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19 de octubre de 2018

LA GRAN LOGIA DE ESPAÑA, ANTE SU FUTURO

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Tras el desastre en el que entró la Gran Logia de España, tras la reelección de su Gran Maestro: Oscar de Alfonso, con toda aquella sarta de intervenciones de mal recuerdo y fario, y el desarrollo posterior que ya he contado en varias entregas
Unido, como no, a la labor de hooligans y los nuevos inquisidores de la ortodoxia que quería imponer el reelecto Oscar de Alfonso, todo ello desató una serie de réplicas, unas tendentes a colocar una bomba de relojería bajo el Trono de Salomón de la Gran Logia de España, sacando la metralla de los dossiers, que los hay..., proponiendo como solución a D. Oscar de Alfonso que este se hiciese un lado antes de la voladura, cosa que evidentemente no hizo el valenciano, sino que apretó el paso imponiendo deseos y doblegando voluntades.

Otros en cambio hicieron humo ante tanto naufragio, y otros se atrincheraron en los clásicos enroques de siempre, que si los grados colaterales, o trabajar en un seudo exilio londinense, o la salida ya clásica de enrocarse en el Supremo.

En fín, a principios de verano el barco de la GLE, con almirante y capitanes a bordo daba la sensación de emprender una extraña travesía durante la cual se temía lo peor, pero la época estival hace que todo se ralentice, y todo este volcán masónico entró en una especie de calma chicha capaz de deshacer muchos nudos gordianos, ya se sabe desaparecer, dejar pasar las cosas y ponerse de perfil…

A toda esta situación le vino genial que los masones españoles, y como no, los miembros de la Gran Logia de España, estaban más que hartos de la situación, y la fatiga empezó a pasar factura en los entornos más íntimos de los propios masones, el tema de D. Oscar de Alfonso y la GLE, era y es más bien cansino.

Es evidente que la España masónica, está situada en estos momentos en las antípodas de lo que sucedía no hace mucho por estos mismo predios, donde frente a cualquier conflicto las soluciones eran: bombachas de fragmentación y asalto con alfanje en el abordaje , y tras la escaramuza a rey muerto rey puesto, esa era la cotidiana sucesión de los conflictos y su resolución, y así les sucedió a casi todas Grandes Maestrías de la Gran Logia de España: Sarobe, Corominas o Carretero, y a punto estuvo de costarle cara la afrenta a Oscar de Alfonso. La campana que le salvó es que llegó el verano, y tras tanta fatiga, y la desaparición del foco y escena mediática del ínclito Oscar de Alfonso, la cosa ha quedado como si se hubiera dado por cumplido el adagio de aquí paz y mañana gloria.

Pero no todos se han ido con el traje de baño y las chanclas a la playa, pues hay quien ha resistido la debacle, y al desánimo, y he clamado desde diversos foros desde las frías aguas norteñas por ser justos y lo más perfectos posibles, con los propios y los ajenos, luchando por poner un poco de cordura ante tanto desaguisado y fractura, con la idea de que el proyecto de una Masonería de Tradición, liderada por la Gran Logia de España, sea posible.

Estos nuevos y viejos quijotes son sabedores que el suelo es inestable, que hay cansancio y fatiga, y bastante desánimo, que a su alrededor se están creando pasarelas para el posible trasvase de aquellos que quiera abandonar la nave de la GLE, como ya ha hecho Galo Sánchez, enrolado ahora en la GLSE y su correspondiente Supremo.

Es innegable a estas alturas que hay estructuras que se están dejando querer dotándose de patentes rituales para ofrecer una posibilidad de supervivencia a tanto naufrago como puede haber, y no hay que olvidarlo, se ha perdido el miedo a las fracturas ya vimos lo que paso con la GLNF, sin olvidar que pueden ser sugerentes para ciertas mentalidades más adelantadas de la GLE, algunos ensayos que se están dando en la Masonería de Tradición francesa, y que pueden tener su réplica en suelo patrio.

Ese es el entorno, amable o inhóspito según qué casos, y sería en que se estaría moviendo la Gran Logia de España, y lo saben bien quienes el día 27 de octubre se reunirán n en Madrid con la intención de intentar enderezar el barco y poner rumbo a una singladura de mejor cariz.
Y poco a poco, sin clandestinidades, ni conventículos este verano se fue construyendo una posible alternativa denominada: MESA para la Reforma de la GLE.

¿Qué es la MESA para la reforma de la GLE? Es un órgano independiente y no oficial de participación de los Hermanos de la GLE dedicado a impulsar la reforma en profundidad y en su totalidad de la Institución.

¿Cómo se ha creado? Fruto espontáneo de la voluntad expresada de un grupo de Hermanos de la Gran Logia de España que acordaron impulsar la reforma de la Institución y las líneas generales de la reforma en la reunión del Foro Reformador celebrada en Madrid el 14 de Julio de 2018.

¿Qué funciones quiere desempeñar la MESA? Como punto de partida, la MESA pretende ser un foro de reflexión, abierto y participativo, a partir del debate sereno y riguroso entre iguales. Sus funciones son el impulso de la toma de decisiones sobre la reforma de la Institución.

Como digo, ha sido un caminar lento, recogiendo velas, e invitando a participar tanto a montescos como a capuletos, a güelfos y gibelinos, es la única posibilidad que le queda a la Gran Logia de España en su empeño por regenerarse, pero ha de ser en base a una política quirúrgica , tendente a erradicar o al menos a suavizar ciertas problemáticas que se dan en el seno de la GLE, más allá de lo nominativo de quien se sienta en el Trono de Salomón que preside la GLE.

Es evidente que un elemento distorsionador en el desarrollo de la Obediencia regular española, es la amplia colonia extranjera con presencia en el suelo patrio, gobernando desde la sombra a la GLE, con derecho a voz y voto. Una presencia que siendo legal dentro de los acuerdos de reciprocidad de las Granes Logias Regulares, en el caso de España, dada su densidad, su concentración y peso son más bien un efecto distorsionador, que además ha jugado en la mayoría de las veces a caballo ganador, siempre con el objetivo de preservar sus prerrogativas, a cuya estrategia han jugado casi todos los Grandes Maestros citados. Los Hermanos ingleses siempre han sido el alfil secreto de la jugada maestra

Cuestión esta, de difícil solución, pues todos le deben a los HH. Ingleses, algún que otro favor, y estos no tienen prisa, y saben cobrárselo con creces, con nombramientos, pasantías, medallas y arreos que luego se lucen con singular esplendor en la metrópoli londinense, aunque todo ello se perciba con cierta ironía en las altas instancias masónicas de la gentry masónica.

La MESA, ha propuesto, una razonada REFORMA de la GLE, como ellos mismos dicen, es: «El marco normativo como base para la reforma: una nueva Constitución» que no es poco…

En Madrid el día 27 de octubre se entra en un formato de debate en el que participarán unos doscientos Maestros Masones, de forma directa o indirecta, los cuales tendrán que enfrentarse a esta propuesta constitucional que ya cuenta con una buena cuantía de propuestas de modificación, y cuya sesión moderará Jerónimo Saavedra.

De aprobarse la propuesta reformatoria de la MESA con aquellas modificaciones que fueran aprobadas, esta se subirá a las instancias de la Gran Logia de España, para que las tenga en cuenta y esta abra el proceso correspondiente para que la GLE entre en una nueva fase de su vida. A este proyecto se ha querido que se sumen todos los masones de la GLE.

Creo que es la única salida digna, coherente y lógica, sino quiere verse la organización masónica regular española y su Gran Maestro Oscar de Alfonso ante un cruel harakiri… con situaciones kafkianas, de lo cual ya hemos visto algún adelanto.

He leído, aunque no he realizado un trabajo comparado y pormenorizado de la Constitución de la GLE, y esta nueva propuesta constitucional de la MESA.

Pero me han llamado la atención varias cosas: Una que el capítulo Primero de tal Reforma se base en la Denominación, personalidad jurídica y constitución, y que no haya sido preminente el Articulo 2 de Valores y Principios inspiradores, que vendría sería el ADN de la masonería de Tradición, tal y como consta en la Constitución vigente de la GLE, aunque en el caso de la Constitución actual hay toda una literatura a modo de Prefacios que estorbaba bastante a la hora de llegar al texto de la Constitución como tal .

Otra cosa que me ha chocado es que el capítulo 1 en el apartado 2 de la nueva propuesta: La Gran Logia de España se declara heredera de la tradición masónica española, lo cual abre un gran debate.

Primero porque esa tradición masónica nunca se ha desarrollado dentro de los parámetros masónicos regulares, sino más bien al contrario, y parece tener poco encaje aún partiendo de la pretensión de asumir los postulados como los del Gran Oriente Español (GOE) dentro de la GLE, pero es más un tema filosófico e histórico que otra cosa.

No parece casar bien el capítulo 2, apartado 3 el tema de que la GLE tiene por principios la libertad de conciencia y de pensamiento, para a renglón seguido exigir unas determinadas creencias sobre un Ser Supremo, o que el Volumen de la Ley Sagrada esté presente en los trabajos, o que se proscribe toda discusión política o religiosa. Creo que debo recomendar a los Hermanos regulares leer a Pedro de la Llosa, y su Historia social del Librepensamiento.

En la nueva propuesta de Constitución, hay en cierto modo, una tendencia a huir de las grandes prosopopeyas de viejos cuños y reducir textos y ser más garantista con los deseos de la base: las Logias.

Pero la gran innovación viene de la mano de los artículos 11 y 13. El primero se trata de la Gran Comisión Rectora, que pasa a tener un desarrollo ejecutivo importante y relacionado también con el artículo 13 con el tema de Las Grandes Logia de Distrito, que viene a reglamentar de alguna manera aquellas logias que no trabajan en los idiomas oficiales en España o sea el sector inglés , lo cual viene además a blindarse tal propuesta al requerir que la nacionalidad del Gran Maestro, se ha hecho de una manera suave y poco dolorosa. El domicilio debe estar en territorio de su jurisdicción que ya está presente en la Constitución actual y en vigor, aunque se le pone alguna condición más, como la reducción de los mandatos.

Las logias pasan a se la célula madre de la organización, reiterando su soberanía como circunscripción electoral, que elegirían los miembros de la Gran Asamblea, las Provinciales y las de Distrito.

La Comisión rectora y el Gran Consejo son los órganos gestores de la GLE por excelencia, o sea su Junta Directiva, pero no solo hay un cambio de denominación, sino que detendrán de algún modo el control sobre las Grandes Logias de Distrito, y sobre el Gran Maestro.

En general se refuerza la posición de la Gran Asamblea, que por ejemplo tendría en sus manos el cese del Gran Maestro, si este no pudiera aprobar el informe anual ante la Asamblea, ante la cual estaría obligado a rendir cuentas.

Queda por delante un reto importante, en el cual se han de conjugar consensos y voluntades, para lograr que este nuevo marco, digamos más democrático, intentando manejar los factores exógenos a la GLE, que hoy por hoy la comandan bajo una cierta ambigüedad a la organización masónica española, y cuya situación no se da en ninguna Gran Logia del mundo.

Yo espero que de la reunión del dia 17 salga un compromiso de trabajar en el sentido que propone la MESA, si es que la GLE quiere salvar los muebles tras un desastre que ya dejó ver su cariz antes del verano, y que puede materializarse en un naufragio casi total si los miembros de la GLE, y sus dirigentes no abren la mente a una regeneración en la que no pueden jugar los oportunistas consensos de cariz inglés, que siempre han estado presentes en el quehacer de los órganos ejecutivos de la GLE.

Desde luego, espero que haya miras de futuro, pues las condiciones que se dan en el entorno de la masonería española, pueden hacer quebrar la singladura de la GLE si esta no se regenera, partiendo de que esta no es la Gran Logia Nacional Francesa, ni tiene su potencia, ni su calidad, ni su prospectiva.

Si olvidar que de lograr esta reforma, que sería un primer paso luego queda un larga tarea de formación y recomposición..Que los trabajos sean propicios

Victor Guerra

14 de octubre de 2018

La Masonería Portuguesa a la luz de Simôes Coímbra

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A pesar de que somos vecinos e hijos de una misma rama masónica devenida de la fundación de 1717, la masonería portuguesa nos resulta a la mayoría de  los masones  y conciudadanos españoles muy desconocida.

Por un lado esa segregación cultural auto establecida por cada uno de nosotros,  y por otro la poca bibliografías masónica que se haya por las librerías portuguesas sobre la masonería, cooperan entre otras cuestiones a que el desconocimiento sea importante.

Para cooperar a ese conocimiento la empresa Ancora Editora, con base en Lisboa y con un larga trayectoria en la publicación de obras de muy diverso tinte, incluye desde hace un tiempo las temáticas masónicas, ocupando un espacio que en Portugal como en España digamos que está desierto.

En esta ocasión lo que les traigo a ustedes es una obra del vejo amigo Luis Vaz, que con el motivo de hablar de quien fuera uno de los Grandes Maestros del Grande Oriente Lusitano (GOL), como fue Simôes Coímbra, nos relata no solo la vida de este francmasón, sino que aporta importantes datos para conocer el desarrollo, sobre manera en el siglo XX, de la masonería en Portugal.

Son capítulos cortos y concisos, donde el autor de la obra Luis Vaz y el personaje tratado Simôes Coímbra, quedan al desnudo en sus presupuestos de partida en cuando a la orientación de su incardinación en masonería, provenientes ambos de la tradición católica portuguesa que acaparó todo el medio rural con su poder, sembrando en las conciencias la fértil semilla de las tradiciones antiguas, tema de debate que se emplazó en una de las sesiones de la Academia V Imperio, y que desarrolló el profesor Luis Vaz, su ponencia sobre la Tradición Masónica Antigua, y con el cual sostuve durante toda la sesión toda una diatriba sobre las Espiritualidades Laicas.

Pues bien, el libro parte de esa filiación en la que se insertaba el viejo Maestros Simôes Coímbra, y se inserta Luis Vaz, desde una perspectiva más laica.

En todo caso la incardinación de Simôes de Coímbra, a la masonería portuguesa se hace en el GOL, que tiene su fundación en 1879, y se hace con cierta dificultad, primero por la dificultad de hallazgo de los lazos y redes  masónicas, y segundo por la persecución a la que estuvo sometida la fraternidad masónica durante largos años, y que empezó   adra sus rompederos de cabeza a los masones con la declaración con la Ley de Sociedades Secretas de 1901. y de cuyo proceso se concluyó con el cierre por parte de las autoridades masónicas (Norton Matos como Gran Maestro) en 1935.

No es que  la masonería portuguesa sufriera la represión que sufrió la masonería española, , aunque el caso de Portugal es una historia muy desconocida aún, aunque Luis Vaz nos deja alguna pincelada, pero en general digamos que  no por ello los masones portugueses se vieron en la necesidad de pasar a la clandestinidad, que el caso de Simôes Coímbra, fue aún más peligrosa en tanto que como oficial militar dentro de la rama de maquinista Naval, se veía en unos ciertos compromisos entre su deber como militar y sus juramentos como masón y su posición como creyente cristiano.

Pero estas cuestiones no parece que haya atrás al biografiado Simôes Coímbra que se le encarga una vez ha llegado a Portugal los aire renovados de la Revolución de los Claveles (1974) empezar a recobrar la vida orgánica de la masonería portuguesa  representada fundamentalmente por el Grande Oriente Lusitano (GOL).  y uno de esas tareas que no pareció muy ardua, pero que  debió serlo, aunque en ello terciaron tanto las camaradería militares y de la elites culturales, sociales y políticas así como militares, en lo que cooperó también escoger el momento oportuno, y la estela de  los aires de renovación, y proceder a solicitar  para la devolución del patrimonio, entre tales cuestiones se encontraba la sede histórica de GOL.  O Gremio Lusitano  sita en Lisboa.

En ese momento jugó un papel importante el Maestro Masón, de Vila Chá, allá en  las tierras de Algodres, José Eduardo Simôes de Coímbra llegado a Capitán de Fragata, incardinado en la masonería en 1945 en la logia Simpatía e Uniao, de la cual  llegó al cargo de Venerable en 1971, y que dada la proximidad de Simões con el  almirante Pinheiro de Azevedo, por las vinculaciones de la Escuela Naval, se dieron los primeros pasos para la devolución del patrimonio, que enseguida fue devuelto, muy al contrario que en España, cuyo  proceso dura y durará unas cuentas década más.

Simôes, forma parte de la masonería portuguesa, no tanto por la faz intelectual, sino por su capacidad tenaz de  poner en marcha proyectos , como Presidente de la Orden nombrado en 1976 por el Gran Maestros; Luis Hernani Días Amado, puso en marcha  la instalación de  Museo Masónico en el Palacio de O Gremio Lusitano, y la puesta en marcha de una Logia de Instrucción  de Rito Escocés,


Llega en ese intermedio a  Gran Maestro, cuya candidatura surge del seno de las logias, para gobernar estas durante el trienio 1984-1987, y luego desarrollaría un segundo mandato que llegó a 1990.

El periplo existencial del francmasón José Eduardo Simôes de Coímbra, concluye   a las 8 horas y cinco minutos del dia 16 de septiembre  de 1996 en el Hospital de Marina de Lisboa. recibiendo las inexcusables Ceremonias Fúnebres que encabeza en primer lugar ´su logia madre; Simpatia e Uniao nº 4, siendo velado su cadáver en el seno del Palacio O Gremio Lusitano  y con la presencia del Presidente de la República: Mario Soares. Siendo enterrado en Vila Cha-Fornos de Algodres.

Para ir concluyendo este sencillo, emotivo e intenso retrato  del Comandante Ingeniero y francmasón Simoes Coimbra , Luis Vaz que es parte también del periplo existencial de este personaje, que le entregó siendo aprendiz unos libros (Instruçao completa do Franco-maçon (1874 Paris), lo cual sería el hilo rojo que les mantendría unidos, así es como Luis Vaz se convierte de alguna manera en albacea del  amigo y Gran Maestro camino del Oriente Eterno, y como Venerable de la logia Simpatia e Uniao,  debiendo cumplir sus ultimas voluntades, consistentes en que la exequias del Simôes de Coímbra:
  • -. No hubiera acompañamiento religioso y no hubiese sobre su féretro  elementos simbólicos relacionados con cualquier religión.
  • -. Debería  haber sobre su urna  la bandera del Grande Oriente Lusitano-Masonería Portuguesa.
  • -. Su cadáver  debería ser sepultado en una campa rasa  de su tierra natal. Vila Cha.
  • -. Y sobre su tumba este epitafio: «aquí yace quien mucho amo a a su tierra y siempre luchó para que los pobres fueses menos pobres y menos ignorantes».
En su nombre  en el año  2007, Luis Vaz y otros hermanos masones constituirán en Lisboa la logia Com.te Simôes Coímbra.bajo el Rito Francés siguiendo los pasos de la primera logia que adoptó  el Rito Francés Logia Simpatia 1859-1899.

El resto del libro, hasta concluir este,  son testimonios que van dibujando desde distintas vertiente la figura de Simôes Coímbra.

En resumen un sencillo pero elocuente intenso  retrato en forma de devolución de un  joven aprendiz Luis Vaz, Doctor en Estudios Portugueses,  que devuelve a su maestro el favor de entregarle unos libros par su instrucción masónica  y que devuelve con esta emotiva publicación de la cual me hago eco, y que he leído con emoción, los testimonios que cierra el libro son muy interesantes
  • Titulo:  Simôes Coímbra
  • Autor. Luis Vaz
  • ISBN: 9789727806607
  • Ano de edición: 09-2018
  • Idioma: Portugués
  • Dimensiones: 150 x 230 x 13 mm
  • Páginas: 200
Victor Guerra

7 de octubre de 2018

André Kervella plantea la tesis del Pastor Anderson como Impostor?

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El investigador André Kervella, al cual ya dediqué una larga reseña sobre su anterior libro: 1717 La Historia robada de los francmasones, en cuyo libro nos planteaba la recuperación de la historia de la masonería jacobita inglesa y su llegada al continente, una facción no segregadora ya que estuvo en ese levantamiento de 1717, otra cosa son las formas y los trasfondos, y como el tratamiento historiográfico que hoy se hace y sus consecuencias, pero todos ellos por encima de religiones, de política y condiciones sociales formaron la base de la fundación de 1717, aunque para mi gusto queda por saber cuál fue la incidencia de los jacobitas en la escisión de 1751 y su papel posterior, si es que la hubo?.

Como dice Kervella no debiéramos tener miedo a los sondajes en la historia, nada nos puede lastimar, ya que no somos hijos directos de aquellos actos, sean jacobitas, judíos o cristianos, pero ese deseo de defender un cierto estado para asegurar nuestras bases actuales me parece una memez, pero se da con bastante frecuencia.

Me llama la atención que André Kervella olvide mencionar que hay diversos libros, como los de Maurice Paillard con una importante traducción al francés de las Constituciones y su réplica en el idioma original, o el trabajo de Daniel Ligou, sobre Constituciones de Anderson (2002) con 4 ediciones impresas.

Pues bien, ahora André Kervella que recoge las tesis de Pierre Méreaux, pone en tesitura la figura del Pastor James Anderson, como personaje ambiguo, y que solapó en cierta medida la dimensión del que fuera el gran arquitecto de la obra fundacional, el Dr. Desaguliers y su trabajo al frente de esa reedificación de 1717.

Habrá que esperar a recibir y leer con calma el libro de Kervella, ya que no son libros fáciles, yo tengo en la biblioteca unos siete de sus numerosos libros, y puedo asegurar que son complejos por sus argumentos y la aportación de datos muy desconocidos.

A este tema de Anderson le dediqué en el blog Rito Francés varias entradas:


Para ir abriendo apetito antes de que llegue la oportuna reseña, aporto esta entrevista que me llega de la mano de Ediciones La Pierre Philosophale, que es quien edita el nuevo libro de Kervella

Victor Guerra 

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Pregunta: El pastor James Anderson es un masón mundialmente famoso. Debe su fama al libro que había impreso en 1723 y contiene normas generales que muchas obediencias aún aplican hoy en día. Por este motivo, ha sido objeto de muchas biografías en muchos idiomas. ¿Por qué dedicarle uno más?

Respuesta: Los estudios sobre él han sido diversos y variados, pero en general han sido trabajos en forma de artículos o folletos, encontrados en su mayoría en diccionarios o enciclopedias. Eso es lo que me sorprendió un poco, cuando empecé a escribir busqué en los catálogos universitarios y en Internet las publicaciones que podrían inspirarme y no encontré ningún trabajo sustancial, realmente ninguno, con la excepción del que publicó Pierre Méreaux publicado en 1995 con Editions du Rocher, el cual ya conocía, pero con el cual no comparto algunos análisis.

Suena curioso. Los textos breves son innumerables en todos los idiomas y, a menudo, repetitivos o contradictorios. Pero ningún libro en el sentido común del término, o más bien solo uno, el de Méreaux Les Constitutions d´Anderson. Vérité ou Imposture .

La interesante monografía de PF Editions, David Stevenson, es en realidad es un artículo publicado en una obra colectiva en el 2002. De manera ingenua estaba convencido de que el personaje debería de haber despertado un mayor interés entre los historiadores.

Esta rareza puede deberse a la dificultad de recoger documentos de primera mano. No sabemos mucho sobre la vida privada de J. Anderson, que sin embargo es necesaria para dar profundidad a un pretendido retrato. Por ejemplo, su estilo de vida sobre la cual no fue fácil de describir, y uno puede perderse en conjeturas sobre su juventud, sobre los primeros años de su vida adulta en Escocia, en Aberdeen exactamente, sobre la familia que fundó en Londres, sus relaciones con sus feligreses en Piccadilly, y el hecho de porqué era un pastor presbiteriano a cargo de una comunidad de compatriotas que habían emigrado a ese barrio.

Pregunta: Pero, ¿cómo lo hiciste?

Respuesta: Había apuntado varios objetivos. Ciertamente quise clarificar quien era el hombre, cuáles eran sus inclinaciones, sus prejuicios, sus afectos. Aunque es necesario leer con gran cautela los folletos publicados en su contra durante toda su vida, lo cual nos permite tener una idea bastante precisa acerca de su personalidad.

Estamos ante un hombre con una peluca roja, casado con Rebecca, con la que tiene dos hijos, una niña y un niño, mientras por otra parte mantiene una cierta tendencia a la homosexualidad.

También quería entender su trayectoria intelectual, tanto desde el punto de vista religioso como político. Y aquí entran en juego los sermones pronunciados en el púlpito ante sus fieles de Piccadilly, y como no, sus escritos masónicos y sus otras obras dedicadas a las genealogías de familias nobles, son los que me mostraron muchos aspectos que íntimamente le conciernen.

El punto principal de mi charla es ver cómo su discurso en la masonería de Londres de los años 1720-1730 puede ser creíble.

Los libros de texto más populares que se han basado y se siguen basando sobre su figura, desafortunadamente, como el de Méreaux, ha señalado un camino, incluso los propios contemporáneos de Anderson con sus opiniones y sus intenciones tienen efectos que son flagrantes. Todo parece estar mal, pero no todo es verdad, ni mucho menos. Aparte de los errores involuntarios que cualquiera puede cometer, hay omisiones deliberadas, efectos especiales, falsificaciones. De ahí mi pregunta: ¿Podemos considerar que hay una tendencia hacia la imposición? Bueno, la respuesta no es tan simple como pensamos.
Detrás del personaje hay una vida, y quería examinarla, casi que mes a mes, y en algunas ocasiones día a día, de este modo además fui enarbolando, por ejemplo, el contexto en el que apareció la Gran Logia de Londres.

En este sentido, obviamente no puedo pasar por alto una lectura casi literal de las Constituciones de las cuales Anderson es el autor, y en las cuales se supone que son un relato histórico que recuerda el origen de la masonería en general, y el de la Gran Logia de Londres en particular. Ante casi todas las páginas leídas uno oscila entre una perplejidad y el estupor, y a uno le gustaría ser benevolente, pero sin concesiones. Obviamente, este buen pastor a menudo logra desenfocar las realidades.

Pregunta:
¿Tienes ejemplos para darnos?

Muchos. Pero para esta entrevista, tengo que limitarme a unos pocos. Primero, sabemos que Anderson publicó dos versiones de las Constituciones, una en 1723, la otra en 1738, esta ultima un año antes de su muerte. Bueno, es suficiente comparar estas dos versiones para revelar contradicciones entre ellas que no pueden explicarse de otra manera, en ambos casos hay el deseo de escribir una historia artificial al servicio de una causa política.
Esta causa, como sabe cualquier historiador, es la de la Casa de Orange y la de Hannover que reemplazaron una tras otra hasta finales de 1688, la de los Estuardo en las Islas Británicas.

Si bien Anderson puede declarar que la masonería no está involucrada en peleas religiosas y políticas, todo lo que dice o hace es lo contrario.

Adopto, por tanto, un punto de vista de crítica interna, que es identificar contradicciones dentro del trabajo de Anderson. Por supuesto, hay un crítico externo que aporta aún más material. Durante la primera mitad del siglo dieciocho, muchos columnistas de Londres publicaron sobre la masonería.

Solo hay que ver qué dicen, para ver cuánto y porqué cuestionan a Anderson, y esa labor comienza tan pronto como se anuncia la publicación de sus Constituciones. Sin ni siquiera estar en las librerías, los masones más o menos bien informados de lo que contienen, toman la pluma para expresar su escepticismo.

Pero, creo que es necesario hacer un ajuste de percepción inmediato. Recientemente, dos investigadores británicos, Andrew Prescott y Susan Sommers, han acudido al Landerneau masónico a examinar las falsificaciones deliberadas de Anderson, lo cual han mostrado en dos o tres estudios breves. Sin duda, también ellos consideran que hay manipulación por parte de ellos.

Ahora, están ocupados diversos compiladores franceses en ello y aunque respetuosos con el carácter del pasado, sus trabajos se están difundiendo en algunas revistas con la intención de ponerlo en la picota, sin circunstancias atenuantes.

Además, tanto Prescott como Sommers, parten o suponen que la Gran Logia de Londres no apareció en 1717 (según Anderson), sino en 1721 (lo que Anderson habría buscado enmascarar), los mismos divulgadores franceses sin darse cuenta de que están ocultando el registro en lugar de hacerlo más inteligible.

Mi propósito en mi libro es menos controvertido sobre esto, ya que deseo evitar un argumento engañoso o engañoso. Me inclino a interesarme en las tesis de Prescott y Sommers sobre varios puntos. Sin embargo, hay una cosa que me sorprende de ellos, es la reducción a cerca de la causa jacobita. Pretenden decir que las logias jacobitas no existieron antes de 1721, lo cual es inconsistente para el análisis general del problema. Por esta razón, no puedo agregarme a sus conclusiones y mucho menos a las de sus emuladores hexagonales, que además tienen la molesta inclinación de dedicarse a la paráfrasis al transformar las hipótesis en verdades inconfundibles.

Pregunta: Sí, está bien, pero mi pregunta fue sobre ejemplos de falsificación por parte de Anderson.
Respuesta: Me desvié un poco. Dado lo que acabo de decir, la ocultación deliberada sobre la pregunta jacobita es preocupante. Hoy, uno puede probar, sin posibilidad de refutar, archivos en mano, que los altos dignatarios del jacobismo eran masones antes de la aparición de la Gran Logia de Londres. El contribuidor más importante a las Constituciones, después de Anderson, me refiero al Pastor Jean-Théophile Desaguliers que escribe los textos sobre los aspectos jurídicos de las Constituciones, se refiere a los Hermanos "rebeldes" que tendrían que mantener el afecto a pesar de las rivalidades políticas.

Pero la rebelión en la que está pensando es la de 1715, antes de que Anderson entre en liza para narrar las circunstancias de la formación de la Gran Logia de Londres.

Al decir esto, no es para mí revivir hostilidades olvidadas por mucho tiempo, y mucho menos para defender la superioridad de cualquier obediencia presente sobre los demás. Pero debo recordarles a los masones de hoy, que no pueden permitirse una amnesia de su origen bajo el falso pretexto de creer en la existencia de un consenso que habría aparecido en las logias británicas desde los años 1710-1720. Aquellos que, por ejemplo, se aplican en negar de manera constante y arrogante las acciones de los jacobitas, al infligir el epíteto de marginados, son la mayoría de las veces ideólogos que rechazan un cuestionamiento sereno de los archivos.

Algunos de estos ideólogos, pero no todos, ni mucho menos, pertenecen al campo académico donde, paradójicamente, se adulan para expresarse en nombre de la ciencia y la objetividad. Hablan de una problemática obsoleta, olvidando soberanamente que la historia, por el contrario, tiene vocación de interrogar constantemente el pasado para extraer mejor las lecciones que hacen más inteligible la comprensión del presente. Desde este punto de vista, la lectura de los archivos nunca está desactualizada. Nunca. Cuando un investigador se atreve a pronunciar tal incongruencia, es porque desafortunadamente abandona la investigación que justifica su estado.

Pregunta: Perdóname, ¿qué archivos?

Respuesta: Aporto una carta de 1714 de conde de Mar, quien se presenta como un Maestro con la palabra, la Mason Word. Esta carta, ya la he comentado en publicaciones anteriores. Ahora agrego varios extractos igualmente evocadores de la correspondencia intercambiada entre él y el arquitecto James Gibbs. La paradoja es que Anderson cita a Gibbs en su libro, y también dice que es un Hermano Masón, y que su nombre no se encuentra en las listas de logias particulares que reúnen la Gran Logia después de 1717, pero entendemos por qué. Gibbs no era Hannoveriano. Era católico, era conservador en la política y era jacobita, y a menudo todo esto va de la mano, pero no siempre, en vista de que solo podían pertenecer a la masonería de los estuardistas precursores del siglo anterior.

Anotamos en esta correspondencia que el conde Mar, se califica así mismo bajo el término de "convocante", es decir, de reunión o de presidente según los contextos. También es un papel reconocido por otras fuentes indirectas. En 1720, cuando se muda a París por un tiempo bastante largo, incluso continuó asegurando tal cosa a los francmasones de la capital y de Saint-Germain-en-Laye, hasta que en 1728, que es cuando cede la plaza al duque de Wharton.

Pregunta: ¿Qué se puede aprender de tu estudio?

Respuesta: Quiero dejar claro que no me atrevo a reclamar conclusiones definitivas. Como acabo de decir, sé que la investigación nunca será completa en ningún campo histórico. Es por esto que siempre es estimulante revivirlo con cada nueva generación. Todavía parece posible establecer algunos puntos de referencia clave en la investigación. La primera es que no debemos adherirnos al principio de que la masonería habría aparecido en Londres en un ambiente de tolerancia política y religiosa, o que habría despegado al abogar por la neutralidad en este tema.

Sé muy bien que uno de los artículos de las famosas Constituciones, es un artículo que debe mucho más a la pluma de Desaguliers que a la de Anderson, en el cual dice lo contrario. Pero hay una gran brecha entre la teoría y la práctica. Anderson es un incipiente partidario incondicional del rey Jorge I de Hannover. Lo dice, lo escribe, lo repite incesantemente. Y los testimonios de los contemporáneos lo confirman.

Entonces, es necesario retomar el dossier de las similitudes o diferencias observables entre las llamadas logias operativas y especulativas.

Hoy, la tesis sería que estas serían las cunas de las segundas en base a una lenta transformación que significó la eliminación gradual de los artesanos en beneficio de las gentes de la burguesía y la nobleza, esta tesis se abandona, porque no porque no resista al examen de las pruebas fácticas. Pero ello es reemplazado por otro argumento igualmente inconsistente que consiste en convertir a los herederos especulativos en un grupo de intelectuales pertenecientes a la Royal Society de Londres.

No es porque muchos miembros de esta Sociedad hayan estado en la primera fila de las logias para que sea necesario atribuirles su paternidad. Nada en la obra de Anderson autoriza a tal interpretación, y en este punto, Anderson sigue siendo un testigo muy interesante. Nada, tampoco se desprende de los primeros registros conocidos de la Gran Logia de Londres.

Este segundo punto de vista busca intelectuales que estarían enamorados del modelo operativo para reproducirse entre ellos. Pero nadie puede nombrar a miembros de la Royal Society que, en 1716-1717, hubieran participado en la creación de la Gran Logia de Londres.

En 1719, solo podemos nombrar uno: Desaguliers. Después de 1721, sí que comenzamos a notar un aumento de miembros de la Royal presentes en la masonería. Pero es este segundo periodo, y nadie es capaz, tampoco de indicar qué ascendencia ejercen estos sobre los masones londinenses. Me gustaría creer que Desaguliers, sobre todo, está inspirado en su propia visión del mundo y la sociedad para aconsejar a Anderson e incluso dedicarse a escribir los primeros artículos de las Obligaciones relativas a la tolerancia mutua y la libertad de conciencia o una libertad de expresión más bien relativa. Sin embargo, eso no es suficiente para convertirlo en el portavoz de sus colegas.

En realidad, los intelectuales francmasones se manifiestan ante la formación de la Royal Society de Londres. Al menos dos de ellos, Elias Ashmole y Robert Moray, son de hecho miembros de una logia antes de pertenecer a esta Sociedad, y son, por el contrario, parte de los fundadores de alguna de ellas a principios de la década de 1660.

Al limitarnos a estos ejemplos, es necesario revertir la relación de influencia. Me parece que la clave del problema reside más bien en un análisis de los contextos en los que el término masón se utiliza en la literatura británica antes del siglo XVIII. Más exactamente, la lectura de Anderson, una vez confrontada con la de los archivos y testimonios en los que se inspiró, me hace pensar cada vez más, que es en una reflexión sobre una fórmula que creemos interesante. Fácil de entender, pero que en realidad es bastante ambigua: el mismo título de las Constituciones, me refiero a los masones aceptados (Acepts Free Masons).

Anderson no habla de masones, sino de masones libres y aceptados. Sus Constituciones las presentan como los de una muy respetable fraternidad de masones aceptados. Luego, en su texto y en las canciones que coloca al final del libro, habla sobre Francs et Acceptes Maçons.

No quiero dar la impresión de jugar con las palabras, pero la conjunción ET obviamente no es neutral, al contrario. Por lo tanto, es el vínculo que introduce entre dos posiciones o situaciones distintas que es interesante resaltar. Podemos resumir su punto de vista al distinguir entre masones no aceptados y masones aceptados. Estos son los segundos los que interesan ...

Pregunta: Te interrumpo. Cuando Anderson habla de masones aceptados, ¿no es para justificar su teoría sobre lo especulativo que habrían sido aceptado por los operativos? ¿En su lógica, no son las personalidades externas aceptadas que se han vuelto más numerosas en las logias y que se impusieron con el tiempo a otra forma de trabajar?

Respuesta: Sí, eso es lo que él sugiere. Pero ahí es donde tienes que estar vigilante. En los documentos más antiguos que hacen referencia a dicho significado, esta modalidad concierne a operativos como los demás, excepto que son parte de la élite de la profesión en un contexto exclusivamente urbano. Contribuyen a un fondo de solidaridad especial y buscan ser un grupo selectivo. Pero ello nos le da más habilidades técnicas automáticamente más que a otros, pero aun así mantienen un sistema de cooptación residencial que excluye a personas itinerantes y que no tienen recursos suficientes para realizar su contribución. En inglés como en francés, la idea de aceptar contiene la de una libertad de elección de acuerdo con los criterios específicos de quien acepta.

Los ejemplos dados por Anderson en su libro causan gran confusión en este punto, porque se refieren a personalidades aisladas de la nobleza. Ahora bien, la nobleza y la gran burguesía sí que podían intervenir en su época antes que los operativos que se encontraban por su parte y en su gran mayoría en ciertas asambleas corporativas gracias al apoyo de las autoridades que impusieron su presencia. Y por cierto, no siempre fueron bienvenidos, ni mucho menos. Ellos intervinieron en nombre del rey o de los municipios para dictar reglas y obligaciones. En lo que a ellos respecta, no podemos hablar de aceptación, ni mucho menos.

El significado según Anderson es simplemente constructivo. Casi de manera redundante significa que los masones que se consideraban fundadores de la Gran Logia de Londres y que habían sido cooptados en un pequeño comité, luego desarrollaron esta forma de crecimiento. Los operativos no jugaron ningún pape en dicho sistema.

Pregunta: ¿Pero no debería estar inspirados por un modelo, un ejemplo?

Respuesta: Estoy de acuerdo. Usted presentó la teoría que reemplazó a fines de los años 70 la de la transición en la historiografía masónica. Ahora se llama la teoría de los préstamos.

En términos generales, dice que los primeros francmasones del siglo XVIII no fueron formados por los operativos, sino que incorporaron a su propio campo los símbolos y alegorías que pertenecían al patrimonio cultural de los grupos de constructores canteros. Se mimaron, por así decirlo. De ahí el gran favor que disfrutaron muchos Hermanos provenientes de la Royal Society. La desventaja es que esta teoría de los préstamos se centra en una época que no es buena, ya dije anteriormente que los intelectuales masones son conocidos antes de la aparición de esta Sociedad.

De hecho, cuanto más precisas son las investigaciones sobre los archivos, más se deja ver que hay dos tipos de préstamos que se dieron en el pasado. Primero, hay un préstamo del cual los seguidores de los Estuardos, son los motores principales durante el reinado de Carlos I. Luego, en 1716, son los hannoverianos los que toman prestado de los estuardistas el modelo ahora llamados jacobita. Obviamente, los amigos de Anderson no tienen interés en hacer visible su admisión. Como entonces están en una posición de fuerza en la sociedad británica desarrollan un discurso de ocultación, retractación o evasión.

Precisamente, esto es lo que la lectura de las Constituciones saca a la luz, no solo cuando se busca entender la conversación sobre los "rebeldes", sino también cuando se estudia la biografía de los personajes citados por Anderson y cuando se compara su texto con Los de los contemporáneos que le dirigen objeciones mordaces.

Verá, lo que más me sorprende de las leyendas de hoy es el hecho de que la teoría de los préstamos ahora se haya vuelto dominante, pero aquellos que aceptan su validez para convertirla en un principio clave de la interpretación se niegan a aplicarla a los estuardistas. Lo encuentran muy atractivo durante el reinado de George de Hannover, y lo abandona bajo el de Carlos I.

Es debido a este prejuicio por el que se encuentran incapaces de explicar el nacimiento de los llamados altos grados escoceses. Si los herederos de Anderson no lo quieren, es porque también tienen su formación como masones jacobitas, pero están tan connotados por los tiempos y las desgracias de los príncipes en el exilio (Jacques II, Jacques III y Charles-Edouard) que van en contra de su lealtad a Hannover. Estoy hablando aquí, por supuesto, de los primeros grados superiores conocidos hasta la década de 1760, no hablo de lo que viene después.

Pregunta: ¿Habría habido entonces dos préstamos escalonados en el tiempo?

Esto es. El primer préstamo se realiza en la primera mitad del siglo XVII. Es elegido por los seguidores de los Estuardo. Adoptan el paradigma de la Masonería Operativa para teorizar sus compromisos, alegorizados, si lo prefiere. El segundo se realizó en la segunda mitad de la década de 1710. Es elegido por los partidarios de Hannover, por imitación de los jacobitas. Anderson se destaca como archivista y portavoz de los medios de comunicación. La manipulación que procede es hacer creer que las logias de Londres son parte de la línea directa de los talleres de antaño hizo olvidar a los jacobitas, excepto que el artículo de las Obligaciones sobre los rebeldes nos lleva de nuevo al tema de una manera muy sintomática.

En cualquier caso, 1717 es la fecha correcta para marcar la aparición de la Gran Logia de Londres. Luego, estos creadores hacen todo lo posible para mostrar su lealtad incondicional al régimen. Incluso se mueven en delegación para tranquilizar al gobierno sobre su lealtad. Por otro lado, sus adversarios jacobitas, ya sea que permanezcan en las Islas Británicas o que estén exiliados en el continente, principalmente en la región de París, mantienen su tradición que se remonta a casi un siglo antes. Las historias indulgentes tomadas una y otra vez por una gran cantidad de compiladores, no son mejores que las historias para dormir.

Y las polémicas sobre el tema deberían apaciguarse si entendiéramos de una vez por todas que hoy en día hay una prescripción sobre hechos dolorosos que ya no conciernen a los hermanos y hermanas del siglo XXI. La Hermandad como se la conoce ahora es el producto de muchas metamorfosis. Decir cuáles o quiénes no pueden dañar el mensaje ético que justifica sus exhortaciones a la concordia universal.

Pregunta: Completa tu trabajo con un capítulo de reflexión sobre el método que adoptas para escribir la historia de la masonería. ¿Puedes darnos un esquema?

Tengo miedo de haber quedado un poco corto. Digamos que especifico qué tipo de evidencias se deben buscar para lograr una narrativa satisfactoria desde un punto de vista argumentativo. Lo admito no es un ejercicio fácil, pero aun así lo encuentro cada vez más estimulante.

He tocado el problema antes. Lo cual implica cuestionar a algunos de mis cofrades que dicen ser cientificistas sobre los límites de su pretendida ciencia y la fragilidad de los instrumentos que utilizan para encontrarla. Por supuesto, estoy hablando principalmente a aquellos que están negando permanentemente el fenómeno jacobita. No son más científicos que nadie. Personalmente, no tengo esta afirmación por ilusoria. Por eso estoy abierto a una crítica constructiva que pueda ser dirigida a mí. Siempre es posible hacerlo mejor. Este es también un poco el principio que animó a Anderson. En la segunda versión de sus Constituciones, en 1738 quería hacerlo mejor que en 1723. ¿Ha tenido éxito? Espero haber planteado una respuesta coherente.

André Kervella.

3 de octubre de 2018

Cuando la historia masónica se confunde con las témporas. A propósito de Sylvia Hottinger.

Sylvia Hottinger
Profesora  Sylvia Hottinger explicando las cuestiones de las imágenes y su significado.

Cuando uno tiene  la masonería como un entretenimiento academicista, o en todo caso, como un medio y excusa para estar en los círculos masonológicos  publicando de vez en cuando en las revistas, de los amigos, sin más filtro que ser de la «panda», o publicar por aquello de engrosar currículo pergeñando cosillas de aquí y de allá adornadas con frases de algunos estudiosos, pues suceden cosas como las que les paso a contar.

Está claro que la pléyade de los nuevos historiadores españoles que se dedican a trabajar sobre la masonería, tienen muy limitado su campo de investigación dado que el basamento  es un archivo policial orquestado por el franquismo a modo de pruebas documentales requisadas como prueba probatoria para la Causa General 155, la cual se abrió en función de la famosa Ley para la Represión de la Masonería y el Comunismo de 1940. Sito en Salamanca.

Esto conlleva a que dada la falta o escasez de otras bases documentales y materiales complementarias, y el poco uso de estas  otras escasas documentaciones por parte de muchos de los historiadores (profanos), el personal se contentan con la labor positivista de contar logias y masones, realizando tal tarea a modo de complemento las adscripciones políticas, como quien cuenta borregas y las añade a uno u otro corral.

Quien crea que esta opinión personal no responde a la realidad, no tiene nada más que dar un vistazo a la amplia bibliografía masónica española, y podrá  asistir a la perpetua clonación de contextos, y directrices, lo que lleva a buena parte de este trabajo historiográfico a constituirse en una obra coral a modo de calco una de otra, salvo raras excepciones, que las hay y entre las que cabe destacar la de Ferrer Benimeli.

Toda esta situación conlleva que tengamos una historiografía masónica inserida en una determinada faz y sello, que si bien era interesante para el arranque y comprensión del fenómeno masónico en los años 80, ello no puede ser la marca y el modelo para el siglo XXI.

Esta larga reflexión viene motivada porque hace unos meses se publicó en una revista REHMLAC+ISSN (Revista de Estudios Históricos de la Masonería Latinoamericana y Caribeña), en el numero 1659-4223, vol nº 1 Mayo -Noviembre 2018(339-359),  entre otros, un artículo de la ayudante académica en la Universidad de la Carlos III: Sylvia Hottinger, , titulado: 

Las huellas del franquismo en el uso de los signos masónicos en Internet: Algunas fotografías de políticos de la segunda República española.

En dicho artículo, la citada historiadora parece deducir que la utilización por mi parte (Victor Guerra) de una fotografía para dotar gráficamente al artículo Bosquejo sobre Alvaro Albornoz Limiana (Blog Masonería en Asturias),  es bajo la opinión de la profesora mencionada, que «vengo a crear por el medio visual del otro que se consigue asignando una filiación masónica a los personajes designados».

Y para ello, la citada autora, Sylvia Hottinger, tomo prestada una fotografía, que según ella, se toman  a modo de que «dichas ilustraciones usadas por los teóricos de la conspiración citan e ilustran en Internet para obtener credibilidad»,

Ni que decir, que para la investigadora Hottinger esa inserción gráfica en mi blog vendría a indicar que «el momento fotográfico en el que fue tomado, el contexto en el cual no es presentada la fotografía actualmente en la red y el uso actual que se hace de la imagen».

Está claro que la autora en su miopía historiográfica, nos quiere hacer creer que ha sido el libro de Ferrer Benimeli:Jefes de Gobierno Masones. España 1869-1936 , es quien nos ha dado la pauta para saber qué políticos de la II República, eran o no masones...

Decir a la ilustre historiadora Sylvia Hottinger,  que el citado libro de Ferrer Benimeli es del 2007, y para esas fechas algunos historiadores, entre los que me encuentro, incluso dentro del CEHME, ya teníamos bien conocido el archivo de Salamanca, e incluso por esas kalendas ya  había visitado otros archivos europeos, tanto masónicos como profanos.

Por tanto,  adjudicarme de forma indirecta que los «usuarios que editan en Internet recurren a la manera clásica de intentar cambiar el significado original de la imagen al sacar la imagen de su contexto, y también, usando lo que los editores de la imagen llaman el recorte o crop; es una forma de romper el discurso previamente elaborado».

Es evidente que la exposición de la señora Sylvia Hottinger, no solo es una clara tergiversación de mi artículo. sino que además quiere endosarme una determinada intencionalidad con respecto  a la foto de Indalecio Prieto y Álvaro de Albornoz, la cual adorna el artículo que escribí en su momento.

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Fotografía nº 13, Según Sylvia Hottinger. (publicada en el blog Masonería en Asturias a modo de ilustración del artículo sobre Álvaro de Albornoz y Limiana.

Pie de la fotografía: Indalecio Prieto y Tuero toma posesión de la cartera de Obras Públicas.A su derecha, Gordón Ordax, y a su izquierda, Álvaro de Albornoz (Ministro de Justicia).

Es más, la citada profesora expone en la página 352 de la revista   tomando como premisa lo comentado, que la fotografía que ilustra mi artículo, tiene según ella, toda esta carga de intencionalidad: «En la imagen 13, tenemos al periodista y político asturiano Indalecio Prieto (1883- 1962) con la mano dentro de la chaqueta»

Continúa la citada profesora:« Dicha imagen ilustra un blog llamado Masonería en Asturias y describe a Álvaro de Albornoz como masón. Pero encima de esta fotografía el periodista asturiano Víctor Guerra, escribe esto: “Activo miembro del Comité Revolucionario en 1930, fracaso por el que fueron fusilados en Jaca los capitanes Galán y García Hernández, él mismo fue detenido y procesado junto con otros correligionarios (Gracó Marsa, Luis Salinas, López Ochoa, Cabanellas, Alcalá Zamora, Lerroux, Indalecio Prieto, Martínez Barrios...), como decía Simeón Vidarte: “Masones, republicanos y socialistas seguíamos trabajando activamente por un República democrática”»

Prosigue doña Sylvia Hottinger: «Hallamos la fotografía en dos blogs distintos por el mismo autor dando a entender que Indalecio Prieto fue masón por su presencia entre otros masones, es tal la importancia actual de la fotografía que muchas personas en la actualidad se niegan a hacerse fotografías con las que no son afines».

Cuando uno lee mal e interpreta peor, digamos que pasan estas cosas, y como la insigne señora investigadora en temas masónicos parece ser docta en distinguir mal que bien, y leer bastante peor .debo comentarle varias cuestiones a raíz de su artículo:

1º.- Que no  preciso de poner fotos con signos extraños o camuflados, o en compañía de otros masones para consignar que alguien reúne la condición de ser masón.

Para indicar esto  o negarlo están las bases documentales de Salamanca,  y otros archivos. 

Si bien entiendo que esto lo hagan los periodistas del contubernio tiene un pase, pues para ellos es fácil y cómoda tal utilización y manipulación, pero que usted señora Sylvia Hottinger, quiera endosarme una tarea de manipulación, más allá de la intención de ilustrar mi artículo.

2º.- He dejado en varios artículos, y en mi propia trayectoria  vital masónica que no estoy en las corrientes de especulación masónica de ver membresías masónicas hasta en Marte, sino que mi propio desarrollo ideológico, como racionalista e insertado en las corrientes libertarias unido a mi propio desarrollo como masón y como historiador. digamos que estoy bastante alejado de las tesis en las cuales usted me desea situar.

Debe quedarle claro señora que tengo conocimiento dónde están las fuentes documentales para poder confirmar o denegar tales membresías más allá de donde ella puede llegar buenamente. Por tanto mi buena señora, en este caso no preciso exponer a Indalecio Prieto como masón colocando una foto.

Ni que decir, que tampoco dicha intencionalidad forma parte del lanzamiento de un mensaje subliminal, y por supuesto tampoco tengo la intención de complementar un discurso fascistoide, ni siquiera para dar honorabilidad a la masonería o denostarla, o engrandecer o denigra la imagen de Indalecio Prieto.

Por tanto, el que usted, señora Sylvia utilice una imagen sita en mi blog, la cual  está a modo de "adorno gráfico" , y que usted toma tal hecho para confirmar sus peregrinas tesis sobre el contubernio judeo-masónico, creo que es retorcer argumentos y llevarlos a determinados pesebres, que poco tienen que ver con lo que yo expongo.

Creo que su trabajo debiera tener más rigor, ya no digo académico, que también, sino de estudio y comprensión.

Indicarle  señora Sylvia Hottinger, que en la citada foto con Indalecio Prieto  aunque parezca ocupar un lugar preeminente, pero le recuerdo que el artículo es sobre Alvaro Albornoz, como político y masón, lo cual he desarrollado en varias entregas:
En dichos trabajos sobre Albornoz, la figura de Indalecio Prieto es puramente tangencial, hasta tal punto que debo decirle que  dicho personaje es citado unas siete veces en dichos artículos y solo a modo de referencia en cuanto a la actividad política, y nunca como masón, ni seudo masón.

Por tanto creo que mi artículo está lejos de tratar la figura de Indalecio Prieto, al que por otra parte, exponer que todo lo publicado en el blog Masonería en Asturias, que son nada menos que unos casi 400 artículos publicados, todas la referencias que he realizado sobre Indalecio Prieto son refiriéndome a éste como parte de los gobiernos republicanos y su actividad política, no como masón o pretendido masón, que por cierto en toda esa cantidad de artículos publicados, solo hago una cita de la pretendida membresía masónica  de Indalecio,  en tanto que tomo la cita textualmente a Ferrari Billoch.

Por lo cual sacar a colación y hacer hincapié que esa foto de Indalecio Prieto, en un artículo sobre Álvaro de Albornoz, es querer significarle como masón para lograr una cuestionable honorabilidad, o querer desprestigiar a la masonería, es sacar las cosas de quicio, y  hasta denota una malsana intención, estimada Señora Hottinger, referida a la esfera del contubernio masónico.

Pero le voy a decir más, entrar en estos temas, y meter entre sus cita a mi persona y mi blog de historia masónica,  y endosarme una cita que es de Simeón Vidarte, para justificar sus tesis sobre los signos masónicos «escondidos», y realizar con todo ello un totum revolutum, asimilando mi trabajo con otros blogs y otros personajes... deja clara su poca objetividad, lo cual parece indicar una evidente manipulación por su parte, y aunque  le he pedido por email una rectificación sobre dichos contextos, digamos que usted me ha mandado a paseo, como buena colega, que dice ser historiadora de la masonería.

Indicarle que si yo hubiera querido aventurar o especular sobre la posible membresía masónica de Indalecio Prieto, lo hubiera podido hacer desde hace tiempo, tanto en mis propios blogs y hasta presentarlo en los simposios del CHEME,  sin ningún rubor, y por supuesto no colocando fotitos al uso tan de moda, sino exponiendo los trabajos de investigación consultados y las bases en la que habría cimentado mi especulación, pero no ha sido ese el caso, aunque documentación en mis archivos para ello no falta.

Menos mal, que no he expuesto en el artíuclo la  foto de «mano escondida»  de la cual sería interesante ver qué conclusiones saca usted como brillante profesora y traductora Doña Sylvia Hottinger.



Pero es más, debo decirle que su artículo es un conglomerado de cuestiones sin mucha contrastación, y quiero exponerle porqué:

Cuando usted estudia las imágenes, le recomendaría como profesora ocasional en temas masónicos, y haga esas traslaciones  tan preciadas en sus trabajos, no vaya a documentaciones de terceros, «una re-composición de dibujos de un libro que hemos encontrado citado en alemán Freimaurersignale in der Presse: Wie man sie erkennt und was sie bedeuten Taschenbuch,  yo le recomendaría que estudie las fuentes primarias, como son rituales de los distintos grados, y por supuesto los distintos ritos, pues con esa lectura directa es muy posible que el resultado a la hora de interpretar los gestos y signos tenga usted una perspectiva diferente.

Se lo puede asegurar como historiador y como masón que lleva años metido estos telares..

Si usted necesitase consultar algo al respecto le brindo mi biblioteca masónica personal  con algo más 3000 rituales, y unos 3500 libros sobre la temática masónica, los cuale  están  a su disposición.

Porque asignar la mano metida en chaqueta, signo por otra parte bastante habitual en Indalecio Prieto, y muy común en otras gentes de dicha época  en  algunos daguerrotipos masónicos del siglo XIX, como el que usted misma expone de José Cao Duran , u otros, es no saber distinguir muy bien a qué obedecen toda esa pléyade de gestos y ademanes, y por tanto comprendo que es fácil dejarse llevar por las modas de interpretar imágenes, y no realizar la interpretación a través de fuentes no directas, sino con textos interpretadores de la esencia masónica, que es lo que hace que usted, estimada Silvia, confundiendo el culo con la témporas.

Creo que le falta conocimiento masónico suficiente para encarar estos temas, y lo que usted consigue al mezclar gestualidades que proceden de otras culturas masónicas con grados y ritos que en la época de la Segunda República, no se utilizaban en la masonería española,  la cual no tenía practicaban ciertos ritos,  ni por supuesto los grados colaterales, debería usted saberlo o profundizar más en ello, pero claro está usted  más interesada en mezclar churras con merinas, aderezando fotografías e intencionalidades para sacar  sus peregrinas conclusiones

Indicarle para su trabajo futuro, que para los masones un gesto en sí nada nos dice, pues a veces la gestualidad que se utiliza puede parecer muy común y dar lugar a errores de interpretación, como a usted le sucede, a lo cual suma el error de adjudicar intencionalidades de manipulación, por tanto tal o cual gesto en masonería debe ir complementado con palabras,  toques y  signos, que es lo que realmente nos indicaría a los masones saber  delante de quien estamos, reconocer su grado y saber  hasta su rito.

En todo caso, la hermenéutica gestual masónica debe llevar ritualmente, otra contra gestualidad, que también va acompañada de palabras, toques y signos que son diferentes en función de los ritos y los grados, por tanto que usted enseñoree la fotografía de Indalecio Prieto, a modo de un cierto significado masónico, porque lleva la mano metida en la chaqueta, o «escondida»,  llegados a este punto le recomendaría ir a la RAE y comprobar el tema de metida y escondida,  e igual ello le da algunas pautas de interpretación, amén de que le recomiendo leer algunos trabajos de Ortiz Osés, que  le podrán venir bien para su trabajo de interpretadora para-masónica de fin de semana.

Por mi parte le  sugiero alejarse de la papanata  moda de hacer similitudes con las imágenes como el  logotipo de gmail y la masonería, y le rogaría se centrará en trabajos reales de interpretación más allá de endosarnos discursos contubernistas o fascistoides por la ilustración de diversos artículos, en los cuales no me niego a que sean utilizados bajo la premisa de una ilustración tomada de aquí  o de allí , pero de ahí a endosarme un discurso del tipo que usted hace, es desconocer mi trabajo y mi persona, como investigador y como masón.

Mostrar cual es mi talante acerca de todo este tema de los signos y los símbolos es algo que llevo intentando a través de ocho o diez libros publicados sobre masonería, y es más, debo indicarle que en algunos grupos de Facebook que coordino sobre Simbólica masónica funeraria, por ejemplo, tengo un combate personal cuando se exponen fotografías con supuestos signos masónicos para confirmar diversas  membresías masónicas, ante esto  a los miembros de los grupos siempre les digo lo mismo, la adjudicación de la condición masónica debe venir acompañada de un mínimo currículo masónico, y no de supuestas especulaciones simbólicas.

En todo caso le recomiendo trabajar algo más el tema de las imágenes masónicas o para- masónicas y su significado, porque viendo lo que ha expuesto  en este artículo, creo que le queda mucho tajo por delante, y lo extraño es que usted esté dando cursos en la Universidad sobre tales cuestiones, y leyendo lo que leo, no me queda más que indicar que el GADU coja confesados a sus alumnos.

En todo caso le encomiendo este trabajo para su conocimiento: los grabados como parte del discurso masónico, igual usted aprende algo, al menos así lo espero,  y con ello me alegraría que dejara de lanzar peregrinas especulaciones sobre oscuras intencionalidades, al menos por mi parte.

Que tenga un buen día Señora Hottinger.

Victor Guerra

Historiador de la masonería, editor de varios blogs masónicos: Masonería Siglo XXI, Masonería en Asturias, Rito Francés. Maestro Masón del Rito Moderno del GOL y Vº Orden se Sabiduría. GOdF- Supremo Consejo del Rito Moderno del Brasil.
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