente en la región de París, mantienen su tradición que se remonta a casi un siglo antes. Las historias indulgentes tomadas una y otra vez por una gran cantidad de compiladores, no son mejores que las historias para dormir.

Y las polémicas sobre el tema deberían apaciguarse si entendiéramos de una vez por todas que hoy en día hay una prescripción sobre hechos dolorosos que ya no conciernen a los hermanos y hermanas del siglo XXI. La Hermandad como se la conoce ahora es el producto de muchas metamorfosis. Decir cuáles o quiénes no pueden dañar el mensaje ético que justifica sus exhortaciones a la concordia universal.

Pregunta: Completa tu trabajo con un capítulo de reflexión sobre el método que adoptas para escribir la historia de la masonería. ¿Puedes darnos un esquema?

Tengo miedo de haber quedado un poco corto. Digamos que especifico qué tipo de evidencias se deben buscar para lograr una narrativa satisfactoria desde un punto de vista argumentativo. Lo admito no es un ejercicio fácil, pero aun así lo encuentro cada vez más estimulante.

He tocado el problema antes. Lo cual implica cuestionar a algunos de mis cofrades que dicen ser cientificistas sobre los límites de su pretendida ciencia y la fragilidad de los instrumentos que utilizan para encontrarla. Por supuesto, estoy hablando principalmente a aquellos que están negando permanentemente el fenómeno jacobita. No son más científicos que nadie. Personalmente, no tengo esta afirmación por ilusoria. Por eso estoy abierto a una crítica constructiva que pueda ser dirigida a mí. Siempre es posible hacerlo mejor. Este es también un poco el principio que animó a Anderson. En la segunda versión de sus Constituciones, en 1738 quería hacerlo mejor que en 1723. ¿Ha tenido éxito? Espero haber planteado una respuesta coherente.

André Kervella.
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